Venezuela en el eje de la difusión propagandística del Kremlin en América Latina

Rusia ha refinado sus mecanismos de influencia internacional. Ya no se trata solo de la señal abierta de RT en Español o los despachos de la agencia Sputnik. Una investigación publicada por el New Eurasian Strategies Centre (NEST Centre) —un think tank internacional con sede en Londres y Washington— revela cómo el Kremlin ha estructurado un complejo ecosistema de “desinformación subcontratada” (outsourced disinformation) en América Latina, teniendo a Venezuela como su principal centro de operaciones en la región.

El estudio, elaborado con el apoyo de organizaciones de verificación como la venezolana Cazadores de Fake News, la mexicana Verificado.mx y la española Fundación Maldita.es, concluye que Moscú destina para este 2026 una cifra récord de 148.900 millones de rublos (equivalentes a cientos de millones de dólares) a su aparato de propaganda estatal y proyectos en línea, lo que representa un incremento del 28 % respecto a los niveles previos a la invasión a Ucrania.

De la señal oficial al “lavado de contenidos”

Según el informe del NEST Centre, Rusia ha cambiado el enfoque: en lugar de intentar hacer crecer a sus medios oficiales, el trabajo actual consiste en cooptar y subcontratar a actores locales existentes que ya cuentan con audiencias consolidadas. El Kremlin ha construido un sistema de interconexión entre sus propios canales de comunicación oficiales y diplomáticos, medios estatales, redes sociales, granjas de contenido, aliados regionales e influencers locales.

A través de esta red, se identificaron al menos 32 periodistas, analistas geopolíticos e influencers en Venezuela, México y Brasil que difunden mensajes pro-Kremlin presentándolos como “análisis independientes” u “opiniones personales”.

La operación se apoya en tres pilares clave:

  1. Agencias privadas y la operación Doppelgänger: Empresas contratistas rusas sancionadas por la Unión Europea —como la Social Design Agency (SDA) y Structura— clonan sitios web de medios de comunicación legítimos e internacionales para publicar noticias falsas dirigidas a influir en la opinión pública occidental y latinoamericana.
  2. Red ‘Pravda’ / Portal Kombat: Una red masiva de más de 224 portales automatizados que replican sistemáticamente contenidos de canales rusos de Telegram y medios estatales. Su objetivo principal es “contaminar” los motores de búsqueda de Google y sesgar los datos con los que se entrenan los modelos de Inteligencia Artificial en español y portugués.
  3. El disfraz del Fact-Checking: Moscú creó en 2024 la red Global Fact Checking Network (GFCN), una organización impulsada por la agencia estatal TASS y la firma propagandística ANO Dialog. Bajo la fachada de “combate a las noticias falsas”, la plataforma agrupa a 119 miembros de 53 países (incluyendo a 15 representantes latinoamericanos) para impartir capacitaciones y legitimar la narrativa rusa.

Venezuela: el nodo central de la propaganda del Kremlin

El análisis sitúa a Venezuela en el corazón de la estrategia rusa en América Latina. A diferencia de otros países donde Moscú busca infiltrar voces disidentes, en territorio venezolano la propaganda rusa opera con la complicidad directa y el patrocinio del Estado.

Antes de la captura de Nicolás Maduro por el ejército estadounidense el 3 de enero de 2026, Venezuela era el principal socio informativo del Kremlin en América Latina. Rusia se posicionaba allí como un contrapeso estratégico anticolonial frente a Estados Unidos. Ambos países firmaron acuerdos de cooperación en el ámbito de las comunicaciones, y RT y Sputnik Mundo eran citados con frecuencia por los medios estatales venezolanos.

La Academia RT impartía programas de capacitación en la Universidad Internacional de Comunicaciones de Caracas, y RT transmitía desde la sede de TeleSUR, creada por Hugo Chávez. Representantes de Sputnik, TASS y ANO Diálogo también se reunían con funcionarios locales. Entre 2019 y 2022, el número de republicaciones de RT y Sputnik en los medios estatales se multiplicó por diez, alcanzando las 500 publicaciones mensuales.

Aunque después de la captura de Maduro cambió significativamente, los medios públicos e institucionales venezolanos amplifican de forma sistemática los boletines de RT, Sputnik y las embajadas rusas. Esto permite al Kremlin proyectar sus discursos clave sobre la guerra en Ucrania: presentar la invasión como un acto de “autodefensa frente a la OTAN”, deslegitimar las sanciones internacionales y calificar al gobierno ucraniano de “junta títere de Occidente”.

Imagen cortesía de https://nestcentre.org/

Sin embargo, el informe señala una vulnerabilidad estructural: al depender fuertemente de la infraestructura de medios estatales del gobierno venezolano, la efectividad real del mensaje se encuentra limitada por el deterioro del propio ecosistema de medios públicos y la pérdida de audiencia de la televisión tradicional.

México y Brasil: la maniobra antiimperialista y el contenido “gratuito”

En el resto de la región, la estrategia de Rusia se adapta a las grietas de la política local:

  • México como trinchera contra EE. UU.: El Kremlin aprovecha el sentimiento antiintervencionista y los recelos históricos hacia la política exterior estadounidense para posicionar sus contenidos en canales de YouTube y programas de análisis geopolítico con alto nivel de interacción.
  • Brasil y el incentivo económico: En el gigante suramericano, portales de noticias locales e independientes reproducen material de RT y Sputnik no necesariamente por afinidad ideológica, sino por razones financieras: el contenido en portugués distribuido por las agencias rusas es de libre acceso y gratuito, mientras que las agencias internacionales de calidad exigen suscripciones o pagos de licencias.

Las recomendaciones del informe

Frente a la expansión de este esquema de desinformación, el NEST Centre sugiere a las plataformas globales y a las organizaciones de la sociedad civil no evaluar la amenaza por el número de seguidores de un medio oficial, sino por el alcance real y el compromiso (engagement) de los creadores de contenido individuales. Además sugiere excluir activamente los dominios identificados de las redes automatizadas (como la red Pravda) para evitar que manipulen los resultados de búsqueda globales. Finalmente, considera que  reforzar a los medios independientes y a los verificadores de datos locales en Venezuela representa la oportunidad más efectiva para neutralizar el principal centro de redistribución de propaganda rusa en la región.

La nota es una versión del trabajo publicado en https://nestcentre.org/ bajo el título Desinformación externalizada: Cómo Rusia difunde propaganda en Brasil, México y Venezuela

Un informe del New Eurasian Strategies Centre (NEST Centre) revela que el Kremlin ha dejado de depender exclusivamente de RT y Sputnik. Ahora subcontrata a "contratistas privados"para blanquear su narrativa de guerra bajo el velo de "opiniones independientes". El análisis sitúa a Venezuela en el corazón de la estrategia rusa en América Latina.
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Rusia ha refinado sus mecanismos de influencia internacional. Ya no se trata solo de la señal abierta de RT en Español o los despachos de la agencia Sputnik. Una investigación publicada por el New Eurasian Strategies Centre (NEST Centre) —un think tank internacional con sede en Londres y Washington— revela cómo el Kremlin ha estructurado un complejo ecosistema de “desinformación subcontratada” (outsourced disinformation) en América Latina, teniendo a Venezuela como su principal centro de operaciones en la región.

El estudio, elaborado con el apoyo de organizaciones de verificación como la venezolana Cazadores de Fake News, la mexicana Verificado.mx y la española Fundación Maldita.es, concluye que Moscú destina para este 2026 una cifra récord de 148.900 millones de rublos (equivalentes a cientos de millones de dólares) a su aparato de propaganda estatal y proyectos en línea, lo que representa un incremento del 28 % respecto a los niveles previos a la invasión a Ucrania.

De la señal oficial al “lavado de contenidos”

Según el informe del NEST Centre, Rusia ha cambiado el enfoque: en lugar de intentar hacer crecer a sus medios oficiales, el trabajo actual consiste en cooptar y subcontratar a actores locales existentes que ya cuentan con audiencias consolidadas. El Kremlin ha construido un sistema de interconexión entre sus propios canales de comunicación oficiales y diplomáticos, medios estatales, redes sociales, granjas de contenido, aliados regionales e influencers locales.

A través de esta red, se identificaron al menos 32 periodistas, analistas geopolíticos e influencers en Venezuela, México y Brasil que difunden mensajes pro-Kremlin presentándolos como “análisis independientes” u “opiniones personales”.

La operación se apoya en tres pilares clave:

  1. Agencias privadas y la operación Doppelgänger: Empresas contratistas rusas sancionadas por la Unión Europea —como la Social Design Agency (SDA) y Structura— clonan sitios web de medios de comunicación legítimos e internacionales para publicar noticias falsas dirigidas a influir en la opinión pública occidental y latinoamericana.
  2. Red ‘Pravda’ / Portal Kombat: Una red masiva de más de 224 portales automatizados que replican sistemáticamente contenidos de canales rusos de Telegram y medios estatales. Su objetivo principal es “contaminar” los motores de búsqueda de Google y sesgar los datos con los que se entrenan los modelos de Inteligencia Artificial en español y portugués.
  3. El disfraz del Fact-Checking: Moscú creó en 2024 la red Global Fact Checking Network (GFCN), una organización impulsada por la agencia estatal TASS y la firma propagandística ANO Dialog. Bajo la fachada de “combate a las noticias falsas”, la plataforma agrupa a 119 miembros de 53 países (incluyendo a 15 representantes latinoamericanos) para impartir capacitaciones y legitimar la narrativa rusa.

Venezuela: el nodo central de la propaganda del Kremlin

El análisis sitúa a Venezuela en el corazón de la estrategia rusa en América Latina. A diferencia de otros países donde Moscú busca infiltrar voces disidentes, en territorio venezolano la propaganda rusa opera con la complicidad directa y el patrocinio del Estado.

Antes de la captura de Nicolás Maduro por el ejército estadounidense el 3 de enero de 2026, Venezuela era el principal socio informativo del Kremlin en América Latina. Rusia se posicionaba allí como un contrapeso estratégico anticolonial frente a Estados Unidos. Ambos países firmaron acuerdos de cooperación en el ámbito de las comunicaciones, y RT y Sputnik Mundo eran citados con frecuencia por los medios estatales venezolanos.

La Academia RT impartía programas de capacitación en la Universidad Internacional de Comunicaciones de Caracas, y RT transmitía desde la sede de TeleSUR, creada por Hugo Chávez. Representantes de Sputnik, TASS y ANO Diálogo también se reunían con funcionarios locales. Entre 2019 y 2022, el número de republicaciones de RT y Sputnik en los medios estatales se multiplicó por diez, alcanzando las 500 publicaciones mensuales.

Aunque después de la captura de Maduro cambió significativamente, los medios públicos e institucionales venezolanos amplifican de forma sistemática los boletines de RT, Sputnik y las embajadas rusas. Esto permite al Kremlin proyectar sus discursos clave sobre la guerra en Ucrania: presentar la invasión como un acto de “autodefensa frente a la OTAN”, deslegitimar las sanciones internacionales y calificar al gobierno ucraniano de “junta títere de Occidente”.

Imagen cortesía de https://nestcentre.org/

Sin embargo, el informe señala una vulnerabilidad estructural: al depender fuertemente de la infraestructura de medios estatales del gobierno venezolano, la efectividad real del mensaje se encuentra limitada por el deterioro del propio ecosistema de medios públicos y la pérdida de audiencia de la televisión tradicional.

México y Brasil: la maniobra antiimperialista y el contenido “gratuito”

En el resto de la región, la estrategia de Rusia se adapta a las grietas de la política local:

  • México como trinchera contra EE. UU.: El Kremlin aprovecha el sentimiento antiintervencionista y los recelos históricos hacia la política exterior estadounidense para posicionar sus contenidos en canales de YouTube y programas de análisis geopolítico con alto nivel de interacción.
  • Brasil y el incentivo económico: En el gigante suramericano, portales de noticias locales e independientes reproducen material de RT y Sputnik no necesariamente por afinidad ideológica, sino por razones financieras: el contenido en portugués distribuido por las agencias rusas es de libre acceso y gratuito, mientras que las agencias internacionales de calidad exigen suscripciones o pagos de licencias.

Las recomendaciones del informe

Frente a la expansión de este esquema de desinformación, el NEST Centre sugiere a las plataformas globales y a las organizaciones de la sociedad civil no evaluar la amenaza por el número de seguidores de un medio oficial, sino por el alcance real y el compromiso (engagement) de los creadores de contenido individuales. Además sugiere excluir activamente los dominios identificados de las redes automatizadas (como la red Pravda) para evitar que manipulen los resultados de búsqueda globales. Finalmente, considera que  reforzar a los medios independientes y a los verificadores de datos locales en Venezuela representa la oportunidad más efectiva para neutralizar el principal centro de redistribución de propaganda rusa en la región.

La nota es una versión del trabajo publicado en https://nestcentre.org/ bajo el título Desinformación externalizada: Cómo Rusia difunde propaganda en Brasil, México y Venezuela

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