Fallas en los suelos y drenajes aumentan la vulnerabilidad de Caracas ante las lluvias

El paso de la Onda Tropical número 37 por la capital del país el pasado 15 de agosto dejó en evidencia, una vez más, la extrema fragilidad de la infraestructura urbana y los cauces de Caracas ante eventos meteorológicos de este tipo de intensidad. Con fuertes lluvias que alcanzaron alrededor de 50 milímetros acumulados en pocas horas y el volumen del agua sobrepasó la capacidad de los drenajes en la ciudad.

Esta emergencia climática generó un incremento del nivel del cauce principal de la capital, el ingeniero hidráulico Diego Suárez, de Proyectos Hidráulicos, explicó el comportamiento del río durante la lluvia:

“La lluvia tan intensa de ese día fue debido al paso de una onda tropical (OT37) que afectó a toda la cuenca del río Guaire y parte de sus afluentes. Se reporta que cayeron alrededor de 50 mm (que equivale a 50 litros por metro cuadrado de superficie), en unas pocas horas. Esto es mucha agua en poco tiempo”.

El ascenso en el flujo del río produjo un efecto de obstrucción en las alcantarillas a lo largo de toda la ciudad.

“Se reportó también que el río Guaire subió 3,5 metros en hora y media aproximadamente, por la zona del Recreo. Al subir el Guaire, tapa las descargas que drenan hacia él, generando problemas en la red de drenaje. En la zona de Bello Monte hubo un ligero desbordamiento. Petare, en el Barrio La Línea, se vio afectado”, precisó Suárez. 

Estragos en la ciudad

El desbordamiento ocasionado por la lluvia trajo consigo el fallecimiento de tres mujeres en el municipio Libertador durante el fin de semana. En la parroquia La Vega, sector Los Mangos, las adolescentes Dougleinys Gil, de 15 años, y Jonairys Maza, de 17 años, perdieron la vida por una corriente de agua mientras intentaban regresar a sus hogares. 

Habitantes de la zona señalan que en la parte alta de la comunidad existe una quebrada conectada a tuberías que, ante fuertes lluvias, se desborda e impacta a las viviendas situadas en las zonas de abajo.

El tercer caso ocurrió en la carretera vieja Caracas-Los Teques, en el sector El Peñón de la parroquia Macarao. En esta zona un peñasco de gran tamaño se desprendió e impactó contra una vivienda, provocando el fallecimiento de una mujer de 49 años. Por otro lado, en la parroquia Sucre se contabilizaron 30 inmuebles anegados, mientras que en el sector El Hueco de Petare el colapso de un muro dejó viviendas incomunicadas. 

A este panorama se le suma el derrumbe parcial de una estructura en el sector Carapita, parroquia Antímano. El comandante general del Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital, Pablo Palacios, informó que el incidente se debió a la inestabilidad de un terreno saturado por las lluvias y por el sismo ocurrido la madrugada del martes 18, los funcionarios evacuaron por prevención a los residentes de la vivienda y las cercanas a la misma.

Las continuas lluvias de esta onda tropical generó otros incidentes como la caída de un árbol sobre una casa en El Paraíso y la anegación vial del sector El Amparo en Catia. 

Drenajes colapsados y trabajos inconclusos

Por otra parte, la vulnerabilidad vial de Caracas no es solo por los fenómenos naturales, sino también por fallas de mantenimiento y obras públicas sin terminar. En la vía que conecta La Yaguara con El Junquito, específicamente a la altura del kilómetro 2, los ciudadanos denunciaron retrasos de hasta dos horas para movilizarse debido al deterioro en la calzada, la falta de alcantarillado y la acumulación recurrente de lodo y desperdicios posteriores a cada lluvia.

Los vecinos del sector señalaron que desde hace cuatro meses se iniciaron las labores de incorporación de tuberías que siguen inconclusas y esta situación ha empeorado por la colocación reciente de un asfaltado provisional que se corrió por el paso de las aguas. En el sitio, equipos de Hidrocapital tuvieron que ejecutar labores de remoción de escombros y lodo para restablecer el tránsito entre La Yaguara y el kilómetro 1. 

Familias en refugio y prevención

Estas precipitaciones agravaron las condiciones de vida de unas 115 familias provenientes de la estructura OPP10 de Santa Rosalía, quienes permanecen en refugios temporales por los terremotos del pasado 24 de junio. Denunciaron que los vientos y las lluvias fuertes destruyeron los toldos y anegaron los colchones en refugios improvisados como el ubicado en el bulevar Panteón, dejando a niños y adultos mayores a la intemperie. 

Ante el riesgo que presentan estos asentamientos provisionales durante la temporada de lluvias, el ingeniero Diego Suárez enfatizó la necesidad de reubicar a la población afectada en sitios más aptos para su estadía.

“Lo ideal es que las personas damnificadas estén en campamentos en zonas elevadas, con buen drenaje, alejados de taludes que drenen hacia ellos o en galpones acondicionados”, explicó el experto.

Finalmente, con respecto a las medidas estructurales de prevención para detener nuevas inundaciones en la ciudad, el especialista de Proyectos Hidráulicos enfatizó el rol fundamental de la gestión urbana y la participación ciudadana. 

“En cuanto a los cauces naturales y canalizaciones, es necesario su mantenimiento periódico (limpieza), así como la toma de conciencia de no usarlos como botadero de basura, obstruyéndolos”, concluyó Suárez.

A su vez, Protección Civil y el Cuerpo de Bomberos de Caracas mantienen el monitoreo operacional en quebradas, laderas y accesos viales ante la proyección de que nuevas ondas tropicales pasen sobre el país.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.


Expertos instan a aplicar medidas de prevención e infraestructura urgente para mitigar el riesgo en los sectores y poblaciones críticas por las lluvias
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El paso de la Onda Tropical número 37 por la capital del país el pasado 15 de agosto dejó en evidencia, una vez más, la extrema fragilidad de la infraestructura urbana y los cauces de Caracas ante eventos meteorológicos de este tipo de intensidad. Con fuertes lluvias que alcanzaron alrededor de 50 milímetros acumulados en pocas horas y el volumen del agua sobrepasó la capacidad de los drenajes en la ciudad.

Esta emergencia climática generó un incremento del nivel del cauce principal de la capital, el ingeniero hidráulico Diego Suárez, de Proyectos Hidráulicos, explicó el comportamiento del río durante la lluvia:

“La lluvia tan intensa de ese día fue debido al paso de una onda tropical (OT37) que afectó a toda la cuenca del río Guaire y parte de sus afluentes. Se reporta que cayeron alrededor de 50 mm (que equivale a 50 litros por metro cuadrado de superficie), en unas pocas horas. Esto es mucha agua en poco tiempo”.

El ascenso en el flujo del río produjo un efecto de obstrucción en las alcantarillas a lo largo de toda la ciudad.

“Se reportó también que el río Guaire subió 3,5 metros en hora y media aproximadamente, por la zona del Recreo. Al subir el Guaire, tapa las descargas que drenan hacia él, generando problemas en la red de drenaje. En la zona de Bello Monte hubo un ligero desbordamiento. Petare, en el Barrio La Línea, se vio afectado”, precisó Suárez. 

Estragos en la ciudad

El desbordamiento ocasionado por la lluvia trajo consigo el fallecimiento de tres mujeres en el municipio Libertador durante el fin de semana. En la parroquia La Vega, sector Los Mangos, las adolescentes Dougleinys Gil, de 15 años, y Jonairys Maza, de 17 años, perdieron la vida por una corriente de agua mientras intentaban regresar a sus hogares. 

Habitantes de la zona señalan que en la parte alta de la comunidad existe una quebrada conectada a tuberías que, ante fuertes lluvias, se desborda e impacta a las viviendas situadas en las zonas de abajo.

El tercer caso ocurrió en la carretera vieja Caracas-Los Teques, en el sector El Peñón de la parroquia Macarao. En esta zona un peñasco de gran tamaño se desprendió e impactó contra una vivienda, provocando el fallecimiento de una mujer de 49 años. Por otro lado, en la parroquia Sucre se contabilizaron 30 inmuebles anegados, mientras que en el sector El Hueco de Petare el colapso de un muro dejó viviendas incomunicadas. 

A este panorama se le suma el derrumbe parcial de una estructura en el sector Carapita, parroquia Antímano. El comandante general del Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital, Pablo Palacios, informó que el incidente se debió a la inestabilidad de un terreno saturado por las lluvias y por el sismo ocurrido la madrugada del martes 18, los funcionarios evacuaron por prevención a los residentes de la vivienda y las cercanas a la misma.

Las continuas lluvias de esta onda tropical generó otros incidentes como la caída de un árbol sobre una casa en El Paraíso y la anegación vial del sector El Amparo en Catia. 

Drenajes colapsados y trabajos inconclusos

Por otra parte, la vulnerabilidad vial de Caracas no es solo por los fenómenos naturales, sino también por fallas de mantenimiento y obras públicas sin terminar. En la vía que conecta La Yaguara con El Junquito, específicamente a la altura del kilómetro 2, los ciudadanos denunciaron retrasos de hasta dos horas para movilizarse debido al deterioro en la calzada, la falta de alcantarillado y la acumulación recurrente de lodo y desperdicios posteriores a cada lluvia.

Los vecinos del sector señalaron que desde hace cuatro meses se iniciaron las labores de incorporación de tuberías que siguen inconclusas y esta situación ha empeorado por la colocación reciente de un asfaltado provisional que se corrió por el paso de las aguas. En el sitio, equipos de Hidrocapital tuvieron que ejecutar labores de remoción de escombros y lodo para restablecer el tránsito entre La Yaguara y el kilómetro 1. 

Familias en refugio y prevención

Estas precipitaciones agravaron las condiciones de vida de unas 115 familias provenientes de la estructura OPP10 de Santa Rosalía, quienes permanecen en refugios temporales por los terremotos del pasado 24 de junio. Denunciaron que los vientos y las lluvias fuertes destruyeron los toldos y anegaron los colchones en refugios improvisados como el ubicado en el bulevar Panteón, dejando a niños y adultos mayores a la intemperie. 

Ante el riesgo que presentan estos asentamientos provisionales durante la temporada de lluvias, el ingeniero Diego Suárez enfatizó la necesidad de reubicar a la población afectada en sitios más aptos para su estadía.

“Lo ideal es que las personas damnificadas estén en campamentos en zonas elevadas, con buen drenaje, alejados de taludes que drenen hacia ellos o en galpones acondicionados”, explicó el experto.

Finalmente, con respecto a las medidas estructurales de prevención para detener nuevas inundaciones en la ciudad, el especialista de Proyectos Hidráulicos enfatizó el rol fundamental de la gestión urbana y la participación ciudadana. 

“En cuanto a los cauces naturales y canalizaciones, es necesario su mantenimiento periódico (limpieza), así como la toma de conciencia de no usarlos como botadero de basura, obstruyéndolos”, concluyó Suárez.

A su vez, Protección Civil y el Cuerpo de Bomberos de Caracas mantienen el monitoreo operacional en quebradas, laderas y accesos viales ante la proyección de que nuevas ondas tropicales pasen sobre el país.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.


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