17,7 millones de venezolanos viven en desiertos o semidesiertos informativos

El Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS Venezuela) presenta el estudio Desiertos de Noticias Locales 2026, una investigación que evidencia la fragilidad del ecosistema informativo local en el país y las dificultades que enfrentan millones de personas para acceder a información periodística plural y oportuna desde sus comunidades.

Los resultados revelan que 304 de las 366 unidades territoriales estudiadas (83%) son desiertos o semidesiertos de noticias. De acuerdo con las estimaciones poblacionales utilizadas en la investigación, esta situación afecta a 17,7 millones de personas, equivalentes al 61,7 % de la población venezolana.

El estudio analizó 548 proyectos periodísticos en las 24 entidades del país. El levantamiento de información se realizó entre abril y julio de 2026, tomando como referencia las condiciones registradas entre octubre de 2025 y marzo de 2026. La investigación aplicó cuatro categorías —desierto, semidesierto, semibosque y bosque— basadas en la metodología del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA).

La distribución territorial muestra un panorama preocupante: 104 unidades (28,4 %) fueron clasificadas como desiertos de noticias y 200 (54,6 %) como semidesiertos. En contraste, apenas 47 (12,8 %) corresponden a semibosques y 15 (4,1 %) a bosques. Estas cifras sitúan a Venezuela con la mayor proporción conjunta de desiertos y semidesiertos entre los cinco países comparados en el estudio: Argentina, Chile, México, Perú y Venezuela.

Más restricciones para informar

La investigación identifica importantes limitaciones económicas y operativas que comprometen la continuidad y la calidad del periodismo local. El 46,5 % de los proyectos periodísticos funciona con equipos integrados por apenas uno a tres periodistas profesionales, mientras que la publicidad constituye la principal fuente de ingresos para el 66,8 %. Además, un 6,2% no cuenta con ninguna fuente de financiamiento.

Estas condiciones restringen la capacidad de los medios para movilizarse, cubrir comunidades rurales, desarrollar investigaciones y hacer seguimiento sostenido a los problemas que afectan a la ciudadanía.

A las dificultades económicas se suman las presiones que condicionan el ejercicio periodístico. El 53,8% de los proyectos consultados reportó prácticas de autocensura, el 28,5% señaló presiones indirectas y el 21,9% denunció censura directa.

En cuanto a la distribución de contenidos, las redes sociales se han convertido en canales fundamentales para los medios locales. Instagram está presente en el 90,9% de los proyectos, Facebook en el 65,3% y TikTok en el 46,4%. Aunque estas plataformas permiten mantener una presencia informativa con menores costos, también generan dependencia de servicios digitales cuyas reglas y condiciones están fuera del control de los medios.

La radio conserva un papel relevante: el 39,2% de los proyectos mantiene señal AM o FM, generalmente acompañada de plataformas digitales.

Garantizar el derecho a saber

Ante este panorama, Desiertos de Noticias Locales 2026 plantea la necesidad de una respuesta articulada que combine garantías para el ejercicio periodístico con mecanismos de apoyo sostenido a los medios locales.

El estudio señala que el Estado tiene la responsabilidad de garantizar el acceso a la información pública y poner fin a las prácticas de censura e intimidación. También identifica un papel fundamental para la cooperación internacional, los anunciantes, los gremios periodísticos, la sociedad civil y la academia en el impulso de iniciativas de financiamiento, formación, protección y colaboración entre medios.

Entre las prioridades de acción destacan la diversificación de las fuentes de ingresos, el fortalecimiento de la reportería territorial y la verificación de información, la dotación de equipos de transporte, conectividad y protección, así como la creación de protocolos de emergencia y mecanismos de apoyo psicológico para periodistas.

La investigación ofrece una base de diagnóstico para orientar recursos y esfuerzos hacia las comunidades más desatendidas, fortalecer las capacidades de los medios y promover un ecosistema informativo local sostenible.

Sin periodismo local, las comunidades pierden una herramienta esencial para conocer lo que ocurre en sus territorios, exigir rendición de cuentas y tomar decisiones informadas. Fortalecerlo es una condición indispensable para garantizar el derecho a saber y la vida democrática.

Accede al estudio completo AQUÍ

Los resultados revelan que 304 de las 366 unidades territoriales estudiadas (83%) son desiertos o semidesiertos de noticias. De acuerdo con las estimaciones poblacionales utilizadas en la investigación, esta situación afecta a 61,7 % de la población venezolana.
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El Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS Venezuela) presenta el estudio Desiertos de Noticias Locales 2026, una investigación que evidencia la fragilidad del ecosistema informativo local en el país y las dificultades que enfrentan millones de personas para acceder a información periodística plural y oportuna desde sus comunidades.

Los resultados revelan que 304 de las 366 unidades territoriales estudiadas (83%) son desiertos o semidesiertos de noticias. De acuerdo con las estimaciones poblacionales utilizadas en la investigación, esta situación afecta a 17,7 millones de personas, equivalentes al 61,7 % de la población venezolana.

El estudio analizó 548 proyectos periodísticos en las 24 entidades del país. El levantamiento de información se realizó entre abril y julio de 2026, tomando como referencia las condiciones registradas entre octubre de 2025 y marzo de 2026. La investigación aplicó cuatro categorías —desierto, semidesierto, semibosque y bosque— basadas en la metodología del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA).

La distribución territorial muestra un panorama preocupante: 104 unidades (28,4 %) fueron clasificadas como desiertos de noticias y 200 (54,6 %) como semidesiertos. En contraste, apenas 47 (12,8 %) corresponden a semibosques y 15 (4,1 %) a bosques. Estas cifras sitúan a Venezuela con la mayor proporción conjunta de desiertos y semidesiertos entre los cinco países comparados en el estudio: Argentina, Chile, México, Perú y Venezuela.

Más restricciones para informar

La investigación identifica importantes limitaciones económicas y operativas que comprometen la continuidad y la calidad del periodismo local. El 46,5 % de los proyectos periodísticos funciona con equipos integrados por apenas uno a tres periodistas profesionales, mientras que la publicidad constituye la principal fuente de ingresos para el 66,8 %. Además, un 6,2% no cuenta con ninguna fuente de financiamiento.

Estas condiciones restringen la capacidad de los medios para movilizarse, cubrir comunidades rurales, desarrollar investigaciones y hacer seguimiento sostenido a los problemas que afectan a la ciudadanía.

A las dificultades económicas se suman las presiones que condicionan el ejercicio periodístico. El 53,8% de los proyectos consultados reportó prácticas de autocensura, el 28,5% señaló presiones indirectas y el 21,9% denunció censura directa.

En cuanto a la distribución de contenidos, las redes sociales se han convertido en canales fundamentales para los medios locales. Instagram está presente en el 90,9% de los proyectos, Facebook en el 65,3% y TikTok en el 46,4%. Aunque estas plataformas permiten mantener una presencia informativa con menores costos, también generan dependencia de servicios digitales cuyas reglas y condiciones están fuera del control de los medios.

La radio conserva un papel relevante: el 39,2% de los proyectos mantiene señal AM o FM, generalmente acompañada de plataformas digitales.

Garantizar el derecho a saber

Ante este panorama, Desiertos de Noticias Locales 2026 plantea la necesidad de una respuesta articulada que combine garantías para el ejercicio periodístico con mecanismos de apoyo sostenido a los medios locales.

El estudio señala que el Estado tiene la responsabilidad de garantizar el acceso a la información pública y poner fin a las prácticas de censura e intimidación. También identifica un papel fundamental para la cooperación internacional, los anunciantes, los gremios periodísticos, la sociedad civil y la academia en el impulso de iniciativas de financiamiento, formación, protección y colaboración entre medios.

Entre las prioridades de acción destacan la diversificación de las fuentes de ingresos, el fortalecimiento de la reportería territorial y la verificación de información, la dotación de equipos de transporte, conectividad y protección, así como la creación de protocolos de emergencia y mecanismos de apoyo psicológico para periodistas.

La investigación ofrece una base de diagnóstico para orientar recursos y esfuerzos hacia las comunidades más desatendidas, fortalecer las capacidades de los medios y promover un ecosistema informativo local sostenible.

Sin periodismo local, las comunidades pierden una herramienta esencial para conocer lo que ocurre en sus territorios, exigir rendición de cuentas y tomar decisiones informadas. Fortalecerlo es una condición indispensable para garantizar el derecho a saber y la vida democrática.

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