67 años tiene Cuba con un régimen de izquierda. Desde que el fallecido Fidel Castro llegó al poder en 1959, los antillanos han estado sometidos a un gobierno vinculado en primera instancia a la extinta Unión Soviética y, posteriormente, a administraciones ideológicamente similares como la de la Alemania Oriental, que duró hasta 1990; así como China, la Rusia post caída de la cortina de hierro, naciones del Medio Oriente, la Nicaragua de Daniel Ortega, el México de la presidenta Claudia Sheinbaum y la Venezuela primero del fallecido Hugo Chávez y luego del encarcelado Nicolás Maduro, entre otros gobiernos transitorios latinoamericanos de similar tendencia.
Pero ahora, con la administración tutelada por parte del presidente, Donald Trump, el chorro de petróleo que regalaba o “vendía” Venezuela a Cuba a precios módicos llegó a su final y ello, sumado a un arrecio del bloqueo de Estados Unidos, han colocado a la isla al borde del colapso.
Además de la crisis de servicios que ya padecían producto la crisis estructural, la población de la isla ha sufrido apagones prolongados y escasez de combustible.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró recientemente que el país lleva tres meses sin recibir petróleo. Trump firmó en enero de este año una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles a países que suministren el mineral a la isla.
“Toda mi vida he estado oyendo hablar de Cuba y Estados Unidos. Creo que tendré el honor de tomar Cuba. A decir verdad, puedo hacer lo que quiera con ella. Son una nación muy debilitada en este momento”, dijo recientemente Trump en una de sus tantas alocuciones en la Casa Blanca.
“Ante el peor escenario, a Cuba la acompaña una certeza: cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable”, escribió Díaz-Canel en la red social X, en respuesta a las declaraciones del mandatario estadounidense.
El sucesor de Raúl Castro sostuvo que desde 1962 el gobierno americano mantiene un embargo a Cuba.
“Estados Unidos amenaza públicamente a Cuba, casi a diario, con derrocar por la fuerza el orden constitucional. Y usa un indignante pretexto: las duras limitaciones de la debilitada economía que ellos han agredido y pretendido aislar hace más de seis décadas”, añadió.
Trump aseguró que La Habana desea “concluir un acuerdo” con Washington, tesis que en principio fue negada por el régimen cubano, pero que después fue flexibilizada con el reconocimiento de “diálogo” entre las dos naciones.
Para analizar este tema, Runrun.es conversó con Melissa Cordero Novo, editora del portal digital elTOQUE; Jorge Luis García Pérez Antúnez, expreso político cubano y José Ignacio Amador Brú, periodista independiente.
¿Cómo calificas la situación en Cuba en este momento de precariedad de vida en comparación con el pasado?
Melissa Cordero Novo: “Las crisis en Cuba siempre han existido. Son cíclicas. Y derivan, fundamentalmente, de tres puntos específicos: el modelo socialista no funciona, la economía estatal solo ha llevado a la ruina al país y el modelo político-ideológico se sostiene a base de represión. Cambia el contexto, cambian los tiempos, pero los picos de las crisis tienen la peculiaridad de siempre estar in crescendo. Cada crisis es peor que la anterior o, al menos, se suma algún elemento que la hace más terrible. En los momentos en los que el Gobierno ha perdido subvenciones, ya sea de la Unión Soviética o de Venezuela, esas crisis se agudizan. Se agudizan para los cubanos comunes, los cubanos de a pie, que durante estas décadas han perdido todo o casi todo, que no es lo mismo, pero es igual. No tienen luz ni comida ni salud, ni dinero que valga. No tienen prosperidad ni democracia, ni felicidad. Y todo eso no tiene otro culpable ni responsable que no sea el régimen de La Habana.
Lo que sucede con la crisis actual es que tiene un suelo de cultivo fértil; Cuba está en un momento de acumulación de desgracias: dirigentes cada vez más incapaces, corrupción de los emporios militares que durante décadas han acumulado riquezas, un sistema electroenergético depauperado por falta de mantenimiento a tiempo, empresas estatales incapaces de producir (ya sea alimentos, productos de necesidad básica o cualquier bien exportable), fuga masiva de cubanos al exilio, dolarización de la economía, una industria azucarera desmantelada, inflación desenfrenada, represión sostenida a cualquier muestra de disenso, cada vez más presos políticos, una industria turística en picada y en la que se sigue invirtiendo millones. Si a lo anterior le sumas la concentración del poder en una cúpula que ha vivido ajena a la gente durante casi 70 años, tienes como resultado un malestar general bastante extendido: ya sea que se manifieste en forma de cacerolazos en las noches en medio de un apagón, ya sea que se manifieste mediante una desafección intensa y una desconexión con esa idea de la Revolución caribeña que convertiría a Cuba en un lugar próspero. Hace muchas décadas que la vida de los cubanos se precariza mientras sostienen sobre sus espaldas a una casta que engorda, se aprovecha y miente”.
Jorge Luis García Pérez Antúnez: “La situación de Cuba en estos momentos es de precariedad en comparación con la del pasado. Cuba está pasando por una situación económica y energética única en su historia y lo más significativo no es tanto la situación como la imposibilidad del régimen de encontrar una solución. Porque es un problema estructural. Es un inconveniente que denota la inoperabilidad de un sistema totalmente fracasado. El pueblo se ha dado cuenta de que no valen las promesas, de que todas son maniobras de la dictadura para mantenerse en el poder. La única solución que tiene esta situación es el abandono del poder por parte del régimen y que se permita al pueblo dar pasos a un verdadero proceso de democratización, porque la recuperación económica del país, el bienestar, la felicidad y la paz solo es posible con un sistema democrático y libre”.
José Ignacio Amador Brú: “La situación económica y social de Cuba está empeorando cada día en todos los aspectos. La diferencia entre el inicio de este año y el final del año pasado es considerable. Salvando pequeños matices, hay dos grandes realidades en Cuba. Una es la situación en la capital del país y otra distinta en las provincias. Aunque la situación general del país es mala, en La Habana es un poco más pasable. El transporte público está casi paralizado, el privado está reducido debido al precio del combustible. El gobierno ha restringido al mínimo la cantidad de gasolina que expende a privados, concentrando la venta para los automóviles de turistas extranjeros. La parálisis del transporte público llevó al cierre de la mayoría de los centros laborales estatales, la población está sintiendo está medida debido a que pierden su fuente de ingresos. Los precios de los alimentos están a la alza y producto de los apagones se hace imposible para muchas familias almacenar comida. Los apagones suelen durar entre 14 y 16 horas en la capital y en las provincias los ciclos pueden ser de dos o cuatro horas al día de electricidad al día. Salvo parte de La Habana, en que las casas disponen de gas por tubería, el resto de los cubanos están enfrentando serios problemas para cocinar. El suministro de gas es mínimo, muchas familias optan por cocinar todo lo del día en las horas de electricidad que tienen, siendo el carbón y la leña prácticamente la única opción. El abastecimiento de agua corriente está afectado por los apagones en las estaciones de bombeo. En La Habana pueden pasar hasta dos semanas sin suministro, pero en ciudades del interior como Santiago de Cuba hay ciclos de entre 20 y hasta 40 días sin agua. Los problemas de agua y los apagones han llevado a una parte importante de las personas a protestar por todo el país. A las protestas por estos problemas se han sumado el reclamo del cese de la represión y el fin del régimen político”.
¿Crees que Trump realmente vaya a realizar una intervención en la isla y qué consecuencias podría tener?
Melissa Cordero Novo: Es poco probable que Trump realice una intervención militar en Cuba, mucho menos ahora mismo cuando está en medio de un conflicto armado en Irán. Pero yo no puedo asegurar qué va a pasar y qué no. Mañana puede cambiar diametralmente el deseo o la idea o el plan de la administración Trump o puede cambiar cualquier variable en el cuadrante geopolítico (en uno u otro estrecho), y es difícil predecir en qué dirección cambiará. Lo que habría es que escuchar qué quieren y desean los cubanos que viven ahora mismo en la isla para ellos y para el futuro del país. Hay bastante gente que desea un cambio profundo en la isla, desean que haya libertad, que puedan cubrir las necesidades básicas con su salario, que liberen a los presos políticos, que no castiguen más por disentir, que no tengan que vender su casa y arriesgarse en una travesía por América central o por Asia para vivir decentemente. Los cubanos llevamos 67 años con bastante poco, no hemos vivido en nuestro país con democracia, al menos no el que sea menor de esa edad. Queremos a Cuba libre. No lo hemos podido lograr en seis décadas. Para que algo se mueva quizá haga falta una fuerza, que ojalá venga desde dentro, desde el mismo pueblo que sufre. Si esa fuerza es externa y tuviera consecuencias negativas para el futuro soberano de Cuba, pues tocará seguir luchando”.
Jorge Luis García Pérez Antúnez: No lo sé, es difícil de pronosticar. “Muchas veces la nueva administración se ha mostrado imprecisa en muchas cosas, pero lo que yo sí puedo ver y asegurar es que el nuevo gobierno de los Estados Unidos en esta fórmula que encabeza Donald Trump y Marco Rubio sí se han tomado en serio el tema de Cuba y eso es un elemento estimulante que nos llena de optimismo, nos llena de fe y sobre todo de entusiasmo”.
José Ignacio Amador Brú: “El malestar social está cerca de alcanzar una masa crítica, lo que podría conducir a protestas masivas. Esto es difícil de predecir debido al control y miedo que infunden en la población las fuerzas de seguridad del gobierno. La captura de Maduro generó muchas expectativas positivas entre los cubanos que queremos un cambio. En las calles se puede escuchar, en mucha mayor medida que antes, críticas de ciudadanos comunes al liderazgo del régimen. Al mismo tiempo la imagen de Trump es positiva y se espera con cierta ansiedad y optimismo que acabe de “meter mano aquí” o que actúe de una vez contra el gobierno. No puedo asegurar que Trump vaya a intervenir en la Isla, pero ciertamente la mayoría de los que queremos un cambio estamos conscientes de que sin su intervención en respaldo de la sociedad civil un cambio no sería posible. Según el tipo de intervención se pueden crear conflictos alternativos, como insurgencia de parte de fuerzas de seguridad del régimen que se resistan a deponer el poder. Cuba está en una situación límite y en caída libre hacia el abismo. Para un número creciente de cubanos, más allá de las consecuencias, lo importante es que se dé el cambio cuanto antes. Se nota en medios oficiales y alocuciones de dirigentes que las presiones del gobierno de Estados Unidos están haciendo efecto y los obligan a tomar medidas. Tengo la impresión de que buena parte de los cubanos ven las medidas que está tomando el régimen como parches y no como soluciones reales. El accionar de Estados Unidos ha debilitado la posición de fuerza del régimen de cara a la opinión pública. Hasta hace poco, el gobierno se negaba a que existiesen negociaciones con Estados Unidos, en medios oficiales se decía que era una campaña contrarrevolucionaria, el descrédito que les costó reconocer este hecho es enorme”.
¿Existe la tesis de que el interés por Cuba por parte de Estados Unidos no es tan fuerte como el de Venezuela porque en la isla no hay petróleo ¿Cuál es tu opinión al respecto?
Melissa Cordero Novo: “No creo que debamos reducir el “interés” o “desinterés” de Estados Unidos y el conflicto histórico (real y mitológico) entre ambos países solo a cuestión de si hay o no hay petróleo en Cuba. Va más allá. Es asunto de política interna, de votos electorales, de geopolítica, de ideología y de derechos. Hablar de Cuba colocando su democratización en perspectiva solo con Estados Unidos hace un daño terrible, sobre todo, para los cubanos que se desviven en la isla. Hablemos de Cuba como sujeto de la oración. En Cuba hay un régimen dictatorial opresivo, hay miles de presos políticos y hay desgracia y sufrimiento. Eso debería ser, por sí solo, de interés internacional, sin importar que esté Estados Unidos en la ecuación. Cuba debe ser libre y democrática porque no hay Estado de derecho ni libertades básicas en el país; porque millones de nosotros estamos regados por el mundo, por la fuerza. No coloquemos el futuro y la felicidad de los cubanos bajo ese lente. Yo no quisiera tener que esperar a que hubiera un interés por Cuba de otro país ‘superior’ para hablar de la liberación de la isla; para que dejemos de ser un pueblo que ha sido expulsado de su propia tierra”.
Jorge Luis García Pérez Antúnez: “Obviamente Estados Unidos tiene sus intereses geopolíticos, geoestratégicos y económicos. Es normal que una potencia como Estados Unidos tenga esos intereses. Hay potencias europeas y especialmente las que formaban parte del eje del mal, las que están permanente amenazando a los Estados Unidos de muchas formas, como es el caso de Rusia, China y en este momento Irán. Los intereses de nosotros son la libertad y la democracia y que el pueblo cubano pueda enrumbarse al concierto de las naciones libres y democráticas, que sea un cambio verdadero donde el pueblo pueda participar en el rumbo que debe tener la nación. Sería triste que por intereses mercantilistas o ambiciones políticas, algunos personeros de la dictadura en Cuba se vayan a acercar a los Estados Unidos para hacer un falso proceso de transición, eso sería terrible para los que están dentro de Cuba y también para los que estamos en el exilio. En Cuba, a diferencia de Venezuela, ha corrido mucha sangre, hay una una tiranía institucionalizada. En Venezuela hay oposición, la persiguen, pero existe. En Venezuela pueden hacer elecciones, se las roban, pero hay. Cuba es un país sin derechos y debe analizarse la diferencia entre una situación y la otra. Nosotros no podemos aceptar a una Delcy Rodríguez dentro de Cuba por razones morales y de principios. Nosotros necesitamos libertad, pero también necesitamos justicia”.
José Ignacio Amador Brú: “La economía cubana está en números rojos. Pero si se invierte en sectores como el turismo y la agricultura no serían del todo complicados de reestablecer. En Estados Unidos viven un número considerable de cubanos y descendientes de estos que verían con buenos ojos que hubiera un cambio de régimen. Es difícil asegurar si el interés de Trump y Rubio por intervenir en Cuba sería propiamente económico o político, pero sí creo que hay un interés de la actual administración norteamericana por implicarse de manera activa en promover un cambio de gobierno en la isla”.
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