Gobierno libera boletín epidemiológico: lo que revela tras diez años de opacidad

Tras una década sin publicación, el Ministerio del Poder Popular para la Salud divulgó este 9 de abril un boletín epidemiológico perteneciente a la semana 13 del año 2026 (del 15 al 21 de marzo), que confirma que Venezuela enfrenta un escenario activo de fiebre amarilla, con una letalidad elevada y presencia en gran parte del territorio.

Además de la alta letalidad en esta enfermedad prevenible, las cifras alertan sobre el riesgo latente de que vuelvan a presentarse casos de sarampión por brechas de vacunación, la persistencia de enfermedades endémicas con transmisión activa y un incremento de la vigilancia epidemiológica, aunque con focos epidémicos abiertos.

Desde junio de 2025 hasta la semana epidemiológica 12 de 2026, y en el marco de la epidemia activa en Suramérica desde 2024, se han confirmado 38 casos de fiebre amarilla en humanos en Venezuela, de los cuales 21 fallecieron, lo que representa una tasa de letalidad de 55,3%.

El virus ha tenido presencia en 14 entidades federales, con mayor concentración en Barinas (12 casos) y Monagas (cinco casos). Le siguen Amazonas (con cuatro casos ), Bolívar, Mérida, Lara, Apure, Portuguesa y Aragua con dos casos en cada entidad y Trujillo, Táchira y Carabobo con uno cada uno.

El boletín advierte además sobre circulación activa en animales: 115 eventos epizoóticos en primates no humanos entre 2025 y 2026 con epicentro en Aragua (74 reportes), lo que refuerza el riesgo de transmisión a humanos.

El Ministerio afirma que, en respuesta, activó una campaña de intensificación de vacunación en 22 parroquias de Aragua, Barinas, Lara y Portuguesa. Además, se reporta un aumento de la vigilancia: 3777 pruebas de laboratorio realizadas en 2026, un incremento de 41,8% respecto a 2025.

Entre las directrices del despacho de Salud para el manejo de la situación está la intensificación de vacunación en la población de 1 a 59 años que no ha sido vacunada, principalmente en los estados priorizados (Aragua, Barinas, Lara, Portuguesa). Recomiendan que toda persona que vaya a viajar a las zonas de riesgo sea inmunizada diez días antes del viaje y que se prosiga con la vacunación de grupos de riesgo que demuestren no haber sido vacunados antes: personal militar, de defensa y seguridad, guardaparques y personal que trabaje en zoológicos.

Malaria: más de 25 000 casos acumulados en 2026

Un dato llamativo del boletín es el aumento de casos de malaria en Venezuela en 2026. El ministerio confirma que desde la semana 1 de 2026 hasta la semana 12 se han confirmado 25 259 casos, lo que representa un aumento de 8,3% con respecto al mismo período del año anterior.

Específicamente en la semana 12 de 2026 se confirmaron 1128 casos de malaria. 98,3% de ellos (1109 casos) autóctonos. 19 de los casos fueron importados de países como Colombia, Guyana y Brasil. El estado Bolívar concentra el 81,1% de la casuística nacional y 66.8% de los casos se presentaron en el sexo masculino.

En Bolívar han detectado 16 962 casos de fiebre amarilla en lo que va de 2026. Otras once entidades también tienen casos confirmados: Amazonas (7002) Anzoátegui (77) Apure (74), Barinas (5), Delta Amacuro (342), Falcón (2), Guárico (17), Monagas (116), Sucre (117) Táchira (11) y Zulia 534.

Imagen extraída del boletín epidemiológico del MPPS

Sarampión: sin casos, pero con riesgo latente

A pesar del repunte regional, Venezuela no registra casos confirmados de sarampión- rubéola hasta la semana 12 del año 2026. El Ministerio asegura que el país acumula 365 semanas sin casos confirmados, desde el último registrado en 2019 en el estado Zulia.

El sistema de vigilancia ha procesado 564 casos sospechosos en 2026, de los cuales 479 (62%) fueron descartados y 85 permanecen en investigación.

Pero el propio boletín advierte sobre vulnerabilidades estructurales, pues la cobertura de vacunación es calificada de “subóptima” y se promueve la intensificación de búsqueda de “Dosis Cero” en población no inmunizada.

Esto en un contexto regional que es una bomba de tiempo: en 2025 se confirmaron 14 891 casos de sarampión y 29 muertes en las Américas, con mayoría de pacientes no vacunados.

Rabia: aumento de agresiones y circulación viral activa

El boletín también documenta señales de alerta en rabia humana en Venezuela. Se registraron cuatro casos entre 2025 y 2026 con incremento de 19% en mordeduras sospechosas (de 8965 a 10 672 casos).

En Zulia, principal foco, se detecta una tasa de positividad de 77% en muestras analizadas, con predominio del ciclo canino. La mayor densidad de casos se concentra en el Área Metropolitana de Maracaibo, con 67,5% de las muestras positivas.

El Ministerio de Salud asegura que han vacunado 35 313 animales domésticos e indica la necesita de mantener la disponibilidad de vacuna e inmunoglobulina antirrábica, así como la educación en comunidades de alto riesgo, para reconocer y evitar contacto con fauna silvestre y animales sospechosos a rabia.

Fiebre hemorrágica venezolana: letalidad en aumento en 2026

La fiebre hemorrágica venezolana mantiene su carácter endémico con focos concentrados. Hasta la semana evaluada en este boletín epidemiológico, se habían confirmado tres casos, con dos decesos y una letalidad del 67%

En lo que respecta al acumulado 2025-2026, se identificaron 35 casos, 18 muertes y una letalidad del 51%, con los estados Barinas y Portuguesa como epicentros de transmisión. Las muestras de casos sospechosos procesadas en el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel fueron procedentes de esas dos entidades, así como de Apure, Aragua, Mérida, Cojedes y Yaracuy.

Los vacíos críticos del boletín

A pesar de que la publicación de la Semana Epidemiológica 12 de 2026 rompe con un ciclo de silencio institucional que se prolongó por más de nueve años —desde la difusión de la data de 2016 a principios de 2017—, expertos advierten que el documento dista de ser una herramienta técnica completa.

El médico pediatra puericultor Alejandro Crespo Freytes, expresidente de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría Filial Aragua (2021-2025), subraya que la omisión de indicadores fundamentales desdibuja la realidad sanitaria del país. “Ese boletín está incompleto. Allí no hay enfermedades diarreicas, enfermedades respiratorias, VIH, mortalidad neonatal, ni mortalidad materna; hay una serie de cosas que faltan”, sentencia Crespo.

Esta carencia de información se traduce en una gestión de riesgos tardía. En el caso de la fiebre amarilla, el boletín reporta 38 casos y 20 fallecidos, lo que arroja una letalidad del 55%, una cifra que supera con creces el promedio continental, situado entre el 40% y 42%, precisó el médico.

El especialista enfatiza que la cobertura nacional de vacunación reportada es de 71%, pero con brechas significativas en estados clave: 40%-44% en Lara, lo que afecta incluso a zonas metropolitanas como Barquisimeto y Cabudare. Entretanto, en Aragua, la cobertura es del 50%, una cifra alarmante si se considera que en esa entidad se reportan dos de cada tres epizootias (muertes de monos aulladores por el virus) de todo el país.

Estos datos contrastan con la intensidad de la circulación viral descrita en el propio boletín, lo que también podría explicar la reemergencia de la enfermedad en zonas densamente pobladas: no se trata de territorios aislados, sino de áreas urbanas y periurbanas con alta concentración de población.

La falta de una comunicación de riesgo oportuna desde el inicio del brote en junio de 2025 impidió una respuesta eficaz, opina el médico: “Probablemente, si se comunicaran los riesgos adecuadamente, si hubiese iniciado esta campaña de vacunación que hoy está haciendo el Estado venezolano hace 8-9 meses con los primeros casos, las coberturas hoy serían mejores y quizás se habrían evitado casos y muertes”, señala el especialista.

Otro aspecto que el médico pediatra puericultor con estudios de gerencia en Salud Pública califica como una “falla grande” del boletín es la ausencia de datos sobre la tosferina, “que es una alerta epidemiológica continental en este momento, una enfermedad prevenible por vacuna y de las más importantes entre las respiratorias”.

Sobre este punto, resaltó que la cobertura de la vacuna pentavalente en Venezuela es de apenas 67% para la primera dosis y 62% para la tercera, niveles incluso inferiores a los de fiebre amarilla.

La importancia de conocer estos datos es determinante para salvar vidas. “Si tenemos una situación con la tosferina, como tiene el resto del continente, de alerta, pues el llamado a vacunar tiene que ser inmediato (…) Porque contra la tosferina estamos vacunando peor incluso que contra la fiebre amarilla y tenemos casos de esta enfermedad en el país. A pesar de que la transmisión de fiebre amarilla es incluso más difícil que la de tosferina, porque es a través de la picadura del zancudo y los monos”, amplió.

Desde el enfoque de derechos humanos, las omisiones también tienen implicaciones directas sobre poblaciones vulnerables. El abogado y coordinador general de Cecodap,Carlos Trapani, comentó en un hilo en la red social X que el boletín epidemiológico regresa tras 10 años, “pero lo hace con un vacío crítico: sin datos clave y sin enfoque en niños, niñas, adolescentes y salud materna”.

“No es un boletín en sentido técnico ni de calidad. Lo que no se mide no se protege, y lo que no se prioriza, se abandona.” Su análisis advierte que el documento carece de desagregación por edad y no incluye indicadores fundamentales como mortalidad neonatal.

Esta opacidad es particularmente grave en el área neonatal: el último registro oficial data de 2016, año en el que murieron 11 466 neonatos (un incremento del 30% respecto a 2015). Para Trapani, este “silencio estadístico” es incompatible con el marco de derechos humanos y con la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, pues impide evaluar la magnitud real de los riesgos en un contexto de crisis prolongada y deja por fuera a la infancia y a las madres fuera de cualquier política pública basada en evidencia.

El señalamiento se extiende también a la salud materna. “El boletín no reporta mortalidad materna, morbilidad obstétrica ni acceso a controles prenatales, lo que impide evaluar la capacidad real del sistema de salud y los riesgos para mujeres y recién nacidos”, advierte Trapani. En un contexto de crisis prolongada, la falta de datos no solo limita el diagnóstico, sino que retrasa respuestas y puede traducirse en daños evitables.

Piden información completa y frecuente

Alejandro Rísquez, médico pediatra epidemiólogo y profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV), celebró con optimismo la reaparición del boletín epidemiológico: Llevábamos muchos años sin recibir información de la página del Ministerio, específicamente de vigilancia epidemiológica. Y allí nos hablan de cuatro enfermedades que representan un riesgo importante para el país y ahora tenemos unos datos oficiales, bien desagregados y presentados”, explicó en declaraciones a Runrun.es.

Para el especialista, contar con estas cifras es vital para el ejercicio de la medicina, ya que el diagnóstico de un paciente no depende únicamente de sus síntomas, sino del contexto de salud del entorno. Rísquez enfatiza que la epidemiología permite conocer el agente, los medios de transmisión y las poblaciones vulnerables y permite a los médicos “tener esa información a la mano” para un adecuado diagnóstico.

En este boletín, destaca asimismo el haber incluido enfermedades de alta gravedad como la rabia, la fiebre hemorrágica de Guanarito y la fiebre amarilla, esta última bajo una alerta que mantiene al sistema sanitario en atención para prevenir nuevos brotes.

Sin embargo, resalta que el reto ahora es la regularidad. El gremio médico espera que este boletín de la Semana 12 no sea un evento aislado, sino el reinicio de la periodicidad que se perdió hace más de una década.

“Esto es motivo de celebración, ojalá llegue un paso más adelante, a que retornemos a los boletines semanales de enfermedades notificables de denuncia obligatoria, que tuvimos hasta el año 2016 y que nos permiten a los médicos venezolanos y a la comunidad general entender lo que está pasando en materia de salud, señaló el profesor de la UCV, al tiempo quesubrayó que la comunidad permanece a la expectativa de que este sistema sea restaurado de forma permanente.

La publicación del boletín representa un primer paso, pero la información incompleta restringe su impacto. Carlos Trapani, coordinador general de Cecodap, lo resume así: “Contar con información, aunque incompleta, es un punto de partida necesario para reconstruir el sistema de salud y fortalecer políticas basadas en evidencia”.

Insiste en que mientras persistan los vacíos, la vigilancia epidemiológica seguirá siendo parcial y la magnitud real de los riesgos —especialmente para niños, mujeres y poblaciones vulnerables— continuará sin reflejarse plenamente en las cifras oficiales.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El Ministerio de Salud publicó el Boletín Epidemiológico de la semana 13 de 2026. Los datos revelan una epidemia activa de fiebre amarilla con una letalidad del 55,3% y un aumento del 8,3% en los casos de malaria
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Tras una década sin publicación, el Ministerio del Poder Popular para la Salud divulgó este 9 de abril un boletín epidemiológico perteneciente a la semana 13 del año 2026 (del 15 al 21 de marzo), que confirma que Venezuela enfrenta un escenario activo de fiebre amarilla, con una letalidad elevada y presencia en gran parte del territorio.

Además de la alta letalidad en esta enfermedad prevenible, las cifras alertan sobre el riesgo latente de que vuelvan a presentarse casos de sarampión por brechas de vacunación, la persistencia de enfermedades endémicas con transmisión activa y un incremento de la vigilancia epidemiológica, aunque con focos epidémicos abiertos.

Desde junio de 2025 hasta la semana epidemiológica 12 de 2026, y en el marco de la epidemia activa en Suramérica desde 2024, se han confirmado 38 casos de fiebre amarilla en humanos en Venezuela, de los cuales 21 fallecieron, lo que representa una tasa de letalidad de 55,3%.

El virus ha tenido presencia en 14 entidades federales, con mayor concentración en Barinas (12 casos) y Monagas (cinco casos). Le siguen Amazonas (con cuatro casos ), Bolívar, Mérida, Lara, Apure, Portuguesa y Aragua con dos casos en cada entidad y Trujillo, Táchira y Carabobo con uno cada uno.

El boletín advierte además sobre circulación activa en animales: 115 eventos epizoóticos en primates no humanos entre 2025 y 2026 con epicentro en Aragua (74 reportes), lo que refuerza el riesgo de transmisión a humanos.

El Ministerio afirma que, en respuesta, activó una campaña de intensificación de vacunación en 22 parroquias de Aragua, Barinas, Lara y Portuguesa. Además, se reporta un aumento de la vigilancia: 3777 pruebas de laboratorio realizadas en 2026, un incremento de 41,8% respecto a 2025.

Entre las directrices del despacho de Salud para el manejo de la situación está la intensificación de vacunación en la población de 1 a 59 años que no ha sido vacunada, principalmente en los estados priorizados (Aragua, Barinas, Lara, Portuguesa). Recomiendan que toda persona que vaya a viajar a las zonas de riesgo sea inmunizada diez días antes del viaje y que se prosiga con la vacunación de grupos de riesgo que demuestren no haber sido vacunados antes: personal militar, de defensa y seguridad, guardaparques y personal que trabaje en zoológicos.

Malaria: más de 25 000 casos acumulados en 2026

Un dato llamativo del boletín es el aumento de casos de malaria en Venezuela en 2026. El ministerio confirma que desde la semana 1 de 2026 hasta la semana 12 se han confirmado 25 259 casos, lo que representa un aumento de 8,3% con respecto al mismo período del año anterior.

Específicamente en la semana 12 de 2026 se confirmaron 1128 casos de malaria. 98,3% de ellos (1109 casos) autóctonos. 19 de los casos fueron importados de países como Colombia, Guyana y Brasil. El estado Bolívar concentra el 81,1% de la casuística nacional y 66.8% de los casos se presentaron en el sexo masculino.

En Bolívar han detectado 16 962 casos de fiebre amarilla en lo que va de 2026. Otras once entidades también tienen casos confirmados: Amazonas (7002) Anzoátegui (77) Apure (74), Barinas (5), Delta Amacuro (342), Falcón (2), Guárico (17), Monagas (116), Sucre (117) Táchira (11) y Zulia 534.

Imagen extraída del boletín epidemiológico del MPPS

Sarampión: sin casos, pero con riesgo latente

A pesar del repunte regional, Venezuela no registra casos confirmados de sarampión- rubéola hasta la semana 12 del año 2026. El Ministerio asegura que el país acumula 365 semanas sin casos confirmados, desde el último registrado en 2019 en el estado Zulia.

El sistema de vigilancia ha procesado 564 casos sospechosos en 2026, de los cuales 479 (62%) fueron descartados y 85 permanecen en investigación.

Pero el propio boletín advierte sobre vulnerabilidades estructurales, pues la cobertura de vacunación es calificada de “subóptima” y se promueve la intensificación de búsqueda de “Dosis Cero” en población no inmunizada.

Esto en un contexto regional que es una bomba de tiempo: en 2025 se confirmaron 14 891 casos de sarampión y 29 muertes en las Américas, con mayoría de pacientes no vacunados.

Rabia: aumento de agresiones y circulación viral activa

El boletín también documenta señales de alerta en rabia humana en Venezuela. Se registraron cuatro casos entre 2025 y 2026 con incremento de 19% en mordeduras sospechosas (de 8965 a 10 672 casos).

En Zulia, principal foco, se detecta una tasa de positividad de 77% en muestras analizadas, con predominio del ciclo canino. La mayor densidad de casos se concentra en el Área Metropolitana de Maracaibo, con 67,5% de las muestras positivas.

El Ministerio de Salud asegura que han vacunado 35 313 animales domésticos e indica la necesita de mantener la disponibilidad de vacuna e inmunoglobulina antirrábica, así como la educación en comunidades de alto riesgo, para reconocer y evitar contacto con fauna silvestre y animales sospechosos a rabia.

Fiebre hemorrágica venezolana: letalidad en aumento en 2026

La fiebre hemorrágica venezolana mantiene su carácter endémico con focos concentrados. Hasta la semana evaluada en este boletín epidemiológico, se habían confirmado tres casos, con dos decesos y una letalidad del 67%

En lo que respecta al acumulado 2025-2026, se identificaron 35 casos, 18 muertes y una letalidad del 51%, con los estados Barinas y Portuguesa como epicentros de transmisión. Las muestras de casos sospechosos procesadas en el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel fueron procedentes de esas dos entidades, así como de Apure, Aragua, Mérida, Cojedes y Yaracuy.

Los vacíos críticos del boletín

A pesar de que la publicación de la Semana Epidemiológica 12 de 2026 rompe con un ciclo de silencio institucional que se prolongó por más de nueve años —desde la difusión de la data de 2016 a principios de 2017—, expertos advierten que el documento dista de ser una herramienta técnica completa.

El médico pediatra puericultor Alejandro Crespo Freytes, expresidente de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría Filial Aragua (2021-2025), subraya que la omisión de indicadores fundamentales desdibuja la realidad sanitaria del país. “Ese boletín está incompleto. Allí no hay enfermedades diarreicas, enfermedades respiratorias, VIH, mortalidad neonatal, ni mortalidad materna; hay una serie de cosas que faltan”, sentencia Crespo.

Esta carencia de información se traduce en una gestión de riesgos tardía. En el caso de la fiebre amarilla, el boletín reporta 38 casos y 20 fallecidos, lo que arroja una letalidad del 55%, una cifra que supera con creces el promedio continental, situado entre el 40% y 42%, precisó el médico.

El especialista enfatiza que la cobertura nacional de vacunación reportada es de 71%, pero con brechas significativas en estados clave: 40%-44% en Lara, lo que afecta incluso a zonas metropolitanas como Barquisimeto y Cabudare. Entretanto, en Aragua, la cobertura es del 50%, una cifra alarmante si se considera que en esa entidad se reportan dos de cada tres epizootias (muertes de monos aulladores por el virus) de todo el país.

Estos datos contrastan con la intensidad de la circulación viral descrita en el propio boletín, lo que también podría explicar la reemergencia de la enfermedad en zonas densamente pobladas: no se trata de territorios aislados, sino de áreas urbanas y periurbanas con alta concentración de población.

La falta de una comunicación de riesgo oportuna desde el inicio del brote en junio de 2025 impidió una respuesta eficaz, opina el médico: “Probablemente, si se comunicaran los riesgos adecuadamente, si hubiese iniciado esta campaña de vacunación que hoy está haciendo el Estado venezolano hace 8-9 meses con los primeros casos, las coberturas hoy serían mejores y quizás se habrían evitado casos y muertes”, señala el especialista.

Otro aspecto que el médico pediatra puericultor con estudios de gerencia en Salud Pública califica como una “falla grande” del boletín es la ausencia de datos sobre la tosferina, “que es una alerta epidemiológica continental en este momento, una enfermedad prevenible por vacuna y de las más importantes entre las respiratorias”.

Sobre este punto, resaltó que la cobertura de la vacuna pentavalente en Venezuela es de apenas 67% para la primera dosis y 62% para la tercera, niveles incluso inferiores a los de fiebre amarilla.

La importancia de conocer estos datos es determinante para salvar vidas. “Si tenemos una situación con la tosferina, como tiene el resto del continente, de alerta, pues el llamado a vacunar tiene que ser inmediato (…) Porque contra la tosferina estamos vacunando peor incluso que contra la fiebre amarilla y tenemos casos de esta enfermedad en el país. A pesar de que la transmisión de fiebre amarilla es incluso más difícil que la de tosferina, porque es a través de la picadura del zancudo y los monos”, amplió.

Desde el enfoque de derechos humanos, las omisiones también tienen implicaciones directas sobre poblaciones vulnerables. El abogado y coordinador general de Cecodap,Carlos Trapani, comentó en un hilo en la red social X que el boletín epidemiológico regresa tras 10 años, “pero lo hace con un vacío crítico: sin datos clave y sin enfoque en niños, niñas, adolescentes y salud materna”.

“No es un boletín en sentido técnico ni de calidad. Lo que no se mide no se protege, y lo que no se prioriza, se abandona.” Su análisis advierte que el documento carece de desagregación por edad y no incluye indicadores fundamentales como mortalidad neonatal.

Esta opacidad es particularmente grave en el área neonatal: el último registro oficial data de 2016, año en el que murieron 11 466 neonatos (un incremento del 30% respecto a 2015). Para Trapani, este “silencio estadístico” es incompatible con el marco de derechos humanos y con la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, pues impide evaluar la magnitud real de los riesgos en un contexto de crisis prolongada y deja por fuera a la infancia y a las madres fuera de cualquier política pública basada en evidencia.

El señalamiento se extiende también a la salud materna. “El boletín no reporta mortalidad materna, morbilidad obstétrica ni acceso a controles prenatales, lo que impide evaluar la capacidad real del sistema de salud y los riesgos para mujeres y recién nacidos”, advierte Trapani. En un contexto de crisis prolongada, la falta de datos no solo limita el diagnóstico, sino que retrasa respuestas y puede traducirse en daños evitables.

Piden información completa y frecuente

Alejandro Rísquez, médico pediatra epidemiólogo y profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV), celebró con optimismo la reaparición del boletín epidemiológico: Llevábamos muchos años sin recibir información de la página del Ministerio, específicamente de vigilancia epidemiológica. Y allí nos hablan de cuatro enfermedades que representan un riesgo importante para el país y ahora tenemos unos datos oficiales, bien desagregados y presentados”, explicó en declaraciones a Runrun.es.

Para el especialista, contar con estas cifras es vital para el ejercicio de la medicina, ya que el diagnóstico de un paciente no depende únicamente de sus síntomas, sino del contexto de salud del entorno. Rísquez enfatiza que la epidemiología permite conocer el agente, los medios de transmisión y las poblaciones vulnerables y permite a los médicos “tener esa información a la mano” para un adecuado diagnóstico.

En este boletín, destaca asimismo el haber incluido enfermedades de alta gravedad como la rabia, la fiebre hemorrágica de Guanarito y la fiebre amarilla, esta última bajo una alerta que mantiene al sistema sanitario en atención para prevenir nuevos brotes.

Sin embargo, resalta que el reto ahora es la regularidad. El gremio médico espera que este boletín de la Semana 12 no sea un evento aislado, sino el reinicio de la periodicidad que se perdió hace más de una década.

“Esto es motivo de celebración, ojalá llegue un paso más adelante, a que retornemos a los boletines semanales de enfermedades notificables de denuncia obligatoria, que tuvimos hasta el año 2016 y que nos permiten a los médicos venezolanos y a la comunidad general entender lo que está pasando en materia de salud, señaló el profesor de la UCV, al tiempo quesubrayó que la comunidad permanece a la expectativa de que este sistema sea restaurado de forma permanente.

La publicación del boletín representa un primer paso, pero la información incompleta restringe su impacto. Carlos Trapani, coordinador general de Cecodap, lo resume así: “Contar con información, aunque incompleta, es un punto de partida necesario para reconstruir el sistema de salud y fortalecer políticas basadas en evidencia”.

Insiste en que mientras persistan los vacíos, la vigilancia epidemiológica seguirá siendo parcial y la magnitud real de los riesgos —especialmente para niños, mujeres y poblaciones vulnerables— continuará sin reflejarse plenamente en las cifras oficiales.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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