Delcy Rodríguez alimenta a unos cervatillos en un corral, una escena bucólica grabada como parte de la propaganda oficial sobre el acuerdo que ella, en nombre del Estado venezolano, firmó con el zoológico indio privado Vantara, una institución que arrastra un cúmulo de irregularidades y que promete, entre otras cosas, modernizar zoológicos y construir un acuario en La Guaira. Pero detrás de esa relación hay otros personajes: el vínculo que une a Vantara y a sus dueños, los multimillonarios Ambani, con Donald Trump Jr, el hijo mayor del presidente de los Estados Unidos.
No es casual que en noviembre de 2025 Trump Jr. haya visitado India. Originalmente, el propósito de su travesía era asistir a la boda de la hija del magnate farmacéutico estadounidense de origen indio Rama Raju Mantena (CEO de Ingenus Pharmaceuticals). Pero, además de la fiesta, sostuvo dos citas que, posteriormente, se vincularon con negocios multimillonarios en el ámbito petrolero estadounidense.
Uno de estos encuentros fue con Anant Ambani –hijo del hombre más rico de la India, Mukesh Ambani–, creador del Greens Zoological Rescue and Rehabilitation Centre Society (GZRRC), como se conoce legalmente a Vantara, un santuario de animales de 1200 hectáreas que alberga cientos de especies, varias de ellas protegidas y en peligro de extinción. Hasta allá fue Trump Jr., quien apareció en un video junto a Anant y describió la visita como una experiencia “increíble”. De hecho, bromeó diciendo que los animales vivían mejor que él.
El nombre los Ambani circuló en los medios en julio de 2024 cuando Anant se casó en medio de una celebración que costó alrededor de 600 millones de dólares. El santuario de animales, por cierto, se convirtió en uno de los escenarios principales del evento que tenía como código de vestimenta “fiebre de la jungla”. Allí estuvieron figuras como Bill Gates, Mark Zuckerberg e Ivanka Trump.
Vantara está en Jamnagar, en el estado indio de Gujarat, y dentro de los predios del complejo de refinación petrolero más grande del mundo, que incluye plantas petroquímicas, instalaciones portuarias propias, un centro de energía verde y la ciudad residencial corporativa Reliance Greens. Todo es propiedad de Reliance Industries, empresa cuya fundación financia al santuario de animales y es propiedad de Mukesh Ambani.
Tres meses después de aquella visita de Trump Jr. y luego de tensiones diplomáticas y cambios arancelarios con India, la administración Trump flexibilizó en febrero de 2025 las restricciones comerciales y energéticas impuestas al país asiático, en el que incluyó las licencias petroleras para Reliance Industries Ltd. Anant Ambani, el mismo del zoológico, es el director ejecutivo de la firma.
Con ese anuncio vino también un negocio: la inversión de 300 mil millones de dólares que Reliance hizo en un proyecto de refinería de petróleo en Texas llamado America First Refining, en el cual Donald Trump Jr. tiene una participación minoritaria, de acuerdo con una investigación de ProPublica. Reportes de prensa indicaron que Anant Ambani trabajó personalmente en este acuerdo con la compañía texana.

Pero los lazos entre Trump Jr. y Ambani no terminan allí. Una de las empresas que Reliance contrató para que se encargara en Estados Unidos de hacerles lobby o cabildeo –es decir, para que actuara e influenciara en decisiones de los poderes públicos que les favorecieran– está también vinculada con el hijo del mandatario norteamericano. Se trata de Checkmate Government Relations LLC, una compañía con sede en Washington fundada en 2023 por Charles ‘Ches’ McDowell quien, según Mongabay, es un cazador deportivo y amigo personal del hijo mayor del presidente estadounidense.
El mismo medio también indicó que este vínculo los llevó a ambos a emprender una cacería de osos de tres días en Carolina del Norte. Los registros públicos de ese estado, consultados por Mongabay, muestran que McDowell y Trump Jr. operan un negocio conjunto de caza llamado The Bear Store.
Mongabay apuntó que a Trump Jr. se le conoce por practicar la cacería por trofeos y haber matado animales en todo el mundo, incluyendo especies en peligro de extinción. “A lo largo de los años han salido a la luz fotos de él y de su hermano, Eric, posando con animales muertos, entre ellos un leopardo, un búfalo del Cabo y un cocodrilo, entre otros”, dice el medio.
Los amarres venezolanos
Delcy Rodríguez conoce también a los Ambani o, al menos, su fortuna y sus empresas. Por eso en junio pasado, cuando estuvo de visita oficial en la India, hizo un periplo parecido al de Trump Jr. Así, recorrió la refinería de Reliance en Jamnagar. De acuerdo con medios especializados en hidrocarburos, la intención era retomar el acuerdo de suministro que la compañía india tenía con Pdvsa y canalizar el envío diario de entre 300.000 y 400.000 barriles por día de crudo merey venezolano para que se refine en el país asiático. Previamente, en febrero, Reliance obtuvo una licencia de Estados Unidos para poder hacer transacciones comerciales con Caracas.
En esa misma oportunidad, Rodríguez pasó por Vantara y anduvo por el centro de bienestar de elefantes, el hospital veterinario y el complejo médico. De allí se desprendieron las primeras ideas para que el santuario de animales hiciera trato directamente con el gobierno venezolano.
El 5 de septiembre circularon las escenas bucólicas de la presidenta encargada cuando recibió en el Centro La Estancia, su despacho no oficial del este caraqueño, al representante de Vantara Sachin Baburao Patil, quien firmó el memorando de entendimiento entre el zoológico indio y el Ministerio de Ecosocialismo, que contempla la construcción de un acuario, un centro de conservación, un centro veterinario y un hospital para la fauna silvestre en el estado La Guaira, el más afectado por el doblete sísmico del pasado 24 de junio.

Esa iniciativa está prevista en el Plan Maestro de recuperación del estado y, según nota de prensa, incluye un “programa de asistencia técnica e intercambio científico para la protección de especies vulnerables”.
“Queremos dar lo mejor de nosotros para La Guaira, recuperarla para su pueblo y para el pueblo de Venezuela. No hay paso más extraordinario que un acuerdo que contemple asistencia técnica para preservación, conservación, rehabilitación de fauna”, sostuvo Rodríguez, según Prensa Presidencial.
El memorando también abarca la rehabilitación integral de los zoológicos públicos del país y empezará por dos parques capitalinos: El Pinar y el de Caricuao. En ese apartado, está previsto que se fortalezca las capacidades de atención médica animal y la formación especializada del personal venezolano.
“Es motivo de felicidad cuando tomamos acciones por amor a la naturaleza. Nos complace mucho su presencia acá, porque esto es fruto de la reciente visita que hicimos a la India y allí concebimos planes”, dijo Rodríguez ese día.
Los lazos no acaban allí. Previo a este memorando, la Asamblea Nacional (AN) sancionó la Ley Aprobatoria del Acuerdo Marco para el Establecimiento de la Alianza Internacional de Grandes Felinos (IBCA, por sus siglas en inglés) que, de acuerdo con nota de prensa del ente legislativo, está enfocada en la protección y conservación de tigres, leones, leopardos, leopardos de las nieves, pumas, jaguares y guepardos, a través de un abordaje colectivo.
La IBCA también es una creación con sello indio. No en balde, Rodríguez mencionó este acuerdo marco en un video en el que también habló de los planes con Vantara.
IBCA nació en julio de 2019, cuando el primer ministro del país asiático, Narendra Modi, pidió a los líderes mundiales formar una coalición para erradicar la demanda de productos derivados de la fauna silvestre. El lanzamiento oficial de aquella iniciativa se hizo en 2023, cuando la IBCA se convirtió en una organización intergubernamental con personalidad jurídica propia y sede permanente en India. Hoy la componen 27 Estados miembros y cinco Estados observadores de Asia, África y América.
El ruidoso zumbido que envuelve a Vantara
Años antes del memorando, el gobierno venezolano conocía bien a Vantara. Una investigación de Armando.info y Süddeutsche Zeitung, publicada en 2025, reveló que al menos dos zoocriaderos criollos (el Criadero San Antonio Abad y el Centro de Conservación Ex Situ de Rescate, Rehabilitación y Zoocriadero Ecogreen & Vida C.A.), enviaron a India más de 5000 animales. Cientos de estos estaban en peligro o amenaza de extinción. Todo se hizo con los permisos expedidos por la Dirección de Diversidad Biológica del Ministerio de Ecosocialismo.
Otro escándalo sacó a relucir el nombre de Vantara en 2025. Cuando el Estado colombiano anunció que la crisis causada por los más de 200 hipopótamos, descendientes de los animales que el narcotraficante Pablo Escobar tenía en su zoológico privado en la Hacienda Nápoles, le obligaría a sacrificar 80 ejemplares, Vantara propuso que se los llevaría a India.

“Estos ochenta hipopótamos no eligieron dónde nacieron, ni crearon las circunstancias a las que ahora se enfrentan. Son seres vivos y sensibles, y si tenemos la posibilidad de salvarlos mediante una solución segura y humana, tenemos la responsabilidad de intentarlo” afirmó en un comunicado Anant Ambani. La operación de traslado, sin embargo, nunca se llevó a cabo.
Aunque la Fundación Reliance, que administra Vantara, asegura que en este centro se prioriza la transparencia y el cumplimiento de la ley, el zoológico privado ha sumado una serie de detractores y críticas que cuestionan desde la opacidad de sus operaciones hasta la localización de este espacio, que dista de ser el adecuado para la vida silvestre cuando está tan cercano a una refinería petrolera.
En agosto de 2025, la Corte Suprema de la India autorizó que se investigara una serie de acusaciones que llovía sobre el santuario de animales: los hallazgos apuntaron que hubo especies que se adquirieron de forma ilegal –sobre todo en el caso de grandes felinos que fueron llevados de Sudáfrica a India, así como el traslado de elefantes desde templos de otras ciudades del país asiático–, además de violaciones a las normas sobre el traslado de fauna silvestre y hasta lavado de dinero. Un mes después, el máximo tribunal absolvió a Vantara de todas las acusaciones de irregularidades financieras o tráfico de animales.

Las preocupaciones siguieron. La Secretaría de la CITES envió una misión de investigación a la India luego de que varios países advirtieran sobre la magnitud y la posible ilegalidad de los traslados de animales hacia Vantara. El informe de la institución, de noviembre de 2025, indicó que había serios problemas con la diligencia debida del país asiático, lo que contrarió las conclusiones del fallo de la Corte.
Las autoridades de la CITES reconocieron el protocolo indio para recibir estos especímenes “no solía ir más allá de la verificación de la existencia de un permiso de exportación o un certificado de reexportación, así como de la verificación de su autenticidad y validez”, señaló el documento.
Además, “la CITES instó al gobierno indio a reformar su proceso de verificación de importaciones, suspender las importaciones de ciertas especies, fortalecer su Oficina de Control de Delitos contra la Vida Silvestre y coordinarse con los países exportadores para verificar la legalidad de las transacciones realizadas en el pasado”, indicó el medio ambiental Mongabay. De lo contrario, el país asiático podría incurrir en “el riesgo de importar animales que podrían provenir del medio silvestre y comercializarse como criados en cautiverio”, aunque no haya sido así, se lee en el informe.
Mongabay hizo recientemente otro hallazgo: Tristan Breijer, un conocido cazador y lobbista que ha representado a múltiples grupos de amantes de la caza en Europa, es también la cabeza de Checkmate en Reino Unido, organización que Vantara contrató para que llevara sus relaciones en ese país.
Durante los últimos cinco años, Breijer ha representado a la Federación Europea de Caza y Conservación (FACE), que promueve la “aceptación social” de la caza, a través de discursos públicos, entrevistas y paneles en conferencias sobre el tema. Desde 2024, también es director de comunicaciones y asuntos públicos en el Consejo Internacional para la Conservación de la Caza y la Vida Silvestre (CIC), una ONG europea que promueve la caza deportiva.
Breijer y Trump Jr. también se conocen. Ambos aparecen en una foto de una conferencia del Safari Club International, junto con otros dos miembros del CIC.

La nota de Mongabay indica que, para una organización como Vantara, el hecho de tener vínculos con personas relacionadas con la cacería de animales para que ejerzan presión en su nombre resulta “inquietante”. Sin embargo, ninguna “inquietud” ha sido suficiente para que Venezuela cuestione a su nuevo socio ambiental.






