“Si hubiésemos hecho la mitigación como debía ser, los costos de adaptación climática serían mínimos”

Alicia Villamizar, bióloga y doctora en Desarrollo Sostenible, es una de las voces más calificadas y relevantes de Venezuela cuando de hablar de cambio climático se trata. Por eso, cuando se le pregunta al respecto, insiste en que este no puede ser visto como un asunto de clima, sino como un metaproblema. Es decir, “un conjunto de problemas que tienen sinergias entre todos” y que el clima ayuda a potenciar. 

Ella, que ocupa el sillón XVII en la Academia de Ciencias Físicas, Matemática y Naturales (Acfiman), dijo durante la presentación del Segundo Reporte Académico de Cambio Climático (DRACC) 2025, en diciembre pasado, que “el análisis de los datos históricos indica que las actuales medidas de adaptación climática no ofrecen la protección que el país necesita ahora y en el futuro”.

Aquella declaración ocurrió pocas semanas después de que el entonces titular de Ecosocialismo, Ricardo Molina, afirmara durante el Tercer Diálogo Ministerial de Alto Nivel sobre Financiación Climática, en la COP30 en Brasil, que la gestión ambiental de Venezuela se vio mermada supuestamente por las sanciones económicas internacionales, las cuales comenzaron a aplicarse a finales de 2018

Pero lo cierto es que en 26 años de gobierno, el chavismo no ha creado ninguna política o estrategia nacional contra el cambio climático. Tampoco existen planes de mitigación o adaptación climática ni un presupuesto dirigido al problema. Es más: ni siquiera hay un sistema que permita hacer un inventario de los Gases de Efecto Invernadero en el país, todos compromisos de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) a la que Venezuela se adhirió

Ahora, en el mes de la Tierra, Villamizar destaca para Runrun.es que los cambios que debieron hacerse en Venezuela  durante las últimas dos décadas para mitigar los efectos del cambio climático jamás se aplicaron, y que el Estado debe estar alerta ante los impactos que producirá la reactivación de la industria minera y de hidrocarburos.

A lo largo de esta entrevista, la miembro fundadora activa de la Cátedra Libre de Cambio Climático (UCV), de la Secretaría Académica de Cambio Climático (Acfiman) y Lead Author durante 20 años en el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC-WMO-UN), subraya las acciones que debería tomar el Estado y la importancia de que no se aumenten las emisiones de gases invernadero que disminuyeron en los últimos años debido a la crisis económica que atraviesa el país.

Aunque durante la conversación aclara que hay algunos temas sobre los cuales no es experta, opina también sobre el atraso de Venezuela en cuanto a políticas que diminuyan el uso del plástico, así como de los efectos del cambio climático en la salud. 

“Lo que se puede contar, con evidencias, es que la falta de registros epidemiológicos históricos, de cifras actualizadas y de datos confiables, es lo que más impide tomar decisiones en términos de adaptación al cambio climático para proteger la salud de nosotros, de los venezolanos, comenta la profesora universitaria de la Universidad Simón Bolívar, cuyas contribuciones sobre cambio climático le han valido reconocimientos dentro y fuera del país.

¿Cuáles deberían ser las prioridades del Ministerio de Ecosocialismo en cuanto al cambio climático?

El ministerio de Ecosocialismo debe abordar el cambio climático como un conjunto de problemas, es decir, como un metaproblema que no es exclusivamente climático, sino que el funcionamiento del sistema climático influye en una cantidad de problemas que ya existen y que se agravan por efecto del clima. 

¿Eso qué significa en términos de institucionalidad y gobernanza? Que requiere de un abordaje institucional, de los diferentes entes del gobierno (…) y eso hoy está muy por debajo de las exigencias que requiere la atención y la minimización de los problemas vinculados a cambio climático. 

Hay que trabajar también en la gobernanza porque está muy mal concebida. Se cree que porque se convoca a dos o tres reuniones en donde la sociedad civil puede opinar, entonces, ya se tiene gobernanza. No, la gobernanza también tiene una institucionalidad, una estructura que puede movilizar y concretar lo que disponga la institución principal que, en este caso, es el ministerio de Ecosocialismo. 

Y la otra prioridad es que el problema se vea con prospectiva de mediano y largo plazo. No se puede ver como si se fuese a solucionar ya. De hecho, estamos atrasados. Tenemos unas dos décadas de inacción porque hemos visto el problema como algo de resolución inmediata. 

¿Qué riesgo representan las recién aprobadas leyes de Minas y de Hidrocarburos para Venezuela y la lucha contra el cambio climático?

Sin duda uno de los riesgos, desde el punto de vista ambiental, que comportan estas leyes recién aprobadas es el hecho de que la premura por dinamizar estas actividades va a subestimar o a no considerar las previsiones ambientales para que los impactos intrínsecos de este tipo de actividad sean los menores posibles (…) El esfuerzo debe estar orientado hacia la minimización y, si es posible, evitar los impactos asociados.

Pero ya que esto, poniendo los pies sobre la tierra, no va a ser posible, entonces el Ministerio de Ecosocialismo debería considerar todo el bagaje de normas, procedimientos e incluso leyes que existen que minimizan los impactos. Eso tiene que ver con la realización de estudios de impacto ambiental, diferentes diagnósticos ambientales, una planificación estratégica ambiental que considere que esta apertura puede requerir de unas decisiones de corto plazo que no necesariamente estarán acompañadas por un registro detallado de cuáles serían las emisiones vinculadas a una reactivación de la actividad minera y hidrocarburos del país, cuáles son aquellos sitios que no deberían ser alterados porque son sumideros de carbono y, por tanto, forman parte del equilibrio para minimizar la mitigación. 

¿Qué medidas puede tomar el Estado hoy vinculadas a adaptación y mitigación del cambio climático?

Para la adaptación climática tiene que tener en cuenta que las medidas que se propongan van a emerger de la interacción entre el cambio climático per se –es decir, el efecto físico del cambio en el clima con las limitaciones, en términos biofísicos, de los sistemas naturales– y de los sistemas socioeconómicos. Entonces, la propuesta de adaptación y mitigación debe estar enmarcada dentro de las circunstancias-país.

Lo ideal sería que pudiéramos hacer los mayores esfuerzos para la mitigación, lo cual se reflejaría en un mínimo esfuerzo en adaptación, porque en la medida en que nosotros no mitigamos y no controlamos las emisiones o no las estabilizamos, entonces surge la necesidad de la adaptación (…) Si nosotros hubiésemos hecho la mitigación como debía ser desde el principio, los costos de adaptación climática que hoy son muy altos y muchos no son ni siquiera abordables, serían mínimos. El límite de la adaptación, que es lo que nosotros tenemos que realmente atender, ocurre porque no hay una posibilidad de evitar un riesgo que sea intolerable para la sostenibilidad ya sea socioeconómica o de los sistemas naturales.

En términos de mitigación, lo que tenemos que hacer en el país es no aumentar las emisiones. Todos los indicadores que nosotros hemos manejado han mostrado evidencias de que las emisiones han disminuido, no porque se hayan hecho acciones específicas en mitigación, sino porque las circunstancias-país, en términos del funcionamiento de las industrias, del aparato del sector automotor y de muchos otros sectores que son emisores per se, están prácticamente detenidos en cero. Eso se ha reflejado en la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Con la reactivación de la industria minera y de hidrocarburos tiene que haber un control de los procesos, de los impactos asociados a la actividad, que se minimicen de manera de que la tasa y la magnitud de las emisiones no supere los límites de adaptación climática que ya tenemos. 

Fíjate que es un juego. De hecho, mitigación y adaptación siempre tienen que ir en paralelo, pero eso no es lo que ha hecho el mundo y nosotros tampoco. Un acumulado de una mitigación por debajo de los propios estándares que se fijaron globalmente, lo que ha hecho es que la magnitud de la adaptación climática sea muy alta, muy costosa y muy poco efectiva.

Ese es el otro lado difícil de manejar y de aceptar: ya estamos en un grado de emisión tal, que el costo de la mitigación y su efectividad es prácticamente nula. Ahí estamos entrampados todos, el mundo entero. 

¿Cuáles serán los sectores más afectados por los efectos del cambio climático?

En nuestro informe se han identificado una gran cantidad de amenazas climáticas por sectores o actividades económicas. Está, por ejemplo, el aumento del nivel del mar que es uno de los impactos de cambio climático que va a afectar los puertos, los aeropuertos, el sector comercial, el turístico, el pesquero. 

Fíjate que, en este momento, el clima está bastante impredecible. Antes, uno podía confiar en un pronóstico y decir que, a mitad de año, se va a dar el fenómeno de El Niño fuerte o suave, o que estamos en un periodo neutro. Tú podías mantener ese pronóstico por seis meses, un año. Ahora no, ahora tú revisas el informe y cada mes cambia. Lo estamos viendo en Venezuela hoy día: hay grandes lluvias en Táchira, Portuguesa, Barinas, mientras que otra parte del país está con una relativa sequía. 

Este tipo de tormentas o de clima poco predecible también tiene efectos sobre el funcionamiento de los puertos, el transporte, la agricultura, sobre la producción de gas y petróleo, fundamentalmente sobre en el sector eléctrico, que tiene ya problemas de base, que es a lo que me refiero cuando te hablo de la circunstancia-país. Bueno, todos los sectores que mueven la economía del país. 

¿Cuáles podrían ser los primeros pasos para que Venezuela comience a regular el uso del plástico?

Yo no trabajo con plásticos, entonces, mi opinión es de una ciudadana de a pie (…) Mi opinión personal es que para que Venezuela pudiera aplicar la reducción del uso de las bolsas plásticas, que es lo que ha hecho la mayor parte del mundo, tiene primero que adecuar el sistema de manejo y disposición de desechos, porque todos sabemos que si no fuera por la bolsita plástica, el desastre en términos de basura y sobre todo en nuestras casas y en comercio sería apoteósico. En este momento nosotros no disponemos de una alternativa que cumpla las veces de la bolsa que, para mal o para bien, ha –digamos que más o menos– contenido el problema de los desechos domésticos.

Mi percepción personal también es que el problema no es el plástico per se, el problema es que no existe una internalización a nivel de individuos y a nivel de gobiernos, de que el problema es la disposición inadecuada de los residuos sólidos y un manejo posterior que minimice el daño que generan. Porque si retiramos el plástico de todo el planeta, mira, vamos a tener otro problema.

¿Qué material de menor impacto tendríamos disponible para que cumpla todas las funciones que cumple el plástico? Hasta que no tengamos eso, para mí es una utopía sacar el plástico de nuestras vidas. Pero eso, como te digo, es mi opinión personal. 

Según el Segundo Reporte, ¿cómo está incidiendo el cambio climático en la salud del venezolano?

El Segundo Reporte sobre cambio climático indica, respecto a la salud, que entre las enfermedades que tendrían mayor riesgo de aumentar están el dengue y la malaria, porque ambas se han intensificado en términos de incidencia y frecuencia, y eso está vinculado también con eventos como El Niño, porque con el aumento de la temperatura se favorecen los hábitats donde los patógenos que causan estas enfermedades pueden proliferar.

Hay una combinación que se ve clarísima en la incidencia que el clima tiene en los impactos sobre la salud. El rango de distribución de estas enfermedades se ha ampliado precisamente por eso. Antes, en zonas altas andinas, no había este tipo de enfermedades, pero ahora sí, porque la temperatura ha aumentado. Se espera que, con los escenarios climáticos para el país para finales del siglo, la malaria aumente todavía más la época de transmisión. Antes, los periodos de transmisión eran más cortos, pero como hay mayor temperatura, entonces el período de transmisión también aumenta y eso va a tener repercusiones en la propia incidencia de la enfermedad, pero también en los costos asociados en atender estas enfermedades. 

Entonces, esto es un metaproblema. El aumento de temperatura dispara una mayor incidencia de estas enfermedades, eso genera mayor cantidad de personas afectadas y, a la vez, presiona sobre los sistemas de atención de salud pública que tienen que ampliar su capacidad de atención, dotarse de más medicamentos y de más facilidades para atender la situación y que no se conviertan en epidemias. Entonces, fíjate, empieza a crecer el círculo de relaciones, no siempre positivas, que se dan con una afectación más directa del clima en el funcionamiento de todos los sistemas productivos y todos los sistemas que hacen que se movilice nuestra sociedad.

En el mes de la Tierra, Runrun.es entrevista a la bióloga y experta en cambio climático (CC) Alicia Villamizar para hablar, entre otros temas, sobre aquellas acciones urgentes que el gobierno debe emprender para actuar contra los efectos que el CC tiene sobre el país
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Alicia Villamizar, bióloga y doctora en Desarrollo Sostenible, es una de las voces más calificadas y relevantes de Venezuela cuando de hablar de cambio climático se trata. Por eso, cuando se le pregunta al respecto, insiste en que este no puede ser visto como un asunto de clima, sino como un metaproblema. Es decir, “un conjunto de problemas que tienen sinergias entre todos” y que el clima ayuda a potenciar. 

Ella, que ocupa el sillón XVII en la Academia de Ciencias Físicas, Matemática y Naturales (Acfiman), dijo durante la presentación del Segundo Reporte Académico de Cambio Climático (DRACC) 2025, en diciembre pasado, que “el análisis de los datos históricos indica que las actuales medidas de adaptación climática no ofrecen la protección que el país necesita ahora y en el futuro”.

Aquella declaración ocurrió pocas semanas después de que el entonces titular de Ecosocialismo, Ricardo Molina, afirmara durante el Tercer Diálogo Ministerial de Alto Nivel sobre Financiación Climática, en la COP30 en Brasil, que la gestión ambiental de Venezuela se vio mermada supuestamente por las sanciones económicas internacionales, las cuales comenzaron a aplicarse a finales de 2018

Pero lo cierto es que en 26 años de gobierno, el chavismo no ha creado ninguna política o estrategia nacional contra el cambio climático. Tampoco existen planes de mitigación o adaptación climática ni un presupuesto dirigido al problema. Es más: ni siquiera hay un sistema que permita hacer un inventario de los Gases de Efecto Invernadero en el país, todos compromisos de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) a la que Venezuela se adhirió

Ahora, en el mes de la Tierra, Villamizar destaca para Runrun.es que los cambios que debieron hacerse en Venezuela  durante las últimas dos décadas para mitigar los efectos del cambio climático jamás se aplicaron, y que el Estado debe estar alerta ante los impactos que producirá la reactivación de la industria minera y de hidrocarburos.

A lo largo de esta entrevista, la miembro fundadora activa de la Cátedra Libre de Cambio Climático (UCV), de la Secretaría Académica de Cambio Climático (Acfiman) y Lead Author durante 20 años en el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC-WMO-UN), subraya las acciones que debería tomar el Estado y la importancia de que no se aumenten las emisiones de gases invernadero que disminuyeron en los últimos años debido a la crisis económica que atraviesa el país.

Aunque durante la conversación aclara que hay algunos temas sobre los cuales no es experta, opina también sobre el atraso de Venezuela en cuanto a políticas que diminuyan el uso del plástico, así como de los efectos del cambio climático en la salud. 

“Lo que se puede contar, con evidencias, es que la falta de registros epidemiológicos históricos, de cifras actualizadas y de datos confiables, es lo que más impide tomar decisiones en términos de adaptación al cambio climático para proteger la salud de nosotros, de los venezolanos, comenta la profesora universitaria de la Universidad Simón Bolívar, cuyas contribuciones sobre cambio climático le han valido reconocimientos dentro y fuera del país.

¿Cuáles deberían ser las prioridades del Ministerio de Ecosocialismo en cuanto al cambio climático?

El ministerio de Ecosocialismo debe abordar el cambio climático como un conjunto de problemas, es decir, como un metaproblema que no es exclusivamente climático, sino que el funcionamiento del sistema climático influye en una cantidad de problemas que ya existen y que se agravan por efecto del clima. 

¿Eso qué significa en términos de institucionalidad y gobernanza? Que requiere de un abordaje institucional, de los diferentes entes del gobierno (…) y eso hoy está muy por debajo de las exigencias que requiere la atención y la minimización de los problemas vinculados a cambio climático. 

Hay que trabajar también en la gobernanza porque está muy mal concebida. Se cree que porque se convoca a dos o tres reuniones en donde la sociedad civil puede opinar, entonces, ya se tiene gobernanza. No, la gobernanza también tiene una institucionalidad, una estructura que puede movilizar y concretar lo que disponga la institución principal que, en este caso, es el ministerio de Ecosocialismo. 

Y la otra prioridad es que el problema se vea con prospectiva de mediano y largo plazo. No se puede ver como si se fuese a solucionar ya. De hecho, estamos atrasados. Tenemos unas dos décadas de inacción porque hemos visto el problema como algo de resolución inmediata. 

¿Qué riesgo representan las recién aprobadas leyes de Minas y de Hidrocarburos para Venezuela y la lucha contra el cambio climático?

Sin duda uno de los riesgos, desde el punto de vista ambiental, que comportan estas leyes recién aprobadas es el hecho de que la premura por dinamizar estas actividades va a subestimar o a no considerar las previsiones ambientales para que los impactos intrínsecos de este tipo de actividad sean los menores posibles (…) El esfuerzo debe estar orientado hacia la minimización y, si es posible, evitar los impactos asociados.

Pero ya que esto, poniendo los pies sobre la tierra, no va a ser posible, entonces el Ministerio de Ecosocialismo debería considerar todo el bagaje de normas, procedimientos e incluso leyes que existen que minimizan los impactos. Eso tiene que ver con la realización de estudios de impacto ambiental, diferentes diagnósticos ambientales, una planificación estratégica ambiental que considere que esta apertura puede requerir de unas decisiones de corto plazo que no necesariamente estarán acompañadas por un registro detallado de cuáles serían las emisiones vinculadas a una reactivación de la actividad minera y hidrocarburos del país, cuáles son aquellos sitios que no deberían ser alterados porque son sumideros de carbono y, por tanto, forman parte del equilibrio para minimizar la mitigación. 

¿Qué medidas puede tomar el Estado hoy vinculadas a adaptación y mitigación del cambio climático?

Para la adaptación climática tiene que tener en cuenta que las medidas que se propongan van a emerger de la interacción entre el cambio climático per se –es decir, el efecto físico del cambio en el clima con las limitaciones, en términos biofísicos, de los sistemas naturales– y de los sistemas socioeconómicos. Entonces, la propuesta de adaptación y mitigación debe estar enmarcada dentro de las circunstancias-país.

Lo ideal sería que pudiéramos hacer los mayores esfuerzos para la mitigación, lo cual se reflejaría en un mínimo esfuerzo en adaptación, porque en la medida en que nosotros no mitigamos y no controlamos las emisiones o no las estabilizamos, entonces surge la necesidad de la adaptación (…) Si nosotros hubiésemos hecho la mitigación como debía ser desde el principio, los costos de adaptación climática que hoy son muy altos y muchos no son ni siquiera abordables, serían mínimos. El límite de la adaptación, que es lo que nosotros tenemos que realmente atender, ocurre porque no hay una posibilidad de evitar un riesgo que sea intolerable para la sostenibilidad ya sea socioeconómica o de los sistemas naturales.

En términos de mitigación, lo que tenemos que hacer en el país es no aumentar las emisiones. Todos los indicadores que nosotros hemos manejado han mostrado evidencias de que las emisiones han disminuido, no porque se hayan hecho acciones específicas en mitigación, sino porque las circunstancias-país, en términos del funcionamiento de las industrias, del aparato del sector automotor y de muchos otros sectores que son emisores per se, están prácticamente detenidos en cero. Eso se ha reflejado en la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Con la reactivación de la industria minera y de hidrocarburos tiene que haber un control de los procesos, de los impactos asociados a la actividad, que se minimicen de manera de que la tasa y la magnitud de las emisiones no supere los límites de adaptación climática que ya tenemos. 

Fíjate que es un juego. De hecho, mitigación y adaptación siempre tienen que ir en paralelo, pero eso no es lo que ha hecho el mundo y nosotros tampoco. Un acumulado de una mitigación por debajo de los propios estándares que se fijaron globalmente, lo que ha hecho es que la magnitud de la adaptación climática sea muy alta, muy costosa y muy poco efectiva.

Ese es el otro lado difícil de manejar y de aceptar: ya estamos en un grado de emisión tal, que el costo de la mitigación y su efectividad es prácticamente nula. Ahí estamos entrampados todos, el mundo entero. 

¿Cuáles serán los sectores más afectados por los efectos del cambio climático?

En nuestro informe se han identificado una gran cantidad de amenazas climáticas por sectores o actividades económicas. Está, por ejemplo, el aumento del nivel del mar que es uno de los impactos de cambio climático que va a afectar los puertos, los aeropuertos, el sector comercial, el turístico, el pesquero. 

Fíjate que, en este momento, el clima está bastante impredecible. Antes, uno podía confiar en un pronóstico y decir que, a mitad de año, se va a dar el fenómeno de El Niño fuerte o suave, o que estamos en un periodo neutro. Tú podías mantener ese pronóstico por seis meses, un año. Ahora no, ahora tú revisas el informe y cada mes cambia. Lo estamos viendo en Venezuela hoy día: hay grandes lluvias en Táchira, Portuguesa, Barinas, mientras que otra parte del país está con una relativa sequía. 

Este tipo de tormentas o de clima poco predecible también tiene efectos sobre el funcionamiento de los puertos, el transporte, la agricultura, sobre la producción de gas y petróleo, fundamentalmente sobre en el sector eléctrico, que tiene ya problemas de base, que es a lo que me refiero cuando te hablo de la circunstancia-país. Bueno, todos los sectores que mueven la economía del país. 

¿Cuáles podrían ser los primeros pasos para que Venezuela comience a regular el uso del plástico?

Yo no trabajo con plásticos, entonces, mi opinión es de una ciudadana de a pie (…) Mi opinión personal es que para que Venezuela pudiera aplicar la reducción del uso de las bolsas plásticas, que es lo que ha hecho la mayor parte del mundo, tiene primero que adecuar el sistema de manejo y disposición de desechos, porque todos sabemos que si no fuera por la bolsita plástica, el desastre en términos de basura y sobre todo en nuestras casas y en comercio sería apoteósico. En este momento nosotros no disponemos de una alternativa que cumpla las veces de la bolsa que, para mal o para bien, ha –digamos que más o menos– contenido el problema de los desechos domésticos.

Mi percepción personal también es que el problema no es el plástico per se, el problema es que no existe una internalización a nivel de individuos y a nivel de gobiernos, de que el problema es la disposición inadecuada de los residuos sólidos y un manejo posterior que minimice el daño que generan. Porque si retiramos el plástico de todo el planeta, mira, vamos a tener otro problema.

¿Qué material de menor impacto tendríamos disponible para que cumpla todas las funciones que cumple el plástico? Hasta que no tengamos eso, para mí es una utopía sacar el plástico de nuestras vidas. Pero eso, como te digo, es mi opinión personal. 

Según el Segundo Reporte, ¿cómo está incidiendo el cambio climático en la salud del venezolano?

El Segundo Reporte sobre cambio climático indica, respecto a la salud, que entre las enfermedades que tendrían mayor riesgo de aumentar están el dengue y la malaria, porque ambas se han intensificado en términos de incidencia y frecuencia, y eso está vinculado también con eventos como El Niño, porque con el aumento de la temperatura se favorecen los hábitats donde los patógenos que causan estas enfermedades pueden proliferar.

Hay una combinación que se ve clarísima en la incidencia que el clima tiene en los impactos sobre la salud. El rango de distribución de estas enfermedades se ha ampliado precisamente por eso. Antes, en zonas altas andinas, no había este tipo de enfermedades, pero ahora sí, porque la temperatura ha aumentado. Se espera que, con los escenarios climáticos para el país para finales del siglo, la malaria aumente todavía más la época de transmisión. Antes, los periodos de transmisión eran más cortos, pero como hay mayor temperatura, entonces el período de transmisión también aumenta y eso va a tener repercusiones en la propia incidencia de la enfermedad, pero también en los costos asociados en atender estas enfermedades. 

Entonces, esto es un metaproblema. El aumento de temperatura dispara una mayor incidencia de estas enfermedades, eso genera mayor cantidad de personas afectadas y, a la vez, presiona sobre los sistemas de atención de salud pública que tienen que ampliar su capacidad de atención, dotarse de más medicamentos y de más facilidades para atender la situación y que no se conviertan en epidemias. Entonces, fíjate, empieza a crecer el círculo de relaciones, no siempre positivas, que se dan con una afectación más directa del clima en el funcionamiento de todos los sistemas productivos y todos los sistemas que hacen que se movilice nuestra sociedad.

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