Recurrir una vez más a la demagogia para esconder la destrucción del mundo del trabajo, con anuncios de un fondo petrolero desnuda a un régimen enemigo de los trabajadores. Otra estafa laboral
¿Por qué han salido despavoridos casi 8 millones de venezolanos desde 2014? Simplemente porque la vida no vale nada y el trabajo tampoco. Tal afirmación la respalda la mala hora de centenas de venezolanos que han fallecido en tierras lejanas, en procura de una condición humana para su entorno familiar. Allí están las tragedias recientes de nuestros paisanos en el Darién, Brownsville en Texas y en Ciudad Juárez.
Esta realidad no detiene la maldad del tirano, quien haciendo gala de la ironía y burla al trabajador público, anuncia como si fuera la primera vez un “nuevo método para garantizar” las prestaciones sociales. En esta oportunidad el inefable mandatario “autorizó este lunes al ministro del Poder Popular para el Petróleo, Pedro Tellechea, poner a disposición del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales, una macolla petrolera ubicada en el estado Monagas, para cumplir con el pago a los trabajadores de la patria” (Ciudad CCS/2/5/2023).
Así también, en tono siniestro, destacó que “son 50 pozos petroleros que están produciendo, hasta el momento, 9500 barriles diarios, pero se proyecta producir más de 20.000 barriles al día, y le vamos a entregar esta macolla al Fondo Nacional de Prestaciones Sociales, para que todo el petróleo que se produzca se venda y el dinero sea para el pago de las prestaciones sociales de los trabajadores y trabajadoras venezolanos”.
Ahora bien, que se utilice el petróleo para alcanzar el estado de bienestar no contradice el sentido de las políticas públicas. El meollo del asunto es que en múltiples oportunidades tanto Chávez como Maduro han anunciado algo parecido para dejar en la estacada a los trabajadores.
Veamos pues el caso de Noruega, cuya política de Estado en materia de bienestar toma de los recursos petroleros su fundamento para establecer un sistema de seguridad social para todos sus ciudadanos. Ahí está el fondo de compensación creado con los recursos extraordinarios de la bonanza petrolera. Dicho fondo tiene más de US $ 1,19 billones en activos y posee el 1,4 % de todas las empresas que cotizan en bolsa del mundo, lo que lo convierte en uno de los fondos soberanos de riqueza más grandes del mundo. En diciembre de 2021 valía unos 250.000 dólares por ciudadano noruego, quienes finalizan su vida laboral con una pensión promedio de 2600 euros mensuales.
En el caso venezolano, la desventura es el sino de quienes echaron en saco roto los dineros del Estado para provecho personal y evadieron las promesas de redención en materia de la retroactividad de las prestaciones sociales y la defensa del salario.
Estafa laboral a cuentagotas
Citamos las tropelías más impactantes por parte del gobierno nacional en detrimento de los trabajadores.
- El bono Orinoco. En ocasión de aprobar unilateralmente el Decreto Ley Orgánica del Trabajo en mayo 2012, el ejecutivo nacional ordenó, a fin de honrar el pago vencido de las prestaciones sociales de los funcionarios públicos y docentes universitarios, la creación de los bonos Orinoco soportados por la producción petrolera de PDVSA. Fue un espejismo que luego se fue diluyendo, ya que hubo una camada inicial que logró el pago de sus pasivos laborales. El resto sufrió un calvario para obtenerlo: pasar la alcabala de funcionarios corruptos para finalmente cobrar una parte de las prestaciones devaluadas por la inflación. Hoy el bono Orinoco ni se menciona.
- El salario anclado al petro. En 2018, con el cambio del signo monetario del bolívar fuerte al bolívar soberano, se estableció un salario mínimo de 1800 bolívares anclado al petro. Se estableció que dicha remuneración mensual se valoraba en medio petro, la cual se revalorizaría en función de los precios del mercado petrolero y la evolución de la criptomoneda en el mercado bursátil. Cuatro meses de inflación y la dolarización de la economía dieron al traste con el anclaje del salario mínimo y la criptomoneda.
- Del soberano al digital. Igual suerte tuvo el cambio del signo monetario del bolívar soberano al bolívar digital en marzo 2022, también anclado al petro. La historia y resultados ya conocemos. Desapareció como indicador de fijación del salario mínimo y quedó reducido el salario mínimo de $30 a $5. Ello, aun cuando el mercado petrolero ha conocido vaivenes positivos en sus diferentes productos.
- Desfalco del fondo de pensiones. Recordamos otras tropelías ligadas al contexto petrolero, como el desfalco del Fondo de Pensiones y Jubilaciones de la Industria Petrolera, el robo de las prestaciones sociales y el fideicomiso como represalia por la participación de los trabajadores en el paro cívico nacional de los años 2002-2003.
Recurrir una vez más a la demagogia para esconder la destrucción paulatina del mundo del trabajo, de las reivindicaciones laborales, con anuncios como este sobre el destino de la macolla petrolera es la muestra del desatino de un régimen enemigo de los trabajadores. De su incapacidad de gobernar en democracia.
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