Froilán Barrios Nieves, autor en Runrun

Froilán Barrios Nieves

Abstencionistas vs electoralistas, por Froilán Barrios Nieves*
Quienes señalan con aires superiores «se demostró el 21N que el voto es el arma ciudadana», cabalgan sobre una nube de pajaritos preñados

 

@froilanbarriosf

Luego del 21-N las redes sociales se han estremecido con las posiciones de la gradería y de sesudos analistas sobre la salida a la crisis política nacional, centrada en quienes definen al voto como la chispa que encenderá la pradera; y quienes desde la abstención propugnan a esta como la ganadora de ese domingo y por tanto deslegitimadora del régimen. 

Unos y otros abonan al agua de su molino todo género de argumentos, aun cuando el sufrido ciudadano tras 22 años de desdichas e infortunios, agravados por una dirección política sin brújula, no logra siquiera imaginarse algún desenlace positivo. Tanta ruina y frustración ha disparado el éxodo más notorio del siglo XXI a nivel planetario.

Y es el que el resultado del 21N da para todo. Para quienes de lado y lado digan “te dije que eso iba a pasar”, pretendiendo con ello exhibir una salida genial que demuestre la insensatez, la capitulación, o simplemente el señalamiento de servirle de tonto útil a la dictadura que agobia in extremis al pueblo venezolano. 

Para quienes vociferan “la abstención ganó el domingo entre un 60 y 80 %”, no dejan de tener razón, ya que fue evidente la ausencia notoria del electorado. Valdría la pena preguntarles ¿cómo se organiza esa manifestación individual sin liderazgo alguno que la conduzca a algo? Desde 2005, con el masivo retiro opositor a las legislativas, hasta el presente 2021 ha habido abstenciones descomunales. Y ello no ha hecho mella en la esencia del régimen criminal. 

Por otra parte, quienes se alborotan y señalan con aires superiores “se demostró el 21N que el voto es el arma ciudadana”, calificando de estúpidos a quienes se abstienen, cabalgan sobre una nube de pajaritos preñados, ante un régimen que solo “aceptó” el triunfo en 3 gobernaciones, como lo ha demostrado con su brutal respuesta ante el resultado del estado Barinas, donde Contraloría, TSJ y Poder Ejecutivo al unísono, con la anuencia del CNE, sorprendidos por la liebre que saltó en esa región.

En este escenario de tribulaciones se debe reconocer que el peso de Nueva Esparta y Cojedes en nuestra historia no trascendió más allá de nuestra guerra de independencia en el siglo XIX. Por tanto, quienes sueñan que desde el Zulia por ser el estado más importante de nuestra geografía se desatará una nueva Campaña Admirable, deben recordar que la cuestionada trayectoria del nuevo inquilino del Palacio de las Águilas no da para ilusionarse, por su reconocido perfil de doblarse para no partirse ante los cambios profundos que reclama el país. A tal extremo que acepta con gusto le entreguen una gobernación descafeinada.

Cualquiera pudiera pensar ¿entonces que nos coma el tigre? Se debe comenzar por reconocer la naturaleza de la bestia gobernante.

Cuestión no resuelta jamás por la falencia opositora; algunos han preferido entregarse, como los actuales alacranes, y otros han preferido cohabitar a lo largo de este periplo.

La esencia de la tiranía proviene de sus aliados. Una escuela del terror cuyos especímenes actuales no dan señales de ceder el poder: Aleksandr Lukashenko, en Bielorrusia; Wladimir Putin, en Rusia; Xi Jinping, en China; Kim Jong-un, en Corea del Norte; Bashar Al Asad, en Siria; Ali Jamenei en Irán. Y, por supuesto, los latinos Diaz-Canel en Cuba y Daniel Ortega en Nicaragua. Cada uno de ellos ha demostrado recientemente su odio a la democracia y a su propio pueblo que reclama libertad, al encarcelar, envenenar y asesinar a sus opositores sin que les tiemble el pulso. Pues bien, el espécimen venezolano forma parte de esta saga global de tiranos.

Esta cruenta realidad determina para los venezolanos políticas de contexto internacional, que profundicen el apoyo demostrado por la comunidad internacional. Como lo planteado recientemente por el opositor cubano Yúnior García, integrante del grupo Archipiélago y hoy exilado en España. García ha propuesto una alianza de los opositores de Nicaragua, Cuba y Venezuela, ya que sufrimos una dictadura del mismo origen.

En el contexto nacional determina la definición de una zona de distensión que anime a reunir a todos los sectores de la vida civil, económica, social, académica, religiosa y política, a fin de promover políticas de reconstrucción nacional que incluyan la procura de elecciones libres y justas y la liberación de nuestro país. 

Embarcar al pueblo venezolano en una nueva distracción planteada con el revocatorio presidencial en 2022, olvidando lo sucedido en 2004 y 2016; y sin definir estrategias políticas, significará una nueva frustración y facilitarle a la tiranía su estadía en el poder hasta 2024. 

En resumen, las dictaduras pocas veces salen con elecciones si antes internamente no se organizan los sectores anunciados, y efectivamente se erija una verdadera oposición que no cohabite con la dictadura.

*Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La dictadura perfecta, por Froilán Barrios Nieves*
En pleno siglo XXI las dictaduras también realizan elecciones con su versión de modalidad universal y secreta

 

@froilanbarriosf

En pleno siglo XXI las dictaduras también realizan elecciones con su versión de modalidad universal y secreta. Tan solo basta identificar como tales a las de Irán, Bielorrusia, Turquía y Rusia. Ya que China y Corea del Norte mantienen la dictadura del Comité Central sobre el pueblo. Tanto, que le conceden a Xi Jinping un mandato por décadas y la estatura de Mao Tse Dong; mientras que al otro tirano, Kim Jong-un, la condición de caudillo hereditario.

En el siglo XX, bajo el contexto de la Guerra Fría, en el mundo citado anteriormente las dictaduras resolvían sus mandatos bajo el fuego de las armas, o con «elecciones estrambóticas» como el caso de la URSS, donde la única lista, la del PCUS, obtenía más del 100 % de los votos.  ¿Cómo lo hacían? aplicaban el teorema de Josef Stalin y de Leonid Bresnev: “lo importante no es la votación, sino quien cuenta los votos”.

Si vamos a América Latina, las dictaduras gorilas del Cono Sur avasallaron a sus pueblos en el siglo XX, aplicando la paz de los cementerios. En el actual siglo XXI tenemos la versión estaliniana en Cuba con un sistema de votación garantizado por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y el Estado castrista, donde solo participan militantes del Partido Comunista; y la Nicaragua de Ortega, quien apresa a los candidatos opositores y se autoerige en nombre del pueblo nica. 

En Venezuela han diseñado un modelo característico “ejemplar” para las dictaduras del mundo, donde la tiranía es señalada por la CPI por crímenes de lesa humanidad, calificada por esos mismos delitos por la Comisión de DD. HH. de la ONU y, por si fuera poco, investigada por una Comisión de Encuesta de la OIT por violación contumaz de los convenios laborales.

Una tiranía a la que buena parte del tren ministerial, empezando por el tirano mayor, le han puesto precio a sus cabezas por corrupción; un régimen que confisca a partidos políticos, que tiene en prisión a 250 opositores, tortura y asesina a militares y civiles; que mantiene al 96,3 % de la población en condición de pobreza y que ha promovido la diáspora de 7 millones de venezolanos.

¿Cómo es entonces posible que imponga para su provecho tan “exitosos resultados”? En un contexto, además, donde los 60 países más relevantes de la comunidad internacional desconocen al dictador Maduro.

Si no es un milagro, es entonces un récord interplanetario que, luego del prontuario leído, obtenga un triunfo aplastante en las elecciones regionales y municipales, frente a las calamidades soportadas estoicamente por la población en cualquier región del país. 

La cuadratura del círculo dictador se confabula a partir del apoyo del eje de las tiranías del planeta. Quienes otrora apoyaron al régimen castrista, ahora han financiado y armado a la dictadura chavomadurista incluso con fuerzas armadas y guerrillas en el territorio nacional, brindándole en el escenario internacional el flanqueo necesario que supere el aislamiento de las sanciones. 

En ese tenor la tiranía venezolana adicionalmente disfruta de una oposición llámese, MUD, G4, Frente Amplio, gobierno interino, alacranes, quienes no rinden cuentas de sus derrotas y disparates, asistiendo al sainete electoral que prepara cada cierto tiempo el régimen.

La alta abstención, superior al 60 %, y tasas de credibilidad en el subsuelo del maltrecho liderazgo opositor son el reflejo de la ruptura de la población con esta clase política. Reforzada además con la ausencia de unidad y de programa, al participar incondicionalmente en un proceso electoral maniatado por el Estado en todas las fases del cronograma electoral que debía garantizar elecciones libres y creíbles. 

Por tanto, culpar a la abstención o a la diáspora que en estampida partió de un país en ruinas, para así pretender esconder esta fracasada oposición sus vergüenzas ante el mundo, quien le señala por su incapacidad de presentar un programa de reconstrucción nacional, reducido a la aspiración a una cuota de poder efímera controlada por la dictadura. 

Veamos ¿que son hoy las gobernaciones? Son entes que dependen del situado constitucional centralista. Les arrebataron el FIDES, la Ley de Asignaciones Especiales y no tienen competencia fiscal. Y, de paso, les imponen una figura protectora, cuyo objetivo es aminorar su existencia en base al proyectado Estado comunal neocorporativo, que entronizaría la dictadura perfecta del chavomadurismo con la futura desaparición de gobernaciones y alcaldías. 

¿Para qué sirvió entonces el proceso del 21N? Fue simplemente un casting presidencial opositor que será manipulado tanto por el régimen, como por la oposición para ilusionar al pueblo con una salida electoral para 2024, y de esta manera darle finiquito al maltrecho y desdichado gobierno interino de Juan Guaidó, y de paso garantizarle permanencia justificada a un régimen tirano que en ninguna circunstancia ni es legítimo, ni es constitucional… es una dictadura.

*Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Récord Guinness: salario mínimo, jubilaciones y pensiones más bajos del planeta, por Froilán Barrios Nieves*
Si se tratara de colgarse las medallas de los récords, al tirano Maduro, a su gabinete y al alto mando militar les faltaría espacio en el pecho para colgarse las insignias Guinness de la deshonra

 

@froilanbarriosf

Trasladaron de todos los rincones del país a jóvenes músicos, arreglistas y toda la parafernalia que implica la puesta a punto de una orquesta, en este caso compuesta por 12.000 personas. ¿La finalidad? obtener, para satisfacción del tirano, un récord Guinness, firma que reconoce todo género de hazañas que el género humano logre en cualquier lugar del orbe.  

En esta ocasión el esfuerzo denodado de miles de músicos integrantes del Sistema Nacional de Orquestas es utilizado para cumplir el objetivo del dictador: presentarle a la comunidad internacional, que tanto lo adversa, la imagen de normalidad en una Venezuela feliz. Mientras deja tras el telón el festín macabro al que cada ciudadano asiste diariamente a batir el cobre para sobrevivir.

Ahora bien, la pretensión del régimen de normalizar al país por decreto no es tal cuando todos los registros que analizan la condición humana ya sea en materia de salud, educación, seguridad personal, alimentación, vivienda, servicios públicos, etc., en fin, lo que en otras naciones se conoce como el estado de bienestar, requieren un PIB per cápita de $50.000 anuales. En nuestros predios esté llega a alrededor de los $2200 anuales.

Esta terrible cifra contiene el bajo ingreso de nuestra población. Según la OIT, antes de la pandemia en 2019 el salario límite de la pobreza extrema se situaba en 2 a 3 dólares diarios, es decir una remuneración mensual que oscila entre 60 y 90 dólares. En esta escala están incluidos los países más pobres de África, Asia y América Latina. Pues bien, la Venezuela gobernada por Chávez y Maduro registra, por decenas de cuerpos de distancia, el récord Guinness del último salario mínimo del mundo: 2,25 dólares luego de la conversión del bolívar fuerte al bolívar digital.

Si recordamos que los salarios mínimos en América Latina oscilan entre 250 y 500 dólares mensuales, constatamos la distancia sideral de Venezuela con el resto del continente. Y esto incluye una terrible realidad: el 60 % de la población formal devenga salario mínimo. Lo que resalta aun más el tan mentado récord mundial. 

Y si vamos a las pensiones y jubilaciones, la situación no cambia mucho. En Venezuela se registran casi 4.000.000 de pensionados del IVSS y 1.500.000 adicionales con la pensión Amor Mayor. Pues bien, toda esta población recibe ingresos mensuales de 7 bolívares digitales, equivalente a 1,6 dólares; e ingresos adicionales temporales de bonos del Sistema Patria, otorgados discrecionalmente por el tirano, por la cantidad de 2,3 dólares. Todo este ingreso en un mercado donde la canasta alimentaria alcanza la cifra de 300 dólares mensuales. 

Por tanto, no es de extrañar que Venezuela registre una pobreza generalizada de 96.3 % y una pobreza extrema de 76 %, lo que constituye también un récord Guinness que se pierde vista a escala planetaria. Sin contar la imbatible capacidad de saquear la riqueza nacional que muestra un régimen muy hábil en propaganda. 

Si trataran de colgarse las medallas de los récords, al tirano Maduro, a su gabinete y al alto mando militar les faltaría espacio en el pecho para colgarse las insignias Guinness de la deshonra, el hambre y la muerte en las que han sumido a la nación. Condición que los señala con otro récord mundial: el de haber obligado a más de 7 millones de venezolanos a irse en estampida de su país para sobrevivir en otros lares.

*Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La Comisión de Encuesta de la OIT es un logro laboral en Venezuela, por Froilán Barrios Nieves*
Si ha habido un organismo internacional consecuente con los trabajadores ante las tropelías del chavismo ha sido la OIT

 

@froilanbarriosf

Se ha destapado recientemente una pirotecnia de opiniones en las redes sociales en torno a la recién finalizada reunión del 6/11/2021 del Consejo de Administración de la OIT, en el contexto de la Comisión de Encuesta que este organismo tripartito mundial ha designado para tratar las múltiples violaciones cometidas por el régimen madurista contra los trabajadores venezolanos y empresarios privados durante su gestión.

Llama la atención la polémica suscitada desde voceros del sindicalismo venezolano, contra representantes empresariales y sindicales que han participado en esa reunión. Sobre el tema no se debe andar con ligerezas o prejuicios, ya que si ha habido un organismo internacional consecuente con el mundo del trabajo desde que el chavismo llegó al poder en 1999 ha sido precisamente la OIT.

Venezuela en el foco de la OIT

Durante el siglo XXI Venezuela, más que ninguna otra nación, ha estado en el centro de atención de este organismo tripartito global. A nuestro país lo visitaron misiones de todo género: de consulta, contacto directo, técnicas, de alto nivel y, la de mayor renombre, la Comisión de Encuesta, que pone en evidencia al régimen, autocalificado obrero, como el más violador de convenios laborales en todo el mundo.

En el contexto del Consejo de Administración de la OIT participó el reconocido sindicalista venezolano Jesús Urbieta, hoy fallecido. Este logró impulsar en 2005 las recomendaciones de protección a los trabajadores petroleros despedidos, proponiendo su reenganche y reconocimiento de salarios caídos. Ah, es cierto que el régimen chavista no las ha implementado, precisamente por ser una dictadura. Pero al reestablecerse el Estado de derecho se debe cumplir con estos abnegados trabajadores discriminados y diseminados por el mundo.

La Comisión de Encuesta

Es importante destacar que la carga de la prueba y la iniciativa de solicitud a la Comisión de Encuesta la impulsó Fedecámaras, a la que luego se sumaron las diferentes centrales sindicales venezolanas, CTV, CODESA, UNT, ASI, CGT. En su contenido se procuró el cumplimiento del dialogo social, expreso en los siguientes convenios: 26 de salarios mínimos, 87 libertad de asociación, 144 dialogo social. Iniciativa que permitió la defensa de sindicalistas presos como Rodney Álvarez, Rubén González, entre otros.

Por tanto, hoy lo planteado en el escenario de la Comisión de Encuesta todavía constituye el punto de encuentro del maltrecho sindicalismo venezolano, fragmentado y disperso, cuyo significado y desarrollo debiera ser el punto de partida para su reconstrucción.  

Decisiones de noviembre

Ello no desmerita algunas observaciones a las decisiones aprobadas el pasado 6/11/2021, como es el caso de las señaladas a continuación, cuyo contenido, a mi criterio, establece la continuación de la vigilancia de la OIT sobre la situación laboral en nuestro país. La misma está garantizada al señalar expresamente el texto:

(f) decide inscribir en el orden del día de su 344.ª reunión (marzo de 2022) un punto titulado “Evaluación de los progresos realizados por el Gobierno para asegurar el cumplimiento de las recomendaciones de la comisión de encuesta y, en función de ello, examen de todas las posibles medidas, incluidas las previstas en la Constitución de la OIT, para alcanzar ese objetivo”.

Posteriormente se debe aclarar detalladamente las implicaciones de esta otra decisión controversial:

“(b) reconoce las recientes medidas adoptadas por el Gobierno para iniciar un diálogo con los interlocutores sociales”.

Incumplimiento del régimen

Habría que plantearles a los voceros sindicales y empresariales participantes en esa reunión cuáles han sido esas medidas adoptadas por el Gobierno de Maduro, que no sea desconocer los sindicatos, los contratos colectivos, perseguir a los dirigentes sindicales, condenar al trabajador a salarios mínimos de hambre y en definitiva al trabajo esclavo.

El contexto internacional viene haciendo un seguimiento tenaz a las tropelías y barbaridades de la dictadura madurista. La CPI, que pasó a la fase de investigación por delitos de lesa humanidad; las extradiciones de conspicuos colaboradores del régimen a cárceles de EE. UU., y la continuidad de la Comisión de Encuesta de la OIT son escenarios que deben mantenerse sin medias tintas. Una presión que no debe darle respiro a un régimen criminal, que ha saqueado nuestro país y nos ha arrebatado nuestras conquistas democráticas.

Finalmente, lo recomendable a las opiniones controversiales es resaltar que no se le puede tirar piedras al árbol que ha protegido y vigilado al mundo del trabajo ante esta tiranía que degradó el trabajo digno, pulverizó los salarios y demolió la iniciativa privada.

*Movimiento Laborista.

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¿Es oportuno plantearse un salario mínimo global?, por Froilán Barrios Nieves*
Entre los compromisos globales, se debe incluir el salario mínimo, sobre todo en una economía mundial diezmada por la pandemia de covid-19

 

@froilanbarriosf

En la agenda de la reunión del G20 realizada en Roma el pasado fin de semana y la de la Cumbre por el Cambio Climático COP26 actualmente en desarrollo en Glasgow, Escocia, se han identificado y tratado temas gruesos de interés para la humanidad, como lo son:

La drástica reducción de emisiones de carbono y el objetivo de disminuir la temperatura planetaria a -1.5 °C.

La distribución de vacunas contra ala COVID-19 a la población mundial.

El impuesto a las multinacionales en una tasa de 15 %.

Estas, entre otras medidas globales como compromisos, para la próxima década, de los gobiernos de las 20 economías más desarrolladas orientados al objetivo central de salvar el planeta de una catástrofe terminal.

En ese contexto es oportuno señalar que el tema del salario y del ingreso debiera ser igualmente un objetivo urgente a abordar. Sobre todo en momentos críticos, condicionados por los efectos de la COVID-19, una pandemia que ha dejado 5 millones de fallecidos y un registro de infectados cercano a 248 millones de casos. A estas cifras dantescas se añade la pérdida de más de 300 millones de empleos formales, cuya recuperación depende del rebote de las economías más avanzadas del mundo en los próximos años. 

En resumen, el combate contra la pobreza se centra, además de la creación de empleos dignos, en el fortalecimiento del poder adquisitivo a partir de salarios suficientes para la alimentación y una vida decente para cada familia.

En ese contexto el papa Francisco abogó el sábado 16 de octubre de 2021 “por establecer un salario mínimo universal, así como también una reducción de la jornada laboral, para que todos puedan tener acceso a «los más elementales bienes de la vida, siendo justo luchar por una distribución humana de estos recursos. Y es tarea de los gobiernos establecer esquemas fiscales y redistributivos para que la riqueza de una parte sea compartida con la equidad sin que esto suponga un peso insoportable, principalmente para la clase media». 

Así como el cambio climático es una tarea impostergable, también lo es la condición humana, que se ha visto afectada brutalmente por el coronavirus, que ha generado más pobreza en el planeta. Con ello se han multiplicado las migraciones: de la América Latina a Norteamérica, y de África y Asia hacia la Unión Europea; un trasiego traducido en millones de seres humanos errantes aspirando a una mejor vida.

Si bien es cierto en el contexto de la OIT se han aprobado convenios de larga data: el 95 sobre protección del salario, el 26 sobre fijación de salarios mínimos, el 98 sobre contratación colectiva, actualizar las políticas públicas le inyectaría más vigor a la urgencia de recuperar el salario. Este debe ser un compromiso a asumir por los gobiernos más poderosos agrupados en el G20 para la reconstrucción de la diezmada economía planetaria. 

Ello equivaldría a la fijación de salarios mínimos suficientes por región del mundo que conlleve al apoyo financiero para el relanzamiento de América Latina; una región rezagada en el comercio mundial por la reconocida disparidad de desarrollo económico entre el hemisferio norte y el hemisferio sur.

Situación que obliga a aclarar el origen del deterioro del salario en diferentes economías. Tenemos los regímenes dictatoriales, donde sus gobernantes empobrecen expresamente a la población, como el caso de Corea del Norte, donde el tirano Kim Yong Un obliga a la población a comer menos durante 4 años para ahorrar y mantener su atrasada economía.

Venezuela está en la cola de todas las naciones con un salario mínimo que no alcanza a los 3 dólares mensuales. Aquí perecen por inanición millares de seres humanos anualmente, lo que ha obligado a más de 6 millones a huir de la miseria. Esto constituye la evidencia notoria ante la Corte Penal Internacional de un régimen que condena a la miseria generalizada a la población con políticas ideológicas que no registran el mínimo interés por sacar del foso a sus ciudadanos. Como sí lo hacen otros gobiernos del continente.

*Movimiento Laborista.

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Crónica de la ingrata izquierda española, por Froilán Barrios Nieves*
Llama la atención la posición asumida por los gobiernos de Rodríguez Zapatero y de Pedro Sánchez, con una actitud cómplice ante la dictadura

 

@froilanbarriosf

Cuando los países caen en desgracia toda suerte de aves rapaces aprovechan el asalto para esquilmar los recursos naturales, además animados por la complicidad evidente de la tiranía gobernante. A esta le place compartir con sus compinches el saqueo de la riqueza nacional, siempre y cuando tenga como contraparte lo necesario para enriquecerse y mantenerse en el poder. No importa que la mayor parte de la población sucumba en la indigencia.

Este es el caso de la Venezuela que durante el siglo XXI ha sido merodeada y manoseada por toda suerte de regímenes y pilletes de manual, agrupados bien sea en el ALBA, en el Foro de Sao Paulo, ahora remozado en Grupo de Puebla, o en potencias reconocidas como China, Rusia, Irán, Turquía. Todos han aprovechado a plenitud la venta de nuestra soberanía nacional, expresada en la entreguista política de puertas abiertas al crimen implantada por el chavomadurismo en nombre de un eje de la revolución mundial. 

En ese contexto llama la atención la posición asumida por los gobiernos de Rodríguez Zapatero y de Pedro Sánchez, quienes durante el siglo XXI han representado a la izquierda española en el poder, con una actitud cómplice ante la dictadura sufrida por nuestro país en ese lapso de tiempo.

Ha sido tan notoria la vergonzante incondicionalidad con la tiranía, que las corruptelas iniciadas desde 2004 con las andanzas caraqueñas de Juan Monedero y Pablo Iglesias, representantes del partido Unidas Podemos, cobrando por falsas asesorías, forman parte del apoyo conspicuo de Rodríguez Zapatero tanto a Hugo Chávez como a Maduro. A tal punto que es premiado con el otorgamiento de, entre otras prebendas, una mina de oro por los servicios prestados.

Remata la gestión de Pedro Sánchez con la recepción en 2020 del exministro José Luis Ábalos en suelo español a la inefable vicepresidenta, aun cuando la Unión Europea le prohibía expresamente pisar suelo continental. También los requiebros esforzados de Joseph Borrell, dirigente del PSOE y vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, de avalar diálogos con el régimen y las elecciones fraudulentas del 21 de noviembre próximo con el envío de la Misión Observación Electoral de la UE, sin importarles el éxodo venezolano y la brutal miseria que sufre la población.

Irónicamente otra ha sido la posición de Venezuela frente a las desgracias que sufrió el pueblo español en el siglo XX, comenzando con la acogida a los refugiados que llegaron a nuestro país como consecuencia de la Guerra Civil española (1936–1939) huyendo de la barbarie fascista de Francisco Franco. Militantes socialistas, republicanos, comunistas, anarquistas, librepensadores, poetas, pintores, músicos, académicos, se fundieron en su nuevo país y pasaron a formar parte de nuestra cultura con sus brillantes aportes. 

Luego, en las décadas de los 50 y los 60, cuando Venezuela era el país donde se cotizaba mejor su moneda frente al dólar, a decir de James Bond en uno de sus filmes, nuestros puertos fueron el punto de entrada de miles de españoles buscando un mejor destino, al decirse que Europa llegaba solo hasta los Pirineos, lo demás era monte y culebra.

Posteriormente, el rol asumido por los gobiernos democráticos venezolanos fue excepcional frente a la transición, al morir el dictador Franco en noviembre de 1975. Cobijó al entonces novel líder Felipe González del PSOE como el relevo y futuro de la España democrática, a tal extremo que desde 1978 la madre patria vive y disfruta en democracia hasta el presente 2021.

Otro curso ha vivido nuestro país cuando el siglo XXI nos ha derivado en una atroz dictadura ante la mirada complaciente y procaz de la izquierda española. Su posición no se compadece con la bondad brindada históricamente por el pueblo venezolano, irremediablemente ignorada por las actuales generaciones.

Debemos reconocer que la única voz desde ese campo ha sido el propio Felipe González, quien al menos ha sido capaz de denunciar la tiranía chavomadurista, esperando que su reconciliación con Pedro Sánchez en el reciente 40ª Congreso del PSOE no conlleve a su olvido del país que lo apoyó frente al fascismo español. 

En definitiva, esta es la gran lección que queda plasmada en nuestra historia, a quienes hemos demostrado nuestra solidaridad en sus horas difíciles, nos la han devuelto con el apoyo a la dictadura más sangrienta y corrupta de la historia continental.

*Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La coalición semáforo al poder en Alemania, por Froilán Barrios Nieves*
La coalición semáforo en Alemania rompe los mitos del sectarismo de quienes ubican la batalla civilizatoria solo entre la derecha y la izquierda

 

@froilanbarriosf

En el contexto de la pandemia, donde las buenas noticias escasean, ha surgido un acuerdo político que representa la factibilidad de unidad de corrientes políticas de diferente origen. Y cuyo efecto pudiera relanzar a la Unión Europea en el concierto mundial de naciones. Además de airear en otro nivel los pactos políticos globales. 

Precisamente ocurre en la nación más afectada en la historia reciente de la humanidad, que por el dislate de sus elites políticas se embarcó en dos guerras mundiales durante la primera mitad del siglo XX. De las mismas salió destruida, fragmentada y dividida; al extremo de conformarse dos países, la Alemania Occidental y la República Democrática Alemana. Como consecuencia de estas tragedias hubo el holocausto de 7 millones de judíos, la muerte de más de 5 millones de alemanes y de más de 80 millones de personas producto de este apocalipsis global.

Pues bien, esta nación supo levantarse de la mano de dos titanes: el socialcristiano Konrad Adenauer y del socialdemócrata Willy Brandt, quienes encaminaron la reconstrucción de un país devenido en cenizas y convertido hoy en la cuarta economía del mundo. Al mismo tiempo promovieron la cogestión como modelo laboral opuesto a los consejos obreros y soviets de la URSS.

En tan solo 45 años de la tragedia universal, los alemanes derribaron el Muro de Berlín y lograron la reunificación en 1990 para luego, en el transcurso del siglo XXI, profundizar la economía social de mercado bajo la gestión de Ángela Merkel. Desde entonces se ha afianzado como la nación eje de la Unión Europea y del Grupo de los 7, junto con los EE. UU.

El acuerdo firmado por el SPD de emblemático color rojo y su líder Olaf Scholz; los amarillos del FDP partido liberal, representado Volker Wissing; y los ecologistas conocidos como Los Verdes, con su líder Annalena Baerbock, representa un escenario donde fuerzas de diferente origen político, económico y social concretan no solo la conformación de un gobierno, sino ambién el arquetipo que permite la consolidación de los valores democráticos a nivel continental y global.

La concreción de este gobierno rompe los mitos del sectarismo de quienes ven a un mundo unicolor; aquellos que ubican la batalla civilizatoria solo entre la derecha y la izquierda o entre capitalistas y socialistas. En realidad, el SPD, fundado en 1863 por Fernando Lasalle, fue el partido que debatió con Carlos Marx y Federico Engels y es hoy el representante máximo de los trabajadores en Alemania, junto con los sindicatos cristianos de la hoy derrotada CDU; el Partido Liberal es el partido de los empresarios industriales que luchan por la expansión económica; y los Verdes representan las fuerzas sociales en defensa del medio ambiente y la lucha contra las emisiones del CO2 que afectan hoy a la humanidad.

Entre tanto, el otrora partido comunista alemán, heredero de la RDA, identificado en la actualidad como Die Linke, fue descalificado por el electorado y relegado a su cuasi desaparición. Ha vivido una debacle y a duras penas mantiene su representación en el Bundestag, el parlamento alemán.

Los alcances y dimensiones de este nuevo gobierno, que continuará la excelente gestión de Ángela Merkel, sirven de ejemplo para un mundo político ahogado por la corrupción, donde sus actores tropiezan a diario con la ética y la democracia. Como lo representa hoy en América latina el régimen madurista y su comisionado de la corrupción Alex Saab, justamente preso en EE. UU. Un caso que sirve de lección a quienes crean que el crimen en el poder no tiene castigo. Tarde o temprano prevalecen la justicia y la libertad.

*Movimiento Laborista.

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Reconversión monetaria sin reconversión de salarios y pensiones, por Froilán Barrios Nieves*
Tras la tercera reconversión, que le quitó otros 6 ceros al bolívar, no se conoce ningún anuncio en materia de salario mínimo, de pensiones y jubilaciones

 

@froilanbarriosf

En realidad es un abuso de poder la política monetaria del régimen que, sin miramiento alguno, elimina ceros, fabrica conos monetarios, hace caso omiso ante la inflación, es indiferente ante la devaluación carituresca del bolívar ante el dólar; ya que, en definitiva, no le roza ni por un pelo ninguna de las calamidades que martirizan a un país

En su plácida vida de dictador, capaz de regodearse decretando la felicitad popular, se comporta como un Nerón tropical. Aquel disfrutaba del incendio de la Ciudad Eterna, este se regocija del holocausto de un pueblo obligado a sufrir sus dislates e intemperancias con su sobresaliente declaración: “la anterior reconversión de 2018 duró 3 años y 2 meses, aunque algunos apostaron a que no durara tanto”. Ante tan brutal opinión uno no sabe si reír o llorar, o creer definitivamente que, así como el miedo es libre, la ignorancia también lo es, cuando no hay propósito de educarse, aunque sea por correspondencia.

Lo cierto del caso es que Venezuela ha vivido desde 2008 hasta el presente 2021 una danza de conos monetarios, de emisión de múltiples versiones de papel moneda, que han puesto a prueba la salud mental de un pueblo incrédulo del valor de la moneda nacional. A tal extremo que ha buscado refugio en divisas extranjeras que le dan un verdadero poder adquisitivo. 

El salario de mal en peor

En otras latitudes ha habido reconversiones monetarias desde el siglo XX. La más representativa, el euro, que involucró inicialmente a una docena de países en 2002; en Brasil del cruzado al real; en Perú del inti al sol; Argentina llevó su austral al peso; en Ecuador del sucre al dólar. Y en todas se estableció equidad con el salario al momento de sus procesos de reconversión. 

Acá vamos de mal en peor. En 2008, al momento del paso del bolívar al bolívar fuerte, hubo un aumento de 15 euros al salario mínimo; en 2018, con el invento del petro, se estableció un salario mínimo de 30 dólares equivalente a medio petro, para agosto de 2018 el salario mínimo de 1800 bolívares equivalía a medio petro, y este a 30 $. 

¿Pues bien en que terminó la historia? Luego de 3 años y 2 meses de duración, se desenmascaró una vez más la farsa. El salario mínimo acorde con la reconversión monetaria de 2018, debiendo ser 120 millones de bolívares, cerró la rueda con un salario mínimo de Bs. 7 millones y una canasta alimentaria próxima a los US$ 300.

¿De quién es la culpa de esa inmensa brecha entre salario y poder adquisitivo? Directamente de un gobierno oligofrénico en política económica. Y al mismo tiempo inmensamente hábil para esquilmar el erario nacional.

Henos hoy ante el nuevo escenario de una nueva reconversión monetaria, esta vez en peores condiciones que las sufridas en 2008 y 2018. En esta oportunidad, luego de iniciarse la era si se puede llamar así del bolívar digital el pasado 1 de octubre, no se conoce ningún anuncio en materia de salario mínimo, de pensiones y jubilaciones que corren al mismo ritmo del salario mínimo constitucional.

La dramática realidad es que al eliminar los ceros, el salario mínimo y las pensiones no alcanzan los 2 dólares, y la pobreza se extiende a la cuasi totalidad de la población venezolana. Situación que no se compadece con el video de un tirano mostrando pesebres y renos e imágenes del primer mundo para aparentar que todo está bien. Mientras, la vorágine sucumbe a nuestro país y la población está en la peor miseria de su historia.

*Movimiento Laborista.

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