Froilán Barrios Nieves, autor en Runrun

Froilán Barrios Nieves

La procesión va por dentro, por Froilán Barrios Nieves*
¿Estarán dispuestos trabajadores y sindicalistas chavistas a abandonar el desprestigiado barco de “la revolución”?

 

@froilanbarriosf

“Si así llueve que no escampe”, podríamos invocar ante las contundentes movilizaciones que se han desplegado durante el presente mes en todo el territorio nacional. Quizá sea este el enero más convulsivo en lo que va de siglo XXI: ya van más de 100 protestas laborales aun cuando estamos iniciando la cuarta semana.

Deberíamos preguntarnos: ¿será que se fundió la estrategia propagandística de echarle la culpa de la miseria nacional al bloqueo económico? ¿Ya no le funciona al régimen la permanente política de odio de pretender dividir a los venezolanos en “escuálidos y revolucionarios”? ¿Estarán dispuestos trabajadores y sindicalistas chavistas a abandonar el desprestigiado barco de “la revolución”? ¿Será que Maduro perdió la calle? ¿Será que los trabajadores ante la pobreza general perdieron el miedo a protestar? ¿Qué piensan los trabajadores de la hemorragia de bonos en lugar de aumento de salarios?

Resulta evidente el agotamiento del ideario comunicacional de la tiranía para maquillar el desplome de nuestro país. Han manipulado durante toda su gestión un discurso que pretendía mantener en vilo a la población en torno a supuestos magnicidios, tanto de Chávez como de Maduro, en base al mismo guion del tirano cubano señalado siempre como la “víctima” de decenas de atentados; ventilaron la existencia de “guerras asimétricas del imperio” y finalmente, durante la actual gestión, achacarles la culpa a las sanciones económicas impuestas por la UE y EEUU desde 2017.

Estas campañas incluyen una discrecional asignación presidencial de bonos en menoscabo del salario. Por otro lado, emplearon el garrote mediante el acoso a las marchas con los colectivos motorizados y las fuerzas policiales, el SEBIN y el DIM; usaron el poder judicial para hostigar, fabricar falsos expedientes y apresar a trabajadores y sindicalistas, dictando medidas cautelares para pretender acallar la protesta laboral.

Se da el caso de la gerente del Hospital Coromoto de Maracaibo, quien la semana pasada amenazó al personal con esta joya: “aquí al que proteste lo boto y de paso lo meto preso”; o el de la directora de un liceo de Guanare, estado Portuguesa, quien encerró a los educadores como ganado para impedir su participación en la movilización.

Hasta los chavistas protestan

Todo este abuso de poder, de “guapos y apoyaos” no ha podido detener la ola masiva de movilizaciones. Una protesta nacional que ha incorporado incluso a sindicalistas y trabajadores chavistas, quienes no han tenido miedo a aparecer en las marchas realizadas en ciudades y pueblos del país. Incluso en las redes sociales se han identificado a voceros políticos y sindicales del régimen manifestando su divergencia con la política gubernamental que ha empobrecido a todos los sectores laborales.

Como decía una educadora en la marcha del 23 de enero en Caracas: “ahora el miedo se cambió de acera”. No es para menos, la protesta exige respuesta inmediata al régimen en cuanto a definir un salario y un trabajo decente, al que aspiran millones de sobrevivientes, ya que el resto partió en la diáspora más notoria del mundo.

A la impresionante movilización nacional laboral del 23 de enero el régimen tuvo como respuesta la convocatoria a una marcha oficialista cuya consigna central fue la denuncia contra las sanciones. Como vimos, el llamado del tirano fue un fracaso rotundo ante la pobre concurrencia de unas huestes agobiadas por la pobreza y los bajos salarios, engañadas y manipuladas por el PSUV y su gobierno. Así comienza a sonar el corrillo “no es el bloqueo sino el saqueo el culpable del hambre que sufrimos”.

Les corresponde entonces a los promotores de las movilizaciones durante el mes de enero, a promover la más amplia unidad de todos los sectores laborales en protesta, sin exclusiones ya que todos son necesarios en la confrontación contra una dictadura que ha pulverizado la condición humana del trabajador venezolano. 

Me luce que es el momento propicio de acumulación de fuerzas. No de anuncios altisonantes de paro general o de huelga indefinida, recordemos el viejo adagio “guerra avisada no mata soldado y si le pasa es por descuidado”. Ya vivimos la experiencia hace 20 años y es propicio aprender de las lecciones del reciente pasado.

Son buenos indicios para este año 2023, como aquellos hechos de febrero de 1936, cuando la lucha de la incipiente clase trabajadora, encabezada por los trabajadores petroleros, no solo conquistó el derecho a fundar los sindicatos, también le abrió las puertas a la conquista de la democracia en Venezuela.

*Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La reacción de la tiranía ante la protesta laboral, por Froilán Barrios Nieves*
La ira del régimen determinó, como es su estilo, en descalificar la protesta laboral. La emprende contra todos, hasta con el monseñor Basabe

 

@froilanbarriosf

Las marchas de los trabajadores la semana pasada, en todo el territorio nacional, incorporaron a diferentes sectores laborales: sidoristas, educadores, trabajadores de la salud, profesores universitarios y trabajadores de diferentes ministerios. Todos, indicando la disposición de luchar por salarios dignos y empleos decentes.

La respuesta de la tiranía no fue el diálogo, como se ha comprometido ante la OIT. Por el contrario, envió a los colectivos de motorizados, y a bandas armadas a amedrentar las movilizaciones. Por otra parte, en Guayana envió a la cárcel a 6 dirigentes de la protesta sidorista que exigían dolarizar los salarios.

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¿Logró su objetivo? Para nada, fue el incentivo multiplicador de la decisión de miles de trabajadores públicos que, el lunes 16/1/2023, desafiaron a los cuerpos represivos del régimen en procura de una respuesta inmediata a sus justas exigencias. 

La ira del régimen determinó, como es su estilo, en descalificar la protesta. La emprende contra todos, hasta con el monseñor Basabe, quien en su sermón el día de la Divina Pastora (14/1/2023) indicó: “Que cesen las burbujas de la falsedad económica que pretenden ocultar al mundo la precaria situación en la que están inmersos la mayor parte de nuestros hermanos venezolanos”.

Así también contra los sidoristas, obligándolos a cambio de su libertad provisional a firmar un “acuerdo” donde se culpa al “dólar criminal”. A los maestros de Aragua les envía sus bandas de motorizados a confrontar y “no aceptar la chilladera”.

Una dictadura al borde de un ataque de nervios ante la posición valiente de los trabajadores públicos de rechazar los argumentos risibles que justifican los bajos salarios debido a las sanciones, y al “dólar criminal de una cúpula de Miami”, siendo en realidad el culpable la política económica del régimen que ha arruinado el país. 

El dictador Maduro ve cómo la pobreza generalizada ha conllevado a que sectores del chavismo se sume a la protesta laboral, lo que ha hecho exclamar al teniente del Furrial que “en el único país del mundo donde el partido comunista es de derechas es el Partido Comunista de Venezuela”.

Cuando vemos que la procesión va por dentro significa que la protesta laboral va a multiplicarse. Mientras el régimen no se sienta con los trabajadores del sector público para a acordar salarios dignos y contratos colectivos, el conflicto podría escalar hasta que se incendie la pradera. 

En el desarrollo de las movilizaciones hay un elemento positivo a destacar, que es la conformación de un marco unitario donde confluyen todos los sectores. Centrales y corrientes sindicales a se unen frente a una dictadura cuyo norte es imponer el trabajo esclavo en el sector público en nuestro país; ya que en el lado del sector privado, donde se firman contratos colectivos, el ingreso de los trabajadores apunta a un nivel de vida decente, a lo que en definitiva aspiran los trabajadores del sector público.

*Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La protesta laboral: talón de Aquiles de la dictadura, por Froilán Barrios Nieves*
La protesta laboral es el talón de Aquiles del tirano, ya que al resto de sectores los fue controlando a su medida

 

@froilanbarriosf

No podía comenzar de peor manera el 2023 en Venezuela con un salario mensual menor a 7 dólares, con una inflación anual superior al 300 % y una canasta alimentaria rondando los 450 dólares. Una realidad que ha acicateado la jornada de protesta nacional magisterial del 9/1/2023 y que anuncia una riada de movilizaciones sociales del resto de sectores laborales del sector público, ministerios, institutos autónomos, alcaldías, gobernaciones y empresas públicas. 

Es de hacer notar que bajo esta precaria remuneración son sometidos a la inanición alrededor de 2.5 millones de trabajadores del sector público y más de 5 millones de jubilados y pensionados, cuyos ingresos oscilan entre el salario mínimo y 45 dólares, al cual solo accede una minoría. Por tanto, el caldo de cultivo de una inmensa convulsión social aterra a la cúpula cívico militar gobernante. Solo el lunes pasado se realizaron 50 movilizaciones de los maestros exigiendo sus derechos laborales a lo largo y ancho del territorio nacional.

Si observamos el radar de conflictividad social del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) para 2022, este indica que durante el año pasado hubo 4339 protestas por derechos sociales, de las cuales 2649 fueron laborales. Esto quiere decir que el 61 % de la protesta social fue laboral, resaltando igualmente un promedio de 220 manifestaciones mensuales exigiéndole al régimen reivindicaciones económicas y sociales. 

Estos indicadores de conflictividad laboral se han mantenido durante el nefasto decenio de Maduro, próximo a cumplirse en abril 2023. Ha sido esta la peor gestión de presidente alguno en nuestra historia republicana, y en menor grado durante el mandato de Hugo Chávez. Caracterizados ambos por sus políticas antilaborales aun cuando se ha autocalificado de “presidente obrero” el segundo.

Lo cierto del caso que ni uno ni el otro pudieron, como querían, pulverizar al movimiento sindical y a los sindicatos de base. Crearon una central sindical fantoche, la Central Socialista Bolivariana de Trabajadores (CSBT), cuya conducta es similar a los sindicatos de la China comunista o de la Cuba castrista, donde sus sindicalistas representan al patrono Estado y no a los trabajadores. Es más, asumen el lamentable rol de soplones para activar la represión gubernamental contra la protesta. Hacen de esquiroles conjuntamente con los consejos de trabajadores, las milicias obreras, el control obrero, todos parapetos patronales de la dictadura y de su proyectado Estado Comunal.

La protesta laboral, piedra en el zapato de la tiranía

En realidad, la protesta laboral es la piedra en el zapato del tirano, ya que al resto de sectores los fue controlando a su medida. En el plano político fragmentó y ridiculizó a la oposición convirtiéndola en una caricatura que perdió finalmente credibilidad ante la población; en el plano militar conformó un vasto aparato de represión copiado de la Stasi de Alemania Oriental y el G2 cubano, instalando una red de espionaje que ha llevado a prisión a valiosos oficiales cuyo mérito y objetivo es rescatar la FAN y la institucionalidad democrática.

Al sector empresarial lo ha debilitado con excesivos controles los cuales ha reducido al máximo su capacidad productiva, otorgándole espacios económicos como dádivas ante la incapacidad gubernamental de sustituirlos; en cuanto a la academia universitaria, le ha vulnerado a placer la autonomía y la ha precarizado al extremo de empobrecer al personal docente, empleado y obrero, permitiendo la ruina de las instalaciones para luego presentarse como su “protector”. 

En cambio, a la protesta laboral le ha sido imposible domesticarla, ya que estos representan a millones de trabajadores que aspiran todavía a una vida decente.

El régimen ha obligado al sector laboral a impulsar iniciativas unificadoras en lugar de la división, capaces de presentar propuestas que vayan más allá del salario y el contrato colectivo. En el caso de los pensionados y jubilados, a ir más allá del ingreso por pensión o jubilación. 

Ello nos remite a exigir leyes que restablezcan el derecho a la salud y a un sistema de jubilaciones digno; o, en el caso de las movilizaciones, acordar un plan común de acción que ordene los llamados tremendistas a paro ante una dictadura que en realidad ya tiene paralizado al país. Por el contrario, la mortificación para la tiranía es la continua protesta en las calles de ciudades y pueblos de Venezuela, que demuestra ante el mundo las causas de la diáspora de más 8 millones de venezolanos por los cinco continentes.

*Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La capitulación opositora ante la dictadura, por Froilán Barrios Nieves*
Vemos el colapso de una oposición que mercadeó con las ilusiones de un pueblo sediento de justicia y libertad para finalmente capitular ante el poder autoritario

 

@froilanbarriosf

Quienes ejercen el poder en Venezuela durante el siglo XXI han sido objeto de calificativos de todo género por gobiernos, integrantes de instituciones democráticas instituciones e individualidades por la violación de los derechos y libertades consagraos en la ONU.

La gestión chavista ha sido diana de un menú de señalamientos: desde las primeras de cambio se le acusó como régimen autoritario, para luego señalar reiteradamente la deriva en dictadura, autocracia y tiranía.

Estas definiciones no han sido gratuitas. Provienen del ejercicio del mandato basado en el culto a la personalidad, la negación de la alternabilidad democrática y el empleo de la tortura, la persecución y el asesinato a disidentes y cárcel a más de 300 presos políticos. También en la negación de la libertad de expresión, la prohibición de medios comunicación autónomos y la precarización de la economía nacional.

La lacra del régimen chavista

Un régimen que empobrece la población, que decretó expropiaciones salvajes y promueve la diáspora de más de 8 millones de venezolanos. En fin, la política del terror como política de Estado para mantener el poder. Todo ese pedigree de gestión aderezado con la unción de ser revolucionarios y propietarios del país hasta el fin de los tiempos. 

La esencia de esta lacra cívico-militar gobernante en Venezuela le ha llevado a emparentarse con las tiranías del mundo. Lo ha podido constatar la comunidad internacional al identificar en la política internacional de Maduro el apoyo irrestricto a las matanzas del carnicero de Siria, Bashar Al Assad; a la represión implacable contra las protestas por los derechos de la mujer en Irán; a la prisión y el asesinato a opositores de Diaz Canel en Cuba; a la criminal invasión de Putin a Ucrania, la persecución y el terror de Daniel Ortega contra la disidencia en Nicaragua, al régimen del terror de Kim Yong-Un en Corea del Norte y a la opresión de las libertades en la China Comunista de Xi Jinping. A todos y cada uno de estos países ha enviado delegaciones como aprobación a sus crímenes de lesa humanidad.

Ahora bien, estas prácticas inhumanas tampoco son extrañas a la población venezolana. A lo largo de más de dos décadas las han aplicado con saña y alevosía en nuestras fronteras, lo que no deja ninguna duda, ni margen a la especulación sobre la calaña de la tiranía que azota a nuestro país. Un régimen que pretende redondear su faena imponiendo un Estado comunal inexistente en nuestra constitución nacional, basado en los modelos fascista-estalinistas que asolaron al mundo en el siglo XX.

La capitulación opositora

Ante esta cruenta realidad debemos reconocer, con más sombras que claridad, que a lo largo de este tiempo la oposición agrupada un tiempo en la MUD, luego en el G4, venía recibiendo el apoyo esperanzado de un pueblo agotado, diezmado, deseoso de sacudirse el indeseable régimen. El último intento fue en 2015 al votar masivamente por 112 diputados a la Asamblea Nacional y luego en apoyar en las calles y ciudades del país la conformación del Gobierno interino en 2019 que diera fin a la pesadilla gobernante.

¿Y cuál es hoy el desenlace? Iniciaron la gestión en la AN en tono desafiante desmontando los cuadros de Chávez de las paredes del hemiciclo, para finalmente entregarle a la tiranía la única cabeza de playa representada en el Gobierno interino, quien fue desmeritado por todos, desde el presidente Juan Guaidó conjuntamente con los partidos del G4, quienes demostraron con su gestión la falta de transparencia en el uso de los bienes públicos. En resumen, no presentaron cuentas claras de su oscura gestión, ni procuraron la unidad con el resto de las fuerzas vivas para enfrentar al régimen autoritario, concentrando sus decisiones en el cogollo del G-4.

Hoy, sin excepción alguna, lucen descalificados ante una población inerme, que ve la desvergüenza de una oposición que utilizó finalmente los millones de votos logrados en 2015, para luego postrarse ante el régimen y aceptar ir a un proceso de elecciones con las condiciones que imponga la dictadura para justificarse en el poder. Extrañamente olvidaron que es una dictadura excluyente de la alternabilidad democrática.

Estamos viendo el colapso definitivo de una coalición politiquera que dejó solo para el libreto al enemigo dictatorial. Que mercadeó con las ilusiones de un pueblo sediento de justicia y libertad, y que finalmente capitular ante el poder autoritario en función de mantener sus privilegios. Es la hora del surgimiento de una alternativa democrática frente a las cenizas de una clase política corrupta que nunca tuvo como objetivo reconquistar el sistema democrático.

*Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Leo Messi: la sublime fusión de humanidad y fútbol, por Froilán Barrios Nieves*
Gracias, Messi, por regalarnos la mejor versión del futbol, la que nos hizo soñar desde la infancia en las canchas escolares

 

@froilanbarriosf

Quien no haya jugado en la infancia una partida de futbol en un patio del barrio, en cualquier solar de la calle o en el potrero de su pueblo, se perdió la ocasión de soñar con los grandes del balompié. Entonces todo se alborotaba al disfrutar del mundial de turno de este deporte universal, al intentar imitar a las estrellas. Así fuera en un pedregal.

En efecto, el calcio italiano, el futbol inglés, el balompié hispano o el soccer norteamericano, desde el siglo XX hasta el presente XXI pasó a ser el deporte preferido del planeta, como lo ha refrendado el reciente mundial de Catar presenciado por multitudes de los cinco continentes. Ni los juegos olímpicos motivan el fervor y la pasión de multitudes desbordadas en calles y avenidas de pueblos y ciudades de cada país. 

En cada mundial de futbol se destacaron los héroes respectivos, aun cuando no todos alcanzaran el olimpo reservado solo a los dioses de este deporte rey. En esta ocasión se concretó en torno a la figura de Messi, un chaval que vino labrando su senda desde la última década del siglo pasado con tan solo 4 años de edad. 

Messi, de su barrio al Camp Nou

Sus primeras andanzas en el balompié las demostró en canchas rudimentarias de su pueblo de Rosario en Argentina, para luego demostrar su futbol arte durante todo el siglo XXI. De las tribunas de madera de su barrio pasó al Camp Nou en la Barcelona del Viejo Continente, y de allí al planeta que hoy lo venera como el mejor futbolista de todos los tiempos. 

Leo Messi no necesita buscar cámaras y reflectores para resaltar su imagen, lo consigue a punta de gambetas y pases porque entiende que este deporte es colectivo y no individualista. Ejerce entonces un sutil tratamiento de la pelota, no la golpea, la trata como si fuera parte de su familia. 

Esa adoración por la pelota proviene de amar al futbol como una referencia de vida, reflejada en todos los escenarios de su carrera deportiva que lo llevó a ser campeón mundial sub-20 en 2007, luego campeón olímpico en 2008, 4 Champions de Europa, 10 ligas de España, 7 copas del rey, 7 balones de oro, 1 copa América en 2021 y la lista continúa con su permanencia actual en el futbol francés, donde ha conquistado liga, copas y supercopa, toda una trayectoria coronada con la ansiada copa mundial de futbol en Qatar 2022.

Con la frescura de un pibe

En todo este tiempo demostró en sus jugadas el aire fresco del pibe que juega en la cancha del barrio y que sorprende al rival con su zurda prodigiosa, sin tiempo para pose y fotografía, solo para anotar el gol de la victoria y la derrota del rival de turno. 

Gracias, Messi, por regalarnos la mejor versión del futbol, la que nos hizo soñar desde la infancia en las canchas escolares.

Cuando te retires a lo mejor me suceda lo vivido con otro deporte, el básquet al retirarse Michael Jordan: se me acabó la ilusión y el gusto de ver otro partido; me quedé con sus proezas con los Chicago Bulls hasta el sol de hoy.

También me quedo con tu talante fuera de la cancha, el amor a tu familia, a tus hijos, a tu esposa, y a tus compañeros de la selección argentina. Demuestras que se puede ser estrella en el deporte y al mismo tiempo ser un ciudadano ejemplar, sin drogas ni vicios que enloden tu personalidad espontánea, sincera y sobre todo humana.

Leo, eres un campeón para la eternidad. Te lo ganaste por ser un ejemplo para el pueblo argentino, latinoamericano y mundial, tu ejemplo motivará a que surjan muchos Messi para bien de la humanidad, que no se deje manipular por los politiqueros de turno. A los que no vale siquiera mencionar para no desfigurar ese gran triunfo de conquistar la tercera copa mundial de futbol. La que nos hizo ilusionar de nuevo.

*Movimiento Laborista.

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Alerta ante llamados anónimos a paro nacional, por Froilán Barrios Nieves*
Detrás del (falso) paro nacional se diseña una emboscada tramada desde las salas situacionales de Miraflores y PDVSA La Campiña

 

@froilanbarriosf

En la última semana numerosos anuncios han circulado por las redes sociales convocando a un paro nacional para este próximo 15 de diciembre 2022. Difunden antiguos videos del alzamiento militar en Cotiza en 2019 como si fueran actuales, conjuntamente con declaraciones de individuos desconocidos. Apuntan a crear un clima de fin de régimen que motive a incautos a salir a la calle a “tumbar al tirano” y a la falsa oposición.

Es evidente que detrás de estos laboratorios se diseña una emboscada tramada desde las salas situacionales de Miraflores y PDVSA La Campiña, con la manoseada intención de distraer a la población de la terrible situación económica que precariza aun más sus condiciones de vida. Una población agobiada por promesas de recuperación económica anunciadas por el régimen que luego no se concretan. Ni en un salario con poder adquisitivo ni en una canasta alimentaria asequible para una vida decente. 

A lo largo del siglo XXI el pueblo venezolano ha conocido las falsas promesas de un proyecto político basado en el resentimiento y el saqueo de la riqueza nacional. Características estas que determinaron a la CTV y a los trabajadores petroleros a prevenir al país y a convocar un paro cívico nacional precisamente un diciembre hace 20 años. 

En esas duras jornadas se demostró la crueldad de un régimen que no vacila en burlarse de un pueblo hambriento.

Fracaso monetario

Pretenden ahora esconder su incapacidad de mantener a flote al bolívar, culpa al “dólar criminal que desde Miami agrede la economía nacional”. Cuando el origen del desastre de la economía venezolana ha sido el fracaso macroeconómico reiterado, en esta oportunidad del bolívar digital implantado en marzo pasado.

En tan solo 9 meses el bolívar digital corrió la misma suerte del bolívar fuerte (2008) y del bolívar soberano (2018). Hoy se cotiza en Bs. 18 por dólar. No nos extrañaría que en poco tiempo alcance la suma de 1 o 2 millones de bolívares digitales por dólar, como sucedió en los casos anteriores.

Esta incapacidad corrupta ha determinado al régimen recurrir a todo género de artimañas publicitarias para vender al mundo la imagen de un país en recuperación, promocionando conciertos con artistas, o eventos Guinness World Records, anunciando a un país “feliz”.

Cuentan con el apoyo de algunos empresarios privados, quienes difunden la versión gubernamental de que el país “ha mejorado” al registrar un 10 % de crecimiento para 2022. Cifra esta que es una caricatura de indicador ante la caída del 80 % de la economía entre 2013 y 2021. Eso es como si una persona que pesaba 100 kg y por enfermedad se redujo a 20 kg de peso; si recupera 10 kg, solo llega a 30 kg, condición que significa continuar en agonía mas no restablecer la salud.

El paro nacional, un campo minado

La realidad la pinta crudamente el prestigioso portal El Economista.es (11/12/2022), en su Índice de Miseria 2023: “Venezuela será la segunda economía más miserable a nivel mundial en 2023 con 164 puntos. Lo cierto es que la presencia de este país latinoamericano en la lista no es ninguna novedad, ya que la nación lleva tiempo conviviendo con una inflación exageradamente alta. En 2018 incluso marcó un récord al alcanzar el 1.698.488 %”. Es de hacer notar que en este ranking indeseable se identifica a Zimbabue, Líbano, Argentina y Siria.

Por tanto, no es de extrañar este desaguisado convocado a paro nacional por la tiranía, con el cual pretenderá esconder sus vergüenzas y al mismo tiempo atrapar incautos para apresarlos, levantarles expedientes y encerrarlos en las mazmorras del SEBIN o LA DGCIM. Para ello cuenta con tribunales diligentes en sentencias pret a porter, que castigan toda protesta justa contra el régimen. No por casualidad se registran más de 350 presos políticos, entre ellos militares, civiles y sindicalistas. 

En resumidas cuentas, alertamos a la comunidad internacional, a la población en general a no pisar el campo minado de una dictadura capaz de todo por mantenerse en el poder. Menos de asumir su responsabilidad en la tragedia colosal más aguda que haya conocido país alguno en el continente americano.

*Movimiento Laborista.

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La derrota del paro cívico nacional y su impacto laboral en Venezuela, por Froilán Barrios Nieves*
Desde un gobierno autocalificado de «obrero» que en realidad ha sido el sepulturero de las conquistas laborales, se tejió luego del paro cívico de 2002 la más cruenta trama contra la libertad sindical

 

@froilanbarriosf

La onda expansiva del paro cívico nacional no solo afectó la relación política entre Estado y sociedad, la oposición y el gobierno de Hugo Chávez, entre la población y las esperanzas de cambio político. Tuvo su particular efecto en el mundo del trabajo al promoverse desde el régimen políticas que implosionaron el sistema de relaciones laborales.

El proceso del paro cívico y su resultado final permitió descubrir aun más la vocación autoritaria del régimen. Sus acciones violentas en los campos petroleros de Paraguaná, la Costa Oriental del Lago o la represión contra las movilizaciones en Caracas, presagiaban la imposibilidad de dialogar una solución al conflicto.

Por tanto, la derrota de la huelga significó para el régimen la oportunidad de imponer su talante militarista ante los sindicatos y las normas laborales internacionales, la libertad sindical, la negociación colectiva y el tripartismo como método para abordar la solución de los conflictos laborales. 

Impacto laboral del paro cívico 2002

En el campo sindical promovió el paralelismo sindical para debilitar la CTV, las federaciones y sindicatos de base, promoviendo inicialmente a la UNT como central reconocida por el régimen. Así también apresó al presidente de la central Carlos Ortega, quien definitivamente debió exilarse hasta el presente.

Ahora bien, la ofensiva antilaboral se afincó en el sector petrolero como venganza por ser el soporte fundamental del conflicto. El régimen despidió a 23.000 trabajadores sin reconocimiento de prestaciones sociales. Posteriormente, en 2005, desmanteló el Contrato Colectivo Petrolero (CCP), al eliminar, mediante un referéndum truculento, el comisariato y la cláusula 69, que les permitía a los sindicatos petroleros ingresar un porcentaje de personal al trabajo de contratistas.

En ese contexto impuso un agresivo plan de flexibilización laboral implementando falsas cooperativas de trabajo asociado (CTA) en el sector de contratistas petroleras para evadir la aplicación del CCP a estos trabajadores y abaratar el costo de la mano de obra en el sector. Dicha política fue la referencia para aplicar el fraude laboral con las CTA en el resto de empresas públicas, específicamente en Ciudad Guayana, en la CANTV, en el sector eléctrico, en alcaldías, gobernaciones e institutos autónomos públicos. 

Dicha operación contra los trabajadores fue complementada con la imposición de una serie de figuras paralelas a las organizaciones sindicales, con el fin de debilitarlas.

Milicias obreras, control obrero, consejos de trabajadores, cogestión obrera en ALCASA, conjuntamente con un paralelismo sindical exacerbado, fueron implementados desde el Ministerio del Trabajo, un ente que se encargaba de aprobar sindicatos de maletín solo con la condición de que se denominaran bolivarianos, socialistas y revolucionarios. 

Así pues, desde un gobierno autocalificado de “obrero”, que en realidad ha sido el sepulturero de las conquistas laborales, se tejió luego del paro cívico de 2002 la más cruenta trama contra la libertad sindical. La negociación colectiva fue reducida a caricatura en el sector público por la suspensión arbitraria de los convenios colectivos durante durante estas dos décadas. 

Este aniversario amerita profundas reflexiones en el seno del movimiento sindical venezolano a la hora de establecer espacios unitarios ante una tiranía que, disfrazada de revolucionaria, pretende eliminar definitivamente la libertad sindical y los derechos de los trabajadores venezolanos.

*Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

A 20 años del paro cívico de 2002, por Froilán Barrios Nieves*

El paro cívico de 2002 fracasó entre otras cosas, por haberlo extendido indefinidamente aun cuando hubo voces minoritarias en la CTV que exigían la convocatoria a la huelga general de 48 horas

 

@froilanbarriosf

El 2002 fue un año trepidante de principio a fin. En el tejido político y social se generalizó el temor de perder la democracia conquistada en la segunda parte del siglo XX. Un período que, aunque concentró profundos cuestionamientos, permitió un relativo equilibrio institucional y un clima de convivencia entre los venezolanos.

Lo sucedido durante ese año marcó definitivamente el devenir del siglo XXI hasta el presente, al no concretarse la derrota de la estafa política más notoria del continente. Un proyecto que prometió redención, pero que fracturó al país llevándolo a la ruina y al éxodo de un tercio de su población.

Por tanto, los sucesos de abril 2002 demostraron la decisión de un pueblo expresada en la fuerza de la marcha del 11 de abril, capaz de derrocar a un presidente convertido ese día en monigote renunciante ante la majestuosa movilización de más de un millón de personas, la más impactante de la historia política nacional, para luego regresar días más tarde al poder “arrepentido” de los errores de su gestión.

De aquel lance salió afectado en su credibilidad como mandatario, lo que avivó la protesta popular y social cada día y cada mes en todo el territorio nacional, siendo el escenario propicio para la convocatoria al paro cívico nacional del 2 de diciembre 2002.

La convocatoria a esta acción se originó al pasar por encima de la meritocracia de PDVSA, cuando en febrero de 2002 Hugo Chávez despidió a siete altos funcionarios y amenazó con despedirlos a todos.

Además, el “arrepentido” profundizó el incumplimiento de los contratos colectivos del sector público, impuso 49 leyes de la Ley Habilitante de 2001 contra el sector privado, acorraló a los medios de comunicación y a la libertad de expresión y emprendió una persecución criminal contra la disidencia opositora. 

¿Por qué fracasó el paro cívico de 2002?

Siendo estos señalamientos de plena justeza ¿por qué no tuvo éxito esta acción crucial? En primer lugar, por haberlo extendido indefinidamente aun cuando hubo voces minoritarias en la CTV que exigían la convocatoria a la huelga general de 48 horas. Al convertirlo en permanente ante el radicalismo de sectores de la sociedad civil que plantearon quemar las naves hasta la renuncia presidencial.

Por otra parte, no todos los sectores laborales se sumaron a la huelga general, recayendo la fuerza de la acción en los trabajadores petroleros, quienes eran dirigidos por gerentes y supervisores. Se desplazó así al liderazgo natural representado en sus sindicatos y federaciones: Fedepetrol y Fetrahidrocarburos. Influyó la imagen de una acción patronal ante el resto de los trabajadores. Aunque se debe agregar que el conjunto de los trabajadores petroleros de todas sus nóminas asistió al paro, en función de defender a PDVSA como empresa nacional.

Al prolongarse la huelga hasta febrero de 2003 extenuó al extremo a las fuerzas laborales, económicas y políticas promotoras del conflicto, ya que esta se convirtió en la huelga más extensa de la historia laboral al prolongarse por 2 meses. Se suspendió definitivamente por un referendo consultivo sin efecto alguno.

Las consecuencias de la derrota del paro cívico nacional recayeron sobre los trabajadores petroleros en sus diferentes niveles, al ser despedidos más de 23.000 trabajadores de PDVSA y de contratistas. El gobierno nacional asumió en plan revanchista la agresión como castigo a quien se atreviera posteriormente paralizar al país.

Los trabajadores despedidos fueron sancionados sin pago de prestaciones sociales ni de fideicomisos. Perdieron sus jubilaciones y su carrera profesional, debiendo iniciar la primera diáspora laboral en el siglo XX, aun cuando la OIT reconoció el paro cívico como una huelga, recomendando el reenganche de estos trabajadores. Pues bien, hasta el sol de hoy a estos trabajadores no le han reconocido sus derechos laborales.

Estas líneas van dirigidas a todo el país a fin de no olvidar el sacrificio de todos los sectores laborales, económicos y sociales que convocaron a esta justa acción, más allá de sus resultados, quedando así en la memoria histórica de un pueblo que luego de 20 años continúa su lucha por la libertad y la democracia.

*Movimiento Laborista.

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