Aquel primero de mayo de 1936

Desde 1889 se conmemora el primero de mayo como Día Internacional de los Trabajadores en la mayoría de los países del mundo. Su establecimiento se acordó en el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, como reconocimiento a la lucha reivindicativa y en homenaje a los Mártires de Chicago.

Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en las protestas que reclamaban la jornada laboral de ocho horas. La lucha comenzó con la huelga del 1 de mayo de 1886 y alcanzó su culmen tres días más tarde, el 4 de mayo, en la llamada Revuelta de Haymarket.

En Venezuela, la fecha se celebró por primera vez a escala nacional en 1936, durante el gobierno del general Eleazar López Contreras, quien condujo la transición (1936–1941) tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, en diciembre de 1935. Al asumir el poder, López Contreras enfrentó el auge de la organización obrera y sindical, que impulsó en diciembre de ese año la primera huelga general en el país. Esta concluyó en enero de 1937 con un decreto de reanudación de faenas y la disolución de la naciente central sindical CVT.

Día del Trabajador, o dale con Bolívar  

Estas circunstancias llevaron a la decisión presidencial de trasladar la celebración. Mediante decreto del 18 de abril de 1938, el gobierno de López Contreras estableció el 24 de julio, natalicio de Simón Bolívar, como el Día del Trabajador en Venezuela. En definitiva, el presidente buscaba vincular la causa obrera con el nacionalismo y la figura del Libertador, restando así fuerza a la conmemoración internacional del 1 de mayo, impulsada por corrientes de izquierda y sindicatos más radicales.

Aunque el 1 de mayo comenzó a celebrarse en Venezuela desde 1936, el gobierno de López Contreras restringió las actividades sindicales y prefirió el culto bolivariano para la efeméride. Como señalaba el inolvidable padre José Urquijo en su libro El movimiento obrero de Venezuela (2000), el Ejecutivo promovió desde el poder la creación de una fuerza sindical bolivariana. Como podemos observar, alguna coincidencia con el actual siglo XXI no es pura casualidad.

De este modo, la fecha del natalicio del Libertador como Día del Trabajador se mantuvo hasta 1945, cuando el presidente Isaías Medina Angarita decretó el traslado definitivo de la celebración al 1 de mayo, en medio del auge del movimiento sindical en todo el territorio nacional y con la firma de los primeros contratos colectivos, entre ellos el petrolero, en 1946.

Posteriormente, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1948-1958), la celebración del 1 de mayo se realizó bajo un estricto control estatal que la despojó de su carácter de lucha sindical opositora. El mandatario enviaba mensajes en los que promovía la mística del Nuevo Ideal Nacional y la dedicación al trabajo para el desarrollo del país, acompañado por los sindicalistas oficialistas del Movimiento Sindical Independiente (MOSIN) y la CNT.

El chavismo, aniquilador del sindicalismo

Hoy, a 90 años del primero de mayo de 1936, es oportuno resaltar que la fecha ha estado marcada por la confrontación permanente del Estado contra el sindicalismo libre, e, a lo largo del siglo XXI, ha intentado aniquilar la autonomía del sindicalismo venezolano.

Ese Estado promovió desde el poder un sindicalismo oficialista agrupado en la Central Sindical Socialista Bolivariana, comparsa de la más salvaje ofensiva que han conocido los trabajadores venezolanos y del continente a lo largo de nuestra historia contemporánea.

¿Podemos concluir hoy, en 2026, que logró su cometido? Definitivamente NO.

El primero de mayo de 2026 las centrales sindicales CTV, UNETE, ASI, CGT, CUTV y CODESA marcharán bajo un programa unitario por las calles de Caracas y de las principales ciudades y pueblos del país. Lo harán junto con sindicatos no confederados, gremios profesionales, organizaciones de pensionados y jubilados, movimientos sociales, corrientes sindicales y federaciones estudiantiles. Su objetivo se centra en el trabajo digno, la libertad sindical y la reconquista de la democracia.

A 90 años de aquel primero de mayo de 1936, cuando un movimiento sindical incipiente enfrentó la transición frente a la dictadura gomecista (1908-1935), el panorama actual nos muestra un movimiento sindical aguerrido y sobreviviente frente a la agonía de un régimen autoritario, calificado como el principal obstáculo a superar para restablecer plenamente la libertad sindical y el Estado de derecho.

Como vemos, son sobradas razones para pronunciarse por un ¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!, símbolo de unidad nacional contra quienes, en el siglo XXI, se han aprovechado para precarizar in extremis al pueblo venezolano y arrebatarle la libertad y la democracia.

@froilanbarriosf | Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Desde 1889 se conmemora el primero de mayo como Día Internacional de los Trabajadores en la mayoría de los países del mundo. Su establecimiento se acordó en el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, como reconocimiento a la lucha reivindicativa y en homenaje a los Mártires de Chicago.

Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en las protestas que reclamaban la jornada laboral de ocho horas. La lucha comenzó con la huelga del 1 de mayo de 1886 y alcanzó su culmen tres días más tarde, el 4 de mayo, en la llamada Revuelta de Haymarket.

En Venezuela, la fecha se celebró por primera vez a escala nacional en 1936, durante el gobierno del general Eleazar López Contreras, quien condujo la transición (1936–1941) tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, en diciembre de 1935. Al asumir el poder, López Contreras enfrentó el auge de la organización obrera y sindical, que impulsó en diciembre de ese año la primera huelga general en el país. Esta concluyó en enero de 1937 con un decreto de reanudación de faenas y la disolución de la naciente central sindical CVT.

Día del Trabajador, o dale con Bolívar  

Estas circunstancias llevaron a la decisión presidencial de trasladar la celebración. Mediante decreto del 18 de abril de 1938, el gobierno de López Contreras estableció el 24 de julio, natalicio de Simón Bolívar, como el Día del Trabajador en Venezuela. En definitiva, el presidente buscaba vincular la causa obrera con el nacionalismo y la figura del Libertador, restando así fuerza a la conmemoración internacional del 1 de mayo, impulsada por corrientes de izquierda y sindicatos más radicales.

Aunque el 1 de mayo comenzó a celebrarse en Venezuela desde 1936, el gobierno de López Contreras restringió las actividades sindicales y prefirió el culto bolivariano para la efeméride. Como señalaba el inolvidable padre José Urquijo en su libro El movimiento obrero de Venezuela (2000), el Ejecutivo promovió desde el poder la creación de una fuerza sindical bolivariana. Como podemos observar, alguna coincidencia con el actual siglo XXI no es pura casualidad.

De este modo, la fecha del natalicio del Libertador como Día del Trabajador se mantuvo hasta 1945, cuando el presidente Isaías Medina Angarita decretó el traslado definitivo de la celebración al 1 de mayo, en medio del auge del movimiento sindical en todo el territorio nacional y con la firma de los primeros contratos colectivos, entre ellos el petrolero, en 1946.

Posteriormente, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1948-1958), la celebración del 1 de mayo se realizó bajo un estricto control estatal que la despojó de su carácter de lucha sindical opositora. El mandatario enviaba mensajes en los que promovía la mística del Nuevo Ideal Nacional y la dedicación al trabajo para el desarrollo del país, acompañado por los sindicalistas oficialistas del Movimiento Sindical Independiente (MOSIN) y la CNT.

El chavismo, aniquilador del sindicalismo

Hoy, a 90 años del primero de mayo de 1936, es oportuno resaltar que la fecha ha estado marcada por la confrontación permanente del Estado contra el sindicalismo libre, e, a lo largo del siglo XXI, ha intentado aniquilar la autonomía del sindicalismo venezolano.

Ese Estado promovió desde el poder un sindicalismo oficialista agrupado en la Central Sindical Socialista Bolivariana, comparsa de la más salvaje ofensiva que han conocido los trabajadores venezolanos y del continente a lo largo de nuestra historia contemporánea.

¿Podemos concluir hoy, en 2026, que logró su cometido? Definitivamente NO.

El primero de mayo de 2026 las centrales sindicales CTV, UNETE, ASI, CGT, CUTV y CODESA marcharán bajo un programa unitario por las calles de Caracas y de las principales ciudades y pueblos del país. Lo harán junto con sindicatos no confederados, gremios profesionales, organizaciones de pensionados y jubilados, movimientos sociales, corrientes sindicales y federaciones estudiantiles. Su objetivo se centra en el trabajo digno, la libertad sindical y la reconquista de la democracia.

A 90 años de aquel primero de mayo de 1936, cuando un movimiento sindical incipiente enfrentó la transición frente a la dictadura gomecista (1908-1935), el panorama actual nos muestra un movimiento sindical aguerrido y sobreviviente frente a la agonía de un régimen autoritario, calificado como el principal obstáculo a superar para restablecer plenamente la libertad sindical y el Estado de derecho.

Como vemos, son sobradas razones para pronunciarse por un ¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!, símbolo de unidad nacional contra quienes, en el siglo XXI, se han aprovechado para precarizar in extremis al pueblo venezolano y arrebatarle la libertad y la democracia.

@froilanbarriosf | Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

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Desde 1889 se conmemora el primero de mayo como Día Internacional de los Trabajadores en la mayoría de los países del mundo. Su establecimiento se acordó en el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, como reconocimiento a la lucha reivindicativa y en homenaje a los Mártires de Chicago.

Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en las protestas que reclamaban la jornada laboral de ocho horas. La lucha comenzó con la huelga del 1 de mayo de 1886 y alcanzó su culmen tres días más tarde, el 4 de mayo, en la llamada Revuelta de Haymarket.

En Venezuela, la fecha se celebró por primera vez a escala nacional en 1936, durante el gobierno del general Eleazar López Contreras, quien condujo la transición (1936–1941) tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, en diciembre de 1935. Al asumir el poder, López Contreras enfrentó el auge de la organización obrera y sindical, que impulsó en diciembre de ese año la primera huelga general en el país. Esta concluyó en enero de 1937 con un decreto de reanudación de faenas y la disolución de la naciente central sindical CVT.

Día del Trabajador, o dale con Bolívar  

Estas circunstancias llevaron a la decisión presidencial de trasladar la celebración. Mediante decreto del 18 de abril de 1938, el gobierno de López Contreras estableció el 24 de julio, natalicio de Simón Bolívar, como el Día del Trabajador en Venezuela. En definitiva, el presidente buscaba vincular la causa obrera con el nacionalismo y la figura del Libertador, restando así fuerza a la conmemoración internacional del 1 de mayo, impulsada por corrientes de izquierda y sindicatos más radicales.

Aunque el 1 de mayo comenzó a celebrarse en Venezuela desde 1936, el gobierno de López Contreras restringió las actividades sindicales y prefirió el culto bolivariano para la efeméride. Como señalaba el inolvidable padre José Urquijo en su libro El movimiento obrero de Venezuela (2000), el Ejecutivo promovió desde el poder la creación de una fuerza sindical bolivariana. Como podemos observar, alguna coincidencia con el actual siglo XXI no es pura casualidad.

De este modo, la fecha del natalicio del Libertador como Día del Trabajador se mantuvo hasta 1945, cuando el presidente Isaías Medina Angarita decretó el traslado definitivo de la celebración al 1 de mayo, en medio del auge del movimiento sindical en todo el territorio nacional y con la firma de los primeros contratos colectivos, entre ellos el petrolero, en 1946.

Posteriormente, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1948-1958), la celebración del 1 de mayo se realizó bajo un estricto control estatal que la despojó de su carácter de lucha sindical opositora. El mandatario enviaba mensajes en los que promovía la mística del Nuevo Ideal Nacional y la dedicación al trabajo para el desarrollo del país, acompañado por los sindicalistas oficialistas del Movimiento Sindical Independiente (MOSIN) y la CNT.

El chavismo, aniquilador del sindicalismo

Hoy, a 90 años del primero de mayo de 1936, es oportuno resaltar que la fecha ha estado marcada por la confrontación permanente del Estado contra el sindicalismo libre, e, a lo largo del siglo XXI, ha intentado aniquilar la autonomía del sindicalismo venezolano.

Ese Estado promovió desde el poder un sindicalismo oficialista agrupado en la Central Sindical Socialista Bolivariana, comparsa de la más salvaje ofensiva que han conocido los trabajadores venezolanos y del continente a lo largo de nuestra historia contemporánea.

¿Podemos concluir hoy, en 2026, que logró su cometido? Definitivamente NO.

El primero de mayo de 2026 las centrales sindicales CTV, UNETE, ASI, CGT, CUTV y CODESA marcharán bajo un programa unitario por las calles de Caracas y de las principales ciudades y pueblos del país. Lo harán junto con sindicatos no confederados, gremios profesionales, organizaciones de pensionados y jubilados, movimientos sociales, corrientes sindicales y federaciones estudiantiles. Su objetivo se centra en el trabajo digno, la libertad sindical y la reconquista de la democracia.

A 90 años de aquel primero de mayo de 1936, cuando un movimiento sindical incipiente enfrentó la transición frente a la dictadura gomecista (1908-1935), el panorama actual nos muestra un movimiento sindical aguerrido y sobreviviente frente a la agonía de un régimen autoritario, calificado como el principal obstáculo a superar para restablecer plenamente la libertad sindical y el Estado de derecho.

Como vemos, son sobradas razones para pronunciarse por un ¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!, símbolo de unidad nacional contra quienes, en el siglo XXI, se han aprovechado para precarizar in extremis al pueblo venezolano y arrebatarle la libertad y la democracia.

@froilanbarriosf | Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

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Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.