El aumento de Delcy Rodríguez no alcanza para los trabajadores que no dejaron marchar

El anuncio oficial llegó cuando el sudor y la indignación ya se habían secado en los rostros de los manifestantes en la Plaza Morelos. Este jueves 30 de abril, horas después de que los cuerpos de seguridad del Estado impidieran una marcha de trabajadores hacia el Palacio de Miraflores, la presidenta encargada con el aval de Estados Unidos, Delcy Rodríguez, apareció en una tarima instalada en Plaza Venezuela para anunciar un ajuste en el “ingreso mínimo integral”.

“Cuando yo veo a los trabajadores protestando, yo les digo ‘tienen razón’. Queremos mejores salarios”, afirmó Rodríguez, en un contraste directo con la orden de despliegue policial que, poco antes, había confinado a cientos de jubilados y sindicalistas tras varios anillos de seguridad.

Según Rodríguez, el ingreso mínimo integral (incluyendo bonificaciones y sin especificar cuál será el salario mínimo) alcanzará los 240 dólares menduales, mientras que la pensión de los abuelos subirá a un equivalente de 70 dólares. “Es el aumento más importante en los últimos años”, aseguró, admitiendo no obstante que “no es suficiente” y prometiendo la creación de “brigadas de atención especial”. Sin embargo, para quienes estuvieron encerrados por los piquetes de la PNB y la GNB desde temprano, las palabras de Rodríguez sonaron a una realidad paralela.

Un ingreso que no alcanza

Horas antes de las declaraciones oficiales, la señora Adelaida Medina ya había resumido la urgencia del sector: “Con 130 bolívares no me alcanza ni para comprar un huevo detallado”.

La señora Medina es jubilada de la Alcaldía de Caracas, vive sola y su pensión no le alcanza para nada. “Puedo subsistir un poco vendiendo cositas”, dice, lamentando que después de haber trabajado toda una vida y pagar el Seguro Social durante tantos años, no pueda vivir una vejez tranquila. “Es una vergüenza para lo que pagamos de Seguro Social. Son 1.900 cotizaciones, para que me otorguen una pensión que no me alcanza”, dijo.

El lamento de la señora Medina es generalizado. También lo siente Nancy Sulbarán, de 68 años, quien manifestó su molestia por el accionar de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana de impedir la movilización que tenían prevista. “Estamos secuestrados en esta plaza, porque estamos rodeados de pura policía. Aquí la gente no entra ni sale. Este piso lo hicieron los ciudadanos venezolanos. ¿Por qué nos van a cerrar todas las calles?”, cuestiona.

La señora Sulbarán es clara: “Nosotros no tenemos sueldo. A mí me ayudan mis hijos”, dice con indignación. Tras haber trabajado toda una vida, apenas sobrevive con el apoyo de sus hijos y ofreciendo terapias de reiki que aprendió después de muchos años de trabajo porque sus ingresos no alcanzaban.

“A veces me da lástima cobrarle a la gente porque sé que tienen problemas emocionales. Pero la gente es tan noble que a veces me llevan un pan y compartimos. Lo metálico ya aquí no existe. Estamos cero, cero, esa es nuestra verdad”, añade.

Otro de los manifestantes que prefirió resguardar su identidad indicó que lo que compensa la falta de una buena pensión es el bono de guerra, sin embargo, “la inflación está galopando todos los días”.

“Hay que matar tigritos, hay que reinventarse, en la cocina tienes que volverte un genio y de lo que no te imaginabas sale la alimentación. Eso te trae problemas porque la ropa se destruye, te cuesta reponerla, los zapatos… Y si tienes muchachos, ay, papá. Y que no se le ocurra enfermarse. Una de las condiciones que exigimos es elecciones ya para que cambie esta realidad”, añadió el señor.

Encerrados en la Plaza Morelos

Antes que Delcy Rodríguez hiciera su anuncio, los accesos a la Plaza Morelos estaban cerrados. Quienes pudieron llegar a la plaza quedaron adentro. Había al menos cinco piquetes de la GNB y la PNB que impedían el acceso.

Desde la avenida México, frente a la estación Bellas Artes, algunos manifestantes exigieron a los funcionarios que permitieran el acceso. Después de una negociación el piquete se abrió solo para entrar.

Ya estando en la Plaza, todos los accesos seguían cerrados. La convocatoria tenía previsto movilizarse hacia el Palacio de Miraflores, pero fue imposible. Los dirigentes apenas lograron declarar a los medios frente a uno de los piquetes de la PNB. Pero eso no impidió que el sentir se hiciera escuchar, pues los manifestantes gritaron la consigna “fuera, fuera” contra Delcy Rodríguez, presidenta encargada con el aval de Estados Unidos.

Horas antes que Delcy Rodríguez anunciara el aumento y afirmara que comprende las quejas de los trabajadores, el dirigente sindical José Patines criticaba que no los dejaran marchar. “Estamos llegando hasta aquí para que el mundo se dé cuenta de cómo estamos rodeados. Queremos mostrarle al mundo que no nos dejaron marchar”, denunció.

“Delcy Rodríguez es una farsa con la transición que está planteada con el gobierno de Estados Unidos”, dijo Patines, quien manifestó que, independientemente de lo que ella anunciara, si no es consecuente con el costo de la Canasta Alimentaria, que supera los 600 dólares, se mantendrán en las calles protestando por sus derechos.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Antes que Delcy Rodríguez hiciera su anuncio, los accesos a la Plaza Morelos estaban cerrados. Quienes pudieron llegar a la plaza quedaron adentro. Había al menos cinco piquetes de la GNB y la PNB que impedían el acceso
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El anuncio oficial llegó cuando el sudor y la indignación ya se habían secado en los rostros de los manifestantes en la Plaza Morelos. Este jueves 30 de abril, horas después de que los cuerpos de seguridad del Estado impidieran una marcha de trabajadores hacia el Palacio de Miraflores, la presidenta encargada con el aval de Estados Unidos, Delcy Rodríguez, apareció en una tarima instalada en Plaza Venezuela para anunciar un ajuste en el “ingreso mínimo integral”.

“Cuando yo veo a los trabajadores protestando, yo les digo ‘tienen razón’. Queremos mejores salarios”, afirmó Rodríguez, en un contraste directo con la orden de despliegue policial que, poco antes, había confinado a cientos de jubilados y sindicalistas tras varios anillos de seguridad.

Según Rodríguez, el ingreso mínimo integral (incluyendo bonificaciones y sin especificar cuál será el salario mínimo) alcanzará los 240 dólares menduales, mientras que la pensión de los abuelos subirá a un equivalente de 70 dólares. “Es el aumento más importante en los últimos años”, aseguró, admitiendo no obstante que “no es suficiente” y prometiendo la creación de “brigadas de atención especial”. Sin embargo, para quienes estuvieron encerrados por los piquetes de la PNB y la GNB desde temprano, las palabras de Rodríguez sonaron a una realidad paralela.

Un ingreso que no alcanza

Horas antes de las declaraciones oficiales, la señora Adelaida Medina ya había resumido la urgencia del sector: “Con 130 bolívares no me alcanza ni para comprar un huevo detallado”.

La señora Medina es jubilada de la Alcaldía de Caracas, vive sola y su pensión no le alcanza para nada. “Puedo subsistir un poco vendiendo cositas”, dice, lamentando que después de haber trabajado toda una vida y pagar el Seguro Social durante tantos años, no pueda vivir una vejez tranquila. “Es una vergüenza para lo que pagamos de Seguro Social. Son 1.900 cotizaciones, para que me otorguen una pensión que no me alcanza”, dijo.

El lamento de la señora Medina es generalizado. También lo siente Nancy Sulbarán, de 68 años, quien manifestó su molestia por el accionar de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana de impedir la movilización que tenían prevista. “Estamos secuestrados en esta plaza, porque estamos rodeados de pura policía. Aquí la gente no entra ni sale. Este piso lo hicieron los ciudadanos venezolanos. ¿Por qué nos van a cerrar todas las calles?”, cuestiona.

La señora Sulbarán es clara: “Nosotros no tenemos sueldo. A mí me ayudan mis hijos”, dice con indignación. Tras haber trabajado toda una vida, apenas sobrevive con el apoyo de sus hijos y ofreciendo terapias de reiki que aprendió después de muchos años de trabajo porque sus ingresos no alcanzaban.

“A veces me da lástima cobrarle a la gente porque sé que tienen problemas emocionales. Pero la gente es tan noble que a veces me llevan un pan y compartimos. Lo metálico ya aquí no existe. Estamos cero, cero, esa es nuestra verdad”, añade.

Otro de los manifestantes que prefirió resguardar su identidad indicó que lo que compensa la falta de una buena pensión es el bono de guerra, sin embargo, “la inflación está galopando todos los días”.

“Hay que matar tigritos, hay que reinventarse, en la cocina tienes que volverte un genio y de lo que no te imaginabas sale la alimentación. Eso te trae problemas porque la ropa se destruye, te cuesta reponerla, los zapatos… Y si tienes muchachos, ay, papá. Y que no se le ocurra enfermarse. Una de las condiciones que exigimos es elecciones ya para que cambie esta realidad”, añadió el señor.

Encerrados en la Plaza Morelos

Antes que Delcy Rodríguez hiciera su anuncio, los accesos a la Plaza Morelos estaban cerrados. Quienes pudieron llegar a la plaza quedaron adentro. Había al menos cinco piquetes de la GNB y la PNB que impedían el acceso.

Desde la avenida México, frente a la estación Bellas Artes, algunos manifestantes exigieron a los funcionarios que permitieran el acceso. Después de una negociación el piquete se abrió solo para entrar.

Ya estando en la Plaza, todos los accesos seguían cerrados. La convocatoria tenía previsto movilizarse hacia el Palacio de Miraflores, pero fue imposible. Los dirigentes apenas lograron declarar a los medios frente a uno de los piquetes de la PNB. Pero eso no impidió que el sentir se hiciera escuchar, pues los manifestantes gritaron la consigna “fuera, fuera” contra Delcy Rodríguez, presidenta encargada con el aval de Estados Unidos.

Horas antes que Delcy Rodríguez anunciara el aumento y afirmara que comprende las quejas de los trabajadores, el dirigente sindical José Patines criticaba que no los dejaran marchar. “Estamos llegando hasta aquí para que el mundo se dé cuenta de cómo estamos rodeados. Queremos mostrarle al mundo que no nos dejaron marchar”, denunció.

“Delcy Rodríguez es una farsa con la transición que está planteada con el gobierno de Estados Unidos”, dijo Patines, quien manifestó que, independientemente de lo que ella anunciara, si no es consecuente con el costo de la Canasta Alimentaria, que supera los 600 dólares, se mantendrán en las calles protestando por sus derechos.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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