La celebración del Día del Padre en Venezuela está de alguna forma marcada por la separación forzada. Comunicados emitidos por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) y la organización política Encuentro Ciudadano exponen cómo el deterioro del sistema penitenciario, la prisión política y el éxodo masivo han vulnerado de forma sistemática el derecho a la unidad familiar en el país.
El OVP alertó que cientos de padres privados de libertad pasan esta fecha alejados de sus hogares debido a trabas burocráticas y restricciones arbitrarias a las visitas presenciales.
La organización denunció que el crónico retardo procesal mantiene a miles de hombres tras las rejas durante años sin recibir una sentencia definitiva, sobreviviendo en condiciones de reclusión catalogadas como indignas.
Ante la falta de garantías del Estado, la carga de proveer alimentos, medicinas e insumos médicos recae exclusivamente sobre sus familiares, principalmente mujeres y niños.
“La privación de libertad no elimina la condición de padre ni extingue el derecho a mantener vínculos familiares”, recordó el OVP, subrayando que el respeto a estos lazos es indispensable para la dignidad humana y los procesos de reinserción social.
Destacaron también que las familias no solo enfrentan el dolor de la separación, sino también el desgaste económico de recorrer largas distancias y someterse a requisas degradantes en los centros penitenciarios.
Paternidades fragmentadas por la política y el éxodo
Por su parte, Encuentro Ciudadano rindió un reconocimiento a los padres venezolanos que sufren los efectos directos de la persecución y la emergencia humanitaria compleja.
La organización hizo especial énfasis en los hombres separados de sus hijos de manera injusta a causa de la “prisión política”, así como en aquellos que padecen el desarraigo del exilio o que deben ejercer su paternidad a la distancia debido a la migración forzada.
Ambos pronunciamientos coinciden en que las políticas del Estado venezolano continúan castigando indirectamente a los entornos familiares, y que convierten una fecha de celebración en un recordatorio del desafío pendiente en materia de derechos humanos y justicia institucional.
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