En una jornada electoral decisiva que reconfigurará el panorama político del principal vecino de Venezuela, la líder opositora María Corina Machado envió un mensaje directo al electorado de Colombia, a quienes exhortó a votar con “plena consciencia” por el futuro de la democracia y las instituciones de la región.
“Muchos pueblos descubren demasiado tarde el valor de poder elegir libremente a sus gobernantes, cuando ese derecho les es arrebatado. Y entonces deben librar largas luchas, e incluso dar la vida, para recuperarlo”, escribió Machado en su cuenta en X, mensaje al que también agregó: “Viva Venezuela y Colombia libres”.
Este domingo, mientras más de 41 millones de ciudadanos asisten a las urnas para la segunda vuelta presidencial. Tras la primera vuelta, Machado -quien inicialmente respaldó a la senadora Paloma Valencia en los procesos internos- extendió felicitaciones pragmáticas a Abelardo De la Espriella, deseándole éxito “por el bien de Colombia y de Venezuela”.
El llamado de Machado a votar con “plena consciencia” funciona como un sutil pero firme recordatorio de la fragilidad democrática, un mensaje que resuena con fuerza en un electorado colombiano que acude a las urnas mirando de reojo la crisis interminable de su vecino.
Y es que los comicios en el vecino país transcurren en medio de una marcada polarización por los fantasmas del modelo venezolano, los acuerdos de frontera y el financiamiento de la corrupción trasnacional, que se convirtieron en las principales armas de ataque entre los candidatos.
La contienda de este 21 de junio define al sucesor de Gustavo Petro para el periodo 2026-2030. Tras una sorpresiva primera vuelta el pasado 31 de mayo, el mapa electoral colombiano se redujo a dos opciones radicalmente opuestas: Abelardo de la Espriella (Movimiento Defensores de la Patria), abogado y empresario de derecha , apodado “El Tigre”, quien idera la intención de voto.
Las últimas mediciones de firmas como AtlasIntel y Guarumo le otorgan una ventaja de entre 6 y 8 puntos y lo sitúan con el 52% al 54% de los respaldos. De la Espriella, quien obtuvo el 43,78% en primera vuelta, capitalizó el “voto útil” conservador tras recibir el apoyo de Paloma Valencia (quien quedó tercera con un 6,92%).
El otro contendiente es Iván Cepeda, experimentado senador que representa la continuidad de la izquierda oficialista. Logró el 40,98% de los sufragios en la primera vuelta y busca revertir la ventaja de su oponente apelando a las banderas de las reformas sociales, la defensa de los acuerdos de paz y la justicia para las víctimas.
Polémicas sobre ambos candidatos
Aunque De la Espriella fundamenta su discurso en promesas de orden y ataques frontales al socialismo del siglo XXI, su pasado financiero cuenta otra historia. Una investigación periodística revelada en mayo de 2026 por Daniel Coronell (El País) expuso documentos de un caso judicial civil en Florida que confirman que en 2014 De la Espriella recibió transferencias por más de 370 000 dólares desde empresas que Alex Saab —señalado testaferro de Nicolás Maduro— utilizó para desvalijar las arcas venezolanas. A pesar de que el candidato busca desmarcarse de su antigua faceta como abogado de Saab, los hallazgos revelan la procedencia de fondos vinculados a la corrupción trasnacional.
Por su parte, Iván Cepeda mantiene una visión alineada con la diplomacia de Miraflores. Cepeda defiende el “diálogo inteligente” implementado por el gobierno de Petro, argumentando que una frontera de 2200 kilómetros con millones de habitantes “no se puede cortar con un bisturí” y requiere relaciones institucionales profundas.
Asimismo, el candidato izquierdista rechazó tajantemente cualquier tipo de intervención extranjera o “golpe quirúrgico” en Venezuela, alegando que solo provocaría un desastre regional. Sus opositores lo acusan de representar la misma corriente política que impera en Caracas y Nicaragua y ha afirmado públicamente que admira a Fidel Castro y llegó a admirar a Chávez.
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