CLAVES | ¿Qué es El Niño y cómo afecta a Venezuela?

La llegada del mes de junio confirmó que el fenómeno climático El Niño ya está en desarrollo, mientras que diferentes organizaciones vinculadas a los estudios meteorológicos apuntaron, con cautela, que su intensidad podría ser mucho mayor que en otras temporadas.

Por eso, en Runrun.es explicamos de qué se trata este evento meteorológico, cómo puede afectar al país en los próximos meses y cuáles serían las acciones con las que el Estado debería responder para prevenir cualquier desastre.

¿Qué es El Niño?

De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés), El Niño es la fase cálida de un patrón climático de origen natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). 

Se trata de un fenómeno que se origina por temperaturas inusualmente cálidas de las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial durante varios meses, las cuales modifican la circulación atmosférica.

Esos cambios pueden modificar las temporadas de lluvia y huracanes, las temperaturas locales y generar sequías, de acuerdo con un material de apoyo sobre el tema que divulgó la organización defensora de derechos humanos ambientales Clima21. 

Dice la WMO que marineros y pescadores de esa región fueron los primeros en constatar que una corriente cálida producía la reducción de las capturas en fechas cercanas a Navidad. Por eso decidieron bautizar este fenómeno como El Niño, en alusión al Niño Jesús. 

¿Cuándo ocurre?

El Centro de Predicción del Clima (CPC) de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, confirmó el pasado 11 de junio que las condiciones de El Niño ya están presentes porque se registraron temperaturas más altas que el promedio en el Pacífico. Además, se espera que estas se fortalezcan entre finales de este año y principios de 2027.

“Este fenómeno meteorológico se encuentra en este momento en una fase de desarrollo rápido”, indicó el informe de Clima21. 

En mayo, la WMO dijo que durante el trimestre que va de junio a agosto, “las temperaturas de la superficie terrestre serán superiores a lo normal en casi todo el planeta, y se producirán variaciones regionales en la distribución de las precipitaciones”.

¿Por qué se habla tanto sobre el tema?

La WMO resalta que la intensidad de estos eventos siempre es relevante. Y varios pronósticos advirtieron sobre la probabilidad de que, esta vez, la intensidad de El Niño sea muy fuerte.

Una de las organizaciones que ha hablado sobre este incremento es el CPC, que apuntó que “hay un 63 % de probabilidad de que se presente un fenómeno de El Niño muy fuerte entre noviembre y enero, lo que lo situaría entre los fenómenos de El Niño más intensos registrados en los datos históricos que se remontan a 1950”.  

Clima21 explicó que ese aumento podría intensificar sequías, inundaciones y olas de calor

“No hay indicios de que el cambio climático aumente la frecuencia o la intensidad de los episodios de El Niño. Sin embargo, puede amplificar los efectos asociados porque los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor y las lluvias intensas, disponen de más energía y humedad a raíz del incremento de las temperaturas del aire y del océano”, sostuvo la WMO.

Cuando se habla de un fenómeno particularmente fuerte, como el de este año, se llama informalmente “Súper Niño” o incluso “El Niño Godzilla”. Sin embargo, la misma WMO alerta que no utiliza estos términos para referirse a este aumento.

Un reportaje de la BBC revela que científicos que investigan el clima señalan la necesidad de “actuar con cautela respecto a estas predicciones. Actualmente, existe incertidumbre sobre la posible gravedad del evento y, por lo tanto, se desconoce en qué medida puede afectar a los patrones climáticos del planeta”.

¿Por qué El Niño es un tema importante para Venezuela? 

Clima21 indica que durante las temporadas de 1997-1998 y 2015-2016 de El Niño, varias regiones del país sufrieron racionamientos de agua y pérdidas agrícolas.

“En 2016 afectó al Embalse del Guri, lo que comprometió la producción eléctrica de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar”, recuerda el documento de la organización.

Las elevadas temperaturas pueden producir un calor extremo que pone en riesgo la salud. Por eso, se debe estar atento ante la deshidratación, los golpes de calor, las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Estas mismas condiciones favorecen “la expansión de enfermedades transmitidas por vectores como dengue y malaria”, dice Clima21. 

En el mismo documento, se apunta que el calor y la sequía podrían “reducir el rendimiento de cultivos, disminuir la producción agrícola y ganadera, afectar la fertilidad animal y generar escasez de pastos y agua”. Todo ello afecta no solo al sector agroindustrial, sino también a pequeños productores y comunidades indígenas.

Asimismo, aumenta el riesgo de incendios forestales y degradación de suelos

¿Cómo puede prepararse Venezuela? 

El Niño es predecible con meses de anticipación y esto permite que los países puedan trabajar en acciones preventivas. El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) enlista las prioridades: 

Recurrir a fondos de acción anticipatoria: la institución detalla que los Protocolos de Acción Temprana y el Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (DREF) de la Federación Internacional de la Cruz Roja, trabajan con financiamiento por pronóstico (forecast-based financing) que permiten liberar fondos automáticamente en casos clave para actuar antes del desastre. 

Fortalecer sistemas de alerta temprana y monitoreo hidrometeorológico: en un país como Venezuela, la modernización en estas áreas es prioritaria. El CAF subraya que “la reducción drástica de víctimas entre 1982 y 2016 está directamente asociada a este tipo de inversión”. 

Obras preventivas básicas: no se puede retrasar la limpieza de drenajes y cauces, el refuerzo de diques y la estabilización de laderas. Además, debe estar al día el mantenimiento de las vías, así como el resguardo total de edificaciones públicas como hospitales, escuelas y redes eléctricas. Lo más recomendable es que la infraestructura se adapte a estos fenómenos y se construyan drenajes y carreteras con criterios de variabilidad climática y se usen materiales resilientes. 

Proteger los sectores productivos: el CAF advierte la necesidad de que se tengan dispuestos instrumentos financieros como seguros agroclimáticos, fondos de contingencia y apoyo directo a pequeños productores, pero también que se prepare el “almacenamiento estratégico de alimentos y la distribución de semillas resistentes a la sequía”. 

Coordinar regionalmente: para el CAF, es primordial que haya un “intercambio de información climática, protocolos conjuntos y mecanismos de cooperación logística y sanitaria” entre los países de la región. 

El CAF publicó en mayo pasado una serie de recomendaciones para que cada nación se prepare ante el fenómeno climático que suele traer sequías y altas temperaturas al país
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La llegada del mes de junio confirmó que el fenómeno climático El Niño ya está en desarrollo, mientras que diferentes organizaciones vinculadas a los estudios meteorológicos apuntaron, con cautela, que su intensidad podría ser mucho mayor que en otras temporadas.

Por eso, en Runrun.es explicamos de qué se trata este evento meteorológico, cómo puede afectar al país en los próximos meses y cuáles serían las acciones con las que el Estado debería responder para prevenir cualquier desastre.

¿Qué es El Niño?

De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés), El Niño es la fase cálida de un patrón climático de origen natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). 

Se trata de un fenómeno que se origina por temperaturas inusualmente cálidas de las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial durante varios meses, las cuales modifican la circulación atmosférica.

Esos cambios pueden modificar las temporadas de lluvia y huracanes, las temperaturas locales y generar sequías, de acuerdo con un material de apoyo sobre el tema que divulgó la organización defensora de derechos humanos ambientales Clima21. 

Dice la WMO que marineros y pescadores de esa región fueron los primeros en constatar que una corriente cálida producía la reducción de las capturas en fechas cercanas a Navidad. Por eso decidieron bautizar este fenómeno como El Niño, en alusión al Niño Jesús. 

¿Cuándo ocurre?

El Centro de Predicción del Clima (CPC) de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, confirmó el pasado 11 de junio que las condiciones de El Niño ya están presentes porque se registraron temperaturas más altas que el promedio en el Pacífico. Además, se espera que estas se fortalezcan entre finales de este año y principios de 2027.

“Este fenómeno meteorológico se encuentra en este momento en una fase de desarrollo rápido”, indicó el informe de Clima21. 

En mayo, la WMO dijo que durante el trimestre que va de junio a agosto, “las temperaturas de la superficie terrestre serán superiores a lo normal en casi todo el planeta, y se producirán variaciones regionales en la distribución de las precipitaciones”.

¿Por qué se habla tanto sobre el tema?

La WMO resalta que la intensidad de estos eventos siempre es relevante. Y varios pronósticos advirtieron sobre la probabilidad de que, esta vez, la intensidad de El Niño sea muy fuerte.

Una de las organizaciones que ha hablado sobre este incremento es el CPC, que apuntó que “hay un 63 % de probabilidad de que se presente un fenómeno de El Niño muy fuerte entre noviembre y enero, lo que lo situaría entre los fenómenos de El Niño más intensos registrados en los datos históricos que se remontan a 1950”.  

Clima21 explicó que ese aumento podría intensificar sequías, inundaciones y olas de calor

“No hay indicios de que el cambio climático aumente la frecuencia o la intensidad de los episodios de El Niño. Sin embargo, puede amplificar los efectos asociados porque los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor y las lluvias intensas, disponen de más energía y humedad a raíz del incremento de las temperaturas del aire y del océano”, sostuvo la WMO.

Cuando se habla de un fenómeno particularmente fuerte, como el de este año, se llama informalmente “Súper Niño” o incluso “El Niño Godzilla”. Sin embargo, la misma WMO alerta que no utiliza estos términos para referirse a este aumento.

Un reportaje de la BBC revela que científicos que investigan el clima señalan la necesidad de “actuar con cautela respecto a estas predicciones. Actualmente, existe incertidumbre sobre la posible gravedad del evento y, por lo tanto, se desconoce en qué medida puede afectar a los patrones climáticos del planeta”.

¿Por qué El Niño es un tema importante para Venezuela? 

Clima21 indica que durante las temporadas de 1997-1998 y 2015-2016 de El Niño, varias regiones del país sufrieron racionamientos de agua y pérdidas agrícolas.

“En 2016 afectó al Embalse del Guri, lo que comprometió la producción eléctrica de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar”, recuerda el documento de la organización.

Las elevadas temperaturas pueden producir un calor extremo que pone en riesgo la salud. Por eso, se debe estar atento ante la deshidratación, los golpes de calor, las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Estas mismas condiciones favorecen “la expansión de enfermedades transmitidas por vectores como dengue y malaria”, dice Clima21. 

En el mismo documento, se apunta que el calor y la sequía podrían “reducir el rendimiento de cultivos, disminuir la producción agrícola y ganadera, afectar la fertilidad animal y generar escasez de pastos y agua”. Todo ello afecta no solo al sector agroindustrial, sino también a pequeños productores y comunidades indígenas.

Asimismo, aumenta el riesgo de incendios forestales y degradación de suelos

¿Cómo puede prepararse Venezuela? 

El Niño es predecible con meses de anticipación y esto permite que los países puedan trabajar en acciones preventivas. El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) enlista las prioridades: 

Recurrir a fondos de acción anticipatoria: la institución detalla que los Protocolos de Acción Temprana y el Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (DREF) de la Federación Internacional de la Cruz Roja, trabajan con financiamiento por pronóstico (forecast-based financing) que permiten liberar fondos automáticamente en casos clave para actuar antes del desastre. 

Fortalecer sistemas de alerta temprana y monitoreo hidrometeorológico: en un país como Venezuela, la modernización en estas áreas es prioritaria. El CAF subraya que “la reducción drástica de víctimas entre 1982 y 2016 está directamente asociada a este tipo de inversión”. 

Obras preventivas básicas: no se puede retrasar la limpieza de drenajes y cauces, el refuerzo de diques y la estabilización de laderas. Además, debe estar al día el mantenimiento de las vías, así como el resguardo total de edificaciones públicas como hospitales, escuelas y redes eléctricas. Lo más recomendable es que la infraestructura se adapte a estos fenómenos y se construyan drenajes y carreteras con criterios de variabilidad climática y se usen materiales resilientes. 

Proteger los sectores productivos: el CAF advierte la necesidad de que se tengan dispuestos instrumentos financieros como seguros agroclimáticos, fondos de contingencia y apoyo directo a pequeños productores, pero también que se prepare el “almacenamiento estratégico de alimentos y la distribución de semillas resistentes a la sequía”. 

Coordinar regionalmente: para el CAF, es primordial que haya un “intercambio de información climática, protocolos conjuntos y mecanismos de cooperación logística y sanitaria” entre los países de la región. 

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