A dos años del 28J: se mantiene el velo de opacidad sobre las cifras oficiales

A dos años de los comicios presidenciales del 28 de julio de 2024, el Consejo Nacional Electoral (CNE) sigue sin publicar los resultados desagregados mesa por mesa. Esta omisión mantiene al sistema electoral venezolano en un histórico velo de opacidad y desacato de sus propios lapsos legales.

La esperanza de millones de venezolanos de un cambio político se vio truncada pasada la medianoche de ese domingo 28 de julio, cuando el presidente del CNE, Elvis Amoroso, leyó un primer boletín con el 80 % de las actas escrutadas que adjudicó la victoria a Nicolás Maduro con el 52.2 % de los votos, frente a un 44.2 % obtenido por el candidato de la oposición, Edmundo González Urrutia.

A la incertidumbre de saber si el Gobierno aceptaría los resultados, se sumó un retraso en la emisión de los resultados del primer boletín. Pese a contar con un sistema automatizado “eficiente y desarrollado”, el CNE justificó la falta de transmisión en tiempo real a un presunto “ciberataque” al sistema de datos.

Un año después del supuesto “hackeo”, que hasta el momento mantiene fuera de línea la página del CNE, el organismo volvió a aplicar el mismo patrón de anunciar ganadores sin mostrar los votos con los resultados de las elecciones municipales del 25 de mayo de 2025.

Validación sin pruebas

El 22 de agosto de 2024, sin sorpresas y de manera “inobjetable”, la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia validó el resultado electoral del Consejo Nacional Electoral que dio como ganador a Nicolás Maduro en las presidenciales del 28 de julio, pese a los cuestionamientos de la integridad y transparencia observados por el Centro Carter.

La presidenta del TSJ y de la Sala Electoral, Caryslia Rodríguez, fue la encargada de leer la sentencia 032, que “certificaba de forma inobjetable el material electoral peritado” y convalidaba los resultados de las elección presidencial del 28 de julio emitidos por el CNE “donde resultó electo el ciudadano Nicolás Maduro Moros, como presidente reelecto para el período constitucional 2025- 2031”.

“Con base en los resultados obtenidos en el proceso de peritaje podemos concluir que los boletines emitidos por el CNE respecto a la elección presidencial 2024 están respaldados por las actas de escrutinio emitidas por cada una de las máquinas, y estas actas mantienen plena coincidencia con el registro de bases de datos de centros nacionales de totalización”, dijo Rodríguez en aquel momento.

Para tratar de solapar la situación, el Tribunal Supremo de Justicia ordenó al CNE publicar esos resultados en Gaceta Electoral; sin embargo, hasta ahora, ese mandato no se ha cumplido.

El sinsabor de todo un país

De los resultados desagregados mesa por mesa nunca más se supo nada, así como tampoco de las actas publicadas por la oposición que demostraban la victoria contundente de Edmundo González con más del 70 %.

La ausencia del resultado oficial no solo dejó un vacío político. Luego de un silencio ensordecedor por la sorpresa del resultado electoral, millones de venezolanos se lanzaron a las calles para exigir las actas de votación y para denunciar lo que, consideraron un fraude electoral.

La represión causó al menos 25 fallecidos, más de 2000 detenidos y el temor constante a denunciar hechos irregulares del Gobierno. La cifra de presos políticos fue la más alta registrada en toda la historia del país. Organizaciones defensoras de derechos humanos denunciaron tratos crueles e inhumanos, torturas, detenciones arbitrarias y persecución política constante en contra de la disidencia.

Con el paso de los meses, el país entró en un estado de parálisis política y emocional: sin resultados verificables, sin auditorías independientes y sin una ruta institucional clara para resolver el conflicto electoral.

Venezuela sigue sin respuestas

A dos años de las elecciones más polémicas de la historia de Venezuela, nada ha cambiado. Lo que comenzó con la esperanza de un cambio de Gobierno que ronda las tres décadas, se transformó en un vacío que aún condiciona la vida política, social y emocional de millones de venezolanos.

En consecuencia, la ausencia de información oficial consolidó un escenario en el cual la incertidumbre se convirtió en norma y la confianza en el sistema electoral quedó reducida a su mínima expresión.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

La ausencia del resultado oficial no solo dejó un vacío político. Dejó un vacío emocional y, al menos, 25 fallecidos y más de 2000 detenidos
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A dos años de los comicios presidenciales del 28 de julio de 2024, el Consejo Nacional Electoral (CNE) sigue sin publicar los resultados desagregados mesa por mesa. Esta omisión mantiene al sistema electoral venezolano en un histórico velo de opacidad y desacato de sus propios lapsos legales.

La esperanza de millones de venezolanos de un cambio político se vio truncada pasada la medianoche de ese domingo 28 de julio, cuando el presidente del CNE, Elvis Amoroso, leyó un primer boletín con el 80 % de las actas escrutadas que adjudicó la victoria a Nicolás Maduro con el 52.2 % de los votos, frente a un 44.2 % obtenido por el candidato de la oposición, Edmundo González Urrutia.

A la incertidumbre de saber si el Gobierno aceptaría los resultados, se sumó un retraso en la emisión de los resultados del primer boletín. Pese a contar con un sistema automatizado “eficiente y desarrollado”, el CNE justificó la falta de transmisión en tiempo real a un presunto “ciberataque” al sistema de datos.

Un año después del supuesto “hackeo”, que hasta el momento mantiene fuera de línea la página del CNE, el organismo volvió a aplicar el mismo patrón de anunciar ganadores sin mostrar los votos con los resultados de las elecciones municipales del 25 de mayo de 2025.

Validación sin pruebas

El 22 de agosto de 2024, sin sorpresas y de manera “inobjetable”, la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia validó el resultado electoral del Consejo Nacional Electoral que dio como ganador a Nicolás Maduro en las presidenciales del 28 de julio, pese a los cuestionamientos de la integridad y transparencia observados por el Centro Carter.

La presidenta del TSJ y de la Sala Electoral, Caryslia Rodríguez, fue la encargada de leer la sentencia 032, que “certificaba de forma inobjetable el material electoral peritado” y convalidaba los resultados de las elección presidencial del 28 de julio emitidos por el CNE “donde resultó electo el ciudadano Nicolás Maduro Moros, como presidente reelecto para el período constitucional 2025- 2031”.

“Con base en los resultados obtenidos en el proceso de peritaje podemos concluir que los boletines emitidos por el CNE respecto a la elección presidencial 2024 están respaldados por las actas de escrutinio emitidas por cada una de las máquinas, y estas actas mantienen plena coincidencia con el registro de bases de datos de centros nacionales de totalización”, dijo Rodríguez en aquel momento.

Para tratar de solapar la situación, el Tribunal Supremo de Justicia ordenó al CNE publicar esos resultados en Gaceta Electoral; sin embargo, hasta ahora, ese mandato no se ha cumplido.

El sinsabor de todo un país

De los resultados desagregados mesa por mesa nunca más se supo nada, así como tampoco de las actas publicadas por la oposición que demostraban la victoria contundente de Edmundo González con más del 70 %.

La ausencia del resultado oficial no solo dejó un vacío político. Luego de un silencio ensordecedor por la sorpresa del resultado electoral, millones de venezolanos se lanzaron a las calles para exigir las actas de votación y para denunciar lo que, consideraron un fraude electoral.

La represión causó al menos 25 fallecidos, más de 2000 detenidos y el temor constante a denunciar hechos irregulares del Gobierno. La cifra de presos políticos fue la más alta registrada en toda la historia del país. Organizaciones defensoras de derechos humanos denunciaron tratos crueles e inhumanos, torturas, detenciones arbitrarias y persecución política constante en contra de la disidencia.

Con el paso de los meses, el país entró en un estado de parálisis política y emocional: sin resultados verificables, sin auditorías independientes y sin una ruta institucional clara para resolver el conflicto electoral.

Venezuela sigue sin respuestas

A dos años de las elecciones más polémicas de la historia de Venezuela, nada ha cambiado. Lo que comenzó con la esperanza de un cambio de Gobierno que ronda las tres décadas, se transformó en un vacío que aún condiciona la vida política, social y emocional de millones de venezolanos.

En consecuencia, la ausencia de información oficial consolidó un escenario en el cual la incertidumbre se convirtió en norma y la confianza en el sistema electoral quedó reducida a su mínima expresión.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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