Los cardenales Baltazar Porras, Diego Padrón y monseñor Ramón Pérez Morales fijaron postura ante el reciente inicio del diálogo político entre el gobierno interino -bajo tutela de Estados Unidos- y los representantes de la Asamblea Nacional de 2015.
Mediante un comunicado, los prelados advirtieron que esta mesa de negociación se instaló bajo condiciones “nacidas de la experiencia de situaciones similares fallidas”, destacando que fue “promovida y tutelada desde el extranjero”, no incluye la representación política opositora “legitimada más importante”, inexistencia de una instancia técnica facilitadora, así como el “desconocimiento u opacidad con relación a detalles institucionales y logísticos”.
En el texto, señalaron que la crisis política en el país se vio agravada por “la experiencia dolorosa de la inercia e indolencias oficiales” durante la emergencia causada por el doble terremoto del pasado 24 de junio, por lo cual reclamaron “la escucha atenta y la sintonía con las necesidades y expectativas del pueblo en cuanto sujeto de la soberanía nacional”.
También, los firmantes exigieron poner al servicio de la nación “la voluntad de entendimiento básico entre todos los sectores en los varios ámbitos, económico, político-social y ético-cultural, para conjugar buena fe, compromiso unánime, conocimiento técnico y organización eficaz en función de la reconstrucción integral del país”.
Sobre la convocatoria del diálogo, señalaron que la mesa busca dar “respuesta pronta y eficaz a los problemas prioritarios sociales y políticos”. Ante eso, consideraron que se debe incluir instituciones y organismos como las academias, universidades, iglesias y otros representantes de la sociedad civil; con miras “a concretar aportes eficaces para un proyecto nacional unificado”.
“Solo una visión amplia, con decidida orientación hacia el bien común puede garantizar el éxito de la Mesa técnico-política paritaria hacia una transición política de institucionalidad democrática, aspiración y meta de todos los venezolano”, añaden los representantes eclesiásticos quienes se ofrecieron a hacer seguimiento a los trabajos de la comisión de la negociación.
Por otra parte, reiteraron la necesidad de liberar a todos los presos políticos y de la “hegemonía comunicacional”, así como crear un camino que conduzca hacia una pronta elección presidencial “como vehículo necesario y suficiente de legitimación de los poderes públicos y de su oportuna reestructuración”.
Todas estas acciones se suman al propósito de saldar deudas como alcanzar la agilización de una respuesta eficiente a la crisis económica, social y educativa de la inmensa mayoría del pueblo empobrecido: “salarios justos, servicios básicos de salud, vivienda y escolaridad, suministros regulares y eficaces de agua, electricidad e internet”.
“Las cosas e instituciones importan, pero es prioritario, lo reiteramos y subrayamos, el reencuentro de nosotros los venezolanos en un ambiente de libertad, unidad y solidaridad para que alcancemos la paz. Este proceso equivale a una ‘refundación nacional’, como lo ha propuesto en otras circunstancias el Episcopado venezolano”, finalizó el texto.
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