Delcy Rodríguez, mandataria encargada de Venezuela bajo el aval de Estados Unidos, llegó a Roma este 11 de octubre en el marco del Foro Mundial anual de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que empezará al día siguiente y culminará el 16 de octubre. Rodríguez participará en la inauguración con un discurso sobre la seguridad alimentaria en el país.
La mandataria fue recibida por Máximo Torero, Economista jefe de la FAO y coordinador del Foro. El evento tiene como foco el debate sobre la transformación de los sistemas agroalimentarios, la mitigación del impacto climático en la producción agrícola y la garantía del derecho soberano a la alimentación para los países miembros de las Naciones Unidas.
De acuerdo con la Prensa Presidencial, la delegación venezolana está conformada por la embajadora de Venezuela en Italia, María Elena Uzzo; la embajadora y representante permanente de Venezuela ante la FAO, Marilyn Di Luca; el vicepresidente de Comunicación y Cultura y ministro de Comunicación, Miguel Pérez Pirela; el ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional, Félix Plasencia, y el ministro de Alimentación, Carlos Leal Tellería.
«Estamos aquí, participando en este Foro Mundial de la alimentación, destacando la importancia que Venezuela le da a la alimentación como un derecho humano fundamental», señaló la mandataria al canal estatal Venezolana de Televisión. «Y, sobre todo, destacando el proceso en Venezuela: un país que supo llegar a su meta de hambre cero y luego tuvimos el proceso derivado de las sanciones. Hoy estamos mostrando importantes avances con ese objetivo de volver nuevamente a hambre cero en Venezuela».
Un discurso malnutrido
Las primeras sanciones particulares a miembros de la administración pública del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ocurrieron en marzo de 2015, cuando restringieron la entrada a Estados Unidos y congelaron los bienes particulares de 7 militares de alto rango venezolanos.
Para ese entonces, las universidades venezolanas y las ONG ya llevaban al menos tres años denunciando el declive de la seguridad alimentaria en Venezuela.
Los economistas Luis Zambrano Sequín y Santiago Sosa, en un artículo académico del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (IIE-UCAB) publicado en 2018, destacó que el Instituto Nacional de Nutrición había detectado un declive en el consumo de proteínas animales y de cereales entre los años 2012 y 2015, mientras los datos eran públicos. En el estudio los economistas destacaron que los índices de consumo de en todos los rubros nunca superaron los niveles que había en 2004.
En 2013 la FAO le otorgó a Venezuela y a otros 19 países la distinción del Objetivo del Milenio de «Erradicar la pobreza extrema y el hambre» (especialmente el subobjetivo de «reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padecen de hambre). Ese mismo año al menos 7 organizaciones de la sociedad civil, entre ellas la Fuddación Bengoa para la Alimentación y Nutrición, denunciaron la opacidad de los datos. Los propios datos recopilados por la FAO en 2013 destacan que el índice de desnutrición en niños menores de 5 años en Venezuela pasó de 4,1 % en el periodo de 1990 – 1995 a 3,7 % en el periodo de 2005 – 2011, una reducción de 0,4 unidades.
Y, en 2014, la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida —una iniciativa de la IIE-UCAB frente a la opacidad de estadísticas públicas— constató que el 80 % de la población venezolana encuestada no podía cubrir la canasta alimentaria y recurría a productos de alto contenido calórico y de calidad más baja. También observó que el 11,3 % de la población encuestada comía dos veces al día o menos.
El hambre se mantiene
Las vulneraciones al derecho a la alimentación se ha mantenido. En 2024, Michael Fahkri, antiguo relator independiente de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, visitó Venezuela y concluyó que la seguridad alimentaria en el país es débil. Para ese entonces, denunció el clientelismo que aplica el PSUV a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap).
Frente a la opacidad de la administración pública del PSUV, la sociedad civil sigue recopilando información de manera independiente. De acuerdo con los registros de Cáritas Venezuela, los casos de las infancias menores a 5 años con desnutrición han ido en aumento en el último año. En su último boletín Saman (Sistema de Alerta, Monitoreo y Atención en Nutrición y Salud), publicado en marzo de 2026, destacó que 29,8% de los niños evaluados por al ONG en 19 estados del país está en desnutrición aguda o riesgo de tenerla.







