El Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap) rechazó este domingo, 1 de noviembre, el uso de niños, niñas y adolescentes como propaganda política. La organización advirtió que la utilización de su imagen y emociones “vulnera su condición de sujetos de derechos y no sustituye una política integral de protección”.
El pronunciamiento de Carlos Trapani, abogado especialista en Derechos del Niño y coordinador de Cecodap, surge tras la difusión de un video en redes sociales donde en el que aparece un grupo de menores de edad expresando su agradecimiento a Delcy Rodríguez por la donación de unas bicicletas.
Trapani explicó que el agradecimiento de un niño puede ser absolutamente legítimo si corresponde a lo que realmente siente porque “reconocer a los niños como sujetos de derechos también implica respetar su voz, sus emociones y su capacidad de expresarlas”.
Pero aclaró que el problema aparece cuando esa expresión “es utilizada por los adultos para construir un mensaje político”.
“Hay una diferencia entre escuchar lo que un niño espontáneamente quiere decir y convertir su alegría o agradecimiento en un recurso para promover, legitimar o generar adhesión hacia una autoridad. Allí existe un riesgo de instrumentalización de la niñez”, advirtió.
“Los niños necesitan más que bicicletas”
Carlos Trapani cuestionó que si las bicicletas fueron adquiridas con recursos públicos, no fueron una dádiva personal: “Son recursos del Estado destinados a la población. Una política pública no debería construir una relación en la que el niño aparece como receptor agradecido de la generosidad de quien gobierna, sino como ciudadano y titular de derechos”.
Rescató que en Venezuela los niños necesitan mucho más que bicicletas. Trapani precisó que necesitan escuelas que funcionen, alimentación, salud, protección frente a la violencia, espacios para jugar, vivir con sus familias, participar y construir un proyecto de vida.
“Una bicicleta puede producir alegría y tener un valor importante para un niño, pero no sustituye una política integral de protección”, insistió.
El coordinador de Cecodap recalcó que proteger la también significa no apropiarnos de su voz ni convertir sus emociones en instrumentos de propaganda.
Que un niño reciba una bicicleta y exprese agradecimiento no es, por sí mismo, cuestionable. Su agradecimiento puede ser absolutamente legítimo si corresponde a lo que realmente siente. Reconocer a los niños como sujetos de derechos también implica respetar su voz, sus emociones y su capacidad de expresarlas. El problema aparece cuando esa expresión es utilizada por los adultos para construir un mensaje político. Hay una diferencia entre escuchar lo que un niño espontáneamente quiere decir y convertir su alegría o agradecimiento en un recurso para promover, legitimar o generar adhesión hacia una autoridad. Allí existe un riesgo de instrumentalización de la niñez. Si las bicicletas fueron adquiridas con recursos públicos, además, no estamos ante una dádiva personal. Son recursos del Estado destinados a la población. Una política pública no debería construir una relación en la que el niño aparece como receptor agradecido de la generosidad de quien gobierna, sino como ciudadano y titular de derechos. Y hay otra discusión que no debería quedar oculta detrás de las imágenes: los niños necesitan mucho más que bicicletas. Necesitan escuelas que funcionen, alimentación, salud, protección frente a la violencia, espacios para jugar, vivir con sus familias, participar y construir un proyecto de vida. Una bicicleta puede producir alegría y tener un valor importante para un niño, pero no sustituye una política integral de protección. La pregunta, entonces, no es si los niños pueden agradecer. Claro que pueden hacerlo. La pregunta es qué hacemos los adultos con ese agradecimiento. Proteger a la niñez también significa no apropiarnos de su voz ni convertir sus emociones en instrumentos de propaganda. @cecodap @REDHNNA
— Carlos Trapani (@carlosmtrapani) November 1, 2026
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