Memes y libertad de expresión: la juventud venezolana habla de política a través del humor

El portal humorístico La República TV y la ONG Laboratorio de Paz publicaron este 5 de noviembre el informe «Memes, libertad de expresión y participación juvenil en Venezuela», donde analizan 112 piezas de humor gráfico adaptado para contenido digital elaborados para el concurso «Memes para no callarme», organizado por ambas instituciones.

Para ellos, la juventud venezolana usó el refrán «entre broma y broma, la verdad se asoma» como un mantra ante la censura y opacidad sistemática del Gobierno chavista.

En Runrun.es te resumimos los hallazgos del informe elaborado por el politólogo Ayrton Monsalve en 3 claves:

Los memes farmean aura frente a la represion

La cesura chavista tomó esteroides tras las elecciones presidenciales de 2024. El gobierno chavista —liderado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)— detuvo arbitrariamente al menos 2014 personas, según la ONG Foro Penal. De ese grupo, al menos 173 eran adolescentes.

Meses después, la ONG Cecodap pudo confirmar que al menos 118 de esos jóvenes recibieron imputaciones amparadas por la Ley Contra el Odio, una norma que la sociedad civil ha denunciado en reiteradas ocaciones como un instrumento del chavismo para reprimir la libertad de expresión.

Frente a ese panorama, La República TV y Laboratorio de Paz observaron que el meme fue una herramienta de comunicación efectiva para evadir la censura y mitigar el miedo que impartía el Gobierno al revisar los celulares de los venezolanos en busca de una detención arbitraria.

Meme dedicado a la represión chavista. Captura del informe «Memes, libertad de expresión y participación juvenil en Venezuela» (2026), de La República TV y Laboratorio de Paz

«En una sociedad donde la represión había minado las relaciones de confianza, compartir una imagen humorística podía ser una forma mínima de restablecer vínculos», escribió Rafael Uzcátegui, director de Laboratorio de Paz. «Alguien más había identificado el absurdo, la contradicción o la arbitrariedad».

Eso sí, el meme por sí mismo no es un mecanismo de reparación de derechos humanos: «No sustituye la organización social, no modifica por sí solo las relaciones de poder ni ofrece garantías frente a la violencia estatal. Incluso puede funcionar como una válvula de escape que permita soportar situaciones que deberían provocar indignación. O la locura. Pero tampoco es una actividad políticamente irrelevante», advierte el activista.

Desde el 3 de enero de 2026, con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el Gobierno interino avalado por Estados Unidos le ha bajado dos a la represión. Pero, para la sociedad civil no es suficiente: aun se mantienen los sistemas armados de represión del Gobierno y el PSUV busca hacer «reformas cosméticas» a leyes restrictivas como La Ley del Odio.

Pieza presentada en el informe «Memes, libertad de expresión y participación juvenil en Venezuela» (2026). Fuente La República TV y Laboratorio de Paz

Los que quieran memes, ¡vengan conmigo!

El concurso «Memes para no callarme» recibió 112 piezas publicadas en septiembre de 2026. Allí, las instituciones confirmaron que la juventud venezolana participa activamente en el discurso político, pero lo hace con códigos distintos a los canales offline por la conjunción de las plataformas digitales y la reducción del espacio cívico en el país.

«Con frecuencia se habla de una juventud alejada de la política, cuando también corresponde preguntarnos desde cuáles espacios, formatos y lenguajes esperamos que participe», escribió Monsalve en el informe. En los memes, «la política apareció conectada con la cotidianidad y con una manera concreta de evaluar al poder: por sus resultados y por las consecuencias que las decisiones públicas tienen sobre la vida de las personas».

De las 112 piezas evaluadas, al menos 54 (48,21 %) hablaban directamente de política: críticas a la gestión Gobierno interino avalado por Estados Unidos, sus denuncias sobre los acuerdos petroléros opacos con Norteamérica, la falta de elecciones presidenciales y/o el proceso de transición a la democracia en Venezuela—.

Pieza ganadora del concurso «Memes para no callarme». Fuente: Laboratorio de Paz y La República TV

Otras 31 piezas (27,67) critibaban la gestión del Estado, desde los servicios básicos hasta las gestiones administrativas dentro de instituciones públicas. Al menos 11 piezas tocaban la economía como su tema principal: la inflación y la escasez de porder adquisitivo.

Pieza presentada en el informe «Memes, libertad de expresión y participación juvenil en Venezuela» (2026). Fuente La República TV y Laboratorio de Paz

También había memes que hablaban sobre derechos humanos, especialmente la libertad de expresión (con 3 piezas), la justicia transicional (con 6), al acceso a una educación de calidad y la autonomía universitaria (con 6) y la migración (con 1 pieza).

El informe advierte que estos memes no prueban que existieran condiciones de plena libertad ni que sus autores estuvieran libres de temor. De hecho, varios de sus autores optaron por el anonimato frente al contexto sociopolítico que aun vive el país.

Aún así, los organizadores consideraron que el meme puede ser un fotograma de problemas más complejos, una forma de procesar la coyuntura venezolana. Los memes, en este caso, fueron un reflejo sobre la libertad de expresión juvenil si tienen la cancha para opinar.

Democracymaxxing

Para La República TV, estos memes encerraron al menos tres características de la libertad de expresión: la crítica al poder sin dar argumentos extensos, denunciar la vulnerabilidades actuales y la proyección de ideales y/o metas de democracia.

«Existe crítica, pero también expectativa; existe denuncia, pero algunas piezas incorporan demandas; existe frustración, pero no toda representación del futuro está cerrada», escribe Monsalve. «Esta superposición ayuda a comprender por qué no conviene reducir el meme a entretenimiento. El humor puede ser el vehículo, pero aquello que circula mediante él contiene posiciones sobre problemas públicos».

Sin la intención de que el meme acapare toda la discusión política, el informe recalcó que los memes son herramientas válidas para la libertad de expresión, sin importar la edad de quien lo haga.

«Para quienes trabajamos desde medios, sociedad civil, universidades y organizaciones de derechos humanos, la experiencia deja también una responsabilidad: no reducir la participación juvenil a los formatos que ya conocemos ni confundir irreverencia con indiferencia. Reconocer a los jóvenes como sujetos de derechos civiles y políticos supone aceptar que pueden cuestionar, disentir, crear y participar desde códigos propios, incluso cuando esos códigos no se parecen a los lenguajes tradicionales de la política o de las instituciones», reflexionó Monsalve.

De las 112 piezas evaluadas para el concurso «Memes para no callarme», al menos 54 hablaban directamente de política
Captura de pantalla del informe «Memes, libertad de expresión y participación juvenil en Venezuela» (2026)
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Laboratorio de Paz y La República TV
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El portal humorístico La República TV y la ONG Laboratorio de Paz publicaron este 5 de noviembre el informe «Memes, libertad de expresión y participación juvenil en Venezuela», donde analizan 112 piezas de humor gráfico adaptado para contenido digital elaborados para el concurso «Memes para no callarme», organizado por ambas instituciones.

Para ellos, la juventud venezolana usó el refrán «entre broma y broma, la verdad se asoma» como un mantra ante la censura y opacidad sistemática del Gobierno chavista.

En Runrun.es te resumimos los hallazgos del informe elaborado por el politólogo Ayrton Monsalve en 3 claves:

Los memes farmean aura frente a la represion

La cesura chavista tomó esteroides tras las elecciones presidenciales de 2024. El gobierno chavista —liderado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)— detuvo arbitrariamente al menos 2014 personas, según la ONG Foro Penal. De ese grupo, al menos 173 eran adolescentes.

Meses después, la ONG Cecodap pudo confirmar que al menos 118 de esos jóvenes recibieron imputaciones amparadas por la Ley Contra el Odio, una norma que la sociedad civil ha denunciado en reiteradas ocaciones como un instrumento del chavismo para reprimir la libertad de expresión.

Frente a ese panorama, La República TV y Laboratorio de Paz observaron que el meme fue una herramienta de comunicación efectiva para evadir la censura y mitigar el miedo que impartía el Gobierno al revisar los celulares de los venezolanos en busca de una detención arbitraria.

Meme dedicado a la represión chavista. Captura del informe «Memes, libertad de expresión y participación juvenil en Venezuela» (2026), de La República TV y Laboratorio de Paz

«En una sociedad donde la represión había minado las relaciones de confianza, compartir una imagen humorística podía ser una forma mínima de restablecer vínculos», escribió Rafael Uzcátegui, director de Laboratorio de Paz. «Alguien más había identificado el absurdo, la contradicción o la arbitrariedad».

Eso sí, el meme por sí mismo no es un mecanismo de reparación de derechos humanos: «No sustituye la organización social, no modifica por sí solo las relaciones de poder ni ofrece garantías frente a la violencia estatal. Incluso puede funcionar como una válvula de escape que permita soportar situaciones que deberían provocar indignación. O la locura. Pero tampoco es una actividad políticamente irrelevante», advierte el activista.

Desde el 3 de enero de 2026, con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el Gobierno interino avalado por Estados Unidos le ha bajado dos a la represión. Pero, para la sociedad civil no es suficiente: aun se mantienen los sistemas armados de represión del Gobierno y el PSUV busca hacer «reformas cosméticas» a leyes restrictivas como La Ley del Odio.

Pieza presentada en el informe «Memes, libertad de expresión y participación juvenil en Venezuela» (2026). Fuente La República TV y Laboratorio de Paz

Los que quieran memes, ¡vengan conmigo!

El concurso «Memes para no callarme» recibió 112 piezas publicadas en septiembre de 2026. Allí, las instituciones confirmaron que la juventud venezolana participa activamente en el discurso político, pero lo hace con códigos distintos a los canales offline por la conjunción de las plataformas digitales y la reducción del espacio cívico en el país.

«Con frecuencia se habla de una juventud alejada de la política, cuando también corresponde preguntarnos desde cuáles espacios, formatos y lenguajes esperamos que participe», escribió Monsalve en el informe. En los memes, «la política apareció conectada con la cotidianidad y con una manera concreta de evaluar al poder: por sus resultados y por las consecuencias que las decisiones públicas tienen sobre la vida de las personas».

De las 112 piezas evaluadas, al menos 54 (48,21 %) hablaban directamente de política: críticas a la gestión Gobierno interino avalado por Estados Unidos, sus denuncias sobre los acuerdos petroléros opacos con Norteamérica, la falta de elecciones presidenciales y/o el proceso de transición a la democracia en Venezuela—.

Pieza ganadora del concurso «Memes para no callarme». Fuente: Laboratorio de Paz y La República TV

Otras 31 piezas (27,67) critibaban la gestión del Estado, desde los servicios básicos hasta las gestiones administrativas dentro de instituciones públicas. Al menos 11 piezas tocaban la economía como su tema principal: la inflación y la escasez de porder adquisitivo.

Pieza presentada en el informe «Memes, libertad de expresión y participación juvenil en Venezuela» (2026). Fuente La República TV y Laboratorio de Paz

También había memes que hablaban sobre derechos humanos, especialmente la libertad de expresión (con 3 piezas), la justicia transicional (con 6), al acceso a una educación de calidad y la autonomía universitaria (con 6) y la migración (con 1 pieza).

El informe advierte que estos memes no prueban que existieran condiciones de plena libertad ni que sus autores estuvieran libres de temor. De hecho, varios de sus autores optaron por el anonimato frente al contexto sociopolítico que aun vive el país.

Aún así, los organizadores consideraron que el meme puede ser un fotograma de problemas más complejos, una forma de procesar la coyuntura venezolana. Los memes, en este caso, fueron un reflejo sobre la libertad de expresión juvenil si tienen la cancha para opinar.

Democracymaxxing

Para La República TV, estos memes encerraron al menos tres características de la libertad de expresión: la crítica al poder sin dar argumentos extensos, denunciar la vulnerabilidades actuales y la proyección de ideales y/o metas de democracia.

«Existe crítica, pero también expectativa; existe denuncia, pero algunas piezas incorporan demandas; existe frustración, pero no toda representación del futuro está cerrada», escribe Monsalve. «Esta superposición ayuda a comprender por qué no conviene reducir el meme a entretenimiento. El humor puede ser el vehículo, pero aquello que circula mediante él contiene posiciones sobre problemas públicos».

Sin la intención de que el meme acapare toda la discusión política, el informe recalcó que los memes son herramientas válidas para la libertad de expresión, sin importar la edad de quien lo haga.

«Para quienes trabajamos desde medios, sociedad civil, universidades y organizaciones de derechos humanos, la experiencia deja también una responsabilidad: no reducir la participación juvenil a los formatos que ya conocemos ni confundir irreverencia con indiferencia. Reconocer a los jóvenes como sujetos de derechos civiles y políticos supone aceptar que pueden cuestionar, disentir, crear y participar desde códigos propios, incluso cuando esos códigos no se parecen a los lenguajes tradicionales de la política o de las instituciones», reflexionó Monsalve.

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