Alianza Rebelde Investiga (ARI), autor en Runrun

Alianza Rebelde Investiga (ARI)

#NáufragosDeGüiria | Testimonios sonoros de una tragedia
Lágrimas y gritos de desesperación se escuchan en el muelle por la pérdida de sus familiares en el Naufragio de Güiria. Así suena Güiria es un trabajo sonoro de Alianza Rebelde Investiga en homenaje a la comunidad doliente de estos náufragos

El 6 de diciembre del año 2020 al menos dos embarcaciones salieron de Güiria, estado Sucre, rumbo a Trinidad y Tobago, según la versión de pobladores de esa zona de Sucre. Seis días después, el 12 de diciembre, los cadáveres de migrantes de una de las dos lanchas regresaron a las costas de su tierra flotando.

Mi Recuerdo, la embarcación venezolana que se presume naufragó, cargaba 41 ocupantes, según la versión oficial. La ministra de Interior y Justicia, Carmen Meléndez, aseguró que la lancha se hundió a 11 millas náuticas de Güiria. Primero aparecieron 19 cuerpos, aunque actualmente las autoridades admiten la recuperación de 34. Siete más permanecen desaparecidos.

Yesenia García, corresponsal de El Pitazo en Sucre, acudió al lugar de los hechos dos días después para cubrir este hecho considerado como la tragedia migratoria más grave en la historia de Venezuela.

“Lágrimas y gritos de desesperación por la pérdida de sus familiares” se mezclan con protestas de los pescadores para conseguir gasolina para las labores de búsqueda y la narración de la periodista.

Así suena Güiria es un trabajo sonoro de Alianza Rebelde Investiga (ARI) (Runrunes, Tal Cual y El Pitazo), en homenaje a la comunidad doliente de estos náufragos, que perdieron la vida en búsqueda de un destino con mejores condiciones de vida que las que podía ofrecer su país azotado por la emergencia humanitaria compleja.

“…Me quedan marcados los gritos de niños reconociendo cadáveres y la angustia de un pueblo que sigue saliendo en embarcaciones inseguras…”, relata García en el audio, que está disponible en las plataformas Tal Cual, Runrunes y El Pitazo.

#NáufragosDeGüiria | Trinidad y Venezuela comparten responsabilidades en caso de los 41 migrantes que salieron de Güiria
El Ministerio de Interior y Justicia venezolano, sin siquiera procurar una investigación independiente, desestimó las denuncias de los familiares de las víctimas que aseguraban que habían llegado a Trinidad y Tobago y fueron obligados a regresar en una sola embarcación
Trinidad y Tobago negó a las personas que llegaron a su territorio la oportunidad de explicar su caso, presentar su documentación de soporte y esperar una decisión de las comisiones de refugiados 

@GITIW y @ValeriaPedicini / Foto: César Toledo

 

 

El Estado venezolano y el trinitense comparten la responsabilidad de violaciones de derechos humanos en el caso de las víctimas que partieron de Güiria el pasado 6 de diciembre.

Venezuela incluso desestimó las denuncias de los familiares y parece dar por terminada cualquier investigación relacionada con el caso. El 25 de diciembre, la ministra de Relaciones Interiores, Carmen Meléndez, firmó un comunicado en el que aseguró que “el pasado 6 de diciembre se produjo un naufragio de la embarcación identificada como Mi  Recuerdo, aproximadamente a 11 millas náuticas del punto de zarpe… en la embarcación iba un grupo de personas que se dirigían a la República de Trinidad y Tobago a pasar las fiestas navideñas”. 

Aunque esta versión en este caso no ha sido confirmada, las autoridades de Trinidad y Tobago al parecer hicieron lo que ya han hecho antes: devolver de manera “caliente” a los migrantes venezolanos violando tratados internacionales.

Para Venezuela parece ser suficiente la versión trinitense. La Guardia Costera de ese país aseguró en un comunicado que sus funcionarios no interceptaron ninguna embarcación proveniente de Venezuela. Mientras que el primer ministro Keith Rowley tachó como “mentira” la versión de que los venezolanos fueron expulsados de territorio trinitense. 

Pero desde que se supo la noticia de la desaparición, los familiares de los migrantes aseguraron que las embarcaciones habrían alcanzado las costas trinitenses.  ¿La razón para creerlo? Los primeros cadáveres fueron hallados muy cerca del puerto de Güiria. “Que los primeros cuerpos fueran encontrados a solo 6 millas náuticas de la costa venezolana quiere decir que se estaban devolviendo”, dicen los familiares, convencidos de que sus parientes sí pisaron territorio insular. 

A pesar de las denuncias y las evidencias, se ha negado el derecho de saber efectivamente qué ocurrió con la embarcación o las embarcaciones. 

El gobernador del estado Sucre, Edwin Rojas, incluso manifestó no saber qué pasó con la embarcación que naufragó y admitió no tener la capacidad para controlar zarpes ilegales. Por su parte, la Fiscalía venezolana, a través de su vocero, Tarek William Saab, declaró que investigaría lo ocurrido bajo la presunción del delito de trata de personas y casi de inmediato fueron detenidos Luis Ramón López y Luis Martínez, este último conocido como “Che María”. Sin embargo ambos ya se encuentran en sus casas. Adicionalmente, según denuncias de los habitantes de Güiria, los siete militares detenidos por extorsionar a Luis Martínez están libres y sólo fueron cambiados de zona.

La primera responsabilidad es de Venezuela

 

Imágenes de migrantes alcanzando de manera precaria las costas de otro país se generan todos los días: llegan a las islas Canarias, a las costas de Italia, a las del Reino Unido y llegan a los Estados Unidos cruzando el Río Grande. Lo que no se ve es que alguno de esos países obligue a devolverse por sus propios medios a los migrantes, y que el país de origen de estas personas no provea medios de transporte seguros para su devolución, arriesgándolos a asumir una travesía mortal. 

Casos de naufragios, desapariciones y denuncias de trata de personas se han documentado entre Venezuela y Trinidad y Tobago al menos desde 2017. Nada más en 2019 fueron reportadas como desaparecidas tres embarcaciones entre ambas naciones.  

“El naufragio del sábado 12 no es el único. Ha habido antes varios que conocemos mediáticamente, y otros que probablemente ni nos enteramos, responde a patrones más amplios de desplazamiento forzado de venezolanos”, explica Betilde Muñoz, directora del departamento de inclusión social de la Organización de Estados Americanos (OEA), experta en temas de migración y desplazamiento forzado. 

Para Erika Guevara-Rosas, de Amnistía Internacional, en el caso de Venezuela se trata “de personas que no solo escapan del hambre y del desabasto de medicinas y alimentos en esta crisis humanitaria compleja, sino que también escapan muchas veces de la persecución individualizada dada las políticas de represión violenta que han sido muy bien documentadas que ocurren en Venezuela”. Es por ello que se hace imprescindible que los gobiernos respeten el principio de no expulsión forzada y proteger a personas que como estas, escapan de sus países por persecución o masivas violaciones de derechos humanos. 

El caso es que los venezolanos, sin importar los riesgos, siguen huyendo. Solo en noviembre de 2020, las autoridades de Trinidad y Tobago deportaron a más de 200 venezolanos, de acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Según el más reciente informe, en uno de los casos se informó que un grupo de 29 personas, incluidos 16 niños, fueron escoltados fuera de las aguas trinitenses, aunque algunos regresaron a la isla después.

Hasta el 30 de noviembre, Acnur registró 20.143 refugiados en Trinidad y Tobago, lo que representa 200 menos que en el mes de octubre. De ese total, el 85,8% son venezolanos. 

No pueden ser devueltos

 

La Convención de 1951 genera obligaciones en los países que reciben refugiados; una de ellas, es no devolverlos al país del que salen. “Hay una obligación de darle el derecho a pedir ese reconocimiento y de no devolverlo cuando está procesando ese reconocimiento. Así sea que esté retrasado el proceso judicial para definir si se le otorga o no el estado de refugiado, no los puede devolver”, señaló Muñoz.  

La politóloga manifiesta que los estados deben darle oportunidad a las personas que llegan a su territorio de explicar su caso, presentar su documentación de soporte y esperar una decisión de las comisiones de refugiados en cada país. “Esa persona tiene el derecho a que no la devuelvan hasta que no se concluya el proceso. Lo que deben respetar con la Convención del 51 de los refugiados es el derecho de los venezolanos a solicitar asilo y el derecho a la no devolución. Ese es el principal tratado y las dos cosas claves que tienen que ser centrales en la respuesta de Trinidad y Tobago ante la llegada de venezolanos”.  

Riesgo evidente

 

La internacionalista experta en derechos humanos y relaciones multilaterales, María Alejandra Aristeguieta, explicó que de acuerdo con el principio de no devolución, si los migrantes corren peligro en su país no pueden ser devueltos. Si el país receptor argumenta que no tiene los recursos para atender a los migrantes, hay al menos dos vías para actuar.  

“Las autoridades de Trinidad y Tobago tenían dos opciones: la primera, hablar con el consulado venezolano y que ellos se encargaran de buscar a los migrantes y de repatriarlos de manera segura. La segunda es hablar con una tercera nación y alegar que ellos no tienen la capacidad para atenderlos y, si se llega a un acuerdo, trasladarlos hasta el nuevo destino”, explicó Aristeguieta. 

 ¿Por qué las autoridades consulares de Venezuela no se encargaron de repatriar a los migrantes? “La comunicación entre Trinidad y Tobago y el consulado venezolano es fluida, esa información la tengo confirmada directamente de las oficinas de Naciones Unidas. Una hipótesis es que los quieren usar de ejemplo porque el nivel de crueldad de esta gente está tatuado en su ADN. Quieren hacer de esta tragedia un caso ejemplarizante”, argumentó la internacionalista.  

“La violación de los derechos humanos de esos migrantes fue de común acuerdo porque alternativas hay para resolver ese tema de otro modo, que no las quieran explorar o no las quiera llevar a cabo es clarísimo. No es que no tengan mecanismos en sus manos: Trinidad y Tobago podría estar hablando con Acnur y otras agencias para la atención de esos migrantes, o podría estar tomando alguna medida para repatriarlos responsablemente”, dijo Aristeguieta. 

¿Por qué no asumen la segunda opción y buscan un tercer país que los reciba? “Probablemente porque no se quieren convertir en un destino de tránsito”, argumentó la internacionalista.  

Venezuela y Trinidad y Tobago han mantenido una estrecha relación en las dos décadas de chavismo. Lo que inició por interés comerciales no solo se quedó ahí: desde el gobierno trinitense se han rechazado los intentos de intervención militar de Estados Unidos a Venezuela. 

Se ha hablado de “lazos de hermandad”, de cooperación y de desarrollo para beneficio común de ambas naciones. Se han firmado acuerdos de cooperación energética. 

Hace apenas tres meses, a mediados de agosto de 2020, Nicolás Maduro se reunía con el primer ministro trinitense Keith Rowley para mantener la coordinación entre ambos gobiernos “al más alto nivel” y “profundizar la histórica relación bilateral y a fortalecer los mecanismos de integración de América Latina y el Caribe”.

Autoridades de Venezuela y Trinidad y Tobago se reúnen con frecuencia, tienen buena relación, firman acuerdos. Existen elementos para pensar que entre ambos gobiernos hay comunicación.  ¿Por qué no un acuerdo para la repatriación segura y digna de venezolanos? 

Trinidad y Tobago podría conversar con Venezuela para hacerlo. “Si es un grupo de migrantes irregulares a ser retornados, tendrían que coordinar los países. Si es asilo, ninguna coordinación. El Estado que recibe debe proteger a quien solicita asilo de su país de origen”, explica Betilde Muñóz. 

Para el Comisionado de la Organización de Estados Americanos (OEA) para los migrantes y refugiados venezolanos, David Smolansky, Trinidad y Tobago está actuando al margen de al menos dos compromisos internacionales: la Convención Americana de Derechos Humanos y la Convención de Ginebra del Estatuto de los Refugiados de 1951 y su protocolo de 1967. “En ambas, los estados suscriben que tienen el compromiso de proteger a una población en condición de vulnerabilidad, de ir a otra nación y ahí obtener la protección y el refugio. Y en esas dos convenciones actúa también el principio de no devolución”. 

Convención que Trinidad y Tobago firmó y ratificó, pero no cumple al regresar a los venezolanos “en caliente”, como se ha documentado en algunas ocasiones, sin tener en cuenta sus derechos a la movilización. “Los venezolanos corren mucho peligro por la forma cómo los están deportando. Sin salvavidas, y en este momento que estamos con COVID-19 tampoco con mascarillas; en embarcaciones pequeñas de madera donde van con exceso de capacidad, con limitación de combustible en una zona donde son recurrentes las condiciones climatológicas adversas y fuertes precipitaciones. Obviamente la vida de estas personas está en riesgo”, aseguró Smolansky. 

Necesitados de protección

 

Para la directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas, lo ocurrido con el naufragio de Güiria “nuevamente es una muestra de la falta de protección que se les está dando a estas personas [venezolanos] que terminan en una situación de altísimo riesgo, sujetas  muchas veces a redes de trata y grupos de crímenes organizados, precisamente por la falta de protección y porque se ha criminalizado la entrada irregular de personas venezolanas necesitadas de protección internacional”. 

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, se refirió al caso y dijo: “Pedimos a los gobiernos que detengan las devoluciones en el mar en violación del principio de no devolución y la prohibición de las expulsiones colectivas y suspendan todos los retornos forzosos en medio de la pandemia de COVID-19 para salvaguardar la salud de los migrantes y las comunidades. Alentamos a los gobiernos a que, en cambio, proporcionen vías seguras y legales para que los migrantes regularicen su estatus y eviten el riesgo de deportación”.  

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) exhortó en 2018 a los países de la región a garantizar que los venezolanos tuvieran acceso a los territorios y a los procedimientos de determinación de la condición de refugiado. “Si bien no todos los venezolanos son refugiados, cada vez resulta más claro que un número significativo necesita protección internacional (…). En vista de la situación en Venezuela, es crucial que las personas no sean deportadas o forzadas a retornar”.  

La experta en relaciones multilaterales explicó que la capacidad de instrumentación y exigibilidad de cumplimiento por parte de los Estados a los acuerdos de protección a los migrantes, es bastante laxa porque no hay una herramienta que los obligue. “Si hay un tratado internacional bilateral y una de las dos partes incumple, la otra parte puede recurrir; pero en el caso del derecho internacional humanitario son medidas de exhortación, no hay capacidad para obligar al Estado miembro a cumplir con lo que él mismo firmó y ratificó”.

Aristeguieta, quien se desempeñó como embajadora del gobierno interino de Juan Guaidó ante Suiza, argumentó que los países democráticos se cuidan mucho de cumplir con los tratados y acuerdos en materia de derechos humanos porque tienen una sociedad civil y una institucionalidad muy sólida, temen a la opinión pública y todo eso sirve de mecanismo de presión y balance. “En el tercer mundo eso no es así, todo es más laxo porque la institucionalidad es muy débil. Ese es el contexto real en el que vivimos y sobre esa realidad hay que trabajar”.  

Un ejemplo de cómo en democracias más sólidas hay más vigilancia y control en el trato hacia los migrantes irregulares, es Italia. En agosto de 2019, el ex ministro de Interior Matteo Salvini impidió que la embarcación “Open Arms” con 116 migrantes a bordo, atracara en isla italiana de Lampedusa. Los migrantes pasaron 10 días en el mar mientras sus condiciones de salud se deterioraban. Salvini argumentó en su momento que aplicaba una política de “puertos cerrados” para negar el acceso de los migrantes. En enero de 2021, el ex ministro y líder del partido italiano de extrema derecha La Liga, enfrenta un juicio por secuestro y abuso de poder

 

¿Nueva categoría para venezolanos? 

 

Aristeguieta explicó que si bien no hay obligación para ningún país de calificar de refugiados a los migrantes que lleguen a sus tierras, sí hay un conjunto básico de acciones que esa nación está obligada a seguir. 

 “No tenemos cómo reclamarle que no los trate como refugiados, pero sí tenemos derecho a exigirles que cumplan con el principio básico de no devolución, con el debido proceso tanto jurídico como administrativo para la evaluación de cada caso de manera individual; y con la tramitación de la devolución de esas personas a su país de origen de manera segura”, dijo Aristeguieta.  

Cuando se habla de venezolanos que han dejado la nación, se utilizan los conceptos de migrantes y refugiados. Los primeros lo hacen de forma voluntaria, por razones laborales o reunificación familiares. El derecho a migrar está reflejado en la Convención Internacional de la Organización de las Naciones Unidas sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares de 1990, que toca todas las dimensiones de protección a migrantes. 

Por otra parte, la Convención de Ginebra del Estatuto de los Refugiados de 1951 y su protocolo de 1967 definen qué es un refugiado, sus derechos fundamentales a ser protegidos y la determinación que no deben ser devueltos al país donde temen ser perseguidos.  

En el caso de Latinoamérica, se firmó una declaración que expande la definición de refugiados para incluir personas que sufren y huyen de la violencia, que escapan porque el orden público de su país es inestable o porque existen violaciones de derechos humanos, aunque no los reciban directamente. Eso es lo que ha utilizado México y Brasil para darles la condición de refugiados a miles de venezolanos. Así lo explicó Betilde Muñoz, directora del departamento de inclusión social de la Organización de Estados Americanos (OEA), experta en temas de migración y desplazamiento forzado.  

Pero la situación de los venezolanos es difícil de definir. “Lo que está ocurriendo en la mayoría de los países de la región, sobre todo donde hay más venezolanos, no necesariamente están usando esa definición de Cartagena para reconocer a los venezolanos, pero tampoco caen entre los migrantes voluntarios. Tenemos una gran cantidad, millones de venezolanos diría yo, que no son reconocidos en ninguna de las dos categorías en este momento y eso está generando una necesidad de protección”, afirma. 

Aunque se hable de migración forzada, ese concepto no está en ningún marco jurídico internacional, lo que no genera obligaciones a los Estados que reciben a venezolanos cuyo desplazamiento es forzado. “Hay que seguir empujando la conversación para que se haga el reconocimiento de refugiados según la Convención de Cartagena, pero también está la conversación de si el fenómeno venezolano nos va a obligar a pensar en nuevas categorías de protección internacional”, alega Muñoz. 

Sin tenerlos en cuenta

 

Pero sin importar el estatus migratorio, todos los países que reciben migrantes, refugiados o no, tienen la obligación de garantizar los derechos humanos de las personas. “Los Estados están obligados a darles protección. La protección pasa por darles su documentación, por reconocer sus derechos, por regularizarlos”, plantea Smolansky, lo que facilitaría a los venezolanos acceder a la salud, educación e insertarse a los mercados laborales en Trinidad y Tobago.  

Pero Trinidad y Tobago no ha dado esa oportunidad. Smolansky aseguró que en el registro que hiciera el gobierno trinitense en 2019, se identificaron 16 mil venezolanos. “Pero realmente en Trinidad y Tobago lo que manejamos es que hay aproximadamente 40 mil migrantes y refugiados venezolanos. Si un registro duró solo dos semanas, no da tiempo para que la gente haya podido obtener su documentación en tan solo 15 días o no se enteraron. Y en año y medio ha sido mucha la gente que ha llegado a Trinidad y Tobago y no les han dado oportunidad de registrarse”.  

¿Por qué Trinidad y Tobago no les da el reconocimiento de refugiado a los venezolanos? Aunque Beatriz Muñoz no tiene una respuesta certera, atribuye la razón a una complejidad de factores.  

Para ella, que hace apenas un año Trinidad y Tobago tenga una oficina de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) en la isla, da a entender cómo ven el tema de los refugiados. “Para ellos no existía una agenda de protección de refugiados, aunque han ratificado la convención. No ha sido parte de su dinámica porque no han recibido históricamente refugiados, quizá eso no es parte de la conversación con la ciudadanía o los políticos”. 

Sin importar la cantidad de venezolanos llegando a su territorio ni las condiciones en las que lo hacen ni de qué huyen, el gobierno de Trinidad y Tobago mantiene su posición de rechazar cualquier ingreso ilegal: la única forma de entrar a la isla es por una solicitud de visa. 

“En el país hay cerca de 16.000 venezolanos registrados y protegidos y no recibimos ayuda de ninguna agencia para cuidar de estos inmigrantes, muchos de los cuales son recién llegados que ingresaron a nuestro país ilegalmente. El año pasado, por empatía, los registramos a todos y les permitimos vivir honestamente dentro de nuestras fronteras”, dijo el primer ministro.

La ley migratoria de Trinidad y Tobago pone en manifiesto su actitud con la llegada de migrantes, algunos artículos que pueden ser considerados discriminatorios y que se prestan para interpretaciones según el ojo con el que se mire. Prohíben la entrada a personas con enfermedades o “físicamente defectuosos”; a personas que se puedan convertir en una carga económica para el Estado; a personas que no puedan costearse su permanencia en la isla; a “idiotas, imbéciles, débiles mentales, personas que sufren demencia o psicópatas”; ni se le permite la entrada o permanencia a cualquier “persona indeseada”.

Sin importar esto, cuando un Estado firma y ratifica un tratado internacional, como lo es la Convención de 1951, tiene como obligación reacomodar y alinear sus marcos legislativos a los estándares de la convención internacional. “Puede ser que haya una discrepancia entre lo que dice el tratado de refugiados y lo que dice la ley de Trinidad y Tobago. Pero la obligación es que progresivamente se hagan los ajustes legislativos para que conversen lo que tiene la ley y lo que tiene el tratado internacional”, aseguró la funcionaria de la OEA. 

¿Qué dice Trinidad y Tobago?

 

Amnistía Internacional, el Centro Caribeño de Derechos Humanos y más de otras 20 organizaciones han escrito dos cartas abiertas al primer ministro Keith Rowley, pidiendo que su gobierno reconozca la gravedad de las violaciones de derechos humanos de las que huye la población venezolana. 

Hasta la fecha, las misivas no han sido contestadas. 

Para Erika Guevara-Rosas, el gobierno de Trinidad y Tobago está anteponiendo intereses políticos en menoscabo de los derechos humanos de las personas necesitadas de protección internacional. 

Para el abogado David Smolansky, tiene que haber un giro de 180 grados por parte del gobierno de Trinidad y Tobago en el reconocimiento de los venezolanos, además de aprender de otros países vecinos como Colombia o Brasil en los que se mantiene una política de fronteras abiertas, donde no piden visa para entrar y donde se les da el estatus de refugiado.  

“Si se les trata diferente y se les brindara apoyo y oportunidades, más bien pudiese verse beneficiada esa isla en cuanto a su economía. El destierro representa muchas oportunidades para países de América Latina y el Caribe de recibir una población que quiere trabajar, que quiere emprender, que quiere estudiar y todo aportar a la economía. Trinidad y Tobago le está dando una patada a eso, está privilegiando su relación política con Maduro”, dijo Smalasky. 

Estos son los rostros de los náufragos de Güiria
El 6 de enero se cumplió un mes de la desaparición de una, dos, o quizás tres embarcaciones que partieron ilegalmente de las costas del estado Sucre, al oriente de Venezuela, con más de 40 personas. Tenían como destino Trinidad y Tobago, pero pasó algo, aún confuso, que convirtió este viaje en la más grave tragedia migratoria de 2020 en América Latina: 34 cadáveres han sido recuperados, mientras que otras 7 personas continúan desaparecidas. Las autoridades venezolanas han asegurado que se trató de un naufragio. La Alianza Rebelde Investiga recopiló, fotos, nombres y otros detalles de identidad de 35 víctimas. Además de datos sobre otros 5 desaparecidos

 

Alianza Rebelde Investiga 

 

El supuesto naufragio de una embarcación venezolana con 41 ocupantes, según informó el Ministerio de Relaciones Interiores de Venezuela, es la tragedia migratoria más grave ocurrida en este país suramericano. Se trata de personas que intentaban huir de la emergencia humanitaria compleja, para refugiarse en Trinidad y Tobago. Lo que ocurrió en alta mar o en las costas de la isla caribeña aún se desconoce. Hasta finales de diciembre habían sido localizados 34 cadáveres en las costas de Güiria, en el estado Sucre, mientras que otras siete personas continúan desaparecidas.

Entre las víctimas hay nueve niños y una mujer embarazada. Varios de los ocupantes viajaban con sus familias o con sus parejas. Algunos de los fallecidos eran familia del propietario de la embarcación Mi Recuerdo, Luis Martínez, conocido como “Che María”, que supuestamente zarpó de una playa del municipio Valdez con las 41 personas. Hasta el momento se desconoce que haya sobrevivientes.

La Alianza Rebelde Investiga recopiló las fotos de 35 víctimas y logró obtener datos de identidad de 40 de las personas que murieron o están desaparecidas.

#NáufragosDeGüiria | Enviar provisiones desde Trinidad y Tobago a Venezuela ya no es rentable
Irse a Trinidad y Tobago y enviar remesas y paquetes para ayudar a la manutención de sus familias en Venezuela ya no es rentable para los inmigrantes venezolanos
Desde 2019 entre las aguas de Sucre y Trinidad y Tobago se reportan 60 personas desaparecidas en dos naufragios de las embarcaciones Jhonailys José y Ana María

Sentada en el sofá de su casa en Güiria, vestida con ropa negra y con las fotos de sus nietos en las manos, María Guerra, toma aire y hace una pausa en su llanto: “Mi hijo está destrozado y solo en Trinidad. Lamentablemente perdió a su esposa y sus dos hijos en este naufragio del 6 de diciembre. Cada quince días les enviaba 50 dólares, pero aquí, en Venezuela, eso se vuelve nada. Por eso pensó que era mejor llevárselos para allá”.

Los dos nietos y la nuera de María Guerra -quien pidió cambiar su nombre por temor a represalias- están entre las 34 víctimas del supuesto naufragio de la embarcación Mi Recuerdo, que según versiones oficiales zozobró en las costas del estado Sucre, al oriente de Venezuela, con 41 ocupantes. Otras siete personas aún permanecen desaparecidas.

Hace dos años el hijo de Guerra emigró a Trinidad y Tobago, dejó en Güiria a su esposa y a sus dos hijos. La vida como pescador no le daba el dinero suficiente para mantener a una familia de cuatro personas en Venezuela. A pesar de la distancia nunca abandonó a su familia, enviaba remesas de dinero y alimentos con periodicidad. Pero últimamente su aporte se iba haciendo insuficiente. 

Esta es otra de las razones que ha impulsado a los habitantes de Güiria a seguir huyendo hacia Trinidad y Tobago de forma clandestina. A la situación de hambre e hiperinflación que se vive en tierra firme se ha sumado la imposibilidad de enviar provisiones desde el territorio insular caribeño para ayudar a la subsistencia de los venezolanos que siguen en el país. 

Irse a Trinidad y Tobago y enviar remesas y paquetes para ayudar a la manutención de sus familias en Venezuela ya no es rentable para los inmigrantes venezolanos. Las personas que se han establecido en la isla caribeña ya no pueden ayudar a sus parientes debido al elevado costo de las encomiendas y a las restricciones que coloca el gobierno insular.

Las empresas de encomiendas “cobran hasta 15 dólares trinitenses (2,5 dólares estadounidenses en promedio) por cada kilo que pesa un paquete de alimentos enviado a Venezuela”, explica Guerra. Además, las autoridades trinitenses colocan muchas restricciones a los migrantes.

Los familiares de algunas víctimas del naufragio en Güiria detallan que no sólo el costo de las encomiendas y la hiperinflación en Venezuela incide para que los güireños que están en Trinidad y Tobago trabajando manden a buscar a sus familias, y las embarquen en un viaje que les puede costar la vida.

“Las autoridades de Trinidad se pusieron estrictas con los migrantes y los que no tienen sus papeles en regla viven perseguidos para ser deportados. Por eso mucha gente que está allá prefiere no venir a buscar a su familia y optan por esperarlos allá”,  narró un pescador, quien vio partir hace nueve meses a sus hijos de forma ilegal a la isla.

Desde 2019 entre las aguas de Sucre y Trinidad y Tobago se reportan 60 personas desaparecidas en dos naufragios de las embarcaciones Jhonailys José y Ana María. La mayoría de los ocupantes de estos botes aún permanecen desaparecidos, a diferencia del supuesto naufragio de Mi Recuerdo, del que han sido encontrados 34 cadáveres.

Los familiares de las víctimas del naufragio del 6 de diciembre, aseguran que sus parientes se iban del país buscando mejoras económicas porque están pasando hambre en la zona pesquera ubicada en el estado Sucre. 

*Con información de Yesenia García.

Tras ser imputados, detenidos por caso de #NáufragosdeGüiria regresaron a sus casas
La presión de los habitantes del pueblo hizo que los dos detenidos fueran regresados a sus casas, en paralelo las protestas en Güiria se mantenían
Hasta el 24 de diciembre de 2020 se habían reportado 34 víctimas mortales y siete desaparecidos

En sus casas y protegidos por sus familiares y vecinos se encuentran los dos hombres detenidos por el naufragio de una embarcación en Güiria, en el estado Sucre. Desde el viernes 18 de diciembre fueron trasladados a sus viviendas, según la Alianza Rebelde Investiga (ARI).

Tanto Luis Ramón López, de 60 años de edad, como Luis Martínez, conocido como “Che María”, de 54 años, fueron devueltos a sus casas después de que la Fiscalía 3º de Güiria y la Fiscalía Nacional 66º les imputaran los delitos de trata de personas y de asociación para delinquir.

López es el dueño de la Finca El Rincón cercana al muelle desde donde presuntamente zarpan de forma ilegal embarcaciones hacia Trinidad y Tobago, mientras que Martínez es el propietario de la embarcación “Mi Recuerdo”, que es una de las involucradas en el supuesto naufragio ocurrido el entre el 6 y el 12 de diciembre.

La presión de los habitantes del pueblo hizo que los dos detenidos fueran regresados a sus casas, en paralelo las protestas en Güiria se mantenían.

Mientras esto ocurría en tierra firme, el mar seguía arrastrando cadáveres. Hasta el 24 de diciembre se habían reportado 34 víctimas mortales y siete desaparecidos. El naufragio aún no tiene explicación para los habitantes que se han mantenido en las calles de la capital del municipio Valdez con pitos, cacerolas y consignas pidiendo justicia. Entre la multitud se encuentra una de las hijas del dueño de la finca, Rosi López.

 “¿Qué culpa tenemos nosotros de que la gente rompa el alambre para meterse por el terreno de nuestra finca para cortar camino y llegar a la playa? Nosotros no somos dueños de la playa”,  precisa López.

Explica que su padre estuvo hospitalizado el 18 de diciembre cuando lo liberaron con la medida de casa por cárcel y orden de presentación cada 45 días. “Mi papá sufre de la tensión y es diabético”.

Al lado de la mujer está su mamá, Segunda Rondón Martínez, quien es la esposa de López. Aclara que son dueños de la propiedad desde hace 60 años. Son una familia de comerciantes dedicados a trasladar encomiendas en botes de fibras desde Güiria hacia Trinidad y Tobago, y viceversa.

Los familiares de Luis Martínez, mejor conocido como “Che María”, se mantenían en su casa repleta de personas porque 11 de sus familiares, entre ellos dos de sus hijos, iban en la embarcación.

En total, Martínez, perdió a dos hijos, un nieto, dos sobrinos, una nuera, tres primos y a dos hijos de crianza. Martínez dijo a ARI que no podía dar declaraciones, pero sugirió conversar con su esposa. Pero el llanto no la dejó hablar, no pudo articular palabras.

Una de las hijas de “Che María”, Maryuris Martínez, tiene nueve años radicada en Trinidad y Tobago. En un contacto teléfonico manifestó que su padre no es delincuente y que se dedica a la pesca. Sostiene que sus hermanos y familiares iban a la isla a trabajar porque en Venezuela la vida es cara y el sueldo mínimo no alcanza para mantener a una familia completa

“Mi papá no es culpable de nada. Allí también iba su familia. Esa embarcación si llegó a Trinidad y los devolvieron”, precisa.

Habitantes de Güiria también denunciaron que los siete militares detenidos por extorsionar a Luis Martínez están libres y sólo fueron cambiados de zona.

Los pobladores han mantenido sus protestas para exigir respuestas oficiales sobre lo que pasó con sus familiares, que salieron del país para buscar mejores condiciones económicas en Trinidad el pasado domingo 6 de diciembre.

*Con información de Yesenia García.

NáufragosDeGüiria | Identifican cadáver de la víctima encontrada el 23 de diciembre
Los residentes creen que faltan siete cuerpos más por aparecer. Por eso es que los pescadores zarpan todos los días y recorren todas las islas 

Noelvis Astudillo es el nombre de la víctima encontrada ayer en las costas del estado Sucre y que elevó a 34 el número de fallecidos del naufragio. Era pareja de Dulce Pérez, tenían dos hijos de los cuales solo uno ha aparecido. 

Ambos salieron el pasado 6 de diciembre hacia Trinidad y Tobago junto a sus dos hijos de los cuales solo uno ha aparecido, según informaron habitantes en Güiria.

También era familiar de José Carlos Sanvicente Potella. El grupo había salido del municipio Valdez buscando una mejor vida en Trinidad al igual que el resto de las víctimas, explicaron familiares de los fallecidos. “Todo esto ha sido una tragedia muy grande. Necesitamos que sigan buscando a los demás desaparecidos”, dijo un poblador.

Una vigilia en navidad

Familiares de las víctimas del naufragio en las costas de Güiria se unirán en una vigilia. Esta será la última noche del novenario con el que rezan por el descanso y la paz de los fallecidos. Las familias piden a todos los venezolanos que se unan en cadena de oración esta noche.

A casi dos semanas del hecho, los habitantes del pueblo le piden a Dios que las demás víctimas aparezcan pronto y por eso piden que se sumen más plegarias. El 23 de diciembre la cifra de muertos ascendió a 34 con el hallazgo de un hombre en el sector El Balneario. Hasta las 4:00 pm de este 24 de diciembre, la Alianza Rebelde Investiga no tenía información sobre más hallazgos.

Los residentes creen que faltan siete cuerpos más por aparecer. Por eso es que los pescadores zarpan todos los días y recorren todas las islas. Lo hacen con la ayuda de los efectivos de la Guardia Costera destacados en el municipio Valdez del estado Sucre. A la fecha solo un cuerpo permanece sin ser identificado.

Se trata de un hombre de quien lo único que se sabe es que tenía una edad comprendida entre los 36 y 42 años. El cadáver fue enterrado en una fosa común y hasta el momento ninguna persona ha llegado al pueblo para pedir información sobre esa persona. Debido a esto, los pobladores creen que la víctima no era oriunda de la zona.

Con información de Yesenia García y redacción de Jesymar Áñez Nava

 

#NáufragosDeGüiria | ¿Zarparon una o dos embarcaciones a Trinidad?

Se sabe que el número de víctimas en alta mar pasa de 40 y que la fecha de salida hacia Trinidad y Tobago fue el 6 de diciembre. Pero todavía no hay certeza en la  cantidad de botes que viajaron hasta el país caribeño

ARI

Los habitantes de Güiria están convencidos de que dos embarcaciones, y no una, como lo ha informado el Gobierno de Venezuela, zarparon el 6 de diciembre hacia Trinidad y Tobago. Es una hipótesis que se fortalece con base en algunas contradicciones oficiales y a partir de la cantidad de víctimas mortales que ha dejado el naufragio: se han recuperado 34 cadáveres, pero aún estarían desaparecidas 7 u 8 personas. Los familiares creen que la cifra de víctimas pasará de los 40.

Víctor, es familiar de una de las 34 víctimas del naufragio que han sido localizadas en alta mar desde el pasado 12 de diciembre, quiere respuestas. Necesita saber cuántos barcos salieron hacia Trinidad y Tobago, y cuántos regresaron, el sitio y el día del naufragio.

Mientras más lo piensa, Víctor quién pidió proteger su identidad, también está convencido de esa hipótesis: son dos barcos. Él tiene la certeza de que su sobrino viajó en “Mi Recuerdo”, cuyo dueño, Luis Martínez, recibió casa por cárcel después de ser detenido.

Víctor, con voz angustiada, dice que la cantidad de botes tiene que ser confirmada por las autoridades gubernamentales.

“Yo quiero entender, quiero saber qué pasó. Quiero saber si es verdad que los metieron a todos en un bote, que los regresaron en condiciones desfavorables y eso causó el naufragio”, insiste al otro lado del teléfono.

Cupo limitado

Las embarcaciones que salen desde Güiria hasta Trinidad miden entre 10 y 12 metros de largo por 3 o 4 metros de ancho. Algunos tienen 2 motores y otros 3. Son embarcaciones de madera que, como máximo, soportan el peso de unas 25 personas. Un pescador en Güiria, cuya identidad está protegida, afirma que debe ser así porque en el bote también se lleva gasolina.

“Suele llevarse tres tambores de gasolina, el equivalente a doscientos litros. Por eso es que no se puede exceder la cantidad de ocupantes en el bote. Sería mucho más peligroso con el oleaje. Además, el peso los hundiría”, explicó el pescador que tiene experiencia en este tipo de viajes.

Víctor dice que la cantidad de ocupantes de cada bote es incierta. Considera que ese número sólo lo puede precisar Trinidad y Tobago, pues en Güiria están convencidos de que los migrantes entraron a ese país. Hay personas que afirman haber enviado mensajes vía WhatsApp a sus familiares el pasado 8 de diciembre. Aseguran que los textos fueron recibidos y leídos, pero no contestados.

Una teoría

Los habitantes de Güiria tienen la teoría de que las dos lanchas salieron juntas hasta Trinidad y Tobago el 6 de diciembre. Sostienen que tanto “Mi Refugio” como “Mi Recuerdo” entraron a la isla caribeña, pero solo una regresó. Creen que “Mi Recuerdo” viajó con sobrecarga dos días después de entrar a ese país.  

En su hipótesis, los familiares incluyen que “Mi Refugio” fue desmantelada por efectivos de la Guardia Costera en Trinidad. Piensan que los guardias le quitaron los motores y la gasolina, pues aseguran que esta es una práctica frecuente contra los lancheros cuando regresan de sus viajes. “Esa embarcación no va a aparecer porque la desmantelaron”, sostiene un familiar.

Los habitantes de Güiria dicen que existe otra versión que ofrece la abogada Karla Henríquez, defensora de Derechos Humanos refugiada en Canadá. La explicación de Henríquez es que la embarcación “Mi Refugio” fue devuelta con 19 personas y que “Mi Recuerdo” fue retenida con 35 ocupantes. Pero que de ese grupo también hay personas muertas, porque el papá de un niño que viajaba en “Mi Recuerdo” apareció en una lista como uno de los fallecidos en el naufragio.

En Güiria, los habitantes necesitan saber por qué los cuerpos aparecieron tarde. “Si ese naufragio ocurrió la noche del domingo seis, el arrastre de los cadáveres debió ocurrir entre las ocho de la noche y las seis de la mañana del lunes siete”, insiste Víctor.  

También quieren saber el lugar exacto del naufragio porque eso les ayudaría a comprender qué ocurrió.

Por los lugares donde han aparecido las víctimas, los residentes del pueblo manejan la hipótesis de que el hecho ocurrió en Pico El Pato, una isla que está ubicada entre Güiria y Trinidad y Tobago.  

“Cuando los naufragios ocurren en la parte noreste de Pico El Pato, los cuerpos aparecen hacia el mar Atlántico y muy pocos se consiguen. Pero si el naufragio ocurre en la zona noroeste, las corrientes arrastran los cuerpos hasta el Golfo de Paria, como Punta Arena y el resto de los lugares donde han aparecido los cadáveres”, precisa Víctor.

Presunciones

Entre los familiares de las 34 víctimas predominan las dudas. “Por eso es que nosotros insistimos en que alguna autoridad tiene que decir qué fue lo que pasó y cómo pasó. ¿Cómo sabe la ministra (Carmen Meléndez) que iban 41 personas en un bote?”, cuestiona el familiar de una víctima.

El cuerpo de su allegado lo reconocieron por la ropa. “Así ha pasado con la mayoría de los muertos. A casi todos los han reconocido por la vestimenta porque aparecen en avanzado estado de descomposición. Sólo un cuerpo tenía la cédula de identidad en uno de los bolsillos de su pantalón. El señor se llamaba Ángel”, refiere.

Al ser consultada sobre la identidad del capitán de la embarcación “Mi Refugio”, la mujer no supo qué contestar. Mencionó que hasta eso es incierto. En el pueblo, ningún residente habla sobre ese tema. Creen que pueda tratarse del cuerpo que fue enterrado sin ser identificado.

Hasta el momento de la publicación de esta historia ninguna autoridad gubernamental venezolana o trinitense había confirmado o descartado las versiones que manejan los residentes de Güiria, donde la búsqueda de fallecidos continúa con efectivos de la Guardia Costera y de ocho embarcaciones de pescadores.

 

Con información de Yesenia García y redacción de Jesymar Áñez Nava

#NáufragosDeGüiria | Aparece cuerpo de la víctima 34 en el sector El Balneario

El hallazgo fue realizado a la 1:00 de la tarde del 23 de diciembre y aún no ha sido identificado. La búsqueda sigue con pescadores y la Guardia Costera
Habitantes de Güiria reportan el hallazgo de una mujer en aguas de Trinidad

ARI / Foto: César Toledo

 

La tarde de este 23 de diciembre  fue hallado el cadáver de un hombre en el sector El Balneario de las costas del estado Sucre. El hallazgo fue hecho por un grupo de pescadores del municipio Valdez, estado Sucre, a la una de la tarde. La información fue confirmada por habitantes de la zona a la Alianza Rebelde Investiga.

Con este nuevo hallazgo, el número de fallecidos en el naufragio de Güiria asciende a 34. Habitantes del pueblo indicaron que la víctima fue localizada en el sector El Balneario, pero no precisaron su identidad. Pero presumen que se trate del joven Noelbis Astudillo.

El cuerpo del hombre, cuya edad aproximada era de 28 años, no había sido reclamado. Ahora, son dos los cuerpos los que no están identificados. El otro es el de un hombre, con edad comprendida entre los 36 y 42 años, que fue enterrado en una fosa común.

Según la información oficial y la manejada por residentes de Güiria, los otros 33 fallecidos han sido encontrados en los sectores La Ceiba, Muelle Güiria, Yaco, Termoeléctrica, Juan Diego, Caurantica, Las Piedras, Las Malvinas, Uquirito, Irapa y Punta Arena.

Otra víctima cerca de Trinidad

Entre tanto, habitantes de Güiria reportaron el hallazgo de otro cuerpo cerca de Trinidad y Tobago este miércoles. Las personas dijeron que era una mujer. La víctima tenía el rostro destrozado, era de piel blanca y con el cabello castaño. Hasta las 6:00 pm de este miércoles el cuerpo no había sido trasladado hasta el municipio Valdez y ninguna autoridad había emitido alguna información sobre este hallazgo.

La búsqueda de desaparecidos se mantiene en alta mar. Es realizada por efectivos de la Guardia Costera y un grupo de pescadores en ocho lanchas. Mientras, los residentes de Güiria exigen a las autoridades que aclaren las causas reales del naufragio, así como el lugar y el día exacto del hecho. Además, denuncian que las intimidaciones por parte de los cuerpos de seguridad se mantienen hacia quienes denuncian todo lo que ocurre en la zona.

Con información de Yesenia García y redacción de Jesymar Áñez Nava