Eddie A. Ramírez S., autor en Runrun

Eddie A. Ramírez S.

A propósito del Día del Ejército, por Eddie A. Ramírez S.
Tanto Chávez, como Maduro han dado varios golpes de Estado al violar flagrantemente la Constitución. Hay que recordarlo en el Día del Ejército

 

El Día del Ejército se instituyó en 1949 para conmemorar la decisiva batalla de Carabobo. En ese entonces, el término incluía a los componentes de tierra, mar y aire. La Guardia Nacional era un cuerpo auxiliar. Posteriormente, se adoptó el concepto de Fuerzas Armadas, hoy en singular, con el componente ejército referido solo a las fuerzas terrestres. Estas han tenido un papel de primer orden en la vida política venezolana.

Desde luego, los otros componentes participaron en los golpes de Estado que tuvieron éxito. El 1945 volaron unos aviones sobre Caracas y la marina se sumó a la insurrección militar. La Guardia Nacional permaneció leal al presidente Medina. En 1948, los tres componentes y la Guardia Nacional apoyaron el golpe. En 1958, la aviación dio la señal de rebeldía el 1 de enero y, el 23 de enero de ese año, la Marina fue la primera en rebelarse, sumándose después los otros componentes. El 12 de abril 2002, oficiales generales y almirantes de todas las fuerzas desconocieron al presidente Chávez por la masacre del día anterior. En los numerosos intentos fallidos de golpe, solo se rebelaron oficiales del ejército de tierra, salvo los marinos en el Carupanazo y en el Porteñazo. Y un destacamento de la Guardia que se sumó al Carupanazo.

Intervenciones militares

¿Se justifica la intervención de los militares para derrocar un presidente? El presidente Medina era un demócrata, pero cometió el error de no aceptar la elección por el pueblo y no fue suficientemente diligente para desplazar a los oficiales de la época de Gómez, que no eran de escuela; esta situación determinó la insurrección militar y la participación a posteriori del partido Acción Democrática. El golpe de 1948 causa rechazo porque por primera vez un presidente, Gallegos, fue electo por votación universal. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que había una crisis política profunda que influyó en que los partidos de oposición, Copei y URD, avalaran el golpe. No hubo protesta popular. Y solo la guarnición de Maracay se opuso momentáneamente al golpe.

El desconocimiento militar al dictador Pérez Jiménez estuvo justificado. Durante el período provisional de Larrazábal, se produjo un alzamiento en septiembre encabezado por los tenientes coroneles Elí Mendoza Méndez y Moncada Vidal; estos pensaban, equivocadamente o no, que Larrazábal era populista.

En el período de Betancourt se produjo en 1960, el Día del Ejército, el bochornoso atentado contra su vida. Trujillo, el dictador dominicano, suministró la bomba. Los venezolanos civiles que perpetraron el hecho fueron apresados. También un grupo de seis oficiales, pero estos no fueron imputados por el atentado.  

En abril de 1960, se alzó el cuartel de San Cristóbal, que fue entregado por el coronel Lizarazo al general Castro León. Al año siguiente, en febrero, se produjo la incursión del coronel Edito Ramírez en la Escuela Militar y en el Palacio Blanco, y en junio la toma del cuartel de Barcelona, cuyo jefe fue el mayor Vivas Ramírez. Todos los oficiales citados a partir de 1958 eran antiperezjimenistas y, al menos en lo que declararon, dejaron por escrito y que conversó quien esto escribe, no pretendían instaurar una nueva dictadura, sino enderezar entuertos. Es decir, asumieron un papel que no les correspondía en momentos en que había una democracia con muchas fallas, pero perfectible. Lo que procedía era esperar que venciera el período presidencial.

Totalmente diferente fueron los alzamientos militares del Carupanazo y el Porteñazo, en los que había la intención de tomar el poder para instaurar un régimen castrocomunista. El Carupanazo, en mayo de 1962, fue dirigido por el capitán de corbeta Molina Villegas. Un mes después, estalló el Porteñazo, el más sangriento, bajo las órdenes del capitán de navío Ponte Rodríguez y del capitán de corbeta Víctor Hugo Morales, ficha de la extrema izquierda.

Posteriormente, el presidente Leoni tomo la decisión acertada de indultar o sobreseer a todos los implicados en actos subversivos, logrando que cesaran por muchos años las rebeliones militares e iniciando el proceso de pacificación. Este período lo interrumpió la insurrección de Chávez en febrero de 1992 y la posterior de Visconti y Gruber, en noviembre de ese mismo año. Es necesario recalcar que los golpes de Estado no se justifican contra un gobierno electo por el pueblo.

Golpes a la Constitución

Otro tipo de golpe de Estado fue el propinado a Carlos Andrés Pérez en mayo de 1993. Esta vez no fueron los militares, sino los dirigentes de su propio partido. Por último, no hay que olvidar que tanto Chávez, como Maduro han dado varios golpes de Estado al violar flagrantemente la Constitución. Ante esta situación muchos hemos reclamado a los militares por no acatar lo establecido en los artículos 333 y 350 de la Constitución que nos obligan a todos a contribuir a su restitución. Al respecto, hay que considerar que durante muchos años se ha insistido, con razón, en que los militares no deben ser los árbitros de la política, ya que ese papel corresponde a los poderes Legislativo y Judicial.

Actualmente los militares están conscientes de que los otros poderes del Estado están secuestrados, que Maduro es un usurpador no reconocido por las principales democracias del mundo; además, sufren en carne propia por la crisis económica y por la deficiencia de los servicios. Y les preocupa el tráfico de drogas, la corrupción y la injerencia de Cuba, Rusia e Irán. Sin embargo, les inquieta la división que existe en la oposición, la escasa credibilidad de la población en los dirigentes y la posible falta de gobernabilidad en caso de que decidan intervenir. Según el Foro Penal, hay 239 presos políticos, de los cuales 130 son militares; y cientos están exiliados, víctimas de cierta indiferencia del sector político. ¿Será posible que muchos de nuestros dirigentes entiendan las causas que hacen dudar a los militares de intervenir para restablecer la Constitución?

Como(había) en botica

  • En Colombia se pondrá a prueba la solidez de las instituciones para impedir cualquier abuso de Petro.
  • La destacada violinista venezolana Daniela Padrón sigue cosechando éxitos.
  • Lamentamos los fallecimientos de Idalia Vicuña Diaz, Graison Barrios y Naime Plaza, compañeros de Gente del Petróleo y de Unapetrol.
  • ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Embustes políticos, por Eddie A. Ramírez S.
En la política vernácula, acusar de embustero a Maduro o a uno de sus palafreneros es redundante

 

En el ámbito político se ha puesto de moda la palabra posverdad. Quizá se inventó para evitar llamar embusteros a quienes enredan los hechos, tergiversándolos con mala intención para confundir y sacar algún provecho. Tildar a un dirigente político, a un opinador o a un seudocientífico de cultor de la posverdad suena casi elegante. Y, desde luego, menos rudo que llamarlo mentiroso, tracalero, patrañero, embustero y otros epítetos. En el ámbito internacional, Trump y Putin son los grandes embusteros de los últimos tiempos. Trump por intentar desconocer la elección donde fue derrotado y Putin por aseverar que no invadiría Ucrania.

En la política vernácula, acusar de embustero a Maduro o a uno de sus palafreneros es redundante; lo son por la naturaleza neototalitaria del régimen y bastantes páginas les hemos dedicado. Desafortunadamente, también hay embusteros en el ámbito opositor. Quizá no sea políticamente correcto mencionarlos, pero no puede ocultarse su existencia porque causan mucho daño a la democracia. El embuste más generalizado es tildar de colaboracionista y de falsa oposición a quienes se quieren desprestigiar.

Es una descalificación que ha influido en la pérdida de confianza de los ciudadanos a parte de su dirigencia. Los imitadores de Cicerón arremeten con sus “catilinarias” como si tuviesen un colaboracionómetro. Consideran colaboracionistas tanto a Ramos Allup, Capriles, Leopoldo y Rosales, como a los alacranes Bernabé Gutiérrez, Luis Parra, Timoteo, Claudio o Luis Eduardo (Burrito) Martínez. Sin duda, Ramos, Capriles, Leopoldo y Rosales han cometido errores; a veces han sido inconsistentes en sus planteamientos y pretenden ser los únicos con derecho a tomar decisiones, marginando a otros dirigentes. Además, pareciera que no se percatan del grado de aceptación y de rechazo que indican las encuestas. Sin embargo, tildarlos de colaboracionistas es una calumnia. Unos más, otros menos, han luchado todos estos años contra el régimen de Chávez-Maduro.

Otro embuste que ha hecho mucho daño es descalificar a Juan Guaidó, nuestro presidente interino, por incumplir con el mandato de sacar a Maduro que le dio el pueblo en las dos consultas realizadas. Cuando se da un mandato hay que proporcionar los medios para que se pueda cumplir. Ese mandato que le dimos es como si le hubiésemos encargado que nos comprara una casa y no le dimos el dinero o el poder para adquirirla.

Guaidó ha tenido titubeos y ha pecado por inacción. Desconocemos si por falta de carácter o porque quienes lo eligieron lo tienen atado. Sigue teniendo respaldo internacional, a pesar de algunos debilitamientos por el tiempo transcurrido y cambios de gobiernos en la región. Por ahora, es nuestra mejor carta. Algunos han llegado al colmo de mentir afirmando que las recientes agresiones de que fue objeto por fanáticos chavistas fueron promovidas por él para elevar su popularidad, sin duda deteriorada. Extraña que, hasta el día de escribir este artículo, no haya habido declaraciones de solidaridad de los partidos.

Un tercer embuste es afirmar rotundamente que nunca podremos ganar una elección. Hemos ganado, aunque no hemos cobrado por los atropellos del régimen, pero también por no prepararnos para cobrar. Seguir predicando que no debemos votar es una necedad. Aun con las trampas y ventajismo del régimen hay que acudir a las urnas. Es una de las vías para movilizar a la gente. Votar no es suficiente si no acudimos organizados para contar con los testigos, tener un buen candidato y estar dispuestos a reclamar el triunfo en las calles. 

Es un embuste seguir sosteniendo la posibilidad de una intervención militar desde el exterior con venezolanos en el exilio.

Los cientos de compatriotas militares retirados que están en el exterior no cuentan con los recursos necesarios para vencer a la Fuerza Armada. También es embuste considerar factible la intervención de una fuerza militar extranjera de acuerdo al tratado internacional de responsabilidad de proteger. Ningún gobierno ha estado dispuesto a inmiscuirse por las armas en nuestro país. La tarea a realizar por nuestros oficiales retirados es convencer a sus compañeros activos de que, por el bien del país e incluso por el de ellos mismos, es conveniente que le quiten el apoyo a Maduro. Del lado de los gobiernos amigos, lo procedente es solicitarles que intensifiquen las sanciones, sobre todo las personales, para presionar por la realización de elecciones libres.

Es un embuste predicar que son colaboracionistas los que apuestan a la negociación política con el régimen. Si no hay mayor presión interna y externa es muy poco probable llegar a un acuerdo favorable a la democracia, pero hay que intentarlo. También es un embuste afirmar que la economía se está recuperando.

Gustavo Duque, alcalde de Chacao, dijo un embuste al acusar a los jóvenes de pintar grafitis sobre el mural de Ravelo. Además, fue colaboracionista al entregar a los muchachos a la policía política del régimen.

Desde luego que algunos no dicen embustes, sino que actúan de buena fe. Esto es explicable en ciudadanos no formados en la política, en quienes no están informados o que tienen otro modo de pensar. A ellos les pido excusas. Lo que es difícil de entender es a los que están curtidos en la política y conscientemente marcan indebida distancia, atacando por igual al régimen y a otros dirigentes de la oposición. Ojalá no sea que polarizan por interés político.  

Como (había) en botica

  • Los jóvenes Argelia Robaina, Carlos Maneiro, Luis Martínez y Jholbert Godoy, pintores de unos grafitis en un muro de la avenida Libertador fueron imputados, sin presencia de su abogada Ana Leonor Acosta, por “instigación al odio, asociación para delinquir y obstaculización de la vía pública”. Después de varias horas detenidos fueron puestos en libertad con medida cautelar.
  • ¡Voy por ti!, exclamó el siquiatra cuyo resentimiento no tiene límites, en contra de un conocido banquero por quien no pongo las manos en el fuego.
  • ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Eddie A. Ramírez S. Jun 07, 2022 | Actualizado hace 3 semanas
Las alarmas, por Eddie A. Ramírez S.
Las encuestas indican claramente un elevado rechazo a la gestión de los rojos, pero también al desempeño del liderazgo opositor. Sin embargo, ninguno escucha las alarmas

 

Hay alarmas que emiten sonidos y otras que encienden luces de advertencia. Ocasionalmente fallan por defectuosas o por haber sido dañadas. Por lo general funcionan, pero a veces aplica el refrán de que no hay peor sordo que quien no quiere oír, ni peor ciego que el que no quiere ver. En las refinerías de petróleo, por ejemplo, existe un sofisticado sistema de alarmas y de alertas; además, el registro de incidentes y de accidentes indica el grado de seguridad de las operaciones. Como en la Pdvsa roja está una gerencia inepta que no realiza el mantenimiento preventivo, el mendaz ministro Tarek El Aissami se hace el sordo y el ciego, atribuyendo las fallas de las alarmas y los accidentes a sabotaje de opositores o del presidente colombiano.

En política, las encuestas son la herramienta de alarma más utilizada para medir el grado de aceptación o de rechazo de determinadas decisiones o de candidatos. Cuando no convienen, tanto el régimen como la oposición alegan que son sesgadas. Las mismas indican claramente un elevado rechazo a la gestión de los rojos, pero también al desempeño del liderazgo opositor. Sin embargo, ambos se hacen los desentendidos.

Del lado del régimen está claro que el objetivo es perpetuarse en el poder por la sumisión de genuflexos funcionarios de toga y birrete, y por la complacencia del alto mando militar. La pobreza, elevada inflación, deficiencia de los servicios médicos, educacionales, escasez de agua y de electricidad no le importan. Mucho menos la huida de más de seis millones de venezolanos obligados a buscar refugio en otros países.

Del lado de la oposición es difícil explicar la sordera y ceguera de una parte de la dirigencia para aceptar la validez de las encuestas y tomar decisiones que conduzcan a la salida del Maduro y su equipo de ineptos. Lamentablemente, los partidos políticos se han venido a menos. Este es un fenómeno que no es exclusivo de Venezuela, sino una realidad en muchos países.

En nuestro medio, no puede obviarse que algunos de nuestros dirigentes viven de la política y no para la política y otros pretenden competir con los 70 años de actividad de la apreciada reina Isabel. En los países desarrollados, un dirigente que pierde una elección o que no cumple sus promesas se retira voluntariamente. Pero en nuestro patio el retiro político es casi impensable. Desafortunadamente, tenemos más imitadores de Caldera y de Carlos Andrés que de Betancourt, Leoni y Herrera Campíns.

Otro factor que quizá explica parcialmente la desfavorable opinión pública sobre nuestros partidos es la presencia de las redes sociales. Hoy, millones de opinadores sin formación política quieren imponer su verdad.

Frecuentemente estos opinadores exigen a los políticos una gran inflexibilidad, la cual está reñida con esa profesión. Es deseable que haya un número de compatriotas que quiera aplicar con rigidez lo que Weber llamó la ética de la convicción, ya que son la conciencia de que hay límites que no se pueden violar. Además, tienen la excusa de que no son directamente responsables de las posibles consecuencias negativas derivadas de esa inflexibilidad.

Por su parte, los políticos no pueden darse ese lujo. Tienen que tomar en cuenta el concepto de Weber sobre la ética de la responsabilidad. Es decir, prever el grado de afectación de determinada decisión sobre la mayoría de los ciudadanos. Esto viene a colación sobre el punto de acudir o no a votar. Los seguidores de la ética de la convicción tienen razón al afirmar que Maduro no es presidente y, por lo tanto, no debe haber una elección convocada para sustituirlo. Sin embargo, como no hay otra opción válida, la consecuencia sería que Maduro compita con unas marionetas y siga en Miraflores. 

Como menciona el colombiano Mauricio García Villegas, doctor en ciencias políticas y articulista, “un político responsable puede verse abocado a ceder parte de sus principios o incluso a negociar con sus enemigos políticos con tal de evitar males mayores. Eso fue lo que hizo Mandela en Sudáfrica para acabar con el Apartheid. Otra cosa es negociar para obtener fines personales. La ética de la responsabilidad nos exige afrontar las consecuencias de nuestros actos sin liberarnos de la exigencia que tenemos de justificar los medios que utilizamos”.

Los políticos deben escuchar las inquietudes de los ciudadanos de a pie y estos entender que no es lo mismo observar el juego desde las tribunas que dirigirlo desde el campo. Las alarmas están activadas desde hace tiempo. En el caso de la Pdvsa roja no quisieron escucharlas y por eso la empresa está quebrada. Todos nosotros debemos contribuir a escuchar las verdaderas alarmas y descartar las imaginarias para que el país no se siga hundiendo.

Como (había) en botica

  • Al tener que escoger entre Petro y Rodolfo, los colombianos están entre la espada y la pared.
  • Tomás Páez, estudioso de nuestra diáspora, anunció la creación de la Red Global de la Diáspora de Venezuela. Páez declaró a El Nacional que este proyecto “es la iniciativa más importante de facilitación para el trabajo conjunto de las organizaciones de la diáspora”. Participan 200 organizaciones en Madrid, Toronto, Bogotá, Buenos Aires, Miami y Washington.
  • La farsa del juicio al apreciado periodista Roland Carreño evidencia, una vez más, el sometimiento de los jueces a las órdenes de Miraflores.
  • Lamentamos el fallecimiento de Hugo Perich, compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol.
  • ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

7 de junio 2022

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El ascenso de los inescrupulosos, por Eddie A. Ramírez S.
Moisés Naím destaca la fórmula aplicada por personajes tan disímiles como Trump, Orbán, Bolsonaro, Bukele, Chávez y Maduro: populismo, polarización y posverdad. Las tres P…

 

El último libro de Moisés Naím es de obligatoria lectura. En páginas amenas, La revancha de los poderosos nos señala cómo los nuevos autócratas llegan al poder, destruyen las instituciones que son la base de la democracia liberal, e intentan perpetuarse al frente de sus países.

Naím, nuestro profundo y agudo pensador, destaca que es similar la fórmula que han aplicado personajes tan disímiles como Trump, en Estados Unidos; Orbán, en Hungría; Bolsonaro, en Brasil; López Obrador, en México; Bukele en El Salvador; Chávez y Maduro en Venezuela, para citar solo algunos, resumiéndola en tres palabras: populismo, polarización y posverdad. Las tres P, como las llama.

Este simple divulgador de información en cuartillas semanales acepta como válidas las premisas de Naím. Quizá el título puede confundir a quien no haya leído el libro. Personajes como Berlusconi, el magnate de las comunicaciones en Italia, y Trump el millonario del sector inmobiliario, eran poderosos antes de alcanzar el poder político. En cambio, Chávez, Maduro y López Obrador se volvieron poderosos cuando lo alcanzaron.

Lo que sí los une es que no tienen escrúpulos para mentir y maniobrar para destruir la democracia. Además, Chávez y Maduro son conocidos por las violaciones a los derechos humanos.

Sobre el populismo y la polarización no hay nada que agregar que no se sepa. Como dice Naím, los captamos instintivamente; sin embargo, la posverdad, en el contexto de las democracias, constituye un fenómeno nuevo y aterrador. El diccionario de nuestra Real Academia de la Lengua define posverdad como “Una distorsión deliberada de una realidad que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Los demagogos son maestros de la posverdad”.

En nuestra situación, cabe preguntarnos si el régimen de Maduro es el único que aplica las “tres P”. Pareciera que en la oposición hay quienes también prometen lo que no es real, es decir tenemos populistas; hay otros que predican que “nosotros somos la verdadera oposición, ustedes son colaboracionistas”, o sea que buscan polarizar y, por último, también contamos con los afectos a la posverdad cuando insisten en que “no podemos ganar elecciones con este régimen”.

Cierto que el régimen ha hecho trampas, amedrentado a los votantes y usado los recursos del Estado, pero, a pesar de todo, hemos ganado varios comicios y hemos perdido muchos por falta de testigos, por no ir unidos o por presentar candidatos sin conexión con los electores. Cuando nos arrebataron el triunfo, la dirigencia no tuvo carácter para cobrar, aunque reconocemos que ello es difícil ante una dictadura que no tiene escrúpulos en asesinar a quienes protestan.

¿Podría ser una posverdad afirmar rotundamente que las elecciones primarias son el medio óptimo para seleccionar a nuestro candidato único que derrote a Maduro? ¿Acaso no percibimos que en esas primarias se impondría la maquinaria de los partidos y quedaría electo alguno de los dirigentes actuales? Sin duda varios de nuestros dirigentes tienen méritos propios y han sido luchadores, pero, aunque sea injusto, la percepción según todas las encuestas es que, unos más, otros menos, tienen rechazo de los electores.

Ante estas circunstancias, ¿no sería apropiado lograr un consenso para identificar un candidato extra o intrapartido que tenga mayor aceptación? Por otra parte, extraña que muchos compatriotas tengan admiración por Trump y por Bukele.

Naím expresa su angustia por la amenaza mundial contra la democracia. Hoy, muchos autócratas llegan al poder por la vía democrática del voto. Los menos, se manifiestan posteriormente como dictadores, pero la mayoría actúa sigilosamente, promoviendo un parapeto para dar la impresión de legalidad. En ambos casos, buscan destruir los pesos y contrapesos que garantizan el sistema democrático al contener los abusos de quienes detentan el poder.

Propone librar sin descanso batallas contra la Gran Mentira, contra los gobiernos convertidos en criminales, contra las autocracias que tratan de debilitar a las democracias, contra los cárteles políticos que ahogan a la competencia y contra los relatos que descalifican el liberalismo político. Además, insta a “dar un hogar político a quien lo ha perdido”, explorando nuevos métodos electorales como, por ejemplo, que cada elector emita más de un voto por orden de preferencia. Esto impediría que candidatos extremistas salgan electos, aunque tengan un elevado rechazo. Otra participación de los “parias políticos” podría ser a través de las asambleas de ciudadanos. Naím ofrece ejemplos.

Este libro tiene mucho que comentar. Sugerimos su lectura a todos los ciudadanos conscientes de la situación que vivimos, así como aquellos en los que la democracia está aparentemente sólida. Así mismo, que opinadores políticos calificados promuevan su discusión.

Vídeo: La revancha de los poderosos: Una Tarde Virtual con Moisés Naím y César Miguel Rondón | Books & Books     

Como (había) en botica

  • Ni Petro, ni Hernández son la mejor opción para Colombia. Este país está dividido. El futuro es incierto.
  • El periodista y político Alexis Ortiz organizó un merecido homenaje al apreciado Gustavo Coronel, venezolano distinguido por sus conocimientos petroleros, honestidad y valentía para predicar, practicar y defender, contra viento y marea, los principios y valores de nuestra civilización. Coronel, como dijo Gustavo Tarre, es un genuino adalid de la ética por convicción.
  • Eugenio Montoro, nuestro compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol, acaba de publicar por Amazon el libro Gerencia en carne viva. Le deseamos mucho éxito.
  • ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Candidato presidencial, ¿cómo y cuándo?, por Eddie A. Ramírez S.
Este simple escribidor de cuartillas insiste en que, en este momento, no hay otra opción viable vía para salir del régimen que votar

 

En el 2024 habrá elección presidencial. No vale la pena desgastarnos en discutir si la convocatoria del régimen es o no legítima. Tendrá lugar, salvo algo imprevisto. Incluso podría ser en el 2023, por lo que es necesario prepararse. ¿Nos abstendremos porque sería validar a Maduro como el actual presidente o decidiremos acudir a votar?

¿Cómo elegiríamos los demócratas a nuestro candidato, ¿mediante encuestas, por primarias o por consenso? ¿Lo decidimos pronto o esperamos el último minuto?

Al respecto, nuestra dirigencia tiene que orientar a los ciudadanos. No puede vender espejismos de insurrección popular o de intervención militar, que ojalá se dieran. Mucho menos de una invasión abierta o encubierta bajo la figura de responsabilidad de proteger. La dirigencia que tenemos, con sus más y sus menos, es la que tiene la responsabilidad de utilizar los medios a su alcance para salir del régimen.

Este es un requisito necesario, pero no suficiente, para solucionar los problemas que enfrentan millones de compatriotas para sobrevivir, dentro y fuera del país. Si para lograrlo deben negociar con el régimen, para lograr elecciones supervisadas por la OEA y la Unión Europea, y una amnistía para presos y exiliados políticos, tienen que hacerlo. Si deben ceder en algunos puntos, no queda otra, porque el costo de que permanezca en el poder es muy elevado para la gran mayoría de los venezolanos. Esperar lo que no está en nuestras manos resolver es como que alguien diga que no va a trabajar porque se sacará la lotería. No debemos engañar a la población.

Este simple escribidor de cuartillas insiste en que, en este momento, no hay otra opción viable vía para salir del régimen que votar. Si ganamos, ¿el régimen nos arrebatará el triunfo? ¡Claro que lo intentará! Ya lo hizo con las parlamentarias del 2015 y con la inhabilitación de candidatos ganadores, pero la otra opción es cruzarnos de brazos esperando que llegue la caballería, como en las antiguas películas. 

La selección de nuestro candidato no debería ser de inmediato. Es necesario crear el clima propicio, ojalá de acuerdo con quienes de buena fe y sin duda con algunos argumentos válidos, predican que no se debe votar hasta que no haya condiciones acordes a nuestro derecho a elegir. Unidos debemos exigir esas condiciones, pero conscientes de que al régimen nunca jugará limpio. Además, si es que lo elegimos muy pronto, el régimen intentará neutralizarlo. Por otra parte, nuestro candidato tiene que comprometerse a no intentar la reelección, y los partidos que lo respalden deben acordar un plan de gobernabilidad por un mínimo de tres períodos presidenciales. Es decir, hay que estar preparados por si el régimen adelanta la fecha.

La selección mediante encuestas confiables es tan democrática como por elecciones primarias, aunque sin duda es menos transparente para el ciudadano de a pie. Teóricamente, lo ideal sería por primarias.

El punto a discutir es qué esperamos de esas primarias. ¿Podremos escoger entre varios candidatos que, con diferentes porcentajes de popularidad, tengan una aceptación razonable y poco rechazo? ¿Es suficiente presentar un solo candidato, sea cual fuere, para ganarle a Maduro? ¿Se podría esperar una alta abstención, que favorecería a Maduro, si nuestro candidato único tiene elevado rechazo? Al respecto, no podemos obviar que las encuestas no son favorables a ninguno de nuestros dirigentes. No discutamos si esa percepción es justa o injusta, o si las encuestas no son confiables. Por ahora, es la única herramienta que mide la aceptación y el rechazo de cada dirigente.

Ante esta realidad, ¿sería factible que nuestros dirigentes depongan, por ahora, sus legítimas aspiraciones y por consenso se preparen para seleccionar, en el momento propicio, un candidato independiente o relacionado con alguno de los partidos, pero que no se haya desgastado en esta larga lucha? Reconozco que es mucho pedir e incluso puede ser injusto. Sin embargo, es necesario solicitarles ese desprendimiento. El costo de perder sería demasiado alto.

Como (había) en botica

  • Citgo, la refinería de Petróleos de Venezuela en Estados Unidos, fue la malquerida de Hugo Chávez, de Maduro y de Rafael Ramírez, quienes en su tiempo declararon que no era necesaria y que la iban a vender. Con el visto bueno de los gerentes designados por ellos, no invirtieron, ni dieron mantenimiento preventivo entre el 2010 y el 2018, y la endeudaron para enviar dividendos inexistentes que fueron dilapidados por la dictadura. La directiva del gobierno interino del presidente Guaidó está luchando para que sus acreedores no se apoderen de la misma. Además, han logrado recuperarla. En los dos últimos trimestres ha dado ganancias para ir pagando deudas de los rojos. Nuestro reconocimiento a su gerente general Carlos Jordá, a Horacio Medina, presidente de Pdvsa ad hoc, y a sus respectivos equipos.
  • Quinientas ONG, entre ellas Gente del Petróleo, y 200 personalidades, publicaron un manifiesto rechazando un proyecto de ley que pretende limitar la cooperación internacional para prestar ayuda humanitaria y fortalecer las instituciones democráticas.
  • ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Noticias, por Eddie A. Ramírez S.
Los ciudadanos estamos ávidos de buenas noticias en nuestro terruño. Es utópico esperar que provengan de alguna acción del régimen   

 

Hoy, cualquier noticia nos afecta en mayor o menor grado. Hay pocas neutras. ¿Quién hubiese pensado que la invasión del genocida Putin a la lejana Ucrania pudiese ocasionar aumento de los precios de fertilizantes y del trigo? Hasta hace relativamente poco tiempo casi no había noticias procedentes de venezolanos en el exterior, ya que pocos compatriotas se aventuraban allende nuestras fronteras.

Francisco de Miranda fue un precursor de nuestra independencia y en cuanto a noticia fuera de nuestras fronteras. Le siguió Simón Bolívar por su gesta libertadora de cinco países. Después de nuestra independencia y hasta mediados del siglo XX, las noticias locales fueron casi siempre malas. Guerra Federal, montoneras, hambre, paludismo, gobiernos autocráticos o claramente dictatoriales.

Ahora, en Venezuela abundan las buenas y malas noticias procedentes de compatriotas en el exterior y, desde luego, las generadas localmente.

Durante la segunda y tercera décadas del siglo XX, las noticias del exterior reseñaban la actuación destacada de dos venezolanas. Una de ellas, Teresa Carreño, fallecida en 1917, compositora, cantante de ópera, excelente pianista y mujer de avanzada. La otra fue Teresa de la Parra, célebre autora de Ifigenia, fallecida en 1936. Ambas mujeres del área cultural.

Por el contrario, los dos hombres que fueron noticia en esa época eran de armas tomar ¿alguna sorpresa? Uno de ellos fue Rafael de Nogales Méndez, tachirense fallecido en 1936, aventurero que peleó bajo la bandera otomana.  El otro fue Rufino Blanco Fombona, caraqueño belicoso, fallecido en 1944, escritor, embajador y gobernador de una provincia española.

A mediados del siglo XX, la exitosa campaña contra el paludismo, realizada por Arnoldo Gabaldón y Arturo Luis Berti, fue noticia mundial. Además, otros tres compatriotas fueron noticia en el exterior, donde estaban exiliados por la dictadura de Pérez Jiménez. Un poeta, un escritor, un político y un militar. El poeta fue Andrés Eloy Blanco, autor del premiado Canto a España, fallecido en México en accidente automovilístico. El escritor, Rómulo Gallegos, nuestro destacado novelista y expresidente de la República derrocado en 1948, quien vivió años de destierro en México. El político fue Rómulo Betancourt, expresidente de la República y autor del libro Venezuela, política y petróleo, quien fue noticia en el exterior por los atentados fallidos de asesinarlo, sus prédicas en contra de las dictaduras y su lucha contra el castrocomunismo.

Por cierto, Carlos Canache Mata acaba de publicar un libro sobre este polémico compatriota, muy combatido en los años sesenta, pero hoy reconocido por su defensa de la democracia. El militar fue el teniente León Droz Blanco, vilmente asesinado en Barranquilla por un esbirro de la Seguridad Nacional. Cuando joven, tuve la suerte de conocer y conversar, desde luego muy brevemente, con Gallegos y con Betancourt, y de compartir durante varios meses con Droz, exiliado en Trinidad. En las décadas siguientes, llamaron la atención del mundo la Central Hidroeléctrica Raúl Leoni y posteriormente el proceso de estatización, así como la apertura e internacionalización de nuestra industria petrolera.

Ayer, las noticias en el exterior referentes a Venezuela eran graneadas y pocas veces eran el titular de un periódico. Hoy, son innumerables las buenas y malas noticias generadas por compatriotas fuera de nuestras fronteras. Entre las primeras, destacan la excelente labor cumplida por científicos, médicos, escritores, músicos, deportistas, artistas plásticos, periodistas, artistas de cine y televisión, chefs y políticos.

¿Y en Venezuela, hay buenas noticias? Sí las hay. Tenemos muchos casos de compatriotas que siguen luchando por la democracia, que prestan servicios de voluntariado, que recaban y divulgan información sobre las violaciones a los derechos humanos. Profesores y maestros que siguen enseñando a pesar de los míseros sueldos. Científicos que siguen investigando. Agricultores que luchan contra viento y marea para producir nuestro alimento

Lamentablemente, también abundan las malas noticias, como las penurias que pasan nuestros compatriotas al atravesar a pie las trochas verdes, la selva del Darién, el río Bravo, desiertos chilenos y montañas andinas; muchos son asaltados y son objeto de xenofobia, lo cual es comprensible por lo masivo de la migración.

Sin embargo, también hay actos de gran generosidad por parte de los habitantes de los países receptores. Seis millones de venezolanos se vieron obligados a emigrar por culpa del régimen de Maduro; hay presos políticos; las torturas son un procedimiento rutinario en las ergástulas del régimen, la inflación devora cualquier salario, el sistema de salud, la educación, suministro de energía eléctrica y de agua están por el suelo.

También son malas las noticias provenientes del sector político, el cual no logra acuerdos para enfrentar al totalitarismo. Es el colmo que en un evento internacional surjan las diferencias que dividen a nuestros dirigentes. Desgraciadamente, estas diferencias también existen entre los ciudadanos de a pie, que a diario discutimos si se debe votar en las actuales condiciones electorales o es mejor abstenernos. Muchos no aceptan que, a falta de otra opción viable, la vía electoral es la apropiada, a pesar de los obstáculos colocados antes, durante y después de los comicios. Las otras, que ojalá se dieran, son solo buenos deseos.

Los ciudadanos estamos ávidos de buenas noticias en nuestro terruño. Es utópico esperar que provengan de alguna acción del régimen. Necesariamente deben producirse en el seno de los partidos políticos y de la sociedad civil. Confiamos en que recapaciten.

Como (había) en botica

  • Le deseamos éxito al diputado Omar Barboza, nuevo secretario ejecutivo de la Plataforma Unitaria. Ojalá demuestre firmeza ante el régimen y logre que, al menos, se pacte un acuerdo de no agresión entre los dirigentes de la oposición.
  • Hildebrando Martell fue un ciudadano ejemplar y un excelente director de Lagoven, una de las filiales de Pdvsa. Lamentamos su partida. Me apoyó mucho en las actividades de Palmaven. Mi sentido pésame a su familia.
  • Manuel Pérez Glesiano fue un apreciado compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol, que descanse en paz.
  • ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Colaboracionismo, cohabitación, abstención y votación, por Eddie A. Ramírez S.
Seguir predicando la abstención es un suicidio político. La mayoría lo hace de buena fe. Otros no tanto

 

Las palabras de este título han estado en la palestra política en los últimos veinte años. Algunos utilizan equivocadamente las dos primeras casi como sinónimos. Las dos últimas son claras. Quien es colaboracionista, indudablemente cohabita con un régimen dictatorial, con un ejército invasor o con el narcotráfico. Quien, por diferentes razones, decide cohabitar, no necesariamente es un colaboracionista.

Francisco de Miranda decidió cohabitar con el realista Monteverde al evaluar que no disponía de fuerzas para enfrentarlo. Simón Bolívar cometió un acto de colaboracionismo al hacer preso a Miranda y entregarlo al enemigo. El mariscal Petain pactó un armisticio con Hitler para supuestamente evitar que el nazi se apoderara de toda Francia. Inicialmente, fue un intento de cohabitación aplaudido por muchos franceses de la zona de influencia del gobierno de Vichy. Desafortunadamente, poco después se convirtió en colaboracionistas de los invasores. En aquel entonces, el general De Gaulle fue considerado por muchos como un fanático iluso, por predicar que había que ofrecer resistencia a los invasores.

Refiriéndonos a nuestro presente, muchos tildan de colaboracionistas a quienes son partidarios de intentar continuar las negociaciones entre el régimen y la oposición. También a quienes predican que la opción es acudir a votar, y a quienes solicitan el levantamiento de las sanciones que aplica Estados Unidos. Calificar de colaboracionistas a quienes sostienen, equivocadamente o no, los mencionados puntos de vista es un signo de intolerancia e incluso una calumnia.

Colaboracionistas son quienes se plegaron al régimen por una curul o por alguna canonjía.

Cuando los trabajadores petroleros nos sumamos al paro cívico, convocado por todos los partidos de oposición, por la Confederación de Trabajadores de Venezuela y por Fedecámaras, fue para intentar evitar la politización de Pdvsa. Los resultados están a la vista. Corrupción, ineficiencia operativa, accidentes, aumento innecesario de la nómina, además de donación de nuestro petróleo y productos derivados a otros gobiernos. De haber cohabitado con los rojos nos hubiese convertido en cómplices. Optamos por defender principios y valores.

El caso de los empresarios es complejo. En Venezuela, pocas empresas pueden subsistir si tienen una relación crítica al régimen ¿Deberían inmolarse en una situación en la que perciben que los políticos de oposición no se ponen de acuerdo para enfrentar al régimen con una estrategia común y en la que abundan las descalificaciones entre los mismos dirigentes?

Es lógico que conversen con los jerarcas del régimen, pero deben cuidarse de no pasar de la convivencia a la complicidad. Como dijo Julián Marías en su conocido artículo Convivencia y complicidad: Se puede convivir con los muy distintos, incluso adversarios, pero no «colaborar» con ellos, aceptar sus supuestos, dar por bueno lo que parece pésimo.

Sanciones y voto

Otro punto que divide al sector opositor es si debemos abstenernos o votar en las próximas elecciones que, nos guste o no, se realizarán en el 2024. Es evidente que el Consejo Nacional Electoral hace lo que el régimen le ordena; decidió que el conteo de las papeletas no tiene valor; el Registro Electoral está desactualizado y no es confiable; los empleados subalternos del CNE son en su casi totalidad del partido oficialista. Si la oposición no tiene testigos confiables, los rojos votan por los ausentes y permiten el voto acompañado como medio de coacción.

A pesar de estos contratiempos, por decir lo menos, hemos ganado gobernaciones, alcaldías, diputaciones y un referendo, cuando hemos estado organizados y unidos. Algo que nos cuesta aceptar es que Chávez tuvo inicialmente mayoría; gradualmente la perdió, pero la recuperó por las misiones y recursos por los altos precios del petróleo.

Maduro nunca ha tenido mayoría y gracias a la alcahuetería del Tribunal Supremo de Justicia ha inhabilitado a candidatos y desconocido elecciones. En el 2005 los partidos decidieron la abstención porque estaban conscientes de que no obtendrían más de una docena de curules. Seguir predicando la abstención es un suicidio político. La mayoría lo hace de buena fe. Otros no tanto.

Es constitucional que la Fuerza Armada intervenga para restaurar la carta magna. Eso no depende de los civiles, aunque podríamos crear un clima propicio si ofrecemos una alternativa confiable de gobernabilidad, mediante pacto a mediano plazo y un candidato que no tenga rechazo. Además, que cesen las descalificaciones dentro de la oposición. Hoy es imposible que los militares intervengan y después se queden con el poder. Tendrían que proceder como el 18 de octubre de 1945 y el 23 de enero de 1958, es decir, entregar el poder a los civiles. Mientras sucede algo que es posible, pero quizá poco probable, no queda otra vía que dar la pelea en el terreno electoral. Por otra parte, las sanciones deben permanecer e incluso intensificarse, para intentar que el régimen acepte realizar una elección limpia. Quizá esto no se logre, pero hay que intentarlo. 

En la oposición hay quienes consideran que no se debe negociar y que no se debe votar. ¡Qué bueno que haya venezolanos que defiendan estos puntos de vista! Debemos respetarlos y ellos deben respetar a quienes pensamos lo contrario. Insultos y descalificaciones mutuas solo benefician el régimen.

Como (había) en botica

  • El pasado 28 de abril habría cumplido cien años Pompeyo Márquez, político que luchó para defender sus ideas y reconocer sus errores. En un medio en el que abunda la corrupción fue un venezolano honesto. Disfruté y aprendí de sus prédicas semanales cuando nos reuníamos en la mesa de reflexión que convocaba Alberto Quirós Corradi. No olvido la bochornosa escena protagonizada por un mequetrefe estudiante del Pedagógico, que tuvo la osadía de llamarlo fascista.
  • Lamentamos el fallecimiento de Daumiro Romero, compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol.
  • ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Burbujas de champaña y de miseria, por Eddie A. Ramírez S.
Unas burbujas son de champaña. Otras de miseria. Pocos venezolanos están en la primera

 

Unas burbujas son de champaña. Otras de miseria. Pocos venezolanos están en la primera. La mayoría se ubica en la segunda. Esto ocurre tanto dentro de nuestras fronteras, como fuera de ellas. Las burbujas internas siempre han existido. Las de compatriotas en el exterior son una novedad. ¿Por qué se formaron? ¿Quiénes son los responsables de esta situación? ¿Cómo deshacerlas?

Burbujas internas

Siempre habrá desigualdades. Lo repudiable es que las mismas sean tan grandes y que algunas sean producto de la corrupción. También es inaceptable que quienes tienen más sean indiferentes y no contribuyan a disminuir las desigualdades. Afortunadamente, en Venezuela tenemos numerosos ejemplos de empresas que han creado organizaciones sin fines de lucro que realizan una extraordinaria labor social. También hay personas que practican voluntariado en hospitales y otros servicios comunitarios.

A la par, muchos que pecan por egoístas o por ignorantes. Consideran, con razón, que por esfuerzo propio lograron el ascenso social. Constituyen un grupo relativamente reducido que pudo beneficiarse de las políticas de nuestros gobernantes en el período entre 1935 y el final del siglo XX. Lamentablemente, muchos otros quedaron marginados.

Entre los favorecidos hay quienes no se percatan que había dos países. Por un lado, el de las urbanizaciones, buenos colegios e ingresos que permitían viajar. Por el otro, el de los ranchos, educación deficiente e ingresos que solo permitían una alimentación precaria. Las desigualdades entre las ciudades y el medio rural siempre fueron abismales. ¿Hubo ascenso social en ese período? ¡Claro que sí!, pero muy por debajo de lo que ha debido ser. 

Hoy, las burbujas de champaña y las de miseria son más evidentes ante la pérdida del poder adquisitivo de la gran mayoría.

Jubilados que pensaban tener una vejez más o menos digna están pasando grandes dificultades. Educadores, abogados y otros profesionales dependen de una remesa del exterior. Quien era pobre, es ahora más pobre. Hay otras burbujas que no son criticables. En ellas se encierran compatriotas que por seguridad o por tranquilidad espiritual requieren alejarse por un tiempo del mundanal ruido.

Burbujas en el exterior

No difieren de las anteriores. En unas se encuentran compatriotas con dinero mal habido. En otras, quienes trabajaron duro y ahorraron. Unos siguen pendientes de la situación política en Venezuela. Otros han pasado la página. Los profesionales jóvenes que emigraron han tenido que empezar desde muy abajo en su área de experticia o se han visto obligados a trabajar en lo que se les presente. 

Quienes emigraron a países desarrollados mejoran gradualmente y sus hijos tendrán más oportunidades. Los que están en los países del sur tienen la desventaja de que a veces no son bien recibidos. Esta situación hay que entenderla y no culpar a los habitantes del país receptor. Toda migración masiva ocasiona graves distorsiones. Reconozcamos los problemas que causamos y que, a pesar de todo, nuestros compatriotas son en general bien recibidos. También hay un problema de estabilidad política y económica. Países hermanos que hace poco tiempo iban muy bien, hoy están próximos a un despeñadero.

Pinchar las burbujas

Hay que deshacer estas burbujas de miseria, así como las de indiferentes que disfrutan de recursos bien o mal habidos. No es fácil. Para lograr una sociedad más justa, los gobiernos deben dedicar más recursos a la educación, a la salud y a la infraestructura, así como crear las condiciones apropiadas para un crecimiento sostenible del sector privado. Ello implica abandonar la política del capitalismo de Estado, que solo ha producido empresas que tarde o temprano quiebran.

El sector privado es el que puede crear una riqueza perdurable que permita disminuir gradualmente la pobreza. Desde luego, ese sector debe actuar con responsabilidad social y el Estado debe velar por el respeto a las leyes. Además, corresponde al Estado introducir los correctivos necesarios para proteger a los grupos más vulnerables, sin caer en un asistencialismo extremo.

La quiebra de todas las empresas del Estado es una evidencia de que ese no es el camino. En el pasado hubo algunas exitosas, como Edelca, el Metro de Caracas y Pdvsa, pero fueron la excepción. Tarde o temprano tenían que sucumbir ante el clientelismo y la corrupción. Ojalá el sector político y la sociedad civil acepten esta realidad. Sería una ruptura con el pasado remoto y, desde luego, con el presente, que nos pondría en la senda del desarrollo sustentable.

Para la recuperación de Venezuela es imprescindible, como requisito necesario, pero no suficiente, salir del régimen.

La reciente designación del nuevo Tribunal Supremo de Justicia, que es igualmente sectario y mediocre como el anterior, es una señal clara de que Maduro y sus compinches no están dispuestos a ceder fácilmente el poder. Quienes por inocentes pensaban que se puede cohabitar, tienen que haber aterrizado. 

Para lograr el cambio, no nos cansaremos de repetir, se necesita una dirigencia con unidad de propósito, un acuerdo de transición y gobernabilidad por varios períodos presidenciales y que todos nos percatemos de que, salvo un imponderable deseable, no hay otra vía que la electoral; además, que en estos momentos se requiere un candidato presidencial que no tenga rechazo.

Si no pinchamos la burbuja interna nos asfixiaremo en ella. Si persiste la del exterior perderemos valiosos recursos humanos. 

Como (había) en botica

  • Carlos Canache Mata acaba de publicar el libro Rómulo Betancourt, líder y estadista. Dada la estrecha relación entre ellos, el libro tiene que ser muy interesante.
  • Mañana 4 de mayo será la presentación en Madrid del libro La Tumba, secuestro en Venezuela, del luchador y amigo Antonio Ledezma. Debe ser una importante contribución a la divulgación de los atropellos del régimen.
  • La Fundación Empresas Polar sigue cumpliendo una loable labor. Felicitaciones a los científicos ganadores del Premio Lorenzo Mendoza Fleury
  • ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com | 26 de abril 2022

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