Karina Peraza Rodríguez, autor en Runrun

Karina Peraza Rodríguez

#MonitorDeVíctimasLara | Por asesinato a golpes de un bebé buscan a su papá, un menor de 15 años
El infanticidio se cometió en la parroquia Tamaca, al norte de Barquisimeto, estado Lara. La mamá del pequeño fue detenida y presentada en tribunales

 

@KaryPerazaR

Más de 15 días han pasado desde el asesinato de Jhoander David Pérez Pérez, un bebé de 11 meses de nacido. El presunto autor del infanticidio es el padre del menor. Hasta ahora funcionarios del Eje de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) Lara no han podido dar con él.

El suceso ocurrió el pasado 30 de agosto a las 11:30 a.m. Los doctores que estaban de guardia en el ambulatorio de Tamaca, ubicado al norte de Barquisimeto, estado Lara, recibieron al bebé, que en ese momento estaba inconsciente. Murió a los segundos de ser ingresado.

Los médicos observaron golpes en el cuerpo del pequeño, especialmente en el área del pecho, por lo que de inmediato llamaron a funcionarios del CICPC, que interrogaron a Rosalinda Coromoto Pérez Pérez, una joven de 20 años de edad, quien fue la que llevó al niño al centro asistencial e indicó que era su hijo.

La mujer relató que no se encontraba en la vivienda para el momento del hecho. Aseguró que dejó al infante con su padre, un joven de 15 años de edad, y que cuando regresó a casa el bebé estaba como desmayado, no se movía.

Según ese relato, para ese momento ya el joven no se encontraba en la vivienda, por lo que Pérez Pérez corrió buscando ayuda entre los vecinos para trasladar al niño hasta el mencionado ambulatorio.

El cadáver del pequeño fue trasladado a la morgue del Hospital Central Antonio María Pineda de Barquisimeto.

Una comisión del Eje de Homicidios del CICPC se trasladó hasta la casa de la familia del presunto responsable, pero no se encontraba en ese lugar. Los parientes del menor indicaron que no lo habían visto. Mientras a la mamá del bebé la trasladaron a la sede del CICPC para continuar con las investigaciones.

Fuentes aseguraron que tras algunos interrogatorios a la mujer se supo que el bebé era supuestamente maltratado por su padre. A la mujer la dejaron privada de  libertad. Fue presentada ante los tribunales larenses por el delito de trato cruel contra su pequeño hijo.

El martes 31 de agosto le realizaron la autopsia al pequeño y constataron que tenía traumatismo en el tórax cerrado. Presumen que fue sometido a una fuerte presión en el pecho, determinando así que fue asesinado a golpes.

Se enteran por la radio

El mismo día que hacían la autopsia del infante a la morgue del Hospital Central llegó la abuela materna del pequeño. La mujer, que vive en la parroquia Unión, se enteró por las noticias de la radio que su nieto estaba muerto.

La abuela del bebé relató a Monitor de Víctimas que tenía una semana que no veía a su hija. “Ella llegó a la casa sin el niño, ese día la regañé, le dije que si era loca, que por qué lo dejaba solo”, contó.

La mujer explicó que le había pedido en varias ocasiones a su hija que se quedara en su casa con el bebé, pero que no pasaban más de cinco días con ella y luego regresaba a la vivienda con el adolescente que tenía como pareja.

#MonitorDeVíctimas | Acusan a una misma comisión de las FAES de matar a dos jóvenes en diferentes sitios de Lara
Los hechos ocurrieron en el municipio Jiménez. Familiares de ambos fallecidos aseguraron que sus muertes no ocurrieron en medio de enfrentamientos y que a ambos los sacaron de sus respectivas casas

@KaryPerazaR

Pastor Alexander Freitez Sequera y Luis Eduardo Lucena Ramos fueron asesinados en el municipio Jiménez del estado Lara, entre la madrugada y la mañana del viernes 23 de julio.

Estos crímenes, aunque se registraron en distintos sitios, tienen mucho en común: ambas víctimas tenían 29 años de edad  y en los dos casos los familiares de los fallecidos aseguran que se trató de ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por una misma comisión de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES).

El caso de Freitez Sequera  

Al menos 40 funcionarios que vestían de negro, estaban encapuchados y portaban armas cortas y largas llegaron a las 2:00 de la madrugada al caserío de Guadalupe, ubicado en el municipio Jiménez. Se trasladaron en más de 8 vehículos entre los que se encontraban una camioneta Blazer, una Explorer, una Terios y una Hilux, además de un Corsa y un Ford Ka.

Los hombres eran supuestamente efectivos de las FAES. Según los vecinos del lugar así los identificaban los uniformes que tenían puestos. Aseguraron que  llevaban gorras con las siglas DCDO que significa Dirección Contra la Delincuencia Organizada, grupo que también pertenece a la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

En ese momento muchas personas se despertaron por el ruido de los vehículos y otros lo hicieron seguido de tres disparos al aire que hicieron los uniformados cuando tomaron toda la comunidad. Así lo narraron personas del sector.

La casa de Freitez Sequera fue rodeada. Dentro de la vivienda se encontraban los padres del hombre, un hermano menor de edad y su hijo de 5 años. El joven, que pertenecía una familia cristiana evangélica, estaba orando en una habitación junto a su madre.

De acuerdo con las versiones obtenidas, cuando los funcionarios irrumpieron, lo apuntaron y sin dar explicación lo obligaron a salir de la vivienda. A la familia la reunieron, la encerraron en el cuarto principal y le indicaron que no podía salir. El grupo quedó bajo la custodia de hombres armados.

Los padres del hombre escucharon más de cuatro detonaciones, que sonaron hacia la parte de atrás de la vivienda. Ante la inquietud de la familia los funcionarios indicaron que no estaba pasando nada.

Se supo que a los vecinos que trataban de acercase para saber qué pasaba, los obligaban a encerrarse a sus casas, bajo la amenaza de que los meterían presos. Solo observaron que en la parte de adelante de la casa estaba colocada un arma, que describieron como una escopeta larga.

Que lo fueran a buscar a la morgue

A las 6:00 de la mañana dejaron salir a la familia de Freitez Sequera de la habitación. Podían movilizarse dentro de la vivienda, pero no salir de la misma.  A las 11:00 a.m. le indicaron a los parientes del hombre que fueran a la morgue a buscarlo. Al dirigirse al Hospital de Quíbor supieron que su cuerpo estaba allí desde las 5:30 de la madrugada.

Los efectivos de las FAES se retiraron de la zona a las 4:00 de la tarde. Según las personas del sector fue a esa hora cuando pudieron transitar en el caserío con libertad.

La familia del occiso aseguró que no se explica por qué lo mataron. Sus parientes indicaron que no tenía antecedentes penales, no había tenido problemas con la justicia ni con nadie.

Freitez Sequera había llegado tres meses antes de Colombia. Desde entonces comenzó a ir a la iglesia con sus padres. Se dedicaba a hacer, vender o cambiar artesanía.

“Eso no fue ningún enfrentamiento porque Pastor no era ningún delincuente ni manejaba ni tenía armas. Lo mataron porque quisieron. Le dieron unos tiros en las piernas, en el abdomen y en el pecho. Además se robaron unos zapatos, un teléfono básico y hasta 8 dólares”, denunciaron los familiares del hombre.

El caso de Lucena Ramos

A las 6:30 de la mañana de ese mismo viernes 23 de julio una camioneta Explorer y una Terios se movilizaron hasta la calle 9A, entre avenidas 28 y 29 del barrio Primero de Mayo de Quíbor.

Los funcionarios, al menos 10, llegaron de forma violenta a la vivienda de Luis Eduardo Lucena Ramos y abrieron la puerta con una patada. El joven estaba durmiendo con su esposa. Los hicieron levantarse. A la par los funcionarios de las FAES ingresaron a la vivienda de a lado y sacaron a una pareja y sus tres hijos menores de edad.

A la familia vecina y a la esposa de Luis Eduardo los montaron en la camioneta Explorer, mientras que al joven lo arrodillaron, lo apuntaron y se lo llevaron detenido. A él lo montaron en la camioneta Terios. Eso fue lo que contaron los vecinos.

Los vehículos arrancaron al mismo tiempo, pero tomaron rumbos distintos. La Explorer se detuvo en la población de Cuara. Allí los bajaron a todos y los dejaron abandonados. La Terios se fue por el barrio Bolívar, cuando la vieron llegar testigos indican que escucharon algunas detonaciones y gritos.

Los familiares de Lucena Ramos fueron advertidos por conocidos que lo habían llevado al Hospital y cuando fueron lo habían ingresado sin vida.

Este joven deja tres niños de 2, 7 y 9 años de edad. Había estado detenido durante tres meses por el delito de robo. A través de los planes de descongestionamiento fue liberado con una medida cautelar de presentación de cada 8 días.

Cuando ocurrieron los hechos el hombre tenía tres días en libertad y su familia asegura que no estaba delinquiendo, que había regresado a su trabajo de jornalero y que se dedicaba a sacar las cebollas de algunas siembras.

Monitor de Víctimas – Cintillo
#MonitorDeVíctimas | Ex funcionario del CONAS fue asesinado dentro de una comisaría de PoliLara

Parientes de Yuleiber Antony Sequera, la víctima, aseguran que el hombre no pudo haber amenazado a los policías con un arma de fuego porque no tenía alguna

 

Por este hecho quedaron privados de libertad dos funcionarios de la Policía de Lara. Según la versión policial, el entonces detenido estaba armado e intentó fugarse

 

@KaryPerazaR

 

A las 7:00 de la noche del pasado jueves 27 de mayo una detonación se escuchó dentro del centro de coordinación policial de Sanare, municipio Andrés Eloy Blanco, estado Lara. 

La mencionada comisaría está a un lado de la plaza Bolívar de la localidad, por lo que las personas que allí se encontraban escucharon el disparo. Después observaron cómo sacaban a una persona herida, la cual fue trasladada hasta el Hospital José María Bengoa de Sanare. 

El hombre tenía una herida de bala en el brazo derecho y otra en el abdomen, su estado de salud era grave y en dicho centro asistencial no contaban con los insumos para atenderlo. Fue remitido al Hospital Central de Barquisimeto. 

La ambulancia salió con lo que hasta ahora era un hombre desconocido y en el camino falleció. La unidad se devolvió al pueblo de Sanare. A eso de las 8:30 de la noche el fallecido fue identificado como Yuleiber Antony Sequera, de 28 años de edad. 

Un pariente de la víctima relató al equipo de Monitor de Víctimas que el joven era ex funcionario del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS) de la Guardia Nacional. 

En dicho organismo el hombre prestó sus servicios por ocho años en Tinaquillo, estado Cojedes. Sin embargo, por la crisis del país y los bajos salarios a Sequera se le hacía cuesta arriba su traslado desde Sanare hasta su lugar de trabajo, por lo que dejó de asistir y estaba en calidad de desertor.

Tenía que mantener a su esposa y a sus hijos: un bebé de 4 meses y dos niños de 2 y 5 años de edad. Había empezado a sembrar caraota y café en unas tierras de su propiedad. 

No tenía arma propia 

Un familiar del occiso indicó que el hombre iba en su moto, cuando fue detenido por cuatro funcionarios de la Policía del estado Lara, quienes se trasladaban en dos motos y le pidieron que lo acompañara a la comisaría. Ya dentro de la comisaría no saben en qué circunstancias ocurrieron los hechos.

La versión policial indica que desde el primer momento que fue detenido, el ex funcionario del CONAS mostró resistencia para ser revisado y por eso se lo llevaron al centro de coordinación policial. Una vez allí, Sequera forcejó con los funcionarios y sacó un arma de fuego de sus partes íntimas. Supuestamente al verse amenazado, el uniformado disparó.

Los familiares del fallecido manifiestan que esa versión es falsa y aseguran que el hombre no estaba armado, ni siquiera tenía arma personal. “Todos los que son de este pueblo y conocen esa comisaría no hacen el intento de escapar de allí. Si él  hubiera querido fugarse lo hubiera hace desde el momento en que lo detuvieron. Esos policías están mintiendo”, manifestó un pariente del occiso.

Dos imputados por homicidio

El caso está siendo investigado por funcionarios del Eje de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). Alfonso de la Torre, Fiscal 21 con competencia en Derechos Fundamentales, luego de indagar , verificar las versiones del hecho y estudiar las evidencias recabadas, solicitó la aprehensión de dos funcionarios: los oficiales Yimmi Miguel Goyo Pérez y Leonel Alexander Aguilar.

Ambos fueron presentados ante los tribunales larenses e imputados por el delito de homicidio. Los Polilara quedaron privados de su libertad, mientras dura el proceso penal en su contra.

Monitor de Víctimas – Cintillo
#MonitorDeVíctimas | FAES asesinó a cinco hombres en cuatro días en Lara
A cuatro de las víctimas los funcionarios las hicieron salir de las viviendas en las que se encontraban. Las autoridades aseguran que las muertes ocurrieron en medio de enfrentamientos

@KaryPerazaR

 

Desde el 8 y hasta el 11 de marzo se realizaron tres procedimientos policiales en el estado Lara que dejaron un saldo de cinco hombres muertos. Las referidas actuaciones fueron ejecutadas por integrantes de la Brigada de Respuesta Inmediata (BRI) y por efectivos de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), ambos grupos adscritos a la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

En dos de los tres casos familiares de las víctimas le aseguraron a Monitor de Víctimas que sus parientes no cayeron en medio de enfrentamientos, como indican las autoridades. Insisten en que se trató de ejecuciones extrajudiciales.

Se fue sin temor

“Me van a buscar”, fueron las últimas palabras de Elí José Ramos Peña, de 44 años de edad, le dijo a sus familiares cuando salió rodeado por funcionarios de la BRI, quienes llegaron a las 5:00 de la mañana del pasado 8 de marzo a su vivienda, ubicada en El Tereque, municipio Palavecino, estado Lara.

Ramos Peña estaba durmiendo con su esposa. En la vivienda estaba también su hija, una adolescente de 14 años de edad. La familia observó que había varios miembros de la BRI en motocicletas. Los funcionarios tocaron la puerta y le pidieron al hombre que los acompañara. Aseguraron que lo llevarían a la sede de dicho organismo policial, pero no fue así.

Familiares de Ramos Peña, que era cristiano evangélico y que se ganaba la vida como albañil, comentaron que lo buscaron por diversos puestos policiales. No dieron con él. Al día siguiente, en horas de la tarde, recibieron una llamada en la que les indicaban que el cadáver del hombre estaba en la morgue.

 

Al principio los parientes de la víctima pensaron que le había dado un infarto, porque sufría del corazón, pero mayúscula fue su sorpresa cuando les indicaron que había muerto en un enfrentamiento.

Los sacaron de la casa

El segundo caso se registró el pasado 9 de marzo a las 7:30 de la noche, cuando funcionarios de las FAES llegaron a la comunidad Villa Esperanza, una invasión ubicada en Cabudare, municipio Palavecino.

Los funcionarios llegaron directo a la casa de Yeison Javier Pimentel Jiménez, de 25 años de edad, donde también se encontraba su cuñado, Pastor Antonio Mujica Martínez, de 43 años de edad, y un amigo de ambos, Deifher Zhamir Ledezma Romero, de 30 años.  En la vivienda estaban además la esposa de Pimentel Jiménez y dos adolescente de 13 y 11 años de edad.

De acuerdo con testigos de lo ocurrido, efectivos de las FAES llegaron en más de diez vehículos, la mayoría de ellos particulares. Los funcionarios sacaron a la mujer y a los menores de edad de la vivienda. Lo mismo con otras cinco familias a las que obligaron a desalojar la calle 5 de la referida comunidad. Les ordenaron quedarse todos en una misma casa y no salir de allí.

Lo último que supieron los vecinos sobre los tres hombres antes mencionados fue que estaban tirados en el piso y que los funcionarios de las FAES los tenían apuntados.

 

Personas de la comunidad aseguraron haber visto cuando hicieron correr a Ledezma Romero hacia una quebrada, luego escucharon unas detonaciones y casi que de inmediato se oyó la voz de Mujica Martínez, que pedía que llevaran a su amigo a un ambulatorio, que no lo dejaran morir.

Mientras todo esto ocurría, Pimentel Jiménez gritaba, alertando que los estaban matando. Testigos relataron que las tres víctimas pidieron clemencia por sus vidas.

Siguiendo con este relato, el lugar quedó en silencio y minutos después se escucharon gritos de los funcionarios: “¡Cuidado, nos están atacando. Es una granada”. Según los residentes de la zona fueron los propios policías quienes lanzaron bombas aturdidoras.

Los policías hasta pidieron comida

Pasada la medianoche, familiares de los tres hombres en cuestión se acercaron a los funcionarios, que seguían en la vivienda y que hacía rato habían mandado a comprar comida rápida. La respuesta que obtuvieron era que sus parientes estaban detenidos. Una vez más les ordenaron retirarse.

Era la 1:00 de la madrugada cuando vecinos observaron una furgoneta del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). Los parientes de los hombres que supuestamente habían sido detenidos  decidieron ir hasta el ambulatorio de Cabudare. Confirmaron lo peor, los tres habían sido ingresados sin vida.

Sobre las víctimas se conoció que Pimentel Jiménez y Mujica Martínez, los cuñados, eran albañiles. Personas cercanas a ambos aseguraron que en la vivienda en la que estaban tenían guardados 120 dólares que se habían ganado haciendo un pozo séptico. Dicho dinero desapareció. El tercero hombre trabaja en una cauchera.

 

Se supo que las tres víctimas tenían antecedentes penales por robo. Mujica Martínez tenía tres años con medida cautelar de presentación.

Según la versión policial, estos hombres habrían perpetrado un ataque con granada contra la vivienda de una funcionaria de las FAES el sábado 6 de marzo. Por este hecho fueron detenidas cinco personas. Parientes de los tres asesinados aseguran no conocerlas.

Otro supuesto enfrentamiento

En un último hecho registrado el pasado 11 de marzo en el sector El Morroco del municipio Torres, estado Lara, fue ultimado Douglas Antonio García Rodríguez, de 42 años de edad. El hombre era conocido como “El Camello”.

Según la versión policial, García Rodríguez se ocultó en una vivienda y desde allí disparó en contra de funcionarios de las FAES, generándose un intercambio de disparos en el que “El Camello” terminó muerto.

#MonitorDeVíctimas | Padres localizan a su hijo muerto luego de un mes de búsqueda
Yoanfred José Mendoza Escalona fue asesinado a bala. El cadáver fue hallado al fondo de un pozo de 20 metros de profundidad  | Fotos: cortesía

 

Karina Peraza Rodríguez – @KaryPerazaR

 

Pasaron el último día del año 2020 buscando y orando para que su hijo Yoanfred José Mendoza Escalona, de 27 años de edad, apareciera y así despedir el año juntos, como familia. Ese deseo no fue cumplido.

La búsqueda de Yoanfred, que inició el 30 de diciembre del año pasado, se extendió por todo el municipio Andrés Eloy Blanco, en el estado Lara. Culminó la tarde del pasado 6 de febrero cuando lo localizaron sin vida. 

Un angustiante mes vivieron los padres de Yoanfred José, quienes no supieron más de su paradero. Intuían que algo le había ocurrido porque no solía desaparecer tanto tiempo y mucho menos abandonar su trabajo en la agricultura. 

Visitaban comisarías, centros asistenciales en Sanare, en otros municipios y hasta en Barquisimeto, pero no lograban dar con él. Varios conocidos se unieron a la búsqueda, que al principio fue muy activa, aunque con el pasar de las semanas el apoyo fue menor. 

No se dieron por vencidos

 

Los padres de Yoanfred José no descansaron y llevados por más que un presentimiento pidieron ayuda a un amigo de ellos que forma parte de un cuerpo de bomberos. La única zona en la que les faltaba por buscar era en un respiradero que funge como pozo, ubicado en el sector Lomas de Timonal, en Sanare. 

El funcionario no se negó y acudió al lugar. El pozo tiene al menos una profundidad de 20 metros y cuando hizo la búsqueda encontró lo que buscaba: allí estaba el cuerpo. 

De inmediato avisaron a funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) de Quíbor. Una vez extrajeron el cuerpo del pozo los padres de Yoanfred José lo reconocieron por su vestimenta. 

El domingo 7 de febrero al cadáver se le realizó la autopsia y el patólogo indicó que se trataba de un homicidio, pues según develó el examen forense, el joven habría fallecido producto de un disparo en la región del tórax.  Ahora funcionarios del Eje de Homicidios Lara del Cicpc avanzan con las investigaciones del caso. 

#MonitordeVíctimas | CICPC detuvo al presunto homicida del coordinador pastoral del colegio La Salle, en Barquisimeto
El señalado asesino conocía a la víctima, por eso pudo ingresar a la institución. Se estableció que el móvil del crimen, cometido el pasado 6 de enero, fue el robo

@KaryPerazaR

La madrugada del pasado 13 de enero fue capturado el presunto homicida del coordinador pastoral juvenil del colegio La Salle de Barquisimeto, Luigi Manganiello Gnerre, de 44 años de edad, a quien un vigilante de la institución consiguió sin vida en el baño de su dormitorio, la mañana del 6 de enero. 

El señalado asesino, cuyo nombre se corresponde con las siglas R.E.M.T., de 27 años de edad, fue detenido por funcionarios del Eje de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) Lara.

El ahora capturado se encontraba en una vivienda ubicada en el sector 3 de la comunidad de San Francisco, en la zona oeste de Barquisimeto.

A Manganiello lo hallaron ensangrentado y con poca ropa. A un lado de su cadáver se encontraba la tapa del inodoro destrozada. Al momento del hallazgo, el vigilante avisó de inmediato a los directivos del colegio y procedieron a llamar a funcionarios del Cicpc.

Lo mataron y le robaron

La hermana del coordinador pastoral, Ana Manganiello, con los ojos enrojecidos de tanto llorar, contó que el hombre murió al recibir un fuerte golpe en la cabeza y que además fue despojado de sus pertenencias, entre ellas una computadora portátil Canaima y otra, marca Lenovo.

Tampoco fueron hallados en el sitio un proyector, un teléfono celular, un bolso, ropa y zapatos. Parte de lo hurtado fue encontrado en la vivienda en la que se efectuó la captura.

Funcionarios del CICPC Lara confirmaron a Monitor de Víctimas que en efecto a Manganiello lo asesinaron golpeándolo con la tapa del inodoro y que el móvil del crimen era el robo.

El presunto homicida conocía a la víctima

Se conoció que los investigadores entrevistaron a familiares, compañeros de trabajo y conocidos del coordinador pastoral. De igual forma hicieron rastreos telefónicos y de esa manera obtuvieron las pistas para dar con el señalado asesino.

Douglas Rico, director nacional del Cicpc, indicó que el detenido era conocido del coordinador pastoral, por eso tuvo acceso al instituto y al parecer luego de que discutieron, el joven lo asesinó, le robó y escapó del lugar.

Amaba enseñar y ayudar

Manganiello tenía tres años trabajando en la mencionada institución educativa y desde entonces dormía en un dormitorio ubicado dentro del colegio, situado en la calle 28 con carrera 14, en el centro de Barquisimeto.  

La hermana del ahora occiso explicó que el coordinador pastoral tenía toda la vida entregado al catolicismo. Era de padres italianos y había nacido en Puerto Cabello, estado Carabobo, donde actualmente vive la mujer, quien al enterarse de la noticia viajó hasta la capital larense para retirar el cuerpo de su ser querido.

Hace diez años había sido asesinado el otro hermano de Manganiello, lo mataron por resistirse a un robo. Luigi era el menor de los tres. 

Profesores, representantes y alumnos de dicho colegio, que se aglomeraron en las afueras de la institución el día del hallazgo, se mostraron asombrados por la muerte de quien describieron como un hombre que amaba enseñar y ayudar.

 

#MonitorDeVíctimas | Regresaron de Colombia y los asesinó la policía 
Camacaro Perdomo estaba en Colombia con su esposa y sus dos hijas menores de edad. Habían sido desalojados de la vivienda en la que residían porque no tenían cómo pagar el alquiler

Karina Peraza Rodríguez / Foto: Anderson Piña 

 

En marzo de este año las autoridades venezolanas anunciaron el cierre de la frontera con Colombia ante los contagios por la pandemia del COVID-19. El protocolo para quienes regresaban al país era pasar por refugios en los que debían permanecer al menos 15 días y posteriormente ser enviados a los estados donde residían. Allí también estarían aislados por igual lapso. Una vez que sabían que estaban sanos se les permitía ir a sus hogares. 

Así sucedió con Edward José Camacaro Perdomo, de 20 años de edad, y con Yender Javier Arriechi Mujica, de 26 años. Ambos pasaron por refugios: primero uno ubicado en el estado Táchira y luego otro en Lara. Por otro lado,  Kenis Hernán Chirinos Gutiérrez, de 35 años de edad, quien se dedicaba a pasar personas por las trochas, al ser testigo de los malos ratos e incomunicación por la que atravesaban los retornados, decidió dirigirse al estado Lara antes de que fuese internado en algún refugio.

Además de haber emigrado para trabajar en Colombia y luego regresar a Venezuela por la pandemia, estos tres hombres tienen otro aspecto en común: fueron asesinados por la Brigada de Reacción Inmediata (BRI) y la FAES, grupos de la PNB. 

Había vuelto a Venezuela porque no tenía para el alquiler

Camacaro Perdomo estaba en Colombia con su esposa y sus dos hijas menores de edad. Habían sido desalojados de la vivienda en la que residían porque no tenían cómo pagar el alquiler. Habían dejado de trabajar por las restricciones que generó la pandemia. 

El hombre, que cruzó la frontera con su familia, no tenía ni una semana de haber salido del confinamiento que exigía el protocolo sanitario cuando una comisión de la BRI llegó a su vivienda. 

El 28 de abril los funcionarios llegaron en horas de la madrugada, lo esposaron y le indicaron a sus parientes que sería trasladado a una comisaría para un chequeo. No regresó. Fue reportado como muerto en un enfrentamiento.

Su padre avisó que se lo habían llevado con vida

La segunda víctima fue Arriechi Mujica. El pasado 25 de mayo a las 4:00 de la madrugada efectivos de las FAES llegaron a la casa del hombre, ubicada en la calle 2 con carrera 3 del barrio La Victoria, parroquia Unión, Barquisimeto, estado Lara. Lo sacaron vivo de su casa, según el relato de sus familiares.

El joven también había estado en un refugio en Táchira y después en la Villa Bolivariana, ubicada en Barquisimeto. Una vez confinado en la capital larense tardó en ser dado de alta debido a que ameritó asistencia médica, porque presentó convulsiones.

Apenas tenía diez días en su vivienda cuando la FAES se lo llevó. En el momento de la incursión de los uniformados, el padre de Arriechi Mujica mandó varias notas de voz a diversos grupos, advirtiendo que a su hijo lo habían sacado vivo. De nada valió: al muchacho lo mataron horas más tarde en la comunidad de Santos Luzardo. Las autoridades aseguraron que se trató de un enfrentamiento.

Pagó con su vida pasar personas por las trochas

La tercera víctima fue Chirinos Gutiérrez. El joven, que pasaba personas por las trochas, había sido testigo de lo que se vivía en los refugios y además sabía que existía la amenaza por parte de Freddy Bernal, designado como protector de Táchira, de que serían detenidos.

El hombre había vuelto a Barquisimeto en marzo de este año. Algunas de las personas de la comunidad quisieron reportarlo ante la Gobernación. El 21 de julio una comisión de la BRI llegó directo a su vivienda. Sacaron a su familia de la casa y a él lo asesinaron en el lugar.

El hecho se produjo en horas de la mañana en una invasión ubicada en la comunidad de la Gil Fortoul, en la parroquia Unión, Barquisimeto, capital larense.

Casi 200 personas ejecutadas este año por la policía 

Lara es uno de los estados que en los últimos dos años ha registrado más casos de resistencia a la autoridad y ejecuciones extrajudiciales en todo el país. 

De enero a noviembre de 2020 la cifra de muertes a manos de cuerpos de seguridad del Estado se ubicó en 197 víctimas, según un registro de prensa.

Los datos de Monitor de Víctimas se registran desde el 1° de abril, cuando inició el proyecto en esa entidad. De acuerdo con estas cifras van 125 muertos por responsabilidad de las autoridades.

#MonitorDeVíctimas | Se salvaron de una masacre carcelaria y de la pandemia, pero no de las FAES en Lara
El grupo élite de la Policía Nacional Bolivariana ejecutó a dos expresidiarios que lograron salvarse de la matanza que en mayo de este año dejó 47 víctimas mortales en una prisión de Portuguesa. Igual suerte corrieron tres migrantes que regresaron al país por la pandemia

Karina Peraza Rodríguez / Fotos: Archivo y cortesía

 

El 1° de mayo de 2020 se registró una masacre que dejó como saldo 47 presos muertos y 75 heridos en el Centro Penitenciario de Los Llanos Orientales (Cepello), ubicado en Guanare, estado Portuguesa. Esos fueron los datos aportados por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) sobre el hecho. 

Padres, esposas y hermanos pasaron días de terror porque no sabían si sus seres queridos estaban vivos. Estuvieron días incomunicados y la preocupación por saber si sus familiares estaban bien no los dejaban descansar.

Esta angustia la vivieron y la superaron con alegría los familiares de Moisés Antonio Herrera Barreto, de 28 años de edad, y de Javier Enrique Sánchez Barrios, de 26 años. Ambos estaban recluidos en Cepello y afortunadamente sobrevivieron. 

La masacre, de la cual fueron responsabilizados el pran o líder negativo de ese penal y el director del recinto, trajo como consecuencia el desalojo de esa prisión y el traslado de muchos reclusos a otros centros penitenciarios. 

El 14 de mayo, Iris Valera, entonces ministra de Servicios Penitenciarios, otorgó libertades a 217 presos de Cepello bajo la modalidad de régimen de confianza tutelada. En la lista de los favorecidos estaban Herrera Barreto y Sánchez Barrios, quienes llegaron en una cola desde Portuguesa hasta el estado Lara.

Once días libre antes de su muerte 

Herrera Barreto finalmente llegó a su vivienda en el sector La Lagunita, en Santa Rosa. Tenía solo once días de haber recobrado su libertad cuando efectivos de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), quienes tienen su sede cerca de la morada del joven, llegaron a su casa para llevárselo. 

El 25 de mayo las autoridades le indicaron a sus familiares que simplemente se lo llevarían por averiguaciones. No regresó nunca más. Los funcionarios lo mataron de un disparo en el pecho, en hechos ocurridos en el barrio El Turbio, de esa misma parroquia. Luego indicaron que el hombre había muerto en medio de un enfrentamiento.   

Un par de meses después Sánchez Barrios se convirtió en otra víctima de las FAES. Murió en una presunta ejecución extrajudicial el pasado 23 de julio en horas de la tarde, en la avenida Ribereña, a la altura de la calle 48, al oeste de Barquisimeto. 

La madre del joven informó que su hijo no estaba armado y que minutos antes de su muerte había salido de visitarla en la comunidad de La Carucieña.

La mujer presume que funcionarios de las FAES lo detuvieron y al ver que dos meses antes había salido de un penal y tenía antecedentes, decidieron ejecutarlo. En este caso la versión oficial también indica que se trató de un enfrentamiento.