Karina Peraza Rodríguez, autor en Runrun

Karina Peraza Rodríguez

#MonitordeVíctimas | CICPC detuvo al presunto homicida del coordinador pastoral del colegio La Salle, en Barquisimeto
El señalado asesino conocía a la víctima, por eso pudo ingresar a la institución. Se estableció que el móvil del crimen, cometido el pasado 6 de enero, fue el robo

@KaryPerazaR

La madrugada del pasado 13 de enero fue capturado el presunto homicida del coordinador pastoral juvenil del colegio La Salle de Barquisimeto, Luigi Manganiello Gnerre, de 44 años de edad, a quien un vigilante de la institución consiguió sin vida en el baño de su dormitorio, la mañana del 6 de enero. 

El señalado asesino, cuyo nombre se corresponde con las siglas R.E.M.T., de 27 años de edad, fue detenido por funcionarios del Eje de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) Lara.

El ahora capturado se encontraba en una vivienda ubicada en el sector 3 de la comunidad de San Francisco, en la zona oeste de Barquisimeto.

A Manganiello lo hallaron ensangrentado y con poca ropa. A un lado de su cadáver se encontraba la tapa del inodoro destrozada. Al momento del hallazgo, el vigilante avisó de inmediato a los directivos del colegio y procedieron a llamar a funcionarios del Cicpc.

Lo mataron y le robaron

La hermana del coordinador pastoral, Ana Manganiello, con los ojos enrojecidos de tanto llorar, contó que el hombre murió al recibir un fuerte golpe en la cabeza y que además fue despojado de sus pertenencias, entre ellas una computadora portátil Canaima y otra, marca Lenovo.

Tampoco fueron hallados en el sitio un proyector, un teléfono celular, un bolso, ropa y zapatos. Parte de lo hurtado fue encontrado en la vivienda en la que se efectuó la captura.

Funcionarios del CICPC Lara confirmaron a Monitor de Víctimas que en efecto a Manganiello lo asesinaron golpeándolo con la tapa del inodoro y que el móvil del crimen era el robo.

El presunto homicida conocía a la víctima

Se conoció que los investigadores entrevistaron a familiares, compañeros de trabajo y conocidos del coordinador pastoral. De igual forma hicieron rastreos telefónicos y de esa manera obtuvieron las pistas para dar con el señalado asesino.

Douglas Rico, director nacional del Cicpc, indicó que el detenido era conocido del coordinador pastoral, por eso tuvo acceso al instituto y al parecer luego de que discutieron, el joven lo asesinó, le robó y escapó del lugar.

Amaba enseñar y ayudar

Manganiello tenía tres años trabajando en la mencionada institución educativa y desde entonces dormía en un dormitorio ubicado dentro del colegio, situado en la calle 28 con carrera 14, en el centro de Barquisimeto.  

La hermana del ahora occiso explicó que el coordinador pastoral tenía toda la vida entregado al catolicismo. Era de padres italianos y había nacido en Puerto Cabello, estado Carabobo, donde actualmente vive la mujer, quien al enterarse de la noticia viajó hasta la capital larense para retirar el cuerpo de su ser querido.

Hace diez años había sido asesinado el otro hermano de Manganiello, lo mataron por resistirse a un robo. Luigi era el menor de los tres. 

Profesores, representantes y alumnos de dicho colegio, que se aglomeraron en las afueras de la institución el día del hallazgo, se mostraron asombrados por la muerte de quien describieron como un hombre que amaba enseñar y ayudar.

 

#MonitorDeVíctimas | Regresaron de Colombia y los asesinó la policía 
Camacaro Perdomo estaba en Colombia con su esposa y sus dos hijas menores de edad. Habían sido desalojados de la vivienda en la que residían porque no tenían cómo pagar el alquiler

Karina Peraza Rodríguez / Foto: Anderson Piña 

 

En marzo de este año las autoridades venezolanas anunciaron el cierre de la frontera con Colombia ante los contagios por la pandemia del COVID-19. El protocolo para quienes regresaban al país era pasar por refugios en los que debían permanecer al menos 15 días y posteriormente ser enviados a los estados donde residían. Allí también estarían aislados por igual lapso. Una vez que sabían que estaban sanos se les permitía ir a sus hogares. 

Así sucedió con Edward José Camacaro Perdomo, de 20 años de edad, y con Yender Javier Arriechi Mujica, de 26 años. Ambos pasaron por refugios: primero uno ubicado en el estado Táchira y luego otro en Lara. Por otro lado,  Kenis Hernán Chirinos Gutiérrez, de 35 años de edad, quien se dedicaba a pasar personas por las trochas, al ser testigo de los malos ratos e incomunicación por la que atravesaban los retornados, decidió dirigirse al estado Lara antes de que fuese internado en algún refugio.

Además de haber emigrado para trabajar en Colombia y luego regresar a Venezuela por la pandemia, estos tres hombres tienen otro aspecto en común: fueron asesinados por la Brigada de Reacción Inmediata (BRI) y la FAES, grupos de la PNB. 

Había vuelto a Venezuela porque no tenía para el alquiler

Camacaro Perdomo estaba en Colombia con su esposa y sus dos hijas menores de edad. Habían sido desalojados de la vivienda en la que residían porque no tenían cómo pagar el alquiler. Habían dejado de trabajar por las restricciones que generó la pandemia. 

El hombre, que cruzó la frontera con su familia, no tenía ni una semana de haber salido del confinamiento que exigía el protocolo sanitario cuando una comisión de la BRI llegó a su vivienda. 

El 28 de abril los funcionarios llegaron en horas de la madrugada, lo esposaron y le indicaron a sus parientes que sería trasladado a una comisaría para un chequeo. No regresó. Fue reportado como muerto en un enfrentamiento.

Su padre avisó que se lo habían llevado con vida

La segunda víctima fue Arriechi Mujica. El pasado 25 de mayo a las 4:00 de la madrugada efectivos de las FAES llegaron a la casa del hombre, ubicada en la calle 2 con carrera 3 del barrio La Victoria, parroquia Unión, Barquisimeto, estado Lara. Lo sacaron vivo de su casa, según el relato de sus familiares.

El joven también había estado en un refugio en Táchira y después en la Villa Bolivariana, ubicada en Barquisimeto. Una vez confinado en la capital larense tardó en ser dado de alta debido a que ameritó asistencia médica, porque presentó convulsiones.

Apenas tenía diez días en su vivienda cuando la FAES se lo llevó. En el momento de la incursión de los uniformados, el padre de Arriechi Mujica mandó varias notas de voz a diversos grupos, advirtiendo que a su hijo lo habían sacado vivo. De nada valió: al muchacho lo mataron horas más tarde en la comunidad de Santos Luzardo. Las autoridades aseguraron que se trató de un enfrentamiento.

Pagó con su vida pasar personas por las trochas

La tercera víctima fue Chirinos Gutiérrez. El joven, que pasaba personas por las trochas, había sido testigo de lo que se vivía en los refugios y además sabía que existía la amenaza por parte de Freddy Bernal, designado como protector de Táchira, de que serían detenidos.

El hombre había vuelto a Barquisimeto en marzo de este año. Algunas de las personas de la comunidad quisieron reportarlo ante la Gobernación. El 21 de julio una comisión de la BRI llegó directo a su vivienda. Sacaron a su familia de la casa y a él lo asesinaron en el lugar.

El hecho se produjo en horas de la mañana en una invasión ubicada en la comunidad de la Gil Fortoul, en la parroquia Unión, Barquisimeto, capital larense.

Casi 200 personas ejecutadas este año por la policía 

Lara es uno de los estados que en los últimos dos años ha registrado más casos de resistencia a la autoridad y ejecuciones extrajudiciales en todo el país. 

De enero a noviembre de 2020 la cifra de muertes a manos de cuerpos de seguridad del Estado se ubicó en 197 víctimas, según un registro de prensa.

Los datos de Monitor de Víctimas se registran desde el 1° de abril, cuando inició el proyecto en esa entidad. De acuerdo con estas cifras van 125 muertos por responsabilidad de las autoridades.

#MonitorDeVíctimas | Se salvaron de una masacre carcelaria y de la pandemia, pero no de las FAES en Lara
El grupo élite de la Policía Nacional Bolivariana ejecutó a dos expresidiarios que lograron salvarse de la matanza que en mayo de este año dejó 47 víctimas mortales en una prisión de Portuguesa. Igual suerte corrieron tres migrantes que regresaron al país por la pandemia

Karina Peraza Rodríguez / Fotos: Archivo y cortesía

 

El 1° de mayo de 2020 se registró una masacre que dejó como saldo 47 presos muertos y 75 heridos en el Centro Penitenciario de Los Llanos Orientales (Cepello), ubicado en Guanare, estado Portuguesa. Esos fueron los datos aportados por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) sobre el hecho. 

Padres, esposas y hermanos pasaron días de terror porque no sabían si sus seres queridos estaban vivos. Estuvieron días incomunicados y la preocupación por saber si sus familiares estaban bien no los dejaban descansar.

Esta angustia la vivieron y la superaron con alegría los familiares de Moisés Antonio Herrera Barreto, de 28 años de edad, y de Javier Enrique Sánchez Barrios, de 26 años. Ambos estaban recluidos en Cepello y afortunadamente sobrevivieron. 

La masacre, de la cual fueron responsabilizados el pran o líder negativo de ese penal y el director del recinto, trajo como consecuencia el desalojo de esa prisión y el traslado de muchos reclusos a otros centros penitenciarios. 

El 14 de mayo, Iris Valera, entonces ministra de Servicios Penitenciarios, otorgó libertades a 217 presos de Cepello bajo la modalidad de régimen de confianza tutelada. En la lista de los favorecidos estaban Herrera Barreto y Sánchez Barrios, quienes llegaron en una cola desde Portuguesa hasta el estado Lara.

Once días libre antes de su muerte 

Herrera Barreto finalmente llegó a su vivienda en el sector La Lagunita, en Santa Rosa. Tenía solo once días de haber recobrado su libertad cuando efectivos de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), quienes tienen su sede cerca de la morada del joven, llegaron a su casa para llevárselo. 

El 25 de mayo las autoridades le indicaron a sus familiares que simplemente se lo llevarían por averiguaciones. No regresó nunca más. Los funcionarios lo mataron de un disparo en el pecho, en hechos ocurridos en el barrio El Turbio, de esa misma parroquia. Luego indicaron que el hombre había muerto en medio de un enfrentamiento.   

Un par de meses después Sánchez Barrios se convirtió en otra víctima de las FAES. Murió en una presunta ejecución extrajudicial el pasado 23 de julio en horas de la tarde, en la avenida Ribereña, a la altura de la calle 48, al oeste de Barquisimeto. 

La madre del joven informó que su hijo no estaba armado y que minutos antes de su muerte había salido de visitarla en la comunidad de La Carucieña.

La mujer presume que funcionarios de las FAES lo detuvieron y al ver que dos meses antes había salido de un penal y tenía antecedentes, decidieron ejecutarlo. En este caso la versión oficial también indica que se trató de un enfrentamiento. 

#MonitorDeVíctimas | Madre de una niña de 1 año y 3 meses fue detenida por la muerte de su hija en Lara
Las autoridades investigan si la menor fue víctima de tratos crueles. Tres días después de esta muerte, un niño de 4 años falleció al recibir una bala perdida. Ambos casos se presentaron en el municipio Jiménez

@KaryPerazaR

La pequeña Jathdielis Alexandra Angulo Jiménez, de 1 año y 3 meses de nacida, fue llevada por su madre hasta el Hospital Baudilio Lara de Quíbor, porque presentaba quemaduras en el rostro y el cuello. Sin embargo, según los datos aportados por las autoridades, la niña, que murió el pasado 15 de octubre, habría sido víctima de tratos crueles.

Judith del Valle Jiménez Peralta, la progenitora de la menor, indicó que la bebé se había quemado con una sopa que le estaba haciendo. Los médicos observaron que la paciente presentaba algunas lesiones en el cuerpo y por su condición fue referida al Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga de Barquisimeto, donde falleció luego de haber estado internada 15 días.

Al ser ingresada al principal centro pediátrico de Lara, los galenos se percataron de que la niña tenía fracturas en los brazos. La madre alegó que las lesiones habían ocurrido cuando le cayó la sopa encima porque la alzó muy fuertemente.

Los médicos reportaron que la bebé también presentaba una costilla lesionada, lo que le produjo un derrame interno, e indicaron que se trataría de un caso de maltrato infantil.

La autopsia de la pequeña ratificó lo que habían precisado los médicos que atendieron a la infante: presentaba múltiples lesiones. Esto hace suponer a las autoridades judiciales que la bebé podría haber sido víctima de tratos crueles.

La madre de la niña fue detenida en el propio pediátrico y está sometida a medida preventiva de detención en su domicilio, debido a que tiene un embarazo delicado, indicó una fuente policial.

Por este mismo caso las autoridades dictaron orden de captura por la presunta comisión del delito de homicidio en contra de Marcial Antonio Agüero Durán, padrastro de la menor, quien hasta ahora no ha podido ser detenido. La orden fue ratificada el pasado 17 de octubre por el Juzgado de Primera Instancia en funciones de control de garantías del Tribunal de Violencia contra la Mujer del estado Lara.

Habló una de las tías

Una de las tías paternas de la pequeña relató que la infante vivía con su madre y su padrastro en la urbanización Florencio Jiménez, en Quíbor, municipio Jiménez. Señaló que la tarde del 30 de septiembre los médicos del mencionado pediátrico se comunicaron con el padre biológico de la bebé, para indicarle que la niña se encontraba en muy mal estado de salud.

La pariente en cuestión señaló que Judith del Valle se había separado del padre de la menor en abril de este año. Aseguró que el hombre se mantenía al pendiente de su hija, que la buscaba a diario y la veía en los horarios permitidos por la mamá de la pequeña.

“Después del día del padre comenzaron los problemas. Judith denunció a mi hermano por supuesto acoso y después de allí comenzaron las excusas para que no viera a la niña. Nosotros creemos que fue desde ese momento que comenzaron las agresiones y evitaba que la vieran para que no nos diéramos cuenta de lo que pasaba”, informó otro familiar de la infante.

A un pequeño lo impactó una bala en el pecho

El pasado 18 de octubre, tres días después de la muerte de la bebé, se desplomó en plena calle Luis Daniel Merlo, de 4 años de edad.

El hecho ocurrió a las 8:00 de la noche en la avenida 13, entre calles 8 y 9 de Quíbor, municipio Jiménez. Minutos antes había sonado una detonación.

Familiares del menor, al ver que caía, se dieron cuenta que estaba sangrando y de inmediato lo trasladaron hasta el Hospital Baudilio Lara de Quíbor. Un proyectil le había dado en la parte izquierda del pecho. El disparo fue mortal.

Sobre el caso, Douglas Rico, director nacional del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) declaró que detuvieron a cuatro personas implicadas en la muerte del niño.

Rico explicó que dos hombres estaban discutiendo por un dinero y uno de ellos sacó un arma de fuego, disparó hacia el piso, el proyectil rebotó en el asfalto y le dio en el pecho al niño, causándole la muerte de forma inmediata.

Los detenidos fueron identificados como Luis Alfonso León Hernández, de 40 años de edad, quien fue el presunto responsable del disparo. Según el funcionario, el hombre estaba discutiendo con Luis Enrique Mendoza Mendoza, de 44 años de edad; José Luis Rodríguez Duin, de 40 años de edad y Raimer Manuel Torres Herrera, de 32 años de edad, quienes huyeron del lugar sin prestarle auxilio a la víctima. Funcionarios del Eje de Homicidios del CICPC Lara los ubicaron y lograron sus detenciones.

Siete días, seis fallecidos

Seis muertes violentas se registraron en Lara entre el 12 y el 18 de octubre de este año. Además de las de los dos pequeños antes señalados, fueron asesinados cuatro hombres a manos de cuerpos de seguridad del Estado.

#MonitordeVíctimas | En Lara hubo trece crímenes entre el 20 y 26 de julio
Entre los homicidios destaca un femicidio así como los de siete hombres presuntamente vinculados a la banda de Santanita 

 

@KaryPerazaR | Fotos: Karina Peraza Rodríguez

 

Trece crímenes se registraron la tercera semana del mes de julio en el estado Lara, hechos que la han convertido en una de las más sangrientas del año 2020. 

Diez de las muertes se atribuyen a los cuerpos de seguridad del estado. 

Todos los días se registró un deceso en la región. Once de los hechos se perpetraron en el municipio Iribarren y dos en el municipio Jiménez.

Homicidio-suicidio

Yaris Ramona Meneses Barrios, de 47 años de edad, ama de casa y residente de la calle 28 entre carreras 26 y 27 de Barquisimeto, fue asesinada en horas de la mañana del lunes 20 de julio dentro de su vivienda. 

Su asesino fue su pareja desde hace 24 años y con quien habían tenido tres hijos. 

A través de vecinos y allegados, se conoció que no  era la primera vez que el esposo maltrataba a la ama de casa quien ya lo había denunciado ante el Ministerio Público. Pero en esta ocasión la discusión fue más violenta y culminó muy mal, la mujer fue estrangulada delante de la hija menor. La adolescente al ver lo que hacía su padre, Nogar Gustavo Pérez, de 45 años de edad, corrió para buscar ayuda, pero llegó cuando ya su madre estaba muerta y el homicida había escapado. 

Este hombre, horas más tarde, se fue hasta las Torres del Sisal, ubicadas al oeste de la ciudad, y se lanzó del piso 17. 

 

 

 

Siete de “Santanita” 

Cinco personas, presuntamente vinculadas a la banda de “Santanita”, resultaron muertas, cuando funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), hicieron dos procedimientos en el municipio Jiménez y uno en el Iribarren.

La primera muerte fue el lunes 20 de julio y la víctima William Jesús Barrios Freites, de 28 años de edad, apodado Chuchú, quien estaba preso en el Internado Judicial de Aragua, conocido como Tocorón, pero que por razones desconocidas  se encontraba en Lara. Fuentes extraoficiales aseguraron que no era la primera vez que salía del recinto. 

El viernes 24 de julio, Luis Emigdio Perdomo Villegas, Harold Enrique García Yoleaney y una tercera persona que aún no ha sido identificada, murieron en un presunto enfrentamiento ocurrido con comisiones del CICPC, en una vivienda del sector Raíces Caroreñas del barrio El Tostao, al oeste de la ciudad

Al día siguiente, Juan  Carlos González Mendoza, de 33 años de edad, fue asesinado en Quíbor, municipio Jiménez. 

Los familiares de Perdomo, García y González acudieron tres días después a la morgue del hospital central Antonio María Pineda, para reconocer los cadáveres y retirarlos, pero no quisieron hablar al respecto. Se llevaron a sus difuntos con las urnas selladas porque los cadáveres estaban descompuestos debido a que las cavas de la morgue están dañadas. 

Los otros dos hombres que también asociaron con la banda de “Santanita”, quien es un joven que ha sido catalogado por las autoridades como el más buscado, fueron: Wilmer Wilson Martínez López, de 25 años de edad, y José Alejandro Mendoza  Díaz, de 22 años de edad. Fueron asesinados por las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), el 22 de julio en el barrio El Jebe, al norte de la ciudad, y el 24 de julio en la avenida Circunvalación Norte, respectivamente.

Familiares de Mendoza relataron que la comisión que llegó a su vivienda en horas de la madrugada, preguntaba por un teléfono robado. Al conocer que Mendoza trabajaba en el concesionario que atacó “Santanita” con un explosivo, decidieron asociarlo con esta banda. 

A los parientes de este joven los mantuvieron en una patrulla mientras a él lo asesinaban y se robaban comida, ropa y hasta las herramientas que había en la vivienda.

Las FAES se cobraron tres vidas 

El 21 de julio, en una invasión del urbanismo Gil Fortoul, murió Kenis Hernán Chirinos Gutiérrez, de 35 años de edad; mientras que el 23 de julio fueron asesinados Javier Enrique Sánchez Barrios, de 26 años de edad, en la avenida La Ribereña con calle 48; y, Brayan Jesús Silva Rodríguez, de 28 años de edad, en Tierra Negra al este de la ciudad. Familiares de estas tres víctimas aseguraron a Monitor de Víctimas que fueron ajusticiados. 

Un pariente de Chirinos, afirmó que el hombre dormía en su vivienda junto a su esposa, hija e hijastra cuando llegó la comisión de las FAES y lo asesinó luego de sacar a la pareja de la zona y después de ser interrogado. 

Sánchez Barrios fue uno de los sobrevivientes de la masacre ocurrida el 1 de mayo en el Centro Penitenciario de Los Llanos (CEPELLA), de Guanare, estado Portuguesa, donde murieron 47 presos y 75 resultaron lesionados. El joven salió libre luego de que Iris Valera, Ministra de Asuntos Penitenciarios, le otorgara la libertad bajo régimen de confianza tutelada. 

La madre del ex recluso precisó que su hijo no estaba armado y desconoce lo ocurrido, simplemente recuerda que se despidió de ella y presume que lo interceptaron en el camino para matarlo. 

Silva Rodríguez también había estado preso y tenía más de un año de haber salido en libertad de un penal larense donde había contraído tuberculosis. Su prima aseguró que los funcionarios llegaron a la vivienda buscando a otra persona que para el momento no se encontraba, pero cuando supieron que tenía antecedentes decidieron asesinarlo, a pesar de que suplicó por su vida. 

El hampa comete dos homicidios 

Finalmente, otros dos hombres murieron como consecuencia de la inseguridad. Se trata de José Antonio Rojas López, de 41 años de edad, quien fue asesinado en el edificio Santa Rosa de la urbanización El Sisal al oeste de la ciudad. 

Un hermano de Rojas contó que éste vivía solo y era supervisor de seguridad del estacionamiento de un centro comercial al este de la ciudad. 

A través de fuentes extraoficiales se conoció que el cadáver fue conseguido maniatado y amordazado dentro de su apartamento. El homicida robó varios artefactos. 

La otra víctima fue Héctor Rafael Sequera Medina, de 34 años de edad, quien perdió la vida en un hecho ocurrido en horas de la noche del domingo 26 de julio en el barrio La Paz, al oeste de la ciudad. El móvil sería la venganza. 

En el crimen habrían participado al menos cuatro personas que se trasladaban en un vehículo. Sequera Medina se encontraba ingiriendo bebidas alcohólicas cuando del automóvil se bajó un hombre que le disparó. 

El Eje de Homicidios del CICPC Lara investiga para esclarecer ambos asesinatos. 

 

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#MonitorDeVíctimas | Creyeron que lo detuvieron por andar sin tapabocas, pero fue hallado muerto
Una comisión de las FAES se lo llevó de su casa el día anterior en una patrulla blanca sin placas de la que se bajaron al menos cinco hombres

Karina Peraza Rodríguez/ @KaryPerazaR

El 24 de junio, a las 9:00 am, fue ingresado el cadáver de Dubian Valencia Barboza, de 41 años de edad, a la morgue del hospital central Antonio María Pineda de Barquisimeto, estado Lara. Tenía un disparo en el pecho.

La versión policial indicaba que a las 6:00 am, en un galpón de la comunidad Simón Rodríguez, ubicada al oeste de la ciudad, se había generado un presunto enfrentamiento cuando Valencia Barboza vio unos funcionarios y les disparó con un revólver calibre 38. Los policías fueron más rápidos y Valencia Barboza murió.

Así mismo decían que el hombre era apodado El Valenciano y pertenecía a la banda de Santanita, cuyos integrantes son señalados de ser los autores de varios atentados con granadas hechos contra concesionarias de automóviles en la región larense.

Mientras el cuerpo llegaba a la morgue, familiares de Valencia Barboza, que no quisieron identificarse por temor a represalias, recibieron una llamada de los vecinos del sector La Concordia, ubicado al oeste de la ciudad, para decirles que la vivienda de la víctima estaba abierta y sola.

“Nosotros fuimos hasta la casa donde vivía Dubian, encontramos todo abierto y, cuando comenzamos a preguntar los vecinos contaron que el día anterior de una patrulla blanca sin placas se bajaron al menos cinco hombres de las FAES y detuvieron a Dubian”, relataron. Aseguraron que éste no opuso resistencia y se fue con los funcionarios.

 

Venía de la casa de un vecino y no cargaba tapabocas y, por este último detalle, pensaron que estaba detenido por incumplir el decreto regional que ordena la prohibición de circular después de las 3:00 pm sin tapabocas.

Dubian Valencia Barboza

“Cual fue nuestra sorpresa cuando, después de mediodía, escuchamos en las noticias que habían asesinado a una persona que tenía su nombre, decían que era de una banda y que se había enfrentado. Dubian ni armas manejaba y tampoco frecuentaba esa comunidad”, agregaron.

Hoy sus seres queridos no le encuentran lógica a lo sucedido, piensan que se lo llevaron por el incumplimiento de la cuarentena y al saber que tenía antecedentes lo asesinaron.

Valencia Barboza estuvo más de doce horas en manos de la comisión, pero se desconoce a dónde lo llevaron. Aunque no procreó hijos, era un hombre muy dedicado a su esposa y a los hijos de ella. Desde hace cinco años laboraba en el terminal de pasajeros como vendedor de boletos a los estados Anzoátegui y Táchira, pero había dejado de trabajar por la cuarentena y se mantenía en su hogar.

Estuvo preso en 1998 y 1999 por el delito de hurto genérico. Este pasaje de su vida le permitió acudir de vez en cuando a los penales a predicar el evangelio.

No han reclamado su cadáver

El 25 de junio a las 7:30 pm, una comisión del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS), de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), disparó a Yorman Eduardo Martínez Alvarado, de 32 años de edad.

El cuerpo presentó un impacto de bala en el tórax, con orificio de salida por la espalda, que le produjo la muerte de manera inmediata.

El crimen ocurrió en el sector Las Tunas de la parroquia Tamaca, al norte de la ciudad.

Martínez Alvarado residía con su novia en Barquisimeto, pero no era oriundo del estado Lara. Hasta el fin de semana su cadáver no había sido reclamado por ningún doliente. Según la versión militar, este hombre, a quien apodaron El Caracas, también es señalado de ser integrante de la banda de Santanita.

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#MonitorDeVíctimas | Vecinas asesinaron a fotógrafo jubilado de la alcaldía de Iribarren
En complicidad con tres jóvenes le dieron muerte al sexagenario la madrugada del domingo 24 de mayo. Al siguiente día, un hombre celoso asesinó al novio de su ex pareja

 

@KariPerazaR 

 

Milvio José Peña Romero, de 68 años de edad, vivía en la calle 3 entre carreras 12 y 13 del barrio Unión, al noroeste de Barquisimeto. Como muchos,  acostumbraba sentarse en la puerta de su casa cuando se cortaba el fluido eléctrico en el sector. Allí se reencontraba con otros vecinos que tenían igual hábito. Ese domingo 24 de mayo, estuvieron al menos cinco horas en penumbra y, a las 11:00 pm, cuando  llegó la luz, se despidió de sus vecinos y se metió a su vivienda.

Una hora después, pasada la medianoche, un vecino se extrañó de verlo nuevamente en la puerta de la casa y le preguntó qué hacía afuera. El sexagenario le dijo que unas vecinas, con las que tenía constante contacto, le habían pedido que les hiciera comida y él las estaba esperando. 

En horas de la mañana del día siguiente, vecinas de Peña Romero se preguntaban por qué éste no había salido y decidieron tocar a la puerta. Lo hicieron en varias oportunidades, pero nadie respondía. Al notar que la puerta trasera de la vivienda estaba abierta, una de las mujeres decidió entrar a la casa. 

Lo que encontró fue una escena espeluznante, la vivienda se encontraba totalmente desordenada y al avanzar hasta la habitación encontró a su vecino tirado en el piso, muerto y con evidencia de haber sido asesinado. 

El cuerpo del sexagenario tenía el rostro prácticamente desfigurado por golpes  y  estaba atado de pies y manos con cinta de embalar, una correa y trozos de sabanas. 

Detectives del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) recabaron evidencias en el lugar y entrevistaron a los vecinos quienes aportaron información valiosa que ayudó a capturar a Génesis Daimar Martínez Quevedo y Angie Daimar Quevedo Mendoza, de 23 y 22 años de edad, respectivamente, así como a Luis José Chirinos Ure, de 20 años de edad, uno de los autores materiales del homicidio. Fuentes policiales calculan que el crimen se perpetró aproximadamente la 1:00 am. 

Las mujeres detenidas, quienes también vivían en el sector, fueron quienes pidieron a Peña Romero que les hiciera comida. Una vez dentro de la vivienda, le abrieron la puerta a Chirinos Ure y dos jóvenes más que actualmente son prófugos de la justicia. Trascendió que los tres hombres sometieron al sexagenario y, una vez que cometieron el robo y el crimen, escaparon con las dos mujeres por la parte de atrás de la casa luego de saltar una pared.  

Los maleantes robaron una cámara fotográfica, una laptop, dos teléfonos celulares, una planta de música y documentos personales. 

Uno de los tres hijos del sexagenario, el único que vive en el país, se presentó al lugar y manifestó que su padre era una persona de gran corazón, muy querido por la comunidad. Por más de 20 años trabajó como fotógrafo de la Alcaldía de Iribarren y además fue locutor de Radio Minuto. Por falta de gasolina en su vehículo tenía dos meses que no veía a su padre, pero a diario se comunicaba con él vía telefónica.

Lo amenazaron y lo cumplieron 

La tarde del 25 de mayo transcurría tranquila en el sector 1 de Chirgua, al este de la capital del estado Lara, donde Víctor Manuel Rivas García estaba jugando pelota con dos niños, hermanos de su novia.

Aproximadamente a las 5:30 pm, un hombre armado se presentó al lugar. Cuando Víctor Manuel lo vio sabía que venía por él y corrió tratando de salvar su vida, pero el sujeto lo alcanzó y le propinó un disparo en el abdomen que le segó la vida de manera instantánea. Posteriormente, el asesinó escapó del lugar. 

Los vecinos avisaron a la madre del joven, quien reside a unas dos cuadras del sitio del crimen. Al llegar al lugar y en medio del llanto, contó que el homicida había amenazado a Víctor Manuel, quien tenía 19 años de edad y era el segundo de sus cuatro hijos. Cree que este sujeto estaba molesto porque Rivas García era el novio, desde hace tres meses, de una joven que había sido pareja de su victimario.   

Antes de la cuarentena decretada para impedir el contagio de la Covid 19, la víctima se ganaba la vida como parquero en el hospital central de Barquisimeto y, además, laboraba en una tipografía. Actualmente no estaba trabajando porque no podía movilizarse por falta de transporte.

 

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#MonitorDeVíctimas | En 24 horas 6 hombres fueron asesinados por las FAES y Polilara en Barquisimeto
Diez horas después que fueron ejecutadas las primeras tres personas, fueron asesinados otros dos hombres. La última víctima murió en manos de la BRI de la Policía Nacional

 Karina Peraza Rodríguez @KaryPerazaR

El 27 y 28 de abril, en un lapso de 24 horas, miembros de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), del estado Lara, asesinaron a seis personas en distintos hechos.

Las autoridades informaron que éstas murieron al enfrentarse con uniformados, pero esa versión fue desmentida por los familiares que iban llegando a la morgue del hospital Central Antonio María Pineda, de Barquisimeto, a retirar los cadáveres.

FAES ultima a tres personas en horas

Las primeras muertes ocurrieron el lunes 27 de abril, en la parroquia Ana Soto, al oeste de Barquisimeto.

Funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), encapuchados y portando armas largas, llegaron a las 4:00 am a la Villa Bolivariana, ubicada en la vía hacia Quíbor. Allí irrumpieron de forma violenta en la casa de Jesús Antonio Infante Flores, de 34 años de edad, quien dormía con su esposa que se encuentra embarazada. La pareja se despertó asustada, a él lo esposaron, a ella la obligaron a montarse en una camioneta y la trasladaron a Tintorero, poblado del municipio Jiménez, donde la dejaron amarrada. Luego, a Jesús Antonio lo llevaron a otro lugar.

La esposa logró zafarse las amarras y regresó a pie a la casa. Al llegar ya Jiménez no estaba, lo habían asesinado.

La madre de Jiménez, quien es oriunda de Caracas, aseguró que su hijo tenía diez años residenciado en Lara, y trabajaba en las adyacencias del Terminal de Pasajeros vendiendo chucherías, maíz, ajo y ají. La dama confesó que su hijo estaba bajo presentación, pero asegura que no delinquía.

Con su muerte queda huérfana una adolescente de 14 años de edad y un bebé por nacer dentro de tres meses.

La segunda víctima

Dos horas más tarde, otra comisión de las FAES llegó a la urbanización Los Cerrajones, donde vivía Ángel de Jesús Martínez Álvarez, de 21 años de edad. Al tocar la puerta, indicaron que se trataba de un operativo.

Cuando abrieron, diez funcionarios encapuchados sometieron a los padres y hermana del joven y les pidieron se vistieran pues debían acudir hasta la sede del cuerpo policial para una entrevista. Martínez se quedó en la casa con los policías mientras que en el vehículo de las FAES fue trasladada la familia a la sede de la Base Territorial de Inteligencia (BTI-FAES), de donde los dejaron salir hora y media después. Cuando la familia regresó a la comunidad, los vecinos les relataron que en su casa se habían escuchado unos disparos y fue en ese momento que comprendieron que lo habían matado.

La víctima fatal también estaba bajo presentación, trabajaba en Santa Elena de Uairén y se encontraba en Barquisimeto por la cuarentena. Tenía un bebé de 3 años de edad.

No fue ningún enfrentamiento

Transcurrió tan solo una hora del segundo crimen, cuando las FAES cometieron un tercer asesinato. Nancy Villegas, madre de Henyer Anderson Guédez Villegas, de 45 años de edad, informó que a las 7:00 am su hijo salió hasta la esquina de su vivienda ubicada en el barrio El Carmen, al noroeste de Barquisimeto, cuando llegó un carro gris del que se bajaron tres hombres y una mujer, y se lo llevaron a la fuerza hasta el sector El Alambique, de la parroquia Unión, donde murió en supuesto  enfrentamiento.

“No pude hacer nada. Lo busqué por todos lados, en la sede del FAES de Santa Rosa, en la sede de la calle 48 y en el CICPC, pero nada. Fue hoy que vi una noticia y lo conseguí aquí”, relató la madre cuando salió de la morgue luego de reconocer el cuerpo de su hijo.

 “Ese fue el regalo de cumpleaños que me dieron, eso no fue ningún enfrentamiento, se lo llevaron en bermudas y sin franela, ellos no investigan nada”, aseguró la progenitora. Guédez tenía tres hijos, dos de 10 y 9 años de edad, y uno de 20 años quien tiene diversidad funcional. Henyer se ganaba la vida arreglando teléfonos celulares.

Polilara tomó el barrio por ocho horas 

El mismo lunes 27 de abril, a las 2:00 pm, funcionarios de la Dirección de Inteligencia y Estrategias Preventivas (DIEP), adscrita a la Policía del estado Lara, llegaron en vehículos particulares y patrullas, a la comunidad de Villa Guadalupe, ubicada al oeste de Barquisimeto, y tomaron algunas viviendas de la zona entre ellas la de Raismer José Durán.

Un familiar del hombre supo sobre el operativo, corrió hasta la casa y allí vio a Raismer, quien tenía 36 años de edad, arrodillado en la sala. Los policías lo sacaron a empujones. Los funcionarios retiraron a todas las personas de la comunidad que se habían aglomerado en las adyacencias de la casa. A la esposa de Raismer y a su hija de 15 meses de nacida las sacaron de la vivienda y se las llevaron en un vehículo.

Alrededor de las 4:00 pm, los uniformados irrumpieron en la casa a Erwis Alexander Sánchez Palma, de 23 años de edad, y lo llevaron hasta donde estaba Durán. Minutos después se escucharon las primeras detonaciones, aseguraron familiares quienes además observaron que los funcionarios corrían de un lado a otro.

La familia de Raismer vio que sacaban artefactos de su vivienda. Pasaban las horas y a las 8:00 pm los funcionarios detuvieron a otros vecinos entre ellos a la pareja de Raismer, quien tiene cuatro meses de embarazo. Cuando se retiraron eran las 10:00 pm. Luego de tanto esperar por una información supieron que Raismer y Erwis estaban muertos.

Llegó de Colombia y la BRI lo mató

 Edward José Camacaro Perdomo, de 20 años de edad, regresó a Venezuela procedente de Colombia. Luego de haber cumplido con todo el protocolo de la cuarentena de Convid 19 llegó a Lara, su tierra natal.

 El 28 de abril, a las 5:30 am, fue buscado en su casa ubicada en Moyetones al oeste de Barquisimeto, por una comisión de la Brigada de Respuesta Inmediata (BRI) de la PNB que preguntó: ¿“A ti te dicen Chiquito”? Luego de responder afirmativamente le dijeron que se vistiera y que se lo llevaban para un chequeo.

A Camacaro lo montaron en una moto esposado y, diez minutos después, sonaron unos disparos. Su familia lo buscó en la FAES de la calle 48, pero en ese lugar solo le respondieron que fuera a la morgue y fue allí precisamente donde lo encontraron.  

Una prima del fallecido indicó que esa misma comisión dos días antes había detenido al joven junto a un amigo en el Mercado de Mayoristas. En esa oportunidad lo dejaron ir. Camacaro se ganaba la vida como caletero y deja huérfanas a dos niñas de 9 y 2 años de edad.

Funcionarios de la BRI aseguraron que murió en un enfrentamiento que se había registrado en un terreno baldío de la Circunvalación Norte.