DDHH Olvidados | Postrado, aislado y sin juicio: El calvario del general Lozada Saavedra

El general retirado de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Ramón Antonio Lozada Saavedra, no está detenido en el Helicoide, ni en el Sebin y tampoco en una cárcel común como otros militares presos políticos. Su caso combina patrones de opacidad, castigo prolongado, tratos crueles y violaciones a los derechos humanos, elementos comunes en la administración actual de la justicia. 

Lozada Saavedra tiene actualmente 71 años. Lleva ocho años detenido y los últimos tres los ha pasado postrado en una cama del Hospital Militar Dr Carlos Arvelo, en Caracas, donde permanece aislado y con un cuadro de salud “crítico”, según informó Anny Uribe Táriba, defensora de derechos humanos. 

Ramón Lozada Saavedra forma parte de la amplia lista de militares detenidos por motivos políticos en el país. Según el último balance de la ONG Foro Penal publicado el 25 de febrero, la cifra de castrenses presos se ubicaba en 182. 

El general dedicó su vida al servicio militar y al país. Se desempeñó como General de Brigada y oficial de la Comandancia General Especialista en Seguridad y Defensa. También fue director de Recursos Humanos del Ministerio de la Defensa cuando Raúl Isaías Baduel era el titular del despacho castrense entre 2006-2007. 

Tras su retiro en 2002, el general Lozada participó activamente en la política opositora, desempeñándose como secretario ejecutivo del sector agroalimentario en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

El vínculo como castigo

El calvario del general comenzó el 13 de abril de 2013, siete días antes de que Nicolás Maduro asumiera su primer período presidencial. Lozada Saavedra estuvo en desaparición forzada durante 26 días. 

Según informó Uribe Táriba, funcionarios delServicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) lo interceptaron, lo interrogaron y lo vincularon con el general Raúl Isaías Baduel, quien era su gran amigo y compadre. La estrecha relación entre ambos sería suficiente para convertirlo en una “amenaza” latente para el gobierno.

Uribe detalló que luego de ser brutalmente torturado, Lozada Saavedra fue entregado a un grupo armado irregular que lo mantuvo retenido hasta que sus heridas sanaron. Fue liberado en el estado Apure sin cargos judiciales. 

Cuatro años después del secuestro, el 24 de enero de 2017, Lozada fue vinculado nuevamente a la causa de Raúl Baduel, pero esta vez fue detenido y acusado de conspiración, rebelión y traición a la patria. 

En el 2018, un tribunal le otorgó al militar casa por cárcel debido a su deteriorado estado de salud, pero la medida humanitaria le duró muy poco. En 2019, efectivos de la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) se lo llevaron detenido nuevamente alegando que el general estaba en rebelión. 

Según Uribe Táriba, Lozada Saavedra estaba en absoluto reposo tras sufrir un accidente cerebro vascular (ACV) y presentar otras patologías como diabetes e hipertensión arterial.

En ese mismo año, Jorge Rodríguez, quien fungía como Ministro de Comunicación e Información, informó que el gobierno frustró un plan de magnicidio en contra de Nicolás Maduro que además contemplaba un bombardeo al Palacio de Miraflores, la toma de la Base Aérea La Carlota y la fuga del ex general Raúl Isaías Baduel para proclamarlo presidente de Venezuela. 

Por este supuesto plan conspirativo también fueron detenidos los militares Miguel Castillo Rodríguez, Eduardo José Báez Torrealba, Ángel Vivas y Ovidio Carrasco Mosqueda. Juan Guaidó y otros militares también fueron señalados por su presunta complicidad. 

Raúl Isaías Baduel falleció bajo custodia del Estado en 2021. El fiscal saliente Tarek William Saab informó que el general murió producto de un paro respiratorio por complicaciones asociadas al covid-19. Sin embargo, la familia cuestionó la versión oficial y denunció falta de atención médica, torturas y tratos crueles e inhumanos durante su detención. 

Salud mermada y el limbo jurídico

En 2022, Ramón Lozada Saavedra sufrió un segundo ACV mientras estaba detenido en la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en Boleíta. Fue trasladado al Hospital Militar donde fue intervenido. 

Desde entonces, el nosocomio se convirtió en el lugar de reclusión del general. Su familia puede visitarlo una vez al mes.“Su salud está muy muy deteriorada, está en condiciones infrahumanas, igual que como tenían a Baduel”, afirmó la defensora de derechos humanos Anny Uribe Táriba. 

Sobre el estatus judicial del general Lozada Saavedra no se tiene ninguna información. No hay sentencia, no hay juicio, no hay un expediente que lo vincule con planes conspirativos.

“No pido perdón”

Ramón Antonio Lozada no puede levantarse de la cama. Tampoco puede escribir, pero le pidió el favor a un familiar para que le ayudara a escribir una carta en la que expone su postura acerca del indulto que recién aprobó el gobierno para los presos por motivos políticos, beneficio que este no recibirá al estar señalado de conspiración.

El general rechaza tajantemente pedir disculpas, ya que considera que sus acciones estuvieron motivadas por la defensa de la Constitución y del pueblo venezolano contra lo que califica como un régimen “tirano, asesino y opresor”. 

Aquí las frases más contundentes de Lozada Saavedra sobre el indulto: 

  • “No pido perdón. Mucho menos le pediré perdón al régimen de oprobio que nos asesina, encarcela, persigue, subyuga, martiriza, humilla, saquea, denigra, tiraniza, oprime, tortura, degrada, burla, hambrea, embrutece…”.
  • “…sería reconocer que faltamos a la Ley y al orden, que cometimos actos criminales, y que reconocemos nuestra culpa y merecemos el castigo impuesto”.
  • “Lo que proponen es que se nos otorgue el PERDÓN, para dejarnos marcados por la eternidad como delincuentes.”
  • “No pediré perdón porque quienes me lo exigen son, en su gran mayoría, si no todos, delincuentes de lesa patria, lesa humanidad y reconocidos traidores a la patria…”.
  • “No pediré perdón porque ello constituiría una entrega gratuita de mi dignidad y mi lucha (y la de ustedes) de más de 26 años contra ese estado de cosas…”.
  • “No pediré perdón porque me asquea verme sumiso ante un régimen que no merece tal reverencia”.
  • “Nadie me pide perdón por mi encarcelamiento superior a los nueve (9) años en condiciones de tortura, privaciones de servicios y derechos elementales”.
  • “Estaré preso mientras ese régimen pueda sostenerse en el gobierno o mientras pueda mantenerme en cautiverio, pero jamás obtendrán de mí una sola palabra que les suplique perdón”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Sobre el estatus judicial del general Lozada Saavedra no se tiene ninguna información. No hay sentencia, no hay juicio, no hay un expediente que lo vincule con planes conspirativos
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El general retirado de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Ramón Antonio Lozada Saavedra, no está detenido en el Helicoide, ni en el Sebin y tampoco en una cárcel común como otros militares presos políticos. Su caso combina patrones de opacidad, castigo prolongado, tratos crueles y violaciones a los derechos humanos, elementos comunes en la administración actual de la justicia. 

Lozada Saavedra tiene actualmente 71 años. Lleva ocho años detenido y los últimos tres los ha pasado postrado en una cama del Hospital Militar Dr Carlos Arvelo, en Caracas, donde permanece aislado y con un cuadro de salud “crítico”, según informó Anny Uribe Táriba, defensora de derechos humanos. 

Ramón Lozada Saavedra forma parte de la amplia lista de militares detenidos por motivos políticos en el país. Según el último balance de la ONG Foro Penal publicado el 25 de febrero, la cifra de castrenses presos se ubicaba en 182. 

El general dedicó su vida al servicio militar y al país. Se desempeñó como General de Brigada y oficial de la Comandancia General Especialista en Seguridad y Defensa. También fue director de Recursos Humanos del Ministerio de la Defensa cuando Raúl Isaías Baduel era el titular del despacho castrense entre 2006-2007. 

Tras su retiro en 2002, el general Lozada participó activamente en la política opositora, desempeñándose como secretario ejecutivo del sector agroalimentario en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

El vínculo como castigo

El calvario del general comenzó el 13 de abril de 2013, siete días antes de que Nicolás Maduro asumiera su primer período presidencial. Lozada Saavedra estuvo en desaparición forzada durante 26 días. 

Según informó Uribe Táriba, funcionarios delServicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) lo interceptaron, lo interrogaron y lo vincularon con el general Raúl Isaías Baduel, quien era su gran amigo y compadre. La estrecha relación entre ambos sería suficiente para convertirlo en una “amenaza” latente para el gobierno.

Uribe detalló que luego de ser brutalmente torturado, Lozada Saavedra fue entregado a un grupo armado irregular que lo mantuvo retenido hasta que sus heridas sanaron. Fue liberado en el estado Apure sin cargos judiciales. 

Cuatro años después del secuestro, el 24 de enero de 2017, Lozada fue vinculado nuevamente a la causa de Raúl Baduel, pero esta vez fue detenido y acusado de conspiración, rebelión y traición a la patria. 

En el 2018, un tribunal le otorgó al militar casa por cárcel debido a su deteriorado estado de salud, pero la medida humanitaria le duró muy poco. En 2019, efectivos de la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) se lo llevaron detenido nuevamente alegando que el general estaba en rebelión. 

Según Uribe Táriba, Lozada Saavedra estaba en absoluto reposo tras sufrir un accidente cerebro vascular (ACV) y presentar otras patologías como diabetes e hipertensión arterial.

En ese mismo año, Jorge Rodríguez, quien fungía como Ministro de Comunicación e Información, informó que el gobierno frustró un plan de magnicidio en contra de Nicolás Maduro que además contemplaba un bombardeo al Palacio de Miraflores, la toma de la Base Aérea La Carlota y la fuga del ex general Raúl Isaías Baduel para proclamarlo presidente de Venezuela. 

Por este supuesto plan conspirativo también fueron detenidos los militares Miguel Castillo Rodríguez, Eduardo José Báez Torrealba, Ángel Vivas y Ovidio Carrasco Mosqueda. Juan Guaidó y otros militares también fueron señalados por su presunta complicidad. 

Raúl Isaías Baduel falleció bajo custodia del Estado en 2021. El fiscal saliente Tarek William Saab informó que el general murió producto de un paro respiratorio por complicaciones asociadas al covid-19. Sin embargo, la familia cuestionó la versión oficial y denunció falta de atención médica, torturas y tratos crueles e inhumanos durante su detención. 

Salud mermada y el limbo jurídico

En 2022, Ramón Lozada Saavedra sufrió un segundo ACV mientras estaba detenido en la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en Boleíta. Fue trasladado al Hospital Militar donde fue intervenido. 

Desde entonces, el nosocomio se convirtió en el lugar de reclusión del general. Su familia puede visitarlo una vez al mes.“Su salud está muy muy deteriorada, está en condiciones infrahumanas, igual que como tenían a Baduel”, afirmó la defensora de derechos humanos Anny Uribe Táriba. 

Sobre el estatus judicial del general Lozada Saavedra no se tiene ninguna información. No hay sentencia, no hay juicio, no hay un expediente que lo vincule con planes conspirativos.

“No pido perdón”

Ramón Antonio Lozada no puede levantarse de la cama. Tampoco puede escribir, pero le pidió el favor a un familiar para que le ayudara a escribir una carta en la que expone su postura acerca del indulto que recién aprobó el gobierno para los presos por motivos políticos, beneficio que este no recibirá al estar señalado de conspiración.

El general rechaza tajantemente pedir disculpas, ya que considera que sus acciones estuvieron motivadas por la defensa de la Constitución y del pueblo venezolano contra lo que califica como un régimen “tirano, asesino y opresor”. 

Aquí las frases más contundentes de Lozada Saavedra sobre el indulto: 

  • “No pido perdón. Mucho menos le pediré perdón al régimen de oprobio que nos asesina, encarcela, persigue, subyuga, martiriza, humilla, saquea, denigra, tiraniza, oprime, tortura, degrada, burla, hambrea, embrutece…”.
  • “…sería reconocer que faltamos a la Ley y al orden, que cometimos actos criminales, y que reconocemos nuestra culpa y merecemos el castigo impuesto”.
  • “Lo que proponen es que se nos otorgue el PERDÓN, para dejarnos marcados por la eternidad como delincuentes.”
  • “No pediré perdón porque quienes me lo exigen son, en su gran mayoría, si no todos, delincuentes de lesa patria, lesa humanidad y reconocidos traidores a la patria…”.
  • “No pediré perdón porque ello constituiría una entrega gratuita de mi dignidad y mi lucha (y la de ustedes) de más de 26 años contra ese estado de cosas…”.
  • “No pediré perdón porque me asquea verme sumiso ante un régimen que no merece tal reverencia”.
  • “Nadie me pide perdón por mi encarcelamiento superior a los nueve (9) años en condiciones de tortura, privaciones de servicios y derechos elementales”.
  • “Estaré preso mientras ese régimen pueda sostenerse en el gobierno o mientras pueda mantenerme en cautiverio, pero jamás obtendrán de mí una sola palabra que les suplique perdón”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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