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Periodistas venezolanos en EEUU viven un deja vu

“No puedo creer que ABC (Fake News) le haya devuelto el trabajo a Jimmy Kimmel. Por qué querrían recuperar a alguien que lo hace tan mal, que no es gracioso y que pone a la cadena en peligro al emitir un 99% de basura demócrata. Que Kimmel se pudra con sus malos índices de audiencia”, dijo recientemente el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump sobre el regreso del presentador a su Late Show, luego de haber sido suspendido parcialmente por comentarios sobre el asesinato del líder republicano, Charlie Kirk.

Kimmel fue objeto de ataques de la Casa Blanca luego que asomara la posibilidad de que los republicanos estaban tratando de sacar ventaja política del crimen y pusiera al aire un video donde a Trump se le preguntaba por el suceso y respondía con la construcción de un salón de baile.

A su regreso a la televisión, Kimmel ofreció disculpas por las palabras sobre Kirk, pero no tuvo reparo en alertar a Trump que iba por un camino errado.

“Nuestro líder celebra que los estadounidenses pierdan su sustento porque no puede soportar una broma”, indicó.

El caso de Kimmel se suma a la cancelación de Late Show de Stephen Colbert en CBS hace un par de meses, luego que este dijera que la compañía Paramount había pagado un soborno para arreglar una demanda de Trump por la edición de la entrevista con Kamala Harris cuando era candidata presidencial demócrata.

Tanto en su primer gobierno como en su segundo mandato, Trump ha tenido fuertes críticas a los medios de comunicación independientes, atacando verbalmente a los representantes de la prensa e incluso llegando a demandar por difamación a empresas como The New York Times.

“Cállate”, le dijo Trump a un periodista australiano a mediados de este mes luego que este le preguntara si creía que un presidente en ejercicio podía estar involucrado en muchos negocios. “Estás dañando a Australia ahora mismo, tu país se quiere llevar bien conmigo, tu líder vendrá a verme y le diré que haces preguntas en un muy mal tono”.

Así como al comunicador social australiano Trump ha encarado a decenas de periodistas que le hacen preguntas “incómodas” y no son de su agrado.

Apenas la semana pasada, Trump dijo que la prensa en Estados Unidos es una amenaza para su gobierno y la democracia.

“Convierten cualquier noticia positiva en algo negativo. Yo creo que es realmente ilegal”.

El periodista y defensor de derechos humanos, Luis Carlos Díaz enfatizó que es notable un cambio de estilo entre los dos gobiernos de Trump, debido a la ola de popularidad en la que navega en esta ocasión. 

“Estados Unidos vive un retroceso en múltiples niveles en temas de libertad de expresión, sin embargo aún tienen la capacidad institucional y la masa crítica para corregirlo. No han llegado, por los momentos, a puntos de no retorno”

“Trump es un patán con los periodistas que le preguntan cosas que no se amoldan a su gusto, no estoy de acuerdo con sus formas”, manifestó una reportera venezolana que prefirió permanecer en el anonimato.  

A juicio de Díaz, Trump intenta implantar un estilo que persigue ser personalista en pos de construir una imagen fuerte.

“Pero que en paralelo puede hacer mella en el rol institucional y de contrapesos que representan el periodismo y los medios”.

La reportera indicó que no solo del lado republicano, los comunicadores sociales experimentan el lado más oscuro del poder.

“Fui expulsada de una rueda de prensa de Kamala Harris por una pregunta que hice sobre la frontera. El partido demócrata se molestó, llamó a reclamar a mi canal y tres  semanas después me sacaron sin explicación alguna, y con la evaluación más alta de todos los reporteros del noticiero en mi historial”.

Para Díaz, aunque pueden conseguirse algunas similitudes entre el gobierno estadounidense y el venezolano, estas tienen que ver con el modo de usar la popularidad para tratar de que unas ideas tengan más peso que otras. 

“Hugo Chávez tuvo manifestaciones de violencia institucional monstruosas que aún no han sido replicadas en Estados Unidos, por lo que las comparaciones deberían ser bien diseccionadas”.

¿Está realmente amenazada la libertad de expresión? en Estados Unidos. Runrunes consultó a periodistas venezolanos que viven en el país norteamericano y consiguieron similitudes y diferencias con la experiencia nacional mediática del último cuarto de siglo en suelo nacional.

Boris Muñoz, cronista y fundador de la sección de opinión en español del The New York Times; Luz Mely Reyes, creadora de medios independientes y Jesús Rivero Bertorelli, director del medio digital somostuvoz.net, analizaron la situación de libertad de expresión en suelo estadounidense., donde residen actualmente.

1- ¿Cuál es su valoración sobre el estado de la libertad de expresión en los Estados Unidos en la actualidad. Existe un retroceso incluso en comparación con el primer mandato de Trump? 

Boris Muñoz: En la actualidad existe un retroceso incluso en comparación con el primer mandato de Trump, si vemos el reporte anual de Reporteros Sin Fronteras, Estados Unidos bajó en dos años del puesto 55 al 57 en cuanto a la protección de la libertad de prensa y expresión. Eso parece pequeño, pero es significativo en un país que se ha caracterizado en su historia por una defensa bastante contundente de la libertad de expresión, desde la primera enmienda hasta la decisión de Sullivan versus el New York Times en los años 60. Esto lo que hace es fomentar un ambiente de miedo, intimidación y autocensura promovido desde lo más alto. Donald Trump se ha encargado de amedrentar a periodistas, a dueños de medios y de chantajear a empresas ligadas a los medios para controlar las expresiones de sus críticos. Ha demandado al New York Times, Wall Street Journal y a CBS. Comparado a su primer mandato, ahora hay un ambiente mucho más deteriorado. En su primer gobierno enseñó los dientes, pero no se tomaron medidas tan agresivas como las que estamos viendo hoy. Trump siempre ha descalificado a sus críticos. En su primer período pronunció más de 30 mil mentiras. En ocho meses de este año lleva 5.000, es decir que quizás pueda batir su propio récord.

Luz Mely Reyes: Hay muchas diferencias respecto a nuestros países. Aquí se valora la libertad de expresión de manera maximalista por una enmienda constitucional. En ese sentido hay un consenso, no ven límites a la libertad de expresión y si hay algo que no se corresponde se recurre a la justicia, que es otro gran poder concebido de manera independiente. Por tanto, hay un ataque a la libertad de expresión y a las instituciones democráticas, pero no estoy segura de que esté en peligro como en los casos nuestros (incluyendo El Salvador). Por otro lado, el más reciente episodio con el comediante Jimmy Kimmel muestra lo valioso que es para la sociedad estadounidense el derecho a la libertad de expresión. Sin embargo si percibo mucho temor en algunos sectores por las consecuencias de expresarse. Eso a raíz de la eliminación de fondos a la Universidad de Columbia.

Jesús Rivero Bertorelli: Mi valoración en este momento sobre el estado de la libertad de expresión en Estados Unidos es que está garantizada afortunadamente. En este país hay esa gran ventaja. Está garantizada, pero por supuesto siempre está amenazada. Garantizada porque la libertad de expresión va más allá del derecho que pueda tener un periodista de escribir, preguntar o trabajar en un medio. De hecho, cualquier persona puede escribir en un periódico en Estados Unidos, con la única condición de que sea estadounidense. La libertad de expresión no la veo tan asociada directamente a los medios. Ahora, los medios tienen que luchar contra el poder de alguna manera. Hoy es Trump, ayer fue Joe Biden. Lo que pasa es que Biden tenía otro carácter. El intenta que los medios digan lo que él exactamente dice, que transcriban, que no estén interpretando ni le hagan razonamientos o cuestionamientos difíciles. Quien ejerce el poder, siempre intenta que los medios le sean sumisos.

2- ¿Cuál es su opinión sobre el tratamiento que le da Trump a los periodistas que le hacen preguntas que no se amoldan a su gusto?

Boris Muñoz: Trump es muy despectivo con los periodistas, los descalifica, los llama tontos, imbéciles, etcétera. Es un tratamiento generalmente confrontativo. Sabemos que al principio de su período se le prohibió a algunos periodistas asistir a las ruedas de prensa en la Casa Blanca. Hay una decantación de los periodistas que pueden preguntar mucho más estricta de lo que había sido habitualmente. Por otro lado también se ha permitido la entrada de influencers a las ruedas de prensa, a medios más afines con la corriente del presidente y eso también cambia la ecuación porque se trata de tener una prensa que sea más favorable o menos crítica y más obsecuente. Eso implica un deterioro serio de la capacidad de examinar e investigar que tienen los medios. Se ha tensado mucho esa relación y eso no transpira nada bueno de aquí en adelante.

Luz Mely Reyes: Es una técnica muy empleada que no empezó en Venezuela. El tema es que los medios y el periodismo independiente son vulnerables a la desinformación y los ataques que provienen del poder político, sobre todo cuando este poder se construye sin contrapesos. Me cuesta pensar en un retroceso, pero si hay una política que rompe el pacto entre lo que debe ser el rol de periodistas y medios frente al poder y el rol de ese poder frente a los medios. La Casa Blanca ha dado cabida a los influenciadores y creadores de contenido que no siguen los lineamientos periodísticos sino que se alinean con la administración. Eso es lo que creo que es parte de la ruptura de ese pacto.

Jesús Rivero Bertorelli: Donald Trump tiene ese perfil que habla desde la tapa de la barriga como se dice coloquialmente en venezolano. No se detiene, es un animal político y en consecuencia dice lo que le provoca y habla feo. A muchas personas no les gusta Trump. No tanto por sus hechos, sino por sus palabras o la manera en la que se expresa. No le gusta que le hagan preguntas incómodas. También hay que decir que la mayoría de los grandes medios son de una tendencia suave o de una descarada tendencia demócrata y quizás hasta de izquierda. Por ejemplo, los dos grandes medios en español en Estados Unidos, Telemundo y Univisión, tienen un sesgo muy marcado anti-Trump. CBS, ABC y CNN también, entonces Trump tiene que luchar contra eso. Le van quedando pocos aliados, el caso de la cadena Fox y de algunos medios pequeños en español. Antes de decir la primera palabra ya tiene enemigos porque hay ese sesgo.

3- ¿Encuentra similitudes entre Trump y Chavez/Maduro con respecto al comportamiento que tienen con la prensa independiente?

Boris Muñoz: Veo más similitudes entre Trump y Chávez porque durante Chávez todavía existían ciertos niveles de libertad de expresión que por supuesto se fueron cerrando. Chávez tenía una guerra mediática franca primero con las televisoras y después con todo los medios. Trump parece tener una guerra semejante con CBS, CNN, Wall Street Journal, el New York Times, entonces, sí hay unos paralelos bastante claros, que no se pueden decir que sean iguales. Maduro se aseguró al principio de cerrar el grifo de la información con compras hostiles de medios en Venezuela negando los recursos para importación de papel, eliminando concesiones. Fue un ambiente mucho más negativo para la libertad de expresión. Yo creo que la referencia es muy negativa y no quisiera ver nunca que Estados Unidos está llegando al punto en el que está Venezuela. Maduro es un ejemplo muy negativo y nefasto para la libertad de expresión. Desafortunadamente, es un ejemplo que siguen muchos otros regímenes autoritarios.

Luz Mely Reyes: Hay algo más macro que tiene que ver con el auge de los liderazgos autoritarios y populistas y es la descalificación de medios independientes y del periodismo como un especie de contrapeso o como un espacio de contraste frente al poder. En ese sentido, los liderazgos autoritarios o populistas tienen la tendencia de descalificar a los medios y los periodistas. Lo mismo pasa con Nayib Bukele en El Salvador, él hace exactamente lo mismo que Maduro y va un poco más allá de lo que hizo Hugo Chávez. Hay estadios en esa relación que siempre ha sido tensa entre el poder político y el periodismo. La gran diferencia que hay hoy en día es que hay una crisis de modelos de negocio en los medios, otra en el relacionamiento entre medios y audiencias y la disrupción en redes sociales que permiten que se generen contenidos que avalen la narrativa contra medios y periodistas. Hubo periodos en donde había muchísimos ataques a la libertad de expresión por parte de de las autoridades, cuando estaba todo el tema anticomunista en la Guerra Fría, cuando Nixon, pero la gran diferencia en este momento es que se apunta a medios y periodistas como enemigos, se responsabiliza a medios y periodistas de situaciones sobre las que no tienen mayor responsabilidad. Eso se amplifica al ver este sistema de redes sociales que permiten magnificar cualquier opinión o cualquier desinformación.

Jesús Rivero Bertorelli: Yo no veo que haya mayor similitud entre Chávez, Maduro y Trump, yo creo que ni siquiera entre Maduro y Chávez habría similitud. El discurso de Trump es de decir lo que le provoca. Pero no es solo Trump, yo creo que los políticos en líneas generales son así, más bien las excepciones son aquellos que son condescendientes con el discurso El político tiende a ser así cuando ya está ejerciendo una magistratura, a lo mejor cuando es candidato es más light o dado a escuchar opiniones y a medirse en lo que dice, pero una vez que estás ejerciendo el poder, la verdad es que la mayoría de políticos tienden a ser radicales, muy abruptos en el verbo. Eso sí tiene Trump. Es allí donde pudiéramos hallar similitudes tal vez con Chávez.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Para varios periodistas venezolanos que viven en Estados Unidos, la libertad de expresión en suelo norteamericano está amenazada. La suspensión parcial del presentador Jimmy Kimmel, los insultos de Trump a los periodistas y demandas a medios de comunicación social evidencian un descenso en la escala de garantías
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redacción runrunes
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“No puedo creer que ABC (Fake News) le haya devuelto el trabajo a Jimmy Kimmel. Por qué querrían recuperar a alguien que lo hace tan mal, que no es gracioso y que pone a la cadena en peligro al emitir un 99% de basura demócrata. Que Kimmel se pudra con sus malos índices de audiencia”, dijo recientemente el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump sobre el regreso del presentador a su Late Show, luego de haber sido suspendido parcialmente por comentarios sobre el asesinato del líder republicano, Charlie Kirk.

Kimmel fue objeto de ataques de la Casa Blanca luego que asomara la posibilidad de que los republicanos estaban tratando de sacar ventaja política del crimen y pusiera al aire un video donde a Trump se le preguntaba por el suceso y respondía con la construcción de un salón de baile.

A su regreso a la televisión, Kimmel ofreció disculpas por las palabras sobre Kirk, pero no tuvo reparo en alertar a Trump que iba por un camino errado.

“Nuestro líder celebra que los estadounidenses pierdan su sustento porque no puede soportar una broma”, indicó.

El caso de Kimmel se suma a la cancelación de Late Show de Stephen Colbert en CBS hace un par de meses, luego que este dijera que la compañía Paramount había pagado un soborno para arreglar una demanda de Trump por la edición de la entrevista con Kamala Harris cuando era candidata presidencial demócrata.

Tanto en su primer gobierno como en su segundo mandato, Trump ha tenido fuertes críticas a los medios de comunicación independientes, atacando verbalmente a los representantes de la prensa e incluso llegando a demandar por difamación a empresas como The New York Times.

“Cállate”, le dijo Trump a un periodista australiano a mediados de este mes luego que este le preguntara si creía que un presidente en ejercicio podía estar involucrado en muchos negocios. “Estás dañando a Australia ahora mismo, tu país se quiere llevar bien conmigo, tu líder vendrá a verme y le diré que haces preguntas en un muy mal tono”.

Así como al comunicador social australiano Trump ha encarado a decenas de periodistas que le hacen preguntas “incómodas” y no son de su agrado.

Apenas la semana pasada, Trump dijo que la prensa en Estados Unidos es una amenaza para su gobierno y la democracia.

“Convierten cualquier noticia positiva en algo negativo. Yo creo que es realmente ilegal”.

El periodista y defensor de derechos humanos, Luis Carlos Díaz enfatizó que es notable un cambio de estilo entre los dos gobiernos de Trump, debido a la ola de popularidad en la que navega en esta ocasión. 

“Estados Unidos vive un retroceso en múltiples niveles en temas de libertad de expresión, sin embargo aún tienen la capacidad institucional y la masa crítica para corregirlo. No han llegado, por los momentos, a puntos de no retorno”

“Trump es un patán con los periodistas que le preguntan cosas que no se amoldan a su gusto, no estoy de acuerdo con sus formas”, manifestó una reportera venezolana que prefirió permanecer en el anonimato.  

A juicio de Díaz, Trump intenta implantar un estilo que persigue ser personalista en pos de construir una imagen fuerte.

“Pero que en paralelo puede hacer mella en el rol institucional y de contrapesos que representan el periodismo y los medios”.

La reportera indicó que no solo del lado republicano, los comunicadores sociales experimentan el lado más oscuro del poder.

“Fui expulsada de una rueda de prensa de Kamala Harris por una pregunta que hice sobre la frontera. El partido demócrata se molestó, llamó a reclamar a mi canal y tres  semanas después me sacaron sin explicación alguna, y con la evaluación más alta de todos los reporteros del noticiero en mi historial”.

Para Díaz, aunque pueden conseguirse algunas similitudes entre el gobierno estadounidense y el venezolano, estas tienen que ver con el modo de usar la popularidad para tratar de que unas ideas tengan más peso que otras. 

“Hugo Chávez tuvo manifestaciones de violencia institucional monstruosas que aún no han sido replicadas en Estados Unidos, por lo que las comparaciones deberían ser bien diseccionadas”.

¿Está realmente amenazada la libertad de expresión? en Estados Unidos. Runrunes consultó a periodistas venezolanos que viven en el país norteamericano y consiguieron similitudes y diferencias con la experiencia nacional mediática del último cuarto de siglo en suelo nacional.

Boris Muñoz, cronista y fundador de la sección de opinión en español del The New York Times; Luz Mely Reyes, creadora de medios independientes y Jesús Rivero Bertorelli, director del medio digital somostuvoz.net, analizaron la situación de libertad de expresión en suelo estadounidense., donde residen actualmente.

1- ¿Cuál es su valoración sobre el estado de la libertad de expresión en los Estados Unidos en la actualidad. Existe un retroceso incluso en comparación con el primer mandato de Trump? 

Boris Muñoz: En la actualidad existe un retroceso incluso en comparación con el primer mandato de Trump, si vemos el reporte anual de Reporteros Sin Fronteras, Estados Unidos bajó en dos años del puesto 55 al 57 en cuanto a la protección de la libertad de prensa y expresión. Eso parece pequeño, pero es significativo en un país que se ha caracterizado en su historia por una defensa bastante contundente de la libertad de expresión, desde la primera enmienda hasta la decisión de Sullivan versus el New York Times en los años 60. Esto lo que hace es fomentar un ambiente de miedo, intimidación y autocensura promovido desde lo más alto. Donald Trump se ha encargado de amedrentar a periodistas, a dueños de medios y de chantajear a empresas ligadas a los medios para controlar las expresiones de sus críticos. Ha demandado al New York Times, Wall Street Journal y a CBS. Comparado a su primer mandato, ahora hay un ambiente mucho más deteriorado. En su primer gobierno enseñó los dientes, pero no se tomaron medidas tan agresivas como las que estamos viendo hoy. Trump siempre ha descalificado a sus críticos. En su primer período pronunció más de 30 mil mentiras. En ocho meses de este año lleva 5.000, es decir que quizás pueda batir su propio récord.

Luz Mely Reyes: Hay muchas diferencias respecto a nuestros países. Aquí se valora la libertad de expresión de manera maximalista por una enmienda constitucional. En ese sentido hay un consenso, no ven límites a la libertad de expresión y si hay algo que no se corresponde se recurre a la justicia, que es otro gran poder concebido de manera independiente. Por tanto, hay un ataque a la libertad de expresión y a las instituciones democráticas, pero no estoy segura de que esté en peligro como en los casos nuestros (incluyendo El Salvador). Por otro lado, el más reciente episodio con el comediante Jimmy Kimmel muestra lo valioso que es para la sociedad estadounidense el derecho a la libertad de expresión. Sin embargo si percibo mucho temor en algunos sectores por las consecuencias de expresarse. Eso a raíz de la eliminación de fondos a la Universidad de Columbia.

Jesús Rivero Bertorelli: Mi valoración en este momento sobre el estado de la libertad de expresión en Estados Unidos es que está garantizada afortunadamente. En este país hay esa gran ventaja. Está garantizada, pero por supuesto siempre está amenazada. Garantizada porque la libertad de expresión va más allá del derecho que pueda tener un periodista de escribir, preguntar o trabajar en un medio. De hecho, cualquier persona puede escribir en un periódico en Estados Unidos, con la única condición de que sea estadounidense. La libertad de expresión no la veo tan asociada directamente a los medios. Ahora, los medios tienen que luchar contra el poder de alguna manera. Hoy es Trump, ayer fue Joe Biden. Lo que pasa es que Biden tenía otro carácter. El intenta que los medios digan lo que él exactamente dice, que transcriban, que no estén interpretando ni le hagan razonamientos o cuestionamientos difíciles. Quien ejerce el poder, siempre intenta que los medios le sean sumisos.

2- ¿Cuál es su opinión sobre el tratamiento que le da Trump a los periodistas que le hacen preguntas que no se amoldan a su gusto?

Boris Muñoz: Trump es muy despectivo con los periodistas, los descalifica, los llama tontos, imbéciles, etcétera. Es un tratamiento generalmente confrontativo. Sabemos que al principio de su período se le prohibió a algunos periodistas asistir a las ruedas de prensa en la Casa Blanca. Hay una decantación de los periodistas que pueden preguntar mucho más estricta de lo que había sido habitualmente. Por otro lado también se ha permitido la entrada de influencers a las ruedas de prensa, a medios más afines con la corriente del presidente y eso también cambia la ecuación porque se trata de tener una prensa que sea más favorable o menos crítica y más obsecuente. Eso implica un deterioro serio de la capacidad de examinar e investigar que tienen los medios. Se ha tensado mucho esa relación y eso no transpira nada bueno de aquí en adelante.

Luz Mely Reyes: Es una técnica muy empleada que no empezó en Venezuela. El tema es que los medios y el periodismo independiente son vulnerables a la desinformación y los ataques que provienen del poder político, sobre todo cuando este poder se construye sin contrapesos. Me cuesta pensar en un retroceso, pero si hay una política que rompe el pacto entre lo que debe ser el rol de periodistas y medios frente al poder y el rol de ese poder frente a los medios. La Casa Blanca ha dado cabida a los influenciadores y creadores de contenido que no siguen los lineamientos periodísticos sino que se alinean con la administración. Eso es lo que creo que es parte de la ruptura de ese pacto.

Jesús Rivero Bertorelli: Donald Trump tiene ese perfil que habla desde la tapa de la barriga como se dice coloquialmente en venezolano. No se detiene, es un animal político y en consecuencia dice lo que le provoca y habla feo. A muchas personas no les gusta Trump. No tanto por sus hechos, sino por sus palabras o la manera en la que se expresa. No le gusta que le hagan preguntas incómodas. También hay que decir que la mayoría de los grandes medios son de una tendencia suave o de una descarada tendencia demócrata y quizás hasta de izquierda. Por ejemplo, los dos grandes medios en español en Estados Unidos, Telemundo y Univisión, tienen un sesgo muy marcado anti-Trump. CBS, ABC y CNN también, entonces Trump tiene que luchar contra eso. Le van quedando pocos aliados, el caso de la cadena Fox y de algunos medios pequeños en español. Antes de decir la primera palabra ya tiene enemigos porque hay ese sesgo.

3- ¿Encuentra similitudes entre Trump y Chavez/Maduro con respecto al comportamiento que tienen con la prensa independiente?

Boris Muñoz: Veo más similitudes entre Trump y Chávez porque durante Chávez todavía existían ciertos niveles de libertad de expresión que por supuesto se fueron cerrando. Chávez tenía una guerra mediática franca primero con las televisoras y después con todo los medios. Trump parece tener una guerra semejante con CBS, CNN, Wall Street Journal, el New York Times, entonces, sí hay unos paralelos bastante claros, que no se pueden decir que sean iguales. Maduro se aseguró al principio de cerrar el grifo de la información con compras hostiles de medios en Venezuela negando los recursos para importación de papel, eliminando concesiones. Fue un ambiente mucho más negativo para la libertad de expresión. Yo creo que la referencia es muy negativa y no quisiera ver nunca que Estados Unidos está llegando al punto en el que está Venezuela. Maduro es un ejemplo muy negativo y nefasto para la libertad de expresión. Desafortunadamente, es un ejemplo que siguen muchos otros regímenes autoritarios.

Luz Mely Reyes: Hay algo más macro que tiene que ver con el auge de los liderazgos autoritarios y populistas y es la descalificación de medios independientes y del periodismo como un especie de contrapeso o como un espacio de contraste frente al poder. En ese sentido, los liderazgos autoritarios o populistas tienen la tendencia de descalificar a los medios y los periodistas. Lo mismo pasa con Nayib Bukele en El Salvador, él hace exactamente lo mismo que Maduro y va un poco más allá de lo que hizo Hugo Chávez. Hay estadios en esa relación que siempre ha sido tensa entre el poder político y el periodismo. La gran diferencia que hay hoy en día es que hay una crisis de modelos de negocio en los medios, otra en el relacionamiento entre medios y audiencias y la disrupción en redes sociales que permiten que se generen contenidos que avalen la narrativa contra medios y periodistas. Hubo periodos en donde había muchísimos ataques a la libertad de expresión por parte de de las autoridades, cuando estaba todo el tema anticomunista en la Guerra Fría, cuando Nixon, pero la gran diferencia en este momento es que se apunta a medios y periodistas como enemigos, se responsabiliza a medios y periodistas de situaciones sobre las que no tienen mayor responsabilidad. Eso se amplifica al ver este sistema de redes sociales que permiten magnificar cualquier opinión o cualquier desinformación.

Jesús Rivero Bertorelli: Yo no veo que haya mayor similitud entre Chávez, Maduro y Trump, yo creo que ni siquiera entre Maduro y Chávez habría similitud. El discurso de Trump es de decir lo que le provoca. Pero no es solo Trump, yo creo que los políticos en líneas generales son así, más bien las excepciones son aquellos que son condescendientes con el discurso El político tiende a ser así cuando ya está ejerciendo una magistratura, a lo mejor cuando es candidato es más light o dado a escuchar opiniones y a medirse en lo que dice, pero una vez que estás ejerciendo el poder, la verdad es que la mayoría de políticos tienden a ser radicales, muy abruptos en el verbo. Eso sí tiene Trump. Es allí donde pudiéramos hallar similitudes tal vez con Chávez.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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