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Nakary Mena y su esposo tienen ocho meses detenidos por un reportaje sobre seguridad

La pareja conformada por la reportera de Impacto Venezuela, Nakary Mena Ramos, y el videógrafo Gianni González jamás imaginaron que después de terminar un reportaje sobre un supuesto aumento de robos en Caracas, basado en testimonios de personas, les iba a costar la libertad.

Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) aprehendieron en horas de la tarde del 8 de abril de 2025 a la pareja y los mantuvieron en desaparición forzada al menos por dos días.

Mena y González encuestaron a personas en Plaza Venezuela sobre la percepción de seguridad en Caracas y apenas días después, cuando se disponían a ir a su residencia en Los Teques, fueron interceptados por agentes de seguridad.

Debido a la polémica, Impacto Venezuela eliminó el reportaje de su parrilla informativa.

La aprehensión de ambos profesionales de la comunicación ocurrió luego de que desde el portal oficialista Venezuela News criticaran el reportaje. Previamente, el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, pidió en su programa de Venezolana de Televisión (VTV) “Con el mazo dando” una “investigación exhaustiva” acerca de reportajes como los de Impacto Venezuela que establecen una “campaña para que la gente tenga miedo”.

Tras más de 70 horas, luego de recorrer varios centros de detención e incluso poner una denuncia en el Cicpc de la avenida Urdaneta en Caracas, los familiares de ambos se estrellaron contra la cruda realidad: pasaron a engrosar la lista de periodistas presos en Venezuela.

Graduada en la Universidad Católica Santa Rosa, Mena cumplió 29 años el pasado 14 de agosto tras las rejas.

Su madre Francis Ramos, relató a la ONG Espacio Público que al percatarse que ambos nunca llegaron a la casa ese 8 de abril empezó la pesadilla de los familiares de quienes son aprehendidos en Venezuela por razones políticas: la incertidumbre de no saber si están vivos o muertos, o recluidos en un centro de detención en específico. 

Dos días después de su detención, a la trabajadora del medio Impacto Venezuela el Tribunal Primero de Control del Área Metropolitana de Caracas le dictó medida privativa de libertad, al igual que a su esposo. Les imputaron los cargos de instigación al odio y publicación de noticias falsas. 

Mientras Mena Ramos fue enviada al Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF) en Los Teques, a González lo mandaron a la cárcel de El Rodeo II, en el estado Miranda.

A mediados de junio, el mismo tribunal ratificó la privativa de libertad y el pase a juicio de Mena Ramos. 

De acuerdo al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) su audiencia de presentación en tribunales ha sido suspendida al menos en tres oportunidades.

De acuerdo a la Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia aprobada en noviembre de 2017 por la Asamblea Nacional los “delitos de odio” pueden ser castigados con penas de hasta 20 años de prisión.

Según el artículo 296-A del Código Penal “todo individuo que por medio de informaciones falsas difundidas por cualquier medio impreso, radial, televisivo, telefónico, correos electrónicos o escritos panfletarios, cause pánico en la colectividad o la mantenga en zozobra, será castigado con prisión de dos a cinco años”.

Organizaciones locales como el SNTP, el Colegio Nacional de Periodistas (CNP), el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) y Espacio Público, así como la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han solicitado al Estado venezolano que garantice el respeto a los derechos humanos de Mena y su esposo, además de abstenerse de tomar represalias contra el ejercicio del periodismo. 

Sueños truncados

“Lo que ella más soñaba era ser una gran periodista. Es una gran persona, buena hija, madre, esposa y amiga”, añadió Francis Ramos

La madre de Mena Ramos aseguró que su hija fue sometida a una intervención quirúrgica en la columna cuando era adolescente por padecer una escoliosis  

“Las condiciones en las que Nakary duerme no son las más correctas porque está operada de la columna, ella tiene tornillos y barras de titanio. Le duele la espalda, no puede seguir durmiendo en una colchoneta”, sentenció Ramos. 

La madre de la periodista aseveró que, debido a la detención arbitraria, Mena se ha perdido de momentos únicos e irrepetibles con su hija de 5 años.

“Necesitamos que liberen a Nakary, la está esperando su hija que la extraña, que desea que sus padres estén con ella, los necesita, se han perdido de momentos valiosos, su colegio y cosas tan simples como perder sus dientes”.

Ramos pidió a las autoridades competentes que evalúen el caso de su hija y se pongan la mano en el corazón.

“Ella (hija de Nakary) sabe todo, la he llevado a verla. Me preocupa que esto la afecte física y emocionalmente”.

 *El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Luego que saliera al aire un reporte con testimonios de caraqueños, la periodista fue detenida junto a su pareja Gianni González. Le imputaron cargos de instigación al odio y publicación de noticias falsas. Su audiencia en tribunales ha sido suspendida en varias ocasiones
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redacción runrunes
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La pareja conformada por la reportera de Impacto Venezuela, Nakary Mena Ramos, y el videógrafo Gianni González jamás imaginaron que después de terminar un reportaje sobre un supuesto aumento de robos en Caracas, basado en testimonios de personas, les iba a costar la libertad.

Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) aprehendieron en horas de la tarde del 8 de abril de 2025 a la pareja y los mantuvieron en desaparición forzada al menos por dos días.

Mena y González encuestaron a personas en Plaza Venezuela sobre la percepción de seguridad en Caracas y apenas días después, cuando se disponían a ir a su residencia en Los Teques, fueron interceptados por agentes de seguridad.

Debido a la polémica, Impacto Venezuela eliminó el reportaje de su parrilla informativa.

La aprehensión de ambos profesionales de la comunicación ocurrió luego de que desde el portal oficialista Venezuela News criticaran el reportaje. Previamente, el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, pidió en su programa de Venezolana de Televisión (VTV) “Con el mazo dando” una “investigación exhaustiva” acerca de reportajes como los de Impacto Venezuela que establecen una “campaña para que la gente tenga miedo”.

Tras más de 70 horas, luego de recorrer varios centros de detención e incluso poner una denuncia en el Cicpc de la avenida Urdaneta en Caracas, los familiares de ambos se estrellaron contra la cruda realidad: pasaron a engrosar la lista de periodistas presos en Venezuela.

Graduada en la Universidad Católica Santa Rosa, Mena cumplió 29 años el pasado 14 de agosto tras las rejas.

Su madre Francis Ramos, relató a la ONG Espacio Público que al percatarse que ambos nunca llegaron a la casa ese 8 de abril empezó la pesadilla de los familiares de quienes son aprehendidos en Venezuela por razones políticas: la incertidumbre de no saber si están vivos o muertos, o recluidos en un centro de detención en específico. 

Dos días después de su detención, a la trabajadora del medio Impacto Venezuela el Tribunal Primero de Control del Área Metropolitana de Caracas le dictó medida privativa de libertad, al igual que a su esposo. Les imputaron los cargos de instigación al odio y publicación de noticias falsas. 

Mientras Mena Ramos fue enviada al Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF) en Los Teques, a González lo mandaron a la cárcel de El Rodeo II, en el estado Miranda.

A mediados de junio, el mismo tribunal ratificó la privativa de libertad y el pase a juicio de Mena Ramos. 

De acuerdo al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) su audiencia de presentación en tribunales ha sido suspendida al menos en tres oportunidades.

De acuerdo a la Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia aprobada en noviembre de 2017 por la Asamblea Nacional los “delitos de odio” pueden ser castigados con penas de hasta 20 años de prisión.

Según el artículo 296-A del Código Penal “todo individuo que por medio de informaciones falsas difundidas por cualquier medio impreso, radial, televisivo, telefónico, correos electrónicos o escritos panfletarios, cause pánico en la colectividad o la mantenga en zozobra, será castigado con prisión de dos a cinco años”.

Organizaciones locales como el SNTP, el Colegio Nacional de Periodistas (CNP), el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) y Espacio Público, así como la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han solicitado al Estado venezolano que garantice el respeto a los derechos humanos de Mena y su esposo, además de abstenerse de tomar represalias contra el ejercicio del periodismo. 

Sueños truncados

“Lo que ella más soñaba era ser una gran periodista. Es una gran persona, buena hija, madre, esposa y amiga”, añadió Francis Ramos

La madre de Mena Ramos aseguró que su hija fue sometida a una intervención quirúrgica en la columna cuando era adolescente por padecer una escoliosis  

“Las condiciones en las que Nakary duerme no son las más correctas porque está operada de la columna, ella tiene tornillos y barras de titanio. Le duele la espalda, no puede seguir durmiendo en una colchoneta”, sentenció Ramos. 

La madre de la periodista aseveró que, debido a la detención arbitraria, Mena se ha perdido de momentos únicos e irrepetibles con su hija de 5 años.

“Necesitamos que liberen a Nakary, la está esperando su hija que la extraña, que desea que sus padres estén con ella, los necesita, se han perdido de momentos valiosos, su colegio y cosas tan simples como perder sus dientes”.

Ramos pidió a las autoridades competentes que evalúen el caso de su hija y se pongan la mano en el corazón.

“Ella (hija de Nakary) sabe todo, la he llevado a verla. Me preocupa que esto la afecte física y emocionalmente”.

 *El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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