Cuando, al cabo de tanta insania “revolucionaria” uno creÃa estar curado de todo espanto, en el Palacio de Miraflores, que está a unas cuatro cuadras del Ministerio de Educación, otras tantas de la Asamblea Nacional y a años luz de lo que algún dÃa fue la ContralorÃa General de la República, nació un monstruo espantoso que nunca llegará a crecer, pero que nada más en sus primeros pasos, demostrará cuán peligrosa es la mezcla de populismo, pérdida de pueblo y urgencia de recuperarlo.
Un all-in-one de encaje perfecto en el régimen más corrompido y corruptor que se haya conocido en la historia colonial y republicana de un paÃs un dÃa libre y hoy, esclavo de La Habana.
Sin haberse enterado aún del principio antÃtesis del nominalismo que “soplar no es hacer botellas”, a Nicolás Maduro Moros no se le ocurre mejor idea que la de crear una Corporación Nacional de Alimentación Escolar, Sociedad Anónima (CNAE, S.A.).
Estará capitalizada ni un bolÃvar más o menos, con Bs 8.859.586.653 (ocho mil ochocientos cincuenta y nueve millones quinientos ochenta y seis mil seiscientos cincuenta y tres bolÃvares). Con un gobierno en la carraplana, ya se verá cómo suscribe y paga el capital el único accionista, el Ministerio para la Educación.
Si bolÃvares lÃquidos “no hay”, abundan papeles que este despacho podrÃa recibir en transferencia desde otros entes gubernamentales o, lo que es más probable, artilugios contables valoricen activos-ñoña como activos-oro.
El objeto de la CNAE no es otro que “el diseño, formulación, administración, ejecución, evaluación y seguimiento de planes para la producción, adquisición, distribución, transporte, almacenamiento, procesamiento, transformación y colocación de alimentos destinados a las instituciones oficiales del subsistema de educación básica, asà como coordinar, supervisar y controlar las actividades destinadas a garantizar la alimentación y nutrición de niños, niñas, adolescentes y jóvenes de dicho subsistema”.
En el frondoso árbol de la felicidad objeto “revolucionario” descrito en las lÃneas anteriores, se distinguen, con claridad meridiana, dos elementos: el tronco y las ramas.
Es tronco la intolerable segregación con la cual los pacotilleros de la justicia social que inspiraron y redactaron el decreto, hacen vÃctimas a niños venezolanos cuyos padres se esfuerzan para que reciban una educación sin las gravÃsimas deficiencias de las instituciones oficiales.
Son ramas, incluida la hojarasca, toda la hemorragia verbal que sintoniza con el carácter totalitario de un régimen cuyas capacidades administradoras recuerdan, lastimosamente, aquello de “no saber caminar y mascar chicle”, para no entrar en las honduras superficiales de la corrupción con cabilla, cemento, divisas,… (VJLA-Sigla)
P.S. – El autor declara solemnemente no haber recibido instrucciones y “cuantimenos” dinero en efectivo o especies, ni especias, por la redacción de estas lÃneas. Deben quedar exentos de sospecha Empresas Polar, Transparencia Internacional, Transportes El Renco, Autobodega del Medio, Conuco La Mata Tiesa y una larguÃsima lista de candidatos que pueblan lo que antes era un “estado de sospecha”, ahora matizado como “estado de sospechosos”
V.J. Los Arcos Ayape
Agencia Sigla




