Venezolanas exigen justicia, verdad, memoria, reparación y garantías de no repetición

Este 8 de marzo, fecha en la que se conmemora e Día Internacional de la Mujer, las calles de Caracas se tiñeron de consignas y reclamos en una movilización que partió desde la Plaza Altamira hacia el inicio de la Plaza Brión, en Chacaíto. La caminata, marcada por un fuerte componente de exigencia de Derechos Humanos, reunió a activistas, familiares de víctimas, estudiantes, trabajadoras, emprendedoras, jubiladas, líderes sociales y políticas bajo una premisa clara: “Sin mujeres no hay democracia, y sin democracia, no hay transición”.

Durante el recorrido, el nombre de las mujeres que permanecen tras las rejas por motivos políticos resonó con fuerza. Andreína Baduel, activista de DDHH y miembro del @clippve, alertó sobre la brecha de género en las medidas judiciales: “La organización registra más de 100 presas políticas y las excarcelaciones de mujeres no son proporcionales a las que se han dado de hombres”.

La movilización también fue un espacio para denunciar la persistencia de la violencia de género Entre pancartas, se escuchó el reclamo: “No han muerto, las han asesinado”, un clamor de justicia por aquellas que perdieron la vida en actos de violencia machista. Asimismo, las manifestantes demandaron el cese de prácticas inhumanas con la consigna: “Que cierren los centros de tortura”.

Al término de la marcha, la dirigente y activista Sairam Rivas leyó un manifiesto que concentra las demandas estructurales de las venezolanas de cara al proceso político del país, y en el que expresaron su preocupación por la forma en la que se está manejando la situación tras los hechos del 3 de enero.

“Las mujeres nos hemos ganado a pulso un lugar en esa mesa en la que se plantea un proceso de transición sin certezas ni compromisos claro con el restablecimiento de la democracia y el Estado de derecho en Venezuela (…) Exigimos una ruta clara y un lugar en la mesa, las venezolanas, reclamamos el derecho a unas elecciones libres, que restituyan nuestro derecho ciudadano a elegir nuestro gobierno. Solo la reinstitucionalización del país y un compromiso firme con el restablecimiento de la democracia, como está establecido en la Constitución, habilitará la posibilidad de que las mujeres recuperemos de forma plena nuestros derechos”, expresaba el texto.

En otro punto clave del documento, se enfatizó en un clamor conjunto: “Las venezolanas queremos justicia, verdad, memoria, reparación y compromisos claros de no repetición de un nuevo ciclo de terrorismo de Estado en Venezuela”.

Transición con ellas y que se escuchen sus reclamos

El texto leído en la protesta por el Día Internacional de la Mujer en Venezuela también incluyó la exigencia de garantías para el liderazgo femenino y el restablecimiento de derechos para las venezolanas en el exilio.

Se cuestionó asimismo la falta de claridad sobre cómo se reparará el daño a las madres cuyos hijos fueron ejecutados por fuerzas de seguridad y se reclamó el “saneamiento y profesionalización del Poder Judicial”, para garantizar el debido proceso y evitar que las mujeres sean usadas como “rehenes” o castigadas por su ideología.

El documento demanda la liberación de quienes siguen injustamente detenidas por organizarse y ejercer su derecho a la protesta: “Exigimos que se cumpla lo establecido en la ley de amnistía y sean liberadas, en libertad plena e inmediata“. También, se solicitaron condiciones dignas de reclusión para las presas en general y celeridad judicial en sus casos, tras destacar que la mayoría de ellas viven en pobreza. Las manifestantes denunciaron la sobrecarga física y mental que enfrentan.

Las manifestantes denunciaron la sobrecarga física y mental que enfrentan y exigieron ingresos ajustados al costo real de la vida y el reconocimiento legal de las redes de protección a la maternidad y el trabajo de cuidados.

Voces de resistencia

Melania Rosales, hermana de Emirlendris Benítez —presa política desde hace ocho años—, participó activamente para recordar que la lucha es colectiva. “Mi hermana fue condenada injustamente a 30 años de prisión y sigo alzando la voz por ella y por todas”, sentenció ante el clamor de “justicia y libertad” que unificó a la marcha.

Por su parte, Adriana Pichardo, coordinadora política de Voluntad Popular, reafirmó el papel histórico de la mujer venezolana en la crisis actual: “Acompañamos esta marcha reafirmando el rol que han tenido en esta etapa de cambio, lucha y libertad (…) No hubo persecución, cárcel o muerte que haya silenciado a las mujeres y madres venezolanas”.

Las estudiantes universitarias también marcaron el ritmo de la protesta con cánticos que miraban hacia el futuro institucional: “Abajo la dictadura, que va a caer, que va a caer. Arriba la democracia, que va a vencer, que va a vencer”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

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Este 8 de marzo, fecha en la que se conmemora e Día Internacional de la Mujer, las calles de Caracas se tiñeron de consignas y reclamos en una movilización que partió desde la Plaza Altamira hacia el inicio de la Plaza Brión, en Chacaíto. La caminata, marcada por un fuerte componente de exigencia de Derechos Humanos, reunió a activistas, familiares de víctimas, estudiantes, trabajadoras, emprendedoras, jubiladas, líderes sociales y políticas bajo una premisa clara: “Sin mujeres no hay democracia, y sin democracia, no hay transición”.

Durante el recorrido, el nombre de las mujeres que permanecen tras las rejas por motivos políticos resonó con fuerza. Andreína Baduel, activista de DDHH y miembro del @clippve, alertó sobre la brecha de género en las medidas judiciales: “La organización registra más de 100 presas políticas y las excarcelaciones de mujeres no son proporcionales a las que se han dado de hombres”.

La movilización también fue un espacio para denunciar la persistencia de la violencia de género Entre pancartas, se escuchó el reclamo: “No han muerto, las han asesinado”, un clamor de justicia por aquellas que perdieron la vida en actos de violencia machista. Asimismo, las manifestantes demandaron el cese de prácticas inhumanas con la consigna: “Que cierren los centros de tortura”.

Al término de la marcha, la dirigente y activista Sairam Rivas leyó un manifiesto que concentra las demandas estructurales de las venezolanas de cara al proceso político del país, y en el que expresaron su preocupación por la forma en la que se está manejando la situación tras los hechos del 3 de enero.

“Las mujeres nos hemos ganado a pulso un lugar en esa mesa en la que se plantea un proceso de transición sin certezas ni compromisos claro con el restablecimiento de la democracia y el Estado de derecho en Venezuela (…) Exigimos una ruta clara y un lugar en la mesa, las venezolanas, reclamamos el derecho a unas elecciones libres, que restituyan nuestro derecho ciudadano a elegir nuestro gobierno. Solo la reinstitucionalización del país y un compromiso firme con el restablecimiento de la democracia, como está establecido en la Constitución, habilitará la posibilidad de que las mujeres recuperemos de forma plena nuestros derechos”, expresaba el texto.

En otro punto clave del documento, se enfatizó en un clamor conjunto: “Las venezolanas queremos justicia, verdad, memoria, reparación y compromisos claros de no repetición de un nuevo ciclo de terrorismo de Estado en Venezuela”.

Transición con ellas y que se escuchen sus reclamos

El texto leído en la protesta por el Día Internacional de la Mujer en Venezuela también incluyó la exigencia de garantías para el liderazgo femenino y el restablecimiento de derechos para las venezolanas en el exilio.

Se cuestionó asimismo la falta de claridad sobre cómo se reparará el daño a las madres cuyos hijos fueron ejecutados por fuerzas de seguridad y se reclamó el “saneamiento y profesionalización del Poder Judicial”, para garantizar el debido proceso y evitar que las mujeres sean usadas como “rehenes” o castigadas por su ideología.

El documento demanda la liberación de quienes siguen injustamente detenidas por organizarse y ejercer su derecho a la protesta: “Exigimos que se cumpla lo establecido en la ley de amnistía y sean liberadas, en libertad plena e inmediata“. También, se solicitaron condiciones dignas de reclusión para las presas en general y celeridad judicial en sus casos, tras destacar que la mayoría de ellas viven en pobreza. Las manifestantes denunciaron la sobrecarga física y mental que enfrentan.

Las manifestantes denunciaron la sobrecarga física y mental que enfrentan y exigieron ingresos ajustados al costo real de la vida y el reconocimiento legal de las redes de protección a la maternidad y el trabajo de cuidados.

Voces de resistencia

Melania Rosales, hermana de Emirlendris Benítez —presa política desde hace ocho años—, participó activamente para recordar que la lucha es colectiva. “Mi hermana fue condenada injustamente a 30 años de prisión y sigo alzando la voz por ella y por todas”, sentenció ante el clamor de “justicia y libertad” que unificó a la marcha.

Por su parte, Adriana Pichardo, coordinadora política de Voluntad Popular, reafirmó el papel histórico de la mujer venezolana en la crisis actual: “Acompañamos esta marcha reafirmando el rol que han tenido en esta etapa de cambio, lucha y libertad (…) No hubo persecución, cárcel o muerte que haya silenciado a las mujeres y madres venezolanas”.

Las estudiantes universitarias también marcaron el ritmo de la protesta con cánticos que miraban hacia el futuro institucional: “Abajo la dictadura, que va a caer, que va a caer. Arriba la democracia, que va a vencer, que va a vencer”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

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