Elliott Abrams: Estados Unidos está “perdiendo Venezuela” al sostener a Delcy Rodríguez

El exenviado especial de Donald Trump para Venezuela, Elliott Abrams, cuestionó con dureza la política que actualmente aplica Washington hacia el país. En un artículo publicado por The Free Press, Abrams sostiene que Estados Unidos abandonó el objetivo de una transición democrática y terminó respaldando la permanencia de Delcy Rodríguez y de buena parte de la estructura política que gobernó junto a Nicolás Maduro.

Según Abrams, la salida de Maduro en enero generó entre los venezolanos la expectativa de que comenzaría un proceso hacia elecciones libres. Sin embargo, acusa a la administración Trump de privilegiar la estabilidad inmediata, la recuperación de la producción petrolera y la llegada de inversiones, mientras relega la democracia a un futuro sin fecha.

Washington apuesta por Delcy y margina a María Corina

El autor afirma que Estados Unidos no ha presionado al gobierno de Rodríguez para que negocie seriamente con las fuerzas democráticas encabezadas por María Corina Machado. Tampoco habría exigido la liberación de todos los presos políticos ni el regreso de los dirigentes exiliados.

Abrams va más lejos: asegura que la Casa Blanca no se mantiene neutral, sino que respalda activamente a Rodríguez y considera a Machado un obstáculo para sus objetivos. Funcionarios estadounidenses la habrían acusado de actuar contra los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos y habrían bloqueado su regreso a Venezuela, incluso después del terremoto.

Para el exfuncionario, esta posición resulta contradictoria porque Machado sería, según las encuestas citadas en el artículo, la dirigente con mayor respaldo popular. Una medición de finales de junio le otorgaba 82,6% de apoyo, frente a 4,5% para Rodríguez. Además, 93,8% rechazaba que Delcy encabezara la transición.

El terremoto profundiza el rechazo

Abrams vincula el deterioro de la relación entre Washington y los venezolanos con la respuesta oficial al terremoto del 24 de junio. Sostiene que el gobierno restringió el acceso a las zonas afectadas, obstaculizó labores de rescate y demostró la misma incompetencia institucional que marcó décadas de chavismo.

El artículo cuestiona que representantes estadounidenses hayan expresado confianza en las autoridades venezolanas y hayan presentado a los funcionarios del antiguo régimen como “nuevos amigos” de Washington. Para Abrams, el descontento por la gestión de la emergencia está erosionando aún más la tolerancia de la población hacia el liderazgo socialista.

Sin democracia tampoco habrá petróleo

Uno de los argumentos centrales de Abrams es que la política estadounidense también fracasará en el terreno económico. A su juicio, las grandes petroleras no invertirán miles de millones de dólares mientras no exista seguridad jurídica, estabilidad política y claridad sobre quién gobernará Venezuela a largo plazo.

Rodríguez promovió una nueva ley de hidrocarburos para atraer capital extranjero, pero Abrams advierte que cualquier inversión seguirá siendo riesgosa mientras continúe en el poder una estructura que describe como “decapitada”, tras la salida de Maduro, pero intacta en sus demás niveles.

Por eso rechaza la idea de que Delcy Rodríguez represente estabilidad. En su opinión, sostenerla aumenta las tensiones y dificulta una transición negociada, precisamente porque una mayoría de venezolanos quiere que ella y su gobierno abandonen el poder.

Una elección con fecha desde ahora

Abrams calcula que Venezuela necesitaría aproximadamente un año para organizar una elección creíble. Entre los principales desafíos menciona la designación de un nuevo organismo electoral, la actualización del registro, la participación de millones de migrantes y refugiados, el regreso de los exiliados y la libertad de organización para candidatos y partidos.Una elección con fecha desde ahoraAbrams calcula que Venezuela necesitaría aproximadamente un año para organizar una elección creíble. Entre los principales desafíos menciona la designación de un nuevo organismo electoral, la actualización del registro, la participación de millones de migrantes y refugiados, el regreso de los exiliados y la libertad de organización para candidatos y partidos.

Pero insiste en que la fecha debe fijarse cuanto antes. Esperar a que todas las condiciones estén listas antes de convocar los comicios, advierte, permitiría que la elección se postergue indefinidamente. Incluso considera que el terremoto debe acelerar la planificación electoral y no convertirse en una excusa para retrasarla.

La tesis final del artículo es clara: estabilidad, recuperación económica y democracia no pueden separarse. Abrams sostiene que Estados Unidos corre el riesgo de perder la confianza que obtuvo tras la salida de Maduro porque ahora protege a Rodríguez, ataca a la dirigente opositora más popular y tolera la represión y la incompetencia del antiguo régimen.

Su pregunta de cierre resume toda la crítica: si los venezolanos quieren que Delcy Rodríguez y su gobierno salgan del poder, ¿por qué Estados Unidos no?

El artículo completo, en su versión en inglés, está disponible aquí

Abrams vincula el deterioro de la relación entre Washington y los venezolanos con la respuesta oficial al terremoto del 24 de junio. y asegura que la Casa Blanca respalda activamente a Rodríguez y considera a Machado un obstáculo para sus objetivos.
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El exenviado especial de Donald Trump para Venezuela, Elliott Abrams, cuestionó con dureza la política que actualmente aplica Washington hacia el país. En un artículo publicado por The Free Press, Abrams sostiene que Estados Unidos abandonó el objetivo de una transición democrática y terminó respaldando la permanencia de Delcy Rodríguez y de buena parte de la estructura política que gobernó junto a Nicolás Maduro.

Según Abrams, la salida de Maduro en enero generó entre los venezolanos la expectativa de que comenzaría un proceso hacia elecciones libres. Sin embargo, acusa a la administración Trump de privilegiar la estabilidad inmediata, la recuperación de la producción petrolera y la llegada de inversiones, mientras relega la democracia a un futuro sin fecha.

Washington apuesta por Delcy y margina a María Corina

El autor afirma que Estados Unidos no ha presionado al gobierno de Rodríguez para que negocie seriamente con las fuerzas democráticas encabezadas por María Corina Machado. Tampoco habría exigido la liberación de todos los presos políticos ni el regreso de los dirigentes exiliados.

Abrams va más lejos: asegura que la Casa Blanca no se mantiene neutral, sino que respalda activamente a Rodríguez y considera a Machado un obstáculo para sus objetivos. Funcionarios estadounidenses la habrían acusado de actuar contra los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos y habrían bloqueado su regreso a Venezuela, incluso después del terremoto.

Para el exfuncionario, esta posición resulta contradictoria porque Machado sería, según las encuestas citadas en el artículo, la dirigente con mayor respaldo popular. Una medición de finales de junio le otorgaba 82,6% de apoyo, frente a 4,5% para Rodríguez. Además, 93,8% rechazaba que Delcy encabezara la transición.

El terremoto profundiza el rechazo

Abrams vincula el deterioro de la relación entre Washington y los venezolanos con la respuesta oficial al terremoto del 24 de junio. Sostiene que el gobierno restringió el acceso a las zonas afectadas, obstaculizó labores de rescate y demostró la misma incompetencia institucional que marcó décadas de chavismo.

El artículo cuestiona que representantes estadounidenses hayan expresado confianza en las autoridades venezolanas y hayan presentado a los funcionarios del antiguo régimen como “nuevos amigos” de Washington. Para Abrams, el descontento por la gestión de la emergencia está erosionando aún más la tolerancia de la población hacia el liderazgo socialista.

Sin democracia tampoco habrá petróleo

Uno de los argumentos centrales de Abrams es que la política estadounidense también fracasará en el terreno económico. A su juicio, las grandes petroleras no invertirán miles de millones de dólares mientras no exista seguridad jurídica, estabilidad política y claridad sobre quién gobernará Venezuela a largo plazo.

Rodríguez promovió una nueva ley de hidrocarburos para atraer capital extranjero, pero Abrams advierte que cualquier inversión seguirá siendo riesgosa mientras continúe en el poder una estructura que describe como “decapitada”, tras la salida de Maduro, pero intacta en sus demás niveles.

Por eso rechaza la idea de que Delcy Rodríguez represente estabilidad. En su opinión, sostenerla aumenta las tensiones y dificulta una transición negociada, precisamente porque una mayoría de venezolanos quiere que ella y su gobierno abandonen el poder.

Una elección con fecha desde ahora

Abrams calcula que Venezuela necesitaría aproximadamente un año para organizar una elección creíble. Entre los principales desafíos menciona la designación de un nuevo organismo electoral, la actualización del registro, la participación de millones de migrantes y refugiados, el regreso de los exiliados y la libertad de organización para candidatos y partidos.Una elección con fecha desde ahoraAbrams calcula que Venezuela necesitaría aproximadamente un año para organizar una elección creíble. Entre los principales desafíos menciona la designación de un nuevo organismo electoral, la actualización del registro, la participación de millones de migrantes y refugiados, el regreso de los exiliados y la libertad de organización para candidatos y partidos.

Pero insiste en que la fecha debe fijarse cuanto antes. Esperar a que todas las condiciones estén listas antes de convocar los comicios, advierte, permitiría que la elección se postergue indefinidamente. Incluso considera que el terremoto debe acelerar la planificación electoral y no convertirse en una excusa para retrasarla.

La tesis final del artículo es clara: estabilidad, recuperación económica y democracia no pueden separarse. Abrams sostiene que Estados Unidos corre el riesgo de perder la confianza que obtuvo tras la salida de Maduro porque ahora protege a Rodríguez, ataca a la dirigente opositora más popular y tolera la represión y la incompetencia del antiguo régimen.

Su pregunta de cierre resume toda la crítica: si los venezolanos quieren que Delcy Rodríguez y su gobierno salgan del poder, ¿por qué Estados Unidos no?

El artículo completo, en su versión en inglés, está disponible aquí

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