El Colegio de Médicos del estado Barinas exhortó a las autoridades sanitarias a prestar atención al fallecimiento de tres profesionales de la salud en la entidad en las últimas semanas. La junta directiva del gremio asocia estos decesos a un presunto cuadro infeccioso en desarrollo.
Mediante un comunicado difundido el 15 de julio, la institución exige una investigación epidemiológica “profunda y rigurosa” que determine científicamente las causas de las muertes, al tiempo que demanda la dotación inmediata de equipos de protección personal y bioseguridad para todo el personal sanitario que labora en los centros asistenciales del estado.
Se pudo conocer que los médicos que habrían muerto son Jhovanny Silva y Rafael Díaz, decesos reportados por trabajadores del Hospital Dr. Luis Razetti. La última fallecida fue Cecilia Chávez, exdirectora del Hospital Dr. José León Tapias de Socopó, lo que puso en alerta a los trabajadores de la salud.

Análisis y llamado a la calma
Para aportar claridad y evitar un clima de preocupación en la población, el médico infectólogo Julio Castro ofreció un balance detallado sobre la situación durante una transmisión en vivo con Jesús “Chúo” Torrealba. El especialista aclaró que los tres fallecimientos registrados no ocurrieron en un mismo momento: uno de ellos se produjo hace varias semanas y los dos más recientes sí fueron consecutivos, pero en centros de salud diferentes.
Explico que, desde el punto de vista médico, el escenario actual apunta a lo que se conoce clínicamente como “fiebre hemorrágica“, es decir, “una situación donde se produce falla en múltiples órganos y hay un denominador común que es que hay cuadro febril y hay alteración de la función hemorrágica de esos pacientes”.
Castro aclaró que los análisis preliminares descartaron dengue y fiebre amarilla, las sospechas más comunes en el país. Esto reduce el abanico de opciones a patologías específicas de la geografía llanera y del pie de monte andino, como la leptospirosis, el hantavirus y la fiebre hemorrágica venezolana o “fiebre de Guanarito”.
Al referirse a esta última, el médico infectólogo detalló cómo se comporta: “El vector es transmisión de ratas, o sea, las ratas se lo transmiten a los pacientes, a las personas y las personas no transmiten de una a otra”. No obstante, aclaró que en el caso del hantavirus existen variantes muy específicas que sí conllevan el contagio entre humanos, un factor que los investigadores deben evaluar con cautela.
Posibles hipótesis y próximos pasos
A pesar de la gravedad de los acontecimientos, el infectólogo Julio Castro descartó la posibilidad de una epidemia descontrolada. Indicó que, por la secuencia de los hechos, él “no esperaría que esto vaya a generar una epidemia de gran magnitud”.
“Las fiebres hiperhemorrágicas de este tipo, que habitualmente hay en nuestro continente, no son de las que pueden producir un número importante de casos”. Aunque dejó claro que esto no resta gravedad al asunto, insistió en que “no es que uno espera que haya 1000 casos en una semana, no pareciera que eso va a pasar”.
Castro recordó que parte del protocolo indispensable en estas situaciones consiste en realizar autopsias a las personas fallecidas, además de investigar de forma secuencial: “Tomar muestra a las personas que están en contacto con ellos, los contactos intradomiciliarios, las personas que hayan podido estar expuestas o personas que hayan podido tener la misma enfermedad con una manifestación clínica de menos severidad”.
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