La doble tragedia del vuelo 164 inició el pasado 24 de junio en los Estados Unidos y se materializó en el Hotel Santuario, en La Llanada, estado La Guaira, una instalación controlada por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).
La historia del vuelo 164 puede reconstruirse hoy gracias a un extenso reportaje que elaboró The Washington Post, a partir de entrevistas con familiares, supervivientes y la revisión de documentos, videos, fotografías y mensajes de texto.
Tras aterrizar en Maiquetía —en horas de la mañana— los 146 deportados (120 hombres, 19 mujeres y 7 menores de edad) fueron trasladados al Hotel Santuario y horas después, el edificio se desplomó durante el doblete sísmico, dejando un número aún desconocido de muertos y desaparecidos.
Desde entonces, los familiares de las víctimas se han enfrentado al silencio oficial, información contradictoria y obstáculos para acceder a morgues, hospitales y zonas acordonadas.
La reconstrucción de esta historia expone una cadena de negligencias, abusos y omisiones que agravaron la tragedia. Aquí las claves más relevantes:
Caso ignorado
Hasta el momento, a más de un mes de la tragedia, ni Estados Unidos ni el gobierno oficial de Venezuela, han publicado la lista completa de pasajeros del vuelo 164.
Han sido los mismo familiares de las víctimas quienes han tenido que reconstruir a partir de mensajes, videos, documentos y fotografías quienes venían en el vuelo. La ausencia de información en este caso, ha convertido la búsqueda en un proceso caótico y doloroso para los deudos.
La muerte tras aterrizar y la búsqueda desesperada
En lugar de reunirse con sus familiares, los 146 migrantes deportados fueron retenidos por el Sebin y trasladados al Hotel El Santuario, una instalación estatal aislada que nunca funcionó como hotel. Según el reportaje, The Washington Post afirma que una vez en suelo venezolano les confiscaron sus teléfonos, les exigieron contraseñas, los mantuvieron bajo vigilancia y les permitieron una sola llamada controlada.
El gobierno de Delcy Rodríguez no ha ofrecido información ni explicaciones sobre las causas que motivaron a detener a los deportados ni bajo qué figura legal.
El Hotel el Santuario fue una de las edificaciones que cedió completamente tras el doblete sísmico que sacudió a La Guaira. Según el reportaje del medio estadounidense, solo tres personas lograron sobrevivir al derrumbe de la edificación. Uno de ellos relató escenas de pánico, gritos, cuerpos aplastados y niños entre los escombros.
El reportaje señaló que durante varios días, los familiares de las víctimas recorrieron morgues improvisadas, hospitales y zonas acordonadas. Muchos identificaron los cuerpos por los tatuajes, ropa o pertenencias. Otros siguen sin encontrar a sus seres queridos. La ONU estima más de 50.000 desaparecidos por los sismos; entre ellos, decenas del vuelo 164.
Abusos, contradicciones y extorsiones
Luego de la investigación realizada, el medio documentó que varios de los deportados habían sufrido presiones, condiciones inhumanas, detenciones prolongadas y problemas de salud mental en centros del ICE.
El medio también indicó que las autoridades venezolanas ofrecieron información “confusa e incluso incorrecta” sobre quiénes estaban vivos o muertos.
El trabajo de investigación afirmó que en algunos casos, funcionarios de los cuerpos policiales exigieron dinero para “probar” que un deportado seguía con vida o para supuestamente alimentarlo. A otras familias les dieron condolencias y luego les dijeron que su pariente podría estar “desorientado” o “extraviado”.
La tragedia del vuelo 164 dejó al descubierto una cadena de falla estructurales en la gestión de emergencias: deportaciones sin garantías, secretismos, ausencia de protocolos.
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