Funvisis pasa a manos del Ministerio de Ciencia y Tecnología tras fallas en la red sísmica

La administración interina de Delcy Rodríguez anunció el 11 de agosto la transferencia de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) al Ministerio del Popular para Ciencia y Tecnología en un “movimiento institucional estratégico” que busca reestructurar la organización tras las fallas operativas registradas durante el doblete sísmico del pasado 24 de junio.

A través de sus canales oficiales de Telegram e Instagram, Rodríguez informó sobre la nueva medida indicando que la decisión se tomó con el propósito de “fortalecer las capacidades científicas y técnicas del país” para la prevención, monitoreo y atención de fenómenos sísmicos. Por lo tanto, según la vocera esta nueva articulación “permitirá seguir consolidando la investigación y el conocimiento científico orientados a la protección de la ciudadanía”.

Cambio de adscripción

El retorno de Funvisis al área científica marca un cambio en la administración de la institución, la cual había permanecido bajo la tutela del Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz por decreto de Nicolás Maduro, bajo la “promesa” de potenciar el servico sismológico, hacer inversiones en las estaciones de monitoreo y garantizar la seguridad de las infraestructuras.

Sin embargo, en una investigación realizada por la periodista María Victoria Fermín para Runrun.es reveló que la transición de mando sustituyó la tradición de presidentes científicos por un liderazgo militar. Expertos y ex personal de la organización señalaron que este cambio derivó en un desmantelamiento progresivo con la sustitución de los programas académicos por enfoques burocráticos y por una gran reducción presupuestaria.

El impacto de este deterioro se evidenció el pasado 24 de junio donde la fundación tardó 4 horas y 26 minutos en emitir el reporte oficial con detalles sobre el evento sísmico. Este retraso contrasta con los estándares internacionales del Servicio Geológico de Estados Unidos, institución que procesa y publica información sobre sismos externos en un promedio de 20 minutos, y entre 2 y 5 minutos para eventos locales. 

Un monitoreo reducido

En el año 2000 bajo la adscripción del Ministerio de Ciencia y Tecnología, Funvisis consolidó un equipamiento moderno con 35 estaciones de banda ancha, cifra que se extendió a 40 estaciones para el año 2014. En la actualidad, la fundación solo funciona como una cuarta parte de la capacidad que poseía anteriormente, del mismo modo los sistemas de monitoreo a nivel nacional quedaron inoperativos, reportando que en múltiples universidades en el país (ULA, UDO) donde sus centros de sismología dejaron de funcionar por falta absoluta de presupuesto y soporte técnico.

La directora del Centro de Sismología de la Universidad de Oriente (CSUDO) en el estado Sucre, Janette Castillo, confirmó la inactividad de las estaciones por causa de daños en la infraestructura universitaria y la presión presupuestaria. 

Cierre de aulas y pérdida de personal

El reportaje para Runrun.es documentó además el desmantelamiento de espacios de formación y divulgación ciudadana. En 2018, bajo la gestión del vicealmirante Roberto Antonio Betancourt Arocha, la organización clausuró el Aula Sísmica Madeleilis Guzmán, un laboratorio pedagógico creado en 1998 para capacitar a la población frente a emergencias de este tipo.

A la pérdida pedagógica se le suma la asfixia financiera ya que durante más de dos décadas, cerca de la mitad del presupuesto de Funvisis provino de contratos de estudios de amenaza sísmica solicitados por la industria petrolera y con el colapso de PDVSA, la institución pasó a depender de las asignaciones ministeriales, sufriendo además retrasos en la liquidación de divisas para la adquisición de repuestos y equipos importados. 

Actualmente, la crisis se profundizó con la pérdida de capital humano especializado, donde ex empleados y geólogos denunciaron que la gestión militar ejecutó jubilaciones forzadas, dejó de lado a personal experimentado e impuso salarios precarios. Por esto mismo, esta situación provocó una migración masiva de técnicos e investigadores que dejó a la organización sin generaciones de relevo para la evaluación de las amenazas sísmicas en el país.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El cambio institucional ocurrió luego de años de control militar que redujeron las estaciones de monitoreo, cerraron programas de formación y provocaron demoras en los reportes
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La administración interina de Delcy Rodríguez anunció el 11 de agosto la transferencia de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) al Ministerio del Popular para Ciencia y Tecnología en un “movimiento institucional estratégico” que busca reestructurar la organización tras las fallas operativas registradas durante el doblete sísmico del pasado 24 de junio.

A través de sus canales oficiales de Telegram e Instagram, Rodríguez informó sobre la nueva medida indicando que la decisión se tomó con el propósito de “fortalecer las capacidades científicas y técnicas del país” para la prevención, monitoreo y atención de fenómenos sísmicos. Por lo tanto, según la vocera esta nueva articulación “permitirá seguir consolidando la investigación y el conocimiento científico orientados a la protección de la ciudadanía”.

Cambio de adscripción

El retorno de Funvisis al área científica marca un cambio en la administración de la institución, la cual había permanecido bajo la tutela del Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz por decreto de Nicolás Maduro, bajo la “promesa” de potenciar el servico sismológico, hacer inversiones en las estaciones de monitoreo y garantizar la seguridad de las infraestructuras.

Sin embargo, en una investigación realizada por la periodista María Victoria Fermín para Runrun.es reveló que la transición de mando sustituyó la tradición de presidentes científicos por un liderazgo militar. Expertos y ex personal de la organización señalaron que este cambio derivó en un desmantelamiento progresivo con la sustitución de los programas académicos por enfoques burocráticos y por una gran reducción presupuestaria.

El impacto de este deterioro se evidenció el pasado 24 de junio donde la fundación tardó 4 horas y 26 minutos en emitir el reporte oficial con detalles sobre el evento sísmico. Este retraso contrasta con los estándares internacionales del Servicio Geológico de Estados Unidos, institución que procesa y publica información sobre sismos externos en un promedio de 20 minutos, y entre 2 y 5 minutos para eventos locales. 

Un monitoreo reducido

En el año 2000 bajo la adscripción del Ministerio de Ciencia y Tecnología, Funvisis consolidó un equipamiento moderno con 35 estaciones de banda ancha, cifra que se extendió a 40 estaciones para el año 2014. En la actualidad, la fundación solo funciona como una cuarta parte de la capacidad que poseía anteriormente, del mismo modo los sistemas de monitoreo a nivel nacional quedaron inoperativos, reportando que en múltiples universidades en el país (ULA, UDO) donde sus centros de sismología dejaron de funcionar por falta absoluta de presupuesto y soporte técnico.

La directora del Centro de Sismología de la Universidad de Oriente (CSUDO) en el estado Sucre, Janette Castillo, confirmó la inactividad de las estaciones por causa de daños en la infraestructura universitaria y la presión presupuestaria. 

Cierre de aulas y pérdida de personal

El reportaje para Runrun.es documentó además el desmantelamiento de espacios de formación y divulgación ciudadana. En 2018, bajo la gestión del vicealmirante Roberto Antonio Betancourt Arocha, la organización clausuró el Aula Sísmica Madeleilis Guzmán, un laboratorio pedagógico creado en 1998 para capacitar a la población frente a emergencias de este tipo.

A la pérdida pedagógica se le suma la asfixia financiera ya que durante más de dos décadas, cerca de la mitad del presupuesto de Funvisis provino de contratos de estudios de amenaza sísmica solicitados por la industria petrolera y con el colapso de PDVSA, la institución pasó a depender de las asignaciones ministeriales, sufriendo además retrasos en la liquidación de divisas para la adquisición de repuestos y equipos importados. 

Actualmente, la crisis se profundizó con la pérdida de capital humano especializado, donde ex empleados y geólogos denunciaron que la gestión militar ejecutó jubilaciones forzadas, dejó de lado a personal experimentado e impuso salarios precarios. Por esto mismo, esta situación provocó una migración masiva de técnicos e investigadores que dejó a la organización sin generaciones de relevo para la evaluación de las amenazas sísmicas en el país.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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