La Conversa | Toro Hardy: “Invertir en Venezuela es más riesgoso que hacerlo en Ucrania”

De acuerdo al índice de riesgos de mercados emergentes publicado por la firma JP Morgan, Venezuela es el país que representa más riesgo a hora de invertir.

Así lo ratificó el economista y experto petrolero, José Toro Hardy, en La Conversa de la Alianza Rebelde Investiga (ARI) conformada por El Pitazo, Tal Cual y Runrunes de este martes 1 de septiembre.

El ex miembro del directorio de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) dijo a Víctor Amaya, director de Tal Cual y Luis Blanco, director de Runrunes, que en la actuales condiciones luce cuesta arriba que alguna empresa se atreva invertir en Venezuela. 

“De hecho, invertir en Venezuela es siete veces y media más riesgoso que invertir en Ucrania, que está en plena guerra”, dijo el experto. 

A propósito del acuerdo energético suscrito por el gobierno de Estados Unidos y el interinato de Delcy Rodríguez, que otorga a Washington el control e influencia mayoritaria sobre unos 65.000 millones de barriles de reservas de petróleo venezolano, el economista indicó que es perentorio establecer un piso jurídico sólido a la hora de establecer alianzas.

“Y esa seguridad jurídica pasa porque haya un gobierno legítimo, elecciones, un Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial absolutamente independientes entre sí, que se respeten escrupulosamente los contratos y que no se hable más nunca de expropiaciones”, dijo Toro Hardy.

Para el experto en materia petrolera, los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela deberían empezar por eliminar el riesgo jurídico antes de rubricar cualquier contrato. 

“Lo que pasa es que el presidente (Donald) Trump está en la víspera de unas elecciones de medio mandato en los Estados Unidos y  no le da tiempo de resolver las cosas para poner como dicen coloquialmente el caballo delante de la carreta, por eso acelera la firma de un conjunto de convenios”, expresó el experto.

A juicio de Toro Hardy, Trump está en campaña y cuando se refiere a que Estados Unidos le echara mano a las mayores reservas probadas de petróleo en el mundo le está hablando al votante estadounidense. 

“La realidad es que la Constitución de Venezuela, en su artículo 12, no permite la enajenación de las reservas petroleras. Lo que sí se permite es que haya empresas petroleras que firmen contratos y que otro país pueda tener la mayoría accionaria. Pero eso es distinto a ser dueños de las reservas”, indicó el ex miembro de Pdvsa.

De acuerdo a Toro Hardy, hacer negocios con Estados Unidos es más rentable que hacerlo con China, Irán o Rusia.

A juicio del experto, la alianza energética podría traer resultados fructíferos para ambas naciones, una con las mayores reservas de crudo del planeta y otra con el mayor mercado del hemisferio.

“Además, geográficamente estamos cerca. Un taquero que sale de las costas de Venezuela, en cuatro días está anclado frente a alguna refinería en las costas del Golfo de México, diferente a mandar un barco a China”, sentenció Toro Hardy. 

El experto petrolero sostuvo que a finales de los noventa, Venezuela era dueña de 22 refinerías en el mundo.

“Teníamos ocho refinerías en Europa, ya no nos queda ninguna. Teníamos siete en los Estados Unidos y nos quedan tres. Participación en una red de oleoductos que atraviesan a los Estados Unidos y más de 15000 estaciones de servicio en ese país con la marca Citgo”.

Toro Hardy también expuso que Venezuela era capaz de abastecer al 10% a los consumidores de gasolina estadounidenses.

“Porque producíamos el petróleo en nuestros propios pozos y yacimientos, lo transportábamos en nuestros propios tanqueros, lo refinábamos en nuestras refinerías y lo distribuíamos en nuestra propia red de estaciones de servicio”.

El experto igualmente destacó que anteriormente, Pdvsa generaba su propia electricidad.

“Esa potestad se la quitaron a la industria petrolera y por eso habría que invertir paralelamente en electricidad junto con el petróleo, porque si aumenta la producción, ciclo donde se consume mucha electricidad, eso podría significar el sacrificio de consumidores domésticos en el país”.  

Opacidad no ayuda

El economista sostuvo que la manera opaca en la que se está negociando no permite tener una proyección justa de los beneficios que traerá para Venezuela la firma del acuerdo con Estados Unidos. 

“Por otro lado, el país necesita desesperadamente esas inversiones. Hemos perdido más del 75% de nuestro Producto Interno Bruto (PIB), enfrentado la hiperinflación más alta del mundo, hay un deterioro de los servicios públicos y esas inversiones permitirían reactivar la industria petrolera, que sirve de motor para poder reactivar los demás sectores de la economía”. 

Toro Hardy calificó como estéril la discusión de si las inversiones extranjeras representan una violación a la soberanía nacional. 

“Para mí lo que afecta la soberanía es el estado de pobreza en el que están en este momento los venezolanos, que los niños en las escuelas públicas no puedan ir sino dos días a clase y que se hayan ido nueve millones de personas del país”, sentenció Toro Hardy.

El experto petrolero indicó que el acuerdo entre Venezuela y Estados Unidos es proporcional con la inestabilidad que se registra en el Medio Oriente debido a la guerra con Irán. 

A juicio del experto, cada vez que hay un conflicto, los inversionistas extranjeros voltean la mirada hacia Venezuela porque es el mercado más accesible. 

Toro Hardy expuso que sería conveniente un pacto con grandes empresas energéticas y no solo pequeñas o medianas vinculadas a Estados Unidos.

“Lo ideal sería que Exxon Mobil y Conoco Phillips vengan a Venezuela, pero es difícil en el marco de esta inestabilidad jurídica, así tengamos 304.000 millones de barriles de crudo en reservas y un subsuelo que está ocioso”, dijo el analista.

Toro Hardy expuso que según el artículo 150 de la Constitución, los contratos para explotar minerales tienen que ser aprobados por la Asamblea Nacional, sin embargo la modificada Ley de Hidrocarburos le da poderes al presidente de la República para tomar decisiones al respecto.

“A mí lo que me preocupa es la poca transparencia con la cual se está haciendo esto. Es un hecho que necesitamos  inversiones y ojalá pudiesen volver las grandes empresas que estuvieron en Venezuela”. 

Toro Hardy sentenció que los 17 campos petroleros que supuestamente le quedarían a Venezuela son recuperables.  

“Hay varios que están en el Lago de Maracaibo. Probablemente no se les haya hecho el mantenimiento adecuado, fueron vandalizados, y se robaron los equipos. Con una inversión relativamente pequeña, estos campos pueden empezar a surgir y elevar la producción en unos 400.000 barriles diarios en un plazo relativamente corto. Si lo hacemos bien, esto se va a sostener. Si lo hacemos mal, yo dudo que vayamos a progresar”, puntualizó.  

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país    

Para el experto petrolero era conveniente comenzar por una eventual democratización del país para garantizar seguridad jurídica a las empresas extranjeras. Criticó el carácter opaco del acuerdo energético entre Venezuela y Estados Unidos, y aseguró que el país requiere urgentemente de inversiones para recuperar el aparato productivo
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redacción runrunes
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De acuerdo al índice de riesgos de mercados emergentes publicado por la firma JP Morgan, Venezuela es el país que representa más riesgo a hora de invertir.

Así lo ratificó el economista y experto petrolero, José Toro Hardy, en La Conversa de la Alianza Rebelde Investiga (ARI) conformada por El Pitazo, Tal Cual y Runrunes de este martes 1 de septiembre.

El ex miembro del directorio de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) dijo a Víctor Amaya, director de Tal Cual y Luis Blanco, director de Runrunes, que en la actuales condiciones luce cuesta arriba que alguna empresa se atreva invertir en Venezuela. 

“De hecho, invertir en Venezuela es siete veces y media más riesgoso que invertir en Ucrania, que está en plena guerra”, dijo el experto. 

A propósito del acuerdo energético suscrito por el gobierno de Estados Unidos y el interinato de Delcy Rodríguez, que otorga a Washington el control e influencia mayoritaria sobre unos 65.000 millones de barriles de reservas de petróleo venezolano, el economista indicó que es perentorio establecer un piso jurídico sólido a la hora de establecer alianzas.

“Y esa seguridad jurídica pasa porque haya un gobierno legítimo, elecciones, un Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial absolutamente independientes entre sí, que se respeten escrupulosamente los contratos y que no se hable más nunca de expropiaciones”, dijo Toro Hardy.

Para el experto en materia petrolera, los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela deberían empezar por eliminar el riesgo jurídico antes de rubricar cualquier contrato. 

“Lo que pasa es que el presidente (Donald) Trump está en la víspera de unas elecciones de medio mandato en los Estados Unidos y  no le da tiempo de resolver las cosas para poner como dicen coloquialmente el caballo delante de la carreta, por eso acelera la firma de un conjunto de convenios”, expresó el experto.

A juicio de Toro Hardy, Trump está en campaña y cuando se refiere a que Estados Unidos le echara mano a las mayores reservas probadas de petróleo en el mundo le está hablando al votante estadounidense. 

“La realidad es que la Constitución de Venezuela, en su artículo 12, no permite la enajenación de las reservas petroleras. Lo que sí se permite es que haya empresas petroleras que firmen contratos y que otro país pueda tener la mayoría accionaria. Pero eso es distinto a ser dueños de las reservas”, indicó el ex miembro de Pdvsa.

De acuerdo a Toro Hardy, hacer negocios con Estados Unidos es más rentable que hacerlo con China, Irán o Rusia.

A juicio del experto, la alianza energética podría traer resultados fructíferos para ambas naciones, una con las mayores reservas de crudo del planeta y otra con el mayor mercado del hemisferio.

“Además, geográficamente estamos cerca. Un taquero que sale de las costas de Venezuela, en cuatro días está anclado frente a alguna refinería en las costas del Golfo de México, diferente a mandar un barco a China”, sentenció Toro Hardy. 

El experto petrolero sostuvo que a finales de los noventa, Venezuela era dueña de 22 refinerías en el mundo.

“Teníamos ocho refinerías en Europa, ya no nos queda ninguna. Teníamos siete en los Estados Unidos y nos quedan tres. Participación en una red de oleoductos que atraviesan a los Estados Unidos y más de 15000 estaciones de servicio en ese país con la marca Citgo”.

Toro Hardy también expuso que Venezuela era capaz de abastecer al 10% a los consumidores de gasolina estadounidenses.

“Porque producíamos el petróleo en nuestros propios pozos y yacimientos, lo transportábamos en nuestros propios tanqueros, lo refinábamos en nuestras refinerías y lo distribuíamos en nuestra propia red de estaciones de servicio”.

El experto igualmente destacó que anteriormente, Pdvsa generaba su propia electricidad.

“Esa potestad se la quitaron a la industria petrolera y por eso habría que invertir paralelamente en electricidad junto con el petróleo, porque si aumenta la producción, ciclo donde se consume mucha electricidad, eso podría significar el sacrificio de consumidores domésticos en el país”.  

Opacidad no ayuda

El economista sostuvo que la manera opaca en la que se está negociando no permite tener una proyección justa de los beneficios que traerá para Venezuela la firma del acuerdo con Estados Unidos. 

“Por otro lado, el país necesita desesperadamente esas inversiones. Hemos perdido más del 75% de nuestro Producto Interno Bruto (PIB), enfrentado la hiperinflación más alta del mundo, hay un deterioro de los servicios públicos y esas inversiones permitirían reactivar la industria petrolera, que sirve de motor para poder reactivar los demás sectores de la economía”. 

Toro Hardy calificó como estéril la discusión de si las inversiones extranjeras representan una violación a la soberanía nacional. 

“Para mí lo que afecta la soberanía es el estado de pobreza en el que están en este momento los venezolanos, que los niños en las escuelas públicas no puedan ir sino dos días a clase y que se hayan ido nueve millones de personas del país”, sentenció Toro Hardy.

El experto petrolero indicó que el acuerdo entre Venezuela y Estados Unidos es proporcional con la inestabilidad que se registra en el Medio Oriente debido a la guerra con Irán. 

A juicio del experto, cada vez que hay un conflicto, los inversionistas extranjeros voltean la mirada hacia Venezuela porque es el mercado más accesible. 

Toro Hardy expuso que sería conveniente un pacto con grandes empresas energéticas y no solo pequeñas o medianas vinculadas a Estados Unidos.

“Lo ideal sería que Exxon Mobil y Conoco Phillips vengan a Venezuela, pero es difícil en el marco de esta inestabilidad jurídica, así tengamos 304.000 millones de barriles de crudo en reservas y un subsuelo que está ocioso”, dijo el analista.

Toro Hardy expuso que según el artículo 150 de la Constitución, los contratos para explotar minerales tienen que ser aprobados por la Asamblea Nacional, sin embargo la modificada Ley de Hidrocarburos le da poderes al presidente de la República para tomar decisiones al respecto.

“A mí lo que me preocupa es la poca transparencia con la cual se está haciendo esto. Es un hecho que necesitamos  inversiones y ojalá pudiesen volver las grandes empresas que estuvieron en Venezuela”. 

Toro Hardy sentenció que los 17 campos petroleros que supuestamente le quedarían a Venezuela son recuperables.  

“Hay varios que están en el Lago de Maracaibo. Probablemente no se les haya hecho el mantenimiento adecuado, fueron vandalizados, y se robaron los equipos. Con una inversión relativamente pequeña, estos campos pueden empezar a surgir y elevar la producción en unos 400.000 barriles diarios en un plazo relativamente corto. Si lo hacemos bien, esto se va a sostener. Si lo hacemos mal, yo dudo que vayamos a progresar”, puntualizó.  

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país    

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