La vergüenza murió, solo queda el miedo, por Armando Martini Pietri - Runrun
La vergüenza murió, solo queda el miedo, por Armando Martini Pietri
Cinismo es retar a demócratas a un debate “de cara a los pueblos, con respeto” después de que ha sido acusado de ilegítimo y del fracaso rotundo de su administración. La vergüenza murió…

 

@ArmandoMartini

El castro-madurismo es el más intenso y extenso ejemplo de incompetencia administrativa, corrupción y maldad. Basta leer las noticias, vivir en Venezuela, ser víctimas de unos servicios públicos fallan a diario. Mientras, se percibe el nerviosismo del funcionariado público, civil y militar por las revelaciones de cómplices ejecutores que, por su participación activa en delitos, se han convertido en perseguidos de la justicia internacional.

Vemos en algunos la intención de negociar delaciones a cambio de sentencias menores de prisión. Acción deshonrosa y humillante que evidencia una dignidad y tranquilidad sacrificadas por privilegios y la ambición de robar impunemente. La vergüenza hace tiempo murió, ahora solo queda el miedo. Quién sabe lo que pueden revelar el preso en Cabo Verde y el que lucha en España para no ser deportados a encarar a los tribunales estadounidenses que los solicita. Y ante los cuales terminarán, tarde o temprano, declarando.

La falta de vergüenza los hizo delincuentes. También descuidados e ignorantes de la vigilancia que potencias como Estados Unidos mantienen sobre el movimiento y legitimación de capitales, sea cual sea el sistema financiero utilizado.

La riqueza, como la tos, no se puede disimular fácilmente –empezando por los vecinos de cuadra– que saben más o menos cuánto puede costar un modo de vida. Más detalles conocen expertos en finanzas de gobiernos que, además, comparten la vigilancia de sistemas bancarios mundiales. Cualquier ciudadano –sin ser policía– puede denunciar sospechas a las fiscalías, que tiene métodos de investigación y comprobación. Es aun más fuerte cuando además del dinero en exceso, se lo lava o proviene de negociados ilegales, perjudiciales para cualquier gobierno decente, como es el caso del narcotráfico.

Caradurismo maduro

Cinismo es retar a demócratas a un debate “de cara a los pueblos, con respeto”, después de ser acusado de ilegítimo y del fracaso rotundo de su administración. No basta la experiencia en el servicio exterior, que sirvió únicamente al interés personal.

No es cierto que exista una política internacional de ataque y agresión contra Venezuela, Cuba, Nicaragua; lo que hay es una posición digna de países libres, democráticos, contra vergonzosas complicidades del régimen con tiranías como las de Rusia, Irán, Turquía, China. Pactos que han resultado en la tragedia de un país atracado a mansalva, deshilachado y harapiento, aprovechado por delincuentes que ahora comienzan a dormir mal y tener pesadillas.

La justicia y el derecho internacional son lentos, tediosos, cumplen protocolos, tiempos, normas. Y a diferencia de Venezuela, en esos países a nadie se le encausa ni persigue sin pruebas. No fueron los Estados Unidos, Canadá, Colombia, Reino Unido los que hicieron renacer las barbaridades del nazismo, estalinismo, maoísmo y la furia homicida de Pol Pot que aún perturba; es la Venezuela chavista, castromadurista.

Cuando los países democráticos y con equilibrio de poderes abren una causa judicial, sus jueces no dependen de caprichos e intereses del poder Ejecutivo, sino de la Constitución y legislaciones. Por eso siempre van hasta el final. Y ese es el miedo, el pánico del régimen, de sus cómplices, socios y beneficiados. Ellos vislumbran que se derrumba la componenda que trocó la política en un negocio de truhanes.

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