Armando Martini Pietri, autor en Runrun

Armando Martini Pietri

Al carajo el consenso, por Armando Martini
Imponer a contravía de la primaria la nada inteligente protección del consenso, es una estulticia

 

@ArmandoMartini

El consenso es un anhelo orgásmico de la política añosa, descompuesta, corrompida y concubina. Es la única manera que tienen para sobrevivir, alargar la vida. Cuando se está desahuciado, y se percibe el final, viene la última pancada de ahogado. Imponer a contravía la nada inteligente protección del consenso, es una estulticia. Solo sirve para conservar privilegios, mantener a como dé lugar la legitimidad que burlaron y traicionaron; la representación indebida para negociar futuro. El G4 es rechazado y repudiado por la gran mayoría ciudadana.

La plataforma unitaria es socialista. Y su objetivo, cohabitar con el régimen. Ha quedado probado y demostrado. Las sospechas se confirmaron. Los ciegos ahora pueden ver con claridad. El madurismo tenía infiltrados dentro de las filas opositoras. Es fácil deducirlo, no se requiere de sabiduría, el propio G3 (la prepotencia de Primero Justicia, el remedo de Acción Democrática y el siniestro Un Nuevo Tiempo) lo han dicho públicamente. Su forma de actuar y proceder es igual al comportamiento oficialista.

Infiltrados de Miraflores

Se corrobora que quienes han estado dirigiendo este camino sin salida eran bufones disfrazados de contrincantes; sus posturas y acciones han sido las convenientes para mantener en el poder al oprobioso castrismo. En este momento puede comprenderse por qué la vergüenza y el deshonor se han mantenido durante años y ninguna estrategia de la llamada unidad funcionó. Siempre estuvo unida, en entente con infractores de los derechos humanos. Queda reafirmado, que la MUD-G4-PSUV no respetan la Constitución, no rinden cuenta ni cumplen la palabra empeñada.

Los trapos sucios y la porquería hieden. Se dan nombres de infiltrados de Miraflores en la Plataforma Unitaria; denuncian a quienes participaron en los hechos del 30 de abril 2019; y por si no fuera suficiente, un pérfido desleal revalidó aquel encuentro encapuchado en un hotel capitalino y una reunión mexicana extramesa. La deshonestidad y la traición a la confianza es injustificable.

¿A causa de qué se destapa la podredumbre? La sinvergüenzura no es secreto para siempre, lo que deberá ser tomado en cuenta a la hora de celebrarse la primaria, si es que en realidad se efectúa. Además, no es solo que se realice, sino que la dictadura tenga planificado para que el elegido no sea precisamente por el que voten los venezolanos. Sin embargo, la rectitud, integridad y dignidad de los verdaderos demócratas, en mantener indoblegables principios y valores, será la clave para evitar celadas, zancadillas e impedir que el oficialismo se inmiscuya y enturbie la primaria, que es ciudadana y no partidista como ambiciona el G3.

¿Porque el culillo a la primaria? Porque otorgaría la victoria a un ciudadano no perteneciente ni obediente. En consecuencia, no complaciente con el oficialismo, lo que obligaría al régimen chavista a recomponerse, perdería su escudo protector, que es la falsa oposición actual. Por ello, saltan las alarmas. El rechazo a los partidos del G4 es tan grande que, solo haciendo trampa con el consenso, lograrían imponerse.

Primaria sin el CNE

Una primaria sin participación y voto de los venezolanos en el exterior, sin el sufragio manual vigilado y contabilizado por los ciudadanos y con injerencia del CNE sumiso al oficialismo, no es primaria. ¿Qué es? Simulación, farsa, estafa y engaño.

Quienes fungieron como líderes de la oposición no sirvieron, unos por incapaces, otros por corruptos. No debemos ni podemos, como ciudadanos opositores, callar, avalar y aceptar vagabunderías porque la corrupción es de los nuestros y el adversario es el otro. Excusa pendeja, simplista y cobarde. Si como ciudadanos aceptamos la pudrición de este lado, perdemos la moral de cuestionar la putrefacción chavista.

Hace años, muchos alertaron que la MUD y el chavismo eran la misma cosa. Quienes lo hacían, fueron objeto de insultos, ofensas y humillaciones. Hoy ambos lo están demostrando con tanta claridad, que no queda duda.

El momento es importante, la sociedad civil, sin compromiso ni participación partidista, ha logrado movilizar la calle en el país. Y hasta la Conferencia Episcopal lo reconoce y hace una exhortación pastoral en la que, señaló: “Es necesario despertar, para ello, no nos quedemos inmóviles, esperando a que las cosas las arreglen otros o mejoren por sí mismas. Tenemos que levantarnos, confiados en la ayuda de Dios, y con valentía arriesgarnos unidos a construir un mejor país”.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Después de la locura, la sensatez de la primaria, por Armando Martini
Ante el desconcierto, existe una posible salida. La primaria. Que sirva para legitimar el nuevo liderazgo

 

@ArmandoMartini

¿Que se logró con el final del interinato? Nada, dicen con convencida reciedumbre. Otros, por el contrario, aseguran que se consiguió mucho. Lo cierto es que la ciudadanía burlada, traicionada y hasta ahora ciega, se revela indignada, irritada ante la artimaña de embusteros que se adjudicaban la representación legítima opositora.

La verdad, aunque pestilente, al final siempre se impone. Quedan al descubierto los que con mentiras se hicieron ver como contrincantes del régimen. Caen gamboxes y se arruinan disfraces que hicieron creer a una ciudadanía de una pulcritud mientras pululaban en la porquería, que apesta.

Un interinato al que algunos jefes de Estado le quisieron una fuerza ilusoria e imaginaria, por cierto, malversada y defraudada. Se constituyó en 2019 un gobierno escrito en un documento de una Constitución enana, de libro chiquito, con poder y respeto reducido. Y lo primero, en su mala costumbre, fue repartirse cargos diplomáticos y de empresas en el exterior.

Eligieron en su minoría ciudadanos serios y de buena escuela, pero sin iniciativa. Dependían del vaivén político y la componenda amiguera del Estatuto de la Transición que debió llamarse Ley para la Traición. ¿Qué clase de Gobierno era ese? Al único que se le ocurrió algo, y pensó en él para equivocarse, fue el flamante ministro del gabinete, que intentó un golpe de Estado solitario. Y, a descampado, sin saber qué hacer, terminó escondiéndose en la embajada de España, llegando a la conclusión de que la cárcel no le hacía bien.

Washington espera en cómoda disposición. No es cuestión ética ni política, es una postura pragmática. El oficialismo con cuotas individuales manda en Venezuela con la cúpula militar. Porque tiene armas y son cogobierno. Las leyes nacen de estos personajes, y quienes deben discutirlas para luego aprobarlas, no lo hacen. Las reciben y deben ser como ellos quieren que sean. Se reparten el poder, cada lapso, o por sectores.

Venezuela tiene que tomar la decisión de romper con las cadenas del fracaso, la infelicidad, la malaventura e inutilidad. Con un ciudadano sumido en miseria, hambriento, con salario paupérrimo, comiendo de la basura, sin medicinas y la economía estancada, aunque se empeñen en gritar proclamas engañosas, y a las que nadie hace caso.

Ante el desconcierto, existe una posible salida. La primaria. Que sirva para legitimar el liderazgo y dar oportunidad al ciudadano de elegir quién será su representante. Pero la Comisión de Primaria, a pesar de haber anunciado que darían a conocer el cronograma antes de finalizar el año, aún no lo hace y guarda silencio, ¿Por qué? Será que prorrogan esperando la respuesta de quienes dicen representar la neutralidad del árbitro; cuando, en realidad, son infiltrados. El Poder Electoral es obediente al régimen violador de los derechos humanos, investigado por la Corte Penal Internacional.

La necesaria imparcialidad de la primaria

En la vida existen códigos éticos, morales y de buenas costumbres. Si no recuperan la libertad de actuar, se aseguran un lugar en la memoria ciudadana que jamás olvidará la burla, atropello y traición. Serán recordados con desprecio. Pero los caguetas inseguros, y seguros de perder, claman por el consenso y cobardes asustadizos lo plantean, sin considerar que el costo de aceptarlo será rechazado por la ciudadanía.

¿Qué tanto atrae la primaria? Nada, a menos que se organice con excelencia, transparencia, imparcialidad, sufragio en el exterior sin obstáculos y ninguna participación del CNE. Solo así se garantiza un rotundo éxito. Lo sensato es que se publique un cronograma sin demora, porque la dictadura quiere meter sus narices para boicotearla, sabiendo que es la gran oportunidad para unir al país. La primaria es del ciudadano, donde participen todos. El venezolano clama un proceso abierto, inclusivo; tú marcas tu boleta, la introduces en una urna transparente, te quedas, cuentas los votos. De esa manera, la asistencia de las mayorías será masiva y legitimará el liderazgo.

Los venezolanos desean buen vivir, con dignidad, un futuro distinto, en una nación donde abunde lo material y la institucionalidad para una mejor calidad de vida.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Los que abrieron puertas al chavismo deben cerrarlas, por Armando Martini
Los chavistas no ascendieron al poder por sus victorias militares, sino porque los venezolanos les abrimos las puertas de Miraflores

 

@ArmandoMartini

De los pecados típicos venezolanos es confiar en que la gente es buena por el solo hecho de haber nacido y crecido en este país; o que, por lo mismo, tenemos derecho a esperar que el Estado nos lo dé todo.

Lo señalaron nuestros padres libertadores a los habitantes de la acaudalada y culta pero pequeña Capitanía General. Lo pensó Simón Bolívar y quienes le acompañaron espada en mano. Lo vociferaron a lugareños y campesinos ignorantes; peones y hacendados iletrados, militares desempleados y sin oficio, que se fueron alzando en armas hasta que el Benemérito y El Cabito arribaron no para llevar al poder a la población, sino para gobernar tranquilos y sin sobresaltos.

Antecedentes no tan remotos

El andino fronterizo y de firme formación campesina, Juan Vicente Gómez, se armoó de paciencia hasta que Cipriano Castro, inteligente por momentos, parrandero, beodo y fullero fuera derrotado, no por él, sino por recomendación médica para una intervención quirúrgica de fístula vésico-colónica, acullá de la patria. Eran tiempos de largas travesías por el océano, y no era un caudillo enfermo en lejanía, sino un cargo vacante que aprovechó el hijo de Hermenegilda. Y, como dijo un oficial estadounidense, se hizo el silencio en Venezuela.

Más que obras públicas, las cuales permitió hicieran sus amigos, con el bajo costo de presos encadenados al trabajo de pico y pala, el general se adueñó de caudales territorios y opulentas haciendas; a su muerte dejó más posesiones que patrimonio, y eso, en Venezuela se paga con ayuda de gobiernos. Falleció sin posibilidad de hacer aguas menores, justo cuando la tierra venezolana comenzó a llenar de dinero a las empresas petroleras y sus aliados concesionarios.

Al santiamén, los estudiantes emprendían proclamar la democracia como beneficio de los partidos que fundaron. Pero una cosa fueron los precursores, que cometieron errores con talento, y otra quienes décadas después, a medida que se iban muriendo los pioneros, se quedaban instaurados por los que se instruían y pensaban, pero sin más instrucción que ganas de disfrutar prebendas y privilegios del poder.

Mientras intelectuales más o menos honestos forjaban la democracia partidista, pero no ciudadana, los herederos se fueron infiltrando, hoy muertos o ancianos, y las sucesiones de los fiduciarios subsistieron con el sistema partidista, pero reducido a cuotas de poder; elementos negociables con cualquiera. Quienes tienen dominio lo ven como una forma de ganar dinero, y los que poseen patrimonio lo conciben como una manera de conquistar poder. Venezuela no es nación, es un patio de bolas criollas para jugar egocentrismos y miserias.

Los chavistas no ascendieron al poder por sus victorias militares, sino porque los venezolanos les abrimos las puertas de Miraflores. Una vez abiertas, fueron clausuradas con cerraduras impopulares, producto de cerrajeros cubanos, rusos, chinos, iraníes y de narcisismos individuales.

La irredenta incompetencia de la oposición venezolana

Nadie vendrá para romper aldabillas y abrir portones a los ciudadanos que todavía no han podido irse. Los estadounidenses son la potencia militar del mundo, Cuba, Irán, Rusia y China lo saben. Así mismo, primerísima fuerza económica y comercial del globo, que utilizan pragmáticamente serenos solo en negociar para sus intereses. Pero no con pendejos, y despejado quien tiene el control para complacerlos, será el castro-madurismo, con el cual negociará directa o indirectamente.

La oposición venezolana servil, encubridora y alcahueta demostró incompetencia y estupidez.

Hasta que logró lo impensable: convencer a Estados Unidos y a la Unión Europea de que es posible, confiable y efectivo negociar con el oficialismo castrista antes que pactar con ella.

Los ciudadanos de principios y valores, los humildes sin poder ni dinero, al igual que los poderosos, fueron estafados por supuestos dirigentes opositores. Son tan mediocres intelectuales como hambrientos de dinero. Como los chavistas que se quería sacar del poder. Trocaron en una trotaconventos de extorción incómoda, fastidiosa, sin honor por la palabra empeñada, sin disimulo ni posibilidad. Regresamos a lo mismo: elecciones en las cuales nadie cree, pero que pícaros disfrutan para beneficio propio.

Será entonces con ellos con quienes negociará la Casa Blanca.

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Cada voto es una puñalada si no se legitima el de los migrantes, por Armando Martini
Cada cual con su conciencia, pero un voto imposibilitado en el exterior, y supervisado por el CNE, será una puñalada al corazón del venezolano

 

@ArmandoMartini

Votar es un derecho constitucional y una decisión personal. Estigmatizarlo es un atropello indebido. En la Venezuela de hoy, el mejor voto en este circo de bufones y usurpación es no votar. Por ello, legitimar la dirección política opositora es el camino correcto. Sin el beneplácito y la confianza de la ciudadanía, será imposible derrotar la ignominia que sobrellevamos. La opción es vencer, de lo contrario, sacrificaremos otra generación.

El régimen y los gestores de la continuidad se empeñan en que la mayoría ciudadana, asqueada por la ratería corrupta, afligida de hambre, desolada y atestada de política inconstitucional y antidemocrática les siga el juego. Y la oposición discípula, multipropósito, disociada por contradicciones, precisa –a pesar de la evidencia– la conveniencia de asistir sin legitimarse a la comedia inmoral que para el 2024, o antes, preparan trúhanes violadores de los derechos humanos.

Farsa castrochavista

El castrismo protegido por estólidos y su cortejo de impostores confabula una estafa. Asesorados por cubanos y rusos en un baile de máscaras, diseñan la farsa para causar un efecto de dualidad: votar o no. Cuando el verdadero dilema no es refrendar, sino salir del régimen opresor. Razón suficiente esta para exigir la autenticación de la dirigencia, certificación de rumbo, ruta y dirección política, que conduzca, con estrategias apropiadas, al triunfo electoral.

El chavismo y su maquinaria hará lo necesario (sin importar qué) para garantizarse el poder. De allí, el desespero de infiltrados en involucrar en la primaria al espurio CNE. Aceptan la intromisión, reconocen instituciones cubanas que el mundo democrático cuestiona, a pesar de los pesares.

La libertad y dignidad no tienen fronteras, son derechos humanos inalienables. Salvaguardarlos es deber y compromiso, cuando hoy más que nunca somos tierra de esclavitud. Venezuela jamás volverá a ser un Estado surgiendo de un pacto entre quienes no gozan de confianza, representación legítima y aprecio ciudadano. La política seria, responsable, garante de la palabra empeñada y de rendir cuentas se conviene entre honorables, no entre politiqueros delincuentes. A menos, que los políticos formales decidan dejar de serlo y se asuman como malhechores.

El oficialismo, que arruinó al país, se aferra al poder con garras, trampas y trucos.

¿Alguien en su sano juicio, piensa que van a entregar porque a unos colaboradores les hayan sido adjudicadas insignificantes burocracias? Tendrían que ser estúpidos. Podrán ser crueles, corruptos, fascinados por Fidel, atrapados en viejos fracasos, cultores de brujerías y ensalmos, pero han probado no ser pendejos ni tontos. Están conscientes de que necesitan elecciones para ondear la bandera de la legitimidad ante el mundo. Y lo hacen desde tiempo, vociferando seguidillas de votaciones con poderes sometidos, rodilla en tierra.

Epidemia de candidatos

La ventaja oficialista es el conjunto famélico, glotón de cargos públicos, sediento de subvenciones baladíes, pero apetitosas, porque crean privilegios, posibilidades económicas, adulantes dispuestos a servir por favores y espacios. Cada quien arrima para su lado, les guste o no a los demás; haya o no camino trazado, en tierras altas como en extensas llanuras.

Los partidos políticos tienen objetivos, los dirigentes también. Las elecciones son tentaciones difíciles de rechazar, como la lujuria y la codicia. El país se debate entre declaraciones vigiladas, y epidemia de candidatos patéticos y populistas. Ilusionistas del bienestar que prometen resolverlo todo.

Una derrota para el castrismo es la decisión, sin guabineo ni dilación, de que en la primaria participen los venezolanos en el exterior, sin exclusión ni limitación. Forma concluyente de castigar al sistema ilegítimo. De lo contrario, estimular la vergüenza electoral con forajidos, tendrá consecuencias al atornillar la injerencia del comunismo socialista. Son desfachatados, con un CNE servicial para organizar resultados de cómoda ventaja. Su impedimento en la primaria legitimadora de autoridades es de Perogrullo y goza de la estimación mayoritaria, que no permite la morada celestina de lucros. 

A los desconcertados ciudadanos les ocultan que el adjudicatario del infeliz consenso, que tanto ambicionan, será con la anuencia dependiente del régimen. Honrar la palabra es para quienes reverencian valores, principios éticos y buenas costumbres. Los compromisos establecidos y acato al contrato se dan entre acreditados, distinguidos y estimables. No entre malandros. Un bandido ni es respetable ni respeta.

Cada cual con su conciencia, pero un voto imposibilitado en el exterior y supervisado por el CNE, será una puñalada al corazón del venezolano.

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Momento de ciudadanía, por Armando Martini
En lo que va del siglo XXI, la poderosa e inmensa mayoría ha sido ignorada, estafada por politiqueros e intimidada por intelectuales de pacotilla

 

@ArmandoMartini

Despierta en sectores de la sociedad la necesidad de explorar caminos alternos de participación ciudadana. Posición mayoritaria que se abre paso entre quienes se llaman mutuamente mafiosos, delincuentes e ilegítimos usurpadores. Y cuya consecuencia es que el país cada día funciona menos y está peor. La responsabilidad del castrismo chavista es obvia, pero también la de una oposición fracasada, equivocada y dividida.

Fuimos nación llamativa, por lo bueno. Había políticos ladrones, empresarios cómplices, policías y militares abusadores; una Iglesia sermoneadora, complaciente, preocupada por el crecimiento evangélico más que por fortalecer el espíritu parroquial; había petróleo en abundancia, se advirtió que sembrarlo era lo conveniente, nadie hizo caso. En obras derramaron miserias y esparcieron la convicción falsa de un Estado rico.

Sin embargo, se dejaron arrastrar por el sentimiento más riesgoso para los políticos: creer que el poder es ellos. Y quienes, empezaban a relevar a los padres de la democracia olvidaron que los fundadores, aunque envejecían, nunca borraron de la memoria que el poder llega desde abajo, se entrega al dirigente y este conduce. Los herederos, castrados de principios, moralidad y ética creyeron que la tarea estaba hecha, bastaba con luchar entre ellos, en sus partidos o formando otros. Así, fueron dejando de lado la fuente real generadora de poder: el pueblo, la gente, el ciudadano.

La estafa roja

Como la epidemia, penetró sectores socioeconómicos y generó un archipiélago de creídos que se consideraron conciencia y jueces. Por debajo, el siempre olvidado, ultrajado y burlado ese que llaman pueblo. Fragmentos de bajos recursos, niveles intermedios y el amplío etcétera de la Venezuela del último tercio del siglo XX y lo que va del XXI. Esa poderosa e inmensa mayoría, ignorada, estafada, defraudada, burlada por políticos y politiqueros, intimidada por intelectuales de pacotilla y empresarios cómodos e inescrupulosos.

Y así apareció el chavismo con su patota de embaucadores. Se apropiaron de la injusticia y exclusión para estafar con un mensaje redentor. Estulticias posteriores les dieron la razón, e inocentes emprendieron la búsqueda que el mequetrefe prometía. Dos décadas de espera saturadas de arbitrariedades y violaciones a los derechos humanos, con pocos privilegiados disfrutando, mancillando la dignidad, ofendiendo la esperanza cada vez más amarga. En la otra acera una oposición inmadura y majadera batallando por estúpidas burocracias.

Acobardados, divagando boberías, dieron oportunidad a Maisanta y su fábula de llano adentro. Y, con popularidad impulsada por quienes luego fueron desechados, se presentó el Atila venezolano. Por otro lado, soberbias, mentiras, egos y errores hasta que, pasando por múltiples mutaciones, inventaron la Unidad. El castrismo y sus fraudes los convencieron. Los tiempos habían cambiado y ninguno de ellos, podría ganarle en solitario.

Rendición en México

Con la ruina del castrismo se forjó la oposición ilegítima, adúltera e infiltrada, y un chavismo que tiene control del territorio, pero nada soluciona. Surge de nuevo una enorme y creciente masa silenciosa, incómoda, frustrada y molesta, gracias a torpezas de ambas partes. Pero que no encuentra eco.

Decepcionante misión opositora e insólitas justificaciones; la peor, indecorosa y humillante, la claudicación mexicana. Mientras la evidencia gráfica deja constancia histórica de la rendición, sumisión de los siempre fracasados entregándose a los caprichos de quienes están denunciados ante la Corte Penal Internacional de La Haya por crímenes de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos. Y, para atenuar compromisos y futuras controversias, ya comienzan la narrativa de coartadas.

La gran mayoría quiere legitimar la nueva conducción política. Pensar lo contrario, es engañarse. Los que están perdieron la confianza, credibilidad de simpatizantes y amigos. El ciudadano exige cambio, modificación de conductas políticas, sociales y económicas; decir la verdad y rendir cuenta como principio y obligación, conectar con las carencias ciudadanas; no obstante, es desoída con desplante, ni siquiera por educación y cortesía es tomada en cuenta. Por eso, niegan la legitimación.

En un país controlado por la delincuencia polarizada, ellos tienen ventaja. Es momento de concretar vías alternas de participación e intervención ciudadana. Aunque ambos bandos, se opongan y la desestimen burlándose. Pero, se impondrá la mayoría, regla de oro en democracia. Ardua tarea, pero no imposible.

Conocidos por lo malo cada vez peor, de instituciones duplicadas e inservibles, nación de angustia, gente desesperada que huye en busca de remotas posibilidades. El régimen sigue mordiendo duro y, como el rico Epulón, deja caer migajas en la desunión acomodaticia y, peor, reniega del gentilicio venezolano.

La dirigencia debería tener por lo que hizo con sí misma esa desazón que tiene el creador cuando da un paso atrás, observa su obra, mira y ve una porquería.

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El problema con la hipocresía, por Armando Martini
La razón por la que la hipocresía desagrada es por la moralización abierta que señala falsamente la propia virtud

 

@ArmandoMartini

¿Cuál es el conflicto cuando se condena el comportamiento ajeno? ¿Por qué encontramos tan objetable al que se comporta de la misma manera que a quien censura? La respuesta puede parecer sencilla. No practicar lo que predicas o carecer de la voluntad para estar a la altura de tus ideales o hacer algo a sabiendas de que está mal son fallas morales.

La razón por la que los hipócritas desagradan e incomodan es por su moralización abierta que señala falsamente su propia virtud e integridad. El ciudadano indignado se opone principalmente a la implicación engañosa, no a la falta de arrojo o debilidad de carácter.

Imagínense un político dirigiéndose a la ciudadanía, prometiendo siempre rendir cuentas del dinero público administrado, cacareando a los cuatro vientos su honestidad, vanagloriándose de su actuación y proceder. Exhibiéndose como defensor incondicional de los derechos humanos y haciendo alarde de su obediencia a la ley para, finalmente, traicionar sus principios. En esa defensa a ultranza de libertad, democracia, derechos y deberes, puede lucir autoritario, pero estás de acuerdo con todo lo que defiende.

Hipocresía, un disgusto intuitivo

Sin embargo, descubres que cuando el servidor público está en su casa, regularmente no hace ninguna de las cosas de las que alardea, que es un hipócrita. De inmediato, revocas e invalidas el crédito moral que le otorgaste. De hecho, su hipocresía ahora hace que su discurso no solo parezca vano, sino negativo: ¿cómo se atreve a decirle a otros que deben respetar la justicia, cuando él la quebranta y desobedece?

El disgusto y el enojo por la hipocresía es emocional e intuitivo. Pero al pensarlo con detenimiento, constituye un difícil crucigrama moral. Convencidos de la importancia en proteger compromisos, obligaciones, autonomía e independencia, ¿deberías alegrarte de que el político esté promoviendo los valores correctos, incluso si él los infringe? Hablando con pura lógica, no hay nada deshonesto en condenar una acción y también participar en ella. Entonces, ¿por qué criticar algo que uno mismo hace peor?

La ofensa de un hipócrita no es que viole principios, sino el uso de proclamas morales que implica falsamente su comportamiento. La idea tiene sentido si piensas en la condena moral no como herramienta para reprochar a los demás, sino como una forma de mejorar tu propia reputación.

Los ciudadanos tienden a tomar las declaraciones normativas, por ejemplo: «Es moralmente incorrecto no rendir cuentas», como indicación de cómo actuó el hablante. De hecho, sería más probable que las personas creyeran en el orador si expresara: «Está mal no rendir cuentas», que simplemente dijera: «No rinden cuentas». El reproche moral parece actuar como señal poderosa de comportamiento, más fuerte y vigorosa incluso que las declaraciones directas sobre la conducta.

La doblez del político

Entendiendo la crítica moral de esta manera, podrás comprender por qué el ciudadano se siente engañado por hipócritas. Algunos los ven como deshonestos e incluso más impúdicos que quienes pronuncian mentiras descaradas. Los hipócritas son indignos de confianza, menos éticos que aquellos que mienten sin rubor ni pudor.

El ciudadano juzga a los hipócritas que señalan a otros. De hecho, puede ser hasta benévolo con los que no señalan, aunque se hayan involucraron en el mismo mal comportamiento. Cuando se aparenta tener sentimientos o cualidades que no se poseen es lo que ofende, insulta y humilla de la hipocresía.

La hipocresía, fingimiento y doblez del político es irritante, vejatoria. ¿Por qué? A pesar de tener un impacto positivo al estimular valores y principios de respetabilidad y pundonor, no practica lo que predica o critica. Señala transgresiones que él también comete. Es la moralización que transmite falsamente de su propia virtud, ganándole beneficios de reputación indebida e injusta, a expensas de quienes avergüenza de manera pública o privada. Estaría mejor si admitiera que a veces él mismo no alcanza estos ideales.

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El silencio: un arma poderosa, por Armando Martini
El estruendo del exterior nos aleja de la realidad interior. El silencio es lo que ayuda a encontrar esa calma interna en el tumulto de la vida cotidiana

 

@ArmandoMartini

El silencio es donde Dios espera para que lo escuchemos, en lugar de oír nuestra propia voz. “El habla es plata, el silencio oro”. ¿Cuál es el significado del aforismo? El mutismo, a veces, es más elocuente que el dialecto. No es solo la ausencia de ruido, sino que expresa algo esencial. A menudo, la mudez es más reveladora y tiene mayor poder que las palabras, en especial, cuando se trata de indescriptibles.

Puede significar paz, armonía, sosiego, aburrimiento y mucho miedo. Algunos temen silencios incómodos, incluso paralizantes. Experimentan vacíos agonizantes, como no-ser. Para otros, es arte, riqueza esperada. Está en el corazón de la felicidad que buscamos y puede ser poderoso. Emerge la verdadera reflexión, para volver a enfocarse. Es también un arma formidable. Clave para el carisma: es importante saber hablar, pero saber callar lo es aun más.

El hablador es como vasija vacía. El silencio revela algo profundo y sobrio sobre el carácter de quien sabe escuchar. En presencia de otros, ahorra discurso, y no pronuncies frases innecesarias. La elocuencia no debe confundirse con grandilocuencia. Prosopopeya es solo caricatura de facundia. Hablar en demasía quita peso a lo que expresamos, esfuma el misterio, desaparece el atractivo y el encanto se desvanece. Como una dama que nunca se deja ver por completo. Se distingue por su silencio.

No revelar todo es cualidad que se aprende. Es mejor guardar silencio sobre la vida privada, porque puede ser fuente inagotable de inconvenientes. Hay que mantener la discreción, ya que nunca podrás predecir lo que otros harán con la información.

La sabiduría del silencio

La principal fuente de problemas en la vida no es el trabajo o dinero, sino las relaciones con los demás. Encontrar la distancia adecuada es condición para vivir en armonía. La mejor manera de lograrlo es no hablar demasiado de ti mismo, no dejar ver todo lo que piensas y mantener reserva en tus palabras hace que las relaciones se vuelvan ligeras, simples y agradables.

El estruendo del exterior nos aleja de la realidad interior. El silencio es lo que ayuda a encontrar esa calma interna en el tumulto de la vida cotidiana. Es a través de él que volvemos a nosotros, descubrir quiénes somos y qué realmente queremos. Aporta tranquilidad, y la soledad recarga. Valorar la propia compañía es un momento privilegiado, no un castigo. Hay tanto que se puede lograr en aislamiento: leer, meditar, pensar. El silencio es respeto por la unidad lingüística.

Los moderados usan la palabra con benevolencia, incluso si eso significa estar en silencio. El autocontrol es la cualidad de un individuo que es grande por dentro. Nadie puede hacer daño sin consentimiento. La callada indiferencia ante ataques son el peor desprecio; y cuando se percaten de que no pueden intimidar, las agresiones se detendrán. Perder el autocontrol nunca conducirá a nada positivo. El silencio es responder inteligentemente. Es allí, donde reside nuestra fuerza. Es moral y espiritual. Permite el encuentro. Las personas que saben escuchar esconden un profundo caudal. Las que más intentan hacerse notar son a menudo las que alimentan la mayor ansiedad e inseguridades.

Algunos temen el silencio: no toleran la tranquilidad de un lugar remoto, porque nos confronta con nuestra interioridad. Todo lo que estaba enterrado, oculto bajo el ruido de fondo, parece resurgir: ira, tristeza, frustración, dolor. Puede devolvernos a nuestras aprensiones más recónditas: terror al abandono, soledad. Este encuentro cara a cara que puede resultar embarazoso, sin embargo, es necesario para seguir nuestra evolución. Condición para encontrar la paz interior, que permite captar la intuición. El silencio se convierte entonces en el reflejo del conocimiento espiritual.

«El cielo nos ha dado dos oídos para escuchar y una boca para hablar. Así que deberíamos escuchar el doble de lo que hablamos«. Proverbio chino.

Estar en silencio es escuchar. Ponerse a disposición de las palabras que transmiten sapiencias y conocimientos. Condición del aprendizaje. Estado mental que se da cuenta de sus debilidades e insuficiencias, y que tiene sed de nociones. Quien quiera aprender debe ante todo guardar silencio, escuchar y observar, es lo básico para acoger enseñanza. Prueba de respeto y deferencia; es un regalo que podemos proporcionar: tiempo, atención, importancia, y presencia cariñosa.

Pero escuchar ya empieza por saber callar. El silencio es amigo de la humildad.

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¿Cuál oposición?, por Armando Martini
Veintitrés años después, la frustrada oposición permanece, se mantiene sobre sus errores y falsedades

 

La tragedia de la oposición debe ser de profunda y reflexiva investigación. ¿Por qué no se ha podido desafiar el sistema castro-comunista que domina con fiereza a la mayoría en Venezuela? En diciembre 2015 se obtuvo una victoria aplastante, obteniendo dos tercios de los escaños de la Asamblea Nacional. Este capital político luego se malversó sin explicación, respeto ni rendición de cuentas, defraudando a una nación que confió y abrigó esperanzas.

Desde entonces, la opinión pública positiva a favor del oficialismo, rara vez alcanza el 30 %. Ya la creciente pobreza afecta al 90 % de la población. La falta de medicinas, tratamiento de enfermedades, desnutrición y hambre aqueja a los más vulnerables. El país se ahoga en una crisis aterradora y el régimen ha incumplido sus deudas internacionales.

Hablar de una primaria presidencial controlada, supervisada por el socialismo del siglo XXI, es una tontería. Forma parte de la tramoya. Elegir bajo el control del ciudadano y legitimar una nueva dirección política es lo correcto para los venezolanos

¿Votar cuando lo decida el castrismo? Es una pregunta cuya respuesta política suele generar más confusión. ¿Quién y qué es la oposición actual? Una camada ilegítima de políticos de oficio, politiqueros espurios que, aparte de lucir fracasos, no han logrado innovar. Veintitrés años después, la frustrada oposición permanece, se mantiene sobre sus errores y falsedades. Dirigentes que han envejecido en posiciones cupulares formando jóvenes que han aprendido truculencias e hipocresías, es decir, el poder como beneficio en vez de como misión.

Venezuela entrampada

La posición de la Venezuela del siglo XXI es terrible, víctima de dos tramperos. El de la corrupción e incompetencia oficialista con exiliados y presos políticos, y el de la descomposición e impericia opositora. El ciudadano está en el medio, angustiado y con pocas salidas. El heredero promete maravillas que no aplicará, quedarán en palabras. Se disfraza de militar, como si casaca y gorra bastaran para guiar la institución que abandonó el prestigio y respeto por ser guardián cómplice de represión y corruptelas.  

Aunque solo sea por querer permanecer, el tirano mantiene una ilusión de mejoría. Sin importar lo que piensen, está allí, y se propone seguir con la ayuda del partido, armas y una oposición que ha arruinado lo grande, mediano, pequeño y retorcido que se ha propuesto. Desde la decadencia torpe del bipartidismo que llevaron al castrochavismo al poder, junto a políticos, empresarios y medios de comunicación que estultos se confiaron en que cogobernarían. Sin embargo, Chávez, mal gobernante lleno de ignorancia, ambiciones y resentimientos, se obnubiló ante el veterano seductor, ávido de petróleo y dólares para paliar las miserias insulares.

Los que fracasaron en aquellos tiempos, excepto los fallecidos, continúan obstinados, ofreciendo democracia solo con su triunfo electoral. Charlatanes que no han innovado porque no han aprendido. El vacío les brota, la necedad fluye por sus palabras. No hay quien pueda explicar, con sinceridad y pruebas, de qué vive, con qué paga las arepas del desayuno, mientras las masas a quienes piden votos y fe, mueren de hambre.

Infelicidad e indigencia es muestra palpable de que nada se ha hecho excepto enriquecer a los vagabundos oficialistas, y a una oposición verdulera que subsiste y pulula por los alrededores, evidenciando que si acaso llegaran a conquistar el poder -por soñar algo- el país seguirá igual.

El régimen y la oposición son dos caras del mismo hundimiento y la misma desesperanza.

Alguien especuló sobre, no solo contar el número de votos, sino también el peso y valor de cada uno. Los reflexivos e informados deberían contarse más que los frívolos e instintivos. De esa manera, el comunismo asesino, el politiquero populista y el socialismo empobrecedor nunca habrían ganado.

Lo ideal en cualquier proceso electoral ciudadano es la honorabilidad de que los votos se emitan solo después de pensarlo mucho y reflexionar lo suficiente. No es pecaminoso desear que la calidad de cada voto sea alta, pero cada vez se escucha «¡vota!» o “si no votas eres traidor, apátrida” y esas pendejadas manipuladoras que indican coacción e imposición. Se invoca orondo que sufragar es un derecho y deber; ciertamente lo es, está consagrado en la Constitución, pero también es deber interesarnos con seriedad y mesura en nuestro país, ser parte de una ciudadanía conocedora y pensativa, para luego ejercer el sufragio.

El deber ciudadano como votante es ser responsable y tener compromiso. A quien no le importe, que sea honesto y lo admita, trate de convertirse en un mejor ciudadano y vote la próxima vez.

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