Armando Martini Pietri, autor en Runrun

Armando Martini Pietri

Otros venezolanos, por Armando Martini Pietri
Se impone redefinir la política, rehacer el país, poner fin a la camorra inútil y pendenciera

 

@ArmandoMartini

Concluye un período, tanto el chavismo como la oposición oficialista han trabajado con eficiencia para obtener los resultados que lograron. Cada quien será responsable de sus victorias y derrotas, incluyendo la de no participación, que evidencia la falta de interés en asuntos políticos. La mayoría decidió quedarse en casa, un mensaje escandaloso al estamento político. Se impone redefinir la política, rehacer el país, poner fin a la camorra inútil y pendenciera.

Quien pretende resucitar del engaño, cenizas y escombros, intuye que habrá una Venezuela diferente. La entiende como una oportunidad para escalar por encima del fracasado castro-chavismo y de una oposición mezclada entre repudiados cómplices, sobrevivientes colaboracionistas, infiltrados oportunistas y nuevas esperanzas.

Hasta el momento solo parece haber dos opciones: el régimen enmarañado en corrupción, incompetencia, sanciones, averiguación Corte Penal Internacional, pérdida de soberanía; y un interinato desmejorado, débil, irrelevante, tambaleante, solo respaldado por remotos poderes extranjeros.

El nuevo liderazgo cree es el momento para reanimarse, se presenta con picardía como mejor opción sin demostrar que lo es, sino señalando fallas ajenas. Aunque no lo parezca, Venezuela no está desprovista de líderes confiables, que no estén en lo tradicional no significa que no los tenga.

El nuevo liderazgo

María Corina Machado posee respetabilidad suficiente, prestigio de honestidad, frescura, autoridad por no doblegar principios y valores; confiabilidad por hablar con la verdad, sin ambigüedades ni miedo. Pero aún está sin lograr ponerse a la cabeza, ser una opción definitiva. Se mantiene en la nebulosa grata, pero sin efectividad en la vida real; es la opción de referencia y esperanza en acción. Y como siempre coherente, responsable, actuando como estadista, propone que sea la sociedad, el ciudadano, el elija a sus representantes. Propuesta seria, garante, comprometida y democrática, que incluye a todos. Los asustadizos interesados se opondrán, porque no conviene, temen y esconden.

Las regionales plagadas de prestigios y desprestigios conocidos, oscuros desconocidos, amanece nueva, en lo político, se ha estado alimentando con proteínas del fracaso politiquero que queda en ridículo, no se sabe si avergonzarse o preocuparse.

Hay otros, en una Venezuela que podría comenzar con conocidos y confiables dirigentes. Antonio Ledezma, que pudo ser excelente alcalde de Caracas, pateado por un régimen tiránico pero admirado y seguro de su fuerza. El experto petrolero Humberto Calderón Berti, a quien no se le ha podido demostrar perfidia y corrupción, aunque se intentó, y sigue siendo un caballero de la política nacional e internacional de un país hecho pedazos. Diego Arria, poco eficaz en el manejo de promesas e ilusiones, pero experto conocedor del desarrollo internacional de una Venezuela moderna. Enrique Aristeguieta, un político honorable, respetable, de invaluable conocimiento y experiencia.  

Y también, generaciones de relevo en los diversos partidos, tanto los aferrados al oficialismo como los que buscan salidas en la oposición desunida; proles actuales, mujeres y hombres actualizados, que nacieron cuando la democracia tradicional se tambaleaba, equivocándose creyendo que el militar golpista cambiaría y ellos serían los ejecutores, primeros beneficiarios de una revolución interpretada a conveniencia.

El relevo está listo para sustituir a los que han fracasado en el gobierno y oposición, cómplices, colaboradores o testigos incapaces de un país destruido. Hay reemplazo constituido por venezolanos arraigados, de nuevas perspectivas, formados en revolución pero no forjados por ella, y veteranos de vida ejemplar, experimentados en los duros y nada sencillos caminos del éxito. Con muchos, como decía aquel en momentos de inspiración, unos cuantos que en este momento están cruzando una calle.

La ciudadanía exige grandes tareas: la reconstrucción de la estructura política, el restablecimiento de una economía reactivando el aparato productivo y elevar la calidad de vida. Venezuela está extenuada. Ya no tolera la trifulca de los que fallaron. Debe iniciarse una agenda basada en la verdad política, rendición de cuentas y una economía viable y sustentable (que) debe ser la ‘nueva pasión’. Y para ello es fundamental la reconciliación legítima, auténtica.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Rompecabezas rosado en el planeta rojo, por Armando Martini Pietri
El oficialismo ha sabido aminorar, manipular y, en algunos casos, tarifar a la oposición enrojecida

 

@ArmandoMartini

La diferencia entre el liderazgo político del 58 y el actual es insondable. La integridad de aquellos y su ausencia en estos. La oposición rosada participa en la pantomima, dividida entre ambiciones, egos y codicias por “espacios”. Sin importar cuánto se extorsiona con el espectro unitario, el partido piensa conquistar para sí un mercado apetitoso, atiborrado de privilegios, repleto de contratos y abundantes cargos, oportunidad para compañeros, parientes y amigos, con ansias de burocracia y, a través de ellos, alcancías para vaciar, con la incivil omisión de rendir cuenta.

El oficialismo ha sabido aminorar, manipular y, en algunos casos, tarifar a actores de la oposición enrojecida, pero la responsabilidad de su división y falta de éxito recae únicamente en ella. Ese fracaso se debe, entre otros factores, a que se lo juegan todo no para defender la democracia y libertad, sino por intereses particulares y partidistas. No se ponen de acuerdo sobre cómo salir del infractor de los derechos humanos. Están quienes desean pactar y cohabitar; los apegados a la norma democrática y los que no descartan el camino de la fuerza institucional, del poderío judicial, de la Corte Penal Internacional y de tribunales estadounidenses.

El interinato logró una convocatoria popular que se precipitó con premura. La ruindad e impudicia por figurar, y el oportunismo, profundiza las brechas en la desintegración con demostraciones absurdas de mesianismo. Se alejaron del ciudadano, lo ridiculizaron, se burlaron, mintieron e incumplieron la palabra empeñada. Y como siempre, la iniciativa ciudadana es la esperanza. La sociedad civil es trascendental para un cambio serio y responsable.

Comprender la condición del régimen permitirá entender que el permiso de hacer política no es porque se oponen, sino porque conviven, obedecen, disfrutan de las mismas prebendas. Y mientras la oposición no deje de ser combinación de rojo con blanco, supere sus tonterías y pendejadas, representa la mejor garantía para la perduración del régimen en el poder.

El planeta rojo también sufre fragmentación por cogobiernos de diferentes niveles, enmarañados compromisos, aliados de dudosa reputación y precaria probidad. Tienen mucho de secta religiosa, predican el libro azul, que agitan para júbilo de simpatizantes. Se invoca la sabiduría inagotable de su autor, constituido en deidad. Sin embargo, el oficialismo admite debilidad, el chavismo esta frágil. Son sus grietas las que producen cambios. Se acentúa la purga, eliminando disidencias para disuadir imitadores. Pero para emprenderla, se requiere concentración de poder y éxito económico. La presidencia tiene un déficit hereditario de autoridad y pérdida de legitimidad, no tiene carisma y padece un proceso acelerado de desgaste, llegando a mínimos históricos de aceptación. 

Obligado a la cohesión del otrora partido hegemónico, la desavenencia no se calma. Se propagan críticas y desencantados.

Para el dogmatismo autoritario es difícil comprender que en política el pecado mortal de la traición a veces, por fuerza del pragmatismo, se transforma en virtud. Todo indica que la dictadura despótica, injusta y arbitraria se desmiembra lentamente, pero sin pausa.

Divergencia irreconciliable entre los que acompañaron a Chávez en su largo Gobierno y quienes fueron cómplices en la destrucción de la iniciativa privada, hundimiento de PDVSA cuyo poder deslumbró, llevándola a sobrecargarla de responsabilidades que no tienen nada que ver con su objetivo. Se consideran “chavismo original”, y mantienen su recuerdo como católicos a la señal de la cruz; símbolo que no impide ver la realidad, dedicando halagos al sucesor.

Otra fractura, que no por numérica se considera menos importante, es entre el PSUV obediente, sumiso y los partidos de menor grosor que no creen se hace lo debido, y resisten. Comunistas marxistas, huérfanos con el cambio de Unión Soviética a Rusia. Terroristas urbanos de los primeros tiempos que confundieron su condición al servicio de la revolución bolivariana e integrantes del comunismo flexible.

Están los que añoran al “comandante eterno”, algunos exiliados, otros perseguidos judicialmente, y los que por conveniencia necesaria se convirtieron en castro-maduristas. Sin olvidar, el oficialismo civil, los partidos políticos, individualidades, enchufados y bolichicos deshonestos, putrefactos, con cuotas de poder; igualmente el poder judicial que da legalidad a la ignominia y el poderío militar que por sustentarlo goza de franquicias e inmunidades.

Por último, los irregulares de la Venezuela profunda y fronteras, con la pérdida de soberanía por la invasión cubana y de otras lejanías tienen fuerte presencia e influencia. Todos participan de la orgía corrupta, recolectando honorarios por su silencio, complicidad y sostenimiento.

Son grupos diferentes, con ambiciones comunes, pero visiones distintas de un régimen que aunque se coloque un militarizado gabán a la cubana, y esté en rediseño de identidad, solo tiene una salida: seguir mientras pueda; es parte de un rompecabezas que en vez de unirse para formar figura, se va separando, y evapora sin remedio.

Son demasiadas manos -de lado y lado- para participar en el inmoral desenfreno y repartirse el pastel; en su descrédito, solo hay nombres que llaman la atención del país: quienes dicen la verdad y demuestran coherencia, credibilidad, valentía. Quien conserva el respaldo internacional. Y los que tienen recompensa.

En regímenes opresores, dictaduras y tiranías, lo más subversivo es la verdad. Decirla puede complicar la vida o facilitar un descanso eterno. La sinceridad puede no ser agradable, pero hay que decirla.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

A quien pueda interesar, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini

El interinato se desvanece por fuerza de la realidad. Traición y engaño al ciudadano, su mayor error. Irrelevante, se parece a una fábula que desaparecerá en cualquier momento. Que se critique y amoneste con severidad un sector opositor es comprensible, un derecho, igual que exigir rendición de cuentas. Han incumplido la palabra empeñada, lleva años fracasando en sus promesas y además haciéndolo mientras tenían sobrado respaldo a favor.

El G4 no es más que el resultado de estúpidos dimes y diretes, ofrecimientos por cumplir, juramentos quebrantados. Perjuros con afán de poder que llevó, por contraste de errores oficialistas, incluso a ganar elecciones presidenciales que dejaron atadas a los clavos vergonzosos de la cobardía y del hagan ustedes que yo no sé qué hacer.

El castro-madurismo, infractor a los derechos humanos, perseverante en el deterioro de los servicios públicos y calidad vida, responde con imprecaciones a las denuncias de un mundo que observa con horror cómo llevan al país por el despeñadero de la corrupción. Gerencia de Estado que, con la narrativa redentora de la izquierda, selecciona a los funcionarios por lealtad, no por capacidad para resolver problemas que, en vez de disminuir, aumentan.  

En la otra acera la oposición sorda, embustera, encorvada, sin triunfos, que flotaba sobre la fe ciudadana en decrecimiento, la que aprovechó un acuerdo solo de ellos y sin consideraciones democráticas. Simple pacto para disfrutar del escaso poder que aún quedaba sin tomar en cuenta al resto de esa misma oposición, que dio advertencia de salida a los problemas que después vinieron. Basados en la esperanza ciudadana decepcionada por desengaño, frustración y fiasco evidente del chavismo, ofrecieron imposibles y dominaron la Asamblea Nacional.

En tres períodos sucesivos consiguieron quitar pendones, pinturas y fotos, despreciados e irrespetados por militares y despojados del Palacio Legislativo. Cuando tocó la oportunidad al partido de turno, su máximo líder y otros de importancia relativa estaban anulados políticamente, colocando a un joven ingeniero, diputado que pareció figura diferente a lo habitual, militante entusiasta y sin pretensiones personales que se dejaría llevar.

Organizaron la parafernalia de ayuda humanitaria a través de la frontera, actuando como excitados adolescentes por proscritos chavistas que participaron del festín por años, creyeron que la dictadura se asustaría y apelaron a gobiernos que ya tenían diferencias con el abusador castro-madurismo.

Sin embargo, el ingreso terminó de la manera que el régimen podía controlar, burdel y borrachos enratonados, puentes bloqueados y fanáticos incendiando el auxilio. Pero al mismo tiempo que perdían la batalla contra la tiranía, no se percataron que habían creado un nuevo caudillo. Presos, asilados, desgastados y sin brillo especial de otros, el muchacho de Vargas se montó en el techo de una camioneta y el público sintió que tenía un nuevo jefe.

La comunidad internacional, distraída con problemas en el mundo, enredos europeos, crecimiento chino; lectores de titulares para conocer desplantes del presidente en la Casa Blanca, creyó lo mismo. Políticos estadounidenses pensaron que el novato designado en lo que parecía un alarde constitucional frente a la retorcida ilegitimidad de un presidente cuestionado y sin reconocimiento, prefirió lo que parecía el mejor y cómodo camino, aunque la jerarquía republicana daba a entender sin decirlo que estaba dispuesta a todo, opciones encima y debajo de la mesa, hasta una invasión al estilo Día D, se llevó al párvulo a Estados Unidos para coronarlo mundialmente.

No obstante, en libertad condicional, el agazapado en morada doméstica organizó la primera trampa, un golpe de Estado en el cual se vieron calles vacías, ningún entusiasmo, pocos militares sin poder, y un presidente interino que parecía dirigente universitario mediocre, oscuro, sin experiencia. Los comprometidos en aquella aventura jamás aparecieron, el cabecilla corrió a esconderse en una embajada dando así al régimen oportunidad de quitárselo, mandarlo a lejanías, dándose el lujo de no tocar al interino e ignorarlo. Y sin acoso ni persecución, no hay heroísmo.

De entonces para acá, solo ha podido girar contra el prestigio inicialmente acumulado, seguir cayendo en la fe popular como simple muñeco en manos de dirigentes opositores politiqueros, conjuros e intrigantes a su propio estatuto que rige la transición y en los cuales ya es imposible confiar ni creer. El caso Monómeros es solo una muestra de que son más de lo mismo, iguales, similares, con honrosas excepciones.

El encargado, con bolas o sin ellas, tendrá que tomar una decisión, seguir siendo marioneta bloqueada por intereses e incertidumbres de quienes ahora son obstáculos, o emprender camino por su cuenta. Hacia allá o su casa, la decisión no es fácil, pero es únicamente suya.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

De tiempo frío y apatía llega noviembre, por Armando Martini Pietri
Los días de los santos y los muertos dieron comienzo al mes electoral. Un mes lluvioso, grisáceo, turbulento, con relámpagos y estruendos populares

 

@ArmandoMartini

Los días de los santos y los muertos dieron comienzo al mes electoral. Un mes lluvioso, grisáceo, turbulento, con relámpagos y estruendos populares, al igual que el pensamiento opositor -que no es el mismo de los “partidos opositores”.

El problema no son los partidos que han llegado a ser mequetrefes de medio pelo, en los cuales se cree menos y se duda más. Príncipes del escepticismo y la derrota en un régimen reconocido por quienes les importa nada o poco Venezuela.

Basta observar al tirano mostrándole a su esposa los costosos decorados navideños en Miraflores. Esos que no siembran el espíritu decembrino de paz, amor, prosperidad y alegría, sino que más bien producen arrechera. Una decoración que parece homenaje a los noruegos por su complicidad dialogante. O el estupor de verlo, en un paisaje de película vieja en technicolor, hablar pendejadas con un caballo. Y no sabemos claramente cuál de los dos va a relinchar.

Muere octubre, llega noviembre, cielos de tempestad. Convocatoria estafadora, y risible la frase “la pelea es votando”. Sí, suena bonito, pero es embuste, un sainete discursivo de protectores oficialistas que no están peleando, sino que son proxenetas alcahuetes. En ese mes ocurrió, cercano al Día del Estudiante Universitario, la visita nocturna al alma mater que abandonaron. Para más inri, nombrando “protectora” a la misma que con entusiasmo hablaba del “gran dedo de Chávez”.

Llega el undécimo mes con una avalancha de enjuiciados en Estados Unidos, España y otras latitudes por ladrones, sinvergüenzas, atracadores de los dineros públicos y practicantes entusiastas de la corrupción. Y la señora que negoció con un guardia nacional gasolina por alimentos, que ella cumplió y el militar la embarcó, ahora se hace público el escándalo de la podredumbre militar.

Por esos días se cumple la celebración de la Revolución mexicana, pero con salones vacíos porque el régimen se empeña en que liberen a quien acusan de corrupto mayor, ¿tanto miedo tiene de lo que pueda revelar? Y por estos lares comienza el traslado con maquillaje y parapeteo de presos políticos a las cárceles. Es que han estado nerviosos porque nos visitaría un señor que parece adusto y que representa a la Corte Penal Internacional; caballero inglés de nombre asiático que no sabemos si hará algo o no, pero está atiborrado de información que deja mal al régimen.

Llega noviembre con toda una moneda que le quita ceros a la miseria pero deja intactas el hambre y frustración. Mientras, cierta gente de la oposición nos revela que no son más que un grupo de pequeños descarados que prometen cualquier cosa a cambio de una gobernación, alcaldía o pequeño asiento en un concejo municipal. Sin reparar demasiado en que el país va de mal en peor. La gasolina iraní es producto de una negociación a contramano de las sanciones que no deja de desnudar a una industria petrolera destrozada por la revolución chavista. Por ahí anda el caballero que ahora quieren extraditar y que dejó a PDVSA roja, rojita y desmantelada.

Llegan los días del hombre, de la bondad y de la alimentación. Pero con pobreza, desesperación, aguacero, chaparrones y el insensible frío de Pacheco que baja entre las nuevas residencias de los bandidos que ven su campo de corrupción desde las alturas montañeras. Esa montaña bajo la chiflada amenaza de convertir el parque nacional en ciudad comunal. 

Pese a la conmemoración de la Convención Internacional de los derechos del niño se anuncian navidades tristes, sin regalos del Niño Jesús, ni estrenos. La fiesta alegre será de unos pocos favorecidos, cargadas de frustración para una mayoría que se queda sin esperanzas ni sueños. Pese a la ruidosa misión electoral europea, asegurando que son independientes e incorruptibles pero dispuestos a certificar a un régimen espurio, nocivo y perjudicial.

Días también de la celebración mundial contra la violencia hacia la Mujer y júbilo por la Chinita, Virgen de Chiquinquirá. Como el inquilino de Miraflores, algunos compran su arbolito de Navidad por un montón de dólares, haciendo más ruda la mentira y traición al pueblo. El Día del Músico los más cantarán aguinaldos enfurecidos y habrá gaitas que animarán la poca alegría cuando calculen cuánto necesita un elector -tanto los que no van a votar como los que a pesar de todo lo harán- para que su familia medio se alimente cada día.

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México y Venezuela ¿chavismos diferentes?, por Armando Martini Pietri
No son dos chavismos. Es el mismo al cual, tras mucho gastar y errar, solo le queda alguna capacidad para expoliar minerales

 

@ArmandoMartini

Años estuvo este Fidel sin barba asegurando que lo haría mejor, con justicia, desprendimiento personal y beneficios para todos. Y que, con el andar del tiempo, los veteranos partidos de la política olvidaron sus compromisos de bienestar y democracia de la rebelión mexicana. Y en Venezuela quien atiborró de promesas e ilusiones cuando aspiraba a ser relevo mundial del sátrapa cubano, desconoció la sangre derramada por militares que descubrieron que la obediencia y no reclamar significaban oportunidades de dinero y privilegios. Y los compromisos incumplidos se regaron por cada rincón del país.

Aquel obtuvo la Presidencia de México por las mismas circunstancias que llegó Chávez, cómplices militares y civiles para desgracia de Venezuela. Por cansancio de las esperas y agotamiento de los partidos que en su tiempo fueron grandes forjando, enseñando, sosteniendo la democracia como convicción y a la libertad apoyada entre derechos y deberes como forma de vida. Pero a lo largo del tiempo no supieron generar ni propagar dirigentes de relevo, y los pocos que lograron algo se vendieron sin escrúpulos.

El usurpador reconocido de manera impropia y sin autorización por sectores colaboracionistas en tierra azteca, heredero después de que un cáncer se llevó al “comandante eterno”, se agazapa entre paredes y solo aparece para extender los intentos de ocultar su fracaso tras promesas pintadas de nuevo.

Hoy México es de los grandes países de América Latina por el esfuerzo de sus ciudadanos. Aún con amenazas, fallas y narcos disfrutan una democracia capaz de aguantar incluso a populistas y distorsionadores a su favor. Y, como en Venezuela, la política partidista fuerte y democrática se diluye, surgen promovedores propagandistas de falsedades, como Chávez, Kirchner, Maduro, Lula, Dilma, Morales, Petro, Ortega y Castillo, en medio de partidos con historia grande, presente pequeño y sin futuro.

Explica y divulga mentiras propias, del Grupo Puebla y el Foro de Sao Paulo; tiene la codicia de lucirse ante el mundo como el ombligo de América Latina, y tras ser dejado enfurruñado, quien a pesar de su habitual somnolencia no aceptó la tramposa invitación para ser punta del triángulo que el castrismo mexicano trató de armar con el dictador cubano -monigote ejemplo impecable de la incapacidad- a propósito de otro aniversario de la independencia, apresurándose para facilitar la reunión de la entelequia que armaron Chávez, Fidel y Lula Da Silva en tiempos superados para liquidar la Organización de Estados Americanos (OEA), con la fracasada Comunidad Económica de Latinoamérica y el Caribe (CELAC) sin la denostada presencia norteamericana.

Pero el tiro les salió por la culata. Este nuevo encuentro de la agonizante comunidad solo sirvió para que dijeran algunas duras verdades y se lucieran presidentes demócratas de Sudamérica, y al menos un mandatario centroamericano dejara claro que prácticamente la droga que utiliza a su país como escala hacia el norte, llega por avión desde la Venezuela del castromadurismo.

El presidente azteca demostró una vez más lo que es, un pequeño iluso mentiroso y sin mensaje innovador para un gran país que merece algo mucho mejor. Y un perro que ladra a Estados Unidos pero jamás lo muerde. Un Castro sin historia de combate.

La Venezuela de Chávez tenía dinero para mentir, derrochar, enriquecer a los amigos, familiares y “opositores” que obedecían sin discusión. La de Maduro tiene riqueza en los bolsillos y cuentas individuales pero escasa capacidad de producción, aunque suficiente para pagar abogados que retrasarán juicios, sin evitarlos por aquello de que la justicia, como Dios, tarda pero no olvida. Los chavistas fanáticos que una vez contribuyeron a destruir la economía hablan ahora de que ellos no robaron y quieren sacrificarse nuevamente por la patria ahora pobre. O son acosados por la justicia internacional dispuesta a que paguen por sus delitos.

No son dos chavismos. Es el mismo al cual, tras mucho gastar y errar, solo le queda alguna capacidad para expoliar minerales mediante la tolerancia a bandidos y a través de gobiernos cómplices que ayudan a aliviar castigos.

Es el mismo régimen construido con corrupción, tiranía, carcelazos, olvido de los presos políticos y alardes que ya a nadie engaña; y que chinos, rusos, iraníes, turcos y cubanos admiten porque dinero les sigue quedando. Es la misma torpeza que se aferra a lo poco que queda, el mundo los bloquea y rechaza. En muchos casos espera para ponerlos en celdas donde las sociedades decentes confinan a los bandidos.

El chavismo persevera, lo que cambia es la plata en el bolsillo y la paciencia de eso que llaman la comunidad internacional.

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Sordos ávidos de prórroga, por Armando Martini Pietri
Sufren de discapacidad auditiva a todo lo que no digan ellos mismos, sordos y monigotes del embuste y caída de un país que fue próspero

 

@ArmandoMartini

La capital mexicana es monumental, contrastante, hermosa. En la cual el populismo y sus pequeñeces sueñan con el liderazgo de la América que habla español, aunque solo tenga ambición pero no fortaleza para lograrlo. El parlanchín de tempraneras declaraciones, y escasos logros, anhelante de una sonrisa –aunque sea pequeña– de la Casa Blanca, pero está demasiado lejos de Brasil y Argentina como para ser relevante.

Anfitrión del funcionario sin imaginación ni arraigo popular el raulista cubano, simpatizante del castrista venezolano que sobrevive por el fastidio de la comunidad internacional y la debilidad de una oposición con pérdida de audición profunda, dividida entre anhelos cortos, niveles de palabrería e incompetencia que hacen aburrida la contrapartida de la locuacidad fantasiosa del régimen de restricciones y mentiras.

En las alturas de la ciudad azteca fueron a reunirse opositores taciturnos, silenciosos y hostiles oficialistas gruñones, cada uno dispuesto a hablar, plantear y con poco ánimo a ceder. No dialogan pensando en Venezuela, intercambian propuestas con convicciones inapelables de cada uno. Podrán estar por semanas o toda la vida, hasta desbordar bostezos de estadounidenses y cansancios europeos. Nada lograrán por sí mismos, no convencerán al oficialismo de que se vaya, no persuadirán a la oposición de que ya su credibilidad se agotó.

Entre sismos, desbordada de monumentos, recuerdos artísticos del imperio indígena arrasado; imperecederos complejos de ser vecino del todopoderoso Estados Unidos, camino de migrantes desesperados, país petrolero, racistas aunque lo nieguen, con grandes avenidas y barrios pobres apelotonados. En esa lejanía de revoluciones míticas se reúnen la dictadura venezolana y una oposición blandengue, cuestionable, cada día menos digna de fe, para discutir sin resultados.

El G4 se hizo añicos por incoherente, oportunista e inescrupuloso. Y no por culpa de quienes han mantenido posición crítica, sino por ser los estafadores que se burlaron de la voluntad ciudadana el 16J-2017 y el 12D-2021, aprovechándose del poder acumulado en 2015 y 2019 con el interinato. Traicionaron sus compromisos, incumplieron e irrespetaron la palabra empeñada. No merecen continuar, deben hacerse a un lado para que nuevos liderazgos asuman la conducción auténtica opositora, sin dobleces ni ambigüedades, con valentía y coherencia, sin negociar principios.

México quedó desierta luego de la decisión de suspender el diálogo, alegando que el compromiso asumido de acoger el insólito planteamiento de que el inquilino de Cabo Verde –ahora huésped en USA– se incorporara a la delegación, no se cumpliera. Luce improbable que suceda nada antes del fraude electoral, en las que, el oficialismo decretará la muerte política del G4, quienes reaccionaron suplicando el retorno de la conversa, en un acto de humillación vergonzoso.

Tal decisión oficialista obligaría en sobriedad digna y decoro –si conocen el significado– el retiro del reparto electoral concebido en la mesa mexicana. Sin embargo, no va a suceder. Los participantes de la infame comedia, aterrados por compromisos adquiridos, como borreros harán lo que indique el inclemente castro-madurismo que no se anda con pendejadas.

La participación sin condiciones de la cómplice y avara oposición sellará la pretensión legitimadora del castrismo, que será diligentemente para el reacomodo en el ámbito nacional e internacional; que procurará el fraccionamiento de la preeminencia estadounidense, hasta ahora único soporte real del interinato; que dejarán de reconocer decretando el fin de la provisionalidad, convertido en parapeto interino. Esa oposición sin visión, útil y egoísta, con sus “espacios” adjudicados, quedará en minusvalía y no podrá articular nada ni siquiera la estulticia revocatoria.

No conforme con la torta puesta y repartida, existe la pretensión para extender el interinato y, con ello, la necesaria prórroga del infringido Estatuto que rige la Transición. El miedo es libre. Se precisa la futura decisión de la Asamblea Nacional extendida, de mantener o no al interinato. Los deseosos de conservar sus irrelevantes cargos, gritan desesperados ¡prorroga! Y, junto a México, sus complicidades, intervienen sin éxito.

Sufren de discapacidad auditiva a todo lo que no digan ellos mismos, ciegos a los presentes y porvenires que cada grupo desee y vea; monigotes del embuste y caída de un país que fue próspero, hoy revoltillo de equivocaciones y necedades, de corruptos y víctimas, pretexto de noruegos para pasar el rato y hacerse fama de intermediarios mundiales.

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Pandora nacional, mentir no es mejorar, por Armando Martini Pietri
En Venezuela sobran los papeles de Pandora y otros nombres

 

@ArmandoMartini

Desconcertados, aturdidos por miles de documentos llamados papeles de Pandora, difundidos por investigadores y perseverantes periodistas, demuestran el afán por dinero y la necesidad de esconderlo. La voracidad y codicia agrupa a celebridades, artistas, multimillonarios, empresarios, jefes de Estado, testaferros, narcotraficantes, políticos, ladrones vinculados al chavismo, vecinos simpáticos y hasta reyes. El desbordamiento de pruebas ha llevado a muchos gritar ¡no soy culpable!

En Venezuela sabemos que poderosos acaudalados, bolichicos y enchufados amparados por gobiernos de diverso talante no son cosa nueva. Los aguantamos desde que los españoles convirtieron a los indios en sirvientes, con alguna excepción. Desesperación del pandillero que ejerce poder al corriente de que si sale lo espera la justicia para darle merecido castigo. Pero con la torpeza del nuevo rico sin ideas, el madurismo se esfuerza en convencernos de un país que no existe.

Derrotados por la realidad, tratan de cambiarla no con hechos, sino con fantasías. Excesos uniformados, hampa y narcoterrorismo convertido en gobierno móvil. Enorme mayoría empobrecida y una minoría privilegiada que solo teme a la justicia estadounidense y europea. Invasión de buitres tolerados, acompañados por quienes deben protegernos, sustrayendo riquezas, revoloteando garras y destilando veneno en medio del infierno que con impúdica desvergüenza llaman revolución. El castrismo alardea maravillas, serpentinas y mascaritas de un cruel carnaval represor, torturador, mafioso y profundamente corrompido.

Lamentable la perturbadora costumbre y obsesiva tradición de robar al ciudadano, buscar chance, acomodo, aprovechar oportunidades, como el que con ordinaria desfachatez dice: “no me dé, póngame donde haiga”. La corrupción es tema de reflexión. Delinquen politiqueros a través de cargos y testaferros, empresarios indecorosos especulan, empleados públicos deshonestos cobran peaje, logrando transformar a la próspera Venezuela en un asqueroso indeseable que no atrae inversionistas sino aprovechadores, abusadores y sinvergüenzas. Oportunistas de la debilidad que dejan quienes ofrecieron revolución y justicia social. No obstante, son minoría, afortunadamente la mayoría es decente, honesta y emprendedora.

En Venezuela sobran los papeles de Pandora y otros nombres, nación de tiranías encompinchadas con sacrílegos perjuros contrincantes, alianzas de poder y dinero. Que unos cuantos se hayan hecho expertos en los cómplices conocidos “paraísos fiscales” no debe sorprender, aunque no deja de preguntarse -lamentarse, más bien- por qué en el mundo hay líderes con éxito por los beneficios que consiguen para sus pueblos y después se retiran tranquilos como Angela Merkel, Margaret Thatcher, Nelson Mandela, Golda Meir, para citar unos pocos.

Mientras, en Venezuela, son capaces de desaprovechar encrucijadas, violando compromisos con el país para lanzarse a unas elecciones que pocos avalan.

Los papeles de Pandora son un ejemplo periodístico y vergüenza para quien tiene grandes dirigentes sociales y tan pocos partidistas. El venezolano ya no es un desastre militar, ni político, ni ideológico, ni económico, es una totalidad desastrosa. Aquí solo queda el embuste como recurso, el poder como único objetivo y el delito impune.

Venezuela jamás debe olvidar este lastimoso y patético tiempo de nuestra historia. Está exigida a construir un sistema judicial que aplique lo correcto e imparcial, la recta y proba justicia, único mecanismo para que los culpables cumplan su castigo. No existe probidad digna que atrape y sancione a delincuentes endógenos, depende de la buena o mala voluntad de justicias extranjeras. Porque el país que el castro-madurismo y la oposición creada a su medida presenta con cara dura corazones y tumbas de sueños muertos.

La incoherencia y la mentira los delata. Los venezolanos conocen que la verdad del presente y futuro no está en la sensación de normalización ficticia, con manos ensangrentadas en divisas, sino en un largo y arduo porvenir de trabajo sacrificado para volver a construir con sudor y perseverancia el país que dejamos en las peores manos y del cual solo recibiremos las hilachas.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Culpa cuatripartita, adiós a los pretextos, por Armando Martini Pietri
La incoherencia, las malas decisiones, intencionales o no, contribuyen en arruinar una gran oportunidad para desalojar al oficialismo. No hay pretextos

 

@ArmandoMartini

Para algunos parece injusto echarle todas las culpas al presidente interino. Atenazado, estrujado, quizás chantajeado entre cuatro vivarachos que creen ser la única mayoría. Desorientado, divaga de un lado a otro, desacreditado a punto de irrelevancia, recibiendo órdenes del desatinado con excesiva frecuencia, reclamos tardíos del canciller designado, y un obsesionado que mezcla elecciones con huevos chimbos, refugiado donde todavía creen sus vaguedades.

El cinismo es característico, pero el castrismo luce inquieto, descompuesto por las violaciones a los derechos humanos y denuncias por crímenes de lesa humanidad. El oficialismo queda colgado de la brocha, culpable por omisión y complicidad evidenciando intromisión en el poder Judicial y la consecuente falta de independencia, que señalan a jueces, fiscales en relación a la persecución y tortura de adversarios.

Aguaje oficialista de prisión. Afonías y sanciones. Solidaridad cómplice del representante de la Unión Europea con el castro-madurismo; un socialista aferrado a el Atomium de la magnífica Bruselas, sin importar el descrédito, ni los vaivenes del Gobierno indefinible de España y otras lejanías, de las cuales solo recibe interés noruego que se involucra sin comprometerse.

Irregularidades en Monómeros, un escándalo vergonzoso del G4. De allí, la intervención para protegerla del rapaz castrismo y de un avaricioso sector opositor. Así anda el interino, disperso, callado, aceptando. Enmarañado entre politiqueros que intentan –sin rendir cuentas– desalojar al castrismo, por aquello de quítate tú para ponerme yo. Calándose culpas que son su responsabilidad por omisión y falta de carácter.

Luce desconcertado como los venezolanos que hablan en susurros de bodegones para cuyas delicias y variedades no están al alcance. Pero hacen largas colas para poner gasolina que el castromadurismo importa logrando el milagro tecnológico de ser incapaz de producirla, con reservas inalcanzables para la industria devastada. Como Venezuela, está inundado de partidos que no suman más que un individuo soñador con titulares de prensa. Tiene que fijarse en un cuarteto empeñado en representar –sin legitimidad– a mayorías que lo ignoran y no le hacen más caso que escuchar con escepticismo.

Partidos que nada aportan al país arruinado, lacerado, enfermo. Habladores de sandeces repetidas que, en vez de ejercer oposición auténtica, se abalanzan como impúberes a una piñata rota en busca de privilegios. Afirmando que luchan contra la dictadura cuando en realidad le dan legitimidad a cambio de pugnar unos con otros por limosnas insignificantes; mientras quienes dicen la verdad y no cambian su mensaje por espacios ficticios son apartados.

La culpa del castro-madurismo es resultado de parlanchines hipócritas que siguen enarbolando sin honestidad banderas democráticas y dignas que sacaron a relucir otrora. Líderes inteligentes, cultos, valientes que hoy recordamos porque no tenemos. El error es de quienes deben ser baquianos y ni siquiera pueden guiar la canoa de la libertad por el denso río de mentiras de un socialismo que no ha ido más allá de sus propias notas.

Exigieron se restaure la independencia del sistema judicial y el equilibrio de poderes. El presidente estadounidense denunció a Venezuela como “nación productora y tránsito de drogas hacia Estados Unidos”. Elementos, de pleno conocimiento, más allá del pretexto de ataques imperialistas que nadie cree, para que el régimen no solo sea una tragedia nacional, sino objeto del desprecio internacional, que pretenden legitimar.

El castrismo y sus cómplices buscan nuevas guías. La Corte Penal Internacional aprecia que los casos han sido investigados conforme al derecho nacional e internacional, cumpliendo formalidad y debido proceso. Señalamiento que deja a la justicia en perniciosa evidencia. Lo que sí considera es que abundan las irregularidades procesales e interferencias indebidas.

Prolongar el interinato es la necesidad de prorrogar el violado Estatuto de Transición. Sin duda, ha sido negocio para inescrupulosos politiqueros. La temporalidad será hasta que finalice su pobre y cuestionada gestión. Cómo saber si las negociaciones son de intachable honestidad. La tormenta truena, llueve y relampaguea sobre un chavismo opositor al que se le agotan las mentiras.

Normal que cunda el escepticismo tras años observando cómo se destruye el país mientras la oposición va, viene y nunca llega; en tanto el castro-madurismo continua engalanando embustes, la comunidad internacional pierde interés y el G4, en la nada por falta de sinceridad, se dispone a peleas mutuas en una elección reprochada, que no responde a la trilogía de compromiso que proclamó el interino y esos partidos con honorables ausencias. Han irrespetado y burlado la voluntad ciudadana, generando un abismo, su agenda de propias codicias que liquidó la unidad, convirtiéndola en falsa cantilena, involucrándola directa o indirecta en caprichos e irregularidades.

Vendrán tiempos duros, hay prepararse para hibernación y letargo político. La incoherencia, las malas decisiones, intencionales o no, contribuyen en arruinar una gran oportunidad para desalojar al oficialismo y recuperar la libertad.

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