Armando Martini Pietri, autor en Runrun

Armando Martini Pietri

Finalizó la pasantía en Monómeros, por Armando Martini
Monómeros retorna a las garras maduristas, por decisión del gobierno dirigido por un exguerrillero

 

@ArmandoMartini

Iniciando el principio del fin, que ambos bandos pretenden desviar con tergiversaciones, mentiras y murmuraciones sobre Monómeros. Gestionan barricadas propagandísticas contra las denuncias de favores y patrocinios, corrupción, mala gestión y oportunismo político partidista. Estas servirán a rivalidades internas y externas, propias y ajenas, para intimidar, exigir y extorsionar.

Hablen lo que hablen, lleven réplica a las réplicas, que, con descarada desfachatez, evidencian, sin rubor ni pudor, el desprecio que tienen a los ciudadanos. Corean mantras y falsedades, pero que, como la gota malaya, van quedando como si fueran verdades. Mil mentiras no hacen una sola verdad, pero en la percepción de la ciudadanía que no suele contrastar, y escucha más con el corazón que con la cabeza, esos embustes van calando y grabándose como ciertos.

Monómeros retorna a las garras maduristas, por decisión del gobierno dirigido por un exguerrillero. La empresa colombo-venezolana, entregada por su predecesor a la gerencia interina inventada, en vez de ser fuente de recursos y ejemplo de pulcritud antichavista, terminó siendo otro fiasco en manos de una inmoral agrupación de oposición, conocida como G4, que demostró, al menos en administración del Estado, tenía las mismas malas mañas y vicios criticados del chavismo.

La cortina de humo política, que tuvo la desvergüenza en malinterpretar la entrega de Monómeros y Citgo, al igual que de manera incorrecta interpretaron la presidencia encargada. Pensaron que la gloria interina sería corta, que el intento de golpe por el jefe de gabinete era una aventura decisiva, y que la Casa Blanca respaldaría siempre.

A la vista del horror que supuso, se vino abajo el prestigio. Y sin autoridad ni mando continúa pronunciando malos discursos, ofreciendo un gobierno mejor para algún día, mientras quienes una vez lo respaldaron, se desentienden. Trata infructuosos de convencer que son alternativa, aunque deban reconocer a un régimen negado por ellos mismos y a un poder electoral del cual dependen para sus propios sufragios.

La propuesta colaboracionista de transitar hacia elecciones primarias, cuyos resultados nadie creerá, para escoger entre partidos que ahora son solo grupos parroquiales con dirigentes infiltrados, vendidos y acorralados. Sabiéndose derrotados se resisten testarudos a una verdadera y auténtica legitimación de la dirección política opositora.

La política irá a quien tenga certificación autenticada para decidir. Que pueda firmar acuerdos con perspectiva de cumplimiento, honre y enaltezca la palabra empeñada, rinda cuentas, garantice autoridad para desempeñar y disfrute del respaldo ciudadano. Y guste o no, debe ser refrendada, genuina, no usurpada ni prolongada en una cosa efímera interina.

Para empezar a intuir lo que allí pasaba y la pésima actuación del mando ejercido, que al escucharlo recordaron, con escalofrío, el alcaloide rojo y sus sedaciones. La oposición sueña y hasta hay quien jure que actúa de acuerdo al Gobierno. Los hechos lo demuestran, como realidad, salvo honrosas excepciones, no hay dirigencia “opositora” que tenga prestigio e influencia suficiente para enfrentarse al oficialismo y ganarle con un Consejo Nacional Electoral, que simula autonomía constitucional. Pero que obedece sumiso, servil al régimen, y no irá en su contra. Porque con miedo, soporta y existe con chantaje voluntario.

El aprendizaje acumulado en la pasantía culminó con excelencia y honores, exponiendo servilismo político que hiede y, por ello, se acusan mutuamente y evitan responder cuestiones oscuras ocultadas celosamente, tanto el nombre de intermediarios, como quienes son los presuntos expertos para evitar presiones en sus providencias, evidenciando arbitrariedad y amiguismo en el caso de comisionistas y comisiones, además, de la politización profesional. Son como aquel célebre Charlie al que nadie ha visto, sin embargo, nos dejaban deleitar y seducir la vista con sus ángeles.

Todo eso, sin tomar en cuenta lo que piensen los países dominantes. Que, en apariencia, continúan apoyando al interino. Ojalá la ciudadanía no se distraiga de lo esencial, por mucha argucia que se emita en los regados medios con inversión en la manipulada propaganda. El prestigio y la autoridad se ganan día a día con trabajo honesto y esfuerzo constante, coherente. No obstante, se pierde irremediable con servilismos, complicidades, ocultaciones partidistas como esta y otras muchas.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Ni comunistas ni fascistas, por Armando Martini
El chavismo es un eufemismo del castrocomunismo atracador y ruinoso; tan irresponsable, que nada es su culpa 

 

@ArmandoMartini

Nadie conoce por qué se han establecido en el mundo dictaduras vergonzantes o aparatosas imitaciones de cesarismo (sistema de gobierno centrado en la autoridad suprema de un jefe). Afortunadamente sus periodos son transitorios, pero a veces demasiado largos. La conciencia colectiva e ideales democráticos repugnan a los “indispensables” o supremos dispensadores de bienes, que dicen ser los comunistas.

La mayoría civilizada amalgama ideales libertarios que sirven de modelo y enseñan el camino al mejoramiento, de acuerdo con realidades del entorno y manera de ser. El materialismo histórico, la lucha de clases, la socialización de los medios de trabajo y producción deben ser motivo de minuciosa meditación. El marxismo es criminal, basura comprobada y fracasada.

Comunismo y fascismo son movimientos totalitarios, antidemocráticos. Pelear con difuntos enterrados y olvidados, es una tontería.

El chavismo es un eufemismo del castrocomunismo atracador y ruinoso; tan irresponsable, que nada es su culpa.

El castrismo sin Castro no pasa de ser comunismo sin embrujo, asesino y miserable. El chavismo ha muerto. Sucumbió tras inventar y nada establecer, lo arrasó un cáncer que no pudo apaciguar la echonería sanitaria. Al otro, una vejez que la medicina fanfarrona de tanta propaganda no logró prolongar. No pasaron de ser extensos habladores de pendejadas. Y sus revoluciones se diluyeron entre faltriqueras explotadas y envíos interesados del tesoro soviético, esquilmando lo que producían países sojuzgados.

Crearon fuerzas represoras, no escuelas a ser seguidas. Hoy, extintos, dejaron herederos sin principios ni gracia. El hermano no fue más que un represor natural que sobrevivió, sin pena ni gloria, a quien vivió en aroma de mentiras. Su mejor obra después de 60 años es un burócrata, poco original de apellido largo e ideas cortas.

El comunismo por estos lares

En Venezuela el embaucador supremo ungió convenientemente a su heredero, de habla profusa y fastidiosa. Al igual que su padre político, promete sin honrar la palabra empeñada. Viste un chaquetón para dar cierto aire vago de apoyo, que han aprendido a tener los que exhiben poder y fortuna en cargos públicos. Y acusa a chavistas que solo por desaparecidos se autocalifican de originarios.

Subestimado, ha resultado astuto y perspicaz; estará en el poder mientras la ciudadanía de principios éticos, valores morales y buenas costumbres no elija directamente sus verdaderos representantes, para que ejerzan representación con legitimidad, honor y dignidad. De lo contrario, la recuperación de la libertad y democracia no parece próxima. Porque la dirigencia vendida y traicionera, que sumisa se entregó e infiltró, pactaría ficticias elecciones para un refrescamiento del  castromadurismo. Así se mueve ese mundo politiquero, más sucio que el río Guaire.

El porvenir no es de los fascistas

¿Cómo derrota la América mestiza a regímenes comunistas y fascistas? Con justicia imparcial, libertad ciudadana, independencia de poderes, democracia, igualdad de oportunidades, respeto a los derechos humanos y acato a la dignidad. Ser republica liberal es el camino al porvenir.

El mestizo e indio de América representan una ecuación compleja que no se puede asimilar de manera total a la mentalidad de Occidente, tampoco a la eslava o mongólica; aunque algo pudiera tener de semejanza con alguna de esas culturas, le queda sin embargo un sedimento propio irreconciliable con ideas y hábitos particulares.

Esto podrá explicar lo complicado y evasivo de nuestros problemas, algo tan difícil que ha hecho enloquecer en algunos casos a los cerebros mejor equilibrados. Reducir preocupaciones y anhelos del continente al simplismo de clasificar a los americanos contrarios a las libertades, resulta absurdo y al mismo tiempo peligroso. Habrá que ser previsores, si se sigue permitiendo la administración, en grandes o pequeñas dosis, de venenos y toxinas del comunismo. Se puede caer profundo en la demencia ideológica o en la locura estulta que en estos momentos obscurecen el horizonte.

El comunismo como sistema, doctrina filosófica e interpretación económica es un fiasco, una decepción probada. Y en el momento que se quiere establecer en regla infalible, postula dictaduras individuales o colectivas, se convierte en amenaza a la democracia y libertad, único camino hacia la felicidad y buen disfrute de la humanidad.

Un cambio de verdad será bienvenido cuando los comunistas y fascistas se hundan cortejados. Y sus cómplices e infiltrados desaparezcan como lo hace la pesadilla. Para eso hacen falta dos pueblos enfurecidos.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Ladran los perros, Sancho, por Armando Martini
Un impostor cabalgó sobre la miseria de los que juró defender, y ni siquiera pudo despedirse de un pueblo ingenuo y decadente

 

@ArmandoMartini

“Ladran los perros, Sancho señal de que avanzamos”, advirtió don Quijote de la Mancha en su brillante locura, a su leal y desconcertado escudero Sancho Panza. Es de advertir, que los perros no anuncian a quienes llegan o pasan, alertan a quienes están.

En esa joya de la literatura española la oración “los perros ladran, Sancho… señal de que cabalgamos”, no se encuentra entre sus líneas. ¿En qué momento se coló Sancho en la expresión? Difícil saberlo. Aunque todo indica en la primera mitad del siglo XX alguien la supuso como enunciado del Quijote y le agregó el Sancho, con mucha fortuna, ya que el error se propagó exponencialmente. Así, sin querer, le adjudicó la frase a don Miguel de Cervantes.

Fantasioso y de cerebro disparatado, Alonso Quijano buscaba explicación racional en un mundo de fantasmas e interpretaciones ya superado. Sufría el presente empeñado en su chifladura en vivir el pasado atascado en su mente.

Los años caen como martillazos retumbantes en la historia. Y todavía hay quien piensa que Lenin y Trotsky estaban en lo cierto, aunque uno ordenase asesinar al otro. Y ambos, echados al olvido ceremonial por el implacable exmonje georgiano Stalin, quien, tras anotarse a ganador en la II Guerra Mundial, termina muriendo aislado en una habitación fortificada en el Kremlin, prohibida para todos y sin que pudieran ayudarlo.

El desvarío comunista

No hay un país comunista que muestre señales de bienestar y prosperidad de sus pueblos. El orden y la disciplina son fáciles con armas. Prometen que el Estado proveerá, siempre en el estricto término que se ordene. Vivirán mejor si son obedientes y poco imaginativos. Porque lo apasionante de la libertad es que da vueltas y asecha, hasta en China; recuerden la plaza de Tiananmén o Puerta de la Paz Celestial situada en Pekín.

El desvarío comunista empieza a mentir para esconder errores y hablar de felicidad. La estulta sed de poder continúa platicando estupideces y especulando profecías; mientras el castro-chavismo sigue. Pobre Venezuela, con politiqueros perjuros de la presunta oposición.

Un impostor cabalgó sobre la miseria de los que juró defender, y ni siquiera pudo despedirse de un pueblo ingenuo y decadente que, engañado en interminable monólogo, atiborrado de utopías y de una irresponsable conducción, caminó hacia el abismo socialista bolivariano del siglo XXI. Los daños colaterales de esta tragedia histórica son incalculables y costará generaciones reparar.

En Colombia se hacen promesas y las debilidades florecen en su propósito de pactar con delincuentes, sin las curtidas fuerzas militares y policiales, que desmantela, confiando en promesas de narcotraficantes que solo aspiran a que se reduzcan penas de prisión y terminen las extradiciones.

El ecuatoriano siniestro, católico de nuevos tiempos, espera una segunda oportunidad de hacer felices a los ecuatorianos arruinándolos. En Perú, la clase dirigente no se deja arrastrar a jerarquías y su trabajo es complicarle la vida al comunista de sombrero exótico. En Chile, el imberbe que prometió evoluciones sin entender qué ofrecía ni a quien, desconoce cómo comenzar de nuevo. En Argentina, los ladrones alardean de ser ellos comunistas, pero cada día los argentinos están más empobrecidos; allí la decencia descubre fraudes. Y, en Brasil, el Foro de Sao Paulo cree que puede otra vez, aunque será difícil. Jair ni es bolsa, ni bobo, ni tonto, y tampoco anda vacío de logros.

No son perros del pueblo los que ladran. En América, cachorros falderos afectos al castrismo y de amores con un comunismo asesino, trasnochado y fracasado tienen sus gozques entrenados para ladrar y distraer. Sin embargo, la inmortalidad no existe, solo en mentes enfermas y bipolares.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Defensores de los derechos humanos no son terroristas, por Armando Martini
Las ONG investigan con integridad. Atacarlas demuestra miedo, pero no causa suficiente para frenarlas sin ser el régimen infractor de normas

 

@ArmandoMartini

El tiempo modifica opiniones y pareceres, que demandan consideraciones en lo moral y ético, reflexiones políticas, económicas y sociales. La consolidación y férreo control castrista; la demagogia populista de quien, extasiado, se creyó derechohabiente de próceres, y a su muerte eligió a un heredero devenido en usurpador que, reconocido por impostores, se siente con derecho a la legitimidad.

El sector militar carece de prestigio y autoridad. Ausente la confianza ciudadana que antes se había ganado, por disciplina, preparación profesional y ambiente de orden. Hoy los militares han devenido en socios y tutores de ruinas e incompetencias, manchados de vergüenza e inmersos en corrupción.

Los partidos políticos, símbolos de democracia respetuosa y una economía estatista abierta al emprendimiento privado, abandonaron al ciudadano, se convirtieron en salones de moceríos come mocos y cogollos de negociados arrabaleros. Entorpecen al oficialismo, es su función, y por eso recaudan. Pero sin intención real de frenar al castrismo que se apropia de Venezuela.

Divididos en pugnas absurdas de cuantiosos desgarres, malgastaron pendejos la legitimidad. Paridores de agrupaciones nacidas para oponerse, muestran cansancio, rumbo desordenado, pataleando en lodazales. Los recientes luchan sin coherencia ni estrategia, ignoran el sagrado compromiso de la palabra empeñada, olvidan la responsabilidad sacrosanta de rendir cuentas y pedalean de acuerdo al beneficio, entre el nauseabundo colaboracionismo y la asquerosa complicidad. Participan en reuniones contrarias al interés ciudadano, negocios oscuros, mutaciones demagogas, de tan mala fama ganada que los desvanece.

Quienes valientes continúan con sacrificio y esfuerzo, lo hacen con reflexión, sensatez, vínculo, raigambre y conexión, oponiéndose decorosos y, a riesgo, a la estructura delincuencial, defendiendo con dignidad el gentilicio venezolano, escuchando con respeto y atención a la ciudadanía burlada, traicionada, que padece miseria y anhela cambio.

Venezuela vive estupefacta su desmoronamiento, entre batallas fallidas, tácticas sin resultado y enloquecidos ególatras. Sin embargo, no todo es malo, se observa la creación con impulso excepcional e inusual fortaleza de organizaciones no partidistas ni gubernamentales en las cuales se articula con emoción entusiasta la ciudadanía. Protección de los derechos humanos, sean como concepto ético-moral, o esfuerzos en áreas como salud, estado de presos políticos y comunes, alimentación, educación, convivencia y un amplio etcétera.

La ciudadanía está obligada a protegerse de la criminalización del Estado, por arrestos ilegales, acusaciones infundadas, acoso, tortura y represión. En la asechanza actúan todos los poderes públicos, electoral, judicial, legislativo, moral y ejecutivo. El modus operandi utilizado parte de leyes confiscatorias y flagrancia a los derechos humanos que escala situaciones impensadas, y cuyo objetivo es aniquilar los adversarios conteniendo el imaginario apoyo de las Organizaciones No Gubernamentales. En el infame proceso, son calificadas en su desnaturalizada propaganda, como traidores, conspiradores e insidiosos terroristas.

Pero surgen de la grandeza, del arrojo civil y popular, vinculados a proyectos sociales, culturales, desarrollo u otros que generen cambios en comunidades, regiones o países. Iniciativa con fines humanitarios como salud, educación, ambiente, ecología, justicia, y salvaguarda de los derechos humanos, entre otros.

Las hay de diferentes dimensiones, tímidas, apasionadas, escrupulosas, pero todas coinciden en la defensa del ciudadano. La denuncia valerosa, documentada de fallas y transgresiones. A tal punto creíbles, acreditadas e influyentes, que es inadmisible expresar, es esa la Venezuela democrática. La del siglo XXI es autoritarismo, absolutismo castrista, de control con miedo y sumisión por parte de las estructuras armadas del oficialismo. El chantaje del Carnet de la Patria es un ejemplo.

Las ONG investigan con integridad, registran con objetividad, denuncian con fundamento, y no quebrantan leyes, de allí la dificultad en perseguirlas. Atacarlas demuestra miedo, pero no causa suficiente para frenarlas sin ser el régimen infractor de normas. La autocracia ordena que se registren ante un organismo oficial, mientras es incapaz de controlar pandillas que asolan la tranquilidad ciudadana. No obstante, se resisten a la inscripción insultante, demostrando que esta infamia, en vez de gobernar, castiga feroz. ¡Estamos en la misma tempestad no en el mismo barco!

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La Venezuela que no es, por Armando Martini
Nada justifica el deterioro democrático; ni la represión, pobreza, familias separadas o corrupción de la Venezuela que no es 

 

@ArmandoMartini

No es democracia y se deleita en procederes dictatoriales. Puede llamarse régimen. O sin medias tintas, castrismo tiránico. Convoca a “elecciones”, y la oposición alcahueta las reconoce a cambio de limosnas y espacios asignados.

Tras su tramposa “victoria” e infeliz “reconocimiento”, viola derechos humanos: miseria, malnutrición infantil, carestía y búsqueda de comida entre desechos. Es investigado en la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad. Y no conformes, infringen derechos políticos: mordaza, abuso militar y policial, detonaciones, gases lacrimógenos y palizas que dejan a manifestantes maltratados; activistas sociales arrestados, ultrajados, exiliados y presos políticos vejados. Manipulan medios públicos y privados afines, para desacreditar y criminalizar a la verdadera oposición. A la vez que elogian a chantajeados, enaltecen a sobornados y glorifican a traidores.

Se conocen casos de agravio, tortura, cierre de medios, periodistas detenidos, páginas de opinión digitales bloqueadas, inhabilitación de políticos e ilegalización de partidos. Y como cualquier dictadura, es corrupta. El gobierno saquea sin misericordia y la justicia, controlada, aparenta independencia, cuando en realidad la norma es la impunidad.

La de los párrafos anteriores, es la verdadera Venezuela. Sin embargo, el relato aturde, rechina en pendejos e incómoda a los cobardes que desean pertenecer. Quizás sea el lenguaje riguroso, áspero, a lo mejor faltan matices, y muchas cosas que no se cuentan que también ocurren. Quizás es una mirada parcial y sesgada.

Esta es la Venezuela que no es

Las Mercedes, Valle Arriba, Los Palos Grandes, La Castellana, Altamira, Lagunita, El Rosal entre otras, son zonas atractivas, seductoras y agraciadas de Caracas, pero a su vez, un augurio tramposo, engañoso, embaucador de prosperidad. Son alegría y sonrisa para el Distrito Capital, pero no es Caracas. Son parte, pequeña, ínfima, pero no la totalidad de Venezuela.

No se trata que en ellos pueda verse bienestar, difícil de probar en la cual insiste el régimen castro-comunista, sin que nadie lo crea. Además, de los preocupados vecinos y residentes que comprueban el deterioro en su calidad de vida y la indiferencia administrativa. Permisos de construcción -Dios sabe cómo y por qué-, sin estudio ni previsión de instalaciones y adaptaciones para exigencias de los servicios públicos, cambios de zonificación sin considerar el impacto ambiental y urbanístico; resultando en anarquía, a la vista y sin control de las autoridades.

Alcaldías que hacen caso omiso ni atienden reclamos de la comunidad. Síntoma evidente de conducción perversa. Y llama más la atención, porque son autoridades electas por ciudadanos y partidos que se supone enfrentan, al menos en alardes, al desolador castro-madurismo.

Municipios estratégicos con realidades socioeconómicas diferentes; sede de compañías, áreas residenciales de alto, medio y bajo nivel, donde se asienta una Venezuela que parece empeñada en desmentir a la oposición y ciudadanía crítica en sus actitudes de reclamos al régimen, muchas de ella una Venezuela que se derrumba en las eternas fallas de carencia, previsión y distorsión corrompida de los intereses ciudadanos.

Venezuela no es miembro de OTAN, ni pertenece a la Unión Europea, tampoco a la OEA, tampoco está inserta en el capitalismo global. Todo lo contrario: es porfiada en flagelarse, testaruda en el camino de la ruina comunista-socialista, asociado con idolatría a regímenes de mala fama y peor reputación. Por si fuera poco, la falsa oposición cohabitante y el poder económico sin ética ni valores, empeñados en burlarse, entregar y traicionar al ciudadano, proponiendo amancebarse con delincuentes.

Tengan la seguridad de que la imagen de Venezuela en los medios de comunicación internacionales no comprometidos con el Foro de Sao Paulo y Grupo Puebla sería la de los primeros párrafos. Mucho peor.

Nada justifica el deterioro democrático; ni la represión, pobreza, familias separadas o corrupción de esta Venezuela devastada. Ni el juego sucio, nauseabundo de quienes se rinden por honorarios. Nada servirá para excusar fracasos de ese imaginado gobierno, tampoco para absolver fiascos políticos y financieros. A menos, que se cometa la estupidez imperdonable del consenso, en negar la renovación del liderazgo opositor, y se prefiera una simplificación caricaturesca y bufona. ¡Ustedes deciden!

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La vejez política, por Armando Martini
La vejez política es un proceso de crecimiento intelectual, emocional y psicológico, pero también de quebranto y avería

 

@ArmandoMartini

La vejez es el último período de la existencia, natural o política, que se encuentra cercana con la inexorable muerte. Sin embargo, el progreso de la medicina la ha extendido. La que llaman séptima etapa de la vida de un ser humano es la ancianidad. De allí, un conjunto de consideraciones y leyes les son dedicadas. La vejez política es un axioma similar, pero los politiqueros no logran comprenderla ni aceptarla. Se creen inmortales, irreemplazables.

La ancianidad nos encuentra de incógnita, con cautela y sigilo como la sombra. Cualquier día miras al espejo y descubres el gris en la sien. Luego aparecen surcos en la cara, zanjas en la frente y extenuación en la mirada, que con enorme esfuerzo logra elevar la piel sobrante de los párpados. Exclamas con ansiedad y zozobra: “Ese no puedo ser yo”. Eres tú; con más años de cuando pisabas fuerte y el ocaso intruso te era lejano. No obstante, “lo importante es ser joven de espíritu”. Como si el ánimo, brío y energía no se resintieran cuando lo hace el intelecto, coyunturas, articulaciones y huesos. Como si el espíritu no flaqueara con el paso y peso del tiempo.

Es tonto criticar querer conservar espíritu joven; pero no tanto como para cometer la pendejada insensata de emular a jóvenes. Nadie tiene ni debe avergonzarse de llegar a viejo, es una etapa de la vida, la última, pero no por ello, la menos importante. No existe quien la iguale en sabiduría, plenitud, serenidad y sosiego. Es el final de un ciclo vital; madurez y cosecha de frutos de una vida.

La vejez política es un proceso de crecimiento intelectual, emocional y psicológico, pero también de quebranto y avería. Momento en el cual se hace un resumen, balance de lo vivido. Un período para disfrutar logros y rendimientos del trabajo, útiles para generaciones venideras.

El envejecimiento comienza al nacer. Afecta a todos y requiere preparación, constituye aceptación. Saber que envejecemos, tomar medidas para hacerlo bien y sacarle provecho, es un aspecto de la educación. Envejecer es dinámico, gradual, inevitable, natural e impreciso. Nos percatamos por el deterioro cambiante al espejo, la mirada del otro y la supresión; comienza y caracteriza por un declive del sistema corporal, la mengua natural de las células del cuerpo.

La prevejez es antesala en la que varias de las funciones corporales ven menguada de un modo más o menos drástico su capacidad para seguir trabajando como lo venían haciendo. Los patrones del sueño se alteran, disminuyen las horas para dormir. Aparece la digestión lenta, pesada, y la masa muscular comienza a atrofiarse. La menopausia hace presencia, generando alteraciones hormonales que afectan física y emocional. Se modifica el modo de pensar. Surge la tendencia melancólica y la vida se empieza a percibir a través de los recuerdos. Y los de actividad familiar, se exponen al síndrome del nido vacío, florece la soledad y el aburrimiento.

En la vejez “pura”, se consolida la debilidad de las funciones biológicas y estilo psicológico en la revisión de la retrospectiva, y experimentación de los recuerdos. Asoman problemas posturales y agotamiento de huesos, produciendo dolor e incluso incapacidad para realizar esfuerzos. Las contrariedades digestivas, se acentúan, así como el riesgo al percatarse de tipos de cáncer. La visión y audición se resienten. Y la geriatría comienza a tener pacientes por el deterioro mental o insolvencia de vivir de manera autónoma. La ancianidad supone un cambio cualitativo en la evolución física y psicológica. La fragilidad resalta y reduce autonomía. Complicaciones de salud continúan en progresión. El aislamiento social insiste, amistades decaen por fallecimientos y falta de independencia.

La política y los políticos tienen tiempos, etapas que deben considerar. Retirarse a tiempo es lo correcto, lo responsable. Demostración de inteligencia y sensatez, de valentía y coraje. El deber ser. Y si han fracasado, con más razón. 

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Fidel, incómoda evocación, por Armando Martini
Fidel quedó como un parásito que prometió redenciones que no cumplió porque, como sus discípulos venezolanos, no sabía cómo

 

@ArmandoMartini

Nació hace 96 años, en la “isla de la felicidad”, de la cual surgieron invasiones, agresiones, sangre derramada, torturados y muertos, en vez de libertad y democracia. Lo recuerda con empalagosa ternura y excesivo halago el régimen que destroza a Venezuela. Se conmemora un 13 de agosto. Apareció en un territorio llamado Birán, aunque no aparezca en mapa, región oriental de las profundidades de Cuba. Dicen los incondicionales que pudo ser líder de América Latina, Fidel Castro Ruz. Pero quedó como un parásito guerrillero, chulo, hablador de tediosas pendejadas, que ingresó en ciudades huérfanas, abandonadas por el dictador Batista, vociferando, berreando consignas, prometiendo mejorías sociales y progreso que nunca cumplió. Ni tuvo intención de hacerlo, entre otras cosas, como sus discípulos venezolanos, porque no sabía cómo.

La ignorancia necia, cretina y adulante se pregunta: ¿quién se acuerda hoy de Kennedy, Reagan, Adenauer, Charles de Gaulle, Churchill, Thatcher, Gorbachev y tantos otros? ¿Cuáles fueron sus enseñanzas o legado? Los lisonjeros se responden: ninguno. En cambio, el jalabolismo insolente y atrevido expresa con jactancia indocta que el discípulo de Martí dejó un acervo de conocimientos y experiencias, un ejemplo moral inmarcesible. Luz que sigue orientando la lucha inconclusa de los condenados de la tierra para poner fin a la dominación imperialista y sus peones oligárquicos en la periferia. ¡Habrase visto semejante estulticia e indignante admiración!

Un asunto es tener la cortesía diplomática de enviar un par de amabilidades al país cuyo régimen opresor, violador de los derechos humanos arrincona a sus ciudadanos y los arruina entre prostitución, miseria y prohibiciones. Y otra, hacerse cómplice de una “grandeza” que es grosera propaganda; que ha engañado a ingenuos de media humanidad. En eso son exitosos los asesinos comunistas, castristas, rusos, fanáticos islámicos y, cada día menos, los castro-chavistas a los cuales Venezuela se les disuelve entre las manos.

Fidel envolvió a los cubanos en una vorágine de sueños e ilusiones que no sabía cómo cumplir; convirtió a su pueblo en rehén del imperialismo soviético, el cual, mientras se derrumbaba, lo utilizó como elemento de discusión sin consultar siquiera un momento con aquel dechado de “virtudes”. Un ser que, desafortunadamente para el mundo, abrió los ojos hace 96 años. Que derrochó millones enviando cubanos a morir en África y se recuperó después fusilando a quienes habían obedecido sus órdenes de traficar. Con ello, atiborró de satisfacciones, deleites y riqueza a hermanos, hijos y nietos a costa del hambre, desnutrición y esclavitud de los cubanos. Ese es su único perverso legado y nociva enseñanza.

Dicen que pudo ser un líder que inspirase el avance de los pueblos dejados atrás. Pero solo fue un portavoz de falsedades creídas por ignorantes y tontos. Borradas por las victorias de Japón, Corea del Sur, la China libre de Taiwán, India, casi toda la Asia del Pacífico, salvaguarda de terroristas y asesinos, propulsor de violadores de los derechos humanos, protector e instructor de ladrones, mentirosos y asesinos.

Un pueblo idiotizado, asqueado por la politiquería, clase socioeconómica ignorante y una sociedad libidinosa es receta para arruinar cualquier país. La falta de educación es el mayor daño que se le puede hacer a la nación. En consecuencia, felicitar a Cuba por ser la patria de un delincuente, malhechor, bandido y forajido como Fidel Castro es tan inmoral, impúdico y deshonesto como congratular a Austria por el nacimiento de Adolfo Hitler.

Es por eso la imperiosa necesidad de preservar la paz, y que ninguno se tome el derecho de matar a seres humanos. Como el maldito comunismo, asesino serial que lleva en su haber más de 150 millones de asesinados.

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¿Y ahora qué?, por Armando Martini
¿Quién y cómo se levanta el sentimiento arrinconado al fondo de las desgracias después de que todas, como en Venezuela, han salido del baúl?

 

@ArmandoMartini

La esperanza es lo último que se pierde. Pero quién y cómo se levanta el sentimiento arrinconado al fondo de las desgracias después de que todas, como en Venezuela, han salido del baúl. Estamos en el segundo semestre, se nos va el año sin que pueda observarse más que un empeño sin base. Suena a vacío aquel viejo deseo.

¿Qué puede hacerse en una economía sin más planes que ambiciones y codicias personales de pocos en un poder que no pueden darse el lujo de perder? ¿Cómo planificar con un patrimonio petrolero manejado por adulantes y habladores de pendejadas?; necios que de petróleo nada saben, operándolo como pretexto para alardes y no como la competida industria que es.

¿Cómo confiar en un sistema de salud cuyos médicos no tienen insumos ni motivación, y las enfermeras renuncian a su oficio porque les pagan mal o peor? ¿Qué solicitar de un sistema educativo que abandona las universidades a su suerte y ni siquiera las entiende, que trata de formar niños y adolescentes en instalaciones destartaladas o a través de clases por un internet debilitado o caído? ¿Cómo proyectar en una economía de pedacitos dominada en dólares que la población no tiene? ¿Qué puede soñarse en un país del cual sus pobladores huyen, escapan con sus sueños agotados, pasando de emisores a receptores de remesas?

Escribir de nuevas perspectivas sería lo ideal. Sin embargo, en esta Venezuela actual, que ha venido empeorando cada día, solo se pueden recordar fracasos conocidos y pronosticar nuevos.

Entre certezas y desesperanzas

No existe incertidumbre ni vacilación en la inmensa mayoría ciudadana. El régimen castrista no genera esperanzas más allá de fantasías sin fundamento y mentiras. Con fracasos exhibidos sin rubor ni pudor y amontonados como basura en la cual los desesperados manosean en busca de algo para comer. ¿Qué sienten los desnutridos sin salida cuando hurgan en los desechos? Poca duda cabe en ellos, de cualquier nivel socioeconómico, de que el castro-madurismo debe negociar su salida. El régimen también lo sabe, pero continúa elaborando ilusiones con el propósito de no tener que hacerlo.

Solo una certeza parece ir creciendo, a juzgar por estudios de opinión, tanto los serios como los vendidos piratas: cada día menos venezolanos creen en los dirigentes. Ni en la elite chavista, ni en los poco confiables opositores al frente de partidos devenidos en abrumadora minoría. Y eso incluye al oficialista, el cual, por su empeño exclusivista, ha convencido que es el único culpable del desastre, desmoronamiento de los servicios, crecimiento de la delincuencia y todo tipo de carencias. En consecuencia, comienza a prosperar en el régimen cansancio, desesperanza y convicción de cambio.

La ardua reconstrucción

La historia –en particular la venezolana–, es de retrocesos para ajustar y regresar mejor, y en el chavismo parece estar pasando. Elaboran listas para limpieza de corruptos e incompetentes, evalúan permitir que otro que pueda encargarse se encargue y trague años de problemas de difícil solución. Porque toda reconstrucción es ardua; en especial, si se comienza desde muy abajo. Entonces regresar a un país en recuperación y continuar la reparación. Despojados de pesos es más fácil, especialmente si se presentan como continuadores de lo bueno que nunca se aplicó. Poco original, pero atractivo por la decadencia de otros hoy convertidos en fantasía.

El chavismo no nació para morir en veinte años, pero puede refrescarse y renovarse como ilusión; un sueño siempre y cuando se desembarace de pesadillas, duro trabajo del cual pueden encargarse tribunales y gobiernos extranjeros. Más difícil lo tienen opositores porque vienen de un retroceso, un exceso de insistencia en promesas que se diluyeron a una cuadra antes de cumplir, siempre ofreciendo triunfos y entregando fracasos.

La propensión a lo negativo sobre lo favorable daña el ánimo colectivo y el tejido social. La experiencia histórica tiende a favorecer lo nocivo, lo perjudicial. Eso debe invertirse para tener un chance. Una oportunidad si queremos salir de la deshonra y deshonor que significa esta afrenta, este oprobio que nos mantiene esclavos de la estulticia socialista del siglo XXI. Merecemos una Venezuela honorable, distinguida, de excelencia y futuro promisor, para convertirnos en una gran nación. Hay un país esperando, perdiendo ciudadanos, ganando prisas y devastado, haciendo antesala por semillas.

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