Ramón Goitía se llamaba un viejo paraguanero a quien conocí cuando promediaba los ochenta años y yo apenas era un niño. Hombre de palabra, conversador, simpático, trabajador. De él aprendí la palabra bragao que, según el Diccionario de la Lengua Española, señala entre sus acepciones: persona de resolución enérgica y firme. También resuelto, valiente, animoso, entero. Por su parte, el pequeño Larousse apunta como significados los dirigidos a expresar energía y firmeza. Para Ramón Goitía ser bragao era estar dispuesto al trabajo, empeñoso en el esfuerzo sin excusas ni justificaciones, infatigable en el cumplimiento del deber. Así eran los antiguos venezolanos, los antiguos paraguaneros como él. Aun a su edad arriaba y ordeñaba vacas, sembraba extensos conucos. La palabra fue para nosotros un descubrimiento mágico, la revelación de un río entre la tierra seca.
Al hacer recuento del año de labor 2025 es grato rescatar y reconocer la labor de los alumnos que hacen honor a la palabra bragado.
En estos doce meses hemos emprendido variedad de tareas de carácter académico en las cuales varios alumnos han demostrado compromiso, dedicación, esfuerzo.
Más de treinta alumnos de las escuelas de Educación, Medios, Historia y Letras han colaborado en tareas fundamentales de rescate de colecciones bibliográficas de la Facultad de Humanidades adscritos al Proyecto Socio Comunitario Preservación del Patrimonio Documental Venezolano, coordinado por nosotros junto con el profesor Robinson Meza y bajo la guía del magister Argenis Arellano. Un trabajo en el cual los estudiantes contribuyen a resguardar el acervo de libros de una de las bibliotecas más importantes del país.
En marzo, un equipo integrado por Mariana Manzo, Alejandra Hita, Ariel Sánchez, Frank Herrera, Alexander Torres y Laureano Rodríguez, con el apoyo de Estefani Quintero y Oscar Guerrero, alumnos de la materia optativa La lucha armada en América Latina 1962-1972, organizaron una actividad académica de presentación de nuestros libros en la Biblioteca Febres Cordero que contó con asistencia de más de setenta personas de dentro y fuera de la Universidad de Los Andes. Un acto donde se expuso desde la reflexión, el análisis y la crítica. Dónde además incorporaron videos y consideraciones de los académicos Tomás Straka y Belkis Rojas, junto con el saludo de Aurelia Chirinos Specel.
En abril, la cátedra de Paleografía y Archivos, que coordinamos en la Escuela de Historia ULA, fue con sus alumnos la protagonista del Coloquio sobre la Ley de Archivos de 2022, en el marco de la Semana del Archivero organizada por los repositorios de la ciudad de Mérida. Una actividad donde destacaron las ponencias de Adrián Gelves, Angélica Manzo, Sergio Arellano y Frank Herrera, incentivando la discusión sobre una herramienta esencial para los archivos del país.
Durante una semana del mes de junio, en la continuidad de un trabajo de extensión que hicieron los estudiantes de la Escuela de Historia ULA, entre 2009 y 2015, el bachiller Frank Herrera, estudiante de Historia y de Medios Audiovisuales, realizó en el Archivo Histórico de Paraguaná grabaciones de las acciones de organización que allí se ejecutan a fin de desarrollar campañas de sensibilización y lograr aportes para la continuidad del funcionamiento. Gesto de solidaridad que se enmarca en las labores de extensión de la ULA y del Servicio Comunitario.
Todo lo descrito es parte de nuestro trabajo con los alumnos en este 2025. No ha sido distinto desde 1998, cuando nos iniciamos como docentes universitarios. Siempre en el entendido de que la única razón de existencia de la Universidad son los estudiantes.
Así nuestro hacer en la coordinación en las primeras y segundas jornadas de investigación de los estudiantes de la Escuela de Historia ULA o en la incorporación de reseñas de alumnos, aprendices de investigación, a su revista Presente y Pasado. También el estímulo e incentivo para la participación en tareas en archivos, en ponencias de eventos, en artículos de revistas arbitradas o en la vida académico institucional.
Seguramente no soy el profesor modelo, no aspiro a la estatura de Angel Lombardi, Luis Cipriano Rodríguez, Catalina Banco, Jacquelin Clarac, Reinaldo Rojas o del maestro Elías Pino Iturrieta, pero he hecho todo lo posible en un compromiso con una antigua palabra aprendida de los hombres genuinos de mi tierra por sacar la fuerza, la entereza y la fe de los bragaos, esa es mi forma de ser universitario, sin posturas demagógicas, actitudes populistas para armar tribus y consentimiento de la flojera para mantener supuestos rankings de prestigios ulandinos. Creo que exigir es mi deber y con eso se forma a una juventud en el compromiso con un país mejor en esta época que muchos alcahuetes han contribuido a edificar y mantener.
@YsaacLpez | Diciembre de 2025.
- Isaac López es historiador, profesor de Universidad de Los Andes y doctor en Historia por la UCAB. Mérida.
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