Ciclismo en el Ávila: una amenaza al patrimonio natural con aprobación de Inparques - Runrun
Ciclismo en el Ávila: una amenaza al patrimonio natural con aprobación de Inparques
Las bicicletas en el  Waraira Repano están prohibidas con justificación: degradan y deterioran el Parque Nacional, sostienen los ambientalistas. A pesar de ello, Enduro Series Venezuela se encargó de organizar una competencia que contaría con la participación de 150 ciclistas y la aprobación Inparques. ¿Qué intereses hay detrás de la competencia prohibida?

María Josefa Maya y Valeria Pedicini

La carrera de bicicletas montañeras que se realizaría en el Parque Nacional Waraira Repano (El Ávila) a mediados de marzo de 2021 se tropieza con varias contradicciones.

No solo se trata de un evento deportivo que subvierte el reglamento que rige al monumento natural sino que también cuenta con la aprobación de las autoridades de Inparques, organismo oficialmente encargado de velar por el cumplimiento de la normativa y proteger a la montaña que identifica a Caracas. 

En el camino, el organismo ha aprovechado la competencia para agilizar las discusiones para modificar el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso del Parque Nacional El Ávila (PORU), saltándose procedimientos contemplados en la ley y con la evidente intención de permitir a los ciclistas en la zona sin importar el daño que su existencia causen en la naturaleza. 

*La carrera ciclística fue organizada por una empresa privada, cuyos propietarios reconocen la ilegalidad del uso de las bicicletas en la montaña caraqueña pero defienden su formalización para dejar de prestar servicio a unos pocos y convertirse en un bien común, alegan. Se trata de una compañía con un nombre de pasado dudoso: fue fundada por un empresario prófugo de la justicia venezolana imputado por corrupción, un militar del Ejército contratista del Estado y un comerciante de insumos médicos.

¿Qué se pretendía hacer? 

Una carrera de bicicletas de montaña, organizada por Enduro Series Venezuela, pretendía poner a competir en la primera válida a 150 ciclistas por más de cuatro horas en 20 kilómetros de recorrido en el Parque Nacional Waraira Repano el viernes 19 de marzo de 2021. Serviría como clasificatorio para participar en el mundial de Enduro World Series (EWS)

Las inscripciones de 80 dólares se agotaron días antes de la competencia, mientras que una decena de patrocinantes como Scott Venezuela, Pedal Power, Redbull, Gatorade y Alimentos Mary adornaban los afiches de promoción del evento.

A ninguno parecía importarle que las bicicletas están prohibidas en El Ávila.

Según el decreto 276 del Instituto Nacional de Parques (Inparques) y el artículo 28.b numeral 9 del Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso del Parque Nacional El Ávila (PORU), el uso de bicicletas no está permitido en el Waraira Repano. La medida está respaldada por la resolución N.° 00012 del 4 de marzo de 2011 del Ministerio del Ambiente que prohibió la actividad en parques nacionales y monumentos naturales.

Ecologistas denunciaron que todo un sendero fue ampliado para la carrera y se crearon plataformas cerca del Hotel Humboldt. Raíces, árboles, y cualquier elemento del entorno que fuese obstáculo fue eliminado. 

 
 
 
 
 
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Aunque la carrera fue pospuesta, nadie sabe hasta cuándo, la Comisión Mundial de Áreas Protegidas, la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, el Observatorio de Ecología Política y grupos ecológicos como Café Naiguatá y Acampar Ávila señalaron que los ciclistas siguen rodando en el parque nacional a sus anchas con conocimiento de todos, incluso de las autoridades. 

En El Ávila es la cosa

Un mapa del Ávila decora una de las paredes de la tienda Scott Venezuela, ubicada en Las Mercedes, Caracas. En él están identificadas las zonas más emblemáticas de la montaña: Papelón, Refugio Matamoros, Pajarito, Piedra El Indio, Cachimbo, No te apures. Pero lo que más resalta del dibujo son las figuras de objetos que corresponden a la naturaleza del lugar: pequeñas bicicletas en una montaña en la que, en teoría, están prohibidas. 

Los dueños del negocio están al tanto de esta prohibición, pero eso no les ha impedido subir al Ávila en bicicleta cientos de veces desde hace un par de años. No solo lo han hecho como deportistas, sino que desde hace un tiempo promueven que cambie la ordenanza para que las competencias de ciclismo de montaña resulten beneficiadas.   

La carrera de ciclismo en el Ávila pospuesta fue planeada por Enduro Series Venezuela (ESV). Su portal web señala que es una organización con siete años de experiencia que se encarga de llevar a cabo una serie de carreras de montaña en modalidad de Enduro que sirven de trampolín para participar en el Mundial de Enduro. 

Enduro Series Venezuela y Scott Venezuela tienen algo en común: el mismo dueño, Sergio Martínez, quien también tiene una empresa más a su nombre: Pedal Power. 

La historia del nombre Pedal Power tiene como inicio el año 2005, cuando Francisco José Blasini, Juan Alberto Guerrero Martín y Nerni Johan Gamez Laya registraron la empresa Pedal Power C.A. La crearon con el objetivo de realizar la compra y venta al detal y mayor, importación y exportación de artículos deportivos, bienes y mercancía, según indica su expediente de registro mercantil.

Blasini es el accionista mayoritario con 3.400 acciones, equivalentes a 3.400.000 bolívares. Mientras que Gamez y Guerrero poseen 3.300 acciones cada uno, equivalentes a 3.300.000 bolívares. 

 
 
 
 
 
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Además de Pedal Power C.A, otras cuatro empresas están registradas bajo el nombre de Francisco Blasini: Chocodreamer Limited, Terre Primitive LTD, Montelmo Holding LTD, Droguería Corporación Medicatel C.A. 

Pero el empresario parece distar del espíritu deportivo: es un prófugo de la justicia venezolana. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) aprobó el 21 de diciembre la solicitud de extradición a Italia del venezolano Francisco José Blasini De Velazco, acusado de varios delitos relacionados con presunta corrupción en Petromonagas, una de las empresas mixtas que forman parte de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

El caso que involucra a Blasini se basa en investigaciones hechas por el Ministerio Público sobre presuntas irregularidades con la empresa Mabca 2001 C.A. Esta empresa estaba representada, entre otros, por Blasini y formó parte del proceso licitatorio efectuado bajo la modalidad de contratación directa relacionado con una adquisición de cabezales integrales de producción para la campaña de pozos nueva generación 2016 del Centro Operativo Petromonagas.

El segundo socio de Pedal Power C.A es el teniente coronel de la Fuerza Armada Bolivariana Juan Alberto Guerrero Martín, quien fue  director general de Administración y Finanzas del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales en 2007 y contratista del Estado. 

Guerrero es el vicepresidente de Inversiones GVE C.A que tiene como objeto principal la compra-venta, importación, exportación, elaboración, comercialización e inversión, planificación, supervisión de todo lo relacionado con la industria de la construcción y metalúrgicas. El estudio y construcción de obras civiles, eléctricas, mecánicas, metalúrgicas, sanitarias e hidráulicas, movimientos de tierra, carreteras, acueductos, puentes, vialidad, aceras, brocales, cloacas, parques, jardines, canchas, piscinas, urbanismos y viviendas. Esta empresa debe participar en el fondo social de PDVSA.

Nerni Gamez Laya es el tercer socio de Pedal Power C.A, quien  forma parte de la empresa Suministros Brío, C.A, una compañía de ingenieros consultores en Caracas que tiene como objeto la compra y venta, al mayor y al detal, de productos de computación y artículos de oficina en general. 

En el Registro Mercantil aparece otra empresa con similar nombre: Pedal Power Import C.A, creada en 2013 por Sergio Martinez y a Ricardo Rojas Rivero. Fue registrada con un capital de 200 mil bolívares y 20 mil acciones. Según Martínez, esta compañía fue disuelta en 2018. “En un momento importamos bicicletas. La cerramos hace como tres o cuatro años. No tiene que ver nada con Enduro Series. Enduro Series es una empresa que funciona por sí sola”, señaló. 

¿Cuál es la relación de Pedal Power C.A con la carrera del Ávila? Martínez señaló a Runrun.es que él compró la marca de Pedal Power “a sus antiguos dueños” a Blasini  y pasó a convertirse en Pedal Power Group. El portal web señala que es una empresa que se dedica a la importación y ventas al mayor de bicicletas, repuestos y accesorios relacionados con el ciclismo desde 2007. Además son los distribuidores exclusivos de la marca Scott en Venezuela. 

Documentos del Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI) indican que no existe ninguna marca en Venezuela registrada bajo el nombre de Pedal Power. Tampoco se encontró una marca registrada bajo el nombre de “Enduro Series Venezuela”. 

Martínez aseguró desconocer que los dueños originales de la empresa que lleva el nombre de Pedal Power, “la marca” que compró, eran Blasini, Guerrero y Gamez. 

Sin embargo, el número telefónico de contacto que aparece en el portal web de la carrera de Enduro Series Venezuela es el mismo de la tienda de bicicletas Scott Venezuela, ubicada en Las Mercedes. Y el RIF que muestra la puerta del local comercial pertenece a la empresa de Blasini y compañía.

Desde el 18 de mayo de 2021, pocos minutos después de que Runrun.es conversara con Martínez, no se puede acceder al portal de Enduro Series Venezuela, www.enduroseriesvenezuela.com. Hasta el momento de publicación de este trabajo, la página web continúa fuera de línea. 

Rodar más allá del asfalto

La presidenta de la Sociedad Venezolana de Ecología, Vilisa Morón, indicó que el ciclismo montañero se caracteriza por ser una actividad que requiere rutas de variada dificultad para que sean atractivas a los usuarios. Algunos ciclistas prefieren transitar por senderos ya demarcados, anchos y cómodos para disfrutar del paisaje y del aire libre. Otros buscan nuevos caminos con mayor inclinación y curvas de ángulos cerrados para mayor desafío. 

Sin embargo, estos nuevos caminos no se encuentran en cualquier montaña. En ciertos casos, ni siquiera existen tales rutas. Morón señaló que los ciclistas arman rutas y no necesariamente es un ingeniero quien las diseña. 

“Las rutas deberían ser trazadas por un especialista para que cuente con la inclinación adecuada y los ángulos correctos en las curvas”, indicó Morón. 

Un factor importante al momento de crear estas rutas, es tener en cuenta que este deporte no puede realizarse en cualquier espacio por el impacto que puede causar en el terreno. Uno de estos lugares es el símbolo de la capital de Venezuela, el Parque Nacional Waraira Repano, mejor conocido como “El Ávila”. Es la referencia principal de la ciudad de Caracas y fue decretado Parque Nacional el 12 de diciembre de 1958. Cuenta con una superficie inicial de 66.192 hectáreas que en 1974 fue ampliada a 81.900 hectáreas.  Está ubicado en la zona central de la Cordillera de la Costa, al norte de Venezuela, y comprende el área montañosa entre el Mar Caribe y los valles de Caracas, Guatire, Guarenas y Barlovento. 

A pesar de que las áreas naturales protegidas de Venezuela abarcan cerca de 34,45% del territorio, según la Dirección de Áreas Naturales Protegidas (Anapro), la insistencia de hacer la carrera de bicicletas en el parque nacional no cesa. El Ávila como el verdadero trofeo de la competencia. “El Ávila es el escenario ideal para este evento de calidad mundial. Es el mejor lugar para hacerlo por muchas razones”, expresó Martínez.

Doblemente ilegal

El PORU señala que la circulación de bicicletas es una actividad prohibida en El Ávila. A pesar de ello, la idea de una carrera ciclista en el ícono caraqueño no es nueva: Enduro Series ha organizado dos carreras de ciclismo en este espacio. Una de ellas se llevó a cabo en 2019, otra estaba programada para 2021, pero fue suspendida hasta nuevo aviso debido a la pandemia de COVID-19. Ambas han contado con la aprobación del ente rector, Inparques, adscrito al Ministerio de Ecosocialismo.

 
 
 
 
 
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En 2019, la competencia contó con 100 atletas y abarcó 14 kilómetros del parque nacional. Fue la segunda válida de una serie de carreras por todo el país. 

Martínez aseguró que Enduro Series sí obtuvo la autorización  para realizar la carrera, en la espera de la modificación del Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso. “El permiso se otorgó por una vía de excepción. No se ha violentado ninguna ley”, dijo. 

La autorización otorgada por Inparques para realizar la carrera fue solicitada a Martínez. Hasta el momento de publicación de este trabajo, no se ha recibido el documento solicitado. 

Sin embargo, Edgar Yerena, biólogo de la Universidad Simón Bolívar (USB) sostiene que el problema es que la vía de excepción no se otorga por cualquier cosa. “Desde el punto de vista legal jurídico, se tiene que justificar que se va saltar una norma. Los PORU existen para que nadie se salte la norma. Para que todo esté en blanco y negro y el administrador, en este caso Inparques, no haga mas que simplemente verificar, chequeando el reglamento, si lo que están pidiendo se puede o no se puede”, indicó.

Yerena explicó que para otorgar un permiso por una vía de excepción, se amerita que sea algo extraordinariamente importante para la sociedad. El experto agrega que este tipo de competencia deportiva no tiene ningún interés general y que bien puede realizarse en cualquier otro lugar que no sea un parque nacional. “Hay alternativas, y si hay alternativas, no se justifica la vía de excepción”, reiteró.

La polémica sobre aquella competencia subió de volumen luego de que el logo de Inparques apareciera en la publicidad del evento entre los patrocinantes, respaldando la competencia. 

Desde ese momento se activaron las alarmas de ambientalistas y defensores del parque, quienes rechazaban y buscaban ser escuchados para lograr la cancelación del evento. 

José Gregorio Matute y Marlene Sifontes, secretarios del Sindicato Unitario Nacional de Empleados Públicos de Inparques (Sunep-Inparques), entregaron una carta dirigida al presidente de la institución Josué Lorca Vega expresándole que la carrera no podía celebrarse. 

Contra todo pronóstico, la carrera de bicicletas de montaña fue pospuesta para el 19 de octubre de ese año y se llevó a cabo. Inparques no emitió palabra alguna al respecto. La empresa organizadora amarró cintas a los árboles para identificar la ruta, colocaron un puente colgante para las bicicletas, pusieron vallas publicitarias, vendieron bebidas alcohólicas en el monumento Boyacá, en la autopista Cota Mil que bordea la montaña y hasta subieron camionetas 4×4 hacia los senderos para recoger las bicicletas que se habían accidentado. Guardaparques y personal de Inparques estaban a lo largo de toda la ruta, resguardando la carrera. 

Trabajadores de Sunep-Inparques recogieron las pruebas de la realización de la carrera y fueron hasta el Ministerio Público en octubre de 2019 para hacer la solicitud de una medida cautelar para la suspensión de las carreras ciclísticas en el Waraira Repano por la violación continuada y sistemática del PORU. Asimismo, pidieron al entonces ministro de Ecosocialismo Oswaldo Barrera la destitución de Lorca Vega. 

“Ha habido denegación de justicia porque hasta la fecha no han recibido respuesta de la Fiscalía”, indicó Sifontes.

La respuesta de Inparques en ese momento fue anunciar que se retomarían las discusiones para la revisión y actualización del PORU. La promesa fue que para la cuarta reunión presentarían el diagnóstico del parque nacional, pero eso no pasó. Durante dos años no se volvieron a hacer reuniones para la discusión del PORU, hasta abril de 2021 cuando se anuncia la segunda carrera de Enduro Series.. 

El diagnóstico es el estudio y uno de los requisitos técnicos que permite conocer las condiciones del sitio contemplado en la la Constitución de Venezuela y en la Ley Orgánica de la Administración Pública. 

En un documento realizado por Elides Sulbarán,  ingeniero forestal con maestría en Ordenación y Territorio y profesor ad honorem de la Universidad de los Andes, sobre las consideraciones para la modificación del reglamento explica que “someter a consulta el proyecto de PORU o su revisión y actualización, previa información de sus contenidos, en un proceso amplio de participación ciudadana, es un derecho constitucional que debe exigirse y defenderse”. En la consulta se deben dar las facilidades, garantías y oportunidades para que los ciudadanos puedan analizar, discutir y proponer ideas, las cuales deben ser consideradas y aprobadas si son viables técnica, social y legalmente. 

“La consulta no es el simple cumplimiento de un requisito, de una formalidad o concesión; es la garantía de que el documento resultante goce de viabilidad en todos los sentidos”. 

El experto plantea que la revisión y actualización del PORU sea un proceso planificado, ordenado en una programación de acciones, a cargo de un equipo técnico. Pero se desconoce en qué fases o estructuración del proceso, quiénes lo integran y cuántas mesas de trabajo lo integran.

Asimismo, una vez elaborado el documento se someterá a consulta pública para garantizar el derecho de participación de las personas. Sin diagnóstico y consulta pública no habrá modificaciones.

Denuncias de asistentes a las discusiones de modificación del PORU señalaron que las autoridades no consultaron sobre el diagnóstico -que no fue presentado- sino que se limitaron a informar que la reforma del reglamento va, justificando que los ciclistas hacen vida en el parque nacional desde hace muchos años, a pesar. Incluso, en esas reuniones, Inparques presentó una serie de rutas propuestas para los ciclistas en horario comprendido entre 6:00 a.m. y 9:00 a.m.

Cárcavas, erosión y pequeños deslaves

Las bicicletas en el Waraira Repano están prohibidas con justificación, rezan los expertos: degradan y deterioran el Parque Nacional. 

“Sostenemos que el impacto que genera la bicicleta es muy bajo en comparación al que generan los senderistas”, reiteró Martínez.

Sin embargo, Vilisa Morón contrasta esta defensa con la siguiente explicación: a medida que las bicicletas ruedan sobre la montaña se compacta el suelo, y por ende, se generan deslizamientos de tierra, que ocasionan que se formen muchas cárcavas en esos caminos. Con el tiempo y uso, esas grietas se profundizan cada vez más si no se realiza el mantenimiento adecuado a las rutas destinadas para el ciclismo. 

La también bióloga indicó que si se quita la cobertura vegetal, queda expuesto el suelo y con la lluvia, es más fácil que el agua corra por donde no hay vegetación, es decir, por el camino de los ciclistas en este caso. “Cuando se ven las rutas de ciclistas, uno se da cuenta que no hay ese mantenimiento requerido”, dijo. 

“El ciclista está acostumbrado a la adrenalina de la montaña pero no a la responsabilidad que implica mantener esa ruta de ciclista. Ese es el comportamiento usual, no de todos pero, de la mayoría de los ciclistas”, expresó Morón. 

La bióloga reiteró que el agua no va a correr uniforme, si no por donde fluya más rápido “lo que va generando cárcavas y con el pasar de las bicicletas por el camino, se profundizan. En el cerro El Volcán (el pico más alto del municipio El Hatillo) se puede evidenciar. Hay zonas donde es difícil caminar porque están estas grietas abiertas y profundas”, dijo. 

“Hay procedimientos ingenieriles donde se puede disminuir la velocidad con la que se generan estas grietas. Eso le da más vida útil a la ruta y evita que los ciclistas tengan que irse a otro lugar porque las cárcavas no les permite rodar”, reiteró Morón.

La Comisión Mundial de Áreas Protegidas (CMAP) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) también alerta sobre estos daños a los ecosistemas. En un comunicado explica que la práctica de ciclismo y el uso de bicicletas de montaña dentro del Parque Nacional Waraira Repano debe estar terminantemente prohibida.

Señalan que el uso de bicicletas con fines recreacionales, deportivos o de competencia, es incompatible con el sentido, razón de ser y concepto de un parque nacional.

“El ciclismo de montaña, MBK o MTB, como también se le conoce, es una actividad elitista que sólo puede ser practicada por personas que tienen un relativamente alto poder adquisitivo. Es excluyente de los peatones, excursionistas y observadores de aves, por ser ruidosa, por perturbar la experiencia natural a las que estos últimos tienen el mejor derecho, y por ser además un riesgo a la seguridad por los consabidos sobresaltos y accidentes por atropellamiento que con frecuencia ocurren en senderos donde ambos concurren”, reza el comunicado. 

A pesar de que Martínez aseguró que El Ávila es el único lugar idóneo para la práctica del Enduro, por tener descensos largos, los científicos consultados señalaron que el impacto que causaría el ciclismo en un área protegida como El Ávila no es menor: erosión el suelo, amplía el ancho de los senderos, se multiplican las picas bicicleteras, produce efecto “capas de cebolla” (surcos profundos), aleja a la fauna, genera barreras físicas, deteriora el paisaje, genera pasivos nunca pagados a la gestión del parque nacional, atrae delincuencia e impide el disfrute de los caminantes. 

Las especies silvestres también son afectadas

Además de causar cierto impacto sobre el suelo y la vegetación, la práctica del ciclismo en el Parque Nacional El Ávila también afecta a especies silvestres de la zona. Lapas, picures, roedores y felinos pequeños, como cunaguaros, son algunas de las especies presentes en el Parque Nacional. 

Especies Ávila de Runrunes

Un permiso que no es válido

El 16 de marzo de 2021, tres días antes de la competencia, Enduro Series Venezuela pospuso el evento. Alegaron que se apegaban a la semana de cuarentena radical por el coronavirus, decretada por Nicolás Maduro.

La cuenta de Instagram de Enduro Series Venezuela borró todas las publicaciones en las que aparecían los logos de los patrocinantes. Algunas de las marcas indicaron que el logo fue usado sin permiso, como Gatorade y Hammer. Alimentos Mary  respondió a un usuario de Instagram que la marca no respaldará ninguna actividad que afecte al ambiente. Por lo que decidieron revisar de nuevo la permisología presentada por el organizador de la carrera. 

Enduro Series Venezuela publicó un comunicado el 19 de marzo, día en el que se haría la carrera, que en 2019 realizaron una carrera en el Waraira Repano porque contaban con el permiso de Inparques. “Hecho que fue posible por la presentación antes y después del evento de estudios e informes que demostraron el máximo cuidado y ninguna alteración natural de este Parque Nacional”. Según señalan en la publicación, para la competencia de 2021 también tenían “permiso oficial”.

Desde Sunep-Inparques asistieron a principios de marzo de 2021 al despacho de Tarek William Saab para consignar “prueba útil y pertinente” para establecer responsabilidad penal sobre los ilícitos ambientales cometidos en El Ávila. Hasta la fecha, no han recibido respuesta. 

Enduro Series Venezuela afirmó que han participado en las mesas de trabajo para la actualización del PORU, “con la intención de adaptarlo a los tiempos actuales y a todos los usuarios del parque, en procura de una reglamentación y normativa de uso acordes con todos los grupos que hacen vida en el Waraira Repano”. 

Después de más de un año sin mencionar las discusiones para la modificación del PORU, el 22 de marzo Inparques publicó un comunicado en el que afirmaban que “debido a la preocupación mostrada por distintos grupos”, se daría inicio al proceso de actualización del PORU. Ni una palabra de la carrera de Enduro Series Venezuela ni de los permisos. 

Las mesas de trabajo iniciaron en el mes de abril, tres semanas después de la suspensión de la carrera. El presidente de Inparques Josué Lorca inició la reunión vía Zoom del 9 de abril explicando que, aunque el encuentro estaba planificado para el segundo semestre de 2021, fue adelantado por “premura ministerial ante la presión de un grupo”. 

En esa misma reunión, el coordinador de El Ávila, Ramón Campos, informó que en 2019 Inparques emitió una autorización a la empresa Enduro Series para usar “algunas rutas del parque” para una carrera de bicicletas a través de una “vía de excepción” que fue firmada por las altas autoridades de la institución. Permiso que no se ha hecho público. 

 
 
 
 
 
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Elides Sulbarán explicó a Runrunes que el uso de bicicletas está prohibido en todo el parque y que no puede ser objeto de autorización. “El que da las autorizaciones es Inparques. No puede darlo porque la norma lo prohíbe. Si existe cualquier autorización, es nula de nulidad absoluta. El agravante de esto es que en la Ley Penal del Ambiente, si un funcionario otorga autorizaciones contra las normas, es objeto de sanciones. Aquí hay un delito porque no puede permitirse algo que legalmente está prohibido, eso es algo que debe quedar absolutamente claro”. 

El biólogo, abogado y ambientalista Edgar Yerena, quien fue jefe de planificación en la Dirección de Parques Nacionales, menciona que los funcionarios de Inparques que firmaron esa autorización para la carrera podrían ser sometidos a una sanción, amonestación o escrito por parte del Ministerio de Ambiente o la Contraloría. 

“El permiso tuvo que haber pasado por al menos cuatro manos de Inparques: consultor jurídico, el que puso la firma, el director y el coordinador del parque nacional. La sanción más obvia es anular el acto y recae al administrador, al que permitió la carrera, pero también al de la firma. No creo que sea sanción penal, pero sí de tipo administrativo que quedan en el expediente del funcionario”, señala. 

Para Marlene Sifontes del sindicato de Inparques, no queda clara la intención de la actualización de la ley. “¿Quién está haciendo la modificación del PORU, las mismas autoridades que han permitido las carreras de bicicletas? ¿Por qué en todo este tiempo no se había hablado de la modificación? ¿Cómo es que existiendo toda una problemática en el Parque Nacional, Inparques diga que se va a revisar el PORU por la carrera? Llama poderosamente la atención”. 

En caso de realizarse la modificación del PORU, ocurriría lo mismo cuando un delito deja de existir: no habría ilegalidad por parte de Inparques, la ley no es retroactiva. “En el momento en el que el PORU sea cambiado, lo que hoy es un hecho sancionable, que es haber dado un permiso, deja de ser un acto ilícito. “Es una forma de lavarse la responsabilidad”, expresa Yerena. 

Para Sifontes, la noticia del nombramiento de Lorca Vega como el nuevo ministro de Ecosocialismo los deja más desamparados que antes. “Le habíamos pedido al ministro la destitución del director de Inparques y ahora él es el ministro. ¿A dónde vamos a acudir nosotros si el que viola la norma es el mismo? ¿ A qué instancia puede acudir el ciudadano para defender a su parque? 

Al cierre de esta investigación, Inparques aún no ha mostrado el diagnóstico para la modificación del PORU. El 2 de junio, publicó el anteproyecto de la modificación del PORU que efectivamente pretende incorporar a las las bicicletas en el Parque Nacional Waraira Repano. Si deseas leer el anteproyecto ingresa aquí. Además de publicar anteproyecto, Inparques llamó a consulta pública para discutir la normativa, que estará disponible para su revisión hasta el 2 de julio.