CLAVES | Cómo Insight Crime analiza el negocio del narco tras la era Maduro

La organización Insight Crime publicó un especial de seis capítulos para explicar el estatus en el que se encuentra el negocio del narco, el Cartel de los Soles, la actuación de la guerrilla y el rol de los nuevos jerarcas del país, luego de que Estados Unidos bombardeara distintos puntos de Caracas el pasado 3 de enero para capturar y llevar ante la justicia a Nicolás Maduro.

Aquí las claves de este análisis:

Venezuela después de Maduro

Pese a que la captura de Nicolás Maduro marcó un hito en la historia política y criminal de Venezuela, esto no significó el desmantelamiento del chavismo. Su sucesora, Delcy Rodríguez, quien cuenta con el aval de Donald Trump, es ahora la heredera de un modelo de gobernanza híbrida que sigue teniendo a dos de sus piezas claves en el mismo lugar: el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y el titular de Relaciones Interiores, Justicia y Paz,  Diosdado Cabello.

    Rodríguez, en su nuevo cargo, tiene una doble tarea: evitar escándalos de corrupción que impulsen una segunda intervención militar estadounidense en el país y, al mismo tiempo, mantener el flujo de dinero ilícito hacia los sectores más radicales y militares para evitar una rebelión interna.

    La llegada de Delcy Rodríguez a la presidencia no garantiza limpieza institucional. Según Insight Crime, testimonios de figuras como el general Clíver Alcalá la definen a ella y a su hermano Jorge como los “arquitectos del régimen”.

    Delcy Rodríguez fue juramentada presidenta interina con el aval de EEUU
    Delcy Rodríguez , de verde, junto a su hermano Jorge Rodríguez (derecha) y Diosdado Cabello (izquierda). Foto: Prensa Presidencial.

    ¿Qué pasó con el negocio del narco?

    La captura de Nicolás Maduro no ha significado el fin del narcoestado en Venezuela. Al contrario, este especial sugiere que el negocio no solo sobrevive, sino que está más institucionalizado que nunca bajo la sombra de Rodríguez, Cabello y Padrino López.

    De acuerdo con Insight Crime, las rutas tradicionales del narco se enfriaron temporalmente debido, sobre todo, a la presencia de la Armada estadounidense en el Caribe. Cuando estas se retiren, el negocio retornará a las costas del occidente del país.

    La actividad, sin embargo, no se ha detenido por completo, sino que ha mutado. Ahora, los cargamentos se han desplazado hacia el sur y la costa oriental, utilizando a Guyana y Surinam como plataformas de salida hacia Europa, un mercado más rentable que el estadounidense. 

      Además, Insight Crime ha detectado la construcción de “narcosubmarinos” capaces de transportar hasta nueve toneladas de cocaína directamente hacia el viejo continente.

      La organización afirma que la misma Delcy Rodríguez ha estado bajo la lupa de la DEA por presunta participación en narcotráfico y esquemas de corrupción vinculados a contratos públicos.

      Además, asegura que Venezuela dejó de ser solo un puente para convertirse en un eslabón completo de la cadena del narco, ya que se han detectados cultivos de coca a escala industrial y laboratorios de alta pureza en suelo venezolano.

      Las consideraciones sobre el Cartel del los Soles

      Maduro
      En 2020, Maduro fue señalado como el jefe del Cartel de los Soles. Foto: Truth Social de Donald Trump

      El especial señala que Maduro no operaba como el jefe de un cartel tradicional, sino como el arquitecto de un sistema de gobernanza criminal híbrida que construyó cuando el Estado quedó empobrecido. 

        Por eso, el Cartel de los Soles, una estructura nacida bajo el amparo de Hugo Chávez que comenzó como una tolerancia hacia el narcotráfico para llenar vacíos presupuestarios, se consolidó con Maduro y se transformó en una política de Estado para regular las economías ilegales. El negocio de las drogas, el oro y el contrabando se convirtieron en los salvavidas financieros de miles de uniformados.

        El informe revela cómo el Cartel de los Soles no es una banda estática, sino un sistema que ha mutado en tres fases: la primera (época de Chávez) surgió cuando los militares “miraban hacia otro lado” a cambio de dinero. De esta manera, el expresidente pedía lealtad política para permitir que los uniformados participaran en el negocio del narco con las FARC.

        La segunda fase (el Estado híbrido de Maduro) comenzó con el colapso económico que provocó que el narco y la minería ilegal pasaran de ser un “extra” a ser el sustento del Estado. Se crearon las “Zonas de Paz” y se delegó el control territorial a bandas criminales y colectivos.

        En la tercera fase (recalibración), el gobierno se convirtió en el “regulador supremo”, usando operativos policiales no para acabar con el crimen, sino para eliminar competidores y premiar a aliados (como el ELN). 

        El especial destaca el cambio de narrativa de la fiscalía estadounidense en cuanto al Cartel de los Soles. Mientras que en 2020 se le describía como una estructura jerárquica y militar, con Maduro al mando, en 2026, la nueva acusación lo define como una “cultura de corrupción”. Esto coincide con el concepto de “Estado Híbrido” que sostiene Insight Crime, donde las élites políticas y criminales —incluyendo al Tren de Aragua— coexisten en una simbiosis para retener el poder.

        Maduro y Cilia

        Aunque Maduro ha sido designado como “terrorista global” por el Departamento del Tesoro, el juicio en su contra se inclina hacia lo penal-narcótico. Los cargos formales actuales se centran en el tráfico de drogas y delitos de armas, dejando de lado las imputaciones directas por terrorismo en los tribunales.

        El peso de la corrupción

        El análisis de Insight Crime explica que la brecha entre los salarios oficiales y las ganancias ilícitas revelan por qué la corrupción se volvió sistémica en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Mientras que un coronel recibe US$170 mensuales como sueldo, un solo gramo de oro en el mercado local ronda los US$125. Autorizar un solo vuelo irregular o una operación minera pueden equivaler a años de sueldo base.

        La corrupción no es solo ambición de la cúpula, es un mecanismo de supervivencia. Con oficiales superiores ganando menos de US$200 al mes en una economía dolarizada y costosa, el incentivo para abandonar el narcotráfico es nulo. Sin salarios competitivos ni contrapesos democráticos, el sistema judicial y militar sigue “comprometido al 100%”.

        El papel de la guerrilla

        La caída de Nicolás Maduro dejó al descubierto las historias más oscuras del Estado Híbrido. Entre ellas, el drama de ganaderos como “Raúl”, cuya finca en Apure fue confiscada tras ser torturado por negarse a venderla a Diosdado Cabello. El objetivo de Cabello no era el ganado, sino la pista de aterrizaje de la propiedad para mover cocaína junto al ELN. Hoy, la propiedad es un centro de operaciones donde la guerrilla protege pistas y despacha cargamentos de droga hacia el Caribe y Centroamérica.

        Con la desmovilización de las FARC y el fracaso de sus disidencias (diezmadas en enfrentamientos internos en 2021), el ELN pasó de ser un actor secundario a ser el principal proveedor del Cartel de los Soles: así, la guerrilla pone la droga desde Colombia y custodia el territorio venezolano, mientras que el Ejército garantiza el transporte, vende armas a los rebeldes y resguarda la salida de los cargamentos.

        Según Insight Crime, Gustavo Aníbal Giraldo, alias “Pablito“, comanda el Frente de Guerra Oriental del ELN y es señalado como el cerebro detrás de laboratorios y pistas en Venezuela.

        Los nuevos “cabecillas”

        Cabello lo peor

        La visita del general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de EE UU, a Venezuela el pasado 18 de febrero marcó un hito no solo por el viaje, sino por los interlocutores, pues se sentó a la mesa con dos de los hombres que encabezan la lista de los más buscados por la justicia de su propio país: Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia, con una recompensa de US$25 millones sobre su cabeza; y Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, por quien se ofrecen US$15 millones. El encuentro fue la evidencia de que, para Washington, la estabilidad inmediata pesa más que las órdenes de captura pendientes.

        El especial recordó que el indicment de 2026, señala a Cabello no solo como un político, sino como un operador del crimen que incluso, entre 2022 y 2024, viajó personalmente a pistas clandestinas del ELN para garantizar el despacho de cocaína. 

        Tras la caída de Maduro, Cabello ha intentado consolidar su control sobre las rutas de tráfico eliminando rivales internos mediante purgas judiciales. Padrino, en cambio, ha perdido influencia y su pasividad durante la captura de Maduro generó fracturas en los cuarteles.

        La organización indica que el tráfico de drogas en Venezuela no se ha detenido sino que ha mutado y mira ahora hacia un destino más rentable: Europa
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        La organización Insight Crime publicó un especial de seis capítulos para explicar el estatus en el que se encuentra el negocio del narco, el Cartel de los Soles, la actuación de la guerrilla y el rol de los nuevos jerarcas del país, luego de que Estados Unidos bombardeara distintos puntos de Caracas el pasado 3 de enero para capturar y llevar ante la justicia a Nicolás Maduro.

        Aquí las claves de este análisis:

        Venezuela después de Maduro

        Pese a que la captura de Nicolás Maduro marcó un hito en la historia política y criminal de Venezuela, esto no significó el desmantelamiento del chavismo. Su sucesora, Delcy Rodríguez, quien cuenta con el aval de Donald Trump, es ahora la heredera de un modelo de gobernanza híbrida que sigue teniendo a dos de sus piezas claves en el mismo lugar: el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y el titular de Relaciones Interiores, Justicia y Paz,  Diosdado Cabello.

          Rodríguez, en su nuevo cargo, tiene una doble tarea: evitar escándalos de corrupción que impulsen una segunda intervención militar estadounidense en el país y, al mismo tiempo, mantener el flujo de dinero ilícito hacia los sectores más radicales y militares para evitar una rebelión interna.

          La llegada de Delcy Rodríguez a la presidencia no garantiza limpieza institucional. Según Insight Crime, testimonios de figuras como el general Clíver Alcalá la definen a ella y a su hermano Jorge como los “arquitectos del régimen”.

          Delcy Rodríguez fue juramentada presidenta interina con el aval de EEUU
          Delcy Rodríguez , de verde, junto a su hermano Jorge Rodríguez (derecha) y Diosdado Cabello (izquierda). Foto: Prensa Presidencial.

          ¿Qué pasó con el negocio del narco?

          La captura de Nicolás Maduro no ha significado el fin del narcoestado en Venezuela. Al contrario, este especial sugiere que el negocio no solo sobrevive, sino que está más institucionalizado que nunca bajo la sombra de Rodríguez, Cabello y Padrino López.

          De acuerdo con Insight Crime, las rutas tradicionales del narco se enfriaron temporalmente debido, sobre todo, a la presencia de la Armada estadounidense en el Caribe. Cuando estas se retiren, el negocio retornará a las costas del occidente del país.

          La actividad, sin embargo, no se ha detenido por completo, sino que ha mutado. Ahora, los cargamentos se han desplazado hacia el sur y la costa oriental, utilizando a Guyana y Surinam como plataformas de salida hacia Europa, un mercado más rentable que el estadounidense. 

            Además, Insight Crime ha detectado la construcción de “narcosubmarinos” capaces de transportar hasta nueve toneladas de cocaína directamente hacia el viejo continente.

            La organización afirma que la misma Delcy Rodríguez ha estado bajo la lupa de la DEA por presunta participación en narcotráfico y esquemas de corrupción vinculados a contratos públicos.

            Además, asegura que Venezuela dejó de ser solo un puente para convertirse en un eslabón completo de la cadena del narco, ya que se han detectados cultivos de coca a escala industrial y laboratorios de alta pureza en suelo venezolano.

            Las consideraciones sobre el Cartel del los Soles

            Maduro
            En 2020, Maduro fue señalado como el jefe del Cartel de los Soles. Foto: Truth Social de Donald Trump

            El especial señala que Maduro no operaba como el jefe de un cartel tradicional, sino como el arquitecto de un sistema de gobernanza criminal híbrida que construyó cuando el Estado quedó empobrecido. 

              Por eso, el Cartel de los Soles, una estructura nacida bajo el amparo de Hugo Chávez que comenzó como una tolerancia hacia el narcotráfico para llenar vacíos presupuestarios, se consolidó con Maduro y se transformó en una política de Estado para regular las economías ilegales. El negocio de las drogas, el oro y el contrabando se convirtieron en los salvavidas financieros de miles de uniformados.

              El informe revela cómo el Cartel de los Soles no es una banda estática, sino un sistema que ha mutado en tres fases: la primera (época de Chávez) surgió cuando los militares “miraban hacia otro lado” a cambio de dinero. De esta manera, el expresidente pedía lealtad política para permitir que los uniformados participaran en el negocio del narco con las FARC.

              La segunda fase (el Estado híbrido de Maduro) comenzó con el colapso económico que provocó que el narco y la minería ilegal pasaran de ser un “extra” a ser el sustento del Estado. Se crearon las “Zonas de Paz” y se delegó el control territorial a bandas criminales y colectivos.

              En la tercera fase (recalibración), el gobierno se convirtió en el “regulador supremo”, usando operativos policiales no para acabar con el crimen, sino para eliminar competidores y premiar a aliados (como el ELN). 

              El especial destaca el cambio de narrativa de la fiscalía estadounidense en cuanto al Cartel de los Soles. Mientras que en 2020 se le describía como una estructura jerárquica y militar, con Maduro al mando, en 2026, la nueva acusación lo define como una “cultura de corrupción”. Esto coincide con el concepto de “Estado Híbrido” que sostiene Insight Crime, donde las élites políticas y criminales —incluyendo al Tren de Aragua— coexisten en una simbiosis para retener el poder.

              Maduro y Cilia

              Aunque Maduro ha sido designado como “terrorista global” por el Departamento del Tesoro, el juicio en su contra se inclina hacia lo penal-narcótico. Los cargos formales actuales se centran en el tráfico de drogas y delitos de armas, dejando de lado las imputaciones directas por terrorismo en los tribunales.

              El peso de la corrupción

              El análisis de Insight Crime explica que la brecha entre los salarios oficiales y las ganancias ilícitas revelan por qué la corrupción se volvió sistémica en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Mientras que un coronel recibe US$170 mensuales como sueldo, un solo gramo de oro en el mercado local ronda los US$125. Autorizar un solo vuelo irregular o una operación minera pueden equivaler a años de sueldo base.

              La corrupción no es solo ambición de la cúpula, es un mecanismo de supervivencia. Con oficiales superiores ganando menos de US$200 al mes en una economía dolarizada y costosa, el incentivo para abandonar el narcotráfico es nulo. Sin salarios competitivos ni contrapesos democráticos, el sistema judicial y militar sigue “comprometido al 100%”.

              El papel de la guerrilla

              La caída de Nicolás Maduro dejó al descubierto las historias más oscuras del Estado Híbrido. Entre ellas, el drama de ganaderos como “Raúl”, cuya finca en Apure fue confiscada tras ser torturado por negarse a venderla a Diosdado Cabello. El objetivo de Cabello no era el ganado, sino la pista de aterrizaje de la propiedad para mover cocaína junto al ELN. Hoy, la propiedad es un centro de operaciones donde la guerrilla protege pistas y despacha cargamentos de droga hacia el Caribe y Centroamérica.

              Con la desmovilización de las FARC y el fracaso de sus disidencias (diezmadas en enfrentamientos internos en 2021), el ELN pasó de ser un actor secundario a ser el principal proveedor del Cartel de los Soles: así, la guerrilla pone la droga desde Colombia y custodia el territorio venezolano, mientras que el Ejército garantiza el transporte, vende armas a los rebeldes y resguarda la salida de los cargamentos.

              Según Insight Crime, Gustavo Aníbal Giraldo, alias “Pablito“, comanda el Frente de Guerra Oriental del ELN y es señalado como el cerebro detrás de laboratorios y pistas en Venezuela.

              Los nuevos “cabecillas”

              Cabello lo peor

              La visita del general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de EE UU, a Venezuela el pasado 18 de febrero marcó un hito no solo por el viaje, sino por los interlocutores, pues se sentó a la mesa con dos de los hombres que encabezan la lista de los más buscados por la justicia de su propio país: Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia, con una recompensa de US$25 millones sobre su cabeza; y Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, por quien se ofrecen US$15 millones. El encuentro fue la evidencia de que, para Washington, la estabilidad inmediata pesa más que las órdenes de captura pendientes.

              El especial recordó que el indicment de 2026, señala a Cabello no solo como un político, sino como un operador del crimen que incluso, entre 2022 y 2024, viajó personalmente a pistas clandestinas del ELN para garantizar el despacho de cocaína. 

              Tras la caída de Maduro, Cabello ha intentado consolidar su control sobre las rutas de tráfico eliminando rivales internos mediante purgas judiciales. Padrino, en cambio, ha perdido influencia y su pasividad durante la captura de Maduro generó fracturas en los cuarteles.

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