Dilación del juicio deteriora estado emocional del adolescente Gabriel Rodríguez

Han pasado más de siete meses desde que Gabriel Rodríguez, un adolescente de 17 años, fue detenido por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) cuando iba de camino a un ambulatorio de Cabudare, estado Lara, tras llegar con fiebre alta en busca de atención médica. Desde entonces, permanece privado de libertad en el Centro Socioeducativo Pablo Herrera Campins, conocido como “El Manzano”, sin que su proceso judicial avance.

Según declaró a Runrun.es un familiar bajo anonimato -por razones de seguridad-, la causa se ha convertido en un limbo procesal. Aunque Gabriel cumple rigurosamente con sus presentaciones quincenales ante el tribunal, las audiencias se dilatan una y otra vez porque “siempre falta un elemento probatorio de la fiscalía acusatoria”.

“Al principio fueron un total de  seis guardias que se presentaron, uno en cada audiencia, pero no se presentaban en la fecha que les correspondía, sino que, por decir, el cuarto guardia se tenía que presentar en tal fecha y no fue, sino que pasaron dos audiencias para poder presentarse”, declaró el familiar del adolescente.

Las audiencias del juicio de Gabriel se realizan cada dos semanas. Lo que quiere decir que cuando un guardia no acudía, tardaba por lo menos un mes en presentarse ante el tribunal. Esto retrasa el proceso e impide que haya algún avance que permita que el adolescente salga en libertad.

“Para mí es una estrategia para poder mantenerlo más tiempo en ese horrible lugar. Sin embargo, pues le dan continuidad al juicio porque le dan su derecho de palabra estas veces y bueno, en ese sentido, dentro de lo que cabe, todos estamos bendecidos. Es irónico decirlo”, acotó el familiar.

La próxima audiencia del adolescente es el 9 de septiembre, justo el día en que cumple ocho meses privado de libertad de forma arbitraria.

El estado emocional del adolescente se deteriora

Mientras el proceso se extiende, el estado emocional del adolescente se deteriora. Según el pariente, Gabriel “prefiere estar aislado, llora mucho y ha caído en depresión”. La situación se agravó después de perderse su acto de graduación, que debía ser el pasado 29 de julio y en el centro de detención no le dieron permiso para recibir su título de bachiller. “Desde entonces ha estado peor respecto a cómo se sentía”, relató su familiar.

El adolescente incluso había escrito una carta dirigida al fiscal general Tarek William Saab contando la historia de su detención para que le permitiera acudir a su graduación. Y eso no ocurrió. “Todavía sueño con estar en mi graduación con mis compañeros, pero no con grilletes en mis manos”, escribió en la carta que fue publicada por este medio a mediados de julio.

El pasado 30 de julio, la comunidad de Agua Viva de Cabudare, estado Lara, se congregó en las calles para pedir la libertad del adolescente. Al punto de encuentro no solo acudieron sus familiares, sino vecinos y conocidos que dan fe de la buena actitud que siempre ha tenido. Lo califican como un “muchacho ejemplar, buen estudiante y deportista”. Además, él proviene de la familia que fundó esta comunidad.

Gabriel no solo no pudo estar junto a sus compañeros en su acto de grado, sino que pasó su cumpleaños 17 en prisión, sin que se le permitiera por lo menos compartir un rato con sus familiares.

El pariente que conversó con Runrun.es indica que vive en un clima de “zozobra e impotencia”, marcado por el miedo a represalias si denuncia públicamente la violación de derechos humanos en el caso del adolescente. “Estamos llenos de impotencia, porque hay mucho hermetismo, mucho miedo, por esas arremetidas que hace el gobierno contra las personas que simplemente apoyan o hacen público cualquier violación de derechos humanos de esta forma, que terminan capturados”, expresó.

Cuatro adolescentes siguen detenidos por motivos políticos

Aunque en diciembre de 2024, el fiscal general Tarek William Saab afirmó que todos los adolescentes detenidos en las protestas poselectorales habían sido excarcelados, hasta el 27 de agosto de 2025 todavía hay cuatro menores de edad que siguen en prisión, de acuerdo con la denuncia del Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve).

Además de Gabriel Rodríguez, siguen tras las rejas tres adolescentes de La Guaira, quienes fueron detenidos entre julio y agosto del año pasado en medio de las protestas poselectorales.

“Como ellos, cientos de jóvenes están encarcelados por soñar, por creer que abrirse caminos hacia un mejor futuro es la mejor manera de abrazar la vida. Están presos por una justicia que ha dejado de lado sus principios y ha olvidado su deber de defender la verdad”, alertó el Clippve el pasado 11 de agosto sobre estos adolescentes que ven pasar sus días tras las rejas sin resultar beneficiados en las más recientes excarcelaciones.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

La situación se agravó después de perderse su acto de graduación, que debía ser el pasado 29 de julio y en el centro de detención no le dieron permiso para recibir su título de bachiller
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Han pasado más de siete meses desde que Gabriel Rodríguez, un adolescente de 17 años, fue detenido por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) cuando iba de camino a un ambulatorio de Cabudare, estado Lara, tras llegar con fiebre alta en busca de atención médica. Desde entonces, permanece privado de libertad en el Centro Socioeducativo Pablo Herrera Campins, conocido como “El Manzano”, sin que su proceso judicial avance.

Según declaró a Runrun.es un familiar bajo anonimato -por razones de seguridad-, la causa se ha convertido en un limbo procesal. Aunque Gabriel cumple rigurosamente con sus presentaciones quincenales ante el tribunal, las audiencias se dilatan una y otra vez porque “siempre falta un elemento probatorio de la fiscalía acusatoria”.

“Al principio fueron un total de  seis guardias que se presentaron, uno en cada audiencia, pero no se presentaban en la fecha que les correspondía, sino que, por decir, el cuarto guardia se tenía que presentar en tal fecha y no fue, sino que pasaron dos audiencias para poder presentarse”, declaró el familiar del adolescente.

Las audiencias del juicio de Gabriel se realizan cada dos semanas. Lo que quiere decir que cuando un guardia no acudía, tardaba por lo menos un mes en presentarse ante el tribunal. Esto retrasa el proceso e impide que haya algún avance que permita que el adolescente salga en libertad.

“Para mí es una estrategia para poder mantenerlo más tiempo en ese horrible lugar. Sin embargo, pues le dan continuidad al juicio porque le dan su derecho de palabra estas veces y bueno, en ese sentido, dentro de lo que cabe, todos estamos bendecidos. Es irónico decirlo”, acotó el familiar.

La próxima audiencia del adolescente es el 9 de septiembre, justo el día en que cumple ocho meses privado de libertad de forma arbitraria.

El estado emocional del adolescente se deteriora

Mientras el proceso se extiende, el estado emocional del adolescente se deteriora. Según el pariente, Gabriel “prefiere estar aislado, llora mucho y ha caído en depresión”. La situación se agravó después de perderse su acto de graduación, que debía ser el pasado 29 de julio y en el centro de detención no le dieron permiso para recibir su título de bachiller. “Desde entonces ha estado peor respecto a cómo se sentía”, relató su familiar.

El adolescente incluso había escrito una carta dirigida al fiscal general Tarek William Saab contando la historia de su detención para que le permitiera acudir a su graduación. Y eso no ocurrió. “Todavía sueño con estar en mi graduación con mis compañeros, pero no con grilletes en mis manos”, escribió en la carta que fue publicada por este medio a mediados de julio.

El pasado 30 de julio, la comunidad de Agua Viva de Cabudare, estado Lara, se congregó en las calles para pedir la libertad del adolescente. Al punto de encuentro no solo acudieron sus familiares, sino vecinos y conocidos que dan fe de la buena actitud que siempre ha tenido. Lo califican como un “muchacho ejemplar, buen estudiante y deportista”. Además, él proviene de la familia que fundó esta comunidad.

Gabriel no solo no pudo estar junto a sus compañeros en su acto de grado, sino que pasó su cumpleaños 17 en prisión, sin que se le permitiera por lo menos compartir un rato con sus familiares.

El pariente que conversó con Runrun.es indica que vive en un clima de “zozobra e impotencia”, marcado por el miedo a represalias si denuncia públicamente la violación de derechos humanos en el caso del adolescente. “Estamos llenos de impotencia, porque hay mucho hermetismo, mucho miedo, por esas arremetidas que hace el gobierno contra las personas que simplemente apoyan o hacen público cualquier violación de derechos humanos de esta forma, que terminan capturados”, expresó.

Cuatro adolescentes siguen detenidos por motivos políticos

Aunque en diciembre de 2024, el fiscal general Tarek William Saab afirmó que todos los adolescentes detenidos en las protestas poselectorales habían sido excarcelados, hasta el 27 de agosto de 2025 todavía hay cuatro menores de edad que siguen en prisión, de acuerdo con la denuncia del Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve).

Además de Gabriel Rodríguez, siguen tras las rejas tres adolescentes de La Guaira, quienes fueron detenidos entre julio y agosto del año pasado en medio de las protestas poselectorales.

“Como ellos, cientos de jóvenes están encarcelados por soñar, por creer que abrirse caminos hacia un mejor futuro es la mejor manera de abrazar la vida. Están presos por una justicia que ha dejado de lado sus principios y ha olvidado su deber de defender la verdad”, alertó el Clippve el pasado 11 de agosto sobre estos adolescentes que ven pasar sus días tras las rejas sin resultar beneficiados en las más recientes excarcelaciones.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

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