Reyes Theis, autor en Runrun

Reyes Theis

Rafael Ramírez: “Quienes estuvieron ahí, agachan la cabeza y guardan silencio”
El exministro de Energía señala que el presidente Chávez conocía los mecanismos de financiamiento de Pdvsa por los que hoy se solicita su extradición.
Argumenta que era la única forma de mantener a flote a la petrolera, ya que el control cambiario tenía un impacto negativo, por una política económica “que en 2011 y 2012 ya hacía aguas”
Esta entrevista se realizó días antes de que la fiscalía venezolana confirmara la detención de Fidel Darío Ramírez, hermano de Rafael Ramírez. Justificaron que ya estaba sometido a un proceso judicial por una investigación en torno a la «corrupción en un banco de Andorra»,

 

Por: @ReyesTheis

 

 

Rafael Ramírez Carreño (Pampán, estado Trujillo, 1963) se defiende de los señalamientos del fiscal general designado por la llamada Asamblea Nacional Constituyente, Tarek William Saab y del actual ministro de Energía, Tarek El Aissami.

La imputación contra el exministro de Petróleo (2002-2013) y expresidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) (2004-2013) tiene que ver con una línea de crédito que la petrolera venezolana contrató con la empresa Administradora Atlantic 17107 en marzo de 2012.

El negoció consistió en que dicha empresa le entregaba a Pdvsa Bs 17.490 millones, pero Pdvsa pagaba ese crédito en dólares. Según el fiscal, Atlantic vendía esos dólares en el mercado paralelo, con lo que recuperaba el monto entregado a Pdvsa, quedándose con una buena tajada.  Según Tarek William Saab, esta operación generó una pérdida patrimonial de 4.800 millones de dólares.

En entrevista exclusiva para Runrunes, Ramírez dice que este mecanismo de operaciones era conocido por el presidente Chávez y que era la única vía para mantener a Pdvsa a flote, en medio de una política económica “que en 2011 y 2012 ya hacía aguas”.

Asegura que cuando él salió del gobierno, Pdvsa, con Erick Malpica Flores como vicepresidente de Finanzas, realizó varias operaciones similares y desliza los nombres de los presuntos beneficiarios.

También, dice desconocer una investigación de la policía española, reseñada por el portal Armando.info, que sostiene que Nervis Villalobos, quien fue directivo de Pdvsa, podría haber recibido 63 millones de dólares por esta operación, bajo la figura de asesoría.

Señala que, cuando estuvo a cargo del área económica, propuso acabar con el control de cambio, “pero ellos estaban haciendo sus negocios”.

Además, agregó que cuando se fue como representante de Venezuela a la Organización de las Naciones Unidas, “todavía creía que había posibilidad de enmendar algo”. Pero cuando vio la “carnicería en las calles del país en 2016”, se dijo a sí mismo que no podía ser parte de eso.

Y esto porque consideró que Chávez «también enfrentó guarimbas», pero “no sacó gente armada a matar muchachos con escudos de cartón”.

Rafel Ramírez ocupó brevemente la Cancillería y ha sido objeto de señalamientos por presunta corrupción, mientras exmiembros de su directiva en Pdvsa han sido encauzados en Venezuela, Europa y Estados Unidos.

El exministro sostiene que las denuncias en su contra forman parte de un “linchamiento político” y reclama que  excompañeros, que son testigos de su inocencia, hoy “agachan la cabeza” y guardan silencio. Por otra parte, reiteró que quiere ser Presidente de la República.

Cabe destacar que esta entrevista se realizó días antes de que el gobierno de Venezuela confirmara la detención del hermano de Rafael Ramírez, Fidel Darío Ramírez.

El fiscal Tarek William Saab alegó ante la agencia AP que al hermano del exministro lo detuvieron porque ya estaba sometido a un proceso judicial «por una investigación en torno a la corrupción en un banco de Andorra».

­–¿Cuál es su versión de los hechos sobre estas denuncias en su contra?

–Yo he respondido desde el mismo momento que el Gobierno reinició este ataque en contra mía y lo he hecho con los argumentos, que todas mis operaciones financieras están registradas por los organismos de control y las auditorías externas, sobre todos las auditadas por la KPMG, que es la segunda empresa internacional más importante en el sector de auditorías. Entonces, cuando se aparece Tarek El Aissami con una cartulina gigantesca diciendo que tiene la prueba en su mano de que se hicieron unas operaciones en bolívares que nunca se hicieron, y después, unos pagos que nunca se recibieron, y monta un falso positivo, entonces yo le respondí directamente con los estados financieros de Pdvsa auditados por la KPMG.

Efectivamente, las operaciones en bolívares se hicieron e ingresaron a Pdvsa. Operaciones aprobadas por la junta directiva de Pdvsa en la cual estaba Asdrúbal Chávez, actual presidente de la petrolera y Nicolás Maduro, actual presidente de la República. Y no solamente están debidamente registradas las operaciones, sino que entraron para resolver las necesidades de la industria y además, el acuerdo de pago, que se hizo en dólares, nos permitió disminuir esa deuda en 50%. En consecuencia, tal como está registrada por la KPMG, no solamente no hubo ningún daño para la empresa, sino que hubo una ganancia. Eso lo dice la KPMG, después el fiscal dice que a él no le sirve la KPMG. Ahora están destruyendo las pruebas de hace 10 años y ponen a Víctor Aular, que fue vicepresidente de Finanzas de Pdvsa, con una braga anaranjada. Una persona que está aterrorizada, leyendo, diciendo lo que a ellos les da la gana. De acuerdo a nuestra Constitución no puede haber confesiones obligadas, eso no tiene ninguna validez legal, pero al gobierno no le interesa nada que tenga sentido legal. A ellos los que le interesa es el titular y cifras, y formaron un escándalo, que es a los que están acostumbrados (…)

–Usted comentaba en su rueda de prensa que Pdvsa captaba por bolívares por política del Gobierno. Lo que uno entiende y causa suspicacia, es que se le dé un crédito en bolívares a una empresa, que se le paga en dólares, y evidentemente para esa empresa era muy fácil ir al paralelo cambiar esos dólares, recuperar sus bolívares y quedarse con una buena tajada, sin necesidad de hacer ninguna otra cosa. Coméntenos esa política.

–Estábamos con una política económica que ya en 2011 y 2012 hacía aguas. Era algo que era insostenible. Ese año 2012, Pdvsa generó 134 mil millones de dólares. Nosotros teníamos dólares. Al entregar esos dólares al Banco Central, el BCV los daba a un cambio de 4,10 o 4,50 (Bs por dólar), algo así. Esos bolívares no eran suficientes para enfrentar nuestros costos y gastos, porque todo se calculaba al paralelo, que en ese momento estaba en 50 bolívares por dólar. Entonces, yo planteaba en el Consejo de Ministros, y en el equipo económico donde estaba Giordani y Merentes, que Pdvsa estaba asumiendo un costo cambiario que no le corresponde. Por cada dólar que yo vendo asumo una pérdida de 46 Bs, pero Pdvsa era el que tenía capacidad para asumir eso.

En consecuencia, se autorizó a que se hicieran operaciones en bolívares con todas las instituciones financieras que tuviera la capacidad de prestarnos ese dinero. Se hicieron muchas operaciones con el Banco Central, con el Banco Industrial de Venezuela, con la ONT (Oficina Nacional del Tesoro), el Banco de Venezuela, pero no era suficiente, porque necesitábamos bolívares. Teníamos que pagar una deuda en bolívares grandísima con nuestros proveedores y teníamos que atender las necesidades de nuestros trabajadores. Lo que nosotros como administradores no íbamos a hacer era permitir que por una política específica, que se iba a cambiar, porque ya habíamos hablado con el presidente Chávez de cambiar esa política en el próximo periodo (presidencial), se detuvieran las operaciones de Pdvsa. Yo no iba a cometer esa irresponsabilidad. Yo no iba hacer lo que hicieron estos, de dejar a Pdvsa sin dinero, y dejar que se viniera abajo como ocurrió con Maduro, entonces estábamos obligados a hacer esas operaciones en bolívares, canje por dólar. Pero es que nuestra moneda funcional es el dólar. Todas mis operaciones eran dólares.

Tú dices que esta gente cogió los dólares y luego fue al paralelo, pero toda la gente cogió los dólares del Estado, porque Pdvsa representaba el 96% de los aportes en divisas. Si un privado agarra dólares y los pasa al paralelo, eso es problema del privado. Que, por cierto, a ninguna de esa gente (los involucrados en la operación denunciada) la conozco. Yo te puedo decir todas las fortunas que se han hecho con dólares del Estado y que las pasaron al paralelo. Banqueros que han hecho grandes fortunas. Importadores que hicieron grandes fortunas. El problema del modelo económico que es que Pdvsa generaba 96% de esos dólares, y al ser tan baratos todo el mundo comenzó a trabajar en el paralelo.

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–Llama la atención que Pdvsa estaba tratando de eludir el control cambiario

–El dólar paralelo fue consecuencia de una política que era insostenible, porque no siempre tuvo esos niveles. Tuvo una justificación en un momento determinado. Estaba fuera de mis manos cambiar eso. Tenía que buscar la manera de obtener bolívares para mis operaciones. Nosotros antes de hacer esas operaciones le consultamos a la propia KPMG, a nuestra Consultoría Jurídica y teníamos las opiniones legales externas. Algo perfectamente legal. Yo tenía que mantener a la empresa funcionando y fue lo que hicimos.

–Usted comentaba en la rueda de prensa que el presidente Chávez conocía las operaciones de Pdvsa a través de unos puntos de cuenta. ¿El presidente Chávez conocía de esta operación en particular?

–No, yo no puedo decir que el presidente Chávez tomaba decisiones operativas sobre Pdvsa, porque para eso estaba la junta directiva. Lo que sí, es que el presidente Chávez estaba al tanto del problema que teníamos con el manejo los bolívares, que no teníamos suficientes y él aprobó en los puntos de cuenta hacer operaciones para obtener bolívares. Por eso, si buscas en la KPMG, están todas las operaciones que se hicieron con todas las demás instituciones, porque parece que se hizo una operación solo con una persona X, pero no, se hicieron con muchas, con la banca del país, era con quien tuviera esa capacidad de darnos bolívares. De ahí para adelante, era asunto de cada privado, podía cambiarlo en el mercado oficial. Si se va al paralelo, son ellos los que están una desviación del tipo de cambio. Lamentablemente, eso lo estaba haciendo todo el empresariado venezolano. No hay uno que se haya salvado. Yo cuando llegue a vicepresidente de la parte económica en apenas 6 meses le entregué a Maduro la lista de todos los que recibieron dólares de Cadivi. ¿Qué hicieron todas esas compañías con esos dólares? Era consecuencia de una política que era insostenible.

–¿En Pdvsa quién tomaba la decisión de a qué privado se le entregaba un contrato de financiamiento?

–En Pdvsa existen distintas organizaciones. La parte operacional y producción viene de parte de la Vicepresidencia de Producción, lo que tiene que ver con flota de transporte, suministros, viene de la Vicepresidencia de Comercio y Suministros y todo lo que tiene que ver con la parte financiera, venía de la Vicepresidencia de Finanzas. Eso es toda una estructura. Cuando viene una operación financiera, viene con todas las recomendaciones. Esta empresa sí o no. Tiene o no solvencia. Eso llega a la junta directiva, pero ya trabajado previamente por los organismos técnicos Yo no soy especialista en finanzas ni los que están en la junta directiva lo son, así como no somos especialistas en el manejo de una plataforma petrolera. La junta directiva es un órgano colegiado que en base a la información que llega al tope de la organización, después de pasar por todos los mecanismos de verificación, toma decisiones y eso es permanente. Hay gente que pone las cosas de Pdvsa como si fuera algo que uno trae en el bolsillo un nombre y se aprobaba. Tal vez sea así en este momento, no lo sé, pero en ese momento era un trabajo de todos los comités de la industria petrolera que llega a la junta directiva y se tomaban decisiones.

El portal Armando info publicó que la Unidad Central de Derechos Económicos y Fiscales de la Policía española había señalado que las empresas Violet Advisors S.A. y Welka Holding Limited, que son las que recibieron los derechos de cobro de ese crédito, luego le asignaron y firmaron un contrato de asesoría para Nervis Villalobos (exdirectivo de Pdvsa en la gestión de Ramírez) de 63 millones de dólares. Señalan que supuestamente era la comisión por esta operación. ¿Usted conocía esta situación?

–No. No tengo ni idea de eso que estás diciendo. Ese es el problema cuando unos periodistas creen que son jueces u organismos de investigación. No tengo idea, ni tengo idea de qué hacen los privados, no conocía a los Oberto (supuestos propietarios de la Administradora Atlantic 17107) ni tuve relación con ellos. Todo el país contrataba con Pdvsa, ahora, qué hacen después, cuál es su vida económica, quiénes son sus asesores y cuáles son sus tratos, eso es un problema de ellos. Habría que preguntarles a ellos directamente. De allí a decir que eso es una vinculación conmigo, bueno, tienen que demostrarlo.

En Venezuela está consagrado por la Constitución la presunción de inocencia. No puede salir un portal a decir que eso es tal o cual operación que hizo un ministro o gerente. Yo estoy indignado con la última rueda de prensa del fiscal, es un señor que no solo tiene un problema conductual, sino psicológico, un odio en contra mía, agrediendo a mi familia, a mi esposa y eso lo pueden hacer ellos porque no le rinden cuentas a nadie. En cualquier país ese fiscal es interpelado por el Congreso. Poner a un hombre con una braga anaranjada a decir lo que sea es tan fantasioso como aquella computadora de (Raúl) Reyes (exjefe de la guerrilla de las Farc). Estamos embromados porque si yo quiero ir a Venezuela a decir que necesito un abogado para tener un proceso y demostrar que eso es mentira, no puedo, porque si pongo un pie en Venezuela me meten preso.

–¿En la junta directiva quiénes firmaron la aprobación de esta operación?

–Toda la junta directiva estuvo al tanto. Allí no hay votos salvados. Si alguien rechaza una decisión, se echaba para atrás. No es como un tribunal que hay votos salvados. Allí todo el mundo vio la operación y decía que era correcto hacerlo.

–¿Nicolás Maduro pertenecía en ese momento a la directiva?

–Ah, sí.

–¿Él firmó el acta de aprobación de esta operación?

–Lo que pasa es que estas operaciones, por su celeridad, se aprueban en la junta directiva y después firma el comité ejecutivo, donde estaba Asdrúbal (Chávez) y Eulogio (del Pino), pero en cada caso que se discute allí están las actas de la junta directiva. Ahora, anda tú a pedir el acta de la junta directiva a ver si te la van a dar. No te la van a dar. Es lo que ellos digan y ya.

–¿Y usted no tiene esa acta en su poder?

–Esa no. Bueno, no la tengo aquí en este momento. Yo soy un perseguido, ando con mis papales para arriba y para abajo. En estos momentos no, pero si es necesario buscarla, la buscaré. Yo estoy tranquilo con mi conciencia porque hicimos todo lo que teníamos que hacer y en ese momento teníamos todas las aprobaciones necesarias y como he dicho, el presidente Chávez sabía que teníamos que hacer esas operaciones. Esta gente está poniendo como si Chávez fuera un desordenado, un loco, tal vez están pensando como es Maduro.

Chávez estaba todos los días sobre la industria petrolera, todas las semanas había que rendirles cuentas de todas las operaciones, fueran en bolívares o dólares. Tenía su famosa tabla donde iba registrando todo. Todas esas rendiciones de cuentas semanales están ahí en Miraflores y Pdvsa. Lo que pasa es que ninguno de los que estuvo ahí quiere meterse en problemas. Otros están presos y otros están en el gobierno. La gente agacha la cabeza porque el tema es con Ramírez.  Eso es lo que yo reclamo, quienes estuvieron ahí, guardan silencio y más bien se han dedicado a participar del linchamiento político en mi contra.

–Usted ha hecho algunas denuncias sobre los hijos de Cilia Flores y ha dicho que las operaciones de este tipo no terminaron con su gestión. Explíquenos.

–Como estas operaciones que ellos cuestionan bajo mi gestión, hicieron ellos al menos 9 o 10 igualitas, bajo la gestión de Erick Malpica como vicepresidente. Lo que digo es que es absurdo, de lo que me culpan es tan falso que ellos mismos las hicieron y allí están los documentos. Yo no soy investigador secreto, pero los documentos han estado circulando en las redes. Están las cartas firmadas por Erick Malpìca a favor de una empresa Rantor, que tiene vinculaciones con este sector que es del magnate de los medios ahora, Gorrín, y lo ha hecho una y otra vez. 

Lo contradictorio es que la Fiscalía hizo una indagatoria por la denuncia de unos diputados, un caso igualito, préstamos en bolívares, pagaderos en dólares descuento del 50% de la deuda y fueron absueltos. Es que no hay delito para Pdvsa. Yo tengo los testimonios, el que hizo Víctor Aular de manera voluntaria y luego los testimonios del fiscal Karin, mano derecha del fiscal sicario, diciendo que no hubo delito y luego hubo la decisión de un tribunal diciendo que no hubo delito, perc, ¿Cómo es que allí no hubo delito y de mi lado sí lo hubo?  Si esos dólares llegan a manos de una persona vinculada a Pdvsa es otra cosa, si esos dólares llegaran a mis manos sí hay delito, porque hay un conflicto de intereses.

Lo que se está investigando en los EEUU es si esos dólares que llegaron a manos de Gorrín fueron para los hijos de Cilia Flores. Eso no lo digo yo. Hay un caso en Florida de un banquero alemán (Matthias Krull), que decidió colaborar con los americanos y pasó dos años infiltrado, moviendo esa plata poniéndola a favor de los hijos de Cilia flores, y está en los expedientes.  Estamos hablando de un caso que está sustentando por la Fiscalía de Florida donde no aparece mi nombre, sino el de los hijos de Cilia Flores, pero esa es la misma información que a mí me dieron los muchachos de Finanzas de Pdvsa, que ese dinero era para los hijos de Cilia, tanto así que la instrucción directa para esa operación fue de Nicolás Maduro. Ahora, eso se lo tienen que preguntar a Eulogio del Pino, que lo tienen preso y a Víctor Aular, que está diciendo lo que la Fiscalía quiere.

Es decir, ese es el problema, no hay posibilidad de hacer un proceso, una investigación trasparente y esas operaciones no están reflejadas en ningún sitio, porque dejaron de publicar los estados financieros desde 2016 y lo continuaron haciendo (este tipo de operaciones) hasta 2018.  Creo que con esta denuncia se metieron un tiro en el pie, porque se les ha revertido. Allí hay distintos grupos de poder.  Tarek El Aissami está tratando de salvar su cabeza porque no ha podido con Pdvsa y él es un tipo peligroso, especialista en montar falsos positivos. Luego salió el fiscal sicario, pero con cada paso que dan se hunden más.

–Usted ha manifestado su interés de aspirar a la Presidencia de la República ¿Cómo ser candidato desde el exterior, con esta situación judicial?

–Yo pongo mi nombre, mi esfuerzo, mi prestigio, mi tiempo y mi tranquilidad, porque todo esto para mi tiene un alto costo. Ellos me han quitado mi casa, nos han perseguido, se han gastado millones de dólares en distintas acusaciones en el exterior. No es divertido. Dices que te vas a lanzar de candidato y empieza la persecución y el odio. Pareciera que serán candidatos los que quieran Diosdado o Nicolás Maduro. Lo que he dicho en las reuniones con el chavismo y otros sectores es que hay que romper ese miedo, seguir adelante, exigir condiciones políticas para una participación justa en las próximas elecciones, sino eso va a ser una patraña. ¿Cómo se hace esto? Haciéndolo. Poniendo una opción en la calle.

Hicimos una propuesta chavista, bolivariana. A eso le teme el madurismo. El país va a cambiar cuando las bases del chavismo se le impongan al madurismo. ¿No ves que ellos son súper agresivos contra los chavistas que dicen algo? Dejaron morir a Baduel, tienen enterrado en vida a Rodríguez Torres, hay más de 24.000 medidas cautelares contra dirigentes sociales y políticos, y el que levante la voz, como mi caso, me utilizan como chivo expiatorio para que a más nadie se le ocurra hacerlo. (…) Aquí lo que va pasar es que va haber una explosión social o una rebelión militar, porque si trancas las puertas constitucionales, no hay otra salida. Ellos creen que tienen la fuerza necesaria para mantener el país así, pero es insostenible. Ese supuesto milagro madurista es un bluff, una fantasía que se vive en Las Mercedes o montados en un tepuy para una élite, en un país que cada vez es muy injusto, pero la gran mayoría de los venezolanos estamos muy mal.

–¿Tiene partido político o lo está organizando?

–El llamado es a que todas las organizaciones políticas y sociales se unan en torno a una propuesta. Yo sé que tan pronto como yo mencione un partido o una gente, se la van a llevar presa. Ellos están en una arremetida contra la izquierda, aunque yo no soy comunista, pero tampoco soy anticomunista, entonces arremeten contra el PCV, pero también lo hicieron contra el PPT, Tupamaro y contra cualquiera que no puedan tener bajo su control. Hay que buscar que se unan los que estamos de acuerdo con un plan mínimo (…): Restituir la Constitución, recuperar el petróleo, atender la emergencia humanitaria que hay, y restablecer la institucionalidad. Estamos en un país que cualquiera te friega la vida. Conozco a cientos de trabajadores petroleros que les arruinaron la vida, la casa, su nombre y su reputación y están sepultados como delincuentes comunes y ¿A dónde vas a ir? ¿A la Fiscalía, al Poder Judicial? Es terrible, asfixiante.

–¿La solicitud de extradición anunciada por el fiscal le trae algunos inconvenientes?

–Yo estoy en Italia y tengo el estatus de refugiado político. Ellos creen que están hablando de Venezuela, donde hacen los que ellos quieren. Aquí hay mecanismos de justicia. La única solicitud de extradición que llegó fue rechazada en la máxima instancia de la justicia italiana, que es la sala de Casación del Tribunal Supremo. Yo puedo andar por el mundo, no como ellos dicen, con una vida dispendiosa. Yo puedo andar por el mundo porque no tengo una causa en mi contra. Ellos no pueden poner un pie fuera del país. Tendrán que ir a Rusia, Bielorrusia, Corea, Cuba, pero no pueden ir a ningún sitio, tienen orden de captura, tienen precio sus cabezas. Todo tiene su tiempo, todo pasará. Las sociedades no se suicidan, el pueblo venezolano en algún momento le pondrá fin a esta tragedia.

–¿Cómo se siente en lo personal?

–Bueno chico, yo soy un militante revolucionario desde los 15 años. Mi padre fue comandante guerrillero, estuvo contra la dictadura de Pérez Jiménez. Toda la vida he luchado, nunca he optado por la vida fácil. Cuando iba a renunciar al Consejo de Seguridad (de la ONU), Tareck El Aissami me propuso que me fuera de embajador en Ginebra. Su argumento es que ahí iba a estar tranquilo. Le dije que yo no he servido al estado para ningún beneficio personal, ni para tener una vida tranquila. No me voy a quedar callado, porque lo que ha sucedido con el país lo vengo denunciando desde 2014. Renuncié al PSUV, por eso salí de la parte económica.

Yo propuse acabar con el control de cambio, pero ellos estaban haciendo sus negocios, me sacaron de la parte económica, de Pdvsa y la destrozaron y cuando me fui a las Naciones Unidas, todavía creía que había posibilidad  de enmendar algo en el país, pero cuando vi esa matanza, esa carnicería en las calles del país en 2016, dije no puedo participar de esto, porque dicen que las guarimbas son violentas, pero nosotros también con Chávez tuvimos guarimbas violentas, y Chávez no sacó gente armada a matar muchachos con escudos de cartón. No quería participar del desfalco y la destrucción del país.

Maduro está diciéndoles a los americanos que vengan, pero a qué, si la industria petrolera está destrozada. Entregué una empresa petrolera con 3 millones de barriles de producción y están produciendo 600 mil, mezclados con crudo iraní. ¿Es que creen que los gringos son tontos?  No necesitan nuestra producción, porque son el primer país productor del mundo, segundo, si la Chevron quiere hacer uso de dólares manchados de sangre, será problema de la Chevron, pero máximo, podrán producir 200 mil barriles, si es que llegan a eso. El problema de la industria petrolera no es técnico, es político. Se repartieron la industria entre los políticos, amigos, Alex Saab el otro y el otro, acabaron con la empresa, pero es recuperable.

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Almagro abandona postura radical y apuesta al pacto con Maduro
Luis Vicente León considera que el cambio de postura del diplomático uruguayo ocurre al entender que “la posición de no reconocimiento del Gobierno simplemente ha sido inútil, porque el resultado, creo que fue, un fracaso rotundo”.

 

@reyestheis

 

Un artículo de opinión reciente se convirtió en movimiento telúrico en los sectores más radicales de la oposición venezolana. El uruguayo Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) aliado de la causa democrática venezolana, firme defensor del no reconocimiento de Nicolás Maduro como Presidente y uno de los ejes fundamentales de la estrategia de aislamiento internacional al régimen venezolano, propone ahora la cohabitación opositora con el madurismo.

En su análisis titulado: El infierno del sendero que jamás se bifurca, publicado en el portal uruguayo Crónicas.com, Almagro hace un análisis autocrítico. Cuestiona que los pasados procesos de negociación se hayan enfocado en la salida de Maduro “lo cual como objetivo estratégico probablemente no fuera el más viable, ni realizable, ni realista”. Añade que el jefe del régimen venezolano: “fue subestimado en muchos casos respecto a sus capacidades de supervivencia, de manejo político y de habilidades diplomáticas, y fue consolidando su fuerza”.

Entonces plantea su propuesta: “La cohabitación es un ejercicio para el cual no he visto prácticamente a nadie preparado en Venezuela. Pero eso lo hace aún más necesario, en el sentido de que implica un ejercicio de diálogo político real, de institucionalidad compartida, de poderes del Estado compartidos”.

Añade que “Compartir es contrapesar. La cohabitación sin contrapesos puede transformarse en complicidad. El esquema de cohabitación a discutir en un proceso de diálogo debe dar garantías de contrapesos para quienes cohabitan. En caso contrario será una frustración más”.

La cohabitación como problema

Para el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, el uso del término ya luce inconveniente. “Cohabitación tiene una connotación negativa y cuando la usas, indirectamente estás criticando la posibilidad de un acuerdo de gobernabilidad, en un país en el que las partes tienen que entenderse. Si lo vendes como un proceso de cohabitación, parece que tienes que aliarte con el enemigo y casi que enredarte con él”.

Indica que Almagro ha tenido “una posición dura desde el principio, similar a la de los sectores más radicales de Venezuela, al señalar que no se podía reconocer al Gobierno, que había que luchar contra él. Entonces, cuando ahora lo oyes hablar sobre la necesidad de cohabitar, choca”.

León considera que el cambio de postura del diplomático uruguayo ocurre al entender que “la posición de no reconocimiento del Gobierno simplemente ha sido inútil, porque el resultado, creo que fue, un fracaso rotundo”.

Luis Daniel Álvarez es el director de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela y preside la Asociación Latinoamericana de Comunicación y Análisis Político (Alcap). Considera que Luis Almagro entiende que ese camino de soluciones mágicas que salen del sombrero, con unos escenarios que son grandes fantasías, que se convierten en grandes frustraciones, no tiene ningún sentido”.

Sostiene además, que el cambio en la composición del poder en la región es un elemento importante para el viraje del secretario general de la OEA. “Ha entendido que los actores han cambiado, y quienes ofrecían esa soluciones mágicas ya no están en los gobiernos. Y que con los actores que están, más bien se puede buscar que haya una presión importante para solventar la crisis”.

¿Compartir el poder?

El eje de la propuesta está en la posibilidad que a través de la negociación la oposición pueda conseguir espacios de poder que permita el contrapeso institucional y se avance en la recuperación de la democracia. Al respecto, Luis Daniel Álvarez señala: “Más allá de llamarlo cohabitación, Almagro parte de la necesidad de una negociación. Que haya un gran acuerdo nacional con una adecuación de los poderes, una salida electoral con supervisión que permita una elección presidencial y parlamentaria, donde se tenga un CNE producto de un acuerdo entre las partes y un Tribunal Supremo de Justicia bien constituido. Eso es lo que pareciera llevar la propuesta”.

Reconoce que unos poderes institucionalizados “no representan una salida mágica, como si todo se arreglara al día siguiente”, pero sí podría ser “ese elemento necesario que se requiere para una salida electoral”.  Acota que a esa reinstitucionalización se llega a través de una negociación.

Álvarez considera que el actual proceso de diálogo entre el Gobierno y la oposición tiene más fuerza, porque se está realizando afuera, con actores internacionales.  Considera que todos los actores en la región esperan que el problema venezolano pueda resolverse pronto.

Luis Vicente León es enfático en el tema. Asegura que: “No va haber cohabitación porque el Gobierno no está en riesgo que le obligue a cohabitar con la oposición”, no obstante cree que sí hay espacios para otros tipo de acuerdos: “Para soluciones humanitarias y sociales, habilitación de candidatos, participación de gobernadores opositores en comisiones de trabajo conjunto con el Gobierno”, entre otros aspectos.

Dice que es impensable que el Gobierno ofrezca ministerios a la oposición o que este sector acepte participar en la Administración de Maduro, pero sí deberían estar en los poderes públicos, porque allí está la posibilidad de defender sus derechos.

El presidente de Datanálisis plantea el dilema opositor: ·”Yo negocio para buscar mecanismos para rescatar derechos políticos, electorales, que me permitan avanzar o tengo que plantear una lucha, prácticamente armada, que por cierto, la oposición no está en capacidad de ejecutar”.

Agrega que “Lo que no pueden es plantear que no vas a negociar nada con un hampón, sino que solo estás aquí para esperar cuando él se vaya. Entonces tienes 4 años perdidos, sin ningún avance, sin ninguna posibilidad de rescatar la participación. Así pulverizas la esperanza de cambio y lo que has hecho es debilitarte”.

León concuerda con Almagro en que no hay forma de avanzar sin Maduro y debe hacerse con una negociación que no plantee los extremos.  “Si la única negociación es que Maduro se vaya, pues no tienes la fuerza para negociar su salida, por lo tanto cuando lo planteas como objetivo es una negociación que no puede ocurrir”.

Sostiene que Nicolás Maduro tampoco puede conseguir reconocimiento, legitimidad internacional y la eliminación de las sanciones, porque el mundo no lo va hacer. “Entonces los 2 extremos no van a ocurrir”. En ese sentido, apunta que los temas a negociar están en el medio, con asuntos que ambas partes puedan acordar. “Si en ese camino, la oposición gana espacios electorales y se logra concretar la participación de actores internacionales, se podría buscar mecanismos de participación conjunta, que yo rechazo llamar cohabitación, porque el hecho que tu trabajes en forma conjunta para resolver los problemas, no es una cohabitación con el enemigo”.

Pacto de repartición

Héctor Alejo Rodríguez es miembro del Buró Político del Partido Comunista de Venezuela (PCV) y a nombre del partido del gallo muestras sus diferencias con respecto al análisis y la propuesta de Luis Almagro.

Señala que el secretario general de la OEA hace una serie de señalamientos sobre las causas de la crisis con la cual no coinciden: “Es parte de esa visión de los grandes bloques enfrentados: por parte del gobierno responsabilizar de la crisis a lo que ellos llaman la guerra económica, y posteriormente a las sanciones. Aunque no negamos el impacto negativo de las sanciones contra el país. El otro extremo es ver la causa de la crisis en los excesivos controles, políticas de estatización o los que ellos llaman el fracaso del socialismo del siglo XXI, cuando aquí nunca hubo un proceso de construcción socialista y los que ellos llaman excesivos controles, en algún momento beneficiaron al gran sector privado que por esa vía tuvo acceso a divisas preferenciales, y fue uno de los mecanismos para que se fugaran más de 400.000 millones de dólares”

Critica que el uruguayo eluda sus responsabilidades, ya que “La OEA y Almagro como uno de los voceros del organismo, estuvo al frente de una política que le hizo mucho daño a la economía, que fue esto de justificar las acciones contra el país y la aplicación de una serie de medidas coercitivas unilaterales que terminaron agravando los problemas humanitarios y la inflación, que a la larga la pagaron los trabajadores”.

Rodríguez piensa que lo que se plantea con la cohabitación es que “unos dicen no pudimos lograr el cambio de Gobierno, los otros dicen no pudimos liquidar por completo a la oposición, entonces vamos a estrecharnos la mano, para salir de la crisis y beneficiar principalmente a los intereses de los capitales que representamos”.

“Son dos facciones que se enfrentaron brutalmente a nivel político y que generaron este daño sobre la economía y ahora dicen que hay que ponerse de acuerdo para enfrentar la crisis, pero la factura la van pagar los trabajadores, que van seguir sin salario, con unas zonas económicas especiales donde ambos sectores coinciden y tienen como finalidad la reprivatización de empresas públicas, formalizar la pérdida de derechos de los trabajadores y una serie de condiciones que son beneficiosas para el empresariado, pero para nada para la población”, asevera el vocero comunista.

Opina que lo que se plantea con la cohabitación es que el pacto económico, “que ya se ha construido”, tenga una expresión política.

¿Hacia dónde vamos? –Se pregunta Rodríguez- ¿Hacia nuevo bipartidismo? Esta es la cohabitación que está en desarrollo: Un nuevo bipartidismo con otras fuerzas excluidas. No compartimos estos planteamientos. El país debe enrumbarse hacia un proceso de redemocratización, restauración de libertades democráticas donde todos los actores, los que representan a las clases populares, tengan la posibilidad de presentar sus propuestas o candidaturas, elegir representación, no que las fuerzas mayoritarias secuestren esto”.

Entretanto, desde ya se anuncia una nueva ronda de negociaciones. El dirigente de Un Nuevo Tiempo, Stalin González, aseguró en una entrevista en Venevisión que pronto retomarán el proceso de diálogo con el régimen “para lograr acuerdos mínimos para la gente, acuerdos políticos de reinstitucionalización”.

Aseguró que “Estamos enfocados en buscar acuerdos que fortalezcan y que mejoren la calidad de vida de los venezolanos y que podamos resolver los problemas de fondo, logrando para ello que haya elecciones libres, justas y transparentes”.

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Por: @reyestheis

 

Latinoamérica históricamente ha sido un escenario político y socialmente complejo. Las ideas de la izquierda marxista y castrista no podían tener un campo más fértil que esta zona fundamentalmente rural y llena de desigualdades económicas. 

La hegemonía democrática en Latinoamérica y la suplantación de dictaduras o autoritarismos de derecha y de izquierda abrieron nuevos espacios y formas de lucha distinta al empleo del fusil. Durante la primera parte del siglo XXI, la región se tiñe ideológicamente de rojo: Hugo Chávez en Venezuela, Néstor y Cristina Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua, Fernando Lugo en Paraguay, José “Pepe” Mujica y Tabaré Vásquez en Uruguay, Luiz Inacio “Lula” da Silva y Dilma Rousseff en Brasil y José Manuel Zelaya en Guatemala, copan la escena y llegan al poder con el “arma” de la democracia: El discurso para convencer a la mayoría. En Cuba, Fidel Castro aspiraba un tabaco y soltaba una sonrisa.

Una diversidad de factores propios de cada país, escándalos de corrupción, golpes de estado, malas gestiones o sencillamente desgaste político, hicieron que el péndulo político se moviera a la derecha, pero hoy parece retornar. Quizás el caso más llamativo es el de Colombia, que por primera vez puede elegir un mandatario de una tendencia izquierdista.

 

“Aureliano”. Ese es el alias con que era conocido el guerrillero Gustavo Petro cuando integraba el grupo subversivo M-19 a finales de los años 70.  Hoy, este economista tiene la primera opción de triunfo para las elecciones presidenciales en Colombia que se llevarán a cabo el domingo 19 de junio ¿Cuánto de Aureliano quedará en el ADN de Petro para influir en un posible gobierno suyo?

 

“Es complicado tener una afirmación positiva sobre este personaje”, destaca Leandro Area, diplomático retirado venezolano y experto en las relaciones binacionales colombo-venezolanas. “La campaña que se ha hecho en contra de Petro tiene razones fundamentales y de experiencia latinoamericana muy cercana. Porque está en su biografía haber sido amigo de Fidel Castro, de Hugo Chávez y porque ha demostrado consistentemente que no cree en las instituciones”, asevera.

 

Todos contra Petro

Los resultados electorales en Colombia le dan a Petro la primera opción de llegar la Presidencia, pero su triunfo no es inminente en segunda vuelta. Su adversario será Rodolfo Hernández, un empresario señalado por corrupción, que obtuvo 27,93% de la votación, por 40,52% de Petro.

Esto abre las puertas a que se consolide un frente contra el candidato de la izquierda. Para ello, es importante el apoyo de Federico Gutiérrez (23,87%) y de Sergio Fajardo (4,20%). Las encuestas, antes de la primera vuelta, reflejaban que Hernández tenía más opción de ganarle a Petro que Gutiérrez en una segunda ronda.

 Ya Gutiérrez, que representaba al uribismo, anunció su respaldo a Hernández. Por su parte, Fajardo  adelantó: “Del lado de Petro, nadie”.

La posibilidad que un ex guerrillero habite la Casa de Nariño ha ocasionado una gran expectación en los ciudadanos colombianos. Eugenie Richard, politóloga francesa, experta en comunicación y marketing político y profesora de la Universidad Externado de Colombia, señala al respecto: “Estamos en una sociedad que tradicionalmente está más a la derecha que los otros países de la región. La sociedad se derechizó mucho con los dos gobiernos de Álvaro Uribe. Todavía existe mucha tensión con la posibilidad que un hombre de izquierda llegue a la Presidencia”, explica.

En cuanto a los factores que han permitido este encumbramiento de una opción de izquierda, Richard destaca elementos coyunturales y estructurales: “En los coyunturales está el desgaste del gobierno Duque: Petro ha sabido cosechar muy bien el descontento popular evidenciado en marchas y en el paro nacional en 2019 y 2021”, indica.

 

La erosión de la probabilidad electoral de Fajardo es otra de las razones coyunturales, lo que ha ocasionado que Petro se posicione como el hombre número uno de la oposición contra el gobierno Duque. “La población ve en él el antiDuque y como Duque no tiene popularidad, Petro se presenta como la alternativa”, acota.

Por otra parte, Petro se ha sabido posicionar con su discurso contra la compleja realidad social de esa nación. “Colombia es uno de los países de la región con más desigualdad social. Petro se ha apropiado de esta temática de gran relevancia”, dice la politóloga.

Eugenie Richard sostiene que existen “dos Colombia”, y la que coloca a Petro con la primera opción está integrada por los electores más jóvenes entre 18 y 40 años, y residentes de Bogotá y las costas. “Tenemos una doble fractura: La generacional y la geográfica”, sostiene.

El retorno de Lula

Hace 5 años, la izquierda en Brasil parecía sin rumbo. Lula da Silva, el emblemático líder del Partido de los Trabajadores (PT), quien ocupó la Presidencia de la República entre 2003 y 2010, había sido sentenciado a 9 años y seis meses de prisión por casos de corrupción. 

Hoy, Lula ha renacido como el Ave Fénix, sus procesos judiciales han sido desestimados y tiene, según las encuestas de opinión, la primera opción de ganar las elecciones presidenciales del domingo 2 de octubre de 2022. Pero no tiene un rival sencillo: Del otro lado está el actual y polémico presidente de derecha, Jair Bolsonaro. Ambos copan las preferencias.

Un estudio de opinión de Datafolha, cuyo trabajo de campo se realizó entre el 22 y el 23 de marzo pasado, atribuía a Lula el 43% de la intención de voto de los encuestados, por 26% de Bolsonaro. El exjuez Sergio Moro (ya retirado de la contienda) obtuvo el 8%

Una encuesta más reciente, realizada en abril pasado, de la firma PoderData, ubica la diferencia en cinco puntos: 36% del actual presidente, contra 41% de Lula.

Luciana Santana es politóloga de la Universidad Federal de Alagoas, en Brasil y sostiene que la fotografía actual dice que Lula va a obtener el triunfo, «pero eso puede cambiar, dependiendo de la campaña”.

Considera que, para que se concrete la victoria del PT, “es necesario que la gente que lo apoya lo respalde de forma más sustantiva, porque Bolsonaro tiene la maquinaria política de su lado y no se puede desestimar este poder”.

Consultada sobre por qué los casos de corrupción en contra de Lula ya no hacen mella a su aspiración, la experta señala: “Hoy la disputa política en Brasil está mirando a otro lado y lo principal es la permanencia de la democracia y la estabilidad en las instituciones”.

 

Añade que la corrupción también está presente en el gobierno de Bolsonaro, por lo que en esa materia, no hay un desequilibrio. “Hoy la gente está más preocupada por la economía y en eso el gobierno de Bolsonaro ha sido un gran desastre. La gente va a votar pensando en cuál de las alternativas sirve para mejorar sus condiciones de vida”.

En ese sentido, añade que se evidencia una nostalgia en la población por algunos de los programas emblemáticos que Lula da Silva implementó en su gestión, como la de “Hambre Cero” y  “Bolsa Familia”, que permitió, según las estadísticas de la FAO, una reducción del hambre en esa nación del 10,6% de la población a 2,5% entre 2008 y 2010.

Líderes y pueblos pobres

El diplomático venezolano Leandro Area, observa que hay actualmente en Latinoamérica una oleada muy a favor del socialismo.  Al hacer el análisis de las razones por las que el péndulo político se está moviendo a la izquierda, señala que hay una combinación de pobreza en los liderazgos democráticos y en la cultura de los pueblos.

Explica que quienes están llamados a defender los preceptos de la democracia están pulverizados, como en Venezuela. Esta atomización también permitiría –según su opinión- el triunfo de Gustavo Petro en Colombia.

Para Area, parece inevitable hacer la comparación del proceso político colombiano con el venezolano. Cree que lo que se vive en la nación neogranadina es similar a la situación cuando hubo una alianza de distintos factores que impulsaron la destitución del presidente Carlos Andrés Pérez a inicios de los años 90s en Venezuela.

“Los ataques a las instituciones, la corrupción gigantesca, los problemas que no se le resuelven a la gente y el descreimiento en las instituciones y los valores”, son algunos de los elementos con los que establece semejanzas.

 

En este plano, resalta que la izquierda ha alcanzado convertirse “en un imán, en una solución mágica, a pesar de los malos ejemplos como Venezuela y los 6 millones de personas que han tenido que emigrar”.

Los riesgos y temores han quedado expresamente de manifiesto en la campaña electoral por parte de quienes adversan a Petro. La profesora Eugenie Richard, destaca: “La derecha tiene miedo del tema de la expropiación, que ha sido el argumento contra Petro, pero no sabemos de qué expropiación están hablando”. Añade que también hay temores de que Colombia quede aislada del mundo, por una política que no favorezca el comercio exterior, que caiga el valor de la moneda y que se acaben las empresas y las libertades.

Indica Richard que “la derecha está retomando viejas narrativas y viejos fantasmas que se le atribuyen generalmente a Venezuela”, y que aunque ya no se habla de castrochavismo, “refieren que Colombia se podría convertir en Nicaragua o Perú, con su inestabilidad política”.

Area cree que solo un candidato puede ganar a Petro: “El señor miedo”. Es decir, el temor que despierta este aspirante en una parte importante de la sociedad. Considera además que los pueblos de Latinoamérica son incultos «y se dejan llevar por la mitología de los líderes a caballo, de tirar la mano para que le lleven una caja de comida. Se combina entonces la pobreza de los liderazgos con la de los pueblos. Es una condición de la que no hemos podido salir”.

Pero, ¿cómo podría ser un potencial gobierno de Petro en Colombia y Lula en Brasil? ¿Es solo mala prensa lo que hay en contra de estos actores de izquierda?

Area destaca que Lula no es el mismo de hace 10 años, ni Petro el mismo del M-19.  “Puede que hagan unos gobiernos distintos a lo que uno supone. Probablemente, ya no podrán ser de esa izquierda como el primitivo de Chávez”, señala, pero muestra sus reservas con el candidato colombiano: “Lo que pasa es que Petro no está solo. Está rodeado de una serie de personas que quieren llegar a poner en marcha planes lo más cercanos posible a la guerrilla, como las expropiaciones, la toma del poder y de las instituciones. Van a llegar con unas frustraciones que tienen de por vida”.

Pero el caso de Lula podría ser distinto. La politóloga Luciana Santana sostiene al respecto: “Creo que Lula va intentar hacer lo que hizo en 2003 cuando comenzó su Gobierno, que buscó una alianza más a la derecha, tanto así que su vicecandidato es Geraldo Alckmin -cofundador del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) de Fernando Henrique Cardoso, gobernador de San Pablo entre 2001-2006 y 2011-2018 y  enfrentó a Lula en las elecciones de 2006-“.

Considera que Da Silva va a estar más al centro y abierto a un diálogo, como al inicio de su gestión cuando buscó hacer una coalición parlamentaria. Según la experta, en las encuestas la gente percibe que el liderazgo de Lula es más interesante que el de Bolsonaro, por la defensa de la democracia y respeto a las instituciones demostrado en su período gubernamental.

Por su parte, Area coincide en que probablemente “Lula II será mejor que Lula I” pero considera que “Petro I es una interrogación muy grande, porque aunque Colombia es el dique de la democracia de América Latina, Petro tiene una herencia de frustración importante”. 

Impacto en Venezuela

El  resurgir de la izquierda es una tendencia que tiene un par de años. En Bolivia, el MAS de Evo Morales volvió al poder en 2020 a través de la figura de Luis Arce, tras un breve período de Gobierno de derecha con Jeanine Añez al frente, quien permanece tras las rejas señalada de sedición, terrorismo y conspiración.

En Argentina, el Peronismo con Alberto Fernández en alianza con Cristina Fernández de Kirchner, desbancaron en diciembre de 2019 al derechista Mauricio Macri, golpeado políticamente por su fracaso en la política económica.

En Perú, el izquierdista Pedro Castillo ejerce la Presidencia desde julio de 2021, en un ambiente de mucha inestabilidad, en la que ha tenido que renovar varias veces su gabinete, por las renuncias en masa de sus ministros.

En Chile, desde marzo de 2022 el socialista Gabriel Boric sustituyó en la Presidencia a Sebastián Piñera, de derecha, luego de varios meses de protestas violentas antigubernamentales.

Estas cuatro naciones jugaron un papel muy importante para la conformación del llamado Grupo de Lima, que respaldó el gobierno interino de Juan Guaidó y mostraron su rechazo al régimen de Nicolás Maduro.

A esta Suramérica roja, podría incorporarse próximamente Brasil y Colombia. Kenneth Ramírez, presidente del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI), señala que si esto ocurre “cambiaría la foto ideológica de la región, y eso le permitiría a Maduro terminar de romper el aislamiento que ha tenido desde 2019”.

 

En el caso de Lula Da Silva, ha sido claro que su intención es reconocer a Maduro como Presidente. Para el actual Gobierno de Jair Bolsonaro el presidente interino es Guaidó y su embajadora, María Teresa Belandria, es la jefa de la misión diplomática en ese país. Ella y su equipo eventualmente tendrían que salir del país si Lula resulta triunfador. Algo similar podría ocurrir con la representación venezolana actual ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

«El pueblo de Venezuela, y solamente él, puede juzgar al Gobierno venezolano. Y todos aquellos que reconocieron a un impostor como presidente tienen que tener ahora la misma grandeza que el señor (Maduro) tuvo en relación a Brasil y reconocer a vuestra excelencia como único y legítimo presidente de Venezuela», aseguró el exmandatario brasileño en una carta pública en enero pasado, al agradecer a Maduro el envío de una carga de oxígeno a Manaos.

Petro y Maduro han mostrado algunas diferencias, aunque podría ser solo una posición estratégica, ya que el mandatario venezolano tiene grandes niveles de rechazo en Colombia. 

Kenneth Ramírez destaca que la oposición venezolana ha venido perdiendo apoyo a nivel internacional, y los países que hoy reconocen a Guaidó ya no son 60, sino menos de 15, y en ese grupo “el triángulo EEUU, Brasil y Colombia es muy importante para la oposición”.  

En ese sentido, reitera que, si se concreta el cambio de gobierno en estos dos países, sería un varapalo importante para la oposición. Recordó que Maduro ha brindado apoyo político a Lula durante su proceso judicial por corrupción.  “Hay un agradecimiento hacia Maduro y eso se traduce en una política de mayor comprensión al proceso interno de Venezuela”, comenta.

En caso de concretarse la victoria de la izquierda en estos países, Ramírez prevé el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con y el relanzamiento de Unasur y la Celac como ejes de integración regional.

A la vez, el tema de las sanciones económicas contra Venezuela generaría un rechazo mayoritario en la región y le agregaría presión a EEUU a favor de un levantamiento de las mismas.

De lado de Petro se esperaría –de acuerdo a Ramírez- una relación pragmática, centrada en aspectos fundamentales, como el intercambio comercial y la migración. Y en el caso de Lula, podría haber algunos acuerdos en materia energética, aunque no considera que Brasil esté muy dispuesto a invertir fondos en territorio venezolano.

 

Gobernadores opositores están atados al visto bueno de Miraflores
Manuel Rosales, Morel Rodríguez, Sergio Garrido y Alberto Galíndez reconocen a Nicolás Maduro como Presidente de la República, se reúnen con él y sus ministros y se muestran contrarios a las sanciones de EEUU
Analistas creen que es la única forma de desarrollar gestión, mientras la diputada Dignora Hernández (Vente Venezuela) denuncia un esquema “normalizador”

@Reyestheis

 

La imagen de Laidy Gómez, Alberto Barreto Sira, Ramón Guevara y Alfredo Díaz siendo juramentados ante la Asamblea Nacional Constituyente como gobernadores en 2017 mientras Juan Pablo Guanipa era defenestrado por no hacerlo, ha debido ser emblemática para los opositores que aspiraban ser electos como mandatarios regionales en los comicios pasados en Venezuela.

En las últimas elecciones, Morel Rodríguez, Alberto Galíndez, Manuel Rosales y Sergio Garrido fueron escogidos por votación popular como gobernadores de los estados Nueva Esparta, Cojedes, Zulia y Barinas, respectivamente, y no han tenido inconvenientes en reconocer a Nicolás Maduro como Presidente de la República, a pesar que algunos de ellos, anteriormente, pregonaban que ese era el cargo de Juan Guaidó.

“No se puede desconocer a Nicolás Maduro. Es una realidad, está allí, es el presidente. Lo queramos o no, es la realidad”, declaró Garrido, en enero pasado en Globovisión, tras ser electo y mientras esperaba su toma de posesión.

Por su parte, Morel Rodríguez, tras la realización de un Consejo Federal de Gobierno, también en enero, destacaba la “receptividad de los ministros para resolver los problemas”. Y señaló que “No podemos tener dos gobiernos: Uno de Maduro y uno de Guaidó”.

Más o menos en el mismo tono, Alberto Galíndez, gobernador de Cojedes, señaló en Globovisión que en el Consejo de Gobierno los trataron «con mucho respeto” y añadió respecto a los funcionarios de Maduro: “Siento que tienen la buena voluntad que podamos trabajar juntos”.

Manuel Rosales, al igual que los otros gobernadores opositores, acudió al Consejo Federal y se ha reunido con Nicolás Maduro. Junto a Garrido y Galíndez firmó una carta dirigida al embajador de Estados Unidos para Venezuela, James Story, abogando por el diálogo.

En la misiva, propusieron a Washington que revisara la situación legal actual, para facilitar el arribo de inversiones.

¿Qué dice la gente?

Mariana Bacalao es investigadora en opinión pública y accedió a comentar para Runrun.es los principales hallazgos de algunas de las últimas investigaciones cualitativas que ha dirigido recientemente.

Explica que la evaluación del liderazgo actual es negativa y que la gente exige de los políticos acuerdos, pero sobre todo en la agenda social.

“Están muy decepcionados porque sienten que ninguna de las partes está pendiente de resolver los problemas que los afectan”, explica.

Añade que “quienes se definían como opositores o integrantes de las fuerzas democráticas, entendían que la manera de que llegaran cambios positivos era a través del cambio de gobierno, pero con todo el desgaste (opositor), la gente ha llegado a la conclusión que lo que hay arriba es una pelea de poder”.

Dice que los entrevistados piensan que a través de la protestas no van a ser escuchados, saben que todo es complejo y por eso piden al liderazgo político, tanto el que está en funciones como el que aspira a estarlo, que los escuche.

Bacalao observa que el ciudadano no percibe que la salida de Nicolás Maduro de la Presidencia esté cerca, lo que reorienta su forma de pensar. En ese sentido, sostiene que en las elecciones regionales pasadas la gente buscaba personas que llegaran como servidores públicos para tener la mejor calidad de vida posible y “ya no están viendo si es opositor o no”, explica.

Considera que los gobernadores y alcaldes opositores están tratando de sintonizarse desde allí, lo que quedó marcado en las elecciones, mientras la gente “está esperando a ver quién tiene interés en resolverles algo”.

Los retos de los funcionarios opositores

Ser gobernador opositor probablemente es caminar en una cuerda muy delgada. Cristabel Cartaya, socióloga y analista política, argumenta que los líderes de rango medio tienen una tesitura complicada de sortear: “Por un lado, tienen este compromiso de ser y hacer oposición al régimen de Nicolás Maduro y, por otro, hacer una gestión para comprobar que tienen talento y compromiso con sus votantes. Es un desafío que suele ser contradictorio”.

Opina que hacer gestión “en oportunidades, significa que tienen que sentarse, negociar y convivir con el régimen de Maduro. Es un fenómeno complicado de sortear y que no puede deshacerse tan rápido”.

Agrega que, en estos términos, hay algunos líderes que han sacrificado la lucha por la libertad del país, es decir, objetivo a largo plazo para cumplir objetivos políticos o personales a corto.

No obstante, se pregunta: “¿Los ciudadanos se van a quedar sin ningún gestor público hasta que saquemos a Nicolás Maduro? Y entonces, ¿qué hacemos con el problema del agua, desechos, tráfico, etc.? La gente sigue viviendo en Venezuela con o sin régimen, y necesita a un gestor público. A ello es lo que están llamados estos liderazgos ejecutivos regionales o locales”.

Cartaya dice que hay que tomar en cuenta el contexto, pues estamos hablando de un “régimen dictatorial” y, por lo tanto, nuestros derechos políticos están cercenados y ellos (los gobernadores y alcaldes) no son la excepción.

Opina que la lógica del régimen respecto a estos funcionarios opositores es que “puedes hacer gestión local entre tanto no te me conviertas en una voz peligrosa. Ellos están conscientes de eso”.

Cartaya, quien vive en Perú, recordó que durante los primeros 10 años del régimen los liderazgos fueron más atrevidos de hablar sobre la dictadura, pero “todos los perseguidos o autoexiliados somos la demostración de que eso sale caro”.

Entre alacranes y arañas

Sobre el rol de los gobernadores de oposición, la diputada (electa en 2015) de Vente Venezuela, Dignora Hernández, hace una salvedad: “Ni son gobernadores y tampoco son de oposición”.

Denuncia la existencia de un esquema “normalizador”. Agrega que el único que ganó con la «estrategia electorera» fue «el régimen».

«Estos falsos adalides de la oposición, que no son opositores, están formando parte de este esquema y su aporte es de estabilidad para lavarle la cara al sistema”, asegura.

Considera que los gobernadores forman parte del grupo que llama “arañas”, porque según la parlamentaria “tienen una pata en cada tablero”. Dice que estas personas “llegaron con los votos de la oposición, la traicionaron, se quitan la máscara y van a darle estabilidad al régimen de Maduro”.

No se explica cómo es que ahora hay quienes señalan que los gobernadores deben optar por acomodarse al régimen para hacer gestión, como si eso no lo sabían antes del proceso electoral. «Si lo sabían, ¿por qué se inscribieron?», pregunta.

“Sinvergüenzas todos los que se metieron en este concepto de mafia, sabiendo que no los iban a dejar gobernar sino se plegaban. Pero también, sinvergüenzas quienes están apoyando conductas como estas. Hay que denunciar ese esquema normalizador de los seudo alcaldes, gobernadores y concejales”; asevera.

El aporte al cambio

Si es correcta la hipótesis de que los gobernadores de oposición están imposibilitados de empujar en forma abierta el cambio de régimen en Venezuela, la pregunta es ¿cómo su gestión puede brindar un aporte para la redemocratización del país?

Cristabel Cartaya sostiene que se puede hacer democracia desde los espacios locales, como cultura política y no solo como gesta electoral. “Desde una mirada más democrática, participativa, donde rescatemos cosas que se han perdido con el chavismo, por ejemplo, el respeto por las instituciones y la norma, la transparencia, el acuerdo con el disenso, respetar a las minorías, como el chavismo, en nuestros espacios de poder”.

También, indica: “Cuando yo soy gobernador de oposición tengo el compromiso de mostrar que sí podemos hacer una gestión diferente, transparente, ética, que cumple lo que prometió. No solo es luchar contra el régimen para sacarlo, sino es demostrar que somos capaces de ejercer un liderazgo distinto”.

Señala que cuando se votó por Hugo Chávez debido al hastío de los ciudadanos “por el ejercicio político clasista e irresponsable”, eso hizo que la gente votara por el cambio y que hoy persiste “el llamado de la ciudadanía favor de un liderazgo inspirador, que tenemos el desafío de hacerlo cumplir”.

Por los momentos, los gobernadores opositores no han tenido mayores complicaciones para el ejercicio de sus funciones. Manuel Rosales ha sido el más afectado, pues tras ser electo en noviembre de 2021, la Gobernación zuliana fue despojada de competencias en peajes, aeropuerto y puente sobre el Lago.

Además, desde Miraflores -en términos de fútbol- ya le sacaron tarjeta amarilla: El 26 de abril el jefe del régimen recordó que parte de las condiciones en las pasadas elecciones del 21 de noviembre era que, donde ganara la oposición, él no asignaría un «protector del estado» y que tras la situación generada por las intensas lluvias en Zulia, ha intentado comunicarse infructuosamente con Rosales, por lo que lamentó que ahora no tienen «un protector del pueblo del Zulia a quien llamar, para decirle váyase para allá».

Del grupo de gobernadores, Rosales es quien ha sido más cauteloso en sus declaraciones respecto a Maduro y sus funcionarios. Además, no ha dejado de lado sus aspiraciones de cara a las Presidenciales de 2024.

Una oposición fragmentada y aislada busca ruta para el cambio

 

Primarias presidenciales, elecciones para definir el liderazgo, cuerpo colegiado que lidere, son algunas de las fórmulas que plantea el policromático liderazgo opositor, que se muestra incapaz de debatir en forma armoniosa entre ellos mismos. Ante la descoordinación, un outsider podría enarbolar la bandera unitaria

@Reyestheis

 

Cinco meses han pasado de las elecciones regionales en Venezuela y los líderes de los partidos de la oposición no han podido ni siquiera reunirse para analizar sus implicaciones y evaluar lo ocurrido.

La relación entre las cúpulas opositoras es agreste. Los señalamientos mutuos en la fase previa de los comicios entre Henrique Capriles, Julio Borges, Juan Guaidó, Leopoldo López, Henry Ramos, Henri Falcón y María Corina Machado develaron no solo las diferencias, sino la desconfianza –por decir lo menos- que existe entre ellos.

La ciudadanía toma nota de las rencillas. Por eso, ante este clima, no es de extrañar que, a pesar de que según cifras de Delphos (del 2021) quienes desean un cambio de Gobierno representan un 85% del país, las cifras de apoyo a los partidos y sus líderes son exiguas. 

Hoy no existe una plataforma unitaria consolidada de la talla de la Coordinadora Democrática o de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que llevó a la oposición a un triunfo sonoro en las parlamentarias de 2015. 

Entretanto, una parte de los líderes partidistas opositores pretende sentarse a dialogar con el régimen de Nicolás Maduro, pero no parecen tan dispuestos a hacerlo entre ellos mismos. 2024 es el año pautado, por los momentos, para unas elecciones presidenciales.

Lo que los une

“Siempre empezamos por las diferencias y no por los puntos que no unen. Hay quienes creen que la unidad se decreta con unas elecciones”, La  frase corresponde a Freddy Superlano, dirigente de Voluntad Popular, quien tras resultar favorecido por el voto para ser gobernador del estado Barinas el 21 de noviembre, su triunfo fue desconocido por una medida judicial, pero se convirtió en un factor clave para la victoria posterior de Sergio Garrido en esa entidad.

“El 21 de noviembre fue la mayor prueba de la fragmentación, con la excepción de Barinas”, asevera Superlano. Indica que una de las grandes enseñanzas de la elección en ese estado llanero “tiene que ver con el reconocimiento”, porque “Parece que nadie reconoce el liderazgo de nadie y ese es un problema”.

Dice que en Barinas comenzaron por entender y reconocer que los liderazgos locales había que respetarlos y no la imposición de cuotas de los partidos políticos. “Eso es lo que más daño le hace a la oposición, porque las cuotas partidistas muchas veces no están consustanciadas con la realidad”, señala.

Asevera que las diferencias más profundas están en las cúpulas opositoras. “En los cuadros medios y en la base la gente tiende a unirse más rápido, porque sus egos son más pequeños”, sostiene.

Superlano lamenta lo ocurrido en las regionales. “Yo no he visto la primera gran discusión por los resultados del 21 de noviembre. Creo que en vez de ganar 3 gobernaciones, había escenarios para ganar 14, pero no fuimos capaces ni siquiera de articular un comando de campaña nacional”.

Señala que una fecha tampoco es un factor de unificación. “Algunos ya dan por sentado que es 2024, otros pensamos que hay que empujar para que sea antes”, indica. Alega también que el Gobierno «tiene que tener algo de presión para que fije una fecha en el marco de un acuerdo, porque un día dice que –las elecciones presidenciales- son en 2024 y otro día dice que puede ser”.

El dirigente de VP considera que, como la mayor parte del liderazgo coincide en que la ruta es electoral, hay que prepararse para ella. 

Plantea que para este escenario la mejor opción es que se escoja un cuerpo colegiado de varios líderes que le den conducción a la oposición en la toma de decisiones, que escoja una comisión para las primarias, que se organicen los comandos de campaña, pero además, se genere un proceso de  organización y entendimiento entre los factores políticos.

Dice que la tarea es estar prevenidos para cualquier escenario, como qué hacer en caso de que inhabiliten un candidato o si cambian la fecha. “Entonces hay que establecer un cuerpo colegiado que tome esas decisiones”, resalta.

 

Primarias opositoras

El vicepresidente de Acción Democrática (AD), Édgar Zambrano, también se muestra crítico con lo ocurrido en las regionales.  “La oposición inteligentemente tiene que verse en el espejo de Barinas”, señala.

Cuestiona que hasta el 21 de noviembre pasado los sectores adversos al régimen de Maduro estuvieron “mirándose el obligo, no tuvieron la inteligencia para observar el país y tomaron sus decisiones en torno al parcelamiento de la política y eso no resuelve el problema nacional”. 

Considera que se necesita una “política coherente y una estrategia elaborada frente a quien controla todos los poderes, los organismos de seguridad y va a luchar por mantenerse en el poder”.

El análisis de Zambrano toma en cuenta las variables exógenas. Comenta que Venezuela está en el medio de una confrontación de carácter geopolítico entre superpotencias como Rusia y Estados Unidos, pero que esta realidad puede abrir oportunidades al Gobierno y a la oposición. 

Piensa que si Estados Unidos, en su intento de preservar sus reservas petroleras observa que la producción de Venezuela puede ser útil para sus intereses, es posible que “la presión de Washington ceda en el tema energético con Venezuela”.

Entonces, un cese de las sanciones podría ocasionar –según Zambrano- un efecto aguas abajo, ante la opinión del Gobierno que ese cambio y la mejora en las finanzas podrían contribuir a recuperar su situación política y por consiguiente la adhesión de carácter electoral.

En ese sentido, considera que el liderazgo opositor debe prepararse para unas elecciones presidenciales.

“Tenemos que visualizar una estrategia que parte con la elección de un candidato o candidata que enfrente la propuesta del Gobierno. Ese candidato que emane de esa consulta popular debe ser acatado por todos los sectores de la población venezolana, porque la oposición no puede seguir secuestrada por los factores anárquicos, que no han dado un ganar-ganar desde que Chávez irrumpió”.

Zambrano, quien lanzó en febrero pasado el nombre de Henry Ramos Allup como aspirante a la Presidencia, opina que en esas elecciones deben contarse quienes tengan el músculo político, la adhesión de fuerzas y que respalden un programa de Gobierno. 

El dirigente de la tolda blanca destaca que se necesita una estrategia de unidad nacional “donde se abandone los egos, los caprichos, pensemos hacia adelante y reconstruyamos a Venezuela”.

Piensa que, a pesar de las diferencias, debe prevalecer la “voluntad política y democrática”. Señala que hay que privilegiar al país y que la violencia no fue un mecanismo resolutivo:

“La amenaza de la llegada del Hombre Araña, de Superman, de Aquaman y de otros que venían a resolver el problema venezolano no existió ni existirá, porque los temas del país los tienen que solucionar los venezolanos con inteligencia política, dejar de pensar en pajaritos preñados y retomar la política”, recalca.

Considera que “entre más complejas son las cosas, más factibles son las soluciones” y que “La política nos trajo a estos lodos, y la política debe llevárselos”.

Elegir un líder y no un candidato

En noviembre pasado la dirigente María Corina Machado, coordinadora nacional de Vente Venezuela, propuso al país la convocatoria de unas elecciones, pero no para seleccionar un candidato presidencial, sino el liderazgo que conduzca al país a un cambio político. Su único objetivo sería coordinar fuerzas para “derrotar a la tiranía”.

Machado entiende que la actual conducción política “ha defraudado al pueblo doblándose y quebrándose cuando tenía que rematar”, así lo planteó a través de un video publicado a finales del año pasado en sus redes sociales.

 

“Para lograr un resultado diferente tenemos que cambiarlos. ¿Tú quieres que continúe el G-4 y esos cuatro partidos, o quieres algo totalmente distinto?”, preguntó.

El analista político Carlos Blanco ve con buenos ojos una propuesta como esta. Señala que la situación de la oposición se ha deteriorado, así como su legitimidad y representatividad. “Lo que representó Guaidó y su gobierno interino se ha evaporado, básicamente, por los errores cometidos por él, el G4 y la directiva de la Asamblea Nacional”, indica.

Dice que lo que ha quedado es una sensación de desencanto respecto a la oposición “Lo que ha permitido que el régimen y los sectores que cohabitan con él tomen ventaja y articulen el relato de la normalización del país”.

Plantea que es necesario construir una nueva dirección política. Dice que uno de los métodos que se ha usado y que ya no sirve, es poner a los mismos y “agregarle algunos aditamentos, darles otro nombre”:  “El mismo equipo, sacando y metiendo fichas, ha pretendido presentar una cara nueva que no es tal”.

Blanco cuestiona que se ha usado la distribución porcentual que sacaron los partidos en las elecciones parlamentarias de 2015  “como una franquicia para que, quienes hace 7 años tenían representación, sigan usando y abusando, como si esa representación la tuvieran hasta el sol de hoy”.

Acota que basta conversar con los ciudadanos para saber que eso no es verdad. “Todo esos partidos están divididos y han estallado como granadas”, asevera.

Considera absurdo llamar en estos momentos a unas primarias para seleccionar a un candidato presidencial. Dice que eso significa en la práctica, que si la elección es en 2024, darle una garantía de estabilidad a Maduro por 3 años.

Por ello, propone que se constituya un grupo de ciudadanos que sea reconocido y respetado en su conjunto por todos los factores políticos y sociales con capacidad de convocar a todos para participar en una elección, cuyo fin sea conducir al país para la conquista de la libertad y la democracia.

“Sugiero un grupo de personalidades independientes, como Arnoldo Gabaldón, Werner Corrales, Luis Ugalde, Humberto Calderón, Diego Arria, Carlos Ortega o Asdrúbal Aguiar, que pueda constituirse en una instancia respetada por todos para diseñar una propuesta al país, discutida por todos los factores y permitir una solución de conjunto”, indicó.

La propuesta Guaidó

En febrero pasado el presidente de la Asamblea Nacional de 2015 y reconocido como presidente interino de la República por varios estados, Juan Guaidó, hizo una propuesta contentiva de 4 elementos, cuyo plan denominó “Salvemos a Venezuela”.

“Salvemos Venezuela es una iniciativa para lograr elecciones presidenciales libres y justas lo antes posible. Hoy le doy la absoluta certeza a los venezolanos de que vamos a derrotar a la dictadura”, indicó el 15 de febrero en rueda de prensa.

El plan se resume en cuatro: puntos

  • 1. Vuelvan caras contra la resignación: retomar organización/movilización interna.
  • 2. Mejorar la coordinación internacional y apoyo a la Corte Penal Internacional (CPI)
  • 3. Reimpulsar el proceso de diálogos en México y
  • 4. Ampliar y fortalecer la unidad: elección de base para que los venezolanos elijan liderazgo de las fuerzas democráticas.

Hay que destacar que ninguno de los principales partidos de la oposición como AD, PJ y UNT envió a representantes para acompañar a Guaidó durante las actividades de lanzamiento del plan, lo que confirma el estado de las relaciones entre estos factores políticos.

Guillermo Tell Aveledo es doctor en Ciencias Políticas y en un artículo titulado “Venezuela: ¿se abre un nuevo capítulo para la oposición?” para el portal Diálogo Político, de la Fundación Konrad Adenaur, escribió: “La fórmula del Gobierno interino no parece ser capaz por sí sola de liderar una reorganización”.

Añade que esa distancia, «sin una vocería colectiva que declare objetivos comunes,» refleja el problema central de la oposición venezolana: «La falta de una visión estratégica de reglas de decisión y coordinación comunes. Pese a que el mandato de Juan Guaidó fue prorrogado un año más, las dudas sobre la efectividad de este mandato, sin mencionar las críticas a las acciones, viabilidad y legitimidad de la continuidad del Gobierno interino, permanecen vigentes, aunque soterradas”.

Concluye que la unidad opositora “requiere la claudicación de ambiciones y de orgullos, pero también la conciencia de los errores acumulados. Es decir, no hacer de la renovación un concurso entre liderazgos debilitados para que el menos rechazado determine por sí mismo el destino de la lucha democrática en el país”.

Cuesta arriba

Benigno Alarcón es el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Considera difícil que se pueda tener una oposición totalmente cohesionada, como en 2015. Destaca que hay oposiciones con estrategias e interés diferentes y muy visibles.

“Tenemos la oposición que está liderada por el Gobierno Interino, cuyo interés es tan pronto como sea posible, generar una transición política. Esta oposición no está en el ánimo de conciliar con el Gobierno, ni de llegar a un acuerdo de cohabitación o convivencia”. 

Otro tipo de oposición sí tendría una propuesta de cohabitación con el Gobierno, “tratando de llegar a un acuerdo que les permita seguir compitiendo políticamente, pero pareciera que no están enfocados en producir una transición política en el corto o mediano plazo”. 

Una tercera tipología estaría representada por elementos que «no son oposiciones». «Solo buscan un espacio para la existencia política, bien sea porque no lo han tenido o porque lo tuvieron en algún momento y lo perdieron, como los actores de la mesita (Alianza Democrática)”, comenta. 


Señala que el único asunto donde hay algún nivel de consenso es el de la ruta electoral para las presidenciales y que la mayoría apunta hacia el 2024 “ya que quienes quieren algo antes de esa fecha no tienen una propuesta factible que pueda adelantar ese proceso y no pareciera que el Gobierno tenga una inclinación a permitir un acuerdo que signifique una salida antes de 2024”.

Sobre las posibilidades de unas elecciones primarias para escoger un candidato, Alarcón dice que no está muy claro que todos quieran hacerlo. “Si las primarias fueran mañana, unos candidatos tienen más posibilidades que otros y esos que tienen menos posibilidades seguramente dirán que no tiene sentido, que hay que esperar que esté más cerca la elección, y tendrían algo de razón porque un candidato se puede desinflar de aquí a 2024 o puede ser inhabilitado”.

Añade que si los comicios se hacen pronto “sería una participación entre maquinarias y no de participación de la mayoría de los opositores, pero si lo acercas más a la elección, probablemente haya una mayor participación del elector opositor”.

El otro aspecto a dilucidar son las reglas de juego. “Si tienes unas primarias donde todo el que esté inhabilitado no puede participar, sacas de la carrera a Capriles, Guaidó, a Leopoldo López y a una buena parte de los candidatos”, advierte. 

El académico dice que pareciera que va haber varios bloques de oposición. “La pregunta es si esos bloques van a estar dispuestos a competir entre ellos en una primaria, respetar el resultado y trabajar por el que quede como candidato”.

La importancia de la unidad

Pero la realidad de la fragmentación atómica de la oposición parece ir en contravía de la expectativa popular. El profesor Benigno Alarcón destaca que aunque la gran mayoría de los venezolanos desea un cambio político, no se identifica con las organizaciones de este tipo. “Hay una desconexión entre el ciudadano y todos los partidos. La gente reclama a la oposición es unidad”, asegura.

Dice que cuando se plantea en cualquier encuesta o grupo focal si votaría por el Gobierno o la oposición, la mayoría dice que por la oposición, “pero hablan de una plataforma unitaria. No hablan de PJ, VP o AD. La gente aborrece la falta de unidad, pero muy pocos respaldan a algún partido”. 

Agrega que los venezolanos quieren una alternativa y una plataforma que hoy en día no la hay, y que “luce cuesta arriba formarla, a menos que todos se vayan a una primaria, y que terminen respaldando al que triunfe”.

Ante estas diferencias, sostiene que el escenario está abierto para la aparición de un outsider. Una figura que está fuera del estatus quo y que en estos momentos no está en el radar político. Indica que si esa persona es percibida como representativa de los intereses de la gente y con un discurso alineado con la mayoría “puede terminar arrasando en una primaria”.

Por su parte, Freddy Superlano insiste en la necesidad de echar los egos a un lado. Considera que el acercamiento entre factores de la oposición “Se está tejiendo poco a poco”.  “No es obligado que la gente se quiera, pero estamos obligados a entendernos, porque si perdemos la oportunidad de 2024 esto serán 20 años más (de control chavista-madurista)”.

Influencia rusa en Venezuela: Menos económica y más geopolítica
La alianza ha venido perdiendo fuerza en varios ámbitos de acción y de ser un nexo vivo con diversas áreas estratégicas de acción e inversión en lo financiero, energético, militar y geopolítico, hoy lo que representa mayor importancia es este último plano

@Reyestheis

El nexo entre Rusia y Venezuela ha estado lleno de altibajos. Ha pasado de ser solo una relación cordial diplomática, a convertirse en un nexo con grandes intereses en distintos frentes y luego, con la crisis económica y sanciones de los Estados Unidos, su trascendencia se ha resentido.

Antes de 1999 Venezuela formaba parte del área de influencia geopolítica y económica de los Estados Unidos. Pero Hugo Chávez llegó al poder y los intereses de Moscú y Caracas comenzaron a coincidir.

Rusia buscaba tener un pie en América Latina distinto a la relación con Cuba y vio en el presidente Chávez un líder con quien tener esa relación especial”, explica el doctor en Ciencias Políticas Carlos Romero, autor del libro Jugando con el Globo. La Política Exterior de Hugo Chávez.

Agrega que la llegada de la Revolución Bolivariana al poder coincide con la vuelta al activismo de la política exterior rusa, luego de pasar lo que ellos mismos llaman una década perdida, a raíz de la disolución de la Unión Soviética cuando perdieron interés geopolítico.

“A partir de 2001 Putin comienza a hablar de que el mundo es multipolar, que Rusia y China tienen un papel que jugar con los EEUU. Rusia comienza con una política exterior activa de expansión en su territorio y en los territorios que formaron parte de la Unión Soviética y activa también con países de Europa occidental para colocarse como un actor fundamental en el escenario internacional y coincide con el presidente Chávez, que busca afanosamente deslindarse de Estados Unidos y de occidente””, dice Romero.

Los nexos se estrecharon con las visitas a Venezuela de los presidentes rusos Vladimir Putin y Dmitri Medvédev, mientras Chávez viajó varias veces a Moscú a reunirse con sus homólogos. Entonces se concretaron acuerdos en distintas áreas: Energéticos, con la asignación de amplios ámbitos en el área petrolera a Rusia, financiera: con préstamos importantes a Petróleos de Venezuela, militar, con millonarias compras de equipamiento para la Fuerza Armada y hasta nuclear, con un acuerdo en 2010 que nunca llegó a materializarse para estudiar la instalación de plantas de este tipo de energía en territorio venezolano.

Pero las cosas cambiaron. Evan Ellis, profesor de investigación de América Latina en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los EEUU, en un artículo reciente sobre la influencia rusa en Latinoamérica describió la situación bajo el gobierno de Nicolás Maduro.

 “A medida que se profundizaba la crisis política y fiscal del régimen venezolano y disminuía su capacidad para pagar sus cuentas, el compromiso militar de Rusia pasó de la compra de nuevos artículos finales al mantenimiento, las actualizaciones, la capacitación y otros tipos de apoyo”, comentó.

Agrega que en el sector del petróleo, “aunque prácticamente todas las compañías petroleras de Rusia buscaron posiciones en el país durante la era de Hugo Chávez, incluidas Gazprom, TNK, Lukoil y Surgutneftegas, los problemas en el sector finalmente llevaron a todas a retirarse”.

Giovanna De Michele es internacionalista y magíster en Seguridad y Defensa. Señala que desde el punto de vista económico, no cree que Rusia sea muy importante para Venezuela.

«Rusia no está en las condiciones de adoptar a Venezuela como lo hizo la Unión Soviética con Cuba”, opinó.

Pero sí considera que Venezuela es una pieza importante para los intereses geopolíticos de Rusia en la medida que ayuda a Vladimir Putin a aproximarse a uno de sus grandes retos, “que es reposicionar a su país con el poder y la presencia que en otras épocas tenía la Unión Soviética”.

“Venezuela será importante para Rusia en la medida que le permita llegar cerca de los intereses de EEUU. Posicionarse en un espacio natural de los EEUU en un país como Venezuela, con una ubicación privilegiada”, asegura De Michele.

Añade que, para Venezuela, desde el punto de vista político, Rusia puede representar votos favorables, por ejemplo en las Naciones Unidas, mientras ayuda a la administración de Nicolás Maduro a disminuir la percepción internacional de aislamiento. “Para un gobierno que se ha ido deslegitimando, contar con el apoyo de Rusia no es poca cosa”, asevera.

De la venta al mantenimiento

Andrei Serbin Pont es analista internacional y director de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES) un tanque de pensamiento regional constituido por centros de investigación, organizaciones no-gubernamentales, asociaciones profesionales y fundaciones, que promueven la investigación económica y social en América Latina y el Caribe

Explica que Venezuela fue uno de los primero compradores de equipamiento militar ruso durante varios años consecutivos. Ese era un beneficio muy importante para la industria militar rusa que necesitaba posicionar productos y tener los contratos para el mantenimiento y sostenimiento del sistema de armas.

Según el profesor Ellis, desde 2006 hasta la muerte de Hugo Chávez en 2013, Rusia vendió más de $11 mil millones en armas a Venezuela, incluidos tanques T-72, vehículos blindados BMP-3 y BTR-80, cazas Su-30, Mi-17 y helicópteros Mi-35, y otros artículos militares finales, lo que convirtió a Venezuela, con mucho, en el mayor socio militar de Rusia en la región.

Para Serbin Pont, Venezuela le permitió a Rusia la posibilidad de mantener una presencia molesta para los EEUU a bajo costo, ya que hizo buenos negocios con Caracas en materia de equipamientos militares y todavía sigue pagando por el mantenimiento y servicios a los mismos, además de los acuerdos en el ámbito extractivo como el petrolero.

Sobre la presencia de militares rusos en el país, señala que desde que se hizo la adquisición del armamento, hay personal ruso en Venezuela dedicado a las tareas de mantenimiento, que por los contratos firmados han convertido a Venezuela en dependientes de Rusia en esta labor.

Agrega que lo que hemos visto más reciente es la presencia de personal en tareas de soporte técnico para las Fuerzas Armadas, como la puesta en funcionamiento del sistema de misiles antiaéreos S300 hace 2 años, que estaba inoperativo. Dice que la necesidad del apoyo ruso en la materia se incrementa por la falta de recurso humano capacitado de la Fuerza Armada venezolana, porque parte del mismo se fue del país.

Pero ahora, según el director de CRIES, se ha visto alguna presencia militar operativa. “Cuando en Apure el año pasado vimos que se estaban usando los drones rusos o que había personal ruso en la unidad de los Caribes (en La Victoria, población del mismo estado)”.

Agrega que la provisión de medios y la capacitación se vuelve importante este año en la medida en que es prioridad establecer nuevamente el apresto operacional de la Fuerza Armada.

Muchas reservas y poco petróleo

En el área petrolera ocurrió algo similar al tema militar. Un inicio de muchas expectativas con fuertes inversiones rusas, que fueron desapareciendo en el tiempo.

El economista Francisco Monaldi, doctor en Ciencias Políticas y director del Programa de Energía para América Latina de Rice University, explica que si bien Rusia es el accionista extranjero principal de Pdvsa en términos de reservas internacionales, lo que producen las empresas chinas y Chevrón están por encima de las rusas.

Explica que cuando China empezó a dejar de prestar dinero a Venezuela, el presidente de la empresa rusa Rosneft, Igor Sechin, se “metió de cabeza en el país”. Entonces, le dieron unos créditos muy importantes a Pdvsa y dos participaciones en la Faja de Orinoco y otro proyecto de crudo convencional. También se le asignó parte del Proyecto Cristóbal Colón de gas. “Rosneft pasó ser un socio muy importante”, señala.

En febrero de 2020 una filial de Rosneft Trading fue sancionada por los Estados Unidos por comercializar el crudo venezolano y un mes después la empresa anunció en un comunicado su decisión de vender todos su activos en el país a una empresa del Estado ruso: Roszarubezhneft.

“Esa empresa es de papel, no tiene capacidad. Lo que me dicen es que sigue siendo manejada por la misma gerencia de Rosneft y que los proyectos de gas no se los entregaron a esa empresa”, dice Monaldi.

El analista explica que, a pesar que los rusos son los principales tenedores de reserva de hidrocarburos en Venezuela después de Pdvsa, están haciendo muy poco en términos de producción. “El mejorador de Petromonagas que es el que ellos manejan, entiendo que hasta diciembre no estaba operando y la producción en ese campo está muy por debajo de su capacidad. Produjo 64 mil barriles el año pasado, menos de la mitad de lo que debería producir”.

Sobre las razones por las cuales Rusia no está invirtiendo para elevar la producción en Venezuela, Monaldi tiene dos hipótesis: “Hay una versión de que Putin le dijo a Sechin ´te metiste en un desastre en Venezuela por lo que pasó en la industria petrolera con la sanciones. Cuando termines de cobrar esa deuda no metes un dólar más en Venezuela´. Esa es una versión que he escuchado de fuentes bien informadas”, señala el experto.

La otra versión es que, cuando se dieron las sanciones, los rusos, preocupados por las consecuencias de las mismas, decidieron no hacer más inversiones.

“Pero era una decisión que tenía bajo costo porque la producción de ellos en Petromonagas perdía plata en operaciones, porque se vendía el crudo en menos de 10$ y no se cubría los costos de producción. Entonces, tenía sentido que abandonaran el proyecto. No tenía sentido meterse en problemas con los americanos para perder plata. Este año la historia es diferente, porque el precio del petróleo ha estado alto y si producen y venden sería un buen negocio”.

Por otra parte, Monaldi explica que buena parte del petróleo venezolano termina en China por los caminos vedes y en refinerías independientes. “Entonces, es difícil para la empresa cobrarse su parte por todo ese mecanismo corrupto y opaco”.

Acota que también los rusos han estado impulsando reformas a la Ley de Hidrocarburos y facilidades tributarias en Venezuela, que no han conseguido.

“Ellos entraron más por una oportunidad geopolítica, porque Chávez los estaba invitando. Los rusos no necesitan petróleo, son el segundo productor más grande del mundo. Chávez le estaba ofreciendo un negocio muy atractivo porque los quería de socios y porque para Rusia, Venezuela es importante para meterle el dedo en el ojo a EEUU y decirles a los americanos ´si se meten en Ucrania, nosotros estamos en Venezuela, Cuba, y Nicaragua´. Eso es lo que hace que los rusos no se vayan en la parte petrolera de Venezuela. Pero por otro lado, no parecieran estar interesados en invertir. Si se dieran los cambios legales y tributarios y los precios del petróleo siguen altos es posible que veamos algo de inversión en las áreas que antes tenía Rosneft”, explicó.

Los rusos también han obtenido algunas concesiones en el arco minero para la exploración y explotación de oro y diamantes.

El manual del autócrata

Un ámbito de acción del que se habla menos en esta alianza Rusia-Venezuela es el del tema comunicacional para soportar los Gobiernos autoritarios que dirigen estos países. Un sector que si bien no es productivo en términos de dinero, sí es estratégico para el Kremlin y Miraflores.

Iria Puyosa es investigadora en comunicación política, especializada en estudios sobre desinformación y guerra informativa en redes sociales y aplicaciones de mensajería. Actualmente, es Investigadora Senior en el Digital Forensic Research Lab del Atlantic Council.

Comenta que Venezuela y Rusia han estado colaborando en temas de comunicación, ligados a diplomacia pública y narrativas políticas desde 2005 y que al menos entre 2005 y 2014 hubo coincidencias en las líneas informativas de los canales Telesur y Russia Today (RT) de ataque a Estados Unidos y a la democracia liberal.

Considera evidente que «ha habido un intercambio de know-how en desinformación y guerra informativa”, aunque no resulte tan evidente que exista una coordinación operativa.

“Rusia ha desplegado campañas favorables a Maduro en sus medios oficiales, especialmente en RT en Español y en Twitter, en momentos puntuales de crisis política en los cuales el régimen chavista estaba bajo fuerte presión, como fueron Mayo-Junio de 2017 y Enero-Febrero 2019”, explica.

También se ha podido observar –apunta- un amplio despliegue del aparato comunicacional del chavismo (incluyendo sus redes en Twitter y el canal Telesur) para favorecer a Rusia en la «guerra de las vacunas», apoyando el uso de la vacuna Sputnik contra el covid-19 y difundiendo información que cuestionaba la eficacia de las vacunas desarrolladas en Europa y Estados Unidos.

Puyosa destaca además la “coordinación en las comunicaciones de Rusia y Venezuela en relación con el conflicto armado en la frontera entre Colombia y Venezuela, que involucra al ELN y a las disidencias de las FARC” y dice que es posible que “veamos más colaboración comunicacional entre Rusia y Venezuela en la medida en que agrava el conflicto en Ucrania”.

En este sentido, la experta indica que “Rusia continúa insistiendo en poner en agenda la posibilidad de despliegue militar ruso en el Caribe, usando Venezuela y Nicaragua como bases, si Estados Unidos actúa en apoyo a Ucrania” y que aunque “No parece que estén dadas las condiciones para un inmediato despliegue militar ruso en nuestros países, sí es probable que se siga manejando comunicacionalmente como amenaza”.

El uso de las redes sociales con la presencia de noticias falsas e intervención en el debate público, así como el uso de mecanismos para bloquear portales electrónicos con contenido incómodo para estos regímenes, parece formar parte de esta especie de manual compartido, incluso con alguna coordinación.

La experta recuerda que Twitter hizo públicas evidencias de que cuentas venezolanas actuaron en una campaña en esa red coordinada por la Agencia de Internet de Rusia que buscaba acentuar la polarización entre activistas de Black Lives Matter y la población blanca de Estados Unidos, durante la campaña electoral para el Congreso de 2018. “Pero, esa fue una campaña pequeña y de poca incidencia real. Pareciera haber sido más bien un ejercicio o experimento de coordinación”, aclara.

Por otra parte, portales electrónicos de noticias en Venezuela como Runun.es han sido objeto de bloqueos debido a múltiples intentos de acceso que han provenido de Rusia. Uno de estos casos ocurrió en mayo de 2019, cuando el sitio web sufrió un ataque después de publicar un estudio sobre el desempeño de las Fuerzas de Acción Especial de la Policía Nacional Bolivariana.

La intervención de los hackers rusos para favorecer los intereses de los aliados del Kremlin ha sido bien documentada en distintas partes del mundo. En Estados Unidos, Rusia se valió de herramientas de microsegmentación, big data y fake news a través de las redes sociales, fundamentalmente en Facebook, para aprovechar los temores y dudas subyacentes en el estadounidense y así beneficiar las aspiraciones de Donald Trump. Además, a los rusos se le atribuye la filtración de miles de correos electrónicos de la entonces aspirante demócrata Hillary Clinton, que afectaron sus posibilidades de triunfo a pocos días de la elección.

Un estudio realizado por el Gobierno chileno detectó que muchos de los mensajes que se divulgaron por las redes sociales durante las intensas protestas que se vivieron en esa nación en 2019 provinieron de Moscú y de Caracas.

El estudio, divulgado por la Tercera de Chile, explica que 43.129 tuits surgieron desde Venezuela, impulsando etiquetas como #RenunciaPiñera y que “de diez tuits generados fuera de Chile, aproximadamente seis provienen de Venezuela”.

El Gobierno de Estados Unidos también llevó un seguimiento del asunto, y puso su lupa sobre el comportamiento de Rusia. El informe de Washington, en manos del Gobierno chileno, detectó que de los 64.838 tuits revisados en torno a las protestas antigubernamentales en ese país, un 9% se originaron en cuentas “probablemente vinculadas” al Estado ruso.

Por otra parte, un estudio de la Universidad de Oxford, con el título “ The Global Disinformation Order 2019 Global Inventory of Organised Social Media Manipulation” (La Orden Mundial de Desinformación 2019 Inventario Global de Manipulación Organizada de Redes Sociales), aseguró que Rusia y Venezuela se suman a China, India, Irán, Pakistán y Arabia Saudita como los líderes en el uso de Twitter y Facebook para desinformar.

¿Reanimación del nexo?

En plena crisis que amenaza con un desenlace bélico en Ucrania, el viceprimer ministro ruso Yuri Borísov llegó este 16 de febrero a Caracas y se reunió con Nicolás Maduro y otros altos funcionarios de Venezuela.

Tras el encuentro, Maduro señaló: «Hemos ratificado el camino de una poderosa cooperación militar entre Rusia y Venezuela para la defensa de la paz, de la soberanía, de la integridad territorial, una poderosa cooperación militar».

Sin dar detalles al respecto, dijo que el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, «tiene instrucciones precisas», así como «todo el estado mayor superior».

Sobre el conflicto con Ucrania, Maduro mostró su solidaridad plena: «Rusia cuenta con todo el apoyo de la República Bolivariana de Venezuela en la lucha que está dando para disipar las amenazas de la OTAN y del mundo occidental. Rusia cuenta con todo el apoyo de Venezuela para disipar todas las amenazas y para que Rusia siga siendo un territorio de paz», comentó.

En la sede de Petróleos de Venezuela se reunió la Comisión de Alto Nivel de los dos países. El ministro de Petróleo y presidente de Pdvsa, Tareck El Aissami, aseveró que sostuvieron una “fructífera” reunión de trabajo con la delegación rusa que viajó al país que les ha permitido “seguir evaluando y ensanchando” los alcances de la cooperación “virtuosa” con Moscú.

A pesar de la falta de inversión de Rusia en el sector petrolero, Borisov indicó que actualmente la cooperación entre los dos países es “más importante que nunca”.

 

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El liderazgo juvenil no esperará a 2024 para dar la lucha política
Dirigentes jóvenes desde distintos frentes trabajan en alternativas para crear una fuerza social que impulse el cambio político, mientras se preparan para asumir el liderazgo en la Venezuela poschavista

@reyestheis

 

Líderes políticos y estudiantiles están buscando fórmulas para retomar la vanguardia de la lucha política contra el régimen de Nicolás Maduro y sacudir la desesperanza y la inacción que se ha apoderado de la población.

Sairam Rivas es la secretaria juvenil nacional de Bandera Roja y representante estudiantil ante el Consejo Universitario de la Universidad Central de Venezuela. Con 28 años de edad, recibirá pronto su título de licenciada en Trabajo Social, mientras coordina la organización Luchamo, que es un proyecto de participación e incidencia pública de niñas, niños y adolescentes. 

“La juventud siempre ha jugado un papel importante en los cambios de regímenes dictatoriales”, comenta. Dice que a este sector históricamente le ha tocado la organización y la creación de una fuerza de base que contribuya al debilitamiento de los mismos.

La participación de la juventud para motorizar fuerzas de expresión del descontento popular y para impulsar las maquinarias políticas ha sido clave para la obtención de triunfos opositores en Venezuela. 

En 2007, el liderazgo estudiantil universitario se puso de pie en contra del cierre del canal RCTV.  Ese año fue un factor fundamental en la movilización y defensa de voto que permitió el rechazo al proyecto de reforma constitucional impulsada por Hugo Chávez. Los líderes de aquel movimiento -igual que en la epopeya de la generación del 28 que enfrentó a Juan Vicente Gómez- se convirtieron en dirigentes fundamentales de los partidos políticos. 

Más tarde, en 2014, los jóvenes se lanzaron a las calles a protestar en unas jornadas que fueron reprimidas con una violencia extrema por los cuerpos de seguridad del Estado.  Un año más tarde, la oposición obtenía, con el impulso de la sangre joven, una sonora victoria en las elecciones de la Asamblea Nacional.

Hoy la situación es otra. “Venimos de un proceso de desmotivación, de desmovilización, se mantiene la incertidumbre. Es necesario construir una lucha por unas elecciones libres, justas y presidenciales y eso requiere, en las condiciones de dictadura, la construcción de un gran movimiento, de una fuerza social de base. Allí la juventud tiene mucho que aportar”, indica Rivas.

 

La secretaria juvenil de Bandera Roja comenta que el liderazgo estudiantil, juvenil de los partidos y de organizaciones que trabajan con los jóvenes han venido conversando y acordando un plan de acción unitario.

“No podemos seguir depositando todo en el plano internacional, donde no se genera ningún proceso de movilización social. Tenemos unas elecciones presidenciales en 2024. Estamos de acuerdo que no nos podemos quedar de brazos cruzados hasta ese año,  sino que tiene que haber un proceso de movilización profundo de la sociedad, que pueda generar un escenario de lucha previo y de cambio político en el país antes de 2024, pero si llegamos a 2024 también debemos llegar con una fuerza social de base”, expuso.

Partida en cero

La desmovilización en los sectores jóvenes tiene unas razones claras. La pandemia y la situación presupuestaria de las universidades han impactado en el movimiento estudiantil –explica Rivas- y añade que la juventud de los partidos también se ha visto debilitada.

Por eso, considera que es prioridad el trabajo de los movimientos estudiantiles de educación media, universitarios y de la juventud partidista. “Un fortalecimiento que se dé en medio de la lucha, que permita ese empuje de acciones para lograr la salida del régimen y visibilizar la situación que actualmente vivimos”. En ese sentido, considera necesario la unidad entre los distintos movimientos juveniles, que permita una coordinación para la acción. Eso es parte de los acuerdos a que han llegado.

Formación para conducir el país

Pero los sectores jóvenes no solo están dispuestos a poner la carne en el asador en los nuevos escenarios de lucha política, también se preparan para asumir el poder.

El Foro Permanente de Juventudes es una iniciativa que busca que las distintas manifestaciones de liderazgo joven interactúen y se puedan generar procesos de innovación política. Son jóvenes que hacen liderazgo político, estudiantil, emprendedor, cultural, feminista, de sociedad civil, comunitario, internacional y religioso. Su directora es la abogada María José Brito de 26 años de edad. Explica que buscan elevar la participación de la juventud y sus niveles de impacto social. 

Dice Brito que en el Foro están trabajando “por la gobernabilidad democrática del poschavismo”. Añade: “Estamos visualizando los cambios que Venezuela necesita en materia de políticas públicas, de transformación social, de empoderamiento de la juventud”.

Señala que ya la iniciativa comienza a dar resultados: De 900 jóvenes que han formado, 40 fueron postulados como candidatos a concejales y diputados en las elecciones del 21 de noviembre pasado.

Explica que los resultados de esos comicios, cuando el chavismo obtuvo una mayoría de cargos a pesar de estar debilitado, los llamó a la reflexión: “Dijimos, tenemos que ponernos los pantalones e ir para adelante”, comenta. 

La joven abogada indica que están estudiando “cómo podemos dentro de la juventud mitigar los efectos de la fragmentación y la polarización, no solo para construir democracia, sino para que esta sea sostenible”.

Brito asevera que los ciudadanos “tenemos un mandato constitucional: que la soberanía reside en el pueblo” y que por ello es necesario “internalizar la importancia vital de nuestro liderazgo para los cambios”.

Rayos X del joven venezolano

Pero la decepción de la juventud con la política en Venezuela constituye un serio problema de cara a las aspiraciones de redemocratización del país

Tal desconexión está avalada con datos duros. En octubre, pasado la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) reveló los resultados de la Encuesta Nacional sobre Juventud (ENJUVE) 2021.  De la misma se desprende que la mayoría de los jóvenes no tiene interés en participar en organizaciones de carácter político: solo 30,3% de los encuestados dijeron tener confianza en los partidos (un nivel que cayó 17 puntos respecto a 2013, cuando se efectuó la primera encuesta) y 60% tiene poco o ningún interés en la política. Por autodefinición, los chavistas se muestran más interesados en la política que los opositores.

Pero más preocupante es la evaluación del sistema democrático: Solo 50% de los encuestados afirmó que la democracia es el sistema preferible, mientras 22,1% cree que un régimen autoritario puede ser preferible y 27,5% opina que da lo mismo una democracia que una dictadura. En 2013, 68% consideraba que la democracia era el mejor sistema, lo que representa una caída de casi 20 puntos en las preferencias de los jóvenes. ¿Qué está ocurriendo?

Jesús Armas es un ingeniero de 35 años, viene de la lucha estudiantil de la generación de 2007. Con años de trabajo social en Caracas, el año pasado aspiraba a ser el candidato a alcalde del municipio Libertador de su partido Primero Justicia (PJ), aspiración que tenía otro joven de su misma tolda: Roberto Patiño. Finalmente, los dos aceptaron la designación del marabino Tomás Guanipa, secretario general de esa organización, como aspirante de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y quien se vino de Colombia a visitar los barrios caraqueños.

Armas considera que lo que ocurre en el seno de la juventud venezolana es parte de lo que se observa en la sociedad en general y tiene que ver con la incapacidad de los partidos para generar el cambio político. Es la incoherencia estratégica, el tener a la gente entre protestas o no, votas o no. Eso hace que la gente sienta que no hay un foco y por eso se aleja. Creo además que todo el tema que ha trascendido sobre la corrupción, sumado a la gente que ha traicionado la causa, ha hecho que se haya perdido interés, credibilidad y confianza en la oposición”, argumenta.

David Sosa tiene 27 años y es el presidente de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), pertenece a Voluntad Popular (VP) y tiene coincidencias con la opinión de Armas: “Los partidos no pueden conectar en Venezuela en general con nadie, porque han sido ineficaces para tomar el poder. Maduro sigue ostentando un poder fáctico que deteriora el nivel de vida de las personas y eso ha generado una merma de la confianza”, sostiene.

Añade que tal ineficacia es producto de la falta de coordinación en la estrategia y la falta de acuerdos entre los factores democráticos.

La renovación del liderazgo

Al frente de los principales partidos de oposición venezolana hay dirigentes veteranos que parecieran tener poca capacidad para conectar con los sectores más jóvenes. Para el consultor político Raniero Cassoni, esa realidad es otro elemento clave para explicar las reservas de la juventud con las organizaciones políticas. 

´”Hablamos de ausencia de democracia, pero no hemos sido coherentes cuando los partidos no han sido capaces de renovarse. Julio Borges, Henry Ramos y Omar Barboza son los mismos presidentes de los partidos cuando Chávez llegó al poder”, señala.

Sobre la necesidad de renovación, Armas comenta: “En las elecciones pasadas hubo muchos espacios para dirigentes jóvenes medios, sobre todo en las concejalías, que son un trampolín, pero en términos de la estructura interna de los partidos hace falta un proceso importante de revisión para abrir más espacios. Sobre todo porque hoy la mayoría de los líderes más importantes de los partidos están en el exilio”.

 

Asegura que ha visto “mucha voluntad de parte de Julio Borges y de Tomás Guanipa de abrir espacios en PJ. En estos momentos estamos en esa discusión y sé que en VP están en lo mismo”.

La politóloga Evelyn Pinto tiene 30 años y es la secretaria juvenil de Acción Democrática (AD). Reconoce que se necesitan liderazgos en los cuales se sientan identificados los jóvenes y “allí hablamos de renovar y legitimar liderazgos para la ciudadanía”.

No obstante, destaca que en el proceso electoral pasado hubo muchos candidatos jóvenes de todos los partidos de la oposición. Además sostiene que hay “una renovación que se está dando poco a poco” y explica que en los partidos se comienza ver nuevos rostros como voceros y menciona los casos de Carlos Prosperi en AD, Edison Ferrer en PJ y Ángelo Palmeri en UNT. Señala que “Hay que promover que esa renovación sea constante”.

David Sosa matiza: “Tenemos responsabilidad, pero también somos víctimas”, pues indica que desde el régimen se impide la recuperación de las organizaciones políticas.

“El primer proceso interno de Voluntad Popular fue un elección interna en el que pudo participar cualquier venezolano. Ahora llevar adelante unas elecciones con el CNE es bastante difícil. Es bastante previsible que esta institución más bien haga alguna maniobra que perjudique o dificulte ese proceso”.

Añade que “no basta renovación de caras si los partidos no son capaces de coordinarse. El factor determinante es la coordinación estratégica”, sostiene.

Pragmatismo y sobrevivencia

Raniero Cassoni observa que asistimos a un cambio de era, en los que las capacidades de entretenimiento se han multiplicado y donde las redes sociales permiten expresar la voz propia en el debate sin la intermediación de un partido político.

Comenta que las organizaciones que eran articuladores de la demanda de la sociedad, quedaron relegados a plataformas electorales “porque no han entendido que hay un cambio en la sociedad”. Apunta que han dejado de lado la ideología y se han quedado con el pragmatismo de la plataforma para llegar al poder.

Si a esto se suma la crisis económica que empuja a los jóvenes a una búsqueda constante de ingresos y la experiencia fatal de las protestas en Venezuela, pues se puede entender las razones del desinterés de la mayoría de la juventud.

Jesús Armas reflexiona: “La gente joven perdió la ilusión, sobre todo a raíz de 2017, cuando dejaron mucho en la calle. La mayoría de los asesinados y presos fueron jóvenes. Esas violaciones a los derechos humanos dejaron varios efectos: La desilusión, la incapacidad de poder soñar y de tener certeza de que se puede llegar a una transición democrática”. Agrega que cuando se combinan esos aspectos, los jóvenes buscan otras salidas para su vida: irse del país o dedicarse a su situación privada.

La encuesta Enjuve 2021 demuestra el impacto de la represión en la inhibición política de los jóvenes. 38 % de los encuestados dice que tiene temor a la persecución política y 19,7 % de los jóvenes opositores declaran que al menos han sido detenidos una vez por protestar.

“El joven dice no sé para qué sirve la democracia”, razona Cassoni. Añade que ni los partidos ni el sistema responden a la interrogante. “El joven pregunta además cuál es mi costo de oportunidad de participar, qué resultados necesito yo para superarme cuando lo que veo es desigualdad y tráfico de influencias, cuando más bien puedo enfocarme en trabajar y ganar dinero”, sostiene el politólogo.

Para David Sosa “la gente está solo resolviendo sus problemas personales y no lo va dejar de hacer hasta que perciban que realmente hay una oportunidad real de toma del poder”.

Evelyn Pinto considera que los partidos deben ser “una alternativa de poder y gestión para la ciudadanía. Desde allí empezaríamos a conectar con los jóvenes”. Pero cuestiona que “Durante mucho tiempo hemos dicho vota por nosotros porque el régimen no lo está haciendo bien. Es chévere el diagnóstico, pero no estamos ofreciendo alternativas”. 

Con casi 3.000.000 de jóvenes fuera del país, según la encuesta de Encovi de 2021 y más del 60% a quienes no le interesa la política, el reto de las organizaciones partidistas por atraer nuevas figuras parece constituir una tarea urgente e ineludible. Entretanto, los líderes jóvenes en distintas instancias intentan abrirse paso en la agenda política y coordinan acciones para tratar de debilitar al régimen de Maduro, antes de 2024, o al menos ese año.

Ficha técnica Encuesta Enjuve 2021:

Metodología: Recolección de datos de jóvenes de 13.951 hogares encuestados en la ENCOVI 2021. Muestra probabilística, bietápica. Ampliación de la colecta de datos mediante entrevista telefónica a una submuestra jóvenes de hogares de la fase 

Tamaño de muestra: 8.765 jóvenes identificados en fase 1 y submuestra derivada de 2000 jóvenes para entrevista telefónica. Personas de 15 a 29 años residentes en los hogares encuestados. 

Fecha de trabajo de campo: Febrero-abril y agosto 2021

Alcaldes opositores deberán reconectar con la gente
Al menos 117 alcaldías quedaron en manos de sectores adversos al chavismo. Expertos debaten cómo desde estos cargos se puede avanzar hacia el cambio político

Reyes Theis / @Reyestheis

Quien pudo ver el domingo 21 de noviembre de 2021 el mapa de Venezuela pintado de rojo que representaba las 20 gobernaciones de 23 atribuidas al chavismo –aún Barinas está en disputa- podría hacerse una idea que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) obtuvo una mayoría contundente, pero no fue exactamente así.

Los factores adversos al chavismo contabilizaron en el ámbito nacional más votos (4,4 millones) que el PSUV (3,7 millones) y obtuvieron al menos 117 alcaldías de las 335 en disputa.

Con este dato en la mesa, el dirigente de Primero Justicia, Henrique Capriles Radonski, hizo una propuesta en el sentido de usar esas alcaldías para que constituyan la base para la reconstrucción de la alternativa democrática. “Tienen una legitimidad reciente” y “es un punto de arranque con una gran fortaleza”, argumentó el excandidato presidencial en rueda de prensa.

Radiografía municipal

De las 117 alcaldías obtenidas, muy pocas corresponden a ciudades de un importante peso poblacional. Solo algunas como la de Maracaibo (Zulia) y las del área metropolitana de Caracas pertenecientes al estado Miranda (Baruta, El Hatillo y Chacao), la de Cabimas (Zulia), San Carlos (Cojedes), San Juan de los Morros (Juan Germán Roscio, Guárico), Carora (Torres, Lara) y Porlamar (Mariño, Nueva Esparta), se destacan en el grupo.

Mientras, las de Valencia (Carabobo), Barquisimeto (Iribarren, Lara), Maracay (Girardot, Aragua), Ciudad Guayana (Caroní, Bolívar), Barcelona (Simón Bolívar, Anzoátegui), San Cristóbal (Táchira), Maturín (Monagas), Barinas (Barinas), Ciudad Bolívar (Angostura del Orinoco, Bolívar) y Cumaná (Sucre), quedaron en manos de la tolda roja.

A pesar de ello, algunos analistas estiman –como Capriles- que lo obtenido es un buen punto de arranque.

“Ese esfuerzo por reconectar con la población a partir de las alcaldías tiene que venir y de allí se irán perfilando los liderazgos”, opina la profesora venezolana de Comunicación Política de la Universidad de Navarra (España), Carmen Beatriz Fernández.

Agrega que la “hiperfragmentación» de la oposición «es una realidad” y que hay que trabajar rápido para superarla. Sobre la propuesta de Capriles de la constitución de una asociación de alcaldes democráticos, dice : “Algo de eso tiene que venir. El tener un adversario poderoso facilita las posibilidades de integración. Tienes que tener un espacio que genere confianza y nada tan democrático como eso”.

Sobre la importancia de dichos feudos, ahora en manos opositoras, la experta en comunicación política y profesora de la Universidad Monteávila, Mariana Bacalao, expresa: “Esos espacios obtenidos en las elecciones por candidatos y fuerzas no chavistas demuestran, en primer lugar, que si los ciudadanos participan, existen posibilidades de impulsar cambios. Son también espacios en los que la gente podrá experimentar otra manera de gestionar los gobiernos (distinta a la experiencia chavista)”.

Explica que las alcaldías tienen una incidencia directa en la manera de organizar la cotidianidad en cada uno de esos municipios. “En la medida en que esos gobiernos y esos funcionarios se sintonicen con las aspiraciones y necesidades de sus gobernados, se abrirán esos espacios de reconexión con la gente”.

Considera Bacalao que la sociedad venezolana ha estado expuesta a unos enormes niveles de destrucción del tejido social e institucional. “Entonces que, después de estas elecciones, haya 117 alcaldías obtenidas por sectores no chavistas me parece una oportunidad para desde abajo, desde las bases de la ciudadanía y de la sociedad organizada, ensayar un camino de reconstrucción de la democracia y de la participación”.

La nueva oposición

Miguel Ángel Martínez Meucci es venezolano y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Austral de Chile. Su opinión sobre la posibilidad de que estas alcaldías constituyan un aporte para la reestructuración de la oposición y la configuración de un nuevo liderazgo  no es tan optimista.

“Lo que estamos presenciando es, más bien, la construcción de una oposición a su medida por parte del chavismo. Nada conviene más a una autocracia que un disfraz que le permita pasar por democracia, así sea incompleta”, sostiene.

Destaca además que los políticos que durante años han contado con apoyo popular en sus posiciones frente al chavismo han visto cerrarse ante sí toda posibilidad de competir electoralmente con mínimas garantías, mientras que sólo aquellos grupos dispuestos a aceptar los vicios del sistema electoral siguen asistiendo a los comicios”.

De igual modo, señala que es evidente “la cooptación de cuadros opositores por parte del chavismo, así como el surgimiento de grupos nuevos con total anuencia y soporte por parte del régimen autocrático”.

Pero a los señalados de estar al servicio del régimen, no les fue tan mal en los comicios regionales. El 21 de noviembre pasado destacó la figuración de la llamada Alianza Democrática, integrada por diversos factores políticos, entre ellos, partidos que fueron confiscados por decisión judicial a su liderazgo legítimo. Esa alianza obtuvo 37 alcaldías de las 117 ganadas por factores distintos al chavismo.

Carmen Beatriz Fernández sostiene al respecto que “ni todos los candidatos que aceptaron nominaciones de la Alianza Democrática son alacranes –como se ha denominado a los políticos cooptados por régimen- ni los votantes son alacranes”.

Argumenta que la llamada “unidad” –la alianza política del denominado G4- cometió varios pecados mortales y “el más mortal fue ir a un proceso sin reglas claras para un aspecto tan importante como el de las candidaturas y se convirtió en un espacio de privilegios”. Señala que ante esa realidad, “algunos se sienten excluidos sin razón y se abren a otras posibilidades”.

Sostiene que si la plataforma de la “unidad” deja de generar sinergia y “se convierte solamente en una agencia de colocación de los candidatos que son más amigos, pierde su razón ser. Eso creó unos vacíos”, asevera.

Tras el ciudadano abandonado

Mariana Bacalao advierte que cuando en los estudios de opinión pública se le pregunta a la gente si se siente chavista o de oposición, la mayoría responde que se sienten abandonados, traicionados por el chavismo y/o por la oposición. “Una sensación de orfandad tremenda”, acota.

Por ello, alega que contribuir al cambio significa atender y darle respuestas a la gente. “Esas respuestas que la gente está esperando son urgentes y tienen que ver con entender que la sociedad, la ciudadanía se ha organizado y tiene una serie de expectativas y exigencias que esperan ver atendidas. La misión perentoria de quienes acaban de resultar electos es organizarse para multiplicar fuerzas y lograr a través de sus gestiones una reconexión con las bases sociales del país”.

Dice que la sociedad quiere ver sus necesidades, sufrimientos y aspiraciones visibilizadas. «Por ejemplo, después de estas elecciones, la gente espera que los partidos políticos se revisen, transiten el camino de la autocrítica, para mejorar y para abrirse a la renovación. Reconocer sus carencias, sus errores y mostrar que tienen intenciones de enmendarlos, superarlos”.

Martínez Meucci, por su parte, no considera que los comicios hayan significado un avance en el tránsito al cambio político que el país reclama: “Como mucho, se ha avanzado en el entendimiento entre chavismo y el sector menos exigente de la oposición, intercambiándose estabilidad del sistema a cambio de supervivencia”, sostiene.

Añade que el sistema está disolviendo la representación política de las fuerzas que realmente se le oponen (aunque no el sentimiento popular que anima dichas posiciones) y está incorporando dentro de sí a quienes aceptan sus reglas, “logrando de este modo configurarse un disfraz de democracia para trasladar al mundo la imagen de que algo está mejorando”.

En realidad, sólo se avanza de cara al cambio cuando se accede, de forma concertada o no, a mayores cuotas de poder real, y no cuando nos dejamos engañar por el disfraz de democracia que la autocracia pretende vestir”, advierte el académico.

En ese sentido, opina que las elecciones volverán a ser efectivamente un medio de cambio político «cuando realmente impliquen una transferencia real (aunque sea parcial) de poder, pero no es eso lo que hemos visto esta semana”.

No obstante, las cifras demuestran que en el voto popular el chavismo sigue en barrena, a pesar del mapa rojo que mostraron los medios.

Mariana Bacalao dice que más allá de que hayan obtenido una mayoría de cargos políticos “en base a ventajismo y otros vicios”, el desgaste es palpable.

“No es una impresión o una sensación. Son cifras. Data dura y oficial. Las proporciones han variado en positivo para la oposición, si lo comparamos, por ejemplo, con la de las elecciones en 2017. En estos comicios el PSUV solo logró el 64% de los municipios”. Entonces concluye que “De estas elecciones surge un nuevo mapa político y una nueva correlación de fuerzas”.

Entretanto, Carmen Beatriz Fernández dice que, en la medida que salen publicados más datos oficiales, vemos que “ese mapa no es de victorias para el oficialismo”. Indica que el chavismo perdió plazas muy importantes que eran sus feudos, como en la zona llanera, pero que lo más importantes es que “El país salió de su estancamiento perverso”.