Provea denuncia desalojo forzado de indígenas warao de albergue en Brasil

El pasado 17 de marzo, el Ejército brasilero entró a Pintolandia, golpeó a un warao de 35 años y cortó con un cuchillo las hamacas

Migrantes y refugiados indígenas warao han denunciado que agentes de la Operação Acolhida (Operación Bienvenida) los quieren reubicar en otro centro del abrigo Pintolandia, en Boa Vista, Brasil.

De acuerdo con una publicación de Provea, este hecho violenta el derecho a la consulta previa, libre e informada, estipulada en tratados internacionales, como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales.

“Hemos recibido amenazas físicas, verbales y psicológicas por parte de ACNUR y el Ejército brasilero”, denuncia uno de los aidamos (líder indígena) de los warao en Pintolandia, que pidió no revelar su identidad por seguridad.

Según el líder indígena, el pasado 15 de marzo, desalojaron a 308 indígenas warao y los reubicaron en el abrigo Warao a Tuaranoko, antiguo Rondón III, en la zona sur d de Boa Vista, donde se estima que vivirán hasta 1.500 personas, como parte del proceso de reunificación de los albergues indígenas Nova Canaã, Tancredo Neves y Pintolandia.

 

“Nosotros no estamos acostumbrados a esto, vivimos en comunidades pequeñas de entre 80 y 100 personas”, afirmó el aidamo warao a Provea, quien tuvo que huir de su comunidad Narunoko II, en el municipio Antonio Díaz del estado Delta Amacuro, por la emergencia humanitaria en la que está sumida Venezuela.

Actualmente, 262 indígenas, entre adultos y niños, residen dentro del albergue Pintolandia, bajo la advertencia de que hasta el 31 de marzo de 2022 recibirían asistencia humanitaria por parte del Acnur y la Operação Acolhida, y de que haría un retiro de las carpas que sirven como refugio. No obstante, estos servicios también han estado rodeados de denuncias:

“Durante tres o cuatro años han comido lo mismo, arroz con pollo, a veces fría, otras veces dañada. Esto impacta la salud del indígena”, aseguró el defensor de su pueblo indígena.

El Ejército brasilero entró a Pintolandia

En la publicación de Provea se resume además que el pasado 17 de marzo, el Ejército brasilero entró a Pintolandia, golpeó a un warao de 35 años y cortó con un cuchillo las hamacas.

“Nosotros nos asustamos, los niños, las mujeres. ACNUR también llegaba y amenazaba, ‘sino no salen, la policía va a llegar y los va a agredir a ustedes’”, denunció el indígena.

Posteriormente, el Consejo Indigenista de Roraima publicó algunas fotografías que evidencian esta acción.

Asimismo, en un video difundido por los indígenas warao el 24 de marzo, agentes de la Operação Acolhida aparecen desarmando un janoko (vivienda tradicional) construido por los warao en el albergue Pintolandia para “hacer sus bailes, cantos y tradiciones”.

 

Los warao, que no quieren abandonar Pintolandia, argumentan que ya tienen seis años viviendo en este lugar y que sus hijos no podrían asistir al colegio, ya que el otro albergue queda a mayor distancia de los planteles educativos y no les están garantizando un transporte escolar. 

Otra de las razones de los warao para permanecer en Pintolandia es que el nuevo albergue se encuentra en una zona muy peligrosa, en la que ocurren violaciones, distribución de drogas, asesinatos y robos.

Informaron que, incluso, hace unos meses encontraron a un indígena warao muerto. 

Lea la nota completa aquí

*También puede leer: Gobierno de Maduro denuncia «pérdida de credibilidad» de la ONU por expulsión de Rusia del Consejo de DDHH

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El pasado 17 de marzo, el Ejército brasilero entró a Pintolandia, golpeó a un warao de 35 años y cortó con un cuchillo las hamacas

Migrantes y refugiados indígenas warao han denunciado que agentes de la Operação Acolhida (Operación Bienvenida) los quieren reubicar en otro centro del abrigo Pintolandia, en Boa Vista, Brasil.

De acuerdo con una publicación de Provea, este hecho violenta el derecho a la consulta previa, libre e informada, estipulada en tratados internacionales, como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales.

“Hemos recibido amenazas físicas, verbales y psicológicas por parte de ACNUR y el Ejército brasilero”, denuncia uno de los aidamos (líder indígena) de los warao en Pintolandia, que pidió no revelar su identidad por seguridad.

Según el líder indígena, el pasado 15 de marzo, desalojaron a 308 indígenas warao y los reubicaron en el abrigo Warao a Tuaranoko, antiguo Rondón III, en la zona sur d de Boa Vista, donde se estima que vivirán hasta 1.500 personas, como parte del proceso de reunificación de los albergues indígenas Nova Canaã, Tancredo Neves y Pintolandia.

 

“Nosotros no estamos acostumbrados a esto, vivimos en comunidades pequeñas de entre 80 y 100 personas”, afirmó el aidamo warao a Provea, quien tuvo que huir de su comunidad Narunoko II, en el municipio Antonio Díaz del estado Delta Amacuro, por la emergencia humanitaria en la que está sumida Venezuela.

Actualmente, 262 indígenas, entre adultos y niños, residen dentro del albergue Pintolandia, bajo la advertencia de que hasta el 31 de marzo de 2022 recibirían asistencia humanitaria por parte del Acnur y la Operação Acolhida, y de que haría un retiro de las carpas que sirven como refugio. No obstante, estos servicios también han estado rodeados de denuncias:

“Durante tres o cuatro años han comido lo mismo, arroz con pollo, a veces fría, otras veces dañada. Esto impacta la salud del indígena”, aseguró el defensor de su pueblo indígena.

El Ejército brasilero entró a Pintolandia

En la publicación de Provea se resume además que el pasado 17 de marzo, el Ejército brasilero entró a Pintolandia, golpeó a un warao de 35 años y cortó con un cuchillo las hamacas.

“Nosotros nos asustamos, los niños, las mujeres. ACNUR también llegaba y amenazaba, ‘sino no salen, la policía va a llegar y los va a agredir a ustedes’”, denunció el indígena.

Posteriormente, el Consejo Indigenista de Roraima publicó algunas fotografías que evidencian esta acción.

Asimismo, en un video difundido por los indígenas warao el 24 de marzo, agentes de la Operação Acolhida aparecen desarmando un janoko (vivienda tradicional) construido por los warao en el albergue Pintolandia para “hacer sus bailes, cantos y tradiciones”.

 

Los warao, que no quieren abandonar Pintolandia, argumentan que ya tienen seis años viviendo en este lugar y que sus hijos no podrían asistir al colegio, ya que el otro albergue queda a mayor distancia de los planteles educativos y no les están garantizando un transporte escolar. 

Otra de las razones de los warao para permanecer en Pintolandia es que el nuevo albergue se encuentra en una zona muy peligrosa, en la que ocurren violaciones, distribución de drogas, asesinatos y robos.

Informaron que, incluso, hace unos meses encontraron a un indígena warao muerto. 

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