De acuerdo con reportes de El Ucabista, el pasado 26 de febrero se celebró en la Universidad Católica Andrés Bello el V Simposio de Seguridad Vial 2026: «Dos ruedas, una sola vía. Movilidad urbana responsable». El encuentro, que reunió a 177 especialistas y asistentes, puso el foco en una crisis de salud pública: la alta siniestralidad de las motocicletas en el país.
Las cifras presentadas por el Observatorio Venezolano de Seguridad Vial (OSV) son contundentes: durante enero de 2026, más del 70% de los fallecidos en accidentes de tránsito en Venezuela eran conductores o pasajeros de motocicletas. Esta realidad se inserta en un contexto global donde los siniestros viales cobran aproximadamente 1,19 millones de vidas anualmente.
La brecha de género en el asfalto
Uno de los puntos más destacados de la jornada fue la ponencia de la ingeniera Celia Herrera, directora del Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería (CIDI) de la UCAB. Herrera señaló que el crecimiento del parque automotor de motocicletas ha empujado a más mujeres a este medio por razones económicas, pero bajo condiciones de mayor vulnerabilidad.
La experta advirtió que la seguridad vial actual es “técnicamente incompleta” por no considerar las diferencias de género:
Falta de equipos: No existen dispositivos de protección diseñados específicamente para la anatomía femenina.
Rol de pasajera: Las mujeres suelen viajar como acompañantes, lo que las deja a merced de las decisiones —muchas veces erradas— del conductor.
Estereotipos: El acoso callejero y prejuicios machistas limitan el acceso de las mujeres a una formación técnica adecuada frente al manubrio.
Pese a estos riesgos, Herrera destacó que las estadísticas muestran que las mujeres, cuando conducen, son más propensas a respetar las normas, evitar el exceso de velocidad y abstenerse de consumir alcohol.
El peligro de la “conducción empírica”
Por su parte, Wilbany León, director de la Escuela de Motoprevención y paramédico vial, reveló que el 97% de los siniestros en Venezuela se deben al factor humano. Según el especialista, la mayoría de los motorizados operan bajo un aprendizaje empírico que deriva en “fallas críticas” al momento de una emergencia.
Entre los errores técnicos más comunes mencionados por León destacan el uso incorrecto del embrague, pues muchos conductores presionan el embrague al frenar por instinto, lo que resta adherencia al vehículo y aumenta la distancia de frenado. Incluye también el desconocimiento de ángulos ciegos (incapacidad para detectar vehículos laterales) y la visión de túnel, un fenómeno psicofísico causado por la velocidad que anula la visión periférica, impidiendo reacciones oportunas ante peatones o cruces.
Una mirada regional y técnica
El simposio contó con una dimensión internacional para comparar la situación venezolana con el resto del continente, donde los motociclistas representan el 27% de las muertes viales globales, cifra que en América Latina puede superar el 50% en algunos países.
Especialistas de República Dominicana, Ecuador, Colombia, Panamá y Estados Unidos evaluaron desde el uso de tecnología de seguridad hasta la implementación de Sistemas de Protección de Motocicletas (SPM) en barreras de contención, una infraestructura vital para disminuir la letalidad de los impactos.
La jornada concluyó con un llamado de Xiomara Hoyos, presidenta de la Asociación de Industriales Fabricantes y Ensambladores de Motociclos (AIFEM), quien instó a consolidar alianzas entre el Estado, la empresa privada y la academia para implementar auditorías viales y campañas de concientización urgentes que logren salvar vidas en las carreteras venezolanas.
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