#EnPocasPalabras | El revisionista, por Tony Bianchi - Runrun
#EnPocasPalabras | El revisionista, por Tony Bianchi

Imagen de Brian Stauffer / Revista Picame

El mundo occidental no puede aceptar la idea de crear un nuevo orden económico que se acomode a los intereses imperiales rusos y posiblemente chinos

 

La conclusión de Vladimir Putin en el foro económico ruso de San Petersburgo, según la cual se ha acabado el gran dominio económico mundial de los Estados Unidos, está ganando adeptos. Pero no llega al punto de convencer a los más destacados economistas mundiales de que otras potencias como Rusia y China pueden fácilmente tomar su lugar.

Los economistas, tanto americanos como europeos, consideran que las intenciones revisionistas de Moscú y posiblemente también de Beijín inevitablemente fortalecerán la determinación de las mayores economías de evitar las influencias sino-soviéticas.

El Financial Times de Londres considera que la idea, principalmente de Moscú, de sustituir la influencia norteamericana forjando un nuevo orden económico que mejor se acomode a los “intereses imperiales rusos y posiblemente chinos”, no puede ser aceptada por el mundo occidental.

“El peligro de depender principalmente de la energía rusa es muy claro. El mismo se aplicaría si el mundo dependiera exclusivamente de paneles solares y tecnología china para la captura y el almacenamiento de fuentes alterna de poder,” afirma el periódico inglés.

El comentarista italiano Federico Rampini encuentra que mientras que puede ser aconsejable seguir haciendo negocios tanto con Moscú que con Beijín “es totalmente irresponsable y poco aconsejable depender exclusivamente de ellos.”

Fortalecer la solidaridad atlántica

Rampini recuerda que, entre otras cosas, China y Rusia son los dos últimos imperios coloniales de la historia. Ambos dominan vastos territorios pertenecientes a otras etnias subyugadas.

“La idea revisionista de Putin deja pocas opciones a Europa”, advierte el periodista Federico Rampini. Y aconseja a los países democráticos europeos “seguir fortaleciendo la solidaridad atlántica”.

El Financial Times está de acuerdo. Y sospecha que lo que podrían buscar tanto Moscú como Beijín es crear polos alternativos que terminarían siendo cada vez más hostiles y beligerantes.

Considerando que el Kremlin ejerce un estricto control sobre las noticias que alcanzan el pueblo ruso, particularmente relacionadas a las razones de la invasión de Ucrania y los resultados del enfrentamiento bélico que está ocurriendo, no extraña que la situación económica tampoco sea muy conocida.

A pesar de este ocultamiento del gobierno, los círculos económicos rusos han hecho filtrar una buena cantidad de información. Esto, debido a que están preocupados por la actual situación y temen que en el futuro va a empeorar.

Precisamente en el foro económico de San Petersburgo, German Gref, el consejero delegado del importante banco Sberbank –citado por la agencia de noticias Reuters–, aclaró que los países que sancionan a Rusia representan «el 56 % de sus exportaciones y el 51 % de sus importaciones»; y advirtió que “la mayor parte de la economía rusa está bajo fuego«. “Si Rusia no hace nada puede ser que se necesite una década para que la economía vuelva a los niveles de 2021», dijo Gref.

El banquero pide que Moscú comience una reforma estructural de la economía. Sugiere seguir los mismos conceptos esbozados el pasado 18 de abril por Elvira Nabiullina, directora del Banco Central de Rusia. Según esta, las restricciones están empezando a golpear duramente a las empresas y a las familias rusas.

De acuerdo a Gref, el costo de los envíos de carga se han multiplicaron por seis; mientras que los transportes marítimos y aéreos son obstaculizados por las sanciones que impiden a las aerolíneas rusas volar hacia el oeste. También se prohibió la entrada de barcos con bandera rusa en los puertos de la Unión Europea (UE).

Igualmente, las sanciones a los bancos rusos han frenado en gran medida las transacciones financieras con contrapartes extranjeras; mientras que Rusia también tiene prohibido recibir equipos y piezas esenciales para sus industrias automotriz, energética y aérea.

Es importante notar que las advertencias de Gref se emitieron en presencia de Putin. La situación de Rusia se refleja en el último reporte del Banco Mundial. Mientras que el organismo multilateral le asigna a Estados Unidos un crecimiento del 2,6 por ciento para finales de 2022; y del 2,5 por ciento para la Eurozona y Japón; el banco proyecta que Rusia tendrá un descenso de 8,6 por ciento del producto interno bruto (PIB). Es esta a la peor cifra de toda la economía mundial.

Para completar las pésimas perspectivas económicas rusas, las mayores empresas aseguradoras del mundo han declarado no querer seguir asegurando los embarques marítimos de hidrocarburos rusos.

Debido a estas proyecciones, lejos de contemplar el lanzamiento de un nuevo orden económico, y de preocuparse del comportamiento de las economías de otros países, el Kremlin debería prestarle la máxima atención a sus problemas internos. Así como a la reacción que tarde o temprano tendrá el pueblo ruso.

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