#HistoriaDeMédicos | Grandes médicos venezolanos del siglo XIX, por Elías Pino Iturrieta - Runrun
#HistoriaDeMédicos | Grandes médicos venezolanos del siglo XIX, por Elías Pino Iturrieta

En la imagen, la portada del libro de Lauraeno Villanueva y los médicos José María Vargas, Carlos Arvelo, Louis Daniel Beauperthuy y Manuel María Ponte (comp. Runrunes).

 

@eliaspino

En el Primer libro venezolano de Literatura, Ciencias y Bellas Artes, publicado en 1895, Laureano Villanueva hace el resumen de los avances en el campo de la medicina. Se trata de una tarea que le es familiar, porque ha escrito una biografía del famoso doctor José María Vargas, paradigma de los galenos nacionales.

En lo que viene de seguidas, y de la mano de Villanueva, veremos cómo se aprecian los adelantos de nuestras ciencias médicas en las tres últimas décadas del siglo.

Su reverencial recorrido alude a un progreso que le parece digno de encomio. Hoy conoceremos la nómina de las celebridades que pueblan sus páginas.

Carlos Arvelo, catedrático de Patología Externa en la universidad de Caracas, que por sus cualidades lo llevó al rectorado. Cirujano eminente, había perfeccionado sus conocimientos en Europa y destacó por sus escritos sobre fiebre amarilla y procedimientos operatorios. Luis Daniel Beauperthuy, radicado en Cumaná, estudioso de las alteraciones de la sangre a través del microscopio y de la influencia de los fluidos de la economía animal en las fiebres, investigaciones gracias a las cuales llegó a conclusiones de trascendencia para la curación del cólera asiático y del vómito negro, que envió en una Memoria a la Academia de Ciencias de París.

Manuel María Ponte, autor de una Historia natural de la mujer y de unos Consejos a la mujer, pero también editor de la Gaceta Científica de Venezuela entre 1876 y 1887. Además, fue fundador de una Unión Médica que “enriqueció a la ciencia con estudios sobre nuestros climas, enfermedades y plantas”. Luis Rodríguez, descendiente de una estirpe de especialistas eminentes, laureado en Caracas, París y Nueva York, catedrático de Patología en la Universidad Central y autor de trabajos reconocidos por el maestro Mallet en su Thérapeutique des malades de l´apareil urinaire. También lo citaron Duplay y Reclus en su Traité de Chirurgie. Manuel María Zuloaga, introductor de los estudios médicos en el Colegio de Valencia, autor de investigaciones sobre el cólera, el tifus y las fiebres perniciosas de la Laguna de Valencia.

R. Villavicencio, “de ilustración vastísima”; el doctor J. Esteva, “tan modesto como sabio”; el doctor Dagnino, “a quien debe la ciencia discípulos eminentes y libros útiles”; “los doctores Bolet, y J. J. Briceño y su sobrino Rafael, que perfeccionó sus estudios en Europa; el doctor S. Vaamonde, catedrático muy ilustrado de Patología en nuestra universidad y práctico de inteligencia investigadora; el doctor F. Padrón, que ha utilizado para las ciencias en la estación balnearia que fundó en las trincheras las aguas sulfurosas llamadas de agua caliente; el doctor A. Frías, maestro de Anatomía de casi todas nuestras generaciones médicas en los últimos treinta años; Rísquez y Ruíz, obreros beneméritos de nuestra medicina”.

Después Villanueva anuncia a las figuras de la posteridad, formadas por las eminencias que ha referido y en institutos prestigiosos del exterior. Escribe al respecto: “Ocupan los claros que dejan los viejos en el profesorado y en la práctica, muchos jóvenes de luces y amor a la sabiduría educados en Europa, y empapados en los conocimientos del mundo científico moderno, como Mosquera, Aguerrevere, Seco, Ramella, los Herrera Escalona, Chirinos, Lobo, los hermanos Villegas, J. R. Revenga, E. Celis, López Baralt, Acosta Ortiz, Ríos, Carreyó Luces, Couturier, Razett, Hernández, N. Guardia, hijo, Elías Rodríguez, hijo, Dominici, Myer Flegel, Ackers, de los cuales algunos sirven actualmente cátedras en la universidad, otros las clínicas del Hospital Vargas y trabajan otros por fundar un laboratorio de fisiología y bacteriología, dando todos pruebas diariamente de talento e instrucción. Estos son los maestros del porvenir”.

Laureano Villanueva, quien suministra los datos que ahora se han mostrado, fue rector de la Universidad Central de Venezuela y ministro en los gobiernos de Francisco Linares Alcántara e Ignacio Andrade. Además, escribió la célebre Vida del valiente ciudadano general Ezequiel Zamora, obra canónica del liberalismo amarillo. Pudo ser muy entusiasta al hablar de los colegas de su época.