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#CrónicasDeMilitares | El general Valero contra el general Salom, y una reacción inútil de Bolívar, por Elías Pino Iturrieta
Don Simón designó al Gral. Antonio Valero de Bernabé como comandante militar del istmo de Panamá y lo mantuvo entre sus interlocutores, pese a su airada reprimenda por el enfrentamiento con el Gral. Bartolomé Salom

 

@eliaspino

El general Antonio Valero de Bernabé, prócer de nuestra Independencia nacido en Puerto Rico, protagonizó un enfrentamiento con el general Bartolomé Salom cuando llevaba a cabo el sitio de la fortaleza de El Callao. Fue un escandaloso desafío que provocó la ira de Bolívar, quien entonces se mostró enfático contra el puertorriqueño en documentos que en breve se convirtieron en papel mojado. Ahora veremos lo esencial del episodio.

Valero de Bernabé había llegado a Venezuela en 1822, después de destacar como oficial de los ejércitos mexicanos que luchaban contra los realistas. Decepcionado por la proclamación de Iturbide como emperador, pidió la baja para continuar sus luchas entre nosotros. Fue bien recibido, no solo porque se conocían sus actividades en el conmovido virreinato, sino también sus antecedentes de heroísmo en la guerra de Independencia de España contra Napoleón, en la cual obtuvo el grado de coronel y distinciones por sus esfuerzos en la defensa de Zaragoza. Apenas al llegar a Caracas, se le dio el mando de una columna que debía marchar hacia el Perú. Al probar sus destrezas, pronto llegó a alta ubicación en las huestes del general Salom que debían capturar los esenciales fortines de El Callao. Entonces sucedió  el encontronazo que provocó la ira del Libertador.

En oficio que remite el secretario José Gabriel Pérez al ministro de Guerra y Marina, fechado en Arequipa el 21 de mayo de 1825, nos enteramos de la vicisitud y de la reacción del Jefe Supremo de la República. Dice así:

Su Excelencia El Libertador, Jefe Supremo de la República, me manda informar a S. E. el Poder Ejecutivo de esa República, la criminal conducta del señor General Manuel Antonio Valero con el señor General en Jefe del Ejército sitiador del Callao, General Bartolomé Salom. El General Valero, olvidando sus deberes, la disciplina militar y la subordinación, ha cometido el detestable delito de desafiar al General Salom por disgustos nacidos del servicio. Ese crimen es tanto más grave cuanto que ha sido cometido delante de una plaza enemiga sitiada, y la conducta del General Valero pudo haber producido funestos males a la República, introduciendo en las tropas el desorden y la anarquía. S. E. el Libertador le previene con esta fecha que marche a Bogotá a presentarse al Gobierno Supremo, porque no quiere que continúe aquí en descrédito de las tropas de Colombia. S. E., como colombiano, ha tenido el más profundo sentimiento de la conducta del General Valero, y ruega al Gobierno de Colombia que este General sea juzgado para que sienta el justo rigor de las leyes de esa República, ultrajadas por Valero.

Pero, además, Bolívar hizo que su secretario también escribiera al infractor un oficio en el cual afirmó:

S. E.  el Libertador no quiere que V. S. continúe bajo ninguna clase como auxiliar de Colombia en el Perú, sino que en el acto mismo que reciba esta orden se ponga en marcha para Bogotá a presentarse al Poder Ejecutivo. S.E. no quiere que V.S. continúe en esta República, ni quiere que contagie con su mal ejemplo a las tropas de Colombia que hasta hoy han sido el modelo de la subordinación y la disciplina.

Estamos ante una falta relevante que se debía corregir, frente a una respuesta institucional acorde con la gravedad de la indisciplina, pero la reacción se pierde en las nebulosas de la política, o en las posteriores necesidades de la guerra. Basta un repaso de la hoja de vida del general Valero de Bernabé, para enterarnos no solo de que permanece en el servicio de la república, sino también de que gozará del favor de quien le ha propinado dura reprimenda. Fue más tarde ascendido a General de Brigada y llegó a desempeñarse como jefe del estado mayor del ejército de Colombia. Además, don Simón lo designó como comandante militar del istmo de Panamá y lo mantuvo en el elenco de sus interlocutores.

Cuando sucedió la desmembración de Colombia, Páez dispuso que Antonio Valero de Bernabé fuera su ministro de Guerra y Marina. El oficial puertorriqueño aceptó sin vacilar, pero renunció al enterarse de que el Libertador había sido expulsado de territorio venezolano. Escogió entonces un exilio voluntario. Volvió a altas funciones durante la presidencia del general José Tadeo Monagas, sin que nadie se acordara de sus escandalosas diferencias con el general Salom, vencedor de El Callao todavía activo en política, ni de unas decisiones de Bolívar que jamás se ejecutaron.