Jesús Seguías, autor en Runrun

Jesús Seguías

El fraude (microanálisis), por Jesús Seguías
Jesús Seguías, presidente de Datincorp y asesor político, explica 20 claves para entender el sistema electoral de EE. UU. Así como los motivos de Donald Trump para cantar el “fraude” en las elecciones donde Joe Biden resultó electo como el 46° presidente de los Estados Unidos

 

@JesusSeguias

1. En los Estados Unidos no existe un organismo electoral nacional sino 50 organismos electorales estatales diferentes, muchos de los cuales tienen reglamentos también diferentes. Y así ha funcionado siempre desde hace más de 200 años.

2. En algunos estados se permite votar inclusive después del día de las elecciones. Pennsylvania es uno de ellos. Y este ha sido un procedimiento avalado por los diferentes tribunales estatales. Es decir, es totalmente legal.

3. El voto ausente (absentee voting) por correo existe en los Estados Unidos desde la Guerra Civil, hace más de 150 años. Originalmente era permitido para casos especiales y justificables ante organismos electorales: militares, diplomáticos, personal médico, personas enfermas o con limitaciones físicas o de transporte.

4. A raíz de la pandemia del coronavirus (recordamos que Estados Unidos es el país más afectado del planeta) se incrementó notablemente el voto ausente. El 76 % de los estadounidenses fue habilitado por los organismos electorales para votar antes de las elecciones. Es decir, algo totalmente justificable y absolutamente legal.

5. A partir de agosto pasado, 7 estados, entre ellos Texas, Nueva York y Carolina del Sur, exigen una excusa justificada para votar en ausencia. En cambio, 34 estados, incluidos Pennsylvania, Florida y Ohio, permiten el voto en ausencia a todos los residentes aun cuando no especifiquen motivos (por cierto, nadie ha pedido aún revisar los votos en Florida, donde ganó Trump).

6. En Washington D.C. y en otros 9 estados, incluidos Utah, California y Nevada, envían las boletas directamente a los votantes, aun cuando no lo soliciten. Desde el año 2000, todos los votos en Oregón son por correo.

7. Hasta ahora, el voto por correo ha sido un método totalmente confiable en todos los procesos en la historia de los Estados Unidos, y donde las inconsistencias han sido inferiores al 1% de los votos. Trump tiene años votando por correo.

8. En estas elecciones de 2020 se produjo una curiosa diferenciación entre republicanos y demócratas en las calles del país: millones de republicanos desdeñaban el uso de las mascarillas, convirtiéndose en formidables retadores del virus (el jefe-candidato daba el ejemplo). En cambio, millones de demócratas eran partidarios de usar la mascarilla y preservar la bioseguridad.

9. Trump estimuló a una masiva presencia de los suyos en las filas de electores el día de las elecciones (retando una vez más a la pandemia), mientras que Biden gastó una fortuna en campañas por televisión y las redes sociales para pedir a los suyos que votaran en forma anticipada para evitar aglomeraciones en plena pandemia.

10. Así, ambos candidatos definieron y desplegaron sus estrategias para votar. Los republicanos apostaban por el voto el mismo día de las elecciones, y los demócratas apostaban por el voto anticipado.

11. Trump lo tenía muy claro. Por eso calificó de “fraudulentos” los votos por correo mucho antes de las elecciones. Quería neutralizar la estrategia de Biden. Sabía que si los electores acudían a votar masivamente por correo, eso pondría en peligro su victoria. Y tenía razón.

12. Este año, la votación anticipada y por correo fue de carácter histórico. 100 millones de estadounidenses (casi el 70 % de los electores que votaron en este proceso) prefirieron este método. Obvio, en su mayoría eran electores de Biden. Sin duda, los demócratas triunfaron con esa estrategia.

13. Por eso Trump se apresuró a descalificar el voto por correo varias semanas antes de las elecciones. Esta denuncia formaba parte más de una estrategia electoral que de una reacción ética y poítica ante presuntos ilícitos electorales. En conclusión, la denuncia de “fraude” era parte del guion de su campaña. Un guion muy peligroso.

14. Pero Trump tiene razón en algo: votar después de las 7 de la noche el día de las elecciones, o en días posteriores, no es buen indicio de transparencia. Sin duda ese reglamento merece ser revisado por las cortes respectivas.

15. En este momento, los votos posteriores al 3-N es quizás la denuncia de mayor peso por parte del equipo de Trump. Pero la cantidad de personas que votaron después del 3 de noviembre es muy pequeño.

16. Por ejemplo, en Pennsylvania, uno de los estados bajo reclamo, solo se recibieron menos de 5000 boletas después del día de las elecciones, y estos votos ya fueron separados por las autoridades. Biden lleva una ventaja en Pennsylvania superior a los 43.000 votos.

17. En los escrutinios del día de las elecciones se cuentan primero los votos emitidos ese día, y luego los votos emitidos por correo o de manera anticipada. Es el procedimiento. Es la razón por la cual Trump llevaba la ventaja inicial que todos conocemos, hasta que comenzaron a contar los votos anticipados, donde Biden ganaba ampliamente en algunos estados clave como Pennsylvania.

18. Trump tiene todo el derecho constitucional a hacer los reclamos que considere pertinente. Inclusive, puede propiciar importantes cambios en el sistema electoral apelando a los mecanismos regulares que garantiza el sistema democrático. Lo que tiene prohibido es dinamitar al sistema electoral por el solo hecho de estar en desventaja.

19. Por ahora, muchos países (incluidos grandes aliados suyos) ya reconocieron a Biden como presidente de los Estados Unidos. Asimismo. Donald Trump no ha logrado apoyos importantes en el Partido Republicano que avalen sus denuncias de fraude.

20. Por cierto, en Venezuela Biden logró el milagro de poner de acuerdo a Maduro a Guaidó: ambos coincidieron en reconocer a Biden como el nuevo interlocutor en la Casa Blanca. Buen indicio.

9 de noviembre de 2020.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El TIAR, los marines y dirigentes políticos sin carburo, por Jesús Seguías

@JesusSeguias 

1. Gustavo Tarre Briceño, embajador designado por Juan Guaidó ante la OEA, acaba de colocar en la dimensión correcta la famosa activación del TIAR para expulsar a Maduro del poder. (Copio abajo el video de la excelente entrevista que le hizo Carla Angola).

2. Ya está definitivamente aclarado que ni un solo país de América está dispuesto a formar parte de una coalición militar para intervenir en Venezuela. Ni uno. Y menos ahora que estamos frente a una pandemia devastadora. (Y todo eso lo sabe Miraflores).

3. Cada día que los venezolanos nos pasamos fantaseando con el TIAR y los “marines”, más nos alejamos de una solución a la crisis del país.

4. Es decepcionante que venezolanos con mediana formación política aún sigan mintiendo al país acerca de soluciones militares imaginarias.

5. Si después de esta aclaratoria de Tarre Briceño siguen apareciendo dirigentes opositores que insistan en una intervención militar internacional en Venezuela, es porque se rindieron en la lucha por buscar una solución a la crisis del país.

6. Toda la comunidad internacional (incluyendo USA) insiste en que la solución debe ser pacífica, democrática y electoral, lo cual implica una negociación ganar-ganar entre la oposición y el chavismo gobernante para hacer que eso funcione. Eso lo saben todos los dirigentes de oposición. Todos.

7. El expresidente de Costa Rica, Oscar Arias, experto en solución de conflictos, nos acaba de dejar dos consejos a los venezolanos:

– “No caigan en la equivocación de que el dictador se va a cansar, y que dentro de algunos años se va a su casa”.

– “Si las elecciones (en Venezuela) son más o menos democráticas, más o menos justas, más o menos limpias, ustedes pueden ganar la elección porque son mucho más gente (que los electores de Maduro)”.  Y eso es absolutamente correcto. Él sabe por qué lo dice.

8. En dos palabras: dirigente opositor que siga invocando el TIAR y a los “marines”, que siga exigiendo en la Venezuela caribe unas reglas electorales suizas, que el CNE sea totalmente equilibrado, y lo peor, que siga poniendo como condición (para ir a unas elecciones) que Maduro se comporte como un demócrata a carta cabal, es porque ya se quedó sin carburo político. Se rindió. Quedó a merced de su adversario, haciendo lo que el adversario quiere que haga.

9. Este dirigente ahora se dedica afanosamente a buscar excusas que justifiquen sus derrotas consecutivas. Está tirando la toalla, y busca desesperadamente que otros le hagan la tarea. En fin, ya no tiene nada qué ofrecerle a los venezolanos, pero lucha con un cuchillo en la boca para preservar sus intereses políticos. No escucha a nadie, y mucho menos permite nuevos actores. Sostiene que después de ellos lo que corresponde a continuación es el diluvio.

10. Es correcto protestar y rechazar con firmeza la intervención canalla que ha hecho recientemente el gobierno contra varios partidos políticos. Pero de allí a salir corriendo a propiciar la abstención electoral y dejar al país en la nada, es colaborar con la continuidad de Maduro en el poder. Está haciendo justo lo que quería Maduro. Por donde lo miren es así.

11. Tarre está disparando el alerta naranja: se están cerrando las opciones para la oposición venezolana y el país en general. Y la comunidad internacional ha dicho que hay que buscar soluciones electorales, “aunque sean más o menos democráticas”.

12. Si ya no habrá soluciones militares, si no hay elecciones democráticas totalmente transparentes, entonces lo que queda es arremangarse la camisa y ponerse a trabajar con lo que se tenga a mano, sacándole el mayor provecho posible a cuanto proceso electoral ocurra (porque es lo que queda), comprendiendo de una buena vez que se están comiendo un elefante, y que por tanto hay que comérselo en rodajas. El todo o nada ya no existe.

13. Y la Asamblea Nacional es una importante rodaja. De no haber participado la oposición en las elecciones parlamentarias de 2015 (porque el CNE era chavista), Juan Guaidó jamás estaría donde está.

14. Lo que viene es tarea para políticos verdaderos. Es hora de abandonar la lloradera y los lamentos ante el juego duro del adversario (¿es que alguien esperaba lo contrario? ¿O pensarán pasar el resto de la vida pidiendo peras al olmo?). Hay que ponerse a trabajar en política real, y comenzar a levantar la esperanza de nuevo. La primera tarea es dejar de mentir y hablarle claro a los venezolanos.

19 de junio 2020.

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Las próximas horas: Capitulación versus Negociación, por Jesús Seguías

1. EL ARTE DE LA NEGOCIACIÓN, de cualquier acuerdo, sociedad, matrimonio consiste en buscar el punto de equilibrio, donde todos se sientan ganadores. Quedan excluidos de este escenario de negociación las exigencias de capitulación, la rendición incondicional, el “todo o nada”.

2. En la guerra, el “todo o nada” sólo es posible cuando se tiene un “poder de fuego” superior al del adversario. Entonces no hace falta negociar nada. Se va por la victoria y punto. Y ese escenario no existe en Venezuela. Ni el gobierno ni la oposición cuentan con ese “poder de fuego” para pulverizar al otro. Es hora que terminen de comprenderlo.

3. Insistir en la capitulación y rendición del gobierno o de la oposición venezolana es una fantasía de políticos que aún no aprenden a contar cañones y a valorar objetivamente sus propias fuerzas.

4. Muchos opositores están dominados por las buenas intenciones pero tienen escasez de destreza y experiencia políticas. Y ni hablar de los que fanfarronean de un poder tangible que carecen y andan exigiendo la rendición del enemigo.

5. La verdad es que en Venezuela todos estamos quebrados, debilitados, agotados y a merced de una crisis devastadora. Esa es la premisa de la cual deben partir todos los actores políticos. Millones de seres humanos están sufriendo en extremo, tanto los que están adentro como los que están afuera del país. Es la segunda premisa.

6. Es hora de comprender que los únicos que pueden desplazar al gobierno de Nicolás Maduro por la vía fáctica son las mismas fuerzas internas del chavismo (especialmente el ala militar), lo cual no es descartable en cualquier momento. Y es a este poder al que más temen en Miraflores. No a una oposición desarticulada y sin capacidad de convocatoria real (por ahora), y con cero poder de fuego.

7. O lo que es lo mismo, todo cambio en Venezuela pasa por el chavismo como un todo más no contra el chavismo como un todo. Los matices juegan. Todo juega en este momento.

8. Por eso, la salida a la crisis pasa por acuerdos, es decir, negociaciones con el chavismo. Y eso ya no lo discute nadie. Hasta quienes se oponen públicamente a las negociaciones no hacen más que pedir a los militares chavistas que intervengan para deponer a Maduro. De ocurrir así, será el resultado de negociaciones ¿O es qué creen ingenuamente que éstos intervendrán sin que medien previos acuerdos no sólo en torno a la justicia transicional sino para el reparto de poderes? ¿Y eso cómo se llama?

9. Entonces, si estos renuentes a las negociaciones están dispuestos a negociar con los militares chavistas (que son, por cierto, los que ejercen el poder real en Venezuela y son los grandes responsables de la destrucción del país) por qué no hacerlo también con los civiles chavistas y terminamos de ponerle punto final a esta confrontación suicida y estúpida que está devastando al país entero, el único país que tenemos (fuera de aquí todos somos extranjeros).

10. Somos millones los que queremos justicia en Venezuela, y los que queremos ver tras las rejas a los culpables de tanta tragedia. Pero en la arena política no sólo juegan las denuncias y los deseos de justicia y libertad sino la acumulación y ejercicio de poderes. Ese es el juego duro y real de la política en la cual estamos involucrados. Y Venezuela es un caso severo de confrontación de poderes políticos.

11. Hay que repetirlo. No son los poemas y las loas a la libertad y la justicia los que definirán el desenlace del conflicto de poderes en Venezuela. Llamar a la guerra tal como lo sugieren algunos también es inútil e irresponsable. Algunos de éstos propiciadores de la guerra de “los otros” están en el exterior bajo resguardo y piden a los venezolanos que estamos adentro que salgamos a matarnos. Eso es picardía y cobardía. Los que quieran presidir gobiernos de transición (son unos cuantos) deben venir a decirlo en Venezuela. Quizás cambien de opinión cuando lleguen.

12. Por eso respeto a María Corina y muchos otros que sí dan la cara dentro de Venezuela, aunque no estemos de acuerdo políticamente. Son valientes y honestos. Pero sus conclusiones están más marcadas por la emociones que por la racionalidad. Y eso, lejos de ayudar, nos hundirá más.

13. Comprendemos a los que están afuera, a su dolor, a su rabia infinita, pero hay que pedirles que tengan paciencia. Todos (políticos, ciudadanos, chavistas, opositores derecha e izquierda) sabremos salir de este atolladero de manera exitosa. No tenemos más camino. Este país no le sirve a nadie como está. Lo contrario será la disolución temporal de la nación. Y eso sí es lo peor. Estamos caminando por el filo de una navaja.

14. El juego corresponde ahora a jugadores aplomados, pragmáticos, con control absoluto de sus emociones y con alta dosis de sabiduría. No es cuestión de edades sino de madurez. Es mucho lo que nos estamos jugando en las próximas horas. Es la hora del aplomo y de la alta política. Una equivocación más, un fracaso más será mortal para el país entero. La frustración, la desesperanza, el odio y el éxodo masivo serían las tendencias dominantes como resultado de una aventura política. A quién lo conviene ese escenario?

Las próximas horas: capitulación versus negociación, por Jesús Seguías

 

1. EL ARTE DE LA NEGOCIACIÓN, de cualquier acuerdo, sociedad, matrimonio consiste en buscar el punto de equilibrio, donde todos se sientan ganadores. Quedan excluidos de este escenario de negociación las exigencias de capitulación, la rendición incondicional, el “todo o nada”.

2. En la guerra, el “todo o nada” sólo es posible cuando se tiene un “poder de fuego” superior al del adversario. Entonces no hace falta negociar nada. Se va por la victoria y punto. Y ese escenario no existe en Venezuela. Ni el gobierno ni la oposición cuentan con ese “poder de fuego” para pulverizar al otro. Es hora que terminen de comprenderlo.

3. Insistir en la capitulación y rendición del gobierno o de la oposición venezolana es una fantasía de políticos que aún no aprenden a contar cañones y a valorar objetivamente sus propias fuerzas.

4. Muchos opositores están dominados por las buenas intenciones pero tienen escasez de destreza y experiencia políticas. Y ni hablar de los que fanfarronean de un poder tangible que carecen y andan exigiendo la rendición del enemigo.

5. La verdad es que en Venezuela todos estamos quebrados, debilitados, agotados y a merced de una crisis devastadora. Esa es la premisa de la cual deben partir todos los actores políticos. Millones de seres humanos están sufriendo en extremo, tanto los que están adentro como los que están afuera del país. Es la segunda premisa.

6. Es hora de comprender que los únicos que pueden desplazar al gobierno de Nicolas Maduro por la vía fáctica son las mismas fuerzas internas del chavismo (especialmente el ala militar), lo cual no es descartable en cualquier momento. Y es a este poder al que más temen en Miraflores. No a una oposición desarticulada y sin capacidad de convocatoria real (por ahora), y con cero poder de fuego.

7. O lo que es lo mismo, todo cambio en Venezuela pasa por el chavismo como un todo más no contra el chavismo como un todo. Los matices juegan. Todo juega en este momento.

8. Por eso, la salida a la crisis pasa por acuerdos, es decir, negociaciones con el chavismo. Y eso ya no lo discute nadie. Hasta quienes se oponen públicamente a las negociaciones no hacen más que pedir a los militares chavistas que intervengan para deponer a Maduro. De ocurrir así, será el resultado de negociaciones ¿O es que creen ingenuamente que éstos intervendrán sin que medien previos acuerdos no sólo en torno a la justicia transicional sino para el reparto de poderes? ¿Y eso cómo se llama?

9. Entonces, si estos renuentes a las negociaciones están dispuestos a negociar con los militares chavistas (que son, por cierto, los que ejercen el poder real en Venezuela y son los grandes responsables de la destrucción del país) por qué no hacerlo también con los civiles chavistas y terminamos de ponerle punto final a esta confrontación suicida y estúpida que está devastando al país entero, el único país que tenemos (fuera de aquí todos somos extranjeros).

10. Somos millones los que queremos justicia en Venezuela, y los que queremos ver tras las rejas a los culpables de tanta tragedia. Pero en la arena política no sólo juegan las denuncias y los deseos de justicia y libertad sino la acumulación y ejercicio de poderes. Ese es el juego duro y real de la política en la cual estamos involucrados. Y Venezuela es un caso severo de confrontación de poderes políticos.

11. Hay que repetirlo. No son los poemas y las loas a la libertad y la justicia los que definirán el desenlace del conflicto de poderes en Venezuela. Llamar a la guerra tal como lo sugieren algunos también es inútil e irresponsable. Algunos de éstos propiciadores de la guerra de “los otros” están en el exterior bajo resguardo y piden a los venezolanos que estamos adentro que salgamos a matarnos. Eso es picardía y cobardía. Los que quieran presidir gobiernos de transición (son unos cuantos) deben venir a decirlo en Venezuela. Quizás cambien de opinión cuando lleguen.

12. Por eso respeto a María Corina y muchos otros que sí dan la cara dentro de Venezuela, aunque no estemos de acuerdo políticamente. Son valientes y honestos. Pero sus conclusiones están más marcadas por la emociones que por la racionalidad. Y eso, lejos de ayudar, nos hundirá más.

13. Comprendemos a los que están afuera, a su dolor, a su rabia infinita, pero hay que pedirles que tengan paciencia. Todos (políticos, ciudadanos, chavistas, opositores derecha e izquierda) sabremos salir de este atolladero de manera exitosa. No tenemos más camino. Este país no le sirve a nadie como está. Lo contrario será la disolución temporal de la nación. Y eso sí es lo peor. Estamos caminando por el filo de una navaja.

14. El juego corresponde ahora a jugadores aplomados, pragmáticos, con control absoluto de sus emociones y con alta dosis de sabiduría. No es cuestión de edades sino de madurez. Es mucho lo que nos estamos jugando en las próximas horas. Es la hora del aplomo y de la alta política. Una equivocación más, un fracaso más será mortal para el país entero. La frustración, la desesperanza, el odio y el éxodo masivo serían las tendencias dominantes como resultado de una aventura política ¿A quién lo conviene ese escenario?

 

@JesusSeguias
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De Chávez a Bolsonaro: La gran lección, por Jesús Seguías

 

1.- EL EX-PRESIDENTE BRASILEÑO FERNANDO HENRIQUE CARDOSO resume de manera muy clara quién es Bolsonaro: “El capitán retirado del ejército Jair Bolsonaro es un oscuro parlamentario, apoyado por un partido casi inexistente, el PSL (Partido Social Liberal) … Con un fuerte cariz autoritario … Bolsonaro es una hoja seca impulsada por el vendaval de todas estas transformaciones. Simboliza el ansia del orden ante el miedo a lo desconocido … Presenciaremos la “barbarie”. No se trata de la vuelta al fascismo: la historia, en este caso, no se repite. Se trata de otras formas de pensamiento y acción no democráticas.”

2. El desconocido Bolsonaro, sin el respaldo de un partido poderoso y con muy pocos recursos económicos, interpretó lo que sienten los brasileños ante la inseguridad ciudadana, la crisis económica, y la podredumbre ética de los políticos gobernantes (Venezuela Dixit).

3. También interpretó el rechazo de los brasileños a la sociedad parasitaria estimulada por gobiernos izquierdistas que reparten mucho a los pobres sin preguntarse “quién paga la cuenta”. Bolsonaro quiere una sociedad productiva no parasitaria. Y eso hizo click.

4. Tengo varios años diciendo que “cuando los políticos de oficio fallan, los pueblos inventan”. No importa si la opción es de izquierda o de derecha, con tal escuchen al pueblo y pongan mano a una narrativa poderosa. Y Jair Bolsonaro es otro invento más.

5. La sociedad mundial, especialmente en América Latina, tiene rato inventando opciones diferentes a los partidos congelados en la historia, anclados en paradigmas que ya no dicen nada a los ciudadanos, y que no responden a las exigencias del nuevo elector.

6. El teniente coronel y golpista Hugo Chávez fue quien rompió el celofán en Venezuela y en el continente. De allí en adelante observamos que los bolivianos “inventaron” a un indígena cocalero, los paraguayos a un cura, los brasileños a un dirigente sindical, los uruguayos a un ex-guerrilero medio hippie (pero brillante), los chilenos a un empresario multimillonario, los panameños a otro empresario, los haitianos a un cantante, los guatemaltecos a un cómico, los mexicanos a un izquierdista suigéneris, los estadounidenses a un negro, y luego de éste a un empresario multimillonario que sabe muy poco de política.

7. En fin, los pueblos decidieron enviar a la porra a todos los partidos políticos clásicos e históricamente poderosos, o al político tradicional (caso USA). Y todavía existen políticos en Venezuela que no copian estas señales muy claras e irreversibles de la historia. Siguen encapsulados en sus proyectos personales (de paso, torpemente administrados).

8. Los casos de Brasil y Venezuela son diferentes en este momento. Bolsonaro está siendo electo en un país que aun conserva transparencia electoral y democrática. Venezuela ya no.

9. Pero sí hay algo en común: un pueblo que exige respuestas a políticos que no tienen nada qué decir, que sólo se limitan a hacer denuncias y más denuncias, y a buscar que otros le hagan la tarea, pero que no hacen click con la mayoría de la población. La pereza política es impresionante. Son fuerzas (¿o debilidades?) políticas sin pasión, sin liderazgos, sin respuestas, sin nada. Pero eso no es lo más grave. Lo más grave es que siguen haciendo más de lo mismo esperando obtener diferentes resultados. Gobierno y opositores por igual. Odian el cambio. Eso es peligroso.

10. Los brasileños pasaron -de un solo jalón- del socialismo moderado al capitalismo autoritario y amante de las dictaduras “de derecha”. Dicho a tiempo.

@seguias1