La casa de Mía está en riesgo. La escuela a la que asistía está prevista para demolición. Durante más de 15 días durmió en un refugio, en una carpa que no le permitía descansar y donde su madre tampoco pudo mantener la dieta sin gluten que su hija necesita.
Mía tiene dificultades para comunicarse. Dice “agua” y pocas palabras más....
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Cada semana, nuestro director editorial comparte una reflexión en la que aborda los derechos humanos en espacios donde no estamos acostumbrados a verlos. Puedes leer las anteriores entregas aquí