La democracia y sus problemas - Runrun
Tony Bianchi Abr 03, 2024 | Actualizado hace 1 semana
La democracia y sus problemas
La historia enseña que muchos dictadores han tomado el poder mediante elecciones legítimas para luego convertir sus gobiernos y sus países en sistemas autoritarios

 

La democracia mundial ha entrado en un periodo de gran incertidumbre. Según el Índice de democracia, publicado por The Economist, casi la mitad de la población del planeta vive en un régimen que se declara democrático (45 por ciento), pero solo el 7,8 por ciento reside en países que disfrutan de una «democracia plena».

Por otro lado, mientras que más de un tercio de la población mundial vive en un régimen autoritario (39.4 por ciento) en el 2023, solo 32 países registraron una mejora, mientras que en 68 de ellos registró una decaída.

Sin embargo, los «regímenes autoritarios», refuerzan su control sobre la sociedad. Mientras que en los países clasificados como «regímenes híbridos», la verdadera democratización todavía no ha arrancado.

Estos datos sugieren dos consideraciones importantes. En primer lugar, la “democracia” es cada vez más un concepto general aceptado, pero no se utiliza de manera apropiada y es mal aprovechada.

El elemento clave de la democracia es el uso de elecciones, muchas de las cuales son libres para determinar el líder y el partido que gobierna, método básicamente aceptado por considerarse justo y ecuánime.

Plebiscitos camuflados

Este requisito aporta algunas condiciones democráticas, pero en muchas instancias no garantiza una solución justa porque en realidad son plebiscitos camuflados que dan la impresión de ofrecer condiciones de libertad electoral pero que en realidad sirven para establecer gobiernos de todo tipo que incluyen férreos autoritarismos, como el que se ha establecido en la Rusia de Vladimir Putin.

Muchos otros países forman parte de la zona gris de los llamados «países híbridos», cuyas soluciones electorales están lejos de satisfacer elementos democráticos básicos y siguen reglas muy particulares creadas por elementos políticos con características muy particulares que solamente satisfacen a sus creadores.

La democracia requiere características delicadas y complejas, y un compuesto de equilibrios institucionales entre los diferentes poderes que nació en la antigua Grecia, donde filósofos como Sócrates y Platón llegaron a la conclusión que un país debe ser manejado un conjunto de sabios (un Senado) que interpretan los deseos y las necesidades del pueblo entero.

La democracia secuestrada

Estas necesidades pueden y deben variar según los cambios y las innovaciones necesarias que afectan la vida, costumbres riquezas económicas de un pueblo y de una nación y debe evitar cambios antidemocráticos introducidos por elementos sin escrúpulos que básicamente solo buscan satisfacer sus intereses personales.

La historia enseña que muchos dictadores han tomado el poder mediante elecciones legítimas para luego convertir sus gobiernos y sus países en sistemas autoritarios, en muchos casos aprovechándose de la complacencia del pueblo.

El fin del colonialismo y la caída del nazismo aportaron un gran movimiento demócrata, pero la capacidad de la democracia de convertirse en el modelo político de referencia para todo el mundo ha tenido que librar muchas batallas para poder sobrevivir.

El concepto democrático ha tenido una gran aceptación y una gran expansión. Pero está claro que esta sigue bien arraigada solo en Occidente. Ha sufrido muchas variantes y enfrenta una marea de oposición a tratar de establecerse en otras partes del mundo.

Por qué la democracia es tan compleja

Hay profundas razones culturales que explican estas dificultades. Razones que tienen que ver con diferentes visiones antropológicas, que incluyen el reconocimiento de la dignidad y la libertad de todo ser humano y la libertad de profesar libremente las varias religiones.

Esto significa que en un mundo globalizado tiene que acostumbrarse a la idea de que existen varias religiones principales y varias formas de gobierno que seguirán siendo no democráticas durante mucho tiempo.

En un mundo interconectado, donde la coexistencia entre diferentes regímenes políticos y las religiones representan una norma, es natural que nazcan tensiones. Por esta razón las democracias se ven obligadas a gestionar un doble problema.

Primero, mantener una mentalidad abierta, sólida y saludable. Segundo, luchar en contra de los excesos de desigualdad y el abandono del espíritu participativo construyendo las condiciones y relaciones de respeto mutuo.

Luego de haberse experimentado todas clases de autoritarismos, de monarquía, de comunismo, de socialismo y diferentes variantes menores de democracia, no se ha descubierto nada mejor que la democracia pura.

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