Franz von Bergen, autor en Runrun

Franz Von Bergen

#GuachimánElectoral | Análisis: ¿Puede Henrique Capriles ganar la AN solo?
Para derrotar al chavismo y conseguir la mayoría simple en el Parlamento, la oposición no necesita una victoria tan amplia como la de 2015. No obstante, es indispensable que se construya una alianza unitaria entre las fuerzas participantes y que buena parte del electorado se entusiasme con la idea de votar

  

@FranzvonBergen

 

Henrique Capriles se desmarcó de la estrategia de la oposición mayoritaria y llamó a participar en las elecciones parlamentarias del #6D. Su decisión, sin embargo, no fue acogida con entusiasmo por los líderes de los partidos mayoritarios, que en mayor o menor medida criticaron sus palabras y ratificaron su decisión de abstenerse en los comicios, en un reciente documento de confirmación del “pacto unitario”.

¿Puede el exgobernador y excandidato presidencial derrotar solo al chavismo en las urnas o su llamado está condenado al fracaso y a servir a Nicolás Maduro de argumento legitimador cuando a partir del 7 de diciembre intente promover internacionalmente la validez de la nueva Asamblea Nacional?

Evidentemente, la respuesta final dependerá del entusiasmo y del deseo de participar que genere Capriles entre los opositores, lo cual solo se podrá medir con encuestas y más cerca de la fecha de las elecciones. No obstante, en este momento desde el #GuachimánElectoral proyectamos que sí es posible obtener algunos indicios evaluando los resultados electorales que ha habido desde que Maduro asumió la presidencia en 2013.

El techo del chavismo

Desde las elecciones municipales de 2013, el chavismo ha tenido un techo electoral bastante evidente. En esos comicios consiguió 5,2 millones de votos; en las parlamentarias de 2015 sumó 5,6 millones; en las regionales de 2017 alcanzó 5,8 millones y en las presidenciales de 2018 llegó a 6,2 millones.

Todas esas cifras de votación están muy por debajo de los 7,7 millones de votos que consiguió la oposición en las parlamentarias de 2015. Esto indica que el chavismo ha conseguido ganar gracias a que sus rivales se han desmovilizado y no porque haya sumado nuevos apoyos.

Las encuestas indican una situación similar. Después de que los efectos de la crisis económica se han sentido con más fuerza, la autodefinición de los encuestados como chavistas se ha estancado y  mantenido siempre entre 10% y 20%, según cifras de Datanálisis.

Por consiguiente, para dar una sorpresa en las elecciones parlamentarias de diciembre, Capriles no necesitaría movilizar a todo el electorado opositor, pero sí el suficiente para superar el techo de votación del chavismo.

De los comicios recientes, las elecciones regionales de 2017 son las que arrojan más pistas sobre la meta que debe ponerse el excandidato presidencial para tener oportunidad de ganar la Asamblea Nacional. En esas elecciones, parte de la oposición no quiso participar después del fraude denunciado pocos meses antes en las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente. Aunque los partidos mayoritarios sí presentaron su tarjeta, la abstención le costó a la entonces Mesa de la Unidad Democrática (MUD) gobernaciones importantes como la del estado Miranda, que había sido gobernado por el mismo Capriles.

Si trasladamos los resultados de esos comicios a la distribución de escaños del #6D de este año, el chavismo habría ganado la mayoría simple con 64% del total de escaños, pero se habría quedado por debajo de la mayoría calificada, lo que ya de por sí sería un logro para Capriles en los próximos comicios legislativos.

El espejo de 2017

Si nos guiamos por los resultados de las elecciones de 2017, 64 de los 130 diputados nominales a repartir estarían en circuitos favorables para el chavismo porque los ganó con una diferencia superior a los 10 puntos porcentuales en esa ocasión, a la vez que 19 representantes nominales estarían en territorios de ventaja para la oposición.

La elección se definiría en 24 circuitos reñidos donde se escogen a 39 parlamentarios y en los que ese día la diferencia entre el Gobierno y la oposición fue menor a 10 puntos porcentuales.

La suma de los escaños favorables al chavismo (64), los favorables a la oposición (19) y los reñidos (39) da 122 curules y no 130 debido a que no se puede hacer una proyección sobre los 8 diputados nominales del Distrito Capital porque en esos comicios no se votó en este territorio.

Es evidente que el chavismo parte como favorito dentro de este escenario. Sin embargo, Capriles mantendría una opción de ganar la mayoría simple de la Asamblea Nacional.

Si venciera en las 24 circunscripciones calificadas de reñidas, la oposición tendría 58 parlamentarios nominales contra los 64 del oficialismo, una diferencia que se borraría con la repartición de los diputados lista porque los opositores muy probablemente sumarían más votos que el chavismo si son capaces de ganar en todos los territorios reñidos.

Para Capriles conseguir esta hazaña serían claves los estados Zulia y Anzoátegui. En el primero se ubican 5 circuitos reñidos en los que se reparten 7 parlamentarios, a la vez que en el segundo hay 4 circunscripciones del mismo tipo con la misma cantidad de diputados.

Otros territorios especialmente importantes serían Vargas, donde se reparten tres curules en una única circunscripción; el circuito 2 de Bolívar, donde también se pelea por tres escaños; y el 1 de Monagas, con la misma cifra de diputados.

 

 

No sería imposible que la oposición ganara en todos esos territorios reñidos. De hecho, en las elecciones parlamentarias de 2015 consiguió victorias en todos menos uno. En 11 de las 24 circunscripciones incluso derrotó al chavismo por más de 20 puntos.

Si la plancha de Capriles fallara en alguno de esos circuitos reñidos tendría opciones de compensar la situación venciendo en alguna de las 17 circunscripciones que en la elección de 2017 ganó el chavismo con claridad, pero que en 2015 la oposición consiguió conquistar con una participación masiva.

Entre estos territorios está el circuito 5 de Carabobo y el 1 de Lara, que reparten cuatro escaños cada uno, y las circunscripciones 1 de Barinas y 1 de Amazonas, en las que se escogerán tres curules.

Ganar en estos territorios resultará más difícil y en casi todos la oposición solo ha vencido en 2015 con una gran votación y un esfuerzo unitario, pero la posibilidad de derrotar al chavismo no es imposible.

Requisitos

Más allá de entusiasmar al electorado opositor para que acuda a las urnas, Capriles también tiene que completar otro requisito básico para tener opciones de victoria: construir una alianza unitaria.

El #6D se repartirán más de la mitad de los escaños por método proporcional y con base en la votación que obtengan las listas de los partidos. Si el voto opositor se divide, le será imposible obtener más diputados lista que el chavismo y la posibilidad de conseguir la mayoría simple se reducirá de manera importante.

En 2018 Henri Falcón ya rompió con la estrategia de abstención de la oposición y se presentó a las elecciones presidenciales por su cuenta. Acumuló 1,9 millones de votos que hoy tendrían que alinearse con los de Capriles para tener opciones de triunfo.

Falcón y Capriles se han aliado en el pasado. Incluso en las primarias opositoras de 2012 el apoyo del exgobernador de Lara fortaleció desde el principio las opciones del exmandatario de Miranda. Sin embargo, esa no es la única alianza que tendría que construirse.

En 2018 apareció la opción de Javier Bertucci, que nunca había pertenecido a la MUD. Alcanzó 996,000 votos en las presidenciales, 10,8% del total de electores de ese año.

En los comicios regionales de 2017, menos del 1% de votos se fue a terceras opciones. Si en esta ocasión Bertucci acumulara nuevamente 10%, el chavismo tendría la mayoría simple de la Asamblea Nacional casi asegurada.

El llamado de Capriles tiene opciones de conseguir una victoria el #6D si entusiasma a un electorado algo superior al que fue a votar por la oposición en las elecciones regionales de 2017. Pero una cosa es segura: aunque se presente sin la mayoría de la oposición, no podrá ganar solo, necesita por lo menos construir una alianza con las otras fuerzas enfrentadas al chavismo que se presentan a los comicios.

 

#GuachimanElectoral l ¿Qué se pierde dejando de ir a votar en las parlamentarias?
La votación del chavismo se ha mantenido estable en las elecciones desde 2015. Sus victorias han sido gracias a la abstención de la mayoría opositora. Sin embargo, la oposición unida ha podido voltear el juego

El 12 de agosto la Conferencia Episcopal Venezolana sorprendió a más de uno. Pocos días después de que la oposición mayoritaria anunciara que no participaría en las elecciones legislativas del 6 de diciembre, la Iglesia cuestionó abiertamente la decisión en un comunicado en el que señaló que “la participación masiva es necesaria”. El 2 de septiembre, el excandidato presidencial Henrique Capriles se unió a este posicionamiento.

¿Por qué los prelados y Capriles hacen este llamado de atención tan vehemente y se posicionan por primera vez en muchos años en contra de la postura de los dirigentes de la oposición mayoritaria? ¿Qué se pierde si se deja de votar en las próximas elecciones?

Anteriormente en el #GuachimánElectoral publicamos una proyección sobre los escenarios electorales con media y alta abstención opositora. Como es lógico, en ambas opciones el resultado de la contienda electoral es más favorable para el chavismo y en la última los partidos de la oposición minoritaria también sacan provecho.

En esta ocasión queremos proyectar lo que podría ocurrir si la oposición votara masivamente, aunque ya se decantaron por no asistir a la contienda electoral. Para ellos, analizamos los resultados de las elecciones parlamentarias de 2015, a la luz del nuevo método de repartición de escaños que planteó el CNE.

Victoria muy probable

En 2015 la votación a favor de la oposición fue tan masiva que este bloque consiguió ganar en 20 circuitos donde el Psuv, históricamente, vencía en promedio por más de 10 puntos de ventaja. El chavismo solo consiguió mantener los territorios muy rojos, donde ganaba hasta entonces por una media de más de 20 puntos.

Desde esas elecciones, mucha agua ha corrido debajo del puente, pero las preferencias políticas en la Venezuela polarizada se han mantenido bastante estables. El chavismo ha ganado elecciones, pero nunca con más de 6,2 millones de votos (su máximo histórico), muy cerca de los 5,6 millones que obtuvo en 2015.

Ha vencido porque el voto que dio la victoria a la MUD en aquella ocasión se ha desmovilizado. Por ejemplo, el apoyo a la oposición pasó de 7,7 millones en 2015 a 5 millones en las regionales de 2017, comicios en los cuales algunos dirigentes llamaron a abstenerse.

En las encuestas, los números de autodefinición política son similares a los de 2015. En octubre de ese año, 17,6% se declaraba chavista y 45,6% opositor, según cifras de Datanálisis. En abril de 2019, 13% se seguía declarando oficialista y 40,3% de oposición.

Visto así, si la oposición al chavismo se movilizara completamente de forma unitaria, para el Psuv sería muy difícil conquistar una victoria con el aproximado de 6 millones de votos que viene acumulando en cada elección desde 2015.

Mayoría posible

Pero lo más importante es si la victoria en voto popular de la oposición se traduciría en una mayoría de escaños en la nueva Asamblea Nacional. Si proyectamos los resultados de las elecciones de 2015, todo parece indicar que sí.

67 de los 130 diputados a elegir en circuitos nominales, más de la mitad, se elegirían en territorios favorables a la oposición porque la MUD los ganó por 10 puntos o más en 2015.

Por el contrario, solo 12 diputados, menos del 10%, se repartirían en circunscripciones favorables al chavismo porque venció allí por más de 10 puntos en las últimas parlamentarias.

51 diputados nominales, el 39% restante, se escogerían en circuitos reñidos donde la diferencia entre oposición y Psuv fue menor a los 10 puntos porcentuales en 2015.

Según la nueva repartición del CNE, el 6 de diciembre se elegirán 144 diputados mediante listas. Si repartimos esas curules según la votación del 2015, la oposición mayoritaria obtendría 85 y el chavismo 59.

Para obtener la mayoría absoluta en la “nueva distribución” de la Asamblea Nacional, se necesitan sumar 139 escaños. Los opositores sobrepasarían ese número con 152, solo si ganan los territorios en donde vencieron en 2015 por más de 10 puntos.

¿Es posible la mayoría calificada?

Si se repitieran de forma exacta los resultados de 2015, la oposición no obtendría la mayoría calificada como en aquella ocasión. Esto ocurre porque el TSJ y el CNE decidieron aumentar los cargos a repartir por método proporcional (listas), lo que reduce la sobrerrepresentación que consiguió la MUD hace cinco años, y la misma que obtuvo el Psuv con la abstención opositora de 2005.

Con la nueva distribución, la oposición habría obtenido 184 parlamentarios contra 93 del chavismo. Para controlar la mayoría de dos tercios se necesitan 185 diputados.

En 2020 la oposición tendría que mejorar levemente la votación de 2015. Aquella vez conquistó 29 de los 51 parlamentarios que se reparten en circuitos que se podrían considerar reñidos. Ahora tendría que ganar 30 o 34, si se considera que los 3 diputados de representación indígena, que se llevó la MUD en 2015, podrían ser más difíciles de conquistar esta vez debido a los cambios anunciados por el CNE en su método de elección.

La mayoría calificada en esta proyección es factible gracias al triunfo rotundo que los números de 2015 hacen posible estados como Zulia. Esta entidad reparte 25 parlamentarios y la oposición se llevaría 20.

Este mismo estado es un buen ejemplo para demostrar cómo perjudica la abstención a la oposición mayoritaria: en el escenario de una abstención media, hecho en base a las elecciones regionales de 2017, los opositores todavía ganarían la entidad por casi 4 puntos porcentuales. Sin embargo, la repartición de escaños los perjudicaría y el chavismo se alzaría con 13 parlamentarios contra 12 opositores.

Algo similar, aunque menos notable, ocurriría en Nueva Esparta. Ganando el estado como en 2015 por 23 puntos, se llevarían 5 de 6 diputados. Si lo ganan por 4,5 puntos, como en 2017, quedarían empatados en la repartición de escaños.

¿Votar o no votar?

La oposición mayoritaria afirma que no se cumplen las condiciones para votar porque no existen los niveles de competitividad ni de vigilancia necesarios para garantizar que el resultado se respetará de forma integral.

Por esa misma razón ya se dejó de participar en las parlamentarias de 2005. Aunque la legitimidad de la Asamblea Nacional quedó cuestionada, en la práctica realizó su labor sin problemas, aprobando leyes habilitantes a Hugo Chávez y adelantando todos los trámites necesarios para reformar la Constitución, lo cual finalmente no fue posible porque en el referendo de 2007 se derrotó al chavismo.

En esta ocasión la comunidad internacional está más alerta ante la situación y ya ha puesto en tela de juicio la legitimidad de los comicios.

#GuachimánElectoral | Chavismo enfrenta un escenario favorable para las parlamentarias al competir contra los partidos de Falcón y Bertucci
La abstención en las elecciones parlamentarias beneficia al chavismo, a Henri Falcón y a Javier Bertucci. Pero solo con que los partidos mayoritarios de la oposición cambien de estrategia, el escenario da un vuelco importante

 

@FranzvonBergen

 

“Las elecciones parlamentarias se han transformado en un proceso truculento y fraudulento”, denunció el secretario general de Acción Democrática. El jefe de Copei lo apoyó y pidió suspenderlas para restablecer un mecanismo de confianza y abrir un compás de discusión.

Las declaraciones son de hace 15 años y se hicieron una semana antes de las elecciones legislativas de 2005. Sin embargo, la situación es tan similar a la actual que cada una de las palabras puede trasladarse al presente.

Como en aquella ocasión, el pasado 3 de agosto, los partidos mayoritarios de la oposición firmaron un acuerdo de no participación argumentando que el proceso electoral no cumple con las garantías mínimas de legitimidad. Henri Falcón, presidente de Avanzada Progresista y excandidato presidencial, criticó la decisión asegurando que deja vía libre al chavismo para retomar el control de la Asamblea Nacional.

El 4 de diciembre de 2005, la participación fue de 25,26% y el chavismo y sus partidos aliados se llevaron todos los 167 cargos a elegir.

Para las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre aumentaron a 277 los diputados a escoger y se espera que participen Henri Falcon y opciones independientes como El Cambio, presidido por Javier Bertucci. ¿Es esto suficiente para que el resultado sea distinto?

Dos opciones

Existen dos escenarios de abstención ante las elecciones parlamentarias. El primero, y el más probable, es que los partidos mayoritarios de la oposición sigan llamando a no votar, lo que permitiría al Psuv obtener la mayoría calificada, como ya ocurrió en 2005.

El segundo es más improbable, pero haría la disputa mucho más reñida: si solo los partidos mayoritarios de la oposición cambiaran de estrategia y llamaran a votar se limitaría de manera importante la ganancia del oficialismo, aunque la abstención seguiría existiendo y perjudicaría a los opositores.

Para tener una idea de cómo sería la competición en este escenario de abstención media, analizamos los resultados de las elecciones regionales del 15 de octubre de 2017.

 

 

Ese día, la participación fue de 63,23%, casi 11 puntos menos que en las elecciones parlamentarias de 2015, en las que la oposición conquistó la mayoría calificada al obtener el 54% de los votos y benefició de la sobrerrepresentación que el chavismo había diseñado por años para favorecerse a sí mismo.

El oficialismo obtuvo una cifra de votos muy similar en ambos procesos: 5,6 millones en 2015 contra 5,8 millones en 2017, lo que sugiere que los 2,3 millones de votos que no llegaron a las urnas eran los que habían dado la victoria a la oposición, que pasó de 7,7 millones a 5,0 millones.

En este escenario, 64 de los 130 diputados nominales a repartir estarían en circuitos favorables para el chavismo, porque los ganó con una diferencia superior a los 10 puntos porcentuales en octubre de 2017, a la vez que 19 representantes nominales estarían en territorios de ventaja para la oposición.

La elección se definiría en 24 circuitos reñidos donde se escogen a 39 parlamentarios y en los que ese día la diferencia entre el gobierno y la oposición fue menor a 10 puntos porcentuales.

En 2017, el chavismo ganó en 15 de esos 24 circuitos reñidos. De haber sido unas elecciones parlamentarias, finalmente se habría llevado 90 de los 122 diputados nominales a repartir contra 32 de la oposición. Cabe destacar que en este análisis no se cuentan los 13 diputados a repartir en el Distrito Capital porque en octubre de 2017 no hubo elecciones en ese territorio.

Pese a que la diferencia parezca abultada, si todos los circuitos reñidos fueran ganados por la oposición,  obtendrían 58 parlamentarios contra 64 del chavismo. La repartición en las elecciones de 2020 de más escaños a través de listas proporcionales podría ayudarle.

Si consiguiera ganar todos los circuitos reñidos, probablemente sumaría más votos que el Psuv, por lo que la repartición de los 144 cargos del voto lista (incluido el nacional) le podría dar de forma ajustada los legisladores necesarios para obtener la mayoría absoluta con 139 escaños en total.

El Psuv, por su parte, arranca desde una posición más cómoda en este escenario de abstención media. Con ganar unos pocos circuitos reñidos probablemente le sería suficiente para obtener la mayoría absoluta de 139 escaños, a la vez que si gana una amplia mayoría de ellos podría conseguir la mayoría calificada de 185 escaños.

Las ‘victorias’ de Falcón y Bertucci

Si la oposición mayoritaria finalmente no participa, como ha anunciado hasta ahora, el chavismo enfrenta un escenario claramente favorable al competir principalmente contra los partidos de Henri Falcón y Javier Bertucci, así como algunas otras tarjetas.

Para proyectar lo que pasaría en este escenario de alta abstención se adaptaron los resultados de las elecciones presidenciales de mayo de 2018 al método de repartición de escaños anunciado para las parlamentarias de este año.

Como ocurrió en las regionales de 2017, la cantidad de votos conseguida por el chavismo continuó estable respecto a 2015: esta vez 6,2 millones.

La participación, por su parte, siguió en caída libre y llegó solo a 46%, esta vez 28 puntos menos que en 2015. Falcón y Bertucci acumularon entre ambos 2,9 millones de votos, 4,8 millones menos que la unidad opositora en 2015.

Bajo este escenario de alta abstención, los 130 diputados nominales se repartirían en circuitos en los que el chavismo ganó cómodamente por más de 15 puntos. Al sumar el voto lista, el Psuv obtendría de manera fácil la mayoría calificada con más de 185 escaños.

 

 

Sin embargo, el oficialismo y sus aliados no se llevarían todos los escaños de la nueva Asamblea Nacional, como ocurrió en 2005. Falcón y Bertucci serían los grandes beneficiados de los cambios introducidos por el CNE para estas elecciones, pues obtendrían una representación que, con la pasada distribución, no lograrían.

Gracias a que ahora el 52% de los cargos se reparten a través de listas proporcionales, el partido de Falcón obtendría 28 parlamentarios y el de Bertucci 8, si se repitieran los mismos resultados que en 2018.

Antes, pese a acumular entre los dos el 31,7% de los votos, el sistema casi mayoritario que existía no les hubiese dado ningún tipo de representación. Ahora el chavismo se llevaría 87% de los cargos, Falcón 10% y Bertucci 3%.

Estos dos dirigentes políticos forman parte de la mesa de diálogo convocada por el oficialismo para organizar las elecciones parlamentarias.

El chavismo estaría renunciando a controlar el 100% de la Asamblea Nacional, pero seguiría teniendo la mayoría calificada para aprobar cualquier cosa e internacionalmente podría argumentar que la oposición está representada en el parlamento nacional.

Ese es un elemento clave para la pelea que se dará después de las elecciones para legitimar o repudiar los resultados, si se materializa este escenario de alta abstención y sin los partidos mayoritarios de la oposición.

Desde 2013 Maduro duplicó la cantidad de militares en su gabinete

Foto: @PresidencialVen

56% de los ministros del área económica provienen de la FANB
Durante el gobierno de Hugo Chávez, el promedio era de 2 militares por cada 10 carteras ministeriales

 

@FranzvonBergen

EN LA PROCESIÓN DE LA DIVINA PASTORA, el domingo 14 de enero en la ciudad de Barquisimeto, estado Lara, la tarima con toldo dispuesta para que las autoridades militares se sentaran a salvo del sol quedó vacía: los feligreses lanzaron naranjas, mandarinas y les gritaron “¡Fuera, fuera!” a los uniformados, que debieron irse. Después de la actuación de los miembros de las Fuerzas Armadas durante las protestas de abril de 2017, el rechazo de la calle hacia los militares parece crecer.

En el entorno de Nicolás Maduro, sin embargo, el fenómeno del pretorianismo, entendido como “la influencia política abusiva ejercida por un grupo militar”, ha llegado a su mayor grado en Venezuela. Desde que inició su periodo presidencial, el peso dentro de su gabinete de oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, retirados o activos, no deja de aumentar.

En su primer año de gobierno, controlaron la mayor parte del tiempo 21,9% de los puestos, cifra que subió a 25,8% en 2014; a 27,6% en 2015; a 29,4% en 2016; a 37,1% en 2017; y que inicia 2018 en 40%. Se puede decir que los militares han duplicado su presencia, pasando de ser 6 en 2013 a ser 14 actualmente.

Los porcentajes superan ampliamente a los del gobierno de Hugo Chávez, en cuyos casi 15 años de gestión los militares controlaron 2 de cada 10 carteras en promedio. El actual gabinete de Maduro tiene a oficiales al mando en 4 de cada 10.

Durante los años de gestión de Chávez, 2004 fue el que contó con mayor presencia militar en el gabinete: oficiales activos o retirados estuvieron a cargo de 31,8% de los 22 ministerios que había entonces. Eran momentos de inestabilidad. La popularidad de Chávez venía de su peor año en 2003, al llegar a 39,3%, según Datanálisis. Acababa de superar el golpe de Estado de abril de 2002 y el paro petrolero que se prolongó hasta 2003; además, el 15 de agosto de 2004 tuvo que ganar un referéndum revocatorio para poder continuar su gestión. Ergo: el chavismo se pinta de verde oliva cuando es impopular y se complica su manejo de los hilos del poder, como ha pasado con Maduro en los últimos años.

Dueños de la economía

En 2004 la preponderancia castrense se limitó al área política del gabinete. Oficiales controlaron los ministerios de Comunicación e Información, Despacho de la Presidencia, Interior y Justicia y Defensa, mientras que solo mandaron en 30% de los despachos relativos al sector económico y ninguno del área social.

La situación es distinta ahora. En medio de la crisis más severa de la historia reciente, la economía está mayoritariamente en manos militares. Manejan 3 de los 4 ministerios relacionados con la alimentación y 6 de 4 vinculados a la producción. Finanzas es la única sub área que ha quedado enteramente en manos civiles. En total, mandan actualmente sobre 56% de los despachos relacionados con la actividad económica, algo nunca antes visto en los años de chavismo.

Por si fuera poco, tienen también un control importante sobre el área política, en la que son la cabeza de la mitad de las carteras, incluidas algunas de gran importancia como Interior, Defensa y Despacho de la Presidencia.

Proyecto verde oliva

El nuevo despertar del pretorianismo en Venezuela ocurrió el 4 de febrero de 1992, cuando Chávez dirigió el golpe de Estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Desde 1958, luego de la caída de Marcos Pérez Jiménez, el sector militar se había mantenido a raya luego de años de controlar la política nacional desde que Juan Vicente Gómez institucionalizó las Fuerzas Armadas a principios del siglo XX y se apoyó en estas para gobernar por 27 años.

Ahora, con un presidente civil, el pretorianismo se fortalece y no se limita a los ministerios. También se incrementa en la comunicación presidencial y en los candidatos que escoge el oficialismo. Maduro, por ejemplo, no habla de dirección política a secas. Le agrega el epíteto de “dirección política militar”. Además, tal como hacía su predecesor, utiliza un lenguaje estrictamente castrense: nombra unidades de batalla, habla de guerra económica, invasiones, de ofensivas y contraofensivas, y se apropió de la figura organizativa castrense del Estado Mayor para enfrentar problemas de toda índole como el contrabando, la crisis eléctrica o las epidemias.

Gabinete Maduro3-01

20 escenas de Ramos Allup: ¿De ídolo de los radicales a “colaboracionista”?

@FranzvonBergen

LA DILATADA CARRERA POLÍTICA del secretario general de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, ha dado vueltas rocambolescas durante los últimos dos años. Tras maquinar su ascenso a la cumbre del liderazgo opositor como presidente de la Asamblea Nacional y de convertirse en referencia del sector más radical durante 2015 y 2016, ahora muchos lo señalan como “colaboracionista” del gobierno de Nicolás Maduro y lo acusan de querer crear un espacio de “convivencia” con una dictadura. Uno de los datos indiscutibles de su proceder reciente es que “Vladimir a la 1” es su palestra favorita para anunciar noticias bomba

Distintas declaraciones y hechos de los últimos dos años dejan en claro que quienes hoy lo señalan, ayer fueron sus aliados circunstanciales en distintos momentos.

¿Cuál es la verdad? ¿Ha sido coherente Ramos Allup en sus actuaciones recientes? Esta línea de tiempo repasa momentos clave del líder adeco, el único que logró 4 gobernadores en las recientes elecciones.

24 de junio de 2015: El pacto del huevo frito

Hasta 2015 Acción Democrática y su secretario general, Henry Ramos Allup, eran figuras secundarias en la oposición. A pesar de que concentraban poder interno, su impacto mediático no era tan notorio como el de Primero Justicia y Voluntad Popular. Eso empezó a cambiar a mediados de ese año, cuando se anunciaron las candidaturas para la Asamblea Nacional. Los blancos hicieron una alianza con PJ y estos dos partidos, a través de primarias y consensos, consiguieron la mayor cantidad de postulaciones. A la postre, las dos toldas acumularon 58 de los 112 diputados de oposición (32 PJ y 26 AD).

3 de enero de 2016: Cambio de aliados

Ramos Allup y AD estaban de vuelta, pero seguían siendo secundarios por detrás de PJ. El dirigente se dio cuenta, entonces, de que necesitaba una alianza diferente para poder seguir en ascenso. Se acercó a VP (14 diputados) y Un Nuevo Tiempo (21). Forzaron que el presidente de la Asamblea Nacional fuera elegido por los diputados mediante voto secreto. Resultó ganador con 62 respaldos.

5 de enero de 2016: El plazo de los 6 meses

Habiendo llegado a la presidencia de la AN gracias al apoyo del ala “radical” opositora, Ramos Allup inició su gestión en esa misma dirección. En su discurso de juramentación aseguró que activarían mecanismos para conseguir un “cambio político” en 6 meses. Desde el primer día murió la posibilidad de una convivencia con el Ejecutivo. Nicolás Maduro ni siquiera lo llegó a recibir en Miraflores, una reunión que tradicionalmente se realiza entre las cabezas de los poderes.

6 de enero de 2016: La retirada de los retratos

Con los ánimos aún caldeados por la entrada de la oposición a la Asamblea Nacional, el equipo de Ramos Allup difundió un video en el que se le veía ordenar la retirada de todos los retratos de Hugo Chávez y del “nuevo” Simón Bolívar del Palacio Legislativo. “Una vaina loca. Sáquenme toda esa vaina de aquí (…). No quiero ver un cuadro aquí que no sea el retrato clásico del Libertador”, decía apuntando con el dedo. La forma en la que lo hizo enervó al oficialismo y se convirtió en un punto de honor. Lo aplaudieron los radicales ¿pero la jugada benefició a la oposición en el mediano y largo plazo?

12 de enero: Los diputados de Amazonas

Con los gobernadores adecos no es primera vez que la MUD se encontró en aprietos por una juramentación. Tras proclamar el 6 de enero de 2016 a los tres diputados de Amazonas que el PSUV había impugnado semanas antes, Ramos Allup informó el 12 de enero que los mismos parlamentarios pidieron ser “desincorporados”, esto para evitar que el Tribunal Supremo de Justicia declarara a la AN en desacato, cosa que después ocurrió. Así comenzó oficialmente el choque de poderes en Venezuela, el cual primero marginó a la oposición de su mayoría de dos tercios y luego terminó neutralizando al Poder Legislativo en la práctica.

15 de enero de 2016: La contestación a Maduro

Luego de que el presidente Nicolás Maduro pronunciara en cadena su discurso de Memoria y Cuenta, en el que pidió decretar “emergencia económica” por primera vez, Ramos Allup tomó el micrófono y aprovechó para responderle por más de 10 minutos. “El modelo es erróneo (…). Cuando Gobierno lo hace mal eso tiene consecuencias electorales. Si alguien quiere ganar y sabe que el voto castigo lo perjudicó, debe corregir”, afirmó. Con esto el presidente del Parlamento se terminó de transformar en referencia de algunos opositores. Su liderazgo subió a niveles parecidos a los de Leopoldo López o Henrique Capriles.

Aquí pronunció la frase que despertó más críticas que elogios, y que ahora puede perseguirle: “A veces hay que doblarse para no partirse”.

8 de marzo de 2016: Las vías contra maduro

Envueltos en el dilema de los 6 meses para el cambio político, la MUD anunció que buscaría ese objetivo mediante tres vías: la quimera de pedir a Maduro su renuncia, una enmienda constitucional para recortar el periodo presidencial de 6 a 4 años y el referendo revocatorio. Ramos Allup defendía la enmienda, aunque esta opción tenía dos elementos difíciles de superar: necesitaba la mayoría de dos tercios en la Asamblea y el TSJ podía decir que el cambio no tendría carácter “retroactivo”, por lo que no afectaría el mandato de Maduro.

2 de septiembre de 2016: La opción es la calle

La vía del referendo acumuló mayor respaldo de la oposición y de la ciudadanía y Ramos Allup se unió con fuerza a ese objetivo. Dio la primera de varias entrevistas interesantes en el programa Vladimir a la 1. Allí señaló que la gente tenía que mantenerse en la calle para exigir la realización del referendo. Sin embargo, la opción murió al poco tiempo cuando tribunales regionales declararon nula la recaudación de firmas. Por estos mismo días, Maduro insultó a Ramos en cadena nacional: “Unos dicen ‘pobrecito, es un viejito’, ¡Pero bien coño ‘e madre que es ese viejito! ¡Bien perverso y bien malvado que es ese viejito!”. Agregó que lo demandaría por su discurso “fascista”, algo que no se materializó.

24 de octubre de 2016: “No” pero “Sí” al diálogo

Ramos Allup anunció por Twitter que AD no se sumaría al diálogo entre gobierno y oposición porque se habían enterado de las negociaciones por televisión. Sin embargo, días después reculó y aseguró que la MUD tenían que decidir en conjunto si iban todos o no iba nadie. Los acercamientos avanzaron gracias a la intervención del Vaticano y el para entonces presidente de la AN llegó a decir que era una “obligación” asistir para dejar constancia de que se intentaba hallar una solución consensuada. El 8 de noviembre dio una entrevista en “Vladimir a la 1” para indicar que el proceso estaba “muerto” porque no había dado ningún resultado ya que el gobierno no quiso cumplir ninguna de las peticiones opositoras.

9 de Enero 2017: El abandono del cargo

Cuando muchos analistas recomendaban a la oposición concentrarse en exigir las elecciones regionales, la Asamblea Nacional inició una estrategia estrafalaria de declarar el abandono del cargo por parte de Maduro para llamar a elecciones. Ramos Allup, ahora como diputado raso terminado su periodo como presidente, apoyó la idea. “Vamos a adoptar esta decisión política y sabemos que no va  a haber elecciones. Antes o después del 10 (de enero) Maduro se va a quedar ahí”, afirmó durante el debate.

3 de abril de 2017: El intento de detención

Aunque no era de los diputados más activos en la calle, Ramos Allup apoyó las protestas que iniciaron en abril de este año. Por Twitter denunció que funcionarios de la Guardia Nacional intentaron apresarlo mientras viajaba por Carabobo. Colgó un video en el que se le veía peleando con los oficiales: “Desármate, no joda (…). Ladrones, narcos, corruptos”, le decía a uno en un momento.

1 de mayo de 2017: La Constituyente es una “Prostituyente”

Ante la propuesta del presidente Maduro de llamar a una Asamblea Nacional Constituyente, Ramos Allup aseguró que esta realmente era una “Prostituyente”. Agregó que con esta medida continuaba “el golpe de Estado”.

25 de junio: Las dictaduras salen por los votos

Cuando todavía seguían las protestas en pleno apogeo, Ramos Allup escribió un artículo en El Nuevo País en el que aseguraba que “las dictaduras sólo salen por votos(…). Si a veces el camino de los votos resulta mas agreste y empinado, es el único seguro y fiable”. Calificó al gobierno como una “dictadura militar” y desestimó que un golpe de Estado fuera a resolver la situación. Días antes, el dirigente había llamado públicamente a adherirse al recurso de la fiscal Luisa Ortega Díaz que buscaba anular la Constituyente.

Durante los meses de protesta Ramos Allup hizo giras en varios estados que le rindieron frutos a AD en las elecciones regionales.

14 de julio de 2017: La reunión con Leopoldo López

Días después de que sorpresivamente se le dictara a Leopoldo López medida de casa por cárcel, Ramos Allup sostuvo un encuentro con él. La información la reveló por Twitter Miguel Henrique Otero, presidente editor del diario El Nacional, quien calificó la cita como una “gran reunión” en la que participaría también Manuel Rosales. El dirigente adeco luego informó que sólo hablaron López y él, pues Julio Borges, Carlos Ocariz, Enrique Márquez y Vicente Díaz llegaron posteriormente y no les dieron acceso.

31 de Julio: El enfrentamiento con Freddy Guevara

Luego de la elección de la Constituyente, miembros de VP, antiguos aliados de Ramos Allup, propuso nombrar desde la Asamblea Nacional un nuevo CNE y un gobierno paralelo. El adeco fue uno de los que se manifestó en contra y tuvo un acalorado intercambio con Freddy Guevara, según informaciones extraoficiales. Ramos Allup pidió concentrarse en las elecciones regionales. Al día siguiente, en sesión de la AN, declaró nuevamente que las dictaduras salen con votos.

2 de agosto: La vía de las regionales

Nuevamente una participación de Ramos Allup en “Vladimir a la 1” generó revuelo. Esta vez, sin que la MUD hubiese anunciado una decisión formal, el secretario general de AD anunció que su partido participaría en las elecciones regionales. “En unas presidenciales entonces Maduro ganaría por forfait”, dijo sobre la abstención.

Ramos Allup anunció esto horas después de que la empresa Smartmatic asegurara que en la elección de la ANC el Consejo Nacional Electoral había forjado al menos un millón de votos.

10 de septiembre: La victoria blanca

AD dominó las primarias de la oposición haciendo alianzas con distintos factores de la MUD y consiguió más de la mitad de las candidaturas, 12 de 23. La información fue acogida entonces como el resurgir de la tolda blanca, que parecía empezar a posicionarse como la principal fuerza de la Unidad. Ramos Allup se había dedicado a recorrer diversos estados y siguió haciéndolo a partir de ahora. Ante las inhabilitaciones de distintos líderes, principalmente Capriles y López, sus opciones de ser “presidenciable” subieron como la espuma.

16 de octubre de 2016: La derrota fue por la abstención

Nuevamente Ramos Allup dio la sorpresa en “Vladimir a la 1”. Esta vez señaló a la abstención como responsable de la derrota opositora en las regionales del 15 de octubre, esto a pesar de que varios candidatos de la MUD habían hecho denuncias de fraude. “A medida que no subía la afluencia de electores a centros específicos y en la cantidad que esperábamos, comenzamos a tener información de que se iban a producir resultados negativos”, indicó. Mostró datos de estados específicos como Miranda para respaldar su teoría.

18 de octubre: No hay que juramentarse ante “prostituyente”

Ramos Allup publicó un tuit señalando: “Repito lo que he dicho antes y después de las elecciones regionales: Gobernadores NO tienen que juramentarse ante ninguna prostituyente”. Lo complementó con un video que recogía varias declaraciones suyas sobre el tema.

24 de octubre: La autoexlusión

Luego de que los cuatro gobernadores electos de Acción Democrática se juramentaran ante la Constituyente, Ramos Allup aseguró que están “autoexcluidos” del partido por no seguir línea de la tolda. Henrique Capriles puso en duda que los mandatarios regionales no estuviesen recibiendo órdenes de su secretario general y anunció que se separa de la MUD mientras el dirigente adeco sea parte de ella. VP llamó a crear una nueva alianza que no busque convivir con el régimen chavista.

Los dos aliados circunstanciales de Ramos Allup durante estos últimos años parecen ahora unidos en su contra, mientras que circuló un comunicado en el que miembros de UNT, el MAS y Avanzada Progresista apoyan la postura de AD a favor del voto y la flexibilidad para no partirse.

LDT_HRamos_V6-01

Oposición volvió a su votación histórica tras el espejismo de las parlamentarias
La del 15-O fue una de las elecciones en las que se acumularon más irregularidades previas por parte del Poder Electoral, lo que hizo que algunos países cuestionaran el proceso incluso antes de su realización. Baja participación en zonas opositoras y un inusual incremento en zonas chavistas marcaron la jornada

 

@FranzvonBergen

LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES PARLAMENTARIAS de 2015 parecían pronosticar el inicio de una nueva etapa, un cambio en los desenlaces electorales históricos de la era chavista. Aquel 6 de diciembre la oposición ganó en estados donde nunca lo había hecho y con ello armó un triunfo nacional inédito que le dio una mayoría de dos tercios en la Asamblea Nacional.

Dos años después, pareciera que 2015 no hubiese existido. Los resultados de las elecciones regionales del 15 de octubre se asemejaron más a las tendencias históricas anteriores: el chavismo arrasó nuevamente en los Llanos y recuperó su dominio sobre estados como Barinas. De ganar en 18 entidades en 2015, la MUD pasó a vencer en sólo 5.

La explicación detrás del espejismo del 2015 es compleja y tiene factores electorales y no electorales. En este trabajo se presentan aquellos que están a la vista de todos, basados en los resultados oficiales entregados por el Consejo Nacional Electoral, que fueron puestos en entredicho por la MUD.

En los resultados oficiales se registra una merma de votación en los bastiones de oposición a la vez que el PSUV logró recuperar sus territorios históricos y se apoyó en un inusual aumento de participación en esos lugares para ganar la batalla comicial. De igual manera, se evidencia que los trucos que activó el CNE antes del proceso comicial y en claro beneficio del oficialismo, como no permitir la sustitución de candidatos o cambiar centros electorales de ubicación, también tuvieron un impacto.

La debacle mirandina o volver al “modo” Charallave

RegionalesMiranda

Hasta 2015, las tendencias históricas decían que Miranda era un estado reñido. Promediando las diferencias entre bloques desde 2010 hasta 2013, la oposición apenas le había sacado 3,8 puntos al oficialismo. Sin embargo, en las parlamentarias de hace dos años las cosas cambiaron: la MUD ganó por 20,4 puntos, conquistó municipios históricamente rojos como Zamora y el estado pasó a ser considerado un bastión opositor.

¿El domingo pasado? Sorpresa. Héctor Rodríguez, el candidato oficialista, se alzó con una ventaja de 7,1 puntos, el mayor margen a favor del chavismo desde las presidenciales de 2006, cuando Hugo Chávez ganó por 13,7. Numéricamente, la razón se puede encontrar en las cifras de abstención y participación.

De entrada, la situación puede explicarse. Votó 58,6% del electorado, cifra similar al 58,3% de las regionales de 2012, con el que Henrique Capriles ganó la gobernación. Pero todo cambia cuando se analiza por municipio.

En Baruta, Chacao y El Hatillo, los bastiones de la MUD, hubo una votación de 50% o menos, los peores números de la historia reciente. Mientras que Capriles sacó en esos espacios una ventaja de 139.474 votos, Carlos Ocariz, actual candidato opositor, apenas logró separarse por 110.366 sufragios, 29.000 menos.

Ocariz al final perdió por 86.343 votos, lo que se explica si se considera que en otros municipios propensos a la MUD, como Los Salias y Sucre, ocurrió algo parecido, a la vez que en alcaldías fuertes del chavismo hubo un incremento inusual de participación.

Un ejemplo: hasta antes de 2015, el PSUV ganaba en Charallave por un promedio de 22 puntos. El domingo venció por 30 y la participación se incrementó en 6 puntos respecto a 2012. En las parlamentarias de hace dos años la MUD había logrado reducir a 2 puntos la diferencia en este lugar. Nuevamente: 2015 no existió.

Barquisimeto no salvó a Henri

RegionalesLara

En 2015, la oposición ganó Lara por una cómoda ventaja de más de 10 puntos. Pero el domingo no fue 2015. Carmen Meléndez, la abanderada del PSUV, derrotó a Henri Falcón por 18 puntos. La clave estuvo en Barquisimeto. En 2012, el opositor ganó el estado apoyándose en la capital, lo que le permitió perder en la mayoría de los municipios restantes. Esta vez cayó allí por 10 puntos.

Para entender qué ocurrió numéricamente, hay que poner la lupa en las parroquias de ese municipio (Iribarren). Catedral, La Concepción y Santa Rosa son los grandes bastiones de oposición. En ninguna la participación superó 61%, más de 15 puntos por debajo de 2015. El colchón que logró Falcón allí fue de 42.438, ni la mitad en comparación a los 95.591 votos de diferencia que la unidad obtuvo en 2015.

Mientras que en las parroquias opositoras la participación fue similar a las de las regionales de 2012, en las inclinadas hacia el oficialismo la votación subió casi 10 puntos o más respecto a los mismos comicios.

Lacava se alzó a pesar de Valencia

RegionalesCarabobo

En Carabobo se dio una situación parecida a la de Lara, en la que los votos de la capital del estado no pudieron contrarrestar a la periferia chavista. De nuevo aparece el binomio de abstención opositora y participación oficialista.

Para ilustrar la situación resulta interesante la comparación con las elecciones municipales de 2013, en las que el opositor Miguel Cocchiola resultó elegido alcalde. Por ejemplo, en la parroquia San José, lugar donde se concentra buena parte del voto de la MUD, el pasado domingo acudió a las urnas 50,3% del electorado, mientras que en las municipales 2013 se reportó participación de 66,1%. El colchón opositor en ese lugar cayó en más de 12.000 votos.

Si se considera que la situación fue la inversa en el principal bastión del chavismo, Miguel Peña, donde se registraron 5 puntos más de votación, no es extraño que Alejandro Feo La Cruz ganara Valencia por menos de un punto y no le alcanzara para recortar la brecha que le sacó Rafael Lacava en el resto de la entidad. Esto porque, como había sido tendencia hasta 2015, el Psuv dominó la periferia del estado.

¿Votos nulos condenaron a Velásquez?

RegionaleBolívar

En las parlamentarias de 2015, la MUD ganó en Bolívar por una diferencia de 22 puntos. Este resultado era totalmente distinto a la tendencia histórica, favorable al chavismo por un pequeño margen de 4, lo que hacía que la entidad fuera extremadamente reñida. El domingo pasado se regresó a ese escenario y el CNE declaró ganador a Justo Noguera Pietri, el candidato del PSUV, por apenas 0,26 puntos porcentuales: 1.471 votos.

La derrota opositora, que Velásquez aún no reconoce, podría tener una causa: los votos nulos que sacó Francisco Sucre, el dirigente opositor que perdió las primarias contra Andrés Velásquez, el abanderado final de la MUD. El CNE no permitió la sustitución de candidaturas, así que sus votos no fueron para Velásquez. Sucre acumuló 3.787 sufragios, casi el doble de la diferencia por la cual el chavismo alcanzó la victoria.

Es la segunda vez consecutiva que Velásquez pierde Bolívar por muy poco y denuncia fraude. En 2012 cayó por menos de 3 puntos. En esa ocasión, la participación fue de 41,2% y en esta se elevó a 58%, lo que parece dejar por fuera al factor abstención.

En otros estados los trucos previos a los comicios impulsados por el oficialismo, como cambios de centros de votación a última hora o la limitación de sustituir candidatos, tuvieron también cierto impacto, aunque ninguno tan fuerte como para ser responsabilizado directamente por la derrota opositora, tal como sí ocurrió en Bolívar. 

Cuna de Chávez volvió al chavismo

RegionalesBarinas

Luego de dos triunfos electorales seguidos en la capital de Barinas, se esperaba que la oposición acabaría con el dominio de los Chávez sobre el estado. Pero no fue así: los números se parecieron mucho más a los históricos que a los obtenidos en 2015 y Argenis Chávez, hermano del fallecido presidente, es el gobernador electo.

La clave para la oposición en esta entidad siempre ha estado en ganar con diferencia la capital, tal como logró en 2015, cuando venció por más de 20 puntos. En esta ocasión, perdió allí por 5.

Esta vez la abstención no explica el resultado si se compara con ejemplos históricos. La oposición ganó en las mismas parroquias que en 2013 y en ellas la participación más bien fue mayor. Sin embargo, la votación también aumentó en las demás. En toda la jurisdicción la cantidad de sufragios se elevó en casi 12 puntos y eso generó el cambio con respecto a 2013. Si se compara con 2015, la abstención sí fue más elevada, pero a nivel de parroquias no se hace evidente un impacto de este factor. 

¿Entonces no existió el 2015?

Todos los estudios de opinión sitúan la aprobación del gobierno de Nicolás Maduro en niveles similares a los que tenía en los meses anteriores y posteriores a las elecciones parlamentarias de 2015. Desde hace más de dos años, su popularidad se sitúa entre 20% y 30% dependiendo de la encuesta y del momento. Además, la crisis económica, la principal causa de su baja aceptación si se considera que este es el principal problema para la mayoría de los encuestados, más bien ha empeorado.

Esto demuestra que el estado de ánimo de la opinión pública que llevó a los resultados de 2015 sí existió y aún existe. La votación del domingo cambia debido a distintos factores. Como se vio, numéricamente se hace evidente que influyeron los niveles de abstención en unos lugares y de participación en otros.

Sobre la abstención se ha hablado mucho. Quizá lo más curioso e inesperado estaría en los altos niveles de participación en lugares oficialistas. Voceros del gobierno argumentan que el elector se movilizó por la molestia causada por las iniciativas de calle opositoras del último año. No es descartable, aunque sí extraño que eso se manifieste electoralmente pero no en las encuestas con mayor aprobación al gobierno o rechazo a la MUD. Otro factor de peso podría ser el carnet de la patria y los beneficios directos diseñados por el gobierno para proteger a sus simpatizantes de la crisis, como los CLAP. Muchos de ellos podrían servir de presión para movilizar.

Por años, factores de la oposición han denunciado que el gobierno aplica el voto múltiple como una estrategia para ayudar a sus candidatos. Eso elevaría los niveles de participación. La oposición denunció fraude en algunos estados. Ahora le toca probarlo.

De lo que sí no queda duda es de que algunas decisiones previas del CNE beneficiaron directamente al PSUV, en especial el no permitir la sustitución de candidatos, lo que volteó el resultado en Bolívar. No es primera vez que el Poder Electoral beneficia al oficialismo, pero fue una de las elecciones en las que se acumularon más irregularidades previas, lo que hizo que algunos países cuestionarán el proceso incluso antes de su realización.