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#DiarioDeUcrania | La tragedia de Putin, por Tony Bianchi
Bajo todos los aspectos Putin ha perdido su reputación como militar, como político y como líder de una potencia hoy rechazada como proveedora de importantes recurso petroleros y gasíferos

 

Con una gran alocución desde el salón de San Jorge en el Kremlin frente a la elite rusa, y contra viento y marea, Vladimir Putin anunció la ilegal anexión de 4 regiones de Ucrania que representan el 15 % del país. Luego de su intento de invasión total.

Apoyándose en un falso referendo “supervisado” por autoridades rusas, Putin ha tratado de salvar la cara de una invasión cuya única intención era la de adueñarse de un país que cuenta con grandes recursos minerales y agrícolas, causando danos incalculables y por lo menos 100.000 muertos entre ucranianos y soldados rusos.

Bajo todos los aspectos Putin ha perdido su reputación, como militar y como político. Y como mandatario de una potencia mundial que, al ser rechazada como proveedora de importantes recurso petroleros y gasíferos por sus intentos de usarlos con fines de dominación, también ha perdido un importante aporte a su economía.

Ni China ni India apoyan a Putin

Era evidente que la declaración de anexión iba a ser rechazada no solamente por Europa, víctima del chantaje ruso, y gran parte del mundo occidental. Sino también por China y la India, potencias que en la última semana claramente advirtieron a Moscú de no anexar las regiones del este de Ucrania que cuentan con una mayoría de rusoparlantes.

La posición de Pekín es seguir una política de no favorecer ni a Washington ni a Moscú y mantener un equilibrio económico mientras supera la nueva grave crisis del COVID-19.

Mientras tanto, según disidentes de Moscú, Putin considera que al declarar lo anexado estrictamente parte del territorio ruso este cae bajo el paragua nuclear de Rusia y le garantiza una posición esencial más fuerte militar y diplomáticamente.

En cuanto a Ucrania, fuentes militares occidentales consideran que a pesar del natural deseo de una total recuperación de su territorio, Volodímir Zelenski no cree en un éxito total en el Donbás pero que está firmemente determinado en recuperar a la ciudad clave de Kherson y sus alrededores en el sur.

Kiev cuenta con su brillante general Valeriy Zaluzhny, considerado el artífice de la resistencia ucraniana. Él conoce muy bien a su adversario, Valeri Guerásimov, por haber servido como su asistente.

Zaluzhny piensa que Putin y Guerásimov no tienen otra alternativa que recurrir al empleo de más reservistas con dudosa experiencia en el campo de batalla. Mientras, los militares ucranianos siguen intensos adiestramientos por parte de militares occidentales.

Soldados desmoralizados

Tal como reportan periodistas europeos desde los frentes de batalla, el estado de ánimo de los soldados rusos está en el suelo.

Algunos se quejan de que “nos ordenan a matar a todo ser viviente.” Otros lamentan que «la mitad de nuestro regimiento se ha ido o está muerto; otro escribe a su mamá “cuando llego a casa, dejo todo. A la mierda el ejército …»; Putin es un idiota. Quiere tomar Kiev. Pero no hay forma de hacerlo.”

Otro se queja de que “Putin ahora encarcela efectivamente a la población, limita sus movimientos, obliga a los ‘nuevos ciudadanos’ a alistarse en el ejército nacional ruso para luchar contra su mismo país de origen. ¡Que Dios no ayude!”

“Testimonios como estos abundan y nada parece ser transmitido a Moscú y al resto del país”.

“Una de las grandes mentiras del conflicto”, escribe un capitán de la armada rusa, “es que finalmente nos íbamos a liberar de las garras de la junta neonazi que gobierna en Kiev. Pero luego de meses en Ucrania no hemos conocido a ningún nazi.”

El corresponsal de un diario inglés escribe que el anuncio del referéndum, especialmente por el momento y la forma en que se llevó a cabo, no hace más que exponer el gravísimo fracaso de toda la campaña militar lanzada por Moscú.

“Estaba destinado a ser un momento de victoria, pero en cambio revela la prueba de fuego de la derrota e incluso un gesto desesperado. Y demuestra la superioridad ucraniana sólidamente respaldada por las armas proporcionadas por los aliados occidentales, con Estados Unidos a la cabeza”, escribe el diario inglés.

Mientras tanto Washington ha autorizado el futuro envío de material por valor de 1100 millones de dólares que incluye otros 18 lanzacohetes Himars, una gran cantidad de vehículos para logística y para remolcar armas, vehículos blindados todoterreno, municiones, y equipo antidrones.

Pero el problema es que mucho de este material debe producirse y pasarán meses antes de que pueda llegar a Kiev. El Pentágono quiere seguir apoyando a Ucrania, sin embargo hay preocupaciones, expresadas varias veces en la reciente reunión de donantes en Bruselas, por la identificación de obstáculos o nodos en el suministro de componentes principales y accesorios.

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Las manos de Víctor Jara, por Isaac Abraham López
90 años estaría cumpliendo por estos días Víctor Jara. Su voz es conciencia y sensibilidad, la vida nos reclama no olvidarla jamás. Unirla a nuevas realidades y reclamos

 

@IsaacLpez

A Emiro Graterol y Franklin Martínez

«El verso es una paloma que busca donde anidar. Estalla y abre sus alas para volar y volar».

Era otro tiempo y éramos otros nosotros. El mundo tenía el dulce sabor de días transparentes, gestos simples, miradas llenas de nobleza. Aún el eco de los años rebeldes y los gritos inconformes era parte de la vida. Prestigiaba ser de izquierda, parecerse, aunque fuera un poco al mítico guerrillero. La Revolución cubana gastaba los últimos cartuchos de su empaque seductor. Queríamos conocer luchas, trayectorias, heroísmos. Teníamos 16 años.

«El pueblo unido, jamás será vencido. El pueblo unido, jamás será vencido. De pie cantad, que vamos a luchar. Millones ya imponen la unidad. Y tú y yo con la revolución…». «Para hacer esta muralla juntemos todas las manos, los negros sus manos negras, los blancos sus blancas manos. Una muralla que vaya desde el monte hasta la playa, desde la playa hasta el monte, allá sobre el horizonte…»

1979-1980 marcó el inicio de nuestras clases del tercer año de bachillerato. De los primos mayores habíamos escuchado sobre Víctor Jara y la resistencia chilena ante la bota militar dirigida por Augusto Pinochet. Allende había sido el líder civil, la primera llegada del socialismo al poder en América Latina mediante elecciones. Un prisma de esperanza y belleza coloreaba esa aurora. Septiembre era sol, volantín y banderas.

Un día 11 cayeron bombas sobre La Moneda y el sueño culminó en muertos, desaparecidos, torturados. La noche lo cubrió todo. Un caballo blanco, enloquecido, partió los adoquines en su carrera, perseguido por metrallas y tanquetas. Proscribieron la risa, el azul, la poesía. La infamia abrió sus fauces e instaló el Estado de sitio. Santiago de Chile fue desde entonces un hito de nuestras hondas querencias.

«Allí supe que amar era terrible, llorando por el humo sempiterno de aquella ciudad acorralada por símbolos de invierno.» «Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada me detendré a llorar por los ausentes…».

Víctor Jara era el cantor de aquella gesta de la Unidad Popular. La canción del Grupo Ahora, «Su voz no será callada«, dramatizaba el acto de su entrega a los verdugos por una causa de justicia, equidad, libertad y dignidad para su pueblo. Valores que el ardor juvenil asumía eran los blasones a cargar en el alma para enfrentar cada mañana.

«La vida es eterna en cinco minutos», y entonces nosotros nos creíamos eternos. Chile significaba himnos, solidaridad, grito destemplado denunciando las atrocidades de una dictadura siniestra. No habíamos descubierto, todavía, que Cuba también lo era, pero ya empezábamos a sospecharlo. Allí el centro de las polémicas con profesores, compañeros y amigos, en los pasillos del liceo o en los sitios de reunión con las primeras cervezas.

Muchos años después me hice profesor universitario e, incentivado por un grupo de alumnos, coordinamos una cátedra sobre «La Nueva Canción Latinoamericana como registro de una época», que duró varios semestres y de donde salieron dos tesis de grado y varios artículos. La época de esa canción fue aquella del arte instrumentado para el cambio político, la de la canción como un arma de la revolución. Apasionada, vehemente, arriesgada, creativa, cuestionadora, soberbia… Una época que inexorablemente murió y de nada sirve la melancolía. Solo vale para enseñanzas, sabidurías, experiencia.

A sus 90, el legado de Víctor Jara

90 años estaría cumpliendo por estos días el cantor de Plegaria de un labrador, Manifiesto, Las casitas del barrio alto, Deja la vida volar, El arado, Vamos por ancho camino, Vientos del pueblo, Cai cai vilú… Nació el 28 de septiembre de 1932 en San Ignacio, Comuna de Bulnes, Región de Nuble, Víctor Jara fue asesinado en el Estadio Nacional aquel septiembre de 1973. Legado de una generación entera de latinoamericanos. No hay nada que justifique ni ese, ni ninguno de los crímenes cometidos.

El hombre de teatro, el joven humilde que cantaba a obreros y campesinos, amas de casa y estudiantes, estuvo en dos oportunidades en el país. «No me considero cantante de protesta. Soy un cantor popular, trabajador de la guitarra», «Canto porque cada vez, cada minuto siento más profundamente en mí que los dolores y las esperanzas de la gran mayoría, no solo de mi país sino del continente golpeado por siglos de explotación tienen que alcanzar por fin su camino que lo lleve a la alegría de vivir, a la justicia, a la libertad» expresó en una entrevista de 1971 en Caracas, donde ese año se presentó en noviembre en la Sala Cantaclaro (Tribuna Popular, Caracas, 23 de noviembre de 1971, última página).

Víctor Jara con Gustavo Machado y miembros de la redacción de Tribuna Popular en visita del cantautor a Venezuela, en 1971.
Víctor Jara con Gustavo Machado y miembros de la redacción de Tribuna Popular en visita del cantautor a Venezuela, en 1971.

La fotografía que acompaña esta nota es en la redacción del periódico del Partido Comunista de Venezuela, y en ella se puede ver al intérprete de Te recuerdo Amanda junto al dirigente Gustavo Machado, su representante, Américo Díaz Núñez y Esther Lucía Quintero.

«Levántate y mira la montaña. De donde viene el viento, el sol y el agua. Tú, que manejas el curso de los ríos. Tú, que sembraste el vuelo de tu alma. Levántate… Hoy es el tiempo que puede ser mañana.» Las manos ensangrentadas volvieron a integrarse al cuerpo para tañir las cuerdas de una melodía amorosa. Su voz es conciencia y sensibilidad, la vida nos reclama no olvidarla jamás. Unirla a nuevas realidades y reclamos. En ese mandato somos consecuentes. Vuele una mariposa azul hasta su eterna canción libertaria. Aquí y allá las alamedas siguen esperando.

Vídeo: Victor Jara – Plegaria a un Labrador | Canal en Youtube de Victor Jara – Música

Septiembre de 2022

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Cadena de mando criminal, por Brian Fincheltub
En medio de tanta cosmetología, nada ha cambiado en materia de derechos humanos. Solo hace falta que la población despierte de su largo letargo para que el aparato de represión se active

 

@BrianFincheltub

El pasado 20 de septiembre, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela presentó su tercer informe. Cumpliendo el mandato que le otorgó el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas en 2019, el rol de la Misión se centra en investigar “ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes cometidos desde 2014” con miras a “asegurar la plena rendición de cuentas de los autores y la justicia para las víctimas”.

En su primer informe, presentado en 2020, la Misión no dejaba lugar a dudas sobre la situación de los derechos humanos en el país: en Venezuela se habían cometido crímenes de lesa humanidad como “asesinato, encarcelamiento, tortura, violaciones y desaparición forzada”. El informe concluía afirmando que “autoridades de alto nivel tenían conocimiento de esos delitos” y que “jefes y superiores sabían o debían haber sabido de esos delitos y […] no tomaron medidas para impedirlos o reprimirlos”.

Aunque la Misión denunciaba la participación directa del Estado y reiteraba en su segundo informe publicado en septiembre 2021 un clima de total impunidad y ausencia de independencia judicial que animaba a los agentes estatales a seguir cometiendo posibles crímenes contra la humanidad, no fue hasta hace unos días que la Misión señaló con nombres y apellidos a quienes forman parte de la cadena de mando criminal que ha causado tanto dolor y sufrimiento entre los venezolanos.

Dichos nombres, algunos conocidos y otros protegidos bajo el anonimato que les da la impunidad, ahora figurarán junto a los peores criminales de la humanidad tras ser señalados de ser partícipes de uno de los crímenes –junto al genocidio, los crímenes de guerra y el crimen de agresión– de “más graves trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto”. Dada su gravedad, no es de extrañar que sean precisamente estos cuatro crímenes los que integren la jurisdicción de la Corte Penal Internacional.

Quizás sea por esta razón que la dictadura se ha encargado de desaparecer del espectro mediático nacional el último informe de la Misión. Ningún canal de televisión ni emisora de radio osa informar sobre el tema. Quienes no lo hacen por complicidad y autocensura, reciben serias advertencias para que mejor no se atrevan. En la Venezuela donde ha desaparecido el interés por la política, lo que verdaderamente desapareció fue la información. La urgencia del día a día y la ausencia del debate público ponen a las grandes mayorías a merced de lo que los censores decidan que miren y escuchen.

Usted, por ejemplo, no verá en ninguna televisión ni escuchará en ninguna radio nacional que los funcionarios de la DGCIM y del SEBIN recurrían métodos de tortura, como palizas, descargas eléctricas, asfixia con bolsas de plástico y posturas de tensión contra sus detenidos. Tampoco que agentes pertenecientes a dichos entes represores perpetraron actos de violencia sexual o de género contra militares y civiles detenidos durante los interrogatorios para obtener información, degradarlos, humillarlos o castigarlos.

Mucho menos que la Misión ha documentado casos de pérdida de funciones sensoriales o motrices, lesiones reproductivas y al menos un aborto espontáneo, como resultado de los actos de tortura infligidos por los agentes al servicio de la dictadura.

Dichos crímenes siguen ocurriendo. En medio de tanta cosmetología, nada ha cambiado en materia de derechos humanos. Solo hace falta que la población despierte de su largo letargo para que el aparato de represión se active nuevamente de manera masiva. De allí que Venezuela necesita que la Misión continúe su trabajo y que en consecuencia su mandato sea renovado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En medio de tanta impunidad, hoy más que nunca la Misión es la voz de quienes no tienen justicia.

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De migrantes a peones, por Alejandro Armas
Es muy deprimente que venezolanos trumpistas tengan nula empatía con sus compatriotas empobrecidos y se pongan del lado de los poderosos que abusaron de ellos

 

@AAAD25

No hace mucho, The New York Times hizo un ejercicio muy interesante y pertinente: una serie de artículos, escritos por sus columnistas estrella, reconociendo aquello en lo que se equivocaron en artículos previos. Hoy comenzaré con algo parecido. En 2020, hablando con mis amigos sobre dos éxodos simultáneos, el de centroamericanos rumbo al norte y el de venezolanos rumbo al sur, descarté que mis conciudadanos le siguieran los pasos a guatemaltecos, salvadoreños y hondureños tratando de llegar a Estados Unidos. Lo vi como un trayecto demasiado largo y costoso para los paisanos.

Vaya que me equivoqué. Subestimé lo que ese 90 y tanto por ciento de venezolanos que cayó en la pobreza estaría dispuesto a hacer con tal de huir, en un contexto en el cual los países de más fácil acceso se volverían cada vez más restrictivos. No pensé que tantos decidirían cruzar esa selva infernal llamada Darién. No pensé que tantos se pondrían en manos de los “coyotes” que al primer pitazo abandonan a su suerte a sus desdichados clientes.

Ahora, los venezolanos están llegando en volúmenes sin precedentes hasta el Río Grande. Más de 25.000 entraron a Estados Unidos desde México solo en agosto. Un nuevo récord. Y se están haciendo notar. Lamentablemente no es por su miseria y desesperación en sí mismas, ni por las causas de su travesía indisolublemente ligadas con la ruina política y económica de Venezuela en los últimos 23 años. No, es por la forma en que han sido tratados por las autoridades norteamericanas, con un trasfondo de polarización abismal entre las dos grandes fuerzas políticas de ese país, los republicanos y los demócratas.

La inmigración de personas indocumentadas es uno de los temas que más polarizan. Esta columna no es lugar para un análisis detallado de las posturas de cada partido. Basta tener en cuenta que, en general, los republicanos son más restrictivos a la inmigración y reacios a ver en su país grandes cantidades de extranjeros, mientras que los demócratas son más permisivos y abiertos a la multiculturalidad. Es un tema complejo en el que no hay lugar para posturas maniqueas (si leyeron la última emisión de esta columna, ya sabrán lo que pienso de las posturas maniqueas). Vamos entonces por partes, tratando de describir lo más desapasionadamente posible la situación y sus implicaciones éticas.

El hecho es que Estados Unidos está recibiendo un flujo migratorio inmenso, del cual los venezolanos son parte. Los republicanos acusan al gobierno de Joe Biden de ser demasiado permisivo con los inmigrantes indocumentados, lo cual estimula el ingreso en un volumen tal que los entes encargados de atenderlos a menudo no se dan abasto. En esto hay verdad. Sea cual sea la razón, Biden, al ser presidente, es responsable de recibir a esas personas de la manera más ordenada posible, y no lo está haciendo. Texas, por razones geográficas obvias, es uno de los principales puntos de entrada a Estados Unidos desde México. Se puede entender entonces que su gobernador republicano pretenda que otros estados compartan la responsabilidad de hacerse cargo de los migrantes.

Si la cosa hubiera sido hasta ahí, los republicanos tendrían un buen punto. Pero resulta que la cosa no fue solo hasta ahí. La forma en que los migrantes venezolanos fueron trasplantados a lugares donde, a diferencia de Texas, los votantes suelen favorecer abrumadoramente al Partido Demócrata y por lo tanto se presume que serían más receptivos con los migrantes, niega cualquier tesis de que los traslados estuvieron únicamente motivados por consideraciones logísticas y de preocupación por el bienestar de una población vulnerable.

Para empezar, a un grupo lo mandaron derechito a la entrada de la residencia de la vicepresidente Kamala Harris, en Washington. Biden puso a Harris a cargo de la situación fronteriza, por lo cual se le asocia, con razón, con el fracaso gubernamental en la política migratoria. Pero al llevar a esas personas a un lugar tan políticamente simbólico, queda claro que el propósito fue hacer un show politiquero de pésimo gusto. Se nota a leguas que lo que Gregg Abbott, gobernador de Texas en campaña por la reelección, quiso hacer es enviar un mensaje de cowboy y tipo duro a los votantes más opuestos a la inmigración, para dejarles claro que el problema puede ser usado para burlarse de los demócratas. Los venezolanos que sus agentes abandonaron a su suerte en las calles de la capital norteamericana son solo peones irrelevantes para la trama. Piezas de utilería en ese teatro barato para que Abbott, el protagonista, se luzca ante el público.

Luego tenemos al señor Ron DeSantis, gobernador de Florida y una de las máximas estrellas en ascenso entre las filas republicanas, al punto de ser considerado el único que pudiera disputarle a Donald Trump la postulación partidista para la presidencia en 2024. Lo increíble es que maniobró, no para sacar de su estado, y así aliviar una carga excesiva, a venezolanos en Miami, ¡sino en San Antonio! Es decir, también en Texas. Le echó una mano a Abbott deshaciéndose de ellos. Eso evidencia aun más la intención histriónica, como también, de nuevo, el destino que les deparó: la isla de Martha’s Vineyard, una popular zona de veraneo para estadounidenses acomodados en Massachusetts.

La apuesta era demostrar cómo los habitantes de la isla, que suelen votar por demócratas por amplio margen, reaccionarían con rechazo a lo que Zygmunt Bauman llamó (en tono de denuncia a los que piensan así, entiéndase) los “babosos extraños” y hacerlos quedar como unos hipócritas por cuestionar las actitudes antimigratorias de los republicanos. En realidad, los migrantes tuvieron una acogida cálida en Martha’s Vineyard. Voluntarios les brindaron un techo temporal y servicios para atender sus primeras necesidades. Luego los enviaron a una base militar, lo cual efectivamente usaron los defensores de los ardides republicanos para demostrar su punto. Pero resulta que en aquella base pueden ser mejor atendidos que en refugios improvisados. Además, está en el mismo estado de Massachusetts (que por cierto tiene un gobernador republicano, pero no adicto al populismo conservador de Trump, DeSantis y compañía).

Todo empeora cuando se tiene en cuenta que, según investigaciones periodísticas, a los migrantes se les atrajo con promesas de refugio y empleos. Es decir, jugaron con las expectativas de una gente que acaba de atravesar un verdadero infierno, que estaba agotada y desorientada.

No hay forma de justificarlo, pero aun así algunos venezolanos enamorados del Partido Republicano, dentro y fuera de Estados Unidos, lo intentaron. Su principal pretexto fue la condición de “inmigrantes ilegales” de los afectados. Esto es falso. Al entregarse a las autoridades y solicitar asilo, estos venezolanos perdieron el estatus de ilegalidad. Los tribunales deberán decidir ahora si les conceden el asilo, lo cual puede tardar años. Mientras tanto, pueden permanecer en el país y trabajar. Es increíble, y muy deprimente, que venezolanos con tal de mantenerse plegados a agendas militantes tengan nula empatía con sus compatriotas empobrecidos, se pongan del lado de los poderosos que abusaron de ellos y repitan como loros el vocabulario errado de la derecha norteamericana más intransigente en materia migratoria, con todo el estigma que esas palabras cargan.

Los migrantes venezolanos lo arriesgaron todo para huir de una economía arruinada por el cuasi estalinismo tropical. Sus conciudadanos admiradores del Partido Republicano, que tanto dicen detestar la izquierda, deberían ser los primeros en ser solidarios. Otro tanto puede decirse de Abbott, DeSantis y el grueso de su partido, a quienes les encanta acusar a los demócratas de tener una visión marxistoide que convertirá a Estados Unidos en otra Cuba u otra Venezuela. Ah, pero cuando hay que recibir a personas que sí vivieron aquel trauma y que tanto pudieran advertir al respecto, les salen con una patada.

Por primera vez, la prensa estadounidense ha hecho escándalo con los migrantes específicamente venezolanos. Pero los medios afectos a los demócratas lo han hecho sobre todo para denostar de los gobernadores de Texas y Florida. Los afectos a los republicanos, para defender a aquel par. No parece haber mucho interés en los venezolanos propiamente dichos ni en la causa de su desplazamiento. En general, esa es la mentalidad del planeta. Qué tiempos tan duros nos tocó vivir, dentro y fuera de nuestra nación. Vaya mi mejor deseo para esos migrantes. Que consigan lo que buscan, y que el frío de su cercano primer invierno no los sorprenda en una calle.

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#PedagogíaEconómica | ¿Aguinaldo inflacionario?, por Víctor Álvarez R.
Para que una estrategia antiinflacionaria funcione tiene que priorizar la reactivación del aparato productivo. Si no, habrá aguinaldo inflacionario

 

@victoralvarezr

El Ejecutivo Nacional decidió fraccionar en 4 partes el pago de los aguinaldos a casi un millón de empleados públicos y cuatro millones de jubilados, con el argumento de evitar una desmesurada inyección de dinero que presione el alza del dólar y dispare los precios, tal como ocurrió en agosto pasado cuando se emitió dinero sin respaldo para pagar deudas pendientes con los maestros y funcionarios públicos. Esta decisión ha generado críticas y reclamos en los sindicatos y partidos políticos, los cuales exigen que el pago de los aguinaldos se haga de una sola vez.

¿Cómo analizar y comprender la inflación venezolana? ¿Qué factores la causan y cuáles la propagan? Nada peor que un diagnóstico equivocado que conduce a tratamientos equivocados. Comprender las causas de un problema es tener la mitad de la solución. Si se entiende bien el origen y la naturaleza de la inflación venezolana, habrá menos posibilidades de equivocarse en su tratamiento y superación.

Las causas de la inflación y sus factores propagadores requieren tratamientos muy distintos. El origen de la inflación venezolana está muy asociado a la destrucción del aparato productivo.

A lo largo de 7 años el PIB se contrajo en 75 % y generó una creciente escasez que encareció los bienes y servicios. Mientras que un factor propagador de la inflación ha sido la desmesurada emisión de dinero sin respaldo en la producción para financiar el déficit del gobierno y las empresas públicas.

Dicho claramente, la inflación venezolana es causada por la escasez derivada de la contracción del aparato productivo y es agravada por la exagerada inyección de dinero inorgánico. Por lo tanto, para abatir la inflación es necesario reactivar el aparato productivo, y sincronizar la emisión de dinero y liquidez monetaria con la recuperación y aumento de la actividad económica.

Atacar la inflación con las medidas correctas exige distinguir las causas de los factores propagadores. Para que una estrategia antiinflacionaria funcione tiene que priorizar la reactivación del aparato productivo, en función de generar una abundante oferta de bienes y servicios de buena calidad y mejores precios. Y las condiciones monetarias tienen que contribuir a este objetivo, toda vez que la inflación venezolana no es solo un fenómeno monetario. La respuesta monetaria es necesaria más no suficiente. Una política monetaria restrictiva puede ser contraproducente si se afinca en subir el encaje legal y dejar a los bancos sin liquidez para financiar la reactivación de la producción.

La prolongada contracción del PIB se reflejó en la quiebra de miles de empresas, lo cual desembocó en el monopolio/oligopolio de unas cuantas compañías que todavía abusan de su posición de dominio para imponer precios cada vez más altos. Por eso, el mejor control de precios siempre será una política de promoción de inversiones que multiplique el número de empresas que compiten entre sí para ganarse la preferencia del consumidor, ofreciendo mejores productos a mejores precios.

Con una política de promoción de inversiones productivas y la regeneración del tejido empresarial se evitarán los monopolios y sus exagerados márgenes de ganancia. La competencia se reflejará en menores precios y productos de mayor calidad. Esta es la mejor vía para recuperar el poder adquisitivo del ingreso familiar y, en consecuencia, mejorar las condiciones de vida en los hogares venezolanos.

Escuche el análisis completo en el nuevo podcast de #PedagogíaEconómica

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Pertenezco a la minoría DLQNB, por Reuben Morales
Nosotros, los de la minoría DLQNB (o “De Los Que No Bebemos”) hacemos un llamado para ser respetados

 

@ReubenMoralesYa

Hoy propongo un brindis (pero con té verde) para celebrar que nosotros, la minoría DLQNB (o “de los que no bebemos”), finalmente nos hacemos visibles en la agenda pública. Una minoría que por años ha sido maltratada y privada de sus derechos a rumbear, salvajemente, hasta las nueve de la noche. Que por años ha sido dejada de lado cuando se despierta un primero de enero a las siete de la mañana, para ver televisión porque ya no tiene sueño. Una minoría que se ha quedado socialmente aislada porque recuerda todas las imprudencias que han hecho sus amigos al estar borrachos y por eso ya no lo invitan a ningún lado.

Esta minoría, de quienes no bebemos, está compuesta por personas que, a simple vista, se ven normales.

De hecho, nadie los identifica sino hasta el momento en que es sábado en la noche, estás en un local y de repente escuchas que alguien dice: “Y a mí me trae una limonada”.

Por ello, nosotros, los de la minoría DLQNB (o “De Los Que No Bebemos”) hacemos un llamado para ser respetados. Ya son años que llevamos siendo vejados con frases como: “¿Y a ti qué te pasa? ¿Te metiste a evangélico?” o “Pero bueno, ¿tú eres marico?”. Sin contar que incluso grandes mentes de la humanidad, como Charles Baudelaire, nos estigmatizaron con frases como: “Un hombre que no bebe, oculta un secreto”. Y sí, Charles, ocultamos secretos. Como el secreto para no tener barriga de cervecero, el secreto para tener más dinero a fin de mes y el secreto para amanecer sin dolor de cabeza.

Es que la gente no sabe lo que sufrimos. Ni imaginan lo que es pasar una fiesta bebiendo solo agua. Sí, agua, porque si nos servimos una Coca-Cola, es que nos vamos a terminar la Coca-Cola del ron y si bebemos jugo de naranja, es que se van a quedar sin jugo para el vodka.

Tampoco hablar de cuando nos toca vivir ese incómodo momento de ser interpelados en medio de la fiesta cuando nos dicen: “Ya va, pero cuéntanos con confianza: ¿por qué tú no bebes?”. Ocasión cuando sacamos a relucir ese cuento prediseñado que hemos usado por años para que nos dejen en paz: “No, es que yo tenía un padrastro alcohólico que, cuando llegaba borracho, nos maltrataba obligándonos a escuchar todos los discursos de Chávez”.

Y ante esto, ¿qué nos queda en una fiesta? Pues llevarnos nuestras propias bebidas a escondidas y meternos en el baño para prepararlas. Nos podemos servir un jugo de manzana para luego decir que es un güisqui. Si no, mezclamos jugo de naranja con agua para decir que es vodka. También esperamos que a nuestro vaso de Coca-Cola se le derrita un poco el hielo para decir que es un Cuba Libre. Y si no, es acudir a la medida más extrema de todas: echar agua mineral en un vasito de shot para fingir que es tequila.

Por eso, desde hoy queremos pedir que nos dejen de etiquetar con esos prejuicios que siempre tienen hacia nosotros, los miembros activos de la minoría DLQNB:

  • No somos tu conductor designado. De hecho, hay gente que no bebe y tampoco sabe manejar.
  • No todos somos evangélicos (ni católicos, porque no nos gusta la hostia mojada en vino).
  • No todos somos homosexuales (aunque sabemos de machos que cuando beben, comienzan a disfrutar de ese otro yo que llevan por dentro).
  • No le digan a su pareja que van a salir con nosotros, los bien portados. Es una excusa muuuy vieja para ocultar que van a salir con otra.
  • Cuando decimos “veámonos para tomar un café”, sí: nos referimos literalmente a un café.
  • Para seducirnos no recurran al alcohol. Con una avena caliente, tendrán más chance.

Y si tú eres miembro de esta minoría y te sientes solo (o conoces a un no bebedor enclosetado), invítalo a que nos contacte. De hecho, estamos preparando la marcha del Orgullo No Bebedor para el próximo primero de enero a las ocho de la mañana. Es que como no bebemos, tendremos energía suficiente para marchar ese día a esa hora.

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Vale la pena el riesgo por una mejor calidad de vida, por Roberto Patiño*
Metro 8330 es una iniciativa de incidencia pública que no se atrinchera en la denuncia, sino que pone sobre la mesa propuestas para la recuperación del Metro de Caracas

 

@RobertoPatino

Ha pasado el tiempo necesario para hacer un balance de los resultados obtenidos, al acompañar a un movimiento ciudadano en la iniciativa por la recuperación de las instalaciones del Metro de Caracas, una idea que se instaló con fuerza en la calle con el nombre Metro 8330.

La propuesta, formulada por una nueva generación de líderes, ciudadanos, activistas y voluntarios, busca facilitar la participación del ciudadano, del usuario, para exigir mejoras y respaldar una visión sobre uno de los más importantes servicios públicos de la ciudad capital.

Se trata de una iniciativa de incidencia pública que no se atrinchera en la denuncia, sino que busca ir mucho más allá al poner sobre la mesa un conjunto de propuestas para la recuperación del metro, tales como la inversión en más y mejores trenes, la transparencia en la gestión de los recursos, la mejora en la calidad de vida de los trabajadores, la incorporación en la gestión de la empresa de las autoridades municipales de la Gran Caracas y el estado Vargas y la construcción de una cultura inclusiva que nos permita recuperar el orgullo que tuvimos los caraqueños por este servicio.

Nuestra visión es que el Metro de Caracas sea de calidad, inclusivo, y democrático, y que esto lo podemos lograr con la participación de los usuarios y dolientes de la actual situación.

Por el esfuerzo de muchas personas involucradas en la difusión de esta propuesta podemos decir que la campaña ha obtenido algunos resultados. Las autoridades, en medio de reproches y amenazas, acudieron a las instalaciones del metro para descubrir aquello que los caraqueños sabían desde hace muchos años: la mala calidad en el servicio de una empresa que hace un puñado de años nos llenaba de orgullo y era un ejemplo para nuestro continente.

Las promesas se desplegaron por las pantallas de televisión y hasta ahora se observa un primer esfuerzo en las autoridades por ordenar el servicio, aumentar la seguridad de los usuarios y realizar unas reparaciones mínimas, pero necesarias, en las instalaciones.

Aún queda mucho por hacer y los trabajos en el Metro de Caracas deben ir más allá de la necesaria escoba y el jabón para incluir un programa de inversión de recursos que aumente el número de trenes y unidades de transporte superficiales, recuperen años de desinversión en las instalaciones y se comprometa en la construcción de una gerencia, con una cultura administrativa con la suficiente solidez institucional que permita desplegar planes de inversión y crecimiento para las próximas décadas.

Tenemos que insistir: la incorporación de los usuarios y de las autoridades locales puede ser el anclaje necesario para que el metro recupere su importancia en nuestra ciudad capital y vuelva a ser un modelo de excelencia para el venezolano. Recuperar estas instalaciones no puede ser una promesa electoral, tiene que ser un compromiso permanente por la calidad de vida de los venezolanos.

Tratar de incidir en la gestión pública en sociedades como la venezolana, donde no existen garantías para el ejercicio de la libertad de expresión, el debate de ideas y la exigencia de transparencia en la gestión de los recursos del Estado, puede tener un alto costo personal para los involucrados, un riesgo que es necesario afrontar para ejercitar el músculo democrático y poner a prueba el compromiso por el cambio que persiste en Venezuela, a pesar de las amenazas. Un esfuerzo concreto que nos llevó a un primer logro. Una victoria necesaria que nos confirma que esta es la vía en el que debemos insistir para apropiarnos de nuestro futuro.

Junto con nuestros líderes, en las comunidades donde venimos trabajando desde hace años con Mi Convive, hemos aprendido que vale la pena asumir iniciativas como esta. El esfuerzo por una mejor calidad de vida y el cambio democrático que quiere Venezuela es un camino difícil, lleno de obstáculos, pero en el que seguiremos insistiendo.

Este es nuestro compromiso.

*Cofundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive | rpatino.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Crímenes sin Castigo | La resaca de la pandemia, por Javier Ignacio Mayorca
Durante los prolongados encierros por el covid-19 las estafas llegaron en Venezuela a niveles nunca vistos, que se mantienen a pesar del cese de las cuarentenas

 

@javiermayorca

El 21 de septiembre, un hombre acudió a la policía judicial para denunciar lo que describió como un “engaño”.

Cuando apenas iniciaba la jornada del día anterior, mientras se encontraba en su residencia de La Dolorita, recibió por WhatsApp el mensaje de un supuesto sargento de la Guardia Nacional, Abraham Ramos, para sugerirle que este era su día de suerte: lo habían seleccionado entre un gran número de aspirantes para la adquisición de ocho electrodomésticos de Tu Casa Bien Equipada.

Para acceder a los beneficios de este programa estatal, el hombre hizo tres transferencias bancarias, hasta totalizar 1055 bolívares. Pasaron las horas, y el sargento Ramos no daba acuse de recibo.

Al final del día, el hombre se percató de que había sido víctima de una estafa. El supuesto militar nunca le contestó.

Cosas como estas no solo afectan el patrimonio de individuos en los barrios. Tal parece que todos están expuestos. El 19 de septiembre, una empresa dedicada a la construcción de canchas deportivas, con sede en La Castellana, perdió 1600 bolívares cuando el director ordenó a su administradora transferir esa cantidad a través de pago móvil a una cuenta de Banesco que le había suministrado por WhatsApp uno de sus empleados. Cuando ya el dinero había sido entregado, la mujer recibió una nueva llamada de su jefe, para pedirle que no hiciera la operación. Según su relato, al empleado que supuestamente solicitó el adelanto de efectivo le habían hackeado su cuenta en la plataforma de mensajería. La plata terminó en los bolsillos de un tercero desconocido.

Las denuncias de estafas se multiplican en la policía judicial todos los días. Igualmente, las de delitos asociados, que permiten a los timadores avanzar en sus engaños. Uno de los más frecuentes es, precisamente, la suplantación de identidad a través de medios informáticos.

El 22 de septiembre, por ejemplo, un hombre recibió a través del sistema de mensajería un texto atribuido a la sección de Atención al Cliente de Movistar, que le ofrecía “mejoras en el servicio”. El hombre aceptó la propuesta, a pesar de que era remitida desde un número de Movilnet. Luego le enviaron un código por mensaje de texto, y él tenía que reenviarlo al presunto representante de la telefónica española. Al concretar esta operación, se percató de que se habían apropiado de su cuenta de WhatsApp.

Quien escribe esta columna también recibió una llamada de un supuesto operador de la empresa telefónica, el 25 de septiembre, con una propuesta similar. Al igual que en el caso ya referido, la voz salía de un número desconocido, de una operadora distinta a la que decía representar.

Al llevar a cabo esta maniobra, el estafador puede ocultar su verdadera identidad, para convertirse en la famosa María, que ahora también se llama Andrea, a juzgar por la denuncia de una mujer que perdió el equivalente a 400 dólares, ante una propuesta de cambio de divisas. Ella transfirió a la cuenta que le suministraron, el 22 de septiembre, pero la tal Andrea nunca se hizo presente para entregarle los billetes norteamericanos.

Otra variante de la estafa es perpetrada por ladrones de celulares. Este caso fue conocido directamente de una persona en Lechería, que se salvó de ser victimizada gracias a su intuición. A un vecino de su edificio le hurtaron su teléfono. Antes de que se diera cuenta de lo ocurrido, sus contactos en el chat del edificio recibieron mensajes solicitando transferencias urgentes, por zelle o pago móvil, porque supuestamente había que comprar medicamentos. Algunos, cayeron en el engaño.

Durante la era del covid-19, las estafas se convirtieron en el delito de moda, tanto en Venezuela como en el resto del mundo. El tiempo de exposición a medios informáticos creció exponencialmente, aun en países como este, donde el acceso a tales recursos sufre de grandes limitaciones. Y con ello, también aumentaron las oportunidades para los timos de todo tipo. Los engaños con pérdida patrimonial afectaron no solo a los individuos y las empresas, sino también a los Estados, al punto que tanto Interpol como el Consejo de Europa emitieron en esa oportunidad alertas en torno a los riesgos de victimización por estafas.

Ya finalizaron las cuarentenas a propósito del virus. Sin embargo, las estafas quedaron allí, como cuando se padece de los efectos colaterales de la enfermedad. Es la resaca del covid-19.

Durante el primer semestre de 2022 fueron formuladas más de 3400 denuncias sobre estafas y delitos informáticos asociados a ellas. Un promedio de 136 casos nuevos todas las semanas. La cifra va repuntando. En una semana de agosto fueron procesadas 241 denuncias.

El director de la policía judicial, comisario general Douglas Rico, ha hecho algunos esfuerzos por alertar a la población. A través de sus redes sociales, ha advertido sobre lo que se oculta tras los mensajes de la tal María. Y ha enfatizado más todavía sobre los riesgos de negociar con base en ofertas divulgadas desde Facebook Marketplace, donde no solo se gestan estafas sino también robos y secuestros que, en algunos casos, han finalizado en homicidios.

Pero esto no ha sido suficiente. La victimización va en aumento. Desde el ámbito privado, la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico también ha intentado establecer mecanismos de certificación de las plataformas a través de las que se compran y venden bienes y servicios en el país. El presidente de esta entidad, Richard Ujueta, informó que trabajan de cerca con la división de Delitos Informáticos del Cicpc para identificar nuevos procedimientos de fraude. En mayo, Cavecom se hizo eco de la alerta policial sobre las estafas con transacciones en criptomonedas, que se inician cuando la víctima entra a un enlace suministrado, que conduce a una “página espejo” de la plataforma de monedas virtuales.

En otros países, iniciativas como la de Ujueta han contado con enorme eco en las entidades oficiales. De hecho, en Estados Unidos y Europa existen alianzas formales e institucionalizadas entre los sectores privados y públicos, con el propósito de blindar el comercio electrónico. Cada estafa de María, Andrea o como se llame, cada página falsa que se apropia del dinero de una víctima, contribuye a cimentar la desconfianza en estas formas de comercio. Y eso tiene un impacto negativo sobre la economía del país.

En la Venezuela de 2022 los timos con nuevos formatos coexisten con los viejos procedimientos. El país todavía está cruzado por gente de carne y hueso que hace ofrecimientos engañosos de cuerpo presente, para luego desaparecer con el dinero de las personas que le depositaron su confianza. El 15 de septiembre, por ejemplo, un hombre perdió más de 24.000 dólares luego de pagar por la inicial de un apartamento a una inmobiliaria cuya oficina está en el Centro Ciudad Comercial Tamanaco (CCCT). La compañía le dijo a la víctima que nunca recibió los dólares, y el agente que estaba encargado de esta operación por parte de la empresa desapareció.

Las estafas generalmente ocurren en contexto de extrema premura. Recientemente, se detectó que delincuentes informáticos habían montado en Instagram la versión online de una distribuidora de electrodomésticos, ubicada en la avenida Francisco de Miranda con Los Cortijos, reconocida por sus bajos precios. Los estafadores, sin embargo, decían que solo trabajaban mediante delivery, previo pago por transferencia. Ofrecían televisores, equipos de sonido y otros artículos, con la advertencia de que los precios tenían validez solo ese día. La mercancía, desde luego, nunca llegaba al comprador.

Breves

  • Desde la policía judicial llegan noticias preocupantes. El 21 de septiembre, efectivos de la Delegación Estatal Apure de ese cuerpo apresaron a los detectives jefes Danny Yosmeiro Díaz, de 30 años de edad; Yohannys Yosmar Pantoja, de 27 años y Rency Javier Tovar, de 32 años, señalados por un civil por el presunto robo de cinco mil dólares en efectivo. El denunciante, Luis Zapata, de 27 años, también fue privado de libertad. Según la minuta preliminar, los investigadores llegaron a la convicción de que tal asalto en realidad fue lo que popularmente se conoce como un “tumbe”, en el que los agentes se habrían quedado con la divisa estadounidense, así como con cinco kilos de marihuana que supuestamente iban a ser transados con esta cantidad. Algo poco creíble si se toma en cuenta el precio máximo del cannabis en el mercado venezolano (160 dólares el kilo, según ONU). Este procedimiento se llevó a cabo entre Achaguas y San Fernando de Apure. Cabe destacar que en Achaguas también fue detenido el detective del Cicpc Juan Pantoja por una presunta extorsión. Este procedimiento fue practicado en julio por efectivos de Contrainteligencia Militar, que posteriormente también fueron apresados, al constatarse que habían matado al policía en una sesión de torturas. Las señales de degradación del cuerpo investigativo son permanentes.
  • El 6 de septiembre, la defensa del exalcalde de Guanta Jhonnathan Marín solicitó al magistrado del Distrito Sur de Florida Robert Scola (el mismo del caso Alex Saab) la postergación hasta el 24 de octubre de la audiencia de sentencia, inicialmente pautada para el 12 de septiembre. En la petición, el abogado Michael Nadler argumentó que las partes todavía estaban “discutiendo asuntos” relativos al arreglo entre Marín y la Fiscalía. El exgobernante municipal se declaró culpable por un cargo de lavado de dinero, procedente de sobornos en contrataciones con Petróleos de Venezuela, entre 2013 y 2017. En función del arreglo con los acusadores, se comprometió a entregar 3,8 millones de dólares. Marín supuestamente se valía de su influencia sobre el oficialismo para orientar las contrataciones de Petrocedeño, en favor de una compañía, la cual a su vez le transfería las comisiones a la cuenta de su cónyuge Esneidy Mayerling Villanueva Medina, o de dos corporaciones registradas en Florida, Inversiones JM 2004 CA Corp y Group Services & Transporte VIP CA Inc., en las que Villanueva aparece como directora. Desde Miami, Marín ha divulgado ataques contra el fiscal designado por la ANC, Tarek William Saab, señalándolo de mantener influencia sobre las contrataciones de la estatal petrolera, a través de su hermano Douglas Saab. Marín no ha presentado indicios que permitan corroborar estas afirmaciones. Sin embargo, en esta disputa se sitúa al lado de quien fuera el zar petrolero venezolano, Rafael Ramírez, quien también ha amenazado con dar a conocer los trapos sucios del actual titular del Ministerio Público y exgobernador de Anzoátegui.

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